16 July 2016 ~ 13 Comentarios

A propósito de Niza: El terrorismo en la Sociedad del Disparate

por Armando Añel

Nice-attack-AP-3801Escribo esto a propósito del último atentado de inspiración islamista, esta vez en Niza, donde murieron más de ochenta personas y hubo decenas de heridos. La mayoría de la víctimas, como se sabe, fueron arrolladas por el vehículo del terrorista Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de origen tunecino.

Somos políticamente correctos cuando abogamos por la inclusión en relación a los musulmanes, pero somos políticamente incorrectos cuando nos volvemos cómplices de la discriminación musulmana a la mujer, por ejemplo, puesto que callamos y lo permitimos aquí mismo, en Occidente, desde el pretexto cultural. Cabe preguntarse por qué se le da residencia en Europa, o Estados Unidos, digamos, a un señor que ingresa con cuatro esposas inmersas en batilongos que solo les permiten mostrar los ojos —que ni siquiera es el caso deMohamed Lahouaiej Bouhlel, por cierto, con un prototipo mucho más occidental. ¿No está claro que ese señor está contra los derechos de la mujer y aboga por su discriminación? ¿Qué importa si esa discriminación es el producto de determinada cultura? Esa cultura está, como se dice,“frita”. ¿Y qué pueden aportar un personaje así y su cultura reprimida-represiva a nuestros valores? Como insinuaba Angeles Núñez en Facebook, solo dinero. Y por ahí van los tiros, “por la bolsa” que ingresa al país el señor de las cuatro esclavas, y que redunda a la larga o a la corta, por influencia cultural y familiar, en masacres como la perpetrada por Mohamed Lahouaiej Bouhlel.

Porque una vez residente del Occidente permisivo y jovial que se desprecia—muchas veces, disparatadamente, enfrentándose a sí mismo—, el señor islámico muy probablemente se oponga de alguna manera a nuestros valores y fomente de una forma u otra la represión y la discriminación, para no hablar ya de la violencia directa.Como afirma Arturo A. Ramírez, “todos los musulmanes tienen el virus del Islam, que es tóxico en la civilización occidental”, reafirmando la conclusión del escritor Luis de la Paz en Neo Club Press:“hay grupos que no desean la convivencia y tratan de imponerse por la fuerza, plantar el terror y la represión como modo de vida” (artículo Los musulmanes, ¡a La Meca!).Yo diría que conviene estimulara aquellos que se han librado del virus,o al menos de la faceta represiva de éste, a que prediquen con su ejemplo.

De cualquier manera, laviolencia y el terrorismo que estremecen hoy a Occidente no son generados por la posesión de armas de fuego, o al menos no principalmente. Se dice que en Suiza hay casi cincuenta armas de fuego por cada cien habitantes, promedio superior al estadounidense y apenas se producen tiroteos allí: Los suizos no son noticia. Pasa que en Estados Unidos venimos de una cultura del Western y el Reality Show, y la revolución tecnológica que impulsamos facilita un exhibicionismo a veces atroz. Gente que normalmente se pegaría un tiro, ahora sale a pegarle tiros a los demás para circular exponencialmente en las redes y las televisoras, antes de morir o ser detenida, a la velocidad de un clic. El ego les induce a creer que finalmente serán importantes, que saltarán inmediatamente a los platós de los noticieros de todo el mundo yhasta que pueden hacer historia acaparando la atención general,alcanzar “la inmortalidad” por medio del terror. No les preocupa por qué serán famosos o reconocidos, sino sencillamente no serlo. Ypocas situaciones tienen más impulso mediático, y estadístico, que las violentas.

Generalizando para resumir, puede decirse que un norteamericano terrorista prefiere matar a tiros porque el lejano y salvaje oeste siempre está presenteen él a nivel referencial, incrustado en la cultura del país en que creció, y sobre todo porque resulta más mediático, al menos en el plano de la exhibición personal (recordemos al fundamentalista de la discoteca gay de Orlando, mitad musulmán, mitad pistolero western, conectado a Facebook mientras mataba solo para averiguar si ya era TrendingTopic). Un terrorista islámico en estado puro, en cambio, prefiere tal vez detonar una bomba e inmolarse porque su cultura es la del sacrificio y la represión.

En cualquier caso, de ponernos prohibicionistas habría que prohibir el alcohol además de las armas de fuego. En Estados Unidos, cada año, las muertes por conducir en estado de ebriedad superan a las muertes por tiroteos, y las muertes por accidentes de tráfico le disputan el primer lugar a las producidas por armas de fuego en general, accidentes y suicidios incluidos. Ocurren anualmente en USA, según datos del periódico madrileño El País, alrededor de 33,000 muertes por armas de fuego, incluyendo a suicidas y accidentes sin violencia relacionada —Estados Unidos tiene alrededor de 320 millones de habitantes—, y la cifra anual de muertes por conducción de vehículos es bastante similar.

Habría que prohibir el alcohol y los vehículos automotores,y ya de paso también regular el azúcar, que, como casi todo, puede ser letal en exceso. Y hasta la libertad, porque hay gente que con demasiada frecuencia toma la drástica decisión de matarse. Tendríamos en última instancia que vivir en celdas con cámaras de vigilancia supervisadas las 24 horas del día, desnudos. Pero claro, semejante despropósito no resulta viable en Estados Unidos. En América aún predomina la cultura de la libertad y el consumo, aunque las culturas del Reality Show y las tecnologías en función del ego descontrolado —lo que me he atrevido a llamar la “Sociedad del Disparate”, la cual incluye, cómo no, un relativismo cada vez más permisivo que pone en peligro esas mismas libertades que gozamos— le estén disputando la primacía.

13 Responses to “A propósito de Niza: El terrorismo en la Sociedad del Disparate”

  1. Ana 16 July 2016 at 7:19 pm Permalink

    Totalmente de acuerdo. Si una mujer va a un país musulman de esos, aunque sea occidental o asiática o lo que sea, tiene que atenerse a las leyes absurdas de esos tipejos y no puede entrar aquí, allá, hacer tal o mas cual cosa, no puede manejar y cuanta imbecilidad se le ocurra a esos fanáticos de porquería. Entonces, ¿por qué Francia y el resto de los países occidentales son tan benévolos con esa gentuza? ¿No es suficiente? ¡No los deberían dejar ni asomarse a las puertas de Paris!! Gentuza fanática y malvada!
    Hace ya muchos años Oriana Falacci, una periodista italiana vio venir esta debacle y lo advirtió: “Cuidado con dejar entrar a Europa a los musulmanes con sus costumbres violentas, sus hábitos discriminatorios y demás horrendas costumbres” (no fueron sus palabras exactas, pero algo por el estilo dijo), y es que ella ya había visto cómo se comportan estos salvajes en sus tierras y vio la crueldad de la que son capaces los enajenados estos. Entonces, la acusaron de “racista” o de muchas cosas. Ella se retiró de la vida periodística y vive aislada de los medios por voluntad propia, pero antes de irse a su retiro lo volvió a advertir.
    Lamentablemente tiene razón!!

  2. Carlos Sabino 16 July 2016 at 7:52 pm Permalink

    Bravo, querido amigo, así se escribe. Aprecio mucho lo que dices de los musulmanes, creo que la sociedad va virando hacia un cambio de actitud. Es importante que los liberales entendamos eso, para lo dejarle el campo libre y abierto a los fascistas, que hoy día crecen como hongos.
    Abrazos

  3. Armando Añel 16 July 2016 at 9:13 pm Permalink

    muy atinado el comentario! Aprovecho para agradecer al Blog de Montaner por este espacio que nos brinda generosamente…

  4. antfreire 16 July 2016 at 11:28 pm Permalink

    Bueno podemos prohibir la entrada de Musulmanes en el pais, y hasta podemos echar a los que ya estan aqui. Pero que hacer con los cientos de miles (millones?) de afroamericanos que se estan acogiendo a la religion del Islam?

    • Sam Ramos 17 July 2016 at 9:19 am Permalink

      Antifreire, te estas metiendo en un asunto que ni el mismisimo political incorrect Trump se ha atrevido a entrar.

  5. Maximiliano 17 July 2016 at 10:42 am Permalink

    Soy libertario, pero contesto un poco los razonamientos de este articulo.
    Es indudable que no es la mera presencia de las armas la causa de la violencia , las armas no disparan solas, el problema esta’ en nuestras mentes.
    Empero, un loco que esta’ decidido a hacer un carniceria antes de matarse, causa sin duda muchas mas muertes con una ametralladora AK-47 que con un cuchillo de cocina. Un loco con un cuchillo de cocina lanzado hacia una muchedumbre no lograria asesinar mas que un par de personas antes de ser bloqueado por la gente.

    Entonces, segun la logica de ese articulo, deberiamos dar la licencia de conducir a un nino de 5 anyos tambien, porque no puede ser libre de conducir solo porque no sabe conducir ?

    La verdad es que vender armas de guerras a un supermercado es una locura, eso NO ES LIBERTAD, eso es atentar contra la libertad de los demas.
    Las licencias para portar armas tienen que entregarse a quien demuestre saber usarlas y pasar tests sicologicos estrictos, tal y cual se hace con las licencias de conducir.
    NO ES SOLO TU VIDA QUE ESTA’ EN JUEGO (si quieres suicidarte, bienvenido, no me meto con tu vida) SINO LAS DE LOS DEMAS.
    Obvio que no hay que prohibir el alcohol (ni siquiera las drogas livianas como la mariuana y el hashish) pero si hay que castigar duramente quien conduce bajo sus efectos porque esta poniendo en peligro serio la vida de los demas que no tienen porque pagar por eso.

    Libertad si, liberalismo si’, anarquia no.
    Mi libertad termina cuando choca con la tuya.
    ? Puedo yo estar libre de asesinar a quien me de la ganas sin que el Estado interfiera con mi voluntad ?

  6. Armando Añel 17 July 2016 at 2:44 pm Permalink

    Creo que lo mejor es visibilizar al Islam moderado frente al Islam radical, trabajar más en eso. Aunque el islamismo tiene mucho contenido violento y represivo en su base, también existen moderados con los que se puede trabajar y estimular una estrategia de inserción cultural. Y mientras, no seguir acogiendo alegremente a los radicales, a los ortodoxos. Los ortodoxos son el caldo de cultivo de los terroristas y los abusadores.

  7. Armando Añel 17 July 2016 at 2:54 pm Permalink

    Sobre las armas, no creo que se vayan a evitar las masacres porque se regulen agresivamente. De hecho, ya vimos en Niza que un camión causó más muertes que un fusil automático en Orlando. Sospecho que el trabajo debe hacerse a niveles más profundos, en la psiquis social. No prohibiendo, sino fortaleciendo la autoestima del individuo. Un trabajo a largo plazo y muy complejo. En Francia las armas de fuego están reguladas y ya vemos las matanzas ocurridas allí en los últimos dos años, a tiro limpio.

    • Sam Ramos 17 July 2016 at 8:27 pm Permalink

      Hay una noticia que no ha sido publicada por ningun medio y es que hoy ninguno de los 4 millones de miembros que tiene la NRA ha matado a nadie.

      Sin embargo uno del movimiento Black Lives Matter que tiene muchisimos menos miembros mato a 3 policias e hirio a 3 de los cuales uno esta muy grave en Baton Rouge Luisiana.

      Ahora vean este video que el asesino colgo en YouTube justo despues del tiroteo que otro miembro del mismo grupo hizo en Dallas. Los que entienden Ingles podran oir sus argumentos:

      He Went to Dallas After the Attack on Police There & Called Shooter Micah Johnson ‘One of Us’

      https://www.youtube.com/watch?v=c4oTAoOpW48

  8. Sam Ramos 19 July 2016 at 10:49 am Permalink

    Un análisis de los intelectuales y la dirección francesa
    Errores tras la matanza de Niza

    El yihadismo golpea por todas partes. Le sobran objetivos y los escoge según la lógica de la pura oportunidad. La tentación de atribuir a esas almas mezquinas una dignidad lógica de la que carecen es una de nuestras debilidades

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    BERNARD-HENRI LEVY

    19 JUL 2016 – 00:00 CEST

    NICOLÁS AZNÁREZ

    Primero. ¿Psicópata o terrorista? Como si hubiera que escoger. Como si todos los terroristas no fueran psicópatas. Como si los esbirros nazis de los años veinte y treinta, los piquetes de las secciones de asalto hitlerianas que daban caza a los demócratas y a los judíos, como si los bestias de las SS encargados de la educación ideológica de las masas alemanas hubieran sido otra cosa que psicópatas bestiales con más o menos galones. Mohamed Lahouaiej Bouhlel, el asesino del camión que segó 84 vidas —hasta el momento en que escribo estas líneas—, era un terrorista y un psicópata.

    Era inestable, mentalmente perturbado, pero también era miembro del ejército del crimen que ha escuchado el llamamiento de Daesh a “utilizar (son los términos de su órgano de propaganda) un camión como una cortadora de césped” e ir “a los lugares más densamente poblados” para “lanzarse a la máxima velocidad, sin perder el control del vehículo” y “causar la mayor matanza posible”, sin olvidar “prever armas de fuego” para, una vez “inmovilizado el camión”, rematar a los supervivientes. Encaja punto por punto. El doble rostro de la barbarie.

    Segundo. La cuestión del lobo solitario. Esa forma de repetir una y otra vez, hasta la náusea y como para tranquilizarnos, que, “en el estado actual de nuestras informaciones”, este hombre actuó solo, que no estaba fichado como radical y no tenía un vínculo claro con Daesh. Como si esa fuese la cuestión. Como si Daesh no fuera, precisamente, lo contrario de un organismo al que se está más o menos claramente afiliado. Y como si la originalidad de su funcionamiento no radicase, justamente, en no necesitar para operar un comité central que distribuya órdenes, responsabilidades ni blancos. Daesh es el Califato más Twitter. Es la uberización de un terrorismo de proximidad y de masas. Es la influencia sin contacto, por contagio y sugestión relámpago. Estadio supremo del nihilismo, tal vez llegado al final de su loca carrera. Se puede ser un soldado del nuevo ejército y no haber sido reclutado, ni adiestrado, ni siquiera contactado nunca.

    Daesh es el Califato más Twitter. Es la ‘uberización’ de un terrorismo de proximidad y de masas

    Tercero. La reivindicación. ¡Ah, con cuánta ansiedad hemos esperado esa famosa reivindicación que, se suponía, habría de firmar el crimen cuando llegase! ¡Con cuánta excitación la hemos recibido! ¡Y qué debates bizantinos sobre su formulación, su timing y sobre el hecho de que esta vez el comité invisible haya necesitado 30 horas para emitirla en vez de 24! La verdad es que, una vez más, nada de todo esto tiene la menor importancia. Como tampoco la tenía ya en tiempos de las Brigadas Rojas, que lo mismo dejaban sus masacres sin reivindicar que, por el contrario, reivindicaban las que perpetraban las organizaciones rivales cuando esto servía a sus intereses.

    Y con más razón Daesh. Con más razón esta nebulosa de gánsteres sin código ni honor que no tienen ninguna razón para adaptarse obedientemente a los perfiles trazados por nuestros expertos. Unas veces el efecto de terror requiere una firma (incluso cuando no se tiene nada que ver). Otras veces el terror es mayor cuando se deja a los supervivientes en la perplejidad y la duda (y en Mosul se deben de estar riendo mucho de la ingenuidad de nuestros daeshólogos, que glosan y glosan unos comunicados improvisados). El islamismo es un oportunismo. Bajo la losa del radicalismo, una retórica chapucera a la que no guía ninguna moral.

    El islamismo radical es una retórica chapucera a la que no guía ninguna moral

    Cuarto. ¿Qué? ¿Un islamista que no iba a la mezquita? ¿Que no guardaba el Ramadán? ¿Que bailaba salsa? ¿Que bebía cerveza? Pues sí. Porque el islamismo, en efecto, no es una religión, sino una política. O, más exactamente, ya no es una versión del islam, puesto que, antes que nada, es una variante de esa forma genérica de política que desde hace un siglo llamamos “fascismo”. De tal modo que si bien este vínculo sigue siendo intenso, si bien es esencial y constitutivo, si bien el yihadismo es, desde sus orígenes, es decir desde la aparición de los Hermanos Musulmanes, una forma específica y explícita de nazismo, ese vínculo, el vínculo con la fe, muy bien puede ser más difuso y actuar únicamente como refuerzo y, de hecho, es más difuso a medida que nos alejamos del corazón teológico y político para penetrar en la vasta y nebulosa periferia en la que se activan los ultimi barbarorum. Mohamed Lahouaiej Bouhlel era la prueba. Era la imagen de un Daesh que ha llegado, eso esperamos, al término de su posible extensión y ha perdido, como no podía ser menos, la distinción de sus consignas.

    Quinto. ¿Por qué Niza, finalmente? ¿Por qué Francia? ¿Y qué pecado hemos cometido para encontrarnos, una vez más, en el campo de fuego? Otra pregunta errónea. El arquetipo de las preguntas erróneas. Y, como siempre que se parte de una pregunta mal planteada, respuestas en las que el absurdo (el mito de las “represalias” que se supone pretenden castigar una implicación militar en Siria que siguió, y no precedió, a los ataques contra Charlie Hebdo y el supermercado kosher) rivaliza con el gusto por la sumisión (olvidemos nuestra legislación sobre el velo, flexibilicemos nuestro laicismo, transijamos…).

    El yihadismo golpea por todas partes, esa es la verdad. Le sobran objetivos y escoge, una vez más, según la lógica de la pura oportunidad. Un día Orlando. Otro, Túnez o Bangladés. Otro, si es allí donde encuentra la falla, Bruselas, Estambul o, como ahora, Niza. No hay que buscar en esta dispersión de blancos atacados a ciegas más sentido del que tiene. Sobre todo, no hay que hacerle a la yihad el regalo de imaginar no sé qué cerebro que programa sus ofensivas como quien juega una partida de ajedrez. Solo nuestras debilidades hacen fuertes a esas gentes. Y la tentación de sobreinterpretar, de ver signos sutiles por todas partes, de atribuir a esas almas mezquinas una dignidad lógica de la que carecen es sin duda una de nuestras debilidades.

    Bernard-Henri Lévy es uno de los fundadores del movimiento “Nouveaux Philosophes” (Nuevos Filósofos) y autor de, entre otros, el libro Left in Dark Times: A Stand Against the New Barbarism [La izquierda en tiempos oscuros: una toma de posición contra la nueva barbarie].

  9. Hector L Ordonez 19 July 2016 at 12:46 pm Permalink

    Nada de acuerdo,si una mujer musulman se viste de negro y nada mas se le ven los ojos,es parte de su cultura y lo que es malo para uno ,es bueno para otro,eso mismo paso con la cristanizacion en las americas
    acaso fue distinto?a los indigenas le quitaron sus dioses,lo obligaron ser cristianos,le impusieron una cultura que no deseaban y lo mas triste los que se negaban,la muerte!como le paso al indio Hatuey,le robaron todas sus riquezas,no estamos con la violencia de los extremistas que se hacen llamar musulmanes
    eso no responde al islam,aunque quiero decir que soy cristiano.

  10. Sam Ramos 20 July 2016 at 10:42 am Permalink

    Could this be the beginning of the end of Europe?

    Jihad Awakens Europe!!!

    Some lefties are describing the people getting aware of this danger as Fascists, islamophobes and racists but the terrorists attacks are given them the reason for taking that position against the no so silent invasion. Just remember what a young afghan refugee did with a hack in a German train last Monday.

    https://www.youtube.com/watch?v=U4mOMlCanrA

  11. Sam Ramos 22 July 2016 at 9:04 am Permalink

    El terrorista de Niza

    Lleno de odio, culminó su destino de muerte, liberado de cualquier atisbo de humanidad.

    por Pilar Rahola

    La mañana de verano, en una bella ciudad con mar. Quizás se levantó temprano y miró por la ventana. Hacía sol. El ritual cotidiano empezó con normalidad, el aseo del cuerpo, el desayuno, puede que unos rezos, unas charlas con los vecinos, un paseo, el fluir indolente de la vida.

    Aún era un ser humano, a pesar de que en algún rincón de su alma se estaban derritiendo los últimos vestigios. Pero a medida que avanzaba el día, esos restos humanos desaparecían, devorados por el soldado de la muerte instalado en su cerebro. Y cuando llegó el momento, y la música del odio estalló en su interior, ya estaba preparado. Fue entonces cuando subió a un camión y puso rumbo al horror.

    ¿Cómo debieron de ser esos últimos minutos? Desde el frontal del camión la vista era amplia, y ahí estaban ellos, mayores, adultos, bebés en brazos de sus madres, niños a hombros del héroe papá, adolescentes, todas las edades y condiciones, juntos en la alegría de la fiesta. La magia de los fuegos artificiales, que ilumina los ojos de la vida. Y los contempló.

    Contempló a cada uno de ellos, los vio reírse, despreocuparse, saltar, levantar la mano hacia el cielo, buscando el destello fugaz de la noche, aplaudir. Podría haber dudado, ese bebé en su carrito, esa joven pareja, esa dulce adolescente, pero el verbo dudar ya no existía en la masa pétrea que un día fue su cerebro, aceleró el camión y empezó a cazarlos.

    Los veía gritar, correr asustados, saltar por los aires, veinte, cuarenta, viraba el volante, cincuenta, sesenta, quería matar a más, setenta, ochenta, ahí había más gente, pisaba el acelerador, noventa, cien, zas, babeante, exultante, definitivamente convertido en monstruo. Ya no quedaba nada del hombre que había sido, excepto la mueca final de su cadáver.

    Al otro lado de la calle, o del televisor, o de Internet, otros como él exultaban de felicidad. El fuego del dios de la muerte se había cobrado decenas de víctimas, y la ideología infernal que los tenía abducidos alzaba su copa triunfante.

    ¿Cuántos en el mundo aplaudían su masacre? ¿Cuántos lo consideraban un hermano? Miles, decenas de miles, tantos como millones de dólares dedicados a promocionar su ideología totalitaria, a crear máquinas de matar (recuerden esta frase dicha por el otro cobarde asesino apodado Che y que los Castros obligan a los niños a jurar que seran como el), a venerar a un dios que odia, cual soldados de un ejército del infierno.

    No, no estaba solo, aunque hubiera matado en soledad, porque cada persona caída en el asfalto de esa noche, cada cuerpecito roto, cada sonrisa desgajada, cada ilusión destruida, había sido escogida por otros, sus ideólogos, sus maestros del odio, mata, mata a cualquiera, mata como puedas, mata más y mejor, sin importar quiénes son, a quién rezan, cómo dibujaron sus sueños. Y lo hizo, sí, culminó su destino de muerte, liberado de cualquier atisbo de humanidad, convertido en un simple despojo de músculos y vísceras.

    Algunos le prometieron que un dios lo acogería en el paraíso. Le mintieron.


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