09 March 2020 ~ 20 Comentarios

Cocaína, la guerra perdida – por Fernando Londoño

por Fernando Londoño

Acaso sea difícil para el presidente Duque encontrar el mejor de sus días o definir la más alta de sus empresas como gobernante. Pero nos parece fácil hacerlo con el peor de sus momentos. Será, sin duda, cuando le comunicaron la trágica cifra de 212.000 hectáreas sembradas de coca a finales del año pasado, con una producción de casi mil toneladas de clorhidrato de cocaína.

Mil toneladas equivalen a un millón de kilos, que convertidos a gramos montan mil millones, que multiplicados por los cien dólares que cada gramo vale en las calles de las ciudades consumidoras, redondean un negocio de cien mil millones de dólares en el año. ¿Tomaron nota? Cien mil millones de dólares.

A una mafia semejante se enfrenta el mundo y esta pobre Colombia tiene que cargar semejante estigma. Que como estigma fuera suficiente. Pero es apenas el comienzo.

Semejante cantidad, reducida a un miserable veinte por ciento que se quede entre los productores y traficantes de por acá, trastornan toda la economía colombiana. El precio del dólar en Colombia viene de muy atrás siendo mentiroso. Por eso disfrutamos las mieles de una inflación tan baja, pero arruinamos la producción nacional. Los industriales no pueden competir, los agricultores no se atreven a exportar y las alacenas de los supermercados muestran las delicias que llegan del mundo entero a precios de ganga. No nos extrañe, pues, el desempleo creciente ni nos asombre el déficit en la balanza comercia ni el de la cuenta corriente.

Pero empezamos por donde debíamos terminar. Porque antes de maltratar y desfigurar la economía, esa millonada ha corrompido jueces, policías, soldados, funcionarios de todos los niveles. El poder corruptor de la cocaína no tiene límites.

Por la producción de la cocaína y por la lucha sobre sus rutas hacia los mares y países vecinos, se asesina, se  constriñe, se desplaza. Tenemos la más alta cifra de gente que pierde su hogar y su paisaje, empujada hacia la nada y hacia la muerte por los desalmados que cultivan, transportan y venden este tósigo maldito. Solo nos compite Siria.

Es noticia cotidiana el asesinato de los que llaman líderes sociales, aquellos ingenuos que proponen salir de la coca para sembrar algo de provecho. Apenas nos inquieta la noticia de un balacera cruzada entre los grupos que se matan por conseguir los esclavos de la gleba o por el camino de la coca. Estas líneas se escriben en medio del horror de lo que pasa, ahora mismo, en el Cauca. Pero podía ser en el Catatumbo, o cerca de Ituango, o en cualquier lugar de Nariño o del Chocó. Da igual. Y siempre, por supuesto, las humilladas tropas que “persiguen” a los delincuentes. Para nada. A lo mejor, para que mueran sin gloria, villanamente emboscados, algunos soldados o unos cuantos policías.

Hace rato perdimos del todo la soberanía en gran parte de la República. Los bandidos matan, pero también administran justicia, a su manera, sostienen campesinos sin alternativa de supervivencia para que les vendan a como digan, la hoja, la pasta, o el producto final. Son amos y señores. Son educadores,  médicos o farmaceutas. Disponen de los pueblos, de los muchachos, de las niñas, de todos como se les antoja.

Como no les basta con envenenar extraños, se han dedicado, con primor de eficacia, al mercado local. No hay pueblo de Colombia sin olla, como se llama el lugar donde se vende el producto mezclado, degradado multiplicado en su potencia para hacer daño irreparable. El consumo de la cocaína y sus derivados atroces en Colombia es un problema de salud, de escolarización, de violencia, de cuanto daño pueda imaginarse. Pero nunca se trata el tema.

Los Estados Unidos ya se pusieron serios con el asunto. Las cincuenta mil muertes anuales por sobredosis resultan insoportables. Las mafias organizadas alrededor del negocio son fuente de mil males y perplejidades. Y ya exigen, necesario comienzo, aspersión aérea con glifosato. Se cansaron de hacer de tontos que ponen plata para botar a la basura. Y de ser, al tiempo, las grandes víctimas del delito.

La receta está inventada y de sobra conocida. Fumigación, extinción de dominio express, extradición de los bandidos que pidan los Estados Unidos, antes de que los indulten los de la JEP, por supuesto. Y no está de sobra tal cual oportuno bombardeo contra los campamentos de los criminales.

No sabemos a quién se le ocurrió que echando machete se sustituye la eficiencia y rapidez de los aviones. Ni a quién confiarle la sustitución de los cultivos a los que se enriquecen con mantenerlos. Ni quién puso en manos de la JEP la extradición de los narcos. Ni quién castigó a los que bombardearon una cueva de bandidos. Entre todos ellos, nos dejaron en manos de la cocaína. Santo Dios.

 

20 Responses to “Cocaína, la guerra perdida – por Fernando Londoño”

  1. manuel 10 March 2020 at 5:15 am Permalink

    Si el mundo es como una gigantesca corte intrigante y manipuladora en la cual nos hallamos todos atrapados, no tiene sentido alguno tratar de eludir el juego. Esto solo nos privara del poder, y la impotencia nos hara sentir mas desgraciados. En lugar de luchar contra lo inevitable, en lugar de argumentar, gemir y sentirse culpable, es mucho mejor destacarse en el juego del poder. La verdad es que, cuanto mejor sepa manejar el poder, tanto mejor sera como amigo, amante, pareja y persona. Al seguir el camino del cortesano perfecto aprenderá a hacer sentir bien a los demas y se convertirá en una fuente de placer para ellos, que pasaran a depender de sus habilidades y ansiaran su presencia. El juego del poder es ineludible, es mejor ser un artista que un burdo principiante.

    La mas importante de esas habilidades, y la piedra fundamental del poder, es la capacidad de dominar sus emociones.
    La ira es la mas destructiva de las reacciones emocionales, ya que es la que mas intensamente nubla la vision. Tambien ejerce un efecto multiplicador que de manera invariable torna la situation cada vez menos controlable, incrementando la intrepidez de su enemigo. Si usted procura destruir a un enemigo que lo ha herido, deberá lograr que baje la guardia, fingiendo amabilidad frente a el, en lugar de dejar traslucir su ira.

    manuel
    10 March 2020 at 5:11 am

    un día como hoy, hace 68 años, empezaron a dirigir cuba los mesías
    se acabaron los tiempo de las influencias varias y el desorden ganancia de pescadores, y se impuso el iluminado, favoreciendo a sus élites armados de ideologías todas ya en desuso y un pais arruinado por sus políticas que ahogan a 14 millones de cubanos

  2. Julian Perez 10 March 2020 at 11:09 am Permalink

    >>La ira es la mas destructiva de las reacciones emocionales,

    Manuel

    Parece un cambio radical en tus puntos de vista o quizás no te interpreto bien. ¿O estás citando un texto de alguien, pero no estás de acuerdo con todos sus puntos? Por favor, cuando cites déjalo claro poniendo la fuente para evitar confusiones. No me pareció que fuera tu estilo, así que supongo que es una cita.

    • MANUEL 10 March 2020 at 12:12 pm Permalink

      la puse hace unos días, y todo lo que ponga sobre ese tema proviene de ahi

      https://archive.org/stream/48LeyesDelPoder/48%20leyes%20del%20Poder_djvu.txt

      el tema es El Poder

      habla de la ira como ente dañino al poder, yo la sigo viendo como una fuerza que si se sabe canalizar puede ser altamente energizante, pero hay que tener un carácter demasiado fuerte para no dejar que tanta potencia termine devorando todo lo que vale, o pueda valer: es para titanes, no para todo el mundo, aunque todo el mundo lleva un pedacillo de ella, es ese pequeño electrón de inconformidades, frustraciones, que cuando se activa es capaz de movilizar todas nuestras energias, y controlar ese cauda, repito, es obra de grandes, no de pendejos

      • Víctor López 10 March 2020 at 1:17 pm Permalink

        No haga los mismos ridículos de Humberto y Ramiro. Lo mejor es el equilibrio emocional. La salud mental, igual que la física, recide en un buen balance. Eso de “carácter fuerte” son mitos populares para justificar las patologías del chusmaje. Un saludo.

      • Julian Perez 10 March 2020 at 1:45 pm Permalink

        Explicada la aparente discrepancia, Manuel. Gracias.

        Pero, coño, aclara cuando citas y pon las fuentes. Como dice el dicho, para adivino, Dios, y para sabio, Salomón 🙂 Mi bolita de cristal está jodida. Si funcionara, me metía a leer el porvenir, que es muy rentable.

        • MANUEL 10 March 2020 at 2:06 pm Permalink

          hace dos días lo puse por primera vez y he estado trayendo varios fragmentos

          ¿qué sugiere que cada vez que traiga un fragmento ponga el link?

          ….
          desde el dia 8 a las 3 y 33, la hora que mataron a Lola ¿3 veces?
          manuel
          8 March 2020 at 3:33 pm

          Permalink
          Ramiro,
          la IA es un reto recio porque es una inteligencia que se mejora con el tiempo de modo constante, pero no creo que llegue a superar a las Democracias, esta pelea también la perderán. Lo que trajo Julián sobre Frankenstein, es exacto en este caso: ciegos por los primeros avances, se irán tras una realidad virtual sin asidero en la realidad, y es ahí donde la Democracias les darán el golpe demoledor, tal y como hicieron con El Impero del Mal hace 3 décadas. Están en piloto automático porque no tienen otra opción para prolongar su estadía, y ese piloto va derecho a un témpano (las Democracias del mundo, siempre invencibles)
          el fragmento que traigo es de acá:
          https://archive.org/stream/48LeyesDelPoder/48%20leyes%20del%20Poder_djvu.txt

          • Julian Perez 10 March 2020 at 5:24 pm Permalink

            >>¿qué sugiere que cada vez que traiga un fragmento ponga el link?

            O por lo menos, “lei esto de fulano de tal” o al menos “lei esto”. Es una frase breve. ¿Y si uno no vio el post anterior? Son muchos posts.

            De esa forma queda claro si es una opinión de uno o si está mostrando la opinión de otra persona.

            Por eso me desconcertó lo de la ira. Es un tema que hemos discutido mucho y parecía muy contradictorio.

    • MANUEL 10 March 2020 at 12:27 pm Permalink

      hay quien prefiere las aguas densas y lentas en lento paso,

      yo las prefiero cayendo, rehaciendo,

      prefiero las cataratas de Iguazú a los Grandes Lagos

      como la cirugia a la clínica

      la emergencia, al enfermo crónico

      creo que es también cuestión de temperamentos

  3. Julian Perez 10 March 2020 at 11:54 am Permalink

    Este análisis del Federalista me ha parecido muy objetivo. El análisis (en otro artículo del Federalista) de que la mejor opción, para el futuro, era que Sanders fuera el candidato… y perdiera, puede que estuviera en lo correcto desde el punto de vista estratégico, pero era una apuesta MUY arriesgada.

    https://thefederalist.com/2020/03/10/why-republicans-and-independents-must-help-joe-biden-defeat-bernie-sanders/

    • Víctor López 10 March 2020 at 12:47 pm Permalink

      Pero Julián! Usted piensa como el último que leyó jajaja.

      Ya no es Sanders entonces?

      • Julian Perez 10 March 2020 at 1:42 pm Permalink

        Sigo pensando que lo mejor estratégicamente es que Sanders sea el candidato y pierda. Ese análisis sigue pareciéndome correcto. Conviene alejar a los Demócratas de su giro hacia la izquierda porque, inevitablemente, ganaran elecciones alguna que otra vez y, cuando ello ocurra, mientras menos a la izquierda estén, mejor.

        Pero… entiendo que es un riesgo grande porque Sanders es MUY peligroso. Y no hay garantia de que pierda. Este artículo es la voz de la prudencia. Yo, a ratos, no soy muy prudente y pienso que quien no se arriesga, no gana. Pero se me pasa 🙂

        Leo muchos artículos. No siempre ¨el último¨ me convence. Más a menudo estoy en desacuerdo. Coincidir ocurre menos a menudo que no coincidir porque la visión de cada uno es muy personal y la probabilidad de coincidencia no es demasiado grande.

        • Víctor López 10 March 2020 at 2:25 pm Permalink

          Pero no funciona exactamente así, con o sin Sanders como candidato electo, el decantamiento de la izquierda hacia el extremo ya está consumado, si este fuera elegido y luego fracasara ante Trump, no significaría para esa izquierda que su posición por insuficiente fuera inválida. sino que necesita un poco más de adeptos y que en el 2024 posiblemente lo lograrían. Por eso el primer análisis era doblemente incorrecto, porque la llegada de Sanders no debilitaba a la izquierda sino que la fortalecía, y además las posibilidades de un triunfo ante Trump no son escasas, mucho menos con las vicisitudes que nos presenta el año.

          Se dará cuenta, que la promesa de “salud universal” para la gente que está muriendo es irrenunciable. Por eso llamé “extraña dialéctica” a la carrera contra reloj de estas primarias demócratas. Si los muertos comienzan a votar, muy poco se podrá hacer para contener a Sanders ya sea ahora o en noviembre. Salvo una opción B. Un saludo.

  4. Manuel 10 March 2020 at 12:00 pm Permalink

    El siglo XX fue el siglo de las grandes utopías, y tuvo como ideólogos protagonistas de estos grandes relatos a los intelectuales. Herederos del romanticismo, se erigieron como voceros del pueblo, manteniendo muchas veces una imagen irreal, simplista y limitadora de éste; a su vez asumieron la responsabilidad como agentes modernizadores y como rectores de una sociedad en pleno cambio, donde ellos debían convertirse en sus garantes éticos y en sus prominentes constructores. Considero la utopía de América como una utopía más en un mundo pleno de proyectos proféticos y promisorios.

    • Manuel 10 March 2020 at 3:52 pm Permalink

      “ idearon grandes relatos utópicos, inmersos en la peligrosa inconsciencia de obviar que las sociedades humanas se transforman día a día, con energías diversas de muchos ciudadanos, no de una vez y por siempre en unos pocos años de construcción precipitada.”

  5. vicente 10 March 2020 at 3:48 pm Permalink

    El dinero de la droga no se queda en Colombia,se queda principalmente en los paises desarrollados donde el consumidor paga de 50 a 100 dolares por un gramo de cocaina,Colombia pone los muertos,Gringolandia y Europa pone las narices.

    • Víctor López 10 March 2020 at 7:25 pm Permalink

      No se queda en Colombia pero la mayor parte vuelve en forma de inversión (y corrupción) sobre la totalidad de los países de Latinoamérica. Fuera de los intrépidos barones de la droga de los años 70s y 80s que jugaban muy fuerte, me quedo admirado de la eficiencia conque hacen y manejan sus inversiones hoy las grandes corporaciones del trasiego. Son de una eficiencia superlativa, que proviene de la universidad de la calle y el asesoramiento de brillantes como cautelosos sociólogos y financistas. Un saludo.

  6. MANUEL 10 March 2020 at 4:17 pm Permalink

    Julian Perez
    2 March 2020 at 12:24 pm

    Permalink
    Las casualidades… (o quizás no lo sean, como bien dices) Hablábamos del tema de la educación y ahora mismo vi esto.
    https://www.prageru.com/video/why-are-so-many-young-people-unhappy/
    (Que será seguido por ¨hate posts¨ )


    ¿qué quiso decir con “será seguido por “hate posts”?

    • Julian Perez 10 March 2020 at 6:20 pm Permalink

      Parte de la explicación que da Dennis Prager a por qué hay tantos jóvenes infelices he observado que provoca fuertes emociones. No es un tema que la gente trate desapasionadamente. Creo que no necesito decir más.

  7. Manuel 10 March 2020 at 4:31 pm Permalink

    “Somewhere, something incredible is waiting to be known.”
    Carl Sagan, quoted in Popular Science

    “To live is the rarest thing in the world. Most people exist, that is all.”
    Oscar Wilde, quoted in GoodReads.com

    “A generation that cannot endure boredom will be a generation of little men, of men unduly divorced from the slow processes of nature.”
    Bertrand Russell, quoted in Aeon.co

    demasiado buenas para no volverlas a poner


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