11 February 2019 ~ 9 Comentarios

América Latina y el mito de la causa perdida

Por José Azel

Para los historiadores de la Guerra Civil americana la “Causa Perdida” es un movimiento ideológico que fantasea la causa Confederada como lucha heroica contra grandísimas dificultades. La doctrina de la Causa Perdida destaca supuestas virtudes del Sur antes de la guerra y retrata esa Guerra Civil como una honorable lucha en defensa del modo de vida sureño.

Más controversialmente, la ideología de la Causa Perdida encubre los horrores de la esclavitud describiéndolos más compasivos que crueles, y argumentando que la esclavitud enseño cristiandad y valores civilizados. Ignora los defectos de la Confederación y justifica su derrota por la masiva superioridad de la maquinaria industrial Yankee.

El credo de la Causa Perdida reclama también que la Reconstrucción tras la Guerra Civil fue una maniobra de los políticos norteños, manipuladores financieros y oportunistas, para socavar el modo de vida sureño.

Naturalmente, existe una historia más honesta y acertada de la Guerra Civil que considera un mito la ideología de la Causa Perdida. Sin embargo, hay que conceder que las ideas e iconografía de la Causa Perdida han penetrado la conciencia americana. Gran debate se produjo recientemente, literalmente en la plaza pública, con el movimiento para retirar los monumentos confederados. Lo que demuestra que es muy difícil extirpar el mito de la Causa Perdida de la historia americana.

Similarmente, muchos países latinoamericanos desarrollaron su propia narrativa de su Causa Perdida, donde “el imperialismo Yankee”, y no sus propios fracasos, es responsable del subdesarrollo económico latinoamericano. Por ejemplo, una versión latinoamericana de ese mito es la Teoría de la Dependencia, que proclama que los recursos fluyen, de manera explotadora, de una “periferia” de naciones pobres subdesarrolladas a un “núcleo” de naciones ricas.

Criterio central de la Teoría de la Dependencia es que los estados del núcleo devienen ricos empobreciendo naciones periféricas. En esta fantasía, como en la historia de la Reconstrucción del sur americano basada en la Causa Perdida, el desarrollo latinoamericano fue víctima de la avaricia de corporaciones norteñas. Ese cuento ignora la historia latinoamericana de fracasos de políticas públicas, estatismo, corrupción endémica y otros males. Y, como en la clásica Causa Perdida, idealiza las virtudes de la cultura hispanoamericana.

El Índice 2017 de Percepción de Corrupción, elaborado por Transparencia Internacional, revela que los sectores públicos en la mayoría de los países latinoamericanos son altamente corruptos y avanzan poco luchando contra la corrupción. El Índice califica 180 países por niveles de corrupción percibida en sus sectores públicos, usando una escala desde “muy limpios” a “altamente corruptos”.

En Latinoamérica solamente Uruguay y Chile califican cerca de “muy limpios” con posiciones mundiales número 23 y 24 respectivamente. (Como referencia, EEUU clasifica número 16). Prácticamente todos los demás países latinoamericanos califican hacia el extremo de “altamente corruptos”, como Nicaragua # 151, Haití # 157 o Venezuela # 169.

La corrupción latinoamericana, parcialmente, es resultado del sector gubernamental excesivamente grande y la intrusión del gobierno en la economía. El corolario son demasiados funcionarios gubernamentales interfiriendo en la vida de las personas y en su sustento. Esta es la clase de corrupción -donde predominan sobornos y lucrativos contactos gubernamentales- que socava la confianza no solamente en el gobierno sino también en la propia naturaleza humana. En la mentalidad pública, la ineficiencia gubernamental y la corrupción no son culpables del subdesarrollo económico de la región: la culpa es del “imperialismo Yankee”. Como su versión estadounidense, la fabula latinoamericana de la Causa Perdida ha penetrado la conciencia pública.

Lamentablemente, el mito prevaleciente impide a Latinoamérica buscar en su sociedad métodos para frenar la corrupción e incrementar la responsabilidad gubernamental.  En el reino de lo posible, un enfoque sería reducir la separación entre gobierno y pueblo. Estructuralmente esto significaría un tipo de gobierno genuinamente federalista donde el poder económico se confiere más a los gobiernos locales y departamentales que a todopoderosos gobiernos nacionales.

El federalismo no inmuniza gobiernos contra la corrupción. Pero, manejando pequeñas sumas de dinero, y estando más cerca del pueblo, el federalismo desincentiva conductas corruptas e incentiva efectividad gubernamental. Y más importante, el federalismo y su concomitante responsabilidad personal, quebranta la mitología de la Causa Perdida.

9 Responses to “América Latina y el mito de la causa perdida”

  1. vicente 12 February 2019 at 12:51 pm Permalink

    ya sabemos que las corporaciones de Estados Unidos pagan grandes coimas en los paises de America Latina para instalar sus negocios en condiciones ventajosas,en paises con bajo nivel de renta es muy facil sobornar funcionarios.

    • johnny reday 12 February 2019 at 9:21 pm Permalink

      De las 20 naciones menos corruptas en el planeta 19 son de cultura o han sido influenciados por la cultura anglosajòna, a las cuales se junta el admirable Japòn.
      Ahora bien. Son las empresas que sobornan o son los gobiernos corruptos?
      Cuando la policìa ma para a una alcabala y pide una “contribuciòn” allì tengo la respuesta: eso no pasa en los paìses menos corruptoa.
      En Italia se dice que los “Carabinieri” no se pueden sobornar, ni atreverse porque aparecen pronto las esposas. Aunque Italia, cuna de los LATINOS, es el 2º paìs màs corrupto en la UE.
      Ahora si una compañìa minera paga $ 4.000 mensuales un minero in Canada y 150$ un minero en Bolivia…la culpa es de la compañìa que sobornò el gobierno, y no el gobierno que es corrupto.
      Y como han podido salir de la pobreza en Chile y Panamà? Allì tambièn hay “bajos niveles de renta”-
      COMO ES QUE TODA EUROPA ESTE EN 20 AÑOS HA TRIPLICADO SU PIB PER CÀPITA? Esos paìses estaban màs pobres que Am.Latina. Allà no habìa “bajos niveles”?
      El problema es que la corrupciòn esta enquistada en el ADN de los latinos. Para un venezolano, como por un peruano o un hondureño no es corrupciòn es “ganar un realito”.
      Se sabe que el alcalde roba… si no lo hace es un imbècil. Esa es la cultura latina.
      Y eso no es culpa de los paìses ricos.
      La Argentina antes de Peròn, la Venezuela de Pèrez Jimènez, la Cuba con Batista no habìan pueblos pobres.
      Que pasò?
      La invito a leer: https://www.nacion.com/opinion/foros/algo-hicimos-mal/3HUIRB35BFFUHJ4T3QNOVJ7ALU/story/

      • Ramiro Millan 13 February 2019 at 6:38 am Permalink

        Totalmente de acuerdo sr jonnhy.
        En Argentina lo llamamos viveza criolla a lo que ud bien describe.
        Y la viveza criolla no es otra cosa que consecuencia de la herencia latina recibida.
        Herencia que mezclada con la cultura nativa de los pueblos originarios suele dar un resultado aún más dañino para la organización de las sociedades modernas (básicamente, lo vemos cómo subculturas en todos los países latinoamericanos, en algunos con más o menos incidencia)
        Siempre es necesario recordar que no hay culpas en ello ya que las culturas no se eligen o se hacen, simplemente se heredan. Se heradan la que hay y el azar así lo dispone.

        -“Borges, la crisis Argentina y lo que nadie dice” razonvsinstinto.blogspot.com-

        • johnny reday 13 February 2019 at 2:22 pm Permalink

          Claro ejemplo de lo que trae la corrupciòn es Italia.
          Existen 2 Italias. La norteña hubo gobiernos honestos (como èl de los Habsburgo de Viena, el màs honesto en la historia), o èl de la Repùblica Serenisima de Venecia, entre otros.
          El sur fue sobretodo dominio de los Borbòn de España. Ademàs de su atàvica cultura latina.
          Allì los resultados.
          El Norte se conoce por Ferrari, Maserati, Lamborghini, Guillermo Marconi.
          El Sur por mafia, camorra n’drangheta, Al Capone.

          • Ramiro Millán 13 February 2019 at 4:12 pm Permalink

            Y la que trajeron los españoles es aún peor.
            El imperio español cuando comenzó la colonización estaba en plena decadencia. y uno de los motivos centrales era la corrupción que reinaba, entre otros aspectos culturales no menores desgraciados para organizarse las sociedades.
            Finalmente España cayó en el ostracismo mientras avanzaban las sociedades del norte de Europa que además lograron dar el gran salto adelante que significó La Reforma.
            Reforma cuyas consecuencias culturales recién en los últimos 50 años se ven sus efectos en España y el norte de Italia mientras el sur parece suspendido en el tiempo compartiendo todas las características culturales de los latinos de América

    • Luis Moreno 17 February 2019 at 1:47 pm Permalink

      Sea justo y diga también que corporaciones no estadounidenses, como por ejemplo Odebrecht, Telefónica de España, corporaciones de China, Rusia, Francia, etc. también hacen lo mismo no sólo en Letrinoamérica, sino en Africa, Asia, etc. Que he vivido y he tenido negocios en varios países al sur del rio Grande y se de lo que le hablo.

  2. joseluis 12 February 2019 at 9:44 pm Permalink

    ¿Cual constitución? Le pregunto a señora Paya. Si votamos si, o votamos no, creo que lo mejor es no acercase esa constitución que no existe en Cuba. Reclamemos una verdadera constitución. Que hace más de medio siglo no existe. Revolvernos en algo que no existe, es darle crédito a lo que no existe en Cuba.
    Queremos una constitución que es inexistente en Cuba. En Cuba no hay constitución señora Paya, no confunda lo que usted está haciendo, de lo que hizo su padre, es algo muy diferente. Perdóname. Hay que luchar para que exista una constitución en Cuba. No confundan el caso de Venezuela con la de Cuba. En Venezuela hay vestigios de democracia, no es Cuba, en Cuba hay un sistema estalinista de estos tiempos.

  3. joseluis 12 February 2019 at 9:49 pm Permalink

    ¿Cual constitución? Le pregunto a la señora Paya. Si votamos si, o votamos no, creo que lo mejor es no acercase esa constitución que no existe en Cuba. Reclamemos una verdadera constitución. Que hace más de medio siglo no existe. Revolvernos en algo que no existe, es darle crédito a lo que no existe en Cuba. Queremos una constitución que es inexistente en Cuba. En Cuba no hay constitución señora Paya, no confunda lo que usted está haciendo, de lo que hizo su padre, es algo muy diferente. Perdóname. Hay que luchar para que exista una constitución en Cuba. No confundan el caso de Venezuela con la de Cuba. En Venezuela hay vestigios de democracia, no es Cuba, en Cuba hay un sistema totalitario estalinista de estos tiempos.

    • Luis Moreno 17 February 2019 at 2:00 pm Permalink

      Expliquenos como piensa y de que manera se le puede reclamar a un régimen stalinista de la peor especie que escriba y apruebe una verdadera constitución democrática, libertaria, justa , que promueva el desarrollo social, político y económico, etc. Sería fantástico que lo escriba y se lo de a conocer a los poquísimos corajudos que, en la Isla de la Arbitrariedad y la Cochambre, se baten por el resto de los 13½ millones (los de dentro + los de fuera) que no hacen nada que no sea doblar la cerviz (lo de dentro) y mantener la economía de los Castros boyante (los de fuera).


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