05 October 2020 ~ 6 Comentarios

Beneficios de desempleo: ¿más es mejor siempre?

Por José Azel

La propuesta para extender los beneficios de desempleo a 112 semanas esquiva preguntarse si más es mejor siempre. En las ciencias sociales la noción de que más no es mejor siempre se conoce como la hipótesis de la “U” Invertida.

Las curvas de una U Invertida tienen tres partes. El lado izquierdo o ascendente, donde más recursos inducen mejorías; el medio de la U Invertida, donde más recursos no hacen mucha diferencia; y el lado derecho, descendente, donde más recursos empeoran la situación. La lógica de la U Invertida es que llega un punto en que, a pesar de las intenciones, añadir recursos solamente sirve para empeorar las cosas. Los científicos sociales sostienen que casi todas las experiencias siguen una U Invertida. Apliquemos este principio al debate sobre los beneficios de desempleo.

El sistema federal y estadual de seguros de desempleo se estableció en 1935 como una red de protección que proveyera asistencia financiera temporal a los trabajadores que perdieran su trabajo. Inicialmente, los beneficios de compensación por desempleo recibirían sus fondos de impuestos a las nóminas de los empleadores. Sin embargo, el sistema evolucionó utilizando ingresos federales generales para pagar por un rango ampliado de beneficios. Al comienzo, los beneficios estaban previstos para 16 semanas, posteriormente se extendieron a 26 semanas, y con los años se han añadido beneficios “suplementarios” llegando a la propuesta de 112 semanas, y el proceso no parece terminar.

Proteger a los trabajadores de los vaivenes de la suerte puede parecer una idea noble, pero tiene consecuencias involuntarias. La primera consideración debería ser si protegernos de los vaivenes de la suerte es una función legítima de gobierno, pero dejemos esa pregunta filosófica para otro día y enfoquémonos ahora en el seguro de desempleo.

Las investigaciones demuestran inequívocamente que el seguro de desempleo estimula a las personas a permanecer más tiempo desempleadas, al proveer incentivos y medios por no trabajar. Esto no es una valoración despectiva. Es una exposición factual de una reacción humana lógica ante un estímulo particular.

Una razón es que los beneficios de desempleo incrementan lo que los economistas llaman “reserva de salario”. Esta reserva de salario es la diferencia entre los beneficios que un trabajador desempleado recibe del gobierno y el monto que sería pagado por un empleador. Como resultado de recibir compensación por desempleo los trabajadores declinan oportunidades de trabajo si la oferta no supone un incremento significativo en la cantidad de dinero a  recibir.

Otros estudios muestran que algunos trabajadores eligen mantenerse fuera del mercado de trabajo para maximizar los beneficios que reciben. Este tipo de investigaciones muestra típicamente un agudo incremento en el regreso al trabajo cando los beneficios de desempleo están por finalizar.

¿Nota usted una relación de U Invertida?

Quienes proponen pagos extendidos de desempleo contra-argumentan que esos pagos sirven para estimular la economía otorgando poder de compra a los desempleados. Olvidan mencionar que para poder hacer esos pagos el gobierno debe obtener recursos a través de impuestos a los trabajadores con empleo, reduciendo así el poder de compra de quienes tienen trabajo. En el análisis económico agregado, en tales transferencias el monto del beneficio siempre es cero. El gobierno puede pedir prestado para hacer los pagos, pero eso solo transfiere la pérdida del poder de compra a los futuros trabajadores.

Más indignante aun es el criterio de que los pagos de compensación por desempleo tienen un efecto multiplicador tal que por cada dólar pagado la economía es estimulada por una cantidad mayor, digamos $1.80, cuando el dinero viaja de un receptor a otro. Si esto fuera cierto, podríamos duplicar nuestro Producto Interno Bruto si todos dejamos de trabajar y comenzamos a recibir compensación de desempleo: una tontería absoluta.

Aun así, si una sociedad se persuade de que es deseable orquestar una red de seguridad para los trabajadores, hay enfoques mucho mejores. Un ejemplo es el programa establecido en Chile. El sistema chileno se centra en cuentas personales de seguro de desempleo. Esas cuentas personales obtienen fondos de contribuciones de nómina del empleador, igual que las de nuestro país. La diferencia es que las cuentas son propiedad del trabajador individual y acumulan saldos durante su vida laboral. Los fondos no utilizados pertenecen al trabajador y pueden ser destinados a complementar sus ahorros para el retiro.

Nótese que esas cuentas personales de seguro de desempleo eliminan los desincentivos inherentes a nuestro sistema, porque los trabajadores están motivados a encontrar un nuevo empleo lo más rápido posible para mantener el saldo en sus cuentas. Como mínimo, es un sistema que deja de hacer peores las cosas, y mueve recursos del lado descendente de la curva U Invertida al ascendente.

6 Responses to “Beneficios de desempleo: ¿más es mejor siempre?”

  1. Víctor López 6 October 2020 at 9:00 pm Permalink

    Claro que todos (o casi) estamos de acuerdo con usted en que financiar la desocupación es fomentarla. También estamos todos (o casi) de acuerdo con usted en que se está yendo demasiado lejos en la tal financiación, y se está premiando la vagancia. Pero son tiempos excepcionales, Azel. En esta catarsis global se está reeditando la verdad y refundando la realidad (valgan los términos). No nos distraigamos en si son “galgos o podencos”, suscribamos cualquier cosa que pueda ayudar a salvar a América y a occidente.

    Cordialmente.

  2. razón vs instinto 7 October 2020 at 12:56 pm Permalink

    Sería mucho más interesante el artículo si en vez de tratarse sobre los derechos de desempleo, se tratarán los de los empleados. Los derechos laborales.
    Sobre todo en este momento en que en EEUU están en pugna dos modelos de país. El de los demócratas de izquierda y el de los republicanos conservadores.
    Desde la izquierda sin duda alguna alegarán que sin leyes laborales no habría horas máximas de trabajo ni el derecho a cobrar por horas extras. Tampoco obviamente los beneficios de desempleo, seguramente no existiría el feriado laboral o el descanso dominical y menos aún los derechos a unas merecidas vacaciones entre otra infinidad de beneficios que gozan los trabajadores.
    Mientras que del lado de los conservadores seguramente alegrarían que sin las trabas de las leyes laborales, no solamente habría mayor oferta de trabajo sino que también, al ejercerse la ley de la oferta y la demanda, ante más oferta de trabajo, más remuneraciones deberán abonar los empleadores para conseguir el trabajador buscado y que esa misma ley natural de la oferta y demanda pondría en el trabajador el poder de exigir sus condiciones antes de tomar el trabajo. Condiciones que incluirían seguramente los descansos convenientes y fundamentalmente el valor de su trabajo. Se supone que con estás políticas, no solamente abundaría la oferta de trabajo toda vez que la ausencia de trabas laborales favorece enormemente la iniciativa de asumir los riesgos de los emprendedores que siempre va acompañado de la necesidad de mano de obra, sino también y como consecuencia de ello se suman más y más emprendedores dispuestos a arriesgar capital y por tanto más actividad económica. Más actividad y también más competitiva por tanto y cuanto más competitiva la economía, mucho mayor es generalmente la productividad de las empresas. Y se sabe que cuanto mayor es la productividad, más elevados son los salarios que las empresas pueden absorber.
    Evidentemente es muy difícil saber cuál de las dos opciones es la ideal si es que ambas no pueden ser buenas opciones.
    La primera opción, si se utiliza de manera controlada y acorde a las necesidades de la economía, es decir, más derechos si la situación así lo permite pero restringiendolos si la competitividad cae o la carga fiscal es muy elevada, no debería ser un problema y los países del Norte de Europa así parecen demostrarlo.
    Mientras que la segunda opción, con los menores derechos laborales posibles del que EEUU es uno de los ejemplos más emblemáticos (ahora superado por China donde no existe un solo derecho de nada) se puede constatar la enorme creación de riquezas y la enorme cantidad de emprendimientos de empresas de tecnologías de punta con elevadisima productividad.
    Obviamente, los dos seguramente tienen puntos negativos.
    Del primer sistema (de la izquierda) tenemos a mi país de ejemplo totalmente negativo después de ver la enorme cantidad de derechos y cargas fiscales laborales que tenemos con el resultado de que nadie, absolutamente nadie, se anima a tomar un empleado porque se ganan una hipoteca para toda la vida si alguna vez debe deshacerse del puesto laboral. A lo que se suma que el empleador puede pagar miserias (el salario medio en Argentina ronda los 160 dólares por mes) dada la escasez de oferta laboral y altísima demanda. Y eso que no menciono a las destructivas mafias sindicales que se crearon detrás de estas normas del trabajo.
    Y el lado negativo de la postura de los conservadores no se puede conocer toda vez que en todos los países hay más o menos derechos laborales. Igualmente, se asume que con esta posición el trabajo se asemejaría a lo que se vivió durante los primeros años de la revolución industrial donde los trabajadores eran exigidos sin límites y sin beneficio alguno (siempre vienen a la mente las imágenes de los antiguos trabajadores de las minas cuando de ésto se habla).
    Particularmente creo que cuando menos leyes o normas laborales existen, más crecimiento económico hay y por tanto mejores salarios y mejores condiciones de vida para la enorme mayoría. Pero lamentablemente este sistema requiere de una situación utópica, de la no existencia de políticos y partidos políticos de izquierda que presionen por los derechos poniendo en duda la estabilidad del sistema económico. Y ante el riesgo de desestabilización política, los inversores, por más beneficioso sea el sistema de trabajo, no invierten.
    En fin…. como siempre, en un equilibrio y los consensos está siempre el punto adecuado. Siempre. La cuestión es encontrar ese punto de equilibrio y de consensos algo que con los zurdos es extremadamente difícil.
    Nosotros lo sabemos.
    Espero que EEUU no tenga que enfrentar alguna vez este dilema.

  3. manuel 7 October 2020 at 12:59 pm Permalink

    los argentinos están educados.

    el pobre vicente no rebasó los estudios más elementales, y la calle y medios repleta de ineptos se lo llevó, como se lleva a billones, por esos caminos del socialismo tan bueno – el capitalismo tan malo

    • manuel 7 October 2020 at 1:00 pm Permalink

      los argentinos que comentan en este blog, quise decir

    • manuel 7 October 2020 at 1:01 pm Permalink

      se organizan y van por una importante oficina: La Casa Blanca, digan lo que digan los CAM y compañía

    • manuel 7 October 2020 at 1:22 pm Permalink

      la masa de incultos, con la masa de chicos de college, con los tipos del gobierno grande, enorme, cada vez mas gigante


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