10 July 2011 ~ 4 Comentarios

LA MUJER DEL CORONEL
-El sutil lenguaje del erotismo-

Novela La Mujer del Coronel

El escritor MANUEL D. DÍAZ reseña La Mujer del Coronel para EL NUEVO HERALD

Por MANUEL D. DÍAZ
El Nuevo Herald
(Versión completa)
Artes & Letras
10 de Julio de 2011

(EL NUEVO HERALD) La literatura erótica es tan antigua como la humanidad. Se sabe que en el Egipto faraónico escribían detalladas crónicas sobre las variantes del acto amatorio. Es decir, sexo jeroglífico en papiro. Y así fue desde Aristófanes en Grecia, con Lisístrata, hasta Petronio en Roma, con El satiricón. En el renacimiento, Bocaccio con su Decamerón y Chaucer con sus Cuentos de Canterbury, hicieron lo suyo. Ya en el siglo XX la lista se hace interminable: El amante de Lady Chatterly, de D.H Lawrence; Trópico de Cáncer, de Henry Miller; La historia del ojo, de Bataille y Lolita, de Nabokov, por sólo citar algunos. Y es que siempre ha habido escritores de renombre dispuestos a incursionar, a pesar de sus retos creativos, en esa singular estética de anticipación sexual conocida como erotismo. Hasta los premios Nobel se han arriesgado. Mario Vargas Llosa, por ejemplo, lo hizo en Elogio de la madrastra y Los cuadernos de don Rigoberto. Y García Márquez en Memoria de mis putas tristes. La nómina es extensa. El último en incorporarse a esa prestigiosa cofradía es Carlos Alberto Montaner quien -ni la "mala fama" del género pudo detenerlo- acaba de publicar, La mujer del coronel (Alfaguara, 2011), una novela cargada de sensualidad que explora la naturaleza humana en el marco de la Cuba de los años ochenta.

Más que su prosa -directa en los segmentos descriptivos, lírica en las escabrosas escenas de sexo- lo que realmente sorprende de esta magnífica novela es su estructura. Y es que está escrita utilizando un ingenioso recurso literario en el que un narrador omnipresente cede su voz para que los propios personajes vayan contando sus historias. Así, la novela avanza dejando que los hechos presentes se entrecrucen a través de largos flashbacks y de unos diálogos construidos casi como monólogos, en una interesante suerte de transcurso dual del tiempo. La voz omnisciente es la que sirve de hilo conductor de la trama, pero la mayoría de los capítulos están contados en primera persona: "Soy Eduardo Berti (quien habla es el capitán encargado de hacerle saber al coronel Arturo Gómez, un oficial de Tropas Especiales destacado en Angola, que su mujer lo engaña) y nunca pensé que el destino me deparara la incómoda tarea de llevarle a Arturo el sobre amarillo". La carta que venía dentro del sobre no admitía dudas: "Estimado compañero: Cumplo con el deber de informarle que su esposa, la compañera Nuria Garcés, no se ha comportado a la altura de lo que se espera de la mujer de un honroso revolucionario internacionalista, como es usted". El coronel debe regresar de inmediato a La Habana: "Cuando me quedé solo, lloré, mordí la almohada, acaricié las cachas de mi pistola y pensé volarme la cabeza".

Después de estos primeros capítulos (están también los que describen las investigaciones de la Seguridad del Estado y la entrevista con Nuria, la esposa adúltera: "Soy el capitán Aramís Monreal, compañera, y me han encargado su caso") que se desarrollan en Cabinda y en La Habana, es cuando la novela realmente despega. Montaner aprovecha el momento para analizar, a través de una historia tan universal como el adulterio, la represión de la sexualidad en Cuba. Nuria Garcés, la mujer del coronel, es una psicóloga de 40 años que viaja a Italia invitada a participar en una conferencia en Sapienza, la Università di Roma, sobre lenguaje y psicología: "Aterricé en Italia un domingo luminoso. Volé toda la noche, hice escala en Madrid temprano en la mañana, y poco después llegué a Roma llena de una rara vitalidad". Allí la recibe el profesor Valerio Martinelli, "un hombre de sesenta años, atractivo, culto, con gran imaginación, y un erotómano consumado". Nuria se deja seducir por Martinelli quien, entre copas ("Italia no es famosa por los vinos blancos, pero este Capitel Croce es muy especial") y cenas gourmets ("Le he pedido al cocinero que nos haga uno de los platos preferidos de Apicio") con la Cavalleria rusticana como música de fondo, termina por hacerle el amor.

En este punto de la novela, una advertencia: esté preparado para descubrir a un nuevo Montaner. Olvídese de sus lúcidos ensayos, sus didácticas conferencias y sus esclarecedores artículos periodísticos. Esto es pura literatura erótica. Quizás la más difícil de todas. Una literatura a la que es necesario encontrarle un lenguaje equilibrado que, aun siendo explícito, no trascienda los límites del buen gusto. Pero no hay que temer. Montaner ha logrado que hasta las partes más fuertes -porque las hay; sobre todo las cartas que Martinelli le escribe a Nuria, y que son interceptadas por la Seguridad del Estado- puedan leerse sin resultar ofensivas. Este no es un libro para pacatos, es cierto. Pero no hay nada que no se resuelva, como en las clasificaciones fílmicas, con una oportuna advertencia: adult language. Con sexo o sin sexo, La mujer del coronel es una estupenda novela. No encuentro una manera menos erótica de decirlo.

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4 Responses to “LA MUJER DEL CORONEL
-El sutil lenguaje del erotismo-”

  1. evelyn arteaga 16 July 2011 at 6:18 pm Permalink

    Interesante ver como el Sr. Montaner experimenta con un genero completamente diferente. Justo he comprado mi ejemplar. Muy recomendable.

    • JAVIER BOSH 16 July 2011 at 8:21 pm Permalink

      Muy buen libro, nueva tematica con el toque “cubano”.

    • JC Edison 16 July 2011 at 9:36 pm Permalink

      muy bueno, como todo lo que escribe montaner.

  2. Alizee 17 July 2011 at 9:23 pm Permalink

    Acabo de recibir como regalo de cumpleaños , un ejemplar del libro
    La mujer del Coronel, que gusto…


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