12 November 2020 ~ 125 Comentarios

Carlos Alberto Montaner – Trump y el negacionismo

125 Responses to “Carlos Alberto Montaner – Trump y el negacionismo”

  1. manuel 12 November 2020 at 8:12 am Permalink

    CAM y su decidido fanatismo

  2. Maria 12 November 2020 at 8:25 am Permalink

    Exesposa respetable, porque ya no li es, mejor entrevista a sus enemigos, que dicen muchas verdades.
    Sigues argumentando sin argumentos, te llevas por la empstia…y el partidismo que ya no se si eres centro o la izquierda, de los demócratas..
    Ufff, espantoso.

  3. Víctor López 12 November 2020 at 8:44 am Permalink

    No terminé de escuchar, utilizar el discurso de una ex compañera de alcoba y de vida para atacar a un hombre, es demasiado denigrante.

    Reposteo. Da una idea del porqué y para quien administra las bajezas el señor Montaner.

    Lo he dicho otras veces, que con el “color político” de nace, y este “color político” está presente hasta en el caminado. Véase la educación y la forma de redactar de los “antitrumpistas” del blog y la pobreza en forma y vocabulario que tienen. El fondo en ellos ni existe, están NO contra un sistema y una visión de mundo, sino contra un tipo, un tipo llamado Donald Trump que nada suma como persona para los republicanos de este blog.

    Lo digo con total apego a la realidad, así como la clase social se evidencia en el caminado y en la conversación, el “color político” también, y para ejemplo la forma en que redactan (no piensan) los pobres infelices que aquí comen la mierda que a Carlos Alberto le pagan por servirles. Saludos.

    • Julian Perez 12 November 2020 at 8:58 am Permalink

      Gracias, Víctor, por ahorrarme un disgusto. No pensaba escuchar esta cosa, pero ya esto me evita cualquier tentación malsana. Algunas tonterías pueden resultar divertidas. Una de este tipo no.

    • bacu 12 November 2020 at 9:50 am Permalink

      Sencillamente denigrante. El $$$ hace parir gemelos.

      • manuel 12 November 2020 at 10:06 am Permalink

        al menos Bayly lo hace por amor al arte, no por dinero.
        Bayly no es tan marica

        • Julian Perez 12 November 2020 at 10:31 am Permalink

          ¿Cómo era que decían los tres monitos, el que se tapaba los ojos, el que se tapaba las orejas y el que se tapaba la boca? Se me olvidó 🙁

          ¿Era ¨See no fraud, hear no fraud, speak no fraud¨?

  4. Julian Perez 12 November 2020 at 9:08 am Permalink

    Puede ser que las demandas no prosperen y tengamos que lidiar con Kamala (sobreviviremos a ello), pero si prosperan, los demócratas no se salen con la suya y quedan como lo que son, creo que me voy a estar riendo una semana, Sin escuchar esta cosa, la palabra ¨negacionismo¨ en el titulo, me va a dar motivo para ello, porque sospecho que NO se refiere a lo de negar que hubo fraude. No que no se pueda demostrar, sino que no lo hubo 🙂

    • manuel 12 November 2020 at 9:42 am Permalink

      kamala no lo tendria tan fácil, pero ya tienen la carta del racismo y la misoginia para tratar de avanzar sus planes hasta donde estiren

  5. manuel 12 November 2020 at 10:14 am Permalink

    LLEVAMOS mas de 50 MESES

    sabiendo de lo dificil que es para trump perder>

    Anonymous
    Answered September 1, 2016
    AFAIK, no Quorans actually know Trump.

    If you’re just asking for wild speculation, I think Trump will lose in a landslide and meet the customary courtesy of conceding. He may not be appropriately gracious (talking about a rigged election) but IMO, he will concede.

    Dunno why you would ask this; your guess is as good as any Quoran’s.
    https://www.quora.com/Will-Trump-make-a-concession-phone-call-to-Hillary-if-she-wins

    • manuel 12 November 2020 at 10:15 am Permalink

      los DemoRats no, ellos si saben perder graciosamente,

      ¿acaso no lo han demostrado con su graciosa y tolerante actitud de los últimos 48 meses?

  6. Víctor López 12 November 2020 at 6:05 pm Permalink

    Ahh tremendo tucán acabo de firmar. Esta semana es de tucanes, el bicho más fácil de pintar y de los más vendibles. El giclee es fantástico, es como falsificar moneda, algunos temas de niños pobres los he vendido hasta más de diez mil veces cada uno jajaja.

    Pobrecitos los antitrumpistas. El mismo Carlos Alberto hace el ridículo reduciendo la confrontación social y cultural de América a un pleito con un individuo. Claro que a él le resumen el guión, pero los pobres infelices que se lo creen ni siquiera pueden expresarse. Son todos sin excepción gentuza inepta y pretenciosa como el señor Coronel o el pobre diplomático de superficiales inflamados (jaja). Saludos.

    • Julian Perez 12 November 2020 at 6:34 pm Permalink

      Tucanes… ¡Qué envidia!

      Desde que me mudé a Tamarac hace un año echo de menos la fauna que me rodeaba. En Deltona por mi patio trasero pululaban las ardillas, las culebras y todo tipo de aves, incluyendo halcones y pájaros carpinteros, que eran mis favoritos. Y de vez en cuando se aparecía un mapache. Aquí lo único que veo es patos y otras aves, pero menos variedd que en Deltona. 🙁 Echo de menos la paz y la fauna de Deltona. Por supuesto, lo compensa con creces estar cerca de mi hija y verla a menudo.

      • Víctor López 12 November 2020 at 6:54 pm Permalink

        Si, la fauna silvestre es muy variada aquí en el rancho. Tenemos venados, guatusas, tepezcuintles, tigrillos, tolomucos, coyotes, pavas, zorros hediondos (mis preferidos en la noche, me recuerdan La Pampa), hay iguanas de muchos tamaños también y culebras. Los tucanes cantan todas las mañanas, la variedad más común es el “ranphastos sulfurosus” (o como se escriba), que es el más grande y colorido.

        El rescate de fauna silvestre es un buen negocio, lo hemos estudiado pero no implementado. Los perros son el negocio de una nuera, que por tener mucho éxito les está faltando espacio. Pero en cuanto a la paz que trasmiten no hay nada como las ovejas, que por desgracia ya no volveré a producir. Un saludo.

  7. Víctor López 12 November 2020 at 8:07 pm Permalink

    Pobre Carlos Alberto, no puede alinear ningún colaborador con criterio, como los señores Azel o Correa, y se trae ineptos como el bochornoso señor Coronel. Venezolano y seguramente chavista.

    Qué final el suyo.

  8. Manuel 12 November 2020 at 8:33 pm Permalink

    The New York Times wrote that Biden’s “weak filters make him capable of blurting out pretty much anything”.[148]

    • Manuel 12 November 2020 at 10:08 pm Permalink

      Es por esto q para J
      Es Mr. Bean

      • Manuel 13 November 2020 at 7:06 am Permalink

        acompañado de la gestualidad
        Con el aditivo se que no hay cabeza se niño
        Niña y mujer que no atraiga su compulsión
        De perro, sólo que el perro puede oler culos
        El pobre naiden se tiene que conformar con
        Esas Cabezas

        • Julian Perez 13 November 2020 at 9:14 am Permalink

          Los actos de Trump (hizo muchos, estuvo hiperactivo en la campaña) eran multitudinarios y llenos de entusiasmo. A los de Biden (cuando los hacía, porque estuvo casi siempre escondido en su sótano) iban 4 gatos, 3 de ellos de su seguridad personal)

  9. Julian Perez 13 November 2020 at 6:00 am Permalink

    Me gustó esta frase:

    >>Here’s the summary: For the election returns in many precincts to happen the way they did, Biden would have to flip a coin 1,000 times and get heads every time.

    https://www.americanthinker.com/articles/2020/11/big_data_to_the_rescue_the_electoral_college_meets_data_pattern_science.html

    El video del Dr. Shiva es muy largo, para los ¨negacionistas¨que sigan con su ¨see no fraud, hear no fraud, speak no fraud¨ y quieran ver un análisis basado en la data science de por qué ¨eto ta fu¨. Para mí es obvio y no necesito esa corroboración

    • Julian Perez 13 November 2020 at 6:23 am Permalink

      Y éste es de Libertad Digital. Es una pena que Macario haya terminado su misión y se haya ido. No va a poner postear su acostumbrada caracterización de los pocos medios que no son main stream, explicando que son ¨extrema derecha¨, que estarían seguidos por otros posts que describen sus palabras como ¨mucha verdad¨

      https://www.libertaddigital.com/internacional/estados-unidos/2020-11-11/los-republicanos-revelan-las-pruebas-con-las-que-iran-a-la-corte-suprema-vamos-a-ganar-6679797/

      • Julian Perez 13 November 2020 at 6:50 am Permalink

        Y este es el Gato al Agua inmediato posterior a las elecciones (ya se sabe que los programas del Gato al Agua, como casi todos los programas en España, son larguísimos: era normal que duraran como 2 horas)

        https://eltorotv.com/programas/el-gato-al-agua/el-gato-al-agua-04-11-20-programa-completo-20201105

        Después de más o menos 15 minutos dedicados a España (allá disminuyen los muertos por COVID y aquí los aumentan) es cuando empiezan a hablar de las elecciones de USA.

        • Julian Perez 13 November 2020 at 6:51 am Permalink

          Para que algunos vean que no es solamente Trump quien dice ¨eto ta fú¨ 🙂

        • razón vs instinto 13 November 2020 at 8:21 am Permalink

          No tengo suficiente información como para dar una opinión respecto al posible fraude electoral.
          Sin embargo debo reconocer que me resisto a creer que hubo un fraude porque de existir se trataría de algo monumental dada la organización preexistente requerida para llevarla a cabo.
          Estaríamos ante una sociedad muy degradada y no veo a la sociedad estadounidense con semejante deterioro como para que se organice semejante desastre institucional con la impunidad necesaria para llevarla a cabo.
          Espero estar en lo cierto al creer que la sociedad estadounidense aún no se ha degradado tanto.

          • manuel 13 November 2020 at 8:26 am Permalink

            recuerde que es un sistema complejo el de las votaciones por correo.

            muchas mentes detras de eso, buscando cada punto flaco donde intervenir, reclutando gente, corriendo el billete a chorro, como nunca

            desde afuera a ojo de aguila, como hace ud., todo luce muy bonito, pero arrime más el ojo, agarre el microspópio, haga anatomía patológica y Verá

          • Víctor López 13 November 2020 at 8:44 am Permalink

            Justamente de esa creencia se aprovecharon para torcer el resultado que no podían lograr en las urnas.

            Para comprobar la podredumbre de los EEUU no hay más que ver las “encuestas”, parte y cómplices del fraude. Vea los medios de prensa, no son ya de información sino de propaganda goebeliana. Hasta usted se tragó los disparates (desinfectante).

            “miente, miente que algo queda”

            Las redes sociales profundas facilitan desde la trata de niños hasta el fraude. Un saludo.

          • Julian Perez 13 November 2020 at 9:09 am Permalink

            Amigo Ramiro

            No se requiere una gran organización preexistente para hacerlo, por más que a Biden se le haya ido (se le van muchas cosas) lo de la gran maquinaria de fraude. Mas bien tiene pinta de improvisación, cehtrada en unos pocos estados y cuando la victoria de Trump parecía inminente (no lo prepararon de forma más elegante porque quizás se creían los polls, aunque bien que incentivaron el voto por correo por si acaso).

            Son esas las circunstancias lo que lo hacen evidente. La probabilidad de que ocurriera lo que quieren hacer ver que ocurrió después de la medianoche del martes es casi nula.

            Además de eso, ya ha escuchado a dos personas, Scott Adams y Dennis Prager, haciendo el siguiente razonamiento:

            Hay mucha gente que está sinceramente convencida de que Trump es una especie de Hitler, un dictador, incluso una amenaza para el mundo (No dudo que algunos de los que postean aquí de verdad se lo crean). La prensa, los famosos y la TV llevan 4 años repitiéndolo hasta la saciedad y ya Goebbels había descubierto la efectividad de las mentiras repetidas.

            Si trabajas en las elecciones y ves a alguien así a punto de ganar, ¿no te sentirías moralmente inclinado a cometer fraude para impedirlo? ¿No harías cualquier cosa para sacar a Hitler del poder?

          • Julian Perez 13 November 2020 at 9:53 am Permalink

            Aparte de que ellos mismos lo anunciaban. De las 2 horas del Gato al Agua se puede ir al minuto 32 y ver a la Pelosi diciendo que cualquiera fuera el conteo final de las elecciones, Biden sería elegido. Eso sí que estaba más claro que el agua: perder no era una opción, pasara lo que pasara.

            https://eltorotv.com/programas/el-gato-al-agua/el-gato-al-agua-04-11-20-programa-completo-20201105

          • razón vs instinto 13 November 2020 at 10:25 am Permalink

            ¿Cree que el poder judicial está a la altura de las circunstancias para aclarar las cosas?
            Porque si la institución de la justicia no está a la altura de las circunstancias es porque la degradación es brutal.
            Creo que sí está lo suficientemente preservada como para cumplir el rol que se espera de ella y si así fuera es cuestión de esperar las decisiones que tome.
            Si así no fuera, lo que dice Victor (y lo sostiene desde hace rato), EEUU en unos años no la vamos a reconocer.
            Sinceramente no creo que esté tan deteriorada la sociedad estadounidense.
            Veremos….

          • Víctor López 13 November 2020 at 11:00 am Permalink

            Sin la infiltración del poder judicial no se hubieran animado. El problema es que al final del camino les espera la Suprema Corte y como comité de bienvenida la segunda enmienda.

          • Julian Perez 13 November 2020 at 11:05 am Permalink

            Ha sido providencial que en la Suprema Corte el voto del veleta Roberts ya sea intrascendente. La Ginsburg se despidió de este mundo justo a tiempo.

          • Julian Perez 13 November 2020 at 11:08 am Permalink

            Otra cosa que es más clara que el agua es la razón que tenían para obstaculizar que Amy Comey Barret tomara posesión a tiempo. Una corte con 8 miembros (4 originalistas, 3 liberales y el veleta Roberts) favorecía enormemente sus planes. Que ocurriera lo que ocurrió podía resultarles fatal (y espero que así sea)

          • Víctor López 13 November 2020 at 11:15 am Permalink

            No son veletas, están en manos de tipos como Epstein. Solo a un empresario lo chantajeó en más de cincuenta millones de dólares.

            (conozco de ese tema)

          • Julian Perez 13 November 2020 at 11:29 am Permalink

            La acción veleta es observable. La motivación es especulativo.

          • Víctor López 13 November 2020 at 11:36 am Permalink

            Es especulativa respecto al sujeto. Como arma judicial, política y de negocios no. Conozco más que algo del asunto.

            (y de primera mano).

          • Julian Perez 13 November 2020 at 11:40 am Permalink

            Otra cosa, amigo Ramiro.

            Se suele perder de vista cuán descentralizado es el poder en Estados Unidos (por diseño) y cuánto poder tienen los estados. Basta recordar cuan distintas han sido las medidas de enclaustramiento por el COVID en los distintos estados sin que el dictador Trump pudiera hacer mucho al respecto y cómo el nivel de delincuencia BLM ha sido también muy distinto por estado sin que el dictador Trump pudiera mandar tropas federales para poner a los saqueadores en cintura, pues para ello necesitaba autorización de los gobernadores demócratas y éstos no se lo daban.

            Todos los dictadores de la historia deben de estar muertos de risa con éste. Hasta Obama, con su teléfono y su pluma, según sus propias palabras, lograba imponer más su voluntad.

            Las irregularidades fueron en 6 estados: Pennsylvania, Michigan, Nevada, Wisconsin, Georgia y Arizona. No lo consiguieron, por ejemplo, en Florida.

          • Julian Perez 13 November 2020 at 11:46 am Permalink

            Amigo Víctor

            >>Como arma judicial, política y de negocios no. Conozco más que algo del asunto.

            No lo discuto. Hasta yo diría que es una verdad de Perogrullo. Pero en el caso particular de Roberts, y dadas las características de sus decisiones cuestionables (incluyendo la de Obamacare), no creo que sea el caso. Hasta puedo entender sus razonamientos, aunque me irriten.

          • Víctor López 13 November 2020 at 12:00 pm Permalink

            Toda decisión se puede “racionalizar”, usted lo sabe muy bien. Saludos.

          • bacu 13 November 2020 at 12:24 pm Permalink

            No se si recuerdan que en uno de los mitines de Trump donde se podían reservar los asientos, la Ocasio(dicho por ella misma, y alguno que “otro conocido”) se dedicaron a sabotear el mitin reservando los asientos por miles y asi no hubo la asistencia abrumadora que vio en los mitines de Trump. Esto fue un preámbulo de lo que son capaces estos personajes. No creo que se requiera un andamiaje muy grande para meter los votos por correo alterados. Con una maquinaria efectiva, no se requiere mucha gente, sobre todo si hay plata en el camino y odio al presidente. Solo fíjense en todos los medios de prensa que ya eligieron al presidente de USA. Eso es mas que increíble. Saludos.

          • Víctor López 13 November 2020 at 12:43 pm Permalink

            No es “odio al prsidente”, eso no existe en la clase política (hacen componendas hasta con el mismo Diablo). Es el miedo a perder la oportunidad de hacerse ricos sin trabajar. Saludos.

          • Julian Perez 13 November 2020 at 12:54 pm Permalink

            Quizás no exista mucho en la clase política pero sí, y en abundancia, entre los manipulados por dicha clase. Y bien que saben explotar ese odio. De esos millones que votaron por Biden (los que de verdad votaron, que sí fueron millones), la mayoría estaban votando por la única motivación de su odio a Trump, sin tener ni puta idea de por qué programa estaban votando.

          • Víctor López 13 November 2020 at 1:01 pm Permalink

            Totalmente de acuerdo. Por eso dije la clase política, esta sabe muy bien por quién está votando y cuál es el juego. Por eso no creo en “veletas”. En su mayoría el voto popular es un voto estúpido, como el que escogió a Maduro. A la chusma se le mandó a votar con el cuento de que era contra un sujeto, porque la chusma no puede pensar, esa es la particularidad que más los define.

  10. manuel 13 November 2020 at 8:24 am Permalink

    AH THE POLLS!

    Dozens of pre-election polls suggested that Joe Biden would beat President Trump by a wide margin, but the race instead came down to one or two percentage points in a handful of states. Polls also indicated that Democrats would do much better than they did in congressional races.

  11. Víctor López 13 November 2020 at 10:56 am Permalink

    Cuánta razón tenía el visionario de Carlos Alberto.

    Bernie Sanders va para el Ministerio de Trabajo, el mismo ministerio desde el que se encumbró Perón en la Argentina, seguro va a “avivar” a los trabajadores, igual que Perón, claro que no a esos americanos altos y de ojos claros que ya no representan a los Estados Unidos, sino que va a avivar a la sarta variopinta como “nosotros” (los cabezas les llaman en la Argentina).

    Pero sí, sí, sí, eso no tiene ninguna importancia porque el problema es solamente de un individuo, no de los miles de funcionarios escogidos para administrar y gobernar.

    Los cubanos se dividen en dos grandes grupos, los conocidos y los vividores. Los Montaner pertenecen sin duda a este último gran grupo. Pero después de ese tema vamos a hablar. Saludos.

  12. bacu 13 November 2020 at 1:10 pm Permalink

    Saben, si sale Biden y el senado permanece en manos republicanas “tal vez” puedan salvar al pais. Hasta ahora hay 50 senadores republicanos y 48 democratas,quedan dos puestos, esperemos que al menos uno quede republicano. Esperemos que este sea el panorama en caso que gane Biden. Si gana Biden y el senado es republicano y con los izquierdistas en puestos claves veremos que tal les va una probadita de lo que es el socialismo a esos que votaron por biden. Sabran lo que es pagar taxes, y que de tu salario te quiten una gran parte para mantener a los que no producen y mucha otras cosas mas que todos los cubanos, venezolanos y de otros paises hemos probado en carne propia. Veremos al Sr CAM hablar sobre sus gustos por el socialismo, bueno si lo dejan. Saludos

    • Julian Perez 13 November 2020 at 1:22 pm Permalink

      Bacu, aunque se lleven los dos de Georgia ya hay un senador demócrata que dijo que de ninguna manera él iba a votar por el packing, la estatalidad de PR y el DC y por lo del filibustering. Así que se jodieron. Y disminuyeron bastante su ventaja en la casa, así que la pueden perder en el 2022 y bye bye Pelosi.

      • Julian Perez 13 November 2020 at 5:47 pm Permalink

        Específicamente, Joe Manchin, de West Virginia. Aunque el partido esté secuestrado por la izquierda, eso no quiere decir que TODOS ELLOS sean de izquierda. Aparte de que un senador demócrata en un estado rojo tiene que defender su escaño por encima de todo.

        >>As West Virginia (Trump by 39 points) Senator Joe Manchin put it, “Under no circumstances would I support packing the court or ending the filibuster if there is a 50-50 tie. … Defund the police? Defund, my butt. I’m a proud West Virginia Democrat. We are the party of working men and women. We want to protect Americans’ jobs and healthcare. We do not have some crazy socialist agenda, and we do not believe in defunding the police.”

        https://patriotpost.us/articles/74900-not-a-blue-wave-nor-even-a-trickle-2020-11-13

        El artículo en cuestión también recalca algo que es, como diría Alicia, ¨curious and curiouser¨:

        >>What are the odds that a political party could lose a presidential election by 3.5% and five million votes, and yet not lose a single one of the nearly 200 congressional seats it was defending all across the nation?

        Esa es la razón por la que yo pienso que en los votos ¨fabricados¨ solamente le prestaron atención a la parte presidencial. Siguiendo el principio de la navaja de Ockham, me quedo con esa explicación.

  13. Julian Perez 13 November 2020 at 1:18 pm Permalink

    Creo que voy a recomendar encarecidamente el razonamiento de este israelí, pues está lleno de sentido común y eso no es muy abundante. Y no es muy largo, como el Gato al Agua.

    https://www.youtube.com/watch?v=mWVUdFg16kQ&feature=emb_logo

    Por ejemplo. ¿Por qué no hubo fraude en el 2016? Según él porque NADIE esperaba que fuera a ganar Trump. Todos estaban seguros de que ganaría Hillary y los tomó totalmente de sorpresa. No se prepararon.

    • Víctor López 13 November 2020 at 4:12 pm Permalink

      No es novedoso, Julián. Es lo mismo que aquí entendemos. Trump con su antipolitk se volvió referencia y líder de la civilización occidental, y aun más allá, de todos los hombres con ansias de libertad. La destrucción la tendrán que hacer, si es que puedan neutralizarlo (asunto que veo difícil) con las cartas sobre la mesa y a la vista.

      Hoy ya no me banco igual a los jotos, zurdos, santones y otros…

  14. manuel 13 November 2020 at 2:32 pm Permalink

    todo muy bien, pero llamemos al Carter

    Mich. judge rejects demand to block certification
    I’m a 31-year-old engineer who wants to shift to a lower-paying job one day…
    CNN logoCarter Center will monitor part of a US election for the first time by observing Georgia recount

    The Carter Center announced Friday it will monitor the ongoing hand recount of the 2020 presidential election in Georgia to “help bolster transparency and confidence in election results” — the first time the nonprofit, which has observed elections around the world, will monitor any part of an election process in the United States.

    • manuel 13 November 2020 at 2:33 pm Permalink

      Carter Center will monitor part of a US election for the first time by observing Georgia recount

      The Carter Center announced Friday it will monitor the ongoing hand recount of the 2020 presidential election in Georgia to “help bolster transparency and confidence in election results” — the first time the nonprofit, which has observed elections around the world, will monitor any part of an election process in the United States.

  15. Lazaro Hernandez 13 November 2020 at 4:02 pm Permalink

    Hola mis viejitos trumpetistas,estuve un par de días afuera,(hay que buscar los frijoles)he tratado de actualizarme con todos sus posts y que bien que me extrañaron,hasta Víctor me ubicó en la escala más alta de la chusma,muy acertado que me veas más bien en el centro,así es realmente y te agradezco mucho la deferencia argentino,pero ya me aburrí de ustedes,discúlpenme,pero a mi juicio han perdido el sentido de la realidad y yo vivo en el presente planificando el futuro,las elecciones 2020 ya se acabaron queridos,como les dije antes,todo esta dicho y hecho,respeto al perdedor,pero los hechos son los hechos,(valga la redundancia)aunque ustedes,se irán al patibulo al lado del venido a menos,aunque les ofrezcan una oportunidad de perdón,admiro esa lealtad,pero no la comparto,a mi no me sirve,va y en algún momento entro y me embullo a expresar mis devaneos,pero no se los garantizo.Les deseo muchísima salud,suerte no,porque para mi no existe,todo es azar,también un adelantado y próspero Año Nuevo,ha sido un gran placer,saludos.

    • manuel 13 November 2020 at 4:21 pm Permalink

      vean lo que ha tenido que sacar la cara por los Democrats en los comentarios de este blog

      • Julian Perez 13 November 2020 at 4:33 pm Permalink

        ¿Qué será de la vida de Castro Rodríguez? Cierto es que él solamente comentaba (y de forma exhuberante) sus propios artículos, pero hace tiempo que no saca uno.

      • Víctor López 13 November 2020 at 4:45 pm Permalink

        No saca la cara. Viene solo a decir que desconfirma. Las gentes simples no pueden debatir porque no tienen esquema alguno. Ponen un link, repiten una frase cliché, insultan y desconfirman. Para ellos escribe aqueí el vividor y cagador (cagador cagado) Montaner. Ven a Julián razonar y salen corriendo, y Montaner (que sí pudiera razonar) cuida “sus frijolitos”, porque equivocó el camino y ya no le queda de otra. Saludos.

  16. Julian Perez 13 November 2020 at 4:30 pm Permalink

    Pobre Fox. Me parece que sus CEOs no son muy listos. ¿Cómo no han sabido de ser capaces de seguir aprovechando la competitividad que les deba ser la cadena nacional menos sesgada en un mar de sesgo? ¿Creyeron que el público conservador no tenía suficiente peso comercial?

    https://www.americanthinker.com/blog/2020/11/fox_corporation_shares_down_12_since_election_day_6_yesterday_alone_since_hopping_on_the_biden_elected_media_bandwagon.html

    Las ligas deportivas también están pagando consecuencias económicas por su corrección política.

    No he comprobado (ni me apetece comprobar) si Netflix tuvo la sensatez de quitar Cuties o si sigue ahí. Estaba perdiendo muchos suscriptores por esa gracia. Probablemente lo hicieron, pues ya no oigo hablar de Cuties.

    Yo no me quité de Netflix. Hago montones de streamings y me basta con ser selectivo. Si fuera a llegar a esos extremos tendría que limitarme a leer y releer viejos libros y practicamente no podría ir al cine ni ver la TV. No voy a ser como el soldado que dijo: Y ahora, para fastidiar al sargento, no voy a comer.

    • Julian Perez 13 November 2020 at 4:47 pm Permalink

      Los de Newsmax deben de estar frotándose las manos. Es posible que se la hayan puesto en bandeja de plara.

      • Julian Perez 13 November 2020 at 7:22 pm Permalink

        Je, je. Estuve haciendo una búsqueda y parece que Cuties está incluso nominada para Oscar a la mejor película extranjera. Así que la bola pica y se extiende. No la he visto, no pienso verla y puede que tenga calidad cinematográfica y la nominación tenga sentido. Pero la polémica no era por eso. Era por la inclusión en Netflix de algo que podía considerarse casi de pornografía infantil. Los avances sí los vi y estaban del cará.

        Me imagino que a Biden sí le gusta la película.

  17. Víctor López 13 November 2020 at 4:32 pm Permalink

    “…yo vivo en el presente planificando el futuro,”

    Vaya estúpido, si hubiera vivido alguna vez en el presente planificando el futuro no tendría que andar todavía buscando “los frijoles”.

    Le comento que poco o nada altera a mi cotidianidad Trump o quién quede (puede hasta favorecerme un cambio). Mis realties en los EEUU son un pichuleo sin riezgo alguno. Si tengo un interés en el buen gobierno es solo por humanismo y buena voluntad con la sociedad en general.

    Lo he ubicado cerca del centro del espectro político porque ahí es donde está. Procuro no faltar jamás a la verdad, los antiguos llamaban a eso cinismo. Y sí, está usted en el tope de la escala obrera, por eso se creía ilustrado y hasta “ejemplo”, porque interacciona con obreros. Pero aquí se topó con Julián, que es un cubano de salón y el cínico suscripto. Por eso su escala no sirve, como no sirve su realidad, ni concepción política. Que Dios lo ayude, tontito. Buen viaje.

  18. Manuel 13 November 2020 at 7:46 pm Permalink

    Far from being swept away in a blue wave, Republicans have gained seats in the House and seem set to keep control of the Senate. The Republican Party, which fell under Mr Trump’s spell while he was in office, is not about to shake itself out of the trance now. It is even conceivable that Mr Trump, or a member of his family, could run for the White House in 2024.

    • Manuel 13 November 2020 at 7:50 pm Permalink

      after this election result, everyone will know that it could all revert again in 2024.

    • Manuel 13 November 2020 at 7:51 pm Permalink

      failure to take the Senate means that Mr Biden will struggle to pass bills or appoint judges. An infrastructure bill, health-care reform and environmental laws could all be blocked by Congress.

    • Manuel 13 November 2020 at 7:53 pm Permalink

      Democrat party fared less well than expected among young African-American men and Hispanic voters in Florida and Texas. These losses undermine the Democrats’ assumption that, just because America is becoming less white and more suburban, they are destined to win elections. Rather, they will need to earn support by countering Republican claims that they are against free enterprise and that fringe obsessions with identity politics are becoming an oppressive Democratic orthodoxy.

    • Manuel 13 November 2020 at 7:56 pm Permalink

      Those black and Hispanic voters who came over to their side this week suggest that Republicans can win minority support and that ethnic groups are not monoliths. Republicans are seduced by a dangerous identity politics of their own, which stirs up white fears of a multiracial country. How much better if they made a positive case for their party, seeking to expand their base by earning their share of the credit for, say, bills to reform criminal justice or upgrade America’s creaking infrastructure.
      This election has once again shown that America is a divided nation. Many of its politicians set out to feed the divisions, and none has divided more than Mr Trump. We hope that his defeat will stand as a lesson that it doesn’t always work. ■

      • Julian Perez 13 November 2020 at 8:31 pm Permalink

        >>none has divided more than Mr. Trump

        ¿De dónde salió eso? La división existe desde hace décadas y se ha ido incrementando, pero para mí quién más contribuyó a ello fue Obama. Tuvo la gran oportunidad histórica, como primer presidente negro, de disminuir las tensiones raciales (yo tenía la esperanzas de que al menos hiciera eso) y lo que hizo fue aumentarlas (lo recuerdo, por ejemplo, echando leña al fuego cuando lo de Treyvor Martin). Y si la división (en casi todo) ha crecido durante la administración Trump no ha sido precisamente por su causa.

        • Víctor López 13 November 2020 at 9:27 pm Permalink

          Hay un problema con la negritud. Es excluyente y expulsa o elimina a cualquier otra etnia. La única relación en paz y enriquecedora posible es a través de la fe religiosa, pero este es un eslabón débil. La visita a la negritud es equivalente al turismo social, pero el retorno se vuelve imposible porque quedan los lazos filiales.

        • Manuel 14 November 2020 at 1:30 am Permalink

          de dónde salió eso”

          De la necesidad de quedar bien.
          El personaje se quiere poner traje de imparcial,
          Hacerse pasar por periodista, pero el medio
          Donde publicó le exige darle duro a Trump
          Con mas mismas mentiras que TODOS
          Repiten como educandos de las escuelas
          Q se dedican a lo mismo

  19. rauk 13 November 2020 at 8:27 pm Permalink

    El fraude esta descartado,no mas cuento amiguitos sean realistas y no se mientan a ustedes mismos,Si! hubo un fraude.la presidencia de Trump en todos su aspectos,en tres anos a triplicado el deficit,no recibio el pais con deficit no mas cuento,unos otros de sus fracazos dejar en mala situacion al campesino,arruinando las cosechas de maiz,soyas y otros al no importarlo su principal importador China,la misma situacio los productores de la carne porcina,se a tenido que pagar enormes sumas de dinero en subsidies a los campesinos,quien a subido los taxes o impuestos,esta Presidencia usted no pago mas impuestos este ano? le aseguro que si,los ricos no pagan,las corporaciones no pagan,usted tiene que pagarlo,la ruina de los coches producidos en China,la Buick en aprietos,la Chevrolet lo mismo ya sus precios no son competitivos en el Mercado Europeo.segun el Presidente bajaria los costos de los medicamentos,Mentira,palabra,palabra,que vendrian de regreso los Capitales Norteamericanos al Pais,cual a regresado,ninguna,en 4 anos a deportado mas de 26 mil cubanos,hay en la frontera alrededor de 10,000 cubanos varados en Mexico es como dijo Biden vamos a oirlos,muchas se le podra concebir axilo,igual que el caso de Cuba,el pide in cierre total,senores si en 2016 mando a us abogados para poder poner Casinos y campos de Golf en Cuba,Claro en ese ano empezaba la praparatoria para la Presidencia,y contactaron con el gobierno de Cuba,a los Chinos les pago 270 mil dolares y aqui en los EEUU evadio impuestos,y cuando mas pago fueron fueron 270 tristes dolares,Que pena !!!Este Presidente sabe que tiene cargos pendientes en New York por evader impuestos,ira para la carcel? Despues se sabra,

  20. Víctor López 13 November 2020 at 8:49 pm Permalink

    Jajaja Lázaro apareció ahora con el Nike “rauk” de Héctor. Que tristeza la suya lázaro, hijo (o lo que sea) del electricista resentido. Así que usted es un “ejemplo”?

    No es Trump el enemigo, la mejor medida económica que se implementó en su gobierno fue exonerar a las industrias que se repatriaran, y puso a China contra las cuerdas. El PCC con XI Jimping a la cabeza quiso responder y torpemente se enemistó con el mundo entero. Desde que el eje La Habana-Caracas va con Biden, no queda nada que explicar de lo que conviene al pueblo cubano y al venezolano.

    No tiene conocimiento geopolítico, Lázaro. Eso es así porque las personas simples de su segmento social, carecen de esquemas y análisis propio, no pueden introyectar la información, reproducen clichés elaborados y nada más.

    Deje ya de hacer ridículos, preséntese con su verdadero nombre y condición, será apreciado y respetado como un hombre de bien, aún con las diferencias políticas. Quiérase un poco, es tan grato tratar con gente honrada. Saludos.

  21. Julian Perez 13 November 2020 at 9:16 pm Permalink

    Otro seminario de la escuelita, esta vez sobre big tech. Acabo de recibirlo, aún no lo he visto.

    https://www.hillsdale.edu/event/cca-ii-big-tech

    • Víctor López 13 November 2020 at 9:18 pm Permalink

      Está un poquito crecidito para ser educando. No le parece?

      • Julian Perez 13 November 2020 at 10:14 pm Permalink

        No veo por qué. Creo que nunca en mi vida he dejado de aprender cosas.

        • Víctor López 14 November 2020 at 6:55 am Permalink

          Me expresé mal. Lo que quise en realidad decir es que fuera un Nike, su Nike. Si cambiara, que está en todo su derecho de hacerlo también, que lo comunique.

          Estoy pintando regularmente y se me blanquea el cerebro en algunas áreas. Es un vicio pernicioso este oficio. Saludos

        • Víctor López 14 November 2020 at 7:32 am Permalink

          Ya ve postee mal. Es el síndrome de la brocha.

          Aprender sí, pero pensar en la escuelita… me recuerda al Felipito de Quino.

  22. Víctor López 13 November 2020 at 9:17 pm Permalink

    La invitación para que se presente con trasparencia y franqueza es cordial, Lázaro. Nos beneficia a todos, es muy enriquecedor conocer la realidad y circunstancias del prójimo. Todos cuando andamos un camino, porque elección o porque el destino así lo quiso, dejamos infinidad de opciones sin transitar ni conocer, por eso aprendemos todos de los colaboradores que nos permiten asomarnos a sus esperanzas y realidades. Sea bienvenido.

    • Julian Perez 13 November 2020 at 10:22 pm Permalink

      Me parece válido no usar el nombre verdadero, sino un nickname para el que quiera hacerlo así. Lo que sí me parece patético es entrar con varios alias como si se tratara de personas distintas. ¿Para qué? ¿Para conseguir un falso apoyo popular?

      • Julian Perez 13 November 2020 at 10:36 pm Permalink

        Samuel Clemens quiso ser Mark Twain, Jean Baptiste Poquelin quisi ser Molliere, Henri Bwyle quiso ser Stendhal, Norma Jean quiso ser Marilyn Monroe, etc. Los ejemplos abundan en las artes (y hasta en la política: Ruben Zaldivar quiso ser Fulgencio Batista) Así que los internautas tienen derecho al ¨nombre artístico¨, aunque sería deseable que fueran un poco consecuentes con el mismo 🙂

        En algunos lugares (en Bridge Base Online y el juego de rol A Tale in the Desert) yo soy Sabuli 🙂 (Así se llamaba el protagonista de una serie radial que escuché de niño ¨El ladrón de Bagdag¨, aunque luego supe que en la película en que se basaba el nombre del personaje era solamente Sabu.

  23. Julian Perez 13 November 2020 at 11:31 pm Permalink

    El que haya vivido en Cuba, vea esta maestra haciendo que los niños le reciten poemas a Kamala y siga creyéndose el cuento de que esta gente no son de izquierda es que se cree cualquier cosa. Hasta que el apocalipsis climático llega en 8 o 12 años, que no hubo fraude en las elecciones y que los Illuminati controlan el clima y mataron a Robin Williams.

    En lo que a mí respecta, esta película ya la vi. Me basta con ver rugiendo al león de la Metro.

    https://thefederalist.com/2020/11/13/leftists-declare-a-biden-harris-victory-cue-the-marxist-sing-alongs/

  24. Julian Perez 14 November 2020 at 12:26 am Permalink

    Y Burt, como siempre, haciéndome el día, como diría Bacu 🙂

    https://patriotpost.us/opinion/74836-end-of-days-for-america-2020-11-14

    >>I agree with those who say that every vote should count. I just don’t think that everyone should be allowed to vote.

    >>I mean, we test people before they’re allowed to drive. We test people for drugs. We test people before they can pass from one grade to another or join the police force or become firemen.

    >>We even test people (their blood, if not their brains) before they can get married.

    >>So how is it that we allow every moron, every lunatic, and every Democrat (pardon the redundancy) to help determine who will be the most powerful man in the world?

  25. Manuel 14 November 2020 at 2:02 am Permalink

    “ IT TAKES MORE than a decent constitution to build a democracy, as anyone who has tried to steer a country out of anarchy or tyranny can attest. And it takes more than well-turned commercial laws to make a healthy market economy. For either to happen, certain values must be widely accepted—yet defining them can be tricky.
    Joseph Henrich, a professor of human evolutionary biology at Harvard, has devised a teasing term to describe societies where rules and values have come together with benign results: Western, educated, industrialised, rich and democratic. The acronym, WEIRD, neatly makes his point that these attributes, and the mindset that goes with them, are the exception not the rule in human history.
    The values that underpin WEIRDness, he writes, include a tough-minded belief in the rule of the law, even at the risk of personal disadvantage; an openness to experimentation in matters of scientific knowledge or social arrangements; and a willingness to trust strangers, from politicians offering new policies to potential business partners. These may not seem original insights, but Mr Henrich’s work is distinguished by the weight he places on the extended family as an obstacle to healthy individualism, and on religious norms as the determinant of family obligations. He reinforces this theme with a welter of polling data and sweeping historical arguments, mostly about medieval Europe.
    As an example of kin loyalty at odds with modern thinking, Mr Henrich records the experience of democracy-builders in Afghanistan: rural folk could not grasp the idea that they might vote for somebody who was not part of their family. Just as foreign to such outlooks, he says, is the idea that crimes are treated equally regardless of the relationships involved. In medieval China, killing within the family was treated differently from killing a stranger; killing your father was a worse crime than killing a child.
    In many accounts of modern history, it was Europe’s Protestant Reformation that catalysed a more individualist, law-based mentality. Mr Henrich’s own emphasis is on the Catholic world from about 1000 onwards. He thinks that, by banning kin-marriage, the Roman church ushered in a more fluid society where people had to look farther afield for spouses.
    Here he is not quite convincing, despite the extensive studies he adduces to argue that modern mentalities, even now, are correlated with regions of historic Catholic influence. It seems more likely that the medieval church was negotiating with, rather than moulding, a social reality which was evolving fast as cities emerged. Nor does a ban on marrying cousins imply free marital choice. It can be part of an elaborate system of communally arranged unions.
    Mr Henrich’s broad point about the values that underpin liberal democracy is stronger, with one big qualification. Hundreds of millions of people live neither in atomistic WEIRD-land nor in kin-obsessed pre-modern societies, but in an interesting limbo, sometimes dynamically and sometimes tragically. Think, say, of a family from a poor, remote part of south-eastern Europe, whose younger members are working and raising children in assorted European cities, while their elders keep the home fires burning in the village. An extraordinary range of roles and attitudes coexist in three generations.

    Or take the South Asian communities in some northern English towns, where the mores of rural Kashmir can persist even in the fourth generation of diaspora life. Tradition-bound as they are, such communities are not untouched by modern British culture. Younger generations grow up somewhere between Mr Henrich’s WEIRD- ness and the harsh security of a regulated rural clan. Some have fun negotiating this terrain, some swing sharply towards either individualism or conformity; a handful react to the confusion by embracing extremism. In any case, WEIRDness need not be an either-or category, whether in medieval Europe or the 21st century. ■

  26. Julian Perez 14 November 2020 at 3:06 am Permalink

    >>IT TAKES MORE than a decent constitution to build a democracy,

    Por supuestísimo. Eso fue lo que le dijo Ben Franklin a la dama que le preguntó que tenían cuando lo vio salir de la asamblea constituyente: ¨A Republic, if you can keep it¨

    Y en la misma longitud de onda estaba lo que dijo Reagan:

    “Freedom is never more than one generation away from extinction. We didn’t pass it to our children in the bloodstream. It must be fought for, protected, and handed on for them to do the same, or one day we will spend our sunset years telling our children and our children’s children what it was once like in the United States where men were free.”

    La Constitución es una base sólida, pero por sí sola no sirve de nada si la gente no actúa un poco en consecuencia con el diseño.

    La panda de HPs (y los ingenuos que se creen sus mentiras) están bien cerca de joderlo todo: llevan tiempo intentándolo y ya se ha visto que no se detienen ante nada. Ojalá que no lo consigan, pero eso depende de todos nosotros, los que amamos este gran país. Ben Franklin y Reagan lo dijeron bien claro.

  27. Manuel 14 November 2020 at 4:20 am Permalink

    “ la hegemonía ostentada por los EEUU hasta finales del siglo XX ha resultado erosionada por diferentes causas: 1) el posicionamiento de China como segunda potencia mundial; 2) la recomposición rusa tras la disolución de la URSS que, a pesar de la declarada admiración de Trump por Putin, le abrió otro frente en Europa; 3) la breve temporada del progresismo en América Latina, que logró debilitar la influencia estadounidense en el área; 4) la grave crisis financiera de 2008 y sus repercusiones, que cuestionó severamente la efectividad y capacidad de la especulación financiera como motor de la economía; y 5) la extensión de la conciencia universal sobre los serios problemas que en el orden medioambiental afectan al mundo, provocados por un modelo insostenible llevado adelante por los estados industrializados.

    Así pues, su estampa y modelo comenzaba a dejar de ser canon y referencia absoluta de progreso y libertad; empero, erosionado quiere decir lastimado, no destruido, y a curar esas heridas se dedicó Trump con efectividad para sus huestes. De otro modo no puede explicarse que haya obtenido 217 votos electorales y que por él hayan votado 72 millones 47 mil 893 ciudadanos, lo que lo convierte en el segundo candidato presidencial con más votos recibidos en la historia de EEUU, después de su contrincante Joe Biden que conquistó 290 votos electorales y 77 millones 162 mil 528 populares.

    Tal polarización demuestra la supervivencia de atavismos raciales, de género, de superioridad étnica, de frustración socio-económica y una rabia contenida que, a partir de la monumental cantidad de armas de fuego en manos de los ciudadanos, hizo que algunos temieran el estallido de una guerra civil o la aparición de incidentes violentos durante las elecciones. Por suerte para los norteamericanos y una parte del mundo –ya que no se habla de una república bananera–, la cordura se ha impuesto y no se han reportado graves disturbios.”

    • Víctor López 14 November 2020 at 7:44 am Permalink

      El asunto es que los odios van en forma inversa. Los racistas son los negros, los pobres los que odian a los ricos, los gay a los heteros, los incapaces a los “nerds” (el mismo término hace creer que “nerd” es inadecuado), y se puede seguir. Hasta los pobres cubanos, incluido los aquí presentes, suponen que sacar la cabeza por sobre el montón es pesao. Saludos.

      • Julian Perez 14 November 2020 at 8:08 am Permalink

        Pero nada de eso ha surgido de forma espontánea. Las fuerzas que tienen como objetivo la destrucción de la civilización occidental han manipulado ciertos grupos para que ocurriera así. Y les ha dado buenos resultados, todo hay que decirlo. Van ganando.

    • Manuel 14 November 2020 at 8:41 am Permalink

      Esto es lo que difunden febrilmente
      Los medios de cuba

  28. Lazaro Hernandez 14 November 2020 at 7:35 am Permalink

    Sr Víctor,no se confunda mas,es muy mal detective,yo no soy Rauk,ni entro con diferentes nombres,no se como puede caer en semejante confusión,si pudiera proveerle una prueba de lo que le digo,pero no le veo la ganancia realmente,ademas de que ni remotamente escribo tantas sandeces como el Rauk de marras,yo soy y seré siempre Lázaro Hernández Muñiz,desde que nací y hasta que muera,buen fin de semana.

    • Víctor López 14 November 2020 at 7:47 am Permalink

      Agradezco su hidalguía. Claro que como usted mismo expresa “la duda” (o más que duda) permanece. Cordial saludo.

      • Víctor López 14 November 2020 at 7:57 am Permalink

        Entenderá que el señor “Rauk” lo apoya en sus comentarios, por lo que su forma de pensar no puede ser muy diferente. Asimismo escribe idéntico, y con la misma prisa. Porque como se dará cuenta, su redacción no es muy descansada. Pero en fin… acepte mis disculpas.

  29. Julian Perez 14 November 2020 at 8:26 am Permalink

    Otro análisis numérico de la improbabilidad de lo ocurrido la madrugada de las elecciones y del que todos, salvo los negacionistas, nos dimos cuenta a simple vista.

    Este es breve y se puede leer con facilidad. Y descubre el momento preciso del ¨Bibidi babidi bu¨ en Wisconsin. En ese estado el ¨truco¨ fue informático, así que pudo ser rápido. En otros fue más manual y llevó más tiempo.

    https://www.americanthinker.com/blog/2020/11/bidens_great_leap_forward_a_split_second_in_wisconsin.html

    • Julian Perez 14 November 2020 at 8:39 am Permalink

      Bueno, también Pennsylvania tuvo su ¨momento mágico¨. Asi que la combinación de fraude electrónico con fraude postal ocurrió en varios estados.

      https://www.americanthinker.com/blog/2020/11/examining_the_code_internet_geeks_conclude_trumps_win_was_yuuuge.html

      El autor aventura una explicación de por qué ocurrió así:

      >>Remember, these numbers are for electronic fraud, above and beyond the paper-ballot fraud also committed and which is slowly being uncovered and documented.

      >>Here’s what I think happened:

      >>The crooked Democrats actually believed their own propaganda — that Biden would win easily or that, at worst, it would be a tight race. So they created enough fraudulent paper ballots to be inserted into the counting to overcome any worst-case situation for them, which would be a “squeaker” Trump win. But Trump still led in the upper Midwest, even with the paper-ballot fraud, so they had to switch or destroy enough votes electronically to give Biden a “squeaker” win.

      >>But as the votes were being counted on Election Night, it was quickly clear that Trump had a blowout win in Pennsylvania, far more than could be fraudulently papered over, so electronic fraud there went into overdrive, allowing it to be easily detected.

      Otro artículo resume el asunto con una frase lapidaria:

      ¨For all their practice at it, Leftists are neither good liars nor good cheaters.¨

      Es cierto, no son buenos mentirosos. Muchos encontramos sus mentiras bastante obvias pero el problema es que millones se las creen. Será por lo que dijo Einstein de lo infinito de la estupidez humana.

      • Julian Perez 14 November 2020 at 8:48 am Permalink

        El equivalente a esto sería un juego de poker en el que Trump mostrara orondo su escalera de color y, al disponerse a recoger sus ganancias, Biden negara con la cabeza y mostrara un poker de aces… con cinco aces.

        • Julian Perez 14 November 2020 at 8:50 am Permalink

          Con la prensa que cubría la partida asintiendo y declarandolo ganador, al tiempo que mostraban la regla -recién escrita- que estipula que, por supuesto, un poker de 5 le gana a la escalera de color.

          • Julian Perez 14 November 2020 at 8:53 am Permalink

            O un juego de dominó que se trancara teniendo Trump una ficha y Biden dos. Trump muestra su blanco uno sonriente y Biden vira… sus dos doble blanco.

          • Julian Perez 14 November 2020 at 9:00 am Permalink

            Ejemplos de victoria en los que está más que claro para cualquiera que tenga dos dedos de frente que no hubo trampa. ¡Por supuesto que dos doble blancos suman cero puntos y le ganan al blanco uno! Lo dice la aritmética más elemental. ¿Es que no sabe sumar? ¿A qué escuela fue usted?

  30. Manuel 14 November 2020 at 9:01 am Permalink

    If biden y su tropa
    Fueron realmente electos
    AMERICA’S VOTERS did not elect them because they thought it would be the best steward of the economy.
    The economy may well define this coming presidency nonetheless. Mr Biden will take office in January amid a crisis brought about by the pandemic, which is capable of causing immensely more economic harm before vaccination is widespread. He will also inherit a business landscape in the throes of a once-in-a-generation shift, as technology becomes more embedded in everyday life and in more industries—a shift that has been simultaneously hastened and overshadowed by the disease. Whether Mr Biden succeeds or fails depends on how he manages these twin sources of change

    • Manuel 14 November 2020 at 9:05 am Permalink

      The good news is that GDP has rebounded impressively from its collapse in the spring. The unemployment rate has dropped much faster than most forecasters expected, from 14.7% in April to 6.9% in October. Were private-sector employment to keep growing at the pace of September and October it would return to its pre-pandemic level in less than a year. On most forecasts America’s economy will shrink by less than any other big rich country’s in 2020—the euro zone will take almost twice the hit, for example. So far there is little sign of the economic scarring that was feared at the onset of the crisis (see Finance section).

      Unfortunately this rebound is threatened by the winter wave of the virus. The logistics of rolling out a vaccine are daunting and at first only emergency workers and the most vulnerable will receive it. The spread of the disease will worsen before a mass inoculation can take place. Already more Americans are in hospital with covid-19 than at the peak of the outbreak in the spring, though many fewer are dying. Some parts of the country could soon face more restrictions and lockdowns. Others might experiment with letting the virus rip—an approach which could still bring about a sharp drop in consumer spending if people choose to stay at home in order to stay safe.
      econusa201114_article_012_02_01
      If the virus again puts the economy to the sword, it might not benefit from the life support it got in March in the form of lavish unemployment insurance and emergency loans for small businesses. Republicans in the Senate will probably support a limited second round of fiscal stimulus, but are in no mood for another blowout. A debate is raging about whether the Federal Reserve should extend its emergency lending into the new year. Job cuts by state and local governments, whose budgets have been hit by the pandemic, are already weighing down the labour market. They need a bail-out that Republicans do not want to give. Mr Biden’s first challenge will be to persuade Congress to keep the purse strings loose until the vaccine has brought about a full reopening.
      At the same time the new president will need to grapple with the post-vaccine economy, which will look different from the one that entered the pandemic. The crisis has hastened the digitisation that was already poised to define business and investing in the 2020s. That trend will not fully reverse, even after the pandemic has subsided. Investors are still struggling to make sense of an economy in which intangible capital replaces the bricks-and-mortar kind, and in which network effects make incumbents more dominant and profits more enduring.
      As technology permeates business, the nature of investment is changing. After the global financial crisis of 2007-09, the share of private non-residential investment flowing to intellectual property hit 30%. Soon it may breach the 40% threshold (see next leader). In this world, Walmart must become an e-commerce giant, Ford must compete with Tesla to make electric cars, and computers must allocate capital. Even McDonald’s has been working on its digital strategy (see Schumpeter). The tech revolution will change the economy as much as the globalisation wave that defined Bill Clinton’s presidency in the 1990s. As it reshapes the labour market—blue- and white-collar jobs alike—it could tear at the social fabric, much as the automation of manufacturing jobs did.
      America’s epidemic could be fading by the end of 2021. The tech surge will outlive Mr Biden’s presidency. Yet the same principle should guide him on both: that government must not resist economic change, but should instead help people adapt to it. One reason America’s economy is outperforming Europe’s is that its stimulus has done more to prop up household incomes than it has to preserve redundant jobs. Similarly, governments that respond to technological change by remaking safety-nets and rewriting social contracts for the new era will do better than those which seek to preserve obsolete models of capitalism and government.

      There are thus reasons to worry that Mr Biden’s platform has a protectionist streak, a nostalgia for manufacturing jobs and an impulse to load firms with worthy social goals. One of his new-economy policies already looks like a flop: he wants to extend nationwide the regulations for gig-economy work that California voters rejected last week. To succeed, Mr Biden will need to show competent crisis management. But he also needs to recognise the deeper changes taking place in the economy, and to help Americans profit from them. That is the way to raise living standards—and, as it happens, to succeed as president. ■

  31. Manuel 14 November 2020 at 9:19 am Permalink

    value investing has led to poor results. If you had bought value shares worth $1 a decade ago, they would fetch $2.50 today, compared with $3.45 for the stockmarket as a whole and $4.65 for the market excluding value stocks. Mr Buffett’s Berkshire Hathaway has lagged behind badly. Despite its efforts to modernise, value investing often produces backward-looking portfolios and as a result has largely missed the rise of tech. The asset-management industry’s business model is under strain, as our special report this week explains. Now one of its most long-standing philosophies is under siege, too.
    Value investors might argue that they are the victims of a stockmarket bubble and that they will thus be proved right eventually. The last time value strategies did badly was in 1998-2000, before the dotcom crash. Today stockmarkets do indeed look expensive. But alongside this are two deeper changes to the economy that the value framework is still struggling to grapple with.
    The first is the rise of intangible assets, which now account for over a third of all American business investment—think of data, or research. Firms treat these costs as an expense, rather than an investment that creates an asset. Some sophisticated institutional investors try to adjust for this but it is still easy to miscalculate how much firms are reinvesting—and firms’ ability to reinvest heavily at high rates of return is crucial for their long run performance. On a traditional definition, America’s top ten listed firms have invested $700bn since 2010. On a broad one, the figure is $1.5trn or more. Intangible firms can also often scale up quickly and exploit network effects to sustain high profits.
    The second change is the rising importance of externalities, costs that firms are responsible for but avoid paying. Today the value doctrine suggests you should load up on car firms and oil producers. But these firms’ prospects depend on the potential liability from their carbon footprint, the cost of which may rise as emissions rules tighten and carbon taxes spread.

    Value investing’s rigour and scepticism are as relevant as ever—especially given how frothy markets look. But many investors are still only just beginning to get their heads round how to assess firms’ intangible assets and externalities. It is a laborious task, but getting it right could give asset management a new lease of life and help ensure that capital is allocated efficiently. In the 1930s and 1940s Graham described how the old investing framework had become obsolete. Time for another upgrade. ■

  32. Julian Perez 14 November 2020 at 10:03 am Permalink

    Más testimonios. Y, a medida que los días pasen, serán legión. Eso está bien lejos de haber ¨acabado¨, por más que a algunos les gustaría que así fuera.

    https://thefederalist.com/2020/11/10/i-was-in-philadelphia-watching-fraud-happen-heres-how-it-went-down/

    Y conste que no excluyo la posibilidad de que, contra toda evidencia, las reclamaciones no prosperen, porque así es el mundo en que vivimos. Pero, ¿tirar la toalla? ¡Eso nunca! La esquina azul está contra las cuerdas y el árbitro está a punto de aplicarle un conteo de protección.

  33. Víctor López 14 November 2020 at 10:23 am Permalink

    Si el caso Indra prospera, se acabó el cuento.

  34. Manuel 14 November 2020 at 10:55 am Permalink

    BESIDES DONALD TRUMP, the election’s big loser was the Democratic Party. Having been predicted to win a governing trifecta, it retained its House majority with around six fewer seats, won the White House by a nerve-jangling margin and has probably fallen short in the Senate. Joe Biden can expect to sign little legislation as a result. He may be constrained in his cabinet appointments. If he nominated as attorney-general Stacey Abrams, the hero of his probable win in Georgia and a hate figure on the right, for example, Mitch McConnell might give her the Merrick Garland treatment.
    Unlike the president, Mr Biden’s party is already reckoning with its failure. Bruised members of the centre-left—a faction that includes almost all the party’s candidates in the battleground states—blame the activist left for making them seem radical and untrustworthy. The left, in particular its 31-year-old standard-bearer, Representative Alexandria Ocasio-Cortez, is hitting back.
    A leaked record of a meeting between House Democrats last week—before Mr Biden’s victory had been called—included angry exchanges between the two groups, which have continued on social media and in the pages of the New York Times. Abigail Span-berger, a narrowly re-elected Virginian moderate, warned that the party must resolve among other things “to not ever use the word socialist or socialism again”. Ms Ocasio-Cortez, a proud democratic socialist, responded by suggesting the centre-left losers didn’t understand how to campaign on social media (unlike her, presumably, with her 10m Twitter followers). Moderates were outraged.
    Understandably so. The Democratic losses were in spite of a huge cash advantage and against a Republican opponent that over the past four years appeared to have given up on governing. The Trump party passed no major law besides a tax cut. It has no health-care policy. Yet Democratic candidates ran behind Mr Biden almost everywhere. And there are signs—beyond what Ms Spanberger and other battleground Democrats heard from their constituents every day—that the party’s perceived “radical leftism” was a big reason why. The Democrats lost most ground with two groups that have a special loathing of socialism, Cuban-Americans and Venezuelans. Their shift to the Republicans cost the Democrats two House seats in Florida and Mr Biden the state.
    Ms Ocasio-Cortez says this is wrong because it is unfair. No Democrat ran on socialism, “defund the police” or other leftist slogans, she notes. Any damaging impression to the contrary was confabulated by right-wing attack ads—which Democrats should therefore do more to counteract. Point by point, she is right. But as a proposed solution to the Democrats’ problems, it suggests that “AOC”, who won her own district in Queens by a comfortable 38 points, has little conception of how hostile the battlegrounds have become for Democrats.
    That chiefly reflects the imbalances in the electoral system, which mean that Democrats, the most popular party, need to filch votes from the other side in a way that less-popular Republicans need not. Democrats’ inflated—as it turned out—hope for this election was to ride an anti-Trump wave big enough to compensate for the over-representation of rural, conservative voters in the Senate and electoral college that is the cause of the imbalance. Some hoped the president’s unpopularity might even give them a big enough Senate majority to reform it. Instead, the Republicans’ structural advantage appears to have grown so large as to have dashed even the Democrats’ more modest expectation of power.
    Mr Biden is on course to win the election by more than 5m votes, but the presidency by less than 100,000 across a handful of increasingly conservative states. Wisconsin—the indispensable last component in his electoral-college majority, which he won by a whisker—is more than three points more Republican than the country at large. That is a measure of Mr Biden’s achievement; it may also suggest how unrealistic it was for Democrats to have counted on adding Senate seats in even more conservative states.
    If all the battlegrounds continued on their current electoral trajectory, North Carolina and Texas, where they had such hopes, might not turn Democratic until after the ageing, white rustbelt has become so reliably Republican that Democrats will have lost their five Senate seats there. Having approached the election hoping to win sufficient power to reform the system, Democrats are now contemplating a bleak struggle to stay competitive in it.
    The early Democratic feuding is mainly a response to the grimness of that prospect. Ms Ocasio-Cortez makes herself an easy target for the aggrieved centre-left. Her claim that Democrats mainly need a better Facebook strategy is as dilettantish as the “defund the police” insanity she signally failed to disavow. The election also suggests the left’s bigger idea to change the political tide, by weaning working-class voters off right-wing identity politics with populist economic policies, may be no more feasible. An electorate that has embraced Mr Biden personally but rejected his agenda as too radical seems unlikely to warm to the left’s actual radicalism. Yet that was already off the menu, following Mr Biden’s thumping win in the Democratic primaries. The dejection of battle-hardened moderates such as Ms Spanberger chiefly reflects the overthrow of their more promising effort to break the partisan deadlock.

    Change the record

    If the left dreams of moving America with the power of its ideas, the centre-left places its hope in compiling a solid governing record. The evidence of previous bouts of populism suggests there is no better way to re-establish the centre. It is also a bolder approach than the Sandernistas allow. The Democrats’ historic weakness, devastatingly exploited by the Tea Party movement, is its reputation for defending bad government against small government. The centre-left’s commendably daunting ambition is to compile a reputation for modern, effective government. But to do that, it must have power. And Mr McConnell is likely to give it none. ■

  35. Manuel 14 November 2020 at 11:28 am Permalink

    Her anti-elitism was directed not at the monarchy’s wealth—she happily lived in Kensington Palace and received a £17m ($23m) divorce settlement plus £400,000 a year—but at its stunted emotional state. The traditional deal to which royals signed up allowed them to behave as they liked in private—kings have almost always had mistresses because they marry for reasons of dynasty not compatibility—so long as they behaved with decorum in public. Princess Diana regarded this as humbug.
    She succeeded in reconciling the most jarring of opposites. Despite being a top-tier aristocrat (her family, the Spencers, looked down on the Windsors as German carpetbaggers) she was universally known as “Di”. Her death in a car crash won her a spectacular posthumous victory against the royal court. It produced the greatest outburst of public lacrymation Britain has ever seen and led to widespread demands that the royals should display more emotion, as if the damp cheek had replaced the stiff upper lip as the definition of Britishness. “What would really do the monarchy good, and show that they had grasped the lesson of Diana’s popularity,” an editorial in the Independent thundered, “would be for the Queen and the Prince of Wales to break down, cry and hug one another on the steps of the Abbey this Saturday.”
    Since her death, her emotional populism has threaded through politics. Tony Blair presented himself as the people’s prime minister. He championed “Cool Britannia”, surrounded himself with pop stars and urged his staff to “call me Tony”. The next Conservative prime minister, “Call me Dave” Cameron—a distant relation of Princess Diana’s—adopted this combination of compassion-signalling (hugging hoodies instead of cracking down on juvenile delinquents) and studied informality (chillaxing and kitchen suppers replacing previous Tory premiers’ stiffness).
    Both men were too responsible to let emotional populism interfere with the affairs of state. Domestic and foreign policy choices continued to be conducted according to the icy dictates of reason and evidence. Brexiteers, by contrast, followed the Diana-script. They appealed to the heart rather than the head; to win their arguments they used feelings of patriotism and resentment rather than facts about trade flows. They denounced the elites for trying to frustrate the wisdom of the people in much the same way as Dianaphiles had denounced the Palace for ignoring the people’s emotions. They turned on the nation’s core institutions—Parliament, the civil service, the Supreme Court—when they suspected attempts to frustrate their wishes. They succeeded in defeating the establishment in much the same way as Princess Diana had, by claiming to stand for emotion rather than reason and the people rather than the elite. Alexander Boris de Pfeffel Johnson has reconciled the opposites he embodies just as she did. A card-carrying member of the metropolitan elite, he has managed to sell himself as a man of the people. As she was Di, so he is Boris.
    The first series of “The Crown” shows a young Queen Elizabeth studying Walter Bagehot’s “The English Constitution” under the guidance of Sir Henry Marten, the vice-provost of Eton, who kept a pet raven in a cage and addressed the young princess as “gentlemen”. Bagehot’s great work distinguishes between the dignified branch of the constitution (the monarchy) and the efficient branch (elected politicians). Implicit in that distinction is Bagehot’s perception that emotions pose a dangerous threat to the proper conduct of politics. The monarchy provides a controlled outlet for them, thus enabling responsible people to get on with the difficult task of running the country.
    By using people’s feelings as the fuel for her astonishing career, Princess Diana broke that safety valve. Britain will be living with the consequences of the emotional populism that she helped to release for years to come. ■

  36. Lazaro Hernandez 14 November 2020 at 12:23 pm Permalink

    Pierda cuidado Sr Víctor,Sherlock Holmes solo hay uno y es ficción,lo que si es indudable es que a usted le encanta el belebele conmigo,me arrastra una y otra vez con sus ataquitos,a mi me motiva claro,y fíjese cómo se centra en mi cuestionable manera de escribir,vamos querido,no estamos en una conferencia de Historia en Harvard University,esto es un simple blog donde jugamos a la política,imagínese,entra de todo aquí,ahora bien,lea lo que sigue:DONALD TRUMP PERDIO LAS ELECCIONES Y TIENE QUE IRSE AL DIABLO EL 20 DE ENERO 2021,ve usted?no hay que ser un erudito para escribir esa frase tan simple y real,lo que si es cuestionable es que personas inteligentes como ustedes sigan negando eso,bueno,Julián lo dice bien claro,son negacionistas,coño pero seanlo seriamente,se puede ser todo eso y mas,pero no tontos útiles,dejarse llevar por tanta pasión,incluso envilece a veces y ahí mismo se pierde el sentido común y la capacidad de discernir entre lo real y lo falso,les llamo la atención al team JUMAVI y a sus acólitos,de que ya están cayendo en el descrédito,ya se que no es su culpa,la toxicidad del defenestrado produce un efecto dominó digno de reconocer,por suerte a mi no me alcanza,mis mejores deseos.

    • Julian Perez 14 November 2020 at 6:34 pm Permalink

      Me parece, Lázaro, que ha interpretado un poco mal mis posts. Yo le llamo negacionistas a los que niegan que hubo fraude en las elecciones, porque para mí eso es más que evidente 🙂

      Ahora, eso no quiere decir que Biden no vaya a ser presidente en Enero. En eso pueden tener razón. A mi me parece que el fraude puede ser demostrado, al menos en Pennsylvania y Wisconsin (donde fue demasiado gordo y obvio) y quizás en Nevada y no excluyo que en otros estados, pero eso ya no es tan seguro.

      Claro, si tal cosa ocurriera, puede que, al igual que a Rutherford Hayes, se le quede el apodo de ¨His Fraudulency¨.

  37. Manuel 14 November 2020 at 12:43 pm Permalink

    Biden can re-enter the Paris deal without congressional approval, but he will need some degree of buy-in from both sides of the aisle to make his pledges credible. Integrating green infrastructure, energy, and research and development into any new government stimulus would help. American public opinion is broadly favourable. In exit polls two-thirds of voters said that climate change was a serious problem. Whether they will accept higher energy prices to fix it remains to be seen”

  38. Víctor López 14 November 2020 at 1:23 pm Permalink

    No desconfirmo a nadie, señor Lázaro. Es cordialidad. Con toda franqueza le cuento que escribo para mí mismo, y que no tengo acólitos ni cultivo amistad alguna aquí. Si las circunstancias determinaran que Trump saliera de la presidencia, quedaría de único líder de la oposición e igualmente de todos los hombres y mujeres amantes de la libertad del mundo. Son simplezas de perogrullo que no debería perder el tiempo explicándoselo, lo hago por cortesía solamente. Un saludo.

  39. Manuel 14 November 2020 at 5:40 pm Permalink

    “Mr Trump had a notable success in persuading Arab states to recognise Israel. Mr Biden will be under pressure to continue the thaw. Israel’s prime minister, Binyamin Netanyahu, was close to Mr Trump, and will have to mend ties with Mr Biden. However, his country retains strong support in America. The Palestinians hope to reverse some of Mr Trump’s more antagonistic moves, such as closing their diplomatic mission in Washington and cutting aid. They are unlikely to convince Mr Biden to move America’s embassy in Jerusalem back to Tel Aviv. Most countries want Mr Biden to slow the drawdown of American troops from Afghanistan, where fighting between the government and the Taliban is intensifying, and to keep a foothold in Iraq, where Islamic State is active“

    • Julian Perez 14 November 2020 at 8:53 pm Permalink

      Netanyahu y el parlamento de Israel se apresuraron en felicitar a Biden, aún antes de su confirmación oficial. Me imagino que estarán preocupados y ya estarán tanteando qué se puede salvar del proceso en caso del peor escenario. Good luck with that! Las del squad, que pueden tener un fuerte peso en ese posible gobierno, son claramente antisemitas. Irán debe de estarse frotando las manos.

      • Víctor López 14 November 2020 at 9:23 pm Permalink

        Eso es prueba de la moderada capacidad de análisis de las gentes en general. Popularmente se cree que los “presidentes” ohhh, los “expertos” ahhh, los “formadores de opinión” uhhh, y cuando vemos semejantes errores de base cae uno en la cuenta que son sartas de hijos de vecinos cualquiera. Trump, presidente o no, tiene el respaldo del EEUU tradicional, donde se alinea desde el Dow Jones hasta la totalidad de los recursos morales de América.

        Pero no vayamos tan lejos, veamos aquí mismo al “analista” y “formador de opinión” Montaner, que es hoy lo que fue siempre, un hablador y un vendido. Saludos.

        • Víctor López 14 November 2020 at 9:25 pm Permalink

          *vecinos cualesquiera

  40. Manuel 14 November 2020 at 7:03 pm Permalink

    In the Middle East reviving the Iran nuclear deal will not be easy. Most American Republicans and some Democrats revile it. Mr Biden may lift some sanctions and then try to negotiate a follow-up agreement. Israel and the Gulf states will want it to go much further than the original 2015 version—to impose limits on Iran’s ballistic-missile programme and perhaps its support for militant groups. Iran is unlikely to agree to such terms, though, in which case America’s Middle Eastern partners will urge Mr Biden to maintain the sanctions”

  41. Manuel 15 November 2020 at 4:25 am Permalink

    100 years ago equity markets were still immature.
    Prices were noisy. Ideas about value were nascent. The decision to buy shares in a particular company might by based on a tip, on inside information, on a prejudice, or gut feel. A new class of equity investors was emerging. It included farsighted managers of the endowment funds of universities. They saw that equities had advantages over bonds—notably those backed by mortgages, railroads or public utilities—which had been the preferred asset of long-term investors, such as insurance firms.
    This new church soon had two doctrinal texts. In 1934 Graham published “Security Analysis” (with co-author David Dodd), a dense exposition of number-crunching techniques for stockpickers. Another of Graham’s books is easier to read and perhaps more influential. “The Intelligent Investor”, first published in 1949, ran in revised editions right up until (and indeed beyond) Graham’s death in 1976. The first edition is packed with sage analysis, which is as relevant today as it was 70 years ago.
    Underpinning it all is an important distinction—between the price and value of a stock. Price is a creature of fickle sentiment, of greed and fear. Intrinsic value, by contrast, depends on a firm’s earnings power. This in turn derives from the capital assets on its books: its factories, machines, office buildings and so on.
    The approach leans heavily on company accounts. The valuation of a stock should be based on a conservative multiple of future profits, which are themselves based on a sober projection of recent trends. The book value of the firm’s assets provides a cross-check. The past might be a crude guide to the future. But as Graham argued, it is a “more reliable basis of valuation than some other future plucked out of the air of either optimism or pessimism”. As an extra precaution, investors should seek a margin of safety between the price paid for a stock and its intrinsic value, to allow for any errors in the reckoning. The tenets of value investing were thus established. Be conservative. Seek shares with a low price-earnings or price-to-book ratio.
    The enduring status of his approach owes more to Graham as tutor than the reputation he enjoyed as an investor. Graham taught a class on stockpicking at Columbia University. His most famous student was Mr Buffett, who took Graham’s investment creed, added his own twists and became one of the world’s richest men. Yet the stories surrounding Mr Buffett’s success are as important as the numbers, argued Aswath Damodaran of New York University’s Stern School of Business in a recent series of You-Tube lectures on value investing. The bold purchase of shares in troubled American Express in 1964; the decision to dissolve his partnership in 1969, because stocks were too dear; the way he stoically sat out the dotcom mania decades later. These stories are part of the Buffett legend. The philosophy of value investing has been burnished by association.
    It helped also that academic finance gave a back-handed blessing to value investing. An empirical study in 1992 by Eugene Fama, a Nobel-prize-winning finance theorist, and Kenneth French found that volatility, a measure of risk, did not explain stock returns between 1963 and 1990, as academic theory suggested it should. Instead they found that low price-to-book shares earned much higher returns over the long run than high price-to-book shares. One school of finance, which includes these authors, concluded that price-to-book might be a proxy for risk. For another school, including value investors, the Fama-French result was evidence of market inefficiency—and a validation of the value approach.
    econusa201114_article_062_01_02econusa201114_article_062_01_03

    All this has had a lasting impact. Most investors “almost reflexively describe themselves as value investors, because it sounds like the right thing to say”, says Mr Damodaran. Why would they not? Every investor is a value investor, even if they are not attached to book value or trailing earnings as the way to select stocks. No sane person wants to overpay for stocks. The problem is that “value” has become a label for a narrow kind of analysis that often confuses means with ends. The approach has not worked well for a while. For much of the past decade, value stocks have lagged behind the general market and a long way behind “growth” stocks, their antithesis (see chart 1). Old-style value investing looks increasingly at odds with how the economy operates.
    In Graham’s day the backbone of the economy was tangible capital. But things have changed. What makes companies distinctive, and therefore valuable, is not primarily their ownership of physical assets. The spread of manufacturing technology beyond the rich world has taken care of that. Any new design for a gadget, or garment, can be assembled to order by contract manufacturers from components made by any number of third-party factories. The value in a smartphone or a pair of fancy athletic shoes is mostly in the design, not the production.
    In service-led economies the value of a business is increasingly in intangibles—assets you cannot touch, see or count easily. It might be software; think of Google’s search algorithm or Microsoft’s Windows operating system. It might be a consumer brand like Coca-Cola. It might be a drug patent or a publishing copyright. A lot of intangible wealth is even more nebulous than that. Complex supply chains or a set of distribution channels, neither of which is easily replicable, are intangible assets. So are the skills of a company’s workforce. In some cases the most valuable asset of all is a company’s culture: a set of routines, priorities and commitments that have been internalised by the workforce. It can’t always be written down. You cannot easily enter a number for it into a spreadsheet. But it can be of huge value all the same.

    A beancounter’s nightmare

    There are three important aspects to consider with respect to intangibles, says Mr Mauboussin: their measurement, their characteristics, and their implications for the way companies are valued. Start with measurement. Accounting for intangibles is notoriously tricky. The national accounts in America and elsewhere have made a certain amount of progress in grappling with the challenge. Some kinds of expenditure that used to be treated as a cost of production, such as R&D and software development, are now treated as capital spending in GDP figures. The effect on measured investment rates is quite marked (see chart 2). But intangibles’ treatment in company accounts is a bit of a mess. By their nature, they have unclear boundaries. They make accountants queasy. The more leeway a company has to turn day-to-day costs into capital assets, the more scope there is to fiddle with reported earnings. And not every dollar of R&D or advertising spending can be ascribed to a patent or a brand. This is why, with a few exceptions, such spending is treated in company accounts as a running cost, like rent or electricity.
    The treatment of intangibles in mergers makes a mockery of this. If, say, one firm pays $2bn for another that has $1bn of tangible assets, the residual $1bn is counted as an intangible asset—either as brand value, if that can be appraised, or as “goodwill”. That distorts comparisons. A firm that has acquired brands by merger will have those reflected in its book value. A firm that has developed its own brands will not.
    The second important aspect of intangibles is their unique characteristics. A business whose assets are mostly intangible will behave differently from one whose assets are mostly tangible. Intangible assets are “non-rival” goods: they can be used by lots of people simultaneously. Think of the recipe for a generic drug or the design of a semiconductor. That makes them unlike physical assets, whose use by one person or for one kind of manufacture precludes their use by or for another.
    econusa201114_article_062_01_04

    In their book “Capitalism Without Capital” Jonathan Haskel and Stian Westlake provided a useful taxonomy, which they call the four Ss: scalability, sunkenness, spillovers and synergies. Of these, scalability is the most salient. Intangibles can be used again and again without decay or constraint. Scalability becomes turbo-charged with network effects. The more people use a firm’s services, the more useful they are to other customers. They enjoy increasing returns to scale; the bigger they get, the cheaper it is to serve another customer. The big business successes of the past decade—Google, Amazon and Facebook in America; and Alibaba and Tencent in China—have grown to a size that was not widely predicted. But there are plenty of older asset-light businesses that were built on such network effects—think of Visa and Mastercard. The result is that industries become dominated by one or a few big players. The same goes for capital spending. A small number of leading firms now account for a large share of overall investment (see chart 3).
    Physical assets usually have some second-hand value. Intangibles are different. Some are tradable: you can sell a well-known brand or license a patent. But many are not. You cannot (or cannot easily) sell a set of relationships with suppliers. That means the costs incurred in creating the asset are not recoverable—hence sunkenness. Business and product ideas can easily be copied by others, unless there is some legal means, such as a patent or copyright, to prevent it. This characteristic gives rise to spillovers from one company to another. And ideas often multiply in value when they are combined with other ideas. So intangibles tend to generate bigger synergies than tangible assets.
    The third aspect of intangibles to consider is their implications for investors. A big one is that earnings and accounting book value have become less useful in gauging the value of a company. Profits are revenues minus costs. If a chunk of those costs are not running expenses but are instead spending on intangible assets that will generate future cashflows, then earnings are understated. And so, of course, is book value. The more a firm spends on advertising, R&D, workforce training, software development and so on, the more distorted the picture is.
    econusa201114_article_062_01_05
    The distinction between a running expense and investment is crucial for securities analysis. An important part of the stock analyst’s job is to understand both the magnitude of investment and the returns on it. This is not a particularly novel argument, as Messrs Mauboussin and Callahan point out. It was made nearly 60 years ago in a seminal paper by Merton Miller and Francesco Modigliani, two Nobel-prize-winning economists. They divided the value of a company into two parts. The first—call it the “steady state”— assumes that that the company can sustain its current profits into the future. The second is the present value of future growth opportunities—essentially what the firm might become. The second part depends on the firm’s investment: how much it does, the returns on that investment and how long the opportunity lasts. To begin to estimate this you have to work out the true rate of investment and the true returns on that investment.
    The nature of intangible assets makes this a tricky calculation. But worthwhile analysis is usually difficult. “You can’t abdicate your responsibility to understand the magnitude of investment and the returns to it,” says Mr Mauboussin. Old-style value investors emphasise the steady state but largely ignore the growth-opportunities part. But for a youngish company able to grow at an exponential rate by exploiting increasing returns to scale, the future opportunity will account for the bulk of valuation. For such a firm with a high return on investment, it makes sense to plough profits back into the firm—and indeed to borrow to finance further investment.
    Picking winners in an intangible economy—and paying a price for stocks commensurate with their chances of success—is not for the faint-hearted. Some investments will be a washout; sunkenness means some costs cannot be recovered. Network effects give rise to winner-takes-all or winner-takes-most markets, in which the second-best firm is worth a fraction of the best. Value investing seems safer. But the trouble with screening for stocks with a low price-to-book or price-to-earnings ratio is that it is likelier to select businesses whose best times are behind them than it is to identify future success.

    Up, up and away

    Properly understood, the idea of fundamental value has not changed. Graham’s key insight was that price will sometimes fall below intrinsic value (in which case, buy) and sometimes will rise above it (in which case, sell). In an economy mostly made up of tangible assets you could perhaps rely on a growth stock that had got ahead of itself to be pulled back to earth, and a value stock that got left behind to eventually catch up. Reversion to the mean was the order of the day. But in a world of increasing returns to scale, a firm that rises quickly will often keep on rising.
    The economy has changed. The way investors think about valuation has to change, too. This is a case that’s harder to make when the valuation differential between tech and value stocks is so stark. A correction at some stage would not be a great surprise. The appeal of old-style value investing is that it is tethered to something concrete. In contrast, forward-looking valuations are by their nature more speculative. Bubbles are perhaps unavoidable; some people will extrapolate too far. Nevertheless, were Ben Graham alive today he would probably be revising his thinking. No one, least of all the father of value investing, said stockpicking was easy. ■

  42. Víctor López 15 November 2020 at 8:40 am Permalink

    Una frase de mi esposa en la mañana de hoy. “Cuando un latino ama los Estados Unidos es más patriota que muchos americanos”.

    • Julian Perez 15 November 2020 at 10:37 am Permalink

      Me consta que es cierto.

      • Julian Perez 15 November 2020 at 10:40 am Permalink

        Pero me llama la atención que su esposa, que no vive aquí, esté consciente de ello. Felicítela de mi parte.

        • Víctor López 15 November 2020 at 10:51 am Permalink

          Hizo el High schiol en Wisconsin, hemos vivido en varias oportunidades y viajamos regularmente. Saludos.

          • Víctor López 15 November 2020 at 10:54 am Permalink

            *school

          • Julian Perez 15 November 2020 at 5:40 pm Permalink

            Avise si vienen por aquí, aunque sé que es muy poco probable que pasen por Florida.

          • Víctor López 15 November 2020 at 6:14 pm Permalink

            Estamos en Florida, pero no en Miami. Son ustedes personas muy especiales. Extienda mis Saludos a su señora esposa e hija.

  43. Julian Perez 15 November 2020 at 2:39 pm Permalink

    Masiva demostración delante de la Suprema Corte

    https://thefederalist.com/2020/11/15/massive-turnout-for-million-maga-march-in-washington-dc-saturday/

  44. Julian Perez 15 November 2020 at 5:25 pm Permalink

    Noticias de Pennsylvania

    https://www.libertaddigital.com/internacional/estados-unidos/2020-11-15/desesperacion-democratas-una-juez-razon-trump-pensilvania-6680498/

    • Julian Perez 15 November 2020 at 5:38 pm Permalink

      Pero estuve investigando un poco después de que un amigo me mandó eso (era una fuente externa a Estados Unidos) y parece que no es para tanto aún. La cantidad de votos desestinados por esa jueza no es suficiente para invertir el resultado y la investigación y reclamos en Pennsylvania están lejos de haber terminado.

  45. E.L.G 17 November 2020 at 2:16 am Permalink

    Olviden los hechos, saltemos a las teorías de conspiración, y para informarnos sólo leeremos los tweets de Trump, le ronca y la primera acusación: CAM le pagan!, Tonto ustedes que no tienen vida se meten aquí a escribir sin ningún provecho más que insultar al que piensa diferente, no educan a nadie si parten del insulto y la desacreditacion y siempre son los mismos frustración, vocación por la tortura?? Y como buenos ex comunistas ponen de mercenario (pagado) al que expone otro punto de vista, que esta vez es basado en hechos. Vayan a buscar los hechos, lo que más me gusta es como CAM los ignora

  46. Espy Loys 17 November 2020 at 2:25 am Permalink

    Siempre los mismos y las mismas acusaciones, comunista, pagado, equivocado, CAM se convirtió en un demonio después de exponer su crítica sobre Trump. Ustedes siempre los mismos No tienen vida, no les interesa buscar la verdad, solo buscan artículos que apoyen la teorías de conspiración, están muy dañados por el discurso contaminado de esta corriente trumpista, búsquense una vida porque no es normal pasarse de artículo en artículo para indultar a un Escritor que al final los ignora. #busquenseunavida, @#frustraciones #nadiemedaatencion

  47. Víctor López 17 November 2020 at 2:32 pm Permalink

    E.L.G. y Espy Loys son la misma persona. Su vocabulario es tan pobre que no lo puede ocultar. Cuando necesito descansar o que seque el color, entro un rato a gůebear aquí. Por supuesto que no entro a leer o escuchar las yeguadas de CAM, sino ya me habría ido hace rato, entro para expresar algo y practicar el verbo, pero principalmente para disfrutar del purismo en la prosa del colaborador Julián. En mis textos, los que he publicado claro, siempre ocupé la corrección de una filóloga.

    …y usted que tiene tantos seudónimos, que ha escrito?

  48. manuel 17 November 2020 at 5:31 pm Permalink

    los medios no nos han vuelto más estúpidos,
    todo lo que han hecho es ponernos en vitrina
    tal y como somos
    con toda nuestra adolescencia y mediocridad.

    De no ser por los medios actuales, quizá CAM hubiera muerto siendo una bella persona, al menos para los ojos de la ciega humanidad.

    Milenios de ceguera se desvanecen con los medios,
    la luz todo lo penetra
    quedando en cueros hasta el más pinto


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