22 June 2014 ~ 0 Comentarios

Carlos Alberto Montaner presenta su novela “Tiempo de canallas”

por JESÚS HERNÁNDEZ
jhernandez@diariolasamericas.com

@hesushdez

Montaner

Carlos Alberto Montaner acaba de publicar la novela Tiempo de canallas(Editorial SUMA) y DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con él sobre la trama histórica que define el argumento y las razones que le motivaron a escribirla.

En su novela anterior, Otra vez adiós, usted abordó ciertos capítulos de la Segunda Guerra Mundial, secundados por una relación amorosa. Ahora, en Tiempo de canallas, continúa con el comienzo de la Guerra Fría y otra relación amorosa, dada por personajes que comparten un pensamiento común pero son enfrentados por los recuerdos del dolor ¿Son las intrigas de la política y la fuerza del amor la combinación perfecta en su literatura?

Esa combinación es muy importante porque es el intento de seducción que el lector necesita para continuar leyendo. Yo diría que Tiempo de canallas es una novela de amor, dentro del marco de la Guerra Fría, y también es una novela de grandes traiciones, donde la trama conlleva a un final inesperado que sitúa a cada personaje en su lugar.

Además de amor e intrigas, hay lecciones de historia. Es un resumen que recoge muchos de los capítulos que sucedieron a escondidas, durante esos años.

En Otra vez adiós hay un capítulo que menciona el Congreso por la libertad de la cultura (1950) y me di cuenta que había un elemento poderoso para convertirlo en una historia independiente: el gran enfrentamiento entre el ejemplo que la Unión Soviética dictaba entonces y la respuesta de Estados Unidos para contrarrestar la ofensiva soviética que pretendía conquistar el pensamiento intelectual internacional.

-¿Qué factores tuvo en cuenta para crear el personaje central de Rafael Mello? Un hispanocubano, militante marxista, encarcelado en España por los comunistas pro Josef Stalin primero y por Francisco Franco después.

Dedico la novela a la memoria de Joaquín Maurín, fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista en España, que estuvo preso por los estalinistas durante la Guerra Civil Española y más tarde fue milagrosamente liberado por Franco. El personaje central de Rafael Mello, en esta novela, recoge un poco ese espíritu. Es un hispanocubano que conoce muy bien el pensamiento de Willi Münzenberg, el arquitecto de la maquinaria propagandista marxista entonces, y es contratado por EEUU para descifrar la estrategia ideológica de Moscú.

-Además de relatar ciertas características del personaje central, también presenta pasajes de su vida en forma de manuscritos, escritos en primera persona.

Esos manuscritos recogen el mecanismo usual de los servicios de inteligencia, que interrogan al detenido y le piden 100 veces que cuente su vida por escrito para calibrar las diferencias. De esa manera, logro contar los pormenores del personaje, en primera persona que es mucho más poderoso.

-Han trascurrido casi 70 años del comienzo de la Guerra Fría, incluso siglos desde que comenzaron los enfrentamientos de ideas, y el hombre continúa siendo embelesado por las ideologías. ¿Hay esperanza que aprendamos a ser pragmáticos, objetivos tal vez?

Vivimos en un mundo binario, dado por buenos y malos. Además, hay un componente emocional humano que prácticamente impide actuar de otra manera. Estamos hechos de razones y pensamientos inteligentes, pero también de emociones muy primarias. Desdichadamente, entendemos el mundo en base a los estereotipos: los americanos son de esta manera y los rusos de otra. Esa manera de abordar la realidad que nos rodea nos lleva a la simplificación que, a su vez, muchas veces nos conduce al desastre.

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