13 July 2020 ~ 29 Comentarios

Ahora ataca el Nuncio – Por Fernando Londoño

Por Fernando Londoño

Estábamos muy felices con la reconvención, más que merecida, que el Vaticano le hiciera a Monseñor Monsalve por llamar genocida al Gobierno y volver a la carga, otra vez, para defender a sus amigos de las FARC.

La dicha suele durar poco. Porque el Nuncio resolvió que tenía que pecar para empatar, y ahora aparece dándole la dignidad de Ejército Revolucionario a esa turba asesina que se hace llama Ejército de Liberación Nacional.

En efecto, su Ilustrísima, esperemos que por absoluta y explicable ignorancia, invita al Gobierno a pactar un cese al fuego con esos maleantes.

Monseñor tiene que saber que un cese al fuego implica un enfrentamiento armado entre dos ejércitos que resuelven pactar una paz transitoria como la quiere el Nuncio de su Santidad. Con lo que legitima al ELN y lo pone en igual condición política y jurídica que la del Gobierno Colombiano. Como están en plan de igualdad, y lo que sostienen es una guerra, que venga el cese al fuego para que por las buenas acuerden cómo debe ser el país, cómo sus instituciones, cómo su futuro. Si ya Santos pactó en 310 páginas con las FARC, que Duque haga lo propio con el ELN, empezando por un bienhechor cese al fuego.

A Monseñor no le han alcanzado a explicar, en el corto tiempo que tiene en Colombia, que ésta es una democracia legítima, gobernada por una Constitución que pretende ser democrática y defensora de los derechos humanos.

Y que el ELN es una turba asesina, como arriba dijimos, que por la vía del crimen persigue lo que quiere, que es la destrucción de ese Estado legítimo ante el que fue nombrado Embajador su Reverencia Ilustrísima. Y no para cualquier cosa, sino para imponer un régimen ateo, narcotraficante, brutal, enemigo mortal de todo lo que su Santidad y su enviado en Colombia representan.

No le han contado a Monseñor que el ELN se organizó y financió en Cuba, que está esclavizada por un régimen comunista, mortal enemigo de la Iglesia, depredador de todos los principios cristianos y civilizados.

Y que después de ese origen siniestro, se ha dedicado a cometer todos los crímenes posibles contra el orden, contra el derecho natural y contra la Iglesia. Seguramente a Monseñor no le han contado que esos, a quienes llama a un cese al fuego, han matado a mansalva ilustres prelados de la Iglesia que él representa. Seguramente no le explicaron que tuvieron la influencia siniestra de curas renegados del servicio de Dios y del Evangelio, que se dedicaron a cometer todos los delitos posibles para imponer su mano siniestra sobre comunidades cristianas de Colombia.

Monseñor Montemayor ignora que el ELN quemó vivos a todos los habitantes de un pueblecito llamado Machuca. Y que después de una felonía histórica se dedicó a la tarea de volar el Oleoducto Caño Limón Coveñas, cometiendo el mayor ecocidio de los tiempos modernos en todo el mundo. Si antes de que el papa Francisco lo mandara a Colombia, hubiera sabido, leyendo algunos diarios, que el ELN ha destruido más bosques, envenenado más ríos, esterilizado más tierras que ninguna otra organización criminal del mundo, tal vez no tuviera esta salida descomedida, agresiva, injusta contra el pueblo cristiano de Colombia.

Monseñor Montemayor no sabe, qué va, que el ELN tomó las banderas de las FARC en vastas regiones del país, y que está dedicado al narcotráfico, que envenena la juventud del mundo y mata a los que se oponen a sus designios atroces, que la prensa cubre con el equívoco nombre de “líderes sociales”, para que no estorben su multimillonario negocio de la cocaína.

Monseñor Montemayor no sabe que el ELN asesinó hace muy poco cadetes de la Escuela de Policía que hacían sus estudios para dedicarse a la noble tarea de proteger a los débiles, tenderle la mano a los oprimidos por el delito, ayudar y servir a todos. Y de seguro no le contaron que su atentado fue fallido, porque pretendían matar centenares de esos muchachos y a todos sus instructores y jefes y a todas sus familias.

A ese catálogo de atrocidades llama fuego el señor Nuncio e invita a una paz montada sobre tanta sangre, tanta perversidad, tanto dolor del pueblo colombiano.

Nos queda por saber si esta intromisión detestable en los asuntos políticos de Colombia trae la bendición del Papa Francisco, o si Monseñor Montemayor recibirá su reprimenda, como la que vino para Monseñor Monsalve. Nos dolería en el alma el silencio del Vaticano, a los millones que somos y queremos seguir siendo católicos, apostólicos y romanos, a pesar de tantos pesares y tantas declaraciones imprudentes, equivocadas y malévolas. No es lo mismo ir a Misa y rezar el Santo Rosario, que asesinar humildes y destruir la tierra colombiana. O eso creíamos hasta este domingo.

29 Responses to “Ahora ataca el Nuncio – Por Fernando Londoño”

  1. Víctor López 13 July 2020 at 6:11 pm Permalink

    Un chiste de los 80s contaba que llega un pecador al infierno y aquello era la joda loca, tremendas hembras, whisky, líneas de coca… (como la isla de Leeder), y en una esquina ve a Sata todo agüevado y entonces le pregunta “pero Sata,esto esta buenísimo, me habían dicho que tendría que sufrir aquí, pero mire, es una fiesta” -sí- dijo Sata -esto también lo compró el cartel-

    Tal vez algo parecido esté pasando con su obispo. Paciencia, Londoño.

    • Manuel 13 July 2020 at 8:09 pm Permalink

      hola portero,¿cómo va esa malaleche hoy?

  2. Manuel 13 July 2020 at 8:13 pm Permalink

    En tanto que persista la raíz de todos los absurdos que atormentan al mundo, la creencia en Dios permanecerá intacta, no cesará de echar nuevos retoños. Es así como en nuestros días, en ciertas regiones de la más alta sociedad, el espiritismo tiende a instalarse sobre las ruinas del cristianismo.

    Todas las religiones, con sus dioses, sus semidioses y sus profetas, sus Mesías y sus santos, han sido creadas por la fantasía crédula de los hombres, no llegados aún al pleno desenvolvimiento y a la plena posesión de sus facultades intelectuales; en consecuencia de lo cual, el cielo religioso no es otra cosa que un milagro donde el hombre, exaltado por la ignorancia y la fe, vuelve a encontrar su propia imagen, pero agrandada y trastrocada, es decir, divinizada.

    La historia de las religiones, la del nacimiento, de la grandeza y de la
    decadencia de los dioses que se sucedieron en la creencia humana, no es nada más que el desenvolvimiento de la inteligencia y de la conciencia colectiva de los hombres. A medida que, en su marcha históricamente regresiva, descubrían, sea en sí mismos, sea en la naturaleza exterior, una fuerza, una cualidad o un defecto cualquiera, lo atribuían a sus dioses, después de haberlos exagerado, ampliado desmesuradamente, como lo hacen de ordinario los niños, por un acto de su fantasía religiosa. Gracias a esa modestia y a esa
    piadosa generosidad de los hombres creyentes y crédulos, el cielo se ha enriquecido con los despojos de la tierra y, por una consecuencia necesaria, cuanto más rico se volvía el cielo, más miserable se volvía la tierra. Una vez instalada la divinidad, fue proclamada naturalmente la causa, la razón, el árbitro y el dispensador absoluto de todas las cosas: el mundo no fue ya nada, la divinidad lo fue todo; y el hombre, su verdadero creador, después de haberla sacado de la nada sin darse cuenta, se arrodilló ante ella, la adoró y se
    proclamó su criatura y su esclavo.

  3. Manuel 13 July 2020 at 8:39 pm Permalink

    el hombre es siempre la víctima, y el sacerdote, hombre también, pero hombre privilegiado por la gracia, es el divino verdugo.

    Esto nos explica por qué los sacerdotes de todas las religiones, los mejores, los más humanos, los más suaves, tienen casi siempre en el fondo de su corazón — y si no en el corazón, en su imaginación, en espíritu (y ya se sabe la influencia formidable que una y otro ejercen sobre el corazón de los hombres) — porque hay, digo, en los sentimientos de todo sacerdote algo de cruel y de sanguinario.

    • Manuel 13 July 2020 at 8:46 pm Permalink

      No es ni el ser supremo de Robespierre y de Rousseau,
      ni el Dios panteísta de Spinoza, ni siquiera el Dios a la vez trascendente e inmanente y
      muy equívoco de Hegel. Se cuidan bien de darle una determinación positiva cualquiera,
      sintiendo que toda determinación lo sometería a la acción disolvente de la crítica. No
      dirán de él si es un Dios personal o impersonal, si ha creado o si no ha creado el mundo;
      no hablarán siquiera de su divina providencia. Todo eso podría comprometerlos. Se
      contentarán con decir: “Dios” y nada más. Pero, ¿qué es su Dios? No es siquiera una
      idea, es una aspiración.

      No están fuertes en lógica, y se diría que la desprecian. Es eso lo que los distingue de
      los metafísicos y deístas, y lo que imprime a sus ideas el carácter de un idealismo
      práctico, sacando mucho menos sus inspiraciones del desenvolvimiento severo de un
      pensamiento, que de las experiencias, casi diré de las emociones, tanto históricas y
      colectivas como individuales de la vida. Eso da a su propaganda una apariencia de
      riqueza y de potencia vital, pero una apariencia solamente, porque la vida misma se hace
      estéril cuando es paralizada por una contradicción lógica.

      La contradicción es ésta: quieren a Dios y quieren a la humanidad. Se obstinan en poner
      juntos esos dos términos, que, una vez separados, no pueden encontrarse de nuevo más
      que para destruirse recíprocamente. Dicen de un tirón: “Dios y la libertad del hombre”;
      “Dios y la dignidad, la justicia, la igualdad, la fraternidad y la prosperidad de los
      hombres”, sin preocuparse de la lógica fatal conforme a la cual, si Dios existe, todo
      queda condenado a la no-existencia. Porque si Dios existe es necesariamente el amo
      eterno, supremo, absoluto, y, si amo existe, el hombre es esclavo; pero si es esclavo, no
      hay para él ni justicia, ni igualdad, ni fraternidad, ni prosperidad posibles.

      • Víctor López 14 July 2020 at 9:47 am Permalink

        Me llamó la atención que Bacu hubirra posteado aquí y entonces lo leí (por lo general no lo leo, salvo que sean frases sueltas). Me asombró, Manuel. Está excelente, no lo he googleado, si la piensa es suya es una verdadera joya. Felicitaciones.

        • Víctor López 14 July 2020 at 10:00 am Permalink

          Sí, Mijaíl Bakunin.

  4. bacu 14 July 2020 at 9:05 am Permalink

    La Iglesia Catolica, despues de la entrada de Francisco, ha perdido muchos feligreses. Este es un claro ejemplo del defectuoso actuar de su dirigencia.

    • Víctor López 14 July 2020 at 9:25 am Permalink

      La iglesia lleva decadas perdiendo feligreses (que para el caso da lo mismo que sea Juana que Chana). Cualquiera que haya recibido formación argentina está incapacitado para un cargo de alta responsabilidad política. No es posible encontrar siquiera casos particulares, el individuo es la suma de sus actitudes y conductas, no como lo presenta Hollywood de que “ya cambio”. Desde que se puso un argentino al frente, queda claro que un ala del lobby de Roma procura destruir la iglesia desde adentro, al igual que sucede en todas las instituciones. Un saludo.

      • bacu 14 July 2020 at 11:00 am Permalink

        Amigo Victor, no voy a refutar mucho el punto suyo porque Ud conoce, mucho mejor, el origen de Francisco. De todas formas me parece que la filiación a los Jesuitas cuenta mas que el nacimiento. Creo que una de las cosas que motivo el “amiguísimo” del Papa y Fidel fue que fidel estudio en una escuela de Jesuitas. Saludos.

        • Julian Perez 14 July 2020 at 11:10 am Permalink

          Coincido. Me parece que lo de Francisco es más por jesuita que por argentino. Y si me equivoco es porque a quienes menos conozco de la dicotomía es a los argentinos. Los dos que hay aquí son tan distintos que se me hace más difícil aún conocerlos.

          • Julian Perez 14 July 2020 at 11:21 am Permalink

            >>La iglesia lleva decadas perdiendo feligreses

            Bueno, depende. Algunas denominaciones decrecen y otras crecen. El catolicismo no cabe duda de que decrece y Francisco está ayudando a ello ahora. La que más crece es el izquierdismo: es la religión más dinámica de nuestros tiempos y aquella cuyo proselitismo es más eficiente. Pero también crecen otras como el mormonismo y los testigos de Jehová. Por no mencionar el Islam…

            Y el budismo crece muchísimo (no tanto el hinduismo), pues la transición del monoteismo (o el agnosticismo) al panteismo es frecuente. Todo esto de la ¨madre tierra¨ y el ecologismo, cuya popularidad es más que evidente, es un derivado de la identificación de Dios con la naturaleza y no algo externo a ella. La India universalizó su cosmología tanto como Israel.

  5. Víctor López 14 July 2020 at 11:19 am Permalink

    Lo segundo es parte de lo primero. Pertenece a la irrenunciable contradicción argentina, es nada menos que un Jesuita-Franciscano (polos opuestos). Además, y esto no es común solo a los argentinos, es de una pobreaza mental increíble para un hombre de su cargo. Si se le eligió fue exclusivamente para poder profundizar la corrupción y usar a discreción la formidable herramienta política que es la iglesia. Un saludo.

    • Julian Perez 14 July 2020 at 11:23 am Permalink

      >>un ala del lobby de Roma procura destruir la iglesia desde adentro, al igual que sucede en todas las instituciones.

      No lo mencioné, pero pienso lo mismo.

      • Víctor López 14 July 2020 at 11:30 am Permalink

        Se como piensa, señalé esa verdad porque usted colabora aquí. Un saludo.

        • Julian Perez 14 July 2020 at 11:43 am Permalink

          Me gustaría pensar que un ala de la izquierda también intenta lo mismo y por eso sobrejuegan sus cartas. Sé que es wishful thinking pero, si fuera verdad, les deseo éxito.

          Una de las tantas teorías conspirativas dice que Lavrenti Beria era en realidad agente de la CIA 🙂 (No recuerdo que lo hayan asociado con los Illuminati, pero no me extrañaría)

  6. manuel 14 July 2020 at 11:27 am Permalink

    de la cuna, todos poseemos la misma naturaleza.

    La naturaleza del ser humano le impele a llenar las lagunas de ignorancia con conocimientos, porque la incertidumbre resulta profundamente incómoda. Cuando dicho conocimiento no está disponible, entonces la laguna se rellena con mitos o narraciones apaciguadoras.

  7. manuel 14 July 2020 at 11:27 am Permalink

    desde la cuna, todos poseemos la misma naturaleza.

    La naturaleza del ser humano le impele a llenar las lagunas de ignorancia con conocimientos, porque la incertidumbre resulta profundamente incómoda. Cuando dicho conocimiento no está disponible, entonces la laguna se rellena con mitos o narraciones apaciguadoras.

    • manuel 14 July 2020 at 11:47 am Permalink

      Cuando nuestros antepasados, hace probablemente entre 100.000 y 75.000 años, empezaron a buscar respuestas a quienes eran y a dónde iban los muertos, no tenían demasiado tiempo para investigar sistemáticamente la naturaleza, de modo que se refugiaban en mitos construidos por la comunidad y solidificados por algún argumento de autoridad. Los cultos Cargo son un buen ejemplo viviente de esta dinámica.

      • manuel 14 July 2020 at 11:53 am Permalink

        Sobre esos cimientos imaginarios, se empezaron a levantar todas las religiones, tal y como explica Edward O. Wilson en su libro La conquista social de la Tierra:

        Los humanos primitivos necesitaban un relato de todo lo importante que les ocurría, porque la mente consciente no puede funcionar sin relatos y explicaciones de su propio significado. La mejor manera, la única en que nuestros ancestros podían conseguir explicar su propia existencia era a través de un mito creacionista. Y todo mito creacionista, sin excepción, afirmaba la superioridad de la tribu que lo inventó sobre todas las demás tribus. Habiendo asumido esto, cada creyente religioso se veía a sí mismo como una persona elegida. Las religiones organizadas y sus dioses, aunque concebidas en la ignorancia de la mayor parte del mundo real, por suerte fueron grabadas en piedra en la historia temprana (…) Sus dogmas codifican normas de comportamiento que los devotos pueden aceptar absolutamente sin titubear. Cuestionar mitos sagrados es cuestionar la identidad y el valor de los que creen ellos Esta es la razón por la que los escépticos, incluidos los que están comprometidos con mitos distintos e igualmente absurdos, son considerados con tanta antipatía. En algunos países se arriesga a ingresar en prisión o a morir.

  8. Víctor López 14 July 2020 at 11:28 am Permalink

    “Los argentinos somos así, odiamos a los negros y los racistas.”

    Más que un chiste es una doctrina y para confirmación puedo ejemplificarlo con cualquier argentino, ninguno se banca a los grones ni a los racistas. Saludos

    • Julian Perez 14 July 2020 at 11:36 am Permalink

      Me decían que los uruguayos odiaban a los argentinos. ¿Es cierto?

      Incluso una vez oí un chiste acerca de un cura uruguayo que habían mandado a una iglesia en Argentina. Y en el sermón decía:

      -Los clavos con que crucificaron a Cristo, ¡estaban hechos en Argentina! Y el centurión que le clavó la lanza, ¡era argentino!

      El obispo lo llamó a constar y le prohibió que volviera a mencionar a Argentina. Así que en el siguiente sermón dijo:

      -En la última cena, Cristo le dijo a los apóstoles: ¨Uno de ustedes me va a traicionar¨. Y Judas respondió: ¨Pero, vos, maestro, ¿qué decís? ¡Pero che Cristo!¨

      • Víctor López 14 July 2020 at 12:49 pm Permalink

        El chiste se le adjudica a los chilenos, que poco nos quieren. Los uruguayos son idénticos a los argentinos de la provincia de Bs As. Pero la esencia más pura de la cultura del Plata está en la ciudad de Buenos Aires, los montevideanos son unos “mistos” comparados con los orilleros porteños.

        En el California de Recifes, aquel aquelarre residencial de las nocheras, no cabían brasileños ni uruguayos, solo eramos chilenos y porteños, estos últimos casi todos de avería (cincuentones ya). Como en los versos de Discepolo era una “…misa de faldas, querosén, tajo y cuchillo, que ardió en los conventillos y ardió en mi corazón”. Saludos.

  9. Manuel 15 July 2020 at 7:47 am Permalink

    https://youtu.be/TU9HTJDeMSQ

    “¿Haremos los cubanos una revolución por el derecho, por la persona del hombre y su derecho total y negaremos, al día siguiente del triunfo, los derechos por que hemos batallado?”

    José Julián Martí Pérez

  10. manuel 15 July 2020 at 11:55 am Permalink

    Los estudios con gemelos idénticos y mellizos separados al nacer llevados a cabo por el investigador Thomas Bouchard muestran que la carga genética está relacionada con lo religiosa que es una persona.

    Los gemelos nacidos de un mismo óvulo tenían una forma de pensar mucho más parecida entre sí que los mellizos que nacieron a la vez pero de distintos óvulos. Uno de los hallazgos más llamativos de este tipo de estudios es que si un gemelo era criado en una familia atea y otro en una católica practicante, ambos acabarían manifestando de un modo muy similar su fe o su falta de ella. Además, Bouchard vio que la relación entre la influencia genética se incrementa respecto a la del entorno con el paso de los años, cuando la influencia de los educadores se reduce.

    • manuel 15 July 2020 at 11:56 am Permalink

      la religión y las supersticiones tienen una utilidad como herramientas para hacer frente a la incertidumbre de la vida diaria.

      Algunos estudios sugieren que la existencia de un orden supremo y la posibilidad de influir en él a través de ritos sirve para reducir el estrés que genera no saber qué sucederá en el futuro. Esto puede ayudar a entender por qué algunos de los hombres más poderosos del mundo, como el presidente francés François Mitterrand o el estadounidense Ronald Reagan, líderes de países con un poderío científico e intelectual inmenso, pero también sometidos a tremendas incertidumbres, demandaron los servicios de astrólogos y videntes para sobrellevar las dudas propias de su oficio.

    • manuel 15 July 2020 at 11:58 am Permalink

      “Un trabajo realizado por psicólogos de la Universidad de Queensland, en Australia, planteaba que creer en que el futuro es predecible incrementa la percepción de que ese futuro se puede controlar. Por lo tanto, explicaban, “la creencia en la precognición [la capacidad para predecir el futuro] debería ser particularmente fuerte cuando la gente más desea el control, es decir, cuando no lo tienen”. Sus experimentos comprobaron que las personas que sienten que no pueden manejar una situación creen más en los futurólogos que los que creen que tienen todo bajo control.

      Esta relación entre atracción por poderes ocultos e incertidumbre, también se ha observado tras atentados como los de ayer en Bruselas. En EE UU, tras el 11-S, se multiplicaron las ventas de los libros del astrólogo del siglo XVI Nostradamus. En las semanas que siguieron a los ataques, el bestseller francés coló en la lista de los más vendidos de la tienda Amazon tres versiones de sus célebres y ambiguas predicciones, en las que algunos interpretan que adivinó la llegada de Hitler al poder o la epidemia del sida”

    • manuel 15 July 2020 at 12:00 pm Permalink

      Junto a las necesidades particulares que puede satisfacer la religión, varias hipótesis han tratado de explicar la tendencia humana a creer en dioses a través de sus efectos sobre los grupos.

      En las sociedades del paleolítico, probablemente igualitarias y sin sistemas para imponer el orden por la fuerza a la manera de los Estados modernos, la religión habría servido para fortalecer los vínculos entre los individuos de la tribu y controlar los impulsos egoístas por miedo al castigo divino. Experimentos como los realizados por Jesse Bering, psicólogo de la Universidad Queens de Belfast, muestran que los niños son menos proclives a engañar cuando piensan que les vigila un ente invisible. En su opinión, este tipo de resultados sugiere que creer en que los dioses o los ancestros muertos nos vigilan sirvió para fortalecer la cooperación en los grupos de cazadores recolectores.

      Aunque existen dudas sobre la posibilidad de que la selección natural actúe sobre grupos en lugar de sobre individuos, hay biólogos como Eduard O. Wilson que creen que en las sociedades humanas primitivas se dieron las circunstancias para hacerlo posible. Por un lado, el igualitarismo habría facilitado que los individuos altruistas transmitiesen sus genes a la siguiente generación, y por otro, las continuas guerras con otras tribus acabarían por beneficiar a los miembros de grupos más cohesionados.

      La religión pudo servir para cohesionar los grupos humanos y mejorar su capacidad para guerrear

      Más adelante, según proponía un estudio publicado recientemente en la revista Nature, la creencia en un dios moralista, omnisciente y capaz de castigar a quien no siguiese sus mandamientos, se convirtió en un pilar sobre el que se construyeron las sociedades complejas. A diferencia de los humanos que vivieron en los pequeños grupos de cazadores recolectores antes de la aparición de la ganadería y la agricultura, los habitantes de los Estados civilizados no conocían personalmente a todos los miembros de su sociedad. La presencia del dios vigilante habría servido para fomentar la cooperación entre desconocidos que compartían religión.

      La religiosidad, que fue útil en algunos momentos de la evolución humana, no está exenta de efectos negativos. La capacidad de cooperar evolucionó en un entorno en el reforzar los lazos con los miembros de nuestro grupo cultural era clave para la supervivencia, en buena medida porque era necesario para enfrentarse con éxito a otros grupos. Antropólogos como Michael Tomasello afirman que “las diferencias de trato a los miembros del grupo y a los que no lo son” son uno de los “hallazgos más sólidos de la psicología”. Por su parte, el sociólogo Robb Willer, de la Universidad de Stanford (EE UU), ha observado que las personas no creyentes se veían más motivadas por la compasión a la hora de ser generosas. Para quienes tenían fe, las emociones eran menos importantes en su decisión de ayudar al prójimo que, por ejemplo, la identidad de grupo. El instinto de desconfiar de las personas que no consideramos de nuestro grupo se ha azuzado durante milenios para enfrentar a unos humanos contra otros con los más diversos intereses y en esa tarea, la religión, tan eficaz para unir, también lo ha sido para separar.

      • manuel 15 July 2020 at 12:02 pm Permalink

        “las diferencias de trato a los miembros del grupo y a los que no lo son” son uno de los “hallazgos más sólidos de la psicología”

        Por su parte, el sociólogo Robb Willer, de la Universidad de Stanford (EE UU), ha observado que las personas no creyentes se veían más motivadas por la compasión a la hora de ser generosas. Para quienes tenían fe, las emociones eran menos importantes en su decisión de ayudar al prójimo que, por ejemplo, la identidad de grupo. El instinto de desconfiar de las personas que no consideramos de nuestro grupo se ha azuzado durante milenios para enfrentar a unos humanos contra otros con los más diversos intereses y en esa tarea, la religión, tan eficaz para unir, también lo ha sido para separar.


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