30 December 2018 ~ 0 Comentarios

¿CaracHabana?

Por  ALICIA  FREILICH

De entrada luce raro que un  ex -militar  antislámico  luego  escritor con pseudónimo femenino, Yasmina Kadra (Argelia,1955), consagrado por veinte obras sobre actuales conflictos árabes y diseñadas con tanta lucidez dramática, decida contar en supuesta primera persona una historia  banal del cantante de cabaret jubilado a juro, viejo verde obsesionado  por una chica que pudiera ser su nieta. Esa duda induce a seguir leyendo Dios no vive en la Habana, (Alianza  Literaria, Madrid 2017 )hasta percibir el trasfondo de la trama. En tono meloso de bolero cursi  desde personajes fijos que conservan la jerga habanera, taladra los efectos emocionales del embeleso revolucionario, conducta personal y  grupal, resultado  de  la mitología  castrista, castrense y castradora.

Nada que ver con otra Havana, refinada, muy alcohólica de un trasnochado  Ernest Hemigway  ni con  las otras  nocturnales Habanas literarias de autores nativos como la pre-rrevolucionaria, erotizada y fílmica de Guillermo Cabrera Infante, un tanto más cercana en el tiempo la de Leonardo Padura con su paradójica fusión de lo individual  evasivo que se ampara  en la oficialista  policía detectivesca de los delitos comunes  sólo en apariencia desvinculados del criminal entorno político.

Estos apuntes novelizados desnudan una  ciudad-nación  subterránea  seca, desconfiada, sin fe ni esperanza  y poca caridad,  oculta entre las rejas de  vieja fachada  que por su color sepia seduce  comercialmente, atrapa  por igual a nostálgicos, ignorantes, incautos, bochincheros y mercaderes de toda laya .Esta sí es la  Habana del “hombre nuevo” reportada por un forastero en  traje turístico,  experto conocedor del padecer originado  por los exilios interno y externo, lente  de extranjero insobornable que planifica su estadía en la isla  sólo comprometido con su adolorida, profunda, larga  vivencia  autobiográfica de los destructores mecanismos terroristas, materiales y mentales, aplicados  como lo hicieron Hitler y  Stalin, a una pasiva, desprevenida sociedad que finalmente sucumbe. Viaje  quirúrgico hacia la entraña colectiva  dañada por un dogma totalitario  que siembra defensivo miedo paralizante para  medio sobrevivir ante  la  opresión militarmente  represiva. Esto remite a su actual, impuesta sucursal caraqueña  habanizada que  en muchos aspectos ya supera con negativas creces a su modelo. La Caracas  anterior deja múltiple legado pictórico, musical, fílmico, teatral más el vasto literario  registrado al detalle por el urbanista profesor Arturo Almandoz  Marte en cuatro volúmenes de  La ciudad en el imaginario venezolanoque documenta  el moderno tránsito rural-citadino  hasta el inicio de su declive como Caracas roja.

Hoy subsiste otra más frágil etapa crucial ,a medio camino entre aquella urbanizada y civilista  con  ésta en ruina  física y espiritual ,víctima de la barbarie  revolucionaria, capital  oscura de un narcoestado  cuya  población quedó  esclava, sujeta, despojada, en sumisión  programada, carente  de toda  luz, en vías de consolidar una  CaracHabana  como la fantasmal isleña  descrita en esta novela de Kadra, donde sus habitantes  deambulan  humillados,  amenazados, desconfiados, espiados,agredidos,  autómatas otra vez en aldea primitiva descalza, enferma, hambreada, analfabeta, de domicilios  esta vez destruidos  por violencia,  expropiación arbitraria ,desidia,invasiones y el moho del vacío habitacional que deja la huida emigratoria. Un laberinto  sin visible salida segura para entrar en el siglo XXI. ¿Hasta cuándo ? Depende.

Existe la opción reactiva popular y legal de un rebaño enfrustrachera  disperso dentro y fuera de su área y busca pastores confiables. En fecha próxima señalada, hora cero explosiva cuando  el país-campamento que avizoró  José Ignacio Cabrujas, con su simbólica urbe principal transformada  en la gran jaula del  mafioso cuartel general, decida retomar su ciudadanía y rechace la condición de paria resignado sin remedio, moral ni luces. Saque fuerzas de flaqueza , reviva su resistencia libertaria latente aún, aquella del cuero seco al que  se aplasta por un lado pero se levanta por el otro.Así  elimina por fin del himno nacional un verso repetidor de su fracaso: “el vil egoísmo que otra vez triunfó ”. Y para siempre ratifica otro que canta “Seguid el ejemplo que Caracas dio”. Amén.

Leave a Reply