14 November 2019 ~ 61 Comentarios

Carlos A Montaner – La lucha sigue en Bolivia ¿Cómo?


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61 Responses to “Carlos A Montaner – La lucha sigue en Bolivia ¿Cómo?”

  1. manuel 14 November 2019 at 10:40 am Permalink

    …probando (la publicacion anterior no admite comentarios)

  2. manuel 14 November 2019 at 10:42 am Permalink

    traigo esto por su relevancia, muy bueno Victor! …aclara muchas cosas

    Victor
    14 November 2019 at 7:38 am

    OTRA anecdota:

    https://youtu.be/WbXVJ43RSQs

    • bacu 14 November 2019 at 12:42 pm Permalink

      Manuel, gracias por el link. Hace mucho que oi hablar de la Dra. Molina pero realmente no sabia la historia, de primera mano, contada por ella. Ella ha descrito al dictador y todo lo que esta pasando en America. Muy buena la descripción del criminal asesino de Fidel Castro, de lo peor que le ha tocado a America y al mundo.

      • Manuel 14 November 2019 at 12:55 pm Permalink

        a partir del minuto 30 no tiene precio esto:

        https://youtu.be/8vP7PWoHCow

        • bacu 14 November 2019 at 1:11 pm Permalink

          Despues del primero vi, seguido, el segundo. Gracias.

      • manuel 14 November 2019 at 1:11 pm Permalink

        “Cristina Pérez: ¿La sorprende que en Argentina haya gente que idolatra a Fidel?

        Hilda Molina: A mí no me sorprende. Porque conozco el marketing exitoso que ha realizado Fidel Castro. Lo que sucede es que no se dieron cuenta del cerebro prodigioso del señor Castro, utilizado para la maldad. Aproveché tantas horas que el habló conmigo para hacerle un perfil psicológico. Su inteligencia prodigiosa, su nivel político para la mala política y sus intereses. Cómo el concibió apoderarse del mundo, primero con guerrillas por toda América Latina. Después por las guerras en África, donde murieron muchos cubanos en guerras ajenas. No sabían por qué estaban muriendo. En una de esas conversaciones me dice: “Hilda, los oligarcas son malos pero son bobos. Han inventado su tonta democracia y la vamos a usar ahora. Utilizando su tonta democracia, vamos a llegar. Nuestros compañeros van a llegar al poder en diversos lugares. Sobre todo, en América Latina”. Efectivamente, así fue. Además me dijo que estaban haciendo la “revolución silente” que se basaba en “ir llevando por toda América Latina nuestras ideas de manera imperceptible. Porque los oligarcas no se dan cuenta”. Castro le llamaba oligarcas a todos los que no pensaban como él. Años después, recorriendo la Argentina con mi conferencia sobre valores, me doy cuenta que lo logró.”

  3. Adolfo 14 November 2019 at 12:00 pm Permalink

    Las fuerzas de seguridad Bolivianas han capturado a 4 espías/médicos cubanos con 13 mil dólares en efectivo dentro de maletas, dinero que iba a ser destinado a miembros del MAS, el partido de Evo Morales, para violencia subversiva y desestabilización contra el Gobierno Constitucional de la Presidenta Interina Jeanine Añez. Ese, por supuesto es solo la punta del iceberg. Hay miles de espías y sicarios cubanos, la mayoría médicos (en realidad es gente que no sabe nada de Medicina, solo de violencia subversiva), que están tratando de desestabilizar a gobiernos legalmente constituidos en Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Colombia y Peru. Aun si todos esos países expulsan a los médicos-espías cubanos y rompen relaciones con el narcoregimen castrista, las actividades subversivas del narcocomunismo castrista no cesarían. La única manera de terminar con las continuas violaciones de la soberanía orquestadas desde La Habana es pagar al castrismo con la misma moneda. Es necesario organizar una fuerza militar democrática multinacional latinoamericana y del exilio cubano para iniciar operaciones militares contra la narcodictadura castrista. El ejército cubano es uno de los ejércitos mas podridos y desmoralizados del mundo. Una fuerza militar democrática sería capaz de derrotarlo y restaurar la libertad y democracia en Cuba.

  4. Víctor López 14 November 2019 at 12:29 pm Permalink

    Pego aquí lo comentado sobre el tal Ataola, porque el blog no los acepta ahí.

    Será que entendemos mejor a Cuba y los cubanos, quienes somos cubanos por resolución que los propios nativos.

    De donde sacará este locaso que por ser el tipo un LGBTTTTTTI+ jaja, va a nuclear mejor a los cubanos. El único que tendrá una palabra amable para con esto, será ese cubano de salón que escribe por aquí, y solamente por cortesía.

    Ahh y tal vez el pato, Saludos.

    • bacu 14 November 2019 at 12:46 pm Permalink

      Victor, tal vez lee mejor el articulo sobre Otaola, cualquiera que luche por la libertad de su pais, en este caso particular Cuba merece, al menos mi respeto. Si es Gay o no eso es inesencial. Saludos.

      • Víctor López 14 November 2019 at 12:53 pm Permalink

        Por favor,señor Bacu. Si hasta el mismo Montaner lo censuró.

        Jamás lo hubiera imaginado de usted. Saludos.

        • bacu 14 November 2019 at 1:10 pm Permalink

          Victor, no soy fan de Otaola, pero al menos lo que hace es contra la dictadura de los asesinos castristas y pone al descubierto mucho de lo que hace esa mafia en Cuba y en USA. Saludos.

          • Julian Perez 14 November 2019 at 3:44 pm Permalink

            Estuve mirando eso, pero me parecía que me estaban tomando el pelo. No sé qué pensar, es cierto que la gente está harta de los políticos y prefiere algo más fresco. Trump ganó más por ser el presentador de ¨El aprendiz¨ que por ser un hombre de negocios, pues eso no le sirvió de mucho a Romney. Y ahora mismo creo que Oprah o Dwayne Johnson tendrían más probabilidades de éxito como candidatos demócratas que cualquiera de los que hay.

            Ya se sabe que ¨there is no business like show business¨.

          • bacu 15 November 2019 at 10:33 am Permalink

            Realmente el articulo es un chiste, pero no le quita merito a Otaola, que de una forma u otra esta haciendo algo contra la dictadura kkastrista, al menos esta haciendo mucho mas que la mayoría de los cubanos que salimos de Cuba(acá me incluyo). Incluso, sin pecar de exagerado, le puede acarrear serios problemas con la gestapo kkastrista y sus seguidores, de los cuales tenemos bastantes en la Florida.

          • Hector L Ordonez 17 November 2019 at 7:49 pm Permalink

            Que esta haciendo el tal Otaola?.Que se sepa nada que lleva al traste a la Dictadura Castrista,comentarios y mas comentario solo eso,es un individuo de muchas contradicciones no se si se haya fijado,por que le digo eso? Este individuo aboga por el cierre total a la Dictadura cubana,o sea la suspension de viajes,de remesas etc,etc a Cuba y sin embargo , es vocero de las oficinas de envios a Cuba.Contradiccion cierto? O usted cree que la propaganda a estas oficinas de envios de paquetes a Cuba que hace este senor es gratis?. Por supuesto que no,senor Bacu con mi mayor respeto hacia usted,este senor Otaola no es mas que un oportunista de la crisis que atravieza mi pais,y no ha sido el unico como este individuo ,han habido muchos,cualquier figura del exilio cubano nada podra hacer,le digo figura de la oposicion cubana,el lider debe de nacer dentro del sistema lo demas es cuento,

  5. Humberto 14 November 2019 at 2:34 pm Permalink

    Avisenle que en el post de Otra Ola no se pueden poner comentarios,..

  6. Manuel 14 November 2019 at 2:49 pm Permalink

    Medicina en la dictadura cubana? acá, a partir del
    minuto 31:
    https://youtu.be/3hNJfuQUPqE
    .

    • manuel 14 November 2019 at 2:57 pm Permalink

      quien bloquea a los cubanos para intercambiar informacion, bienes y servicios con el mundo?
      vea el minuto 39

      • manuel 14 November 2019 at 4:08 pm Permalink

        QUE USA ESE REGIMEN PARA desacreditarla?

        al “hombre nuevo”, vean este “doctor” como se escribe, dice ser “hombre”:

        “Si bien es cierto que es víctima de que no le dejen salir de Cuba a reunirse con su familia, SE LO TIENE BIEN MERECIDO COMO CASTIGO de todo el MAL que le ocasionó a tanta gente buena y honesta. Es más, creo que es bastante poco para lo que hizo. ”

        https://superpolitico.blogspot.com/2011/03/la-verdad-sobre-la-dra-hilda-molinaby.html

      • bacu 17 November 2019 at 9:42 am Permalink

        Manuel, es interesante el tema del bloqueo y quienes son los que realmente bloquean la entrada de productos a Cuba. Lleguense a cualquiera de las agencias que existen para enviar artículos a Cuba y se enteraran que todas las restricciones que existen sobre el envío de productos a Cuba, aqui incluyo cantidad de productos y el tipo de articulo, están determinadas, única y exclusivamente, por la dictadura kkastrista.

  7. joseluis 14 November 2019 at 3:15 pm Permalink

    La democracia utiliza muy bien la inteligencia; pero trata a los bandidos comunista con manos de seda. La inteligencia debe ser acompañada con puño de acero, o si no, seremos el hazmerreir de los bandidos castristas- comunistas.

  8. Víctor López 14 November 2019 at 11:45 pm Permalink

    Héctor: “amigo Victot Evo si tenia las armas pero no tenia la razon,es cierto redujo la pobreza a niveles antes nunca visto en Bolivia…”

    Hola, en mi opinión las armas no las tenía, y prueba fue que ninguna rama, ni siquiera su guardia personal, le respondió. Los derechos indígenas y el estado pluricultural ya lo había establecido Paz Estensoro en 1952, en lo que se llamó “la revolución nacional”, asunto del que aparentemente el “che” ni se había enterado. Esos hechos pertenecieron a una sucesión de cambios (propios de la época) que se dieron en Latinoamérica, como Jacobo Árbenz, Calderón Guardia, Arnulfo Arias, Laureano Gómez, Domingo Perón y otros del continente que, ya sea con signo socialista o pronazi (casi lo mismo), implementaron grandes reformas sociales y doctrinas fuertemente nacionalistas.

    Lo que quiero decir es que la “dignificación” del indio y demás perorata, ya se había realizado en Bolivia. Ahora bien, como cuenta el dicho popular “no es lo mismo verla venir, que conversar con ella”. Es demasiado difícil para el colla construirse un espacio en cualquier sociedad. Salvo que se les proteja y se les otorguen beneficios especialísimos que por su gran población se vuelve una carga incosteable para el resto de la población boliviana. No es exactamente igual, pero podría compararse con el aborigen australiano, independientemente de sus absolutas libertades y reconocimiento de igualdad, les resultará siempre imposible integrarse y deben ser subvencionados por la población más apta.

    Cuba como Venezuela fueron países heterogéneos donde aparentemente (digo aparentemente) no había conflictos de “color”. Venezuela cambió luego con Chávez que implementó el racismo para beneficio personal, copia que estaba haciendo Evo en Bolivia con su exacerbada apología del indigenismo. Pero Chávez tenía la ventaja de que la masa era un conjunto heterogéneo, en Bolivia en cambio es un asunto de etnias totalmente definidas. La circunstancia ahora no es mejor, la polarización subterránea salió a la superficie y la sociedad está contundente enfrentada.

    Estimado Héctor, en Latinoamérica las diferencias entre países son asombrosas, un país como Costa Rica está mucho más cerca de Croacia (por ejemplo) que con su vecina del norte. En el Yucatán, llaman “españoles” a los mexicanos del resto del país y los detestan, y estos llaman “gachupines” a los españoles peninsulares o hijos de estos, que poseen las haciendas (vascos por lo general) y los detestan a su vez.

    Me he extendido en demasía para el blog, pero quería señalar que el concepto generalizado en Europa y otras partes, de que Latinoamérica es una sociedad de “medio pelo” que puede desarrollarse en base solo a buenas políticas económicas y sociales es un mito.

    Me disculpo. Cordial saludo.

    • Hector L Ordonez 15 November 2019 at 8:48 pm Permalink

      Hola amigp Victor ! Esta muy claro todo lo escrito por usted,como siempre le digo muchas verdades en pocas letras,no se ha extendido lo contrario ,ha sido muy constructivo todo lo escrito por usted,Saludos.

  9. manuel 15 November 2019 at 5:04 am Permalink

    What book or article would you make required reading for everyone on Earth?

    Some people in twitter said:
    43% Fahrenheit 451
    22% Silent Spring
    21% The Brothers Karamazov
    14% Tao Te Ching

  10. manuel 15 November 2019 at 6:47 am Permalink

    Confident pronouncements about the coming triumph of the liberal coalition tend to neglect an awkward question, however. Who will be in control of this bloc when it finally achieves its inevitable victory? Will it be college-educated white liberals, who play such an outsize role in shaping the left’s ideological consensus today, and who dominate the donor base and leadership of the Democratic Party? Or will it be working-class Latinos, whom white liberals are counting on to provide a decisive electoral punch?
    In the age of Donald Trump, college-educated white liberals consider rightwing white populists in small towns and outer suburbs to be the gravest threat to their values and, sotto voce, their power and influence. Many seem to assume that rainbow liberalism will remain deferential to the demands of avowedly enlightened, well-off people like themselves—yielding a future in which student loans for graduate degrees are forgiven, property values in gentrified urban neighborhoods and fashionable inner suburbs are forever lofty, service-sector wages never quite rise to the point where hiring help becomes unaffordable, and, of course, rural white traditionalists are banished from the public square.
    But what if working-class Latinos aren’t especially interested in serving as junior partners in a coalition led by their self-proclaimed white allies? What if they instead support new forms of anti-establishment politics, rooted in grievances and vulnerabilities that place them at odds with liberal white elites?
    What if working-class Latinos aren’t interested in being junior partners in a coalition led by their self-proclaimed white allies?
    TO SEE WHY members of the Latino second generation might turn against rainbow liberalism, note the essential role their parents play in today’s stratified American cities. The mostly white professional classes of the country’s prosperous coastal enclaves depend on immigrant laborers to be their helpmates; these laborers, in turn, depend on these employers for their livelihood. Most of these immigrants aren’t laying the groundwork for socialist revolution, for the obvious reason that they are more concerned with providing for their families. Relative to native-born workers, newcomers are more inclined to accept low-wage work and to live in insalubrious conditions.
    This is especially true of low-skill immigrants, who greatly increase their income by moving to the United States, even when doing so places them among the poorest of America’s working poor. Rather than look at other Americans, they typically compare their lot with that of other impoverished immigrants, or with that of the loved ones they’ve left behind in their native country. To be an immigrant is to be the author of one’s own fate—and to accept diminished status, low pay, and even dangerous working conditions as the price of economic betterment.
    The political influence of the working-class newcomers is muted. Few lowincome immigrants become naturalized, in part because the cost can be prohibitive. In any case, naturalized citizens vote at lower rates than the native-born. As for unauthorized immigrants, they have even less political influence. If they were citizens, they would undoubtedly demand better wages and working conditions from their employers, and they’d have the political muscle to get their way at least some of the time. Instead, they are forced to toil in the shadows.
    But the children of immigrants, born and raised on American soil as American citizens, will have a different experience. They’re more likely to compare their economic circumstances with other Americans’ than with those of the people their parents left behind. The comparison paints an unflattering picture. As the economists Brian Duncan and Stephen Trejo have observed, on average, first-generation Latino immigrants are burdened by a very low level of formal education. Seventy percent of Latino infants in the U.S. are born to mothers with a high-school education or less. Though this deficit grows smaller in the second generation, it remains strikingly large relative to native-born whites.
    The immigrant’s rise from an impoverished upbringing to middle-class prosperity is one of the great glories of modern American history, and a comforting precedent. Some people insist that the children of today’s working-class Latino immigrants will fare just as well as those of the working-class European immigrants who settled in the U.S. during “the Great Wave” of immigration, which stretched from the 1880s to the restrictionist legislation of the 1920s. But there are many differences between that era and our own.
    In mid-20th-century America, a flourish ing manufacturing sector was desperate for low-skill labor, which provided many children of Great Wave immigrants with an opportunity for economic uplift. In recent decades, off shoring has given manufacturing employers an alternative to relying on domestic sources of low-skill labor. Service-sector employment has filled the breach, but many of these jobs are precarious and pay poorly. As I write this, at a time when the labor market is notably tight, wage growth for non-college-educated workers remains dismally slow.
    American society has also grown more unequal; the social distance separating the children of working-class immigrants from those of well-off natives has become a chasm. On average, Latino immigrants are at least as well educated as the Great Wave immigrants from Europe were. The difference is that educational attainment among the U.S.-born has increased substantially. Closing this gap in a single generation will not be an easy feat. Among second-generation Latino adults, 47 percent have no more than a high-school diploma.
    This painful reality will, I suspect, engender cynicism about whether U.S.-raised Latino youth can expect to live the American dream. That cynicism is already beginning to reveal itself. In December, Conor Williams, a progressive policy researcher and former schoolteacher, interviewed a group of high-achieving students of color at a Brooklyn charter school. All were from immigrant families. One of them, Esther Reyes, told Williams: “The American dream we see in movies or in shows or in books, it’s an American dream for white people.” She added: “I don’t think it exists.”
    In June, we saw a glimpse of what this cynicism might augur politically. Representative Joseph Crowley of New York, the fourth-ranking Democrat in the House, was ousted in a primary by Alexandria Ocasio-Cortez, a 28-year-old former organizer for Bernie Sanders and a member of the Democratic Socialists of America. “What I see is that the Democratic Party takes working-class communities for granted,” Ocasio-Cortez said a few days before voters went to the polls. “They take people of color for granted, and they just assume that we’re going to turn out no matter how bland or half-stepping [their] proposals are.” Despite having been vastly outspent by her long-tenured opponent, the Latina candidate won the majority-minority New York City district handily.
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    A campaign poster for Alexandria Ocasio-Cortez, the progressive candidate who won a congressional primary against a Democratic Party stalwart in June (SCOTT HEINS/GETTY)
    THE LOGIC OF rainbow liberalism says that the anger of working-class Latinos and other marginalized minorities ought to be directed at hateful working-class whites in the heartland. But it’s not hard to imagine second-generation Americans choosing a different target for their ire: the white overclass of coastal America.
    This class has heretofore been able to count on the support of immigrants, in part because of their commitment to helping that group gain access to the safety net that the Democratic Party has championed and fought to protect. But second-generation Americans may have less patience than their parents for a status quo that offers them little hope of advancement, and for a strain of liberalism that talks about redistributing wealth without delivering the more sweeping changes promised by Ocasio-Cortez and others like her.
    A key principle of rainbow liberalism is that the solution to working-class woes is hiking taxes on the rich to finance a generous suite of wage subsidies, social services, and, for the truly ambitious, basic-income grants. But will white liberals be as enthusiastic about sharp increases in their taxes if they become something other than theoretical? Immigrants in New York, for instance, live in a state where the Democratic governor, Andrew Cuomo, recently championed a tax reform designed to sharply reduce the total tax burden facing his state’s wealthiest residents while stymieing New York City Mayor Bill de Blasio’s efforts to raise taxes on the city’s ultrarich. Cuomo did so as New York’s transit infrastructure was in crisis and rising rents were exposing tens of thousands of families to the risk of eviction.
    These betrayals sting in the present. But in the near future, such efforts will be undertaken in the midst of “the Great Wealth Transfer”—in which trillions of dollars in accumulated cash, homes, and other assets will be transmitted from dis proportionately white, native-born, college-educated Baby Boomers to their longwaiting heirs. In this context, a brown populism might emerge, one that is sharply to the left of today’s rainbow liberalism. Just as Donald Trump appeals to the ethnic self-interest of rural whites, a tribune of working-class Latinos could call attention to the dearth of Latinos in the uppermost echelons of American society and promise to do something drastic about it, such as redistributing the inherited wealth of privileged whites. In the post-civil-rights era, many charismatic African American politicians—and activists like Fred Hampton—promised to redress the racial injustices plaguing majority-black cities by confronting an ostensibly liberal white elite. Brown populism would pledge to do the same, but from a position of far greater electoral strength. Latinos already outnumber whites in California, and aren’t far behind in Texas; the electorates of the two most populous states will soon have a Latino plurality.
    Yet brown populism could also take a rightward turn. The demands for decent wages and a modicum of respect will run counter to elites’ appetite for humble, disciplined workers willing to cater to their needs. This appetite has traditionally been met by immigration, and Latinos have for the most part been favorably disposed toward immigration policies that benefit their co-ethnics. Indeed, this shared enthusiasm for immigration has helped keep the rainbow coalition together. Now we find ourselves on the cusp of a possible reversal.
    The foreign-born share of the Latino population is falling fast, and despite the ferocious controversies over Central American migration that have defined the Trump era thus far, the aging of Latin America ensures that future immigration flows will be less Latino in the years to come. For the foreseeable future, it is Africa and South Asia that, in light of their youthful and relatively fast-growing populations, will generate the greatest migratory pressures. And this shift could have seismic consequences.
    According to the historian Brian Gratton, America’s major restrictionist movements have emerged in response to a dramatic increase in immigration levels coupled with a change in the ethnic origins of new immigrants. Both factors are important. If a dramatic increase in immigration levels occurs but natives by and large see the newcomers as their cultural kin, the reaction might be muted, as cultural affinity overrides other considerations. If a dramatic increase occurs and the newcomers are culturally distinct, however, intergroup tension is all but inevitable. Gratton’s thesis partly captures why older whites have been so resistant to Latino immigration.
    But as Latino immigration slows, and as working-class Latino Americans come into their own politically, Gratton’s work leaves us with an irony-laden prediction about what is to come: A coalition of cosmopolitan whites, Asian Americans, and blacks may well fight to open the U.S. labor market to growing numbers of desperate people from Asia and Africa, whether out of class interest, ethnic loyalty, or devotion to rainbow liberalism as an ideology—but these new immigrants could be met by a coalition of working-class whites and Latinos who favor closed borders.
    If you doubt that second-generation Latinos who are being raised in disadvantaged circumstances will ever embrace a more hard-edged politics, whether of the right or the left, I can hardly blame you. To believe it would be to accept that the ultimate consequence of working-class Latino immigration will be not merely the availability of low-cost services and the infusion of new cultural energies into our communities but also, in time, a wrenching redistribution of wealth and respect from privileged white liberals to a rising generation of justly dissatisfied outsiders. The question we face now is how to lay the groundwork for this future: Will we face up to the challenge of delivering the American dream to the millions of working-class newcomers who already live among us, even if that means sacrificing a measure of comfort in the present? Or will we continue to sentimentalize their struggles, confident in the self-serving belief that working-class immigrants and their children will forever accept second-class status?
    Reihan Salam is a contributing editor at The Atlantic and the author of the forthcoming book Melting Pot or Civil War?
    Facebook’s Download Your Information tool didn’t offer a coherent narrative. Instead, it presented a cascade of references, but few referents. “Digging the bonnet,” a dorm hallmate posted in 2005. What bonnet? I wondered, full of remorse. “Shake that thing and violate it,” a friend wrote a year later. What thing? — Anna Wiener, p. 20 ■

  11. Manuel 15 November 2019 at 7:57 am Permalink

    Los cubanos tienen objetivos nobles y dignos pero obligados a marchar por la autopista mayor “la lucha contra el imperialismo yanqui o las ideologías que el PCC considera adversarias”.

    “Porque a este pueblo, salvo denigradas excepciones, no le gustan los abusos de los oligarcas, y tampoco le gustan los abusos propios. No le gusta ver cómo algunos cocheros en Bayamo y Manzanillo, por ejemplo, azotan brutalmente sus caballos, o en Holguín –como lo vi yo mismo hace un par de años—, los maltratan hasta que caen exhaustos casi sin poder moverse.

    Las razones de los cientos –no exagero si digo, miles—, de ciudadanos que en toda Cuba se enfrentan a la caza furtiva, denuncian las peleas de perros y las lidias de gallos ante la permisibilidad de las autoridades. Investigan, explican, presentan proyectos como en San Antonio de los Baños en aras de rescatar la cuenca del Río Ariguanabo, y siguen esperando respuestas. Respuestas que no pasan por recursos ni por la recuperación económica porque pasan por toda Cuba, por dialogar y organizar el aporte que cada ciudadano preocupado haga en aras de proteger nuestra fauna.

    Hace tres semanas murieron una leona cautiva y su cría en el parque zoológico de Manzanillo. Según me cuentan, “la leona estaba para cesárea pero, por ‘razones objetivas’ no llegaron a tiempo los sueros para su intervención”. En esa misma conversación, uno de los implicados, —veterinario de profesión—, comenta: “Pero si me lo hubieran dicho, yo sé quién tiene ese suero compadre, y nos los hubiera cedido sin lío”. Pero la leona murió en espera de un suero que debía llegar de una entidad estatal en Bayamo y por falta de combustible, según justifican, no llegó. Esa mentalidad de que las cosas deben llegar “por la canalita” o de que cualquier iniciativa que no se le ocurra a uno de nuestros preclaros líderes, a cualquier instancia, está contaminada por los intereses enemigos… Esa mentalidad es la mayor y más destructora de nuestras sinrazones. Detrás de ella, tanto como detrás del secretismo, se esconden ineficiencias de funcionarios y directivos, personas que no hacen bien el trabajo por el cual el pueblo les paga, o algunos servidores públicos que pretenden ser servidos. Es esa mentalidad, junto a la de los que odian a cualquier costo el sistema social cubano, la que tiene secuestradas las razones de Cuba.

    Respecto a la protección de los animales –como en cualquier otro asunto de la vida nacional—, las razones de Cuba no deberían seguir siendo las razones de unos cuantos. Ni las de aquellos que culpan a ultranza al gobierno sin atenerse a matices, que no buscan contribuir o participar sino destruir; ni mucho menos las de quienes se creen con derecho a totalizar nuestras ideas, creencias y pensamientos.

    Que algunos internautas, con buena o mala intención, hayan usado una foto vieja para ilustrar la denuncia de brutalidad en la recogida de perros callejeros hecha por zoonosis, no significa de ningún modo que la mayoría de los trabajadores de esa entidad cumplan con los protocolos correctos de recogida de animales. El uso de una foto vieja no niega que nuestros parlamentarios lleven más de una década desoyendo las peticiones de creación en Cuba de una ley contra el maltrato de los animales o una a favor de la protección animal. En todo caso, lo vergonzoso no sería que alguien use una foto vieja sino que, por la sordera de quienes nos deberían representar, esa foto vieja siga teniendo plena vigencia y actualidad…”

    • Manuel 15 November 2019 at 8:15 am Permalink

      Entre el maltrato animal y el matrimonio gay esta la mayoría silente que desea un cambio
      Radical de gobierno, aquellos dos temas son usados, como es usada la burocracia nacional
      Y el Bloqueo norteamericano, para atenazar lo único importante: las libertades políticas, que defendemos como fiera para los Bolivianos, Venezolanos, Chinos y Europeos, pero miramos para otro lado si los recipientes de esas libertades son nacidos en Cuba: no le interesa a los reyes españoles ni al Papa, no le interesa a billones de indiferentes en todo el mundo: la Libertad total, civil y política, sigue siendo una panacea para pocos, para aquellos que están dispuestos a pagar su precio. Para los cubanos, 66 anos bajo la propaganda del 26 de Julio y su expansion por toda Cuba y el mundo, ha sido mejor huir, escapar de todos los modos que es posible hacerlo, física y mentalmente, que pagar el precio elevado de sacrificar Millones de vidas. El dia que los cubanos estemos cansados de llamar vida, a lo que es simple esclavitud y la vergüenza de esa mentira nos lleve en masa contra los aprovechados, todo empezara a ser diferente para 14 millones de hermanos.

      • Manuel 15 November 2019 at 11:28 am Permalink

        hay quien le llema Revolucion:

        “En cuba se sabe exactamente cuándo comenzó la dictadura de los castro, pero la verdadera revolución debe haber comenzado quizás unas semanas o unos meses después del 1ro de enero de 1959. Ese movimiento inicialmente clandestino y luego en abierta lucha armada contra la dictadura castrista, agrupó al grupo de valientes anticomunistas que había podido escapar de las matanzas y encarcelamientos masivos llevados a cabo por el régimen casi al mismo momento de la toma del poder”

        • manuel 15 November 2019 at 11:49 am Permalink

          Siempre son los vencidos los que vencen.
          Jean-Paul Sartre

          Cuba es una enorme prisión y tenemos que sonar la alarma alrededor de sus ‘muros’.
          Václav Havel
          [‘muros’ que cargamos con nosotros a donde quiera que vamos]

          En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
          La oveja negra (1969) augusto monterroso

          • manuel 15 November 2019 at 2:58 pm Permalink

            dano antropologico (doctora Hilda Molina)

            -autoestima baja: yo no valgo ni puedo nada, los que valen son los que pueden hacer algo

            -despersonalizacion: más usualmente deriva de ansiedad, y abuso constante emocional, la persona siente que ha cambiado y el mundo se ha hecho menos real, vago, de ensueño o carente de significado. Puede ser a veces una experiencia bastante perturbadora, en tanto que muchos sienten que efectivamente “viven en un sueño”. En el caso cubano el no poder decir lo que pienso y siento, tener que llevar todo el tiempo una mascara en Todas partes; el terror contante; el desinteres por lo que me rodea pues Todo lo unico que me interesa es resolver lo mas elemental y basico: que comer, como cumplir una mision imposible para poder mantener las condiciones estenuantes en que el dictador nos mantiene como piezas pasivas y dociles de sus experimentos y planes; la decepcion, la desesperanza, la vulgaridad en todas las formas como unico mecanismo de sacar la frustracion y un poco de verdad.

            (continua)

  12. Manuel 15 November 2019 at 10:50 am Permalink

    Los que tanto han dado, piden poco… los que lo han dado todo, nunca piden nada.
    d.W. aguado

  13. Víctor López 15 November 2019 at 10:50 am Permalink

    Héctor: “amigo Victot Evo si tenia las armas pero no tenia la razon,es cierto redujo la pobreza a niveles antes nunca visto en Bolivia…”

    Hola, en mi opinión las armas no las tenía, y prueba fue que ninguna rama, ni siquiera su guardia personal, le respondió. Los derechos indígenas y el estado pluricultural ya lo había establecido Paz Estensoro en 1952, en lo que se llamó “la revolución nacional”, asunto del que aparentemente el “che” ni se había enterado. Esos hechos pertenecieron a una sucesión de cambios (propios de la época) que se dieron en Latinoamérica, como Jacobo Árbenz, Calderón Guardia, Arnulfo Arias, Laureano Gómez, Domingo Perón y otros del continente que, ya sea con signo socialista o pronazi (casi lo mismo), implementaron grandes reformas sociales y doctrinas fuertemente nacionalistas.

    Lo que quiero decir es que la “dignificación” del indio y demás perorata, ya se había realizado en Bolivia. Ahora bien, como cuenta el dicho popular “no es lo mismo verla venir, que conversar con ella”. Es demasiado difícil para el colla construirse un espacio en cualquier sociedad. Salvo que se les proteja y se les otorguen beneficios especialísimos que por su gran población se vuelve una carga incosteable para el resto de la población boliviana. No es exactamente igual, pero podría compararse con el aborigen australiano, independientemente de sus absolutas libertades y reconocimiento de igualdad, les resultará siempre imposible integrarse y deben ser subvencionados por la población más apta.

    Cuba como Venezuela fueron países heterogéneos donde aparentemente (digo aparentemente) no había conflictos de “color”. Venezuela cambió luego con Chávez que implementó el racismo para beneficio personal, copia que estaba haciendo Evo en Bolivia con su exacerbada apología del indigenismo. Pero Chávez tenía la ventaja de que la masa era un conjunto heterogéneo, en Bolivia en cambio es un asunto de etnias totalmente definidas. La circunstancia ahora no es mejor, la polarización subterránea salió a la superficie y la sociedad está contundente enfrentada.

    Estimado Héctor, en Latinoamérica las diferencias entre países son asombrosas, un país como Costa Rica está mucho más cerca de Croacia (por ejemplo) que con su vecina del norte. En el Yucatán, llaman “españoles” a los mexicanos del resto del país y los detestan, y estos llaman “gachupines” a los españoles peninsulares o hijos de estos, que poseen las haciendas (vascos por lo general) y los detestan a su vez.

    Me he extendido en demasía para el blog, pero quería señalar que el concepto generalizado en Europa y otras partes, de que Latinoamérica es una sociedad de “medio pelo” que puede desarrollarse en base solo a buenas políticas económicas y sociales es un mito.

    Me disculpo. Cordial saludo.

  14. Víctor López 15 November 2019 at 3:40 pm Permalink

    Bacu: “Realmente el articulo es un chiste, pero no le quita merito a Otaola,…”

    Dos cosas quiero señalar. Primero que las personas tendemos a suponer que las pretensiones de auto imagen que cada uno se otorga, esta en correlación con su propia valía, máxime si algunos la refrendan. Como pasa con este chiste de Otaola y ejemplos anteriores que puse, como el diario del Che y la 2da declaración de la Habana. Dos libelos impresentables a los que en su época se “estudiaban”.

    La segunda es que sin cercenar la libertad de expresión, Montaner suprimiendo los comentarios, evitó que alguno hiciera el ridículo comentando el chiste. No creo que la situación sea fortuita, y sí creo que don Carlos Alberto decidió con premura y de manera elegante salvar el compromiso y la situación.

    El blog es exquisito y podemos estar seguros de que está en las mejores manos.

    Con admiración y respeto.

    • Julian Perez 15 November 2019 at 4:09 pm Permalink

      >>Montaner suprimiendo los comentarios, evitó que alguno hiciera el ridículo comentando el chiste

      No estoy seguro de que fuera intencional. Mas bien me inclino a pensar que fue algún tipo de bug.

      Si fuera intencional, es de una absoluta inutilidad dada la baja correlación de artículos y comentatios en este blog. Ya se ha visto que los comentarios sobre AQUEL post están AQUI.

      • Víctor López 15 November 2019 at 4:42 pm Permalink

        Bueno… lo importante son los hechos, al fin y al cabo sería la dialéctica la que hizo la corrección por si misma. Claro que usted como programador me lleva ventaja y las probabilidades están de su lado. En mi debilidad me atengo al gato de schródinger y le otorgo el mérito a don Carlos. Cordial saludo.

        • Julian Perez 16 November 2019 at 9:06 am Permalink

          >>En mi debilidad me atengo al gato de schródinger y le otorgo el mérito a don Carlos.

          En ese caso sería intencional e involuntario al mismo tiempo 🙂 Atribuirselo a CAM es mas bien la Navaja de Occam.

  15. joseluis 15 November 2019 at 10:46 pm Permalink

    Qué está impulsando la economía en auge de Bolivia
    Para sorpresa de muchos, Bolivia es ahora mismo la economía con crecimiento más rápido en Latinoamérica. Con una tasa de crecimiento del 5%, supera ahora a competidores regionales una vez dominantes, pero ahora estancados, como Brasil y Perú. Además, Bolivia muestra unos fundamentos macroeconómicos muy impresionantes: su nivel de reservas internacionales es el más alto en toda Latinoamérica, ha recortado su deuda pública y su tasa de inflación se mantiene en un respetable 5%. Esto acompaña a un aumento del 307% en la renta media y una reducción del 25% en la tasa de pobreza desde 2001.
    Para quienes han sido testigos del deceso de Venezuela y Argentina (los modelos de «socialismo del siglo XXI» de Latinoamérica), la innegable mejora económica de Bolivia parece frustrar la expectativa de que el socialismo lleva inevitablemente a un país a la ruina. De hecho las políticas de Evo Morales, el presidente de Bolivia desde 2006, se basan en ejercitar control estatal sobre los recursos naturales y en aumentar el gasto social. Pero hay que reconocerle que ha producido un vuelco.
    ¿Ha funcionado la «tercera vía» en Bolivia?
    ¿Deberían los negacionistas reexaminar por tanto sus creencias y reconocer la posibilidad de una «tercera vía» en la que una economía gestionada dirigida por buena gente como Evo pueda producir un resultado positivo en la vida de la gente? ¿Es el sistema de Evo superior al que podría prevalecer en un mercado no regulado?
    Bueno, puede que no haya ningún gran misterio para el éxito boliviano, si tenemos en cuenta el hecho de que ahora está cabalgando la ola de un auge en las materias primas, particularmente el gas natural, que por sí solo constituye en torno al 45% de las exportaciones de Bolivia. La dependencia de Bolivia de esta materia prima es tal que, cuando cae el precio, como ha empezado a pasar este año, no sería sorprendente que se reprodujera la escena clásica del tren cargado de oro de un gobierno latinoamericano estrellándose.
    Los funcionarios públicos serán despedidos, los programas sociales cerrados y se producirán desórdenes civiles. La única duda es si se desarrollará como una tragedia breve o como una larga telenovela al estilo venezolano, con el gobierno acabando primero con sus reservas nacionales y luego recurriendo a crear moneda a partir de la nada, dando paso a la apoteosis de la hiperinflación.
    Sin embargo, para algunos, el mismo hecho de que Bolivia no haya funcionado como Venezuela ni parezca que lo vaya a hacer en el futuro cercano, sugeriría que el socialismo es viable si está bien gestionado y se eliminan sus excesos más radicales.
    De hecho, el mandato de Evo ha sido indudablemente pragmático. Es verdad que desde 2005 ha expropiado más de veinte empresas, pero el nivel de expropiaciones no es comparable en modo alguno al que tiene lugar en la cultura de extendida impunidad del gobierno en Venezuela, donde 1.168 empresas nacionales y extranjeras fueron expropiadas entre 2002 y 2012. La infame nacionalización de campos extranjeros de petróleo y gas natural no fue de completo control estatal, sino que se trataba más de conseguir una porción que controlara los beneficios conseguidos por empresas extranjeras que puedan luego desviarse a diversos programas sociales.
    Todo esto sugeriría, como la prensa económica general apunta alegremente, que Evo no es un socialista latinoamericano al viejo estilo. Por el contrario, afirman, lo que está aplicando en Bolivia es en realidad una socialdemocracia normal y corriente al estilo nórdico en un lugar latinoamericano.
    Sin embargo la explicación de la prensa económica ignora las cosas verdaderamente importantes e incluso transformadoras que se han producido bajo la presidencia de Evo, que, a pesar de la retórica con las que la presenta, no tienen nada que ver con el socialismo y todo que ver con el avance de la verdadera libertad y de la empresa.
    Rechazando el control de EE. UU., el FMI y el Banco Mundial
    Lo primero es el rechazo de Morales del sistema financiero internacional y sus pilares, el FMI y el Banco Mundial. En las ideas de la izquierda, esta postura es coherente con la lucha, popular en el continente, contra el neoliberalismo y el «fundamentalismo del libre mercado», que llevó a Evo al poder. Pero, en realidad, las intervenciones del FMI y el Banco Mundial buscan crear una infraestructura de control financiero y patronazgo corporativo que es la completa antítesis del libre mercado.
    El modus operandi de estas instituciones es ir a un país en desarrollo ya apaleado contra una montaña de deuda y, conspirando con sus élites nacionales, hacerle firmar un préstamo, normalmente para financiar transportes o servicios públicos. Esta estrategia es ganadora para los prestamistas, las grandes empresas que reciben los contratos de infraestructuras y cualquier otro que pueda beneficiarse de esta red de corporativismo internacional respaldado por el Estado. Es una pérdida para el país receptor (es decir, los contribuyentes), que debe atender los aplastantes pagos de intereses y realizar «ajustes estructurales» en su economía, que son las condiciones indicadas para proporcionar el préstamo.
    Esto es precisamente lo que ocurrió en Bolivia cuando a principios de la década de 1980 sus élites corruptas acumularon unos 3.000 millones de dólares en deuda con bancos extranjeros. El FMI acudió ofreciendo una serie de préstamos para cubrir el balance de la crisis de pagos y «modernizar» su infraestructura. Los defensores del libre mercado podrían aprobar el hecho de que como condición de los préstamos, a los largo de las próximas décadas se vendieran las empresas públicas a empresas extranjeras y se restringiera el gasto público.
    Aunque siempre podemos esperar beneficios de eficiencia de un sector público dirigido con condicionantes privados, moralmente hablando, el estado no tiene derecho ninguno a vender su propiedad robada a terceros, especialmente cuando son grandes empresas con privilegios otorgados por el Estado, inaccesibles a los ciudadanos privados, como la responsabilidad limitada o incluso las tasas garantizadas de beneficio. Tampoco hay nada de libre mercado en la forma en que se aumentan los impuestos a los pobres para atender las demandas de reducción del déficit o la forma en que todo el énfasis del plan del FMI en Bolivia fue desarrollarse como un país exportador de materias primas. Esto significaba recomendar medidas como la devaluación de la divisa y crear una infraestructura exportadora artificial dominada por las grandes empresas occidentales.
    El benigno olvido de Morales de la economía informal
    Sin el FMI, Bolivia tiene ahora la posibilidad de desarrollarse en sus propios términos en lugar de bajo el gobierno de los tecnócratas. Por supuesto, el control público de los mandos de la economía difícilmente lleva a un crecimiento orgánico. Sin embargo deberíamos tener en perspectiva el hecho de que hay una división entre esta parte de mayor productividad de la economía boliviana y un sector informal y semiinformal que proporciona la enorme mayoría de la actividad económica y el empleo. Estos últimos sectores están también compuestos principalmente por indígenas, es en estas áreas donde puede apreciarse la verdadera importancia de la presidencia de Evo.
    Como primer líder indígena de Bolivia, la presidencia de Evo Morales ha dado a los marginados y pobres un nuevo sentimiento de orgullo. El rechazo a cooperar con la guerra de EE. UU. contra las drogas y una actitud decidida de laissez faire hacia la empresa informal y pequeña y mediana significa que la presencia del estado como fuerza antagonista en las vidas de la gente normal se encuentra en un mínimo histórico. Esto, en combinación con un sistema bancario inundado de ahorro y baja deuda ha sido la clave para la explosión en escena de pequeñas empresas dirigidas por empresarios indígenas, que han apoyado con éxito su cultura y canales de comercio para auparse a la floreciente clase media.
    En Bolivia, como en la vecina Perú, incluso los más pobres de los pobres tienen los medios para convertir una caseta en un pequeño negocio y un pequeño negocio en algo más grande. Donde sus ancestros se vieron privados de sus tierras y forzados a trabajarlas para sus amos coloniales, un indígena puede ahora abrir un taller textil y conseguir una riqueza que sobrepasa a la de los descendientes de los que expropiaron a sus antepasados.
    En ciudades como La Paz, coloridas mansiones conocidas como cholets (una expresión que combina «cholo», el término discriminatorio para alguien de descendencia india, con la palabra chalet) se están extendiendo, construidas en arquitectura de estilo andino, a menudo de cinco pisos, con los pisos inferiores convertidos en negocios: monumentos vivientes al emprendimiento que ha transformado el paisaje urbano.
    La reacción de la élite eurocéntrica es de un horror apenas ocultado: al ver sus puestos de directores y administradores de una economía basada en extracción de recursos y patronazgo de grandes empresas occidentales convertirse en vulnerables, se oponen instintivamente a Evo y conspiran en torno a una oposición conservadora que está a favor de acabar con la economía «informal», reanudar la guerra contra la droga y alinearse con los objetivos de política exterior de EE. UU.
    Aunque sea correcto oponerse a la nacionalización, es difícil tomarse en serio el argumento de que si Evo no estuviera en el poder y Bolivia quedara en manos de la oposición «amigable para los negocios», el país sería necesariamente mejor o llevaría a una verdadera libre empresa. Una gran nivelación del terreno de juego se ha producido bajo Evo, no mediante la redistribución forzosa de la riqueza sino más bien manteniéndose al margen y dejando de limitar la libertad y el emprendimiento. Esto es lo que ha hecho de Bolivia un país sensiblemente distinto de lo que era hace diez años y a todos los que les preocupa la libertad les queda la esperanza de que este sea el legado duradero de los años de Morales, mucho después de que acabe el auge de las materias primas.

    • Julian Perez 16 November 2019 at 10:39 am Permalink

      La verdad es que no conzco mucho las características de los países de AL, solamente me he dedicado a estudiar USA, así que cualquier cosa que diga sobre este tema va a ser superficial.

      Pero si todo el mundo hablara solamente de lo que sabe, sobre el mundo descendería un silencio sepulcral. Como no veo atisbos de tal silencio, voy a atreverme a comentar 🙂

      Hay algo que me llama la atención. Por lo que leo, parece como si, de los países del llamado ¨socialismo del siglo XXI¨ Bolivia era el que estaba menos mal (aunque sea por el precio del gas natural: el petroleo no impidió que los Chávez y los Maduro destrozaran Venezuela).

      Y lo curioso fue que el ¨mejorcito¨ (o el menos malo) fue al que tumbaron. O quizás fuera precisamente por eso.

      • joseluis 16 November 2019 at 12:03 pm Permalink

        Julián. Y lo curioso fue que el ¨mejorcito¨ (o el menos malo) fue al que tumbaron. O quizás fuera precisamente por eso. Jajaja… no sé decirte; pero creo que no estaban tan penetrado por Castro, o quizá por que los generales bolivianos no son fáciles. Ese artículo lo leí, se los mande para que lo leyeran; pero…?? Lo que sí puedo decirte, que si los bolivianos no se ponen las pilas, creo que hubiesen sido las últimas elecciones, e incluyendo las elecciones fraudulentas. Ya los bolivianos estaban oliendo el castrismo comunismo venir, si no hubiese pasado lo que pasó, esos pobres infelices aborígenes beneficiados por Evo Morales, en un futuro no muy lejano, las flechas y las lanzas le hubiesen servido de fuego para cocinar sus lagartijas.

      • Manuel 16 November 2019 at 12:04 pm Permalink

        yo creo Julian que hay una lucha tremenda en todas partes y que este que parecia “mejorcito” tiene lo suyo, solo que no nos hemos enterao. Ya por ahi salien a relucir sus nexos con el Chapo y su papel preponderante en la produccion de coca nacional (boliviana). En el esqueleto que armo el difunto fidel por alla por mediados de los 80s, siempre estuvo el narcotrafico, solo que el se vio obligado a salirse de eso por el caso Ochoa, pero ha todo el que puede meter en el negocio lo mete, vea no mas al gran diosdado cabello, a las FARC en colombia, al evo; la otra pata es la alianza con los capitalistas, por eso estaban de fiesta con Obama, este les facilitaria esa labor, y ellos mismos estaba muy alegres recibiendolo en Cuba y demas, sin abandonar la retorica de “tu tienes mucho que cambiar como Imperio, nosotors nada porque somos perfectos en nuestra estrategia politica global” al menos eso dice la doctora neurocirujana que paso centenares de horas conel susodicho y este le comentaba sobre todos esos planes que luego cuajaron gracias a Chavez, los suculentos precios del petroleo a cuya fiesta se unieron otros con sus recursos respectivos: el rey fidel estaba muy feliz, yo lo vi por esos anos una o dos veces, estaba en sus salsa: los medicos cubanos le reportaban billones anuales, incluso desbancando los ingresos del turismo nacional, chavez le brindaba otros ingentes recursos y buenas entradas: habia lograso hacer de estos paises en la region los que le proporcionaran incloso mas que lo que la extinta URSS y comenzaron a hablar, no del fin de la crisis, si no de una explosion sin igual en la historia de cuba cuando al cuadro de lacayos regionales y en otras partes, se unio el encontrar yacimiento de petroleo en agua cubanas del golfo; esos yacimientos, la ayuda de china, y de chavez eran suficientes para que el triunfalismo corriera por toda cuba y volvieramos al acostumbrado modo de vida de despilfarro, negligencia, mediocridad por todas partes, que alegremente exportamos a todo el que se dejara penetrar. Odebrecht es la punta del tempano, esta historia se esta empezando a escribir, y nuestros nietos se preguntaran “donde estabamos?” que nadie se dio cuenta del cuento. Por suerte ha caido este evo, faltan maduro y ortega, y finalmente la madre de todos los males: el gobierno cubano, que de tanto tiempo en el poder podria comenzar a confiarce, y saben lo que pasa cdo te confias…

        • Manuel 16 November 2019 at 12:17 pm Permalink

          si no se hubiera caido el Evo, estariamos todavia pensando que era un santo, y tardariamos decenios en saber todo lo que pronto sera monera corriente. Asi funciona el mundo, no es la verdad, lo que sucede, lo importante, lo relevante, lo importante es que cree la gente, y la gente cree lo que quiere creer, lo que les venden, y que de modo acritico se tragan si mas analisis, y es por esto que la educacion mediocre que reciben en todas las instituciones es importante, porque si la gente es estupida ud le puede vende lo que sea, una masa inculta es facilmente manejable, pero un arma de doble filo, pues lo mismo sirbe para que el castrismo haga todo lo que ha logrado en las americas y demas, como para que le tumben al evo y le tengan a venezuela vuelta al revez; una masa de incultos es presa de los vaivenes de todo el que decida llegar a medrar y hacer de ella lo que se le entoje, tanto si es de “dechechas” como de “izquierda”. No le paso a los cultos europeos con los nacifascistas hace 90 anos? y: no le paso al Japon milistarista que fue contra los eeuu poco despues?
          hoy nos preocupa mas ensenar a las maquinas a que sean inteligentes y aprendan, que ensenar a la gente; pues asi les es util a los que mandan: maquinas cada vez mas inteligentes, para manejar gente cada vez mas bruta

          • Manuel 16 November 2019 at 12:27 pm Permalink

            …se les esta haciendo facil el control del mundo, se esta automatizando ese control cada vez mas, la inteligencia artificial a la que estan abocadas las mayores inversiones de china y eeuu, asi nos lo dicen

          • Manuel 16 November 2019 at 12:31 pm Permalink

            sin el mas minimo atisbo de que la educacion de la gente, por otra parte, vaya a recibir un impulso importante. Los pocos que sean capacez de aprovechar sus entornos para mejorarse, encontran un mundo sencillo, pleno, para enriquecerse con gran facilidad. Solo hay que ver la cantidad creciente de millonarios por doquier, al tiempo que la gente comun ve sus ingresos y ahorros estancados. Que podria romper ese panorama? educacion, instruccion, pero no lo haran: nos quieren bien brutos, para poder medrarnos mejor

  16. manuel 16 November 2019 at 2:45 am Permalink

    There was a time when “Facebook was a website, not a platform; a novelty, not a conglomerate; a lark or procrastination tool, not a threat to democracy. Personali zation was the work of the user, not the algorithm––and the dangers of privately controlled, algorithmically determined information flows would have seemed, to me, like the stuff of late-night stoner speculation. These ancient posts were a throwback to a time when nobody knew the name of Facebook’s founder. Why should we have? My peers and I saw the website, like the other social networks we had played with—Xanga, Live Journal, Friendster, Myspace—as a toy with a shelf life. Eventually it would be phased out, disposed of. We could have probably been forgiven for being a little naive”

  17. manuel 16 November 2019 at 3:08 am Permalink

    Kafka’s ‘The Trial and The Castle’, remained in manuscript form, unfinished and unknown to the world.
    Famously, he had tried to keep it that way. Before he died, Kafka had written a letter to Brod, who found it when he went to clear out Kafka’s desk. In this “last will,” Kafka instructed Brod to burn all his manuscripts, including his letters and diaries. But Brod, who admired Kafka to the point of idolatry, refused to carry out his friend’s wishes. Instead, he devoted the rest of his life to editing, publishing, and promoting Kafka’s work—even writing a novel about him, in which Kafka was thinly disguised as a character named Richard Garta. In this way, Brod ensured not only Kafka’s immortality, but his own. Though Brod himself was a successful and prolific writer, today he is remembered almost exclusively for his role in Kafka’s story

  18. Manuel 16 November 2019 at 3:42 am Permalink

    Que aprendan? las máquinas.

    “… los sistemas de inteligencia artificial, los robots, los objetos conectados a internet y los denominados wearablesson capaces de llevar a cabo acciones cada vez más variadas y complejas. La investigación en estos ámbitos no se detiene, de hecho, se sofistica día tras día. Sin embargo, hay un área concreta a la que los profesionales del sector están prestando una atención preferente: el aprendizaje. Así, expertos de todo el mundo y de industrias de lo más variopintas están tratando de propiciar que estos dispositivos sean capaces de evolucionar por su cuenta.

    • Manuel 16 November 2019 at 3:47 am Permalink

      en los últimos años usa y china se han quedado
      Solos:

      “ La diferencia con respecto a lo que sucedía apenas hace unos años es que norteamericanos y chinos han apeado de esta carrera a los actores de Japón, Rusia y Corea del Sur que habían rivalizado con ellos”

  19. manuel 16 November 2019 at 9:41 am Permalink

    Nosotros los socialistas, los bárbaros, los incivilizados, nunca le lanzamos una piedra (ni siquiera una trompetilla) a los representantes oficiales de gobiernos que nos desprecian y atacan; las reservamos para los traidores agazapados tras puertas, paredes, niños y rejas: practicamos el terror de nuestros gritos, musica, carteles y golpes si alguno encontramos en el lugar equivocado (toda la geografía universal) porque Nosotros, los terroristas, nunca escupimos tras los pasos de un turista, pues ese es un colaborador necesario que alimenta nuestras arcas para La Lucha Necesaria: Nosotros, lo macabros, nunca asaltamos a los africanos, a los indígenas ni a los blancos que vienen de todo el mundo a hacerse profesionales con los recursos que no usamos para formar a los nuestros: por hay en ello un lujo exquisito de la mejor propaganda prosocialismo que los ilusos imperialistas no logran deshacer.

    Nosotros, los delincuentes, nunca invadimos una sede diplomática; pues están en el foco de toda la atención mundial, no somos tontos; preferimos el anonimato de los callejones y pasillos, de las oficinas y montes, los infinitos resquicios para la promoción de nuestros ideales y planes en la geografía fuera de esas tan expuestas estructuras de la burguesía y el derecho internacional.

    Nosotros, que somos una cárcel, mandamos constantemente a nuestros presos a dar salud y educación a gente que no las quieren, que no las pidieron, que no las necesitan ni aprecian, que están en lugares de alto foco mediático y exponiendo la vida de esos presos nuestros, esclavos modernos que malviven en esos lugares poniendo su pellejo a la falta de alimento y dinero adecuado, de protección adecuada, de trato adecuado: son presidiarios, esclavos; no humanos.

    Nosotros, los que odiamos, los xenófobos, los racistas, tenemos fama, por alguna rara razón, de tratar mejor al que nos aborrece o ningunea que a nosotros mismos, porque en ellos esta el dulce infinito nectar verde de la divisa que nos permite, el dólar, que nos da los medios para seguir siguiendo, para conspirar sin pausa donde sea ordenado conspirar.

    Nosotros, que perseguimos a la religión, nos hemos quedado sin mejilla otra para poner… a los medios tontos burgueses que se encargan de diseminar esa imagen de minusvalia y entrega a los pobres y a los malos tratos de cipayos de los Imperio. Nosotros, los flojos, llevamos años aguantando Esos palos y los que sean necesarios para adelantar la causa de los pobres, que es la causa que mantiene repletas nuestras arcas, junto al Bloqueo norteamericano que, como pueden ver, siempre ha sido, y seguirá siendo, el MAYOR aliado de nuestro modo de vivir, de nuestra causa ¨con los pobres, por los pobres, y para los pobres¨ que consigamos seguir engañando, por el mayor tiempo posible, AMEN.

  20. manuel 16 November 2019 at 9:45 am Permalink

    Nosotros los socialistas, los bárbaros, los incivilizados, nunca le lanzamos una piedra (ni siquiera una trompetilla) a los representantes oficiales de gobiernos que nos desprecian y atacan; las reservamos para los traidores agazapados tras puertas, paredes, niños y rejas: practicamos el terror de nuestros gritos, musica, carteles y golpes si alguno encontramos en el lugar equivocado (toda la geografía universal) porque Nosotros, los terroristas, nunca escupimos tras los pasos de un turista, pues ese es un colaborador necesario que alimenta nuestras arcas para La Lucha Necesaria: Nosotros, los macabros, nunca asaltamos a los africanos, a los indígenas ni a los blancos que vienen de todo el mundo a hacerse profesionales con los recursos que no usamos para formar a los nuestros: porque hay en ello un lujo exquisito de la mejor propaganda pro socialismo y pro nuestras causas delineadas en nuestros Foros y centros pensantes en la Habana, que los ilusos imperialistas no logran deshacer.
    Nosotros, los delincuentes, nunca invadimos una sede diplomática; pues están en el foco de toda la atención mundial, no somos tontos; preferimos el anonimato de los callejones y pasillos, de las oficinas y montes, los infinitos resquicios para la promoción de nuestros ideales y planes en la geografía fuera de esas tan expuestas estructuras de la burguesía y el derecho internacional.
    Nosotros, que somos una cárcel, mandamos constantemente a nuestros presos a dar salud y educación a gente que no las quieren, que no las pidieron, que no las necesitan ni aprecian, que están en lugares de alto foco mediático y exponiendo la vida de esos presos nuestros, esclavos modernos que malviven en esos lugares poniendo su pellejo a la falta de alimento y dinero adecuado, de protección adecuada, de trato adecuado: son presidiarios, esclavos; no humanos.
    Nosotros, los que odiamos, los xenófobos, los racistas, tenemos fama, por alguna rara razón, de tratar mejor al que nos aborrece o ningunea que a nosotros mismos, porque en ellos esta el dulce infinito nectar verde de la divisa que nos permite, el dólar, que nos da los medios para seguir siguiendo, para conspirar sin pausa donde sea ordenado conspirar.
    Nosotros, que perseguimos a la religión, nos hemos quedado sin mejilla otra para poner… a los medios tontos burgueses que se encargan de diseminar esa imagen de minusvalia y entrega a los pobres y a los malos tratos de cipayos de los Imperio. Nosotros, los flojos, llevamos años aguantando Esos palos y los que sean necesarios para adelantar la causa de los pobres, que es la causa que mantiene repletas nuestras arcas, junto al Bloqueo norteamericano que, como pueden ver, siempre ha sido, y seguirá siendo, el MAYOR aliado de nuestro modo de vivir, de nuestra causa ¨con los pobres, por los pobres, y para los pobres¨ que consigamos seguir engañando, por el mayor tiempo posible, AMEN

  21. manuel 16 November 2019 at 9:50 am Permalink

    Nosotros los socialistas, los bárbaros, los incivilizados, nunca le lanzamos una piedra (ni siquiera una trompetilla) a los representantes oficiales de gobiernos que nos desprecian y atacan; las reservamos para los traidores agazapados tras puertas, paredes, niños y rejas: practicamos el terror de nuestros gritos, musica, carteles y golpes si alguno encontramos en el lugar equivocado (toda la geografía universal) porque Nosotros, los terroristas, nunca escupimos tras los pasos de un turista, pues ese es un colaborador necesario que alimenta nuestras arcas para La Lucha Necesaria: Nosotros, los macabros, nunca asaltamos a los africanos, a los indígenas ni a los blancos que vienen de todo el mundo a hacerse profesionales con los recursos que no usamos para formar a los nuestros: porque hay en ello un lujo exquisito de la mejor propaganda pro socialismo y pro nuestras causas delineadas en nuestros Foros y centros pensantes en la Habana, que los ilusos imperialistas no logran deshacer.

    Nosotros, los delincuentes, nunca invadimos una sede diplomática; pues están en el foco de toda la atención mundial, no somos tontos; preferimos el anonimato de los callejones y pasillos, de las oficinas y montes, los infinitos resquicios para la promoción de nuestros ideales y planes en la geografía fuera de esas tan expuestas estructuras de la burguesía y el derecho internacional.

    Nosotros, que somos una cárcel, mandamos constantemente a nuestros presos a dar salud y educación a gente que no las quieren, que no las pidieron, que no las necesitan ni aprecian, que están en lugares de alto foco mediático y exponiendo la vida de esos presos nuestros, esclavos modernos que malviven en esos lugares poniendo su pellejo a la falta de alimento y dinero adecuado, de protección adecuada, de trato adecuado: son presidiarios, esclavos; no humanos.

    Nosotros, los que odiamos, los xenófobos, los racistas, tenemos fama, por alguna rara razón, de tratar mejor al que nos aborrece o ningunea que a nosotros mismos, porque en ellos esta el dulce infinito nectar verde de la divisa que nos permite, el dólar, que nos da los medios para seguir siguiendo, para conspirar sin pausa donde sea ordenado conspirar.

    Nosotros, que perseguimos a la religión, nos hemos quedado sin mejilla otra para poner… a los medios tontos burgueses que se encargan de diseminar esa imagen de minusvalia y entrega a los pobres y a los malos tratos de cipayos de los Imperio. Nosotros, los flojos, llevamos años aguantando Esos palos y los que sean necesarios para adelantar la causa de los pobres, que es la causa que mantiene repletas nuestras arcas, junto al Bloqueo norteamericano que, como pueden ver, siempre ha sido, y seguirá siendo, el MAYOR aliado de nuestro modo de vivir, de nuestra causa con los pobres, por los pobres, y para los pobres que consigamos seguir engañando por el mayor tiempo que sea posible, AMEN

    • Manuel 16 November 2019 at 10:11 am Permalink

      LEVANTADOS sobre catedrales de mentiras

  22. Víctor López 16 November 2019 at 10:18 am Permalink

    Hola José Luis, el artículo parece escrito por mi, lo suscribo. La única observación que le hago es que obtener índices de crecimiento del 5 % o de hasta 2 dígitos, es fácil cuando se parte de una economía casi inexistente, pero cuando se “toca techo” (y aquí entra en juego el factor humano) se hace difícil alcanzar un solo dígito, por ejemplo Japón o Chile en el último lustro. Evo gobernó de centro y su principal éxito fue quitarle el sector energético a los brasileros, jugada infame como la describe el articulista, aprovechándose de la circunstancia que gobernaba Lula y no podía, por imagen, declarar el robo como un asunto de estado.

    José Luis, por la composición humana y recursos naturales de una sociedad, puede calcularse con bastante aproximación “el techo” que puede lograr con una continuidad de medidas económicas acertadas. Los EEUU, están hoy por hoy por encima de ese “techo”, pero esto se debe principalmente a que el dólar es la moneda de uso y referencia internacional. El país tiene el formidable privilegio de comprar pagando con papel (papelitos impresos) y vender en dólares contantes. Lo mismo disfrutó Inglaterra en una época, asunto que le ayudó a construir su imperio.

    Cordial saludo .

  23. Manuel 16 November 2019 at 12:41 pm Permalink

    Back in the 1970s, Kingsley Amis—the grumpy British novelist now remembered mostly as the father of the slightly less grumpy novelist Martin—made a remark that even today holds a high place in the anthologies of human grumpiness: “If there’s one word that sums up everything that’s gone wrong since the war, it’s Workshop.” Amis died in 1995, so he had the misfortune of living to see the workshop triumph as the primary means of socialization and instruction in American commercial and cultural life. He might have even lived long enough to hear the noun turned into a verb: “We really need to workshop this …” It might have been what finally killed him.
    Grumpy myself, I share Amis’s dim view of the workshop as a sly instrument of regimentation, a technique of smiley-faced uniformity, a venue for mandatory “sharing” and ostentatious empathy. For a grump, the workshop’s ties to group therapy make it immediately suspect. Its implementation in aid to the trendy causes of human-resources departments confirms the worst suspicions. The sight of easels and flip charts and fat Sharpies has the power, for some of us, to induce feelings of deep trauma.
    Yet there I was one bright summer Sunday, wreathed in skepticism, gathered with a dozen others in the community room of a suburban public library in Northern Virginia to test whether this nation, or any nation so fragmented and so polarized, can be united and saved by a workshop.
    This was not just any workshop, of course. I was at a “skills workshop” put on by a grassroots citizens’ group called Better Angels. The group got its start in the shell-shocked weeks right after the 2016 election, and it takes its name from Abraham Lincoln’s famous plea, in his first inaugural address, that his divided countrymen heed the “better angels of our nature.” (They didn’t.)
    Paid-up membership in Better Angels stands at a little over 8,000, but the group creates a commotion bigger than that of organizations many times its size. On any given day somebody somewhere in the United States is hosting an event like the one I attended. There are an average of eight to 10 such events a week. The mission everywhere is the same, explained by the inspirational mottoes on the posters the organizers had hung in the library. “Let’s depolarize America!” “Start a conversation, not a fight.”
    The skills workshop teaches workshoppers how to do this with specially designed techniques for listening and speaking to people whose political views differ from their own. It is just one item on the Angels’ menu of workshops, which also include highly stylized public debates between liberals and conservatives (called “blues” and “reds”), and a relatively new session, “Depolarizing Within,” during which one is taught to turn inward and depolarize oneself, in preparation for depolarizing the rest of us. BA’s work has been featured on PBS and NPR, both of which strongly approve.
    Lots of organizations are in the civility business these days, as irenic activists recoil in horror at the rhetorical violence and deep division that have come to characterize American political disputation. Living Room Conversations, Bridge the Divide, Make America Dinner Again—all have the same goal of calming our heated debate by bringing well-meaning people out of their cultural bubbles, those insular Facebook feeds and message boards and book clubs where people talk only with people who think the way they do and express growing alarm at people who don’t.
    The success of the civility movement over the past several years is hard to gauge, though the level of public rancor suggests that it is not really catching on. From one perspective, these organizations seem to have succeeded mostly in forming a new bubble—what activists call “the civil-dialogue space.” Americans are beginning countless dialogues about how important it is to begin a dialogue.
    Better Angels is different from its counterparts, and more worthy of attention, for at least two reasons. First is the rigorous and ingenious design of the workshops, nearly all of it bearing the imprint of Bill Doherty, a prominent family therapist and professor at the University of Minnesota, and a co-founder of Better Angels. Doherty is what you might call a therapy entrepreneur, creating different counseling programs and marketing them to willing customers—“educating couples in all stages of stuckness,” as the Doherty Relationship Institute website puts it. Beyond his private practice with families and couples, Doherty specializes in public programs of the kind BA now offers. One of his recent initiatives was the Police and Black Men Project, which brings together cops and African American men “to develop relationships of honesty and trust.” (Not sure this one’s catching on either.) “Bill’s the one who realized that most of the techniques of family therapy, the tools to resolve intrafamily conflicts, could be used to resolve intrasocial conflicts too,” says David Blankenhorn, the president of Better Angels and another of its co-founders.
    Doherty’s workshops are an artful mashup of techniques shared not only by psychotherapy but also by America’s vast facilitation industry of life coaches, diversity instructors, and leadership counselors. As a business sector, facilitation is too ubiquitous to be a mere “space.” Better Angels deploys role-playing, fishbowl discussions, scripted Q&A sessions, and other exercises that will be familiar to every workshopping citizen. They all have an impeccable American pedigree. In Better Angels, one sees traces of Carl Rogers and Richard Farson’s Active Listening and Thomas Gordon’s Parent Effectiveness Training, from the 1960s. Several sessions contain elements that resemble Stephen R. Covey’s The 7 Habits of Highly Effective People—a big hit in the ’90s—particularly habits 4, 5, and 6 (“Think Win/Win,” “Seek First to Understand,” and “Synergize”). There are also echoes of John Dewey’s “reflective thinking” and his six steps to group problem-solving. Dewey came up with his program in 1910. We have been trying to teach one another to be civil for a long time.
    BA’s second distinction is what the Angels sometimes call the 50-50 rule: At all organizational levels—from the leaders of the local chapters to the paid and volunteer staff members who keep the enterprise going—Better Angels insists on precise parity between reds and blues. Achieving this is not easy. The great weakness of the civil-dialogue space is that it tends to bring liberals into dialogue with other liberals, while conservatives, if they even notice, look on in horror or puzzlement. This is nobody’s fault, just a matter of taste and self-selection. “That whole ‘workshopology’ industry,” as Blankenhorn calls it, “skews blue.” If you don’t insist on the presence of reds, he says, “it just turns into blue BS very quickly.”
    I admire the principles behind Better Angels but was dubious about their practicality. Before I attended any BA events, Ciaran O’Connor, the group’s chief marketing officer, suggested that I watch a documentary film about one of the first workshops, a weekend-long event held in rural Ohio in April 2017. The movie was well made and even moving in spots, as a group of 15 stalwart reds and blues depolarized one another and began viewing their opposite numbers with respect and affection. The workshop closed with an appearance by Peter Yarrow of Peter, Paul, and Mary, who led the assembled workshoppers in a hushed rendition of “We Shall Overcome.”
    Now, there are two kinds of people in the world: those who will join hands and sway gently back and forth while singing “We Shall Overcome” with Peter Yarrow, and Republicans. And indeed, while the 50-50 rule holds within the organization’s leadership and funding, and while BA’s “Red/Blue” workshops require attendance to be equally divided, membership is another story. Dues are minimal—$12 a year—and no politicking or propagandizing is allowed. Still, membership is overwhelmingly blue.
    So the Angels bend over backwards to project an image that is not merely nonpartisan but scrupulously non-left. The standardized material the moderators use in the workshops has been scrubbed of any suggestion of bias, cultural or political. You won’t find cant about “safe spaces” or “family values.” One moderator not long ago compiled a list of fact-checking sites for his workshoppers that classified sites run by The New York Times and The Washington Post as nonpartisan. “Whoo, boy,” Doherty recalled in an interview. “Can you imagine? Reds just don’t think that way about the Times and the Post. We’d lose every red on the planet.”
    Doherty chooses his wardrobe carefully before he ventures out to a BA event: no shades of red or blue lest he offer hints of his own political inclinations. “I don’t want to put anybody off,” he said. In several online bios, however, we learn that Doherty left a Catholic seminary to become a therapist, a community organizer, a college professor, and a Unitarian. We are free to speculate.
    If reds, suspicious by nature, fancy that Better Angels is a subtle exercise in political indoctrination, they should come see for themselves. The first thing the Angels would have you know is this: They don’t want to change your mind—they want to change you. If you’re a crypto-monarchist or an anarcho-capitalist, a neo-Trotskyite or a committed syndicalist—even if you’re a liberal Democrat or a conservative Republican—the Angels assume an official indifference toward your political beliefs, no matter how idiotic they are. The great enemy of national comity, in their view, isn’t the conflict of ideas but the mutual contempt with which the contest is waged.
    “Our job here today is to learn how you maintain, or create, a good relationship with people even though you don’t agree with them,” one of the moderators said on that sunny Sunday at the library in Northern Virginia. “We’re not here to learn how to convince each other of some political agenda.” Of the two moderators, I later learned, one was red and one was blue. But at the time I couldn’t have told you which was which. The attendees were an easier mark. The well-fed fellow with the neck beard wearing the too-tight Ozzy Osbourne T-shirt—definitely a red. The woman with the short gray hair, gingham wraparound skirt, and All Things Considered tote bag—blue, blue, blue.
    I’m stereotyping, of course. One of the themes of Better Angels is that civil dialogue requires us to concede that many of the stereotypes about our own side contain elements of truth—“kernels,” in Doherty’s lingo. The stereotyping exercise that opens BA’s flagship “Red/Blue” workshop is a good example of the group’s method. After the participants identify themselves, reds and blues gather in separate groups with a moderator. The dreaded easels, flip charts, and Sharpies are brought into play. The moderator asks each group to list untrue things that the other side believes about them. “What this does,” Doherty says, “is bring up the worst stuff anybody can think of—but it comes from one’s own side. So it’s all out in the open, but curated, as it were.”
    After observing half a dozen BA workshops, I’m astonished at the lack of variety these exercises elicit, uncoached by the moderator. Reds routinely say blues think of them as racist, homophobic, anti-government. Blues say reds believe they’re elitist, socialist, unpatriotic. Next, the moderator scribbles as each group volunteers what they see as the truth about themselves: We’re not socialists, the blues will say; we just believe that government has a responsibility to help the needy. Far from being heartless, say the reds, we favor capitalism precisely because it lifts people from poverty. Then the groups are encouraged to concede the kernels of truth. While rejecting the charge of elitism, blues might acknowledge that they can often be condescending in argument. Reds might say that blues misconstrue their professions of color blindness as racism—but let’s face it, there really are some racists lurking on the right side of the political divide. The final step of the exercise is for the two groups to reunite and explain to each other what they’ve come up with.
    The response is invariably disarming. Most participants come to believe that they have much more in common than they’d realized. Blues seem less statist and more pragmatic than reds thought. Reds seem more tolerant and less coldhearted than blues imagined. In a properly curated setting, it seems, all of us are eminently reasonable when we are explaining our own views of what’s required to make a better world. From attending Better Angels events, I have learned that nearly everyone believes in helping the needy; no one thinks we should encourage dependency on government. All of us favor taking the long view and condemn shortsightedness. We must live within our means, never encourage bad behavior, and think objectively and rationally rather than subjectively and emotionally. We shall overcome. As long as we don’t get too specific. When it comes to politics, a Better Angels prospectus says, “we support principles that bring us together rather than divide us.” Whatever those may be.
    Better Angels is too young and underfunded to have compiled the kind of hard and reliable data that would reveal whether the warm feeling engendered by the “Red/Blue” workshops has a lasting effect. That’s why BA promotes the skills workshop, to teach people the practical ways in which they can “be the change we want to see for our country.” Our moderator in Northern Virginia told us, “It’s really just Communications 101, basic facilitation stuff.” When discussing politics with someone disagreeable—or at least someone you disagree with—avoid bald assertions of fact in favor of “I”statements that begin with “I feel …” or “What I’m hearing from you is …” Don’t ask loaded gotcha questions. “You just have to remember that people are people,” our moderator continued. “So simple, right? But sometimes it can be hard.”
    The notion that our national divide may simply be a matter of ill temper is at once reassuring and depressing—it’s reassuring to know that the cause seems superficial and remediable, but depressing to think that something so inessential could cause all this unpleasantness. Is it really a matter of temperament, though? It’s true—and notable—that contempt is the ingredient that kills personal relationships more swiftly than any other. Eliminating contempt may not be sufficient to save a relationship, but, as marriage research suggests, it is almost certainly necessary. Perhaps the same is true for the nation.
    And yet Better Angels participants, from my experience, are already well-mannered folk. They are also by nature people who enjoy the workshop atmosphere: the cathartic self-disclosures and debriefs, as well as the moment of reconciliation and uplift on which such encounters are designed to end. It’s the self-selection problem again. The great question facing BA is whether there are enough such people to change the tone of national politics.
    [Abortion is possibly the most divisive issue of our time. The loudest advocates on both sides are terrible representatives for their cause, Caitlin Flanagan argues.]
    It won’t take too many, to hear the Angels tell it. Blankenhorn says that 1 percent of the population of any given community, if sufficiently motivated, can influence that community in decisive ways. He points to groups such as the National Rifle Association and the Sierra Club, with membership rolls in the low seven figures. The difference is that Better Angels has no policy agenda to push. “Relationship-building is at the core of who we are,” John Wood Jr., BA’s director of media development, says. “We’re not trying to get people to agree ideologically—except in the sense that we should be able to agree that there are core values that unite us as a people, that run deeper than ideology.”
    Deeper than ideology? Most political actors you run into these days will have a problem imagining anything deeper or more intimate than ideology. I met Wood at BA’s second annual national convention, held on the campus of Washington University, in St. Louis, this summer. In the meeting rooms and hallways there was much discussion of a blistering Washington Post op-ed about Better Angels and the civil-dialogue space, which had appeared the week before. “ ‘Love politics’ has a genuine appeal,” wrote a left-wing fundraiser named Julie Kohler. “But like love itself, love politics is complicated.” In truth Kohler didn’t think it was complicated at all, as her article demonstrated. “Love politics flattens anger,” she continued, and “righteous anger” was the only proper political response to the litany of outrages she presented: a “right-wing media ecosystem that sows disinformation,” “Trump’s demagoguery,” “structural inequities,” and so on.
    Kohler’s article seethed with the authentic voice of people who practice politics nowadays. Change the specific issues but not the tone and it could have been written by any number of right-wing Twitter boobies. When I read it in St. Louis, I wondered how the Angels might respond face-to-face to these avatars of grievance and anger. “What I’m hearing from you is that you’re coming from a place of frustration over the way the other side is …” Kerpow! The Angels would be lucky to finish the sentence.
    Blankenhorn gave his own response in a brief talk to the Angels one evening in St. Louis, defending the group’s mission of elevating a new style of politics over the same old disputes about substance. He acknowledged Kohler’s anger. “Everyone thinks the stakes are too high not to fight,” he said. Fighting, and winning by whatever means necessary, was the urgent thing, the demand of maturity, according to Kohler and her fellow ideologists. “But what if this is precisely wrong?” Blankenhorn asked. “What if fighting is the childish way? What if the tough-minded thing is to practice love?”
    It’s a handsome thought indeed, and all credit to Blankenhorn and his Angels for advancing it, for practicing it, and for showing the rest of us, no matter how grumpy, what it might look like. But as Kohler and her rivals on the other side know, the world—for better or worse—isn’t a workshop.
    This article appears in the December 2019 print edition with the headline “Can This Marriage Be Saved?”

  24. Manuel 16 November 2019 at 12:54 pm Permalink

    Declaracion de dolor y principios.

    Nosotros los chantajistas que nunca nos cansaremos de campanear todo lo grande y hermoso que hemos hecho y hacemos por los pobres del mundo.

    Nosotros los socialistas, los bárbaros, los incivilizados, nunca le lanzamos una piedra (ni siquiera una trompetilla) a los representantes oficiales de gobiernos que nos desprecian y atacan; las reservamos para los traidores agazapados tras puertas, paredes, niños y rejas: practicamos el terror de nuestros gritos, musica, carteles y golpes si alguno encontramos en el lugar equivocado (toda la geografía universal) porque Nosotros, los terroristas, nunca escupimos tras los pasos de un turista, pues ese es un colaborador necesario que alimenta nuestras arcas para La Lucha Necesaria: Nosotros, los macabros, nunca asaltamos a los africanos, a los indígenas ni a los blancos que vienen de todo el mundo a hacerse profesionales con los recursos que no usamos para formar a los nuestros: porque hay en ello un lujo exquisito de la mejor propaganda pro socialismo y pro nuestras causas delineadas en nuestros Foros y centros pensantes en la Habana, que los ilusos imperialistas no logran deshacer.

    Nosotros, los delincuentes, nunca invadimos una sede diplomática; pues están en el foco de toda la atención mundial, no somos tontos; preferimos el anonimato de los callejones y pasillos, de las oficinas y montes, los infinitos resquicios para la promoción de nuestros ideales y planes en la geografía fuera de esas tan expuestas estructuras de la burguesía y el derecho internacional.

    Nosotros, que somos una cárcel, mandamos constantemente a nuestros presos a dar salud y educación a gente que no las quieren, que no las pidieron, que no las necesitan ni aprecian, que están en lugares de alto foco mediático y exponiendo la vida de esos presos nuestros, esclavos modernos que malviven en esos lugares poniendo su pellejo a la falta de alimento y dinero adecuado, de protección adecuada, de trato adecuado: son presidiarios, esclavos; no humanos.

    Nosotros, los que odiamos, los xenófobos, los racistas, tenemos fama, por alguna rara razón, de tratar mejor al que nos aborrece o ningunea que a nosotros mismos, porque en ellos esta el dulce infinito nectar verde de la divisa que nos permite, el dólar, que nos da los medios para seguir siguiendo, para conspirar sin pausa donde sea ordenado conspirar.

    Nosotros, que perseguimos a la religión, nos hemos quedado sin mejilla otra para poner… a los medios tontos burgueses que se encargan de diseminar esa imagen de minusvalia y entrega a los pobres y a los malos tratos de cipayos de los Imperio. Nosotros, los flojos, llevamos años aguantando Esos palos y los que sean necesarios para adelantar la causa de los pobres, que es la causa que mantiene repletas nuestras arcas, junto al Bloqueo norteamericano que, como pueden ver, siempre ha sido, y seguirá siendo, el MAYOR aliado de nuestro modo de vivir, de nuestra causa con los pobres, por los pobres, y para los pobres que consigamos seguir engañando por el mayor tiempo que sea posible, AMEN

  25. Manuel 16 November 2019 at 3:09 pm Permalink

    Cuantas neuronas tenemos? Unas 100 billones
    Let’s se these 100+ billion guys doing:

    Microsoft’s Bill Gates topped Amazon’s Jeff Bezos as the richest person in the world for the first time in two years on Friday, Bloomberg reports.

    Driving the news: The Pentagon’s recently announced decision to grant a $10 billion cloud-computing contract to Microsoft ahead of Amazon may have played a part in the news, according to Bloomberg.
    Shares of Microsoft have increased 4% since the decision was announced on Oct. 25, pushing Gates’ assets to $110 billion.

    Yes, but: Bloomberg notes that Bezos’ net worth would be far greater had he not divorced his now-ex-wife, MacKenzie Bezos, which he announced in January. MacKenzie received a quarter of their jointly held Amazon stock earlier this year.
    Gates has also cut into his wealth by donating more than $35 billion to the Bill & Melinda Gates Foundation since 1994.

  26. Manuel 16 November 2019 at 3:30 pm Permalink

    “ Lacking a pulse is no longer an obstacle to having a thriving Hollywood career. That became clear last week when director Anton Ernst announced that James Dean—dead since 1955—had been cast in a leading role in his upcoming Vietnam War movie, Finding Jack. To resurrect Dean, Ernst will feed old footage and photos of the Rebel Without a Cause star into advanced CGI software. Still-breathing actors reacted with outrage, perhaps fearing the dead might soon come for their jobs. “This is awful,” said Captain America star Chris Evans. “Maybe we can get a computer to paint us a new Picasso. The complete lack of understanding here is shameful.” The entertainment industry has experimented with digital necromancy before: High-tech wizardry allowed Peter Cushing and Carrie Fisher to reprise their Star Wars roles postmortem, and hologram versions of Elvis and Frank Zappa have toured the world. But Dean is the first star to be brought back for a work with which he had no connection while alive”

  27. Manuel 16 November 2019 at 3:49 pm Permalink

    “Nothing makes with greater certainty the earth into a hell than man’s wanting to make it his heaven.”
    Poet Friedrich Hölderlin, quoted in The New Yorker

  28. Manuel 16 November 2019 at 3:51 pm Permalink

    “Lots of people want to ride with you in the limo, but what you want is someone who will take the bus with you when the limo breaks down.”
    Oprah Winfrey, quoted in the Montreal Gazette

    “Grief changes shape, but it never ends.”
    Keanu Reeves, quoted in The Guardian (U.K.)

    “Nothing so needs reforming as other people’s habits.”
    Mark Twain, quoted in The Times (U.K.)

    “Don’t ever think you’ve succeeded. Always try to do better—otherwise, drop dead.”
    Conductor Arturo Toscanini, quoted in ArtsJournal.com

    “Sex: In America an obsession. In other parts of the world a fact.”
    Marlene Dietrich, quoted in GoodReads.com

  29. Manuel 16 November 2019 at 4:13 pm Permalink

    Donna Lu
    ARTIFICIAL intelligence can use heart scans to predict a person’s chance of dying within a year, even if the scans look normal to medics. How it does so is a mystery.
    Brandon Fornwalt at healthcare provider Geisinger in Pennsylvania and his colleagues tasked an AI with examining 1.77 million electrocardiogram (ECG) results from nearly 400,000 people to predict who was at a higher risk of dying within the next year.
    An ECG records the electrical activity of the heart. Its pattern changes in cardiac conditions like heart attacks and atrial fibrillation.
    The team trained two versions of the AI: in one, the algorithm was only given the raw ECG data. In the other, it was fed ECG data and the age and sex of the people.
    The researchers measured the AI’s performance using a metric known as AUC, which is used to evaluate risk prediction models. Both of the versions of the AI consistently scored above 0.85, where a perfect score is 1. The AUCs for risk-scoring models currently used by doctors range between 0.65 and 0.8, says Fornwalt.
    The AI accurately predicted risk of death even in people deemed by cardiologists to have a normal ECG. Three cardiologists who separately reviewed normal-looking ECGs weren’t able to pick up the risk patterns that the AI detected. It is still unclear what patterns the AI is picking up, which makes some physicians reluctant to use such algorithms.
    The research will be presented at the American Heart Association Scientific Sessions in Dallas, Texas, on 16 November (Today)

  30. Víctor López 16 November 2019 at 4:48 pm Permalink

    Julián: “En ese caso sería intencional e involuntario al mismo tiempo Atribuirselo a CAM es mas bien la Navaja de Occam.”

    Si en realidad quise afirmar que para el caso, era y no era intencional al mismo tiempo la circunstancia. Salvo que “el observador” para el caso CAM lo resolviera. Si lo deja… después de estos nutridos comentarios, debemos suponer que, aunque a posteriori, la intención era esa, ya que toda acción contiene el “principio de los contrarios”. Un saludo.

  31. Víctor López 16 November 2019 at 4:58 pm Permalink

    Perdón, debí aclarar. “Dialéctica” hegeliana.


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