15 November 2014 ~ 9 Comentarios

CREAR O MORIR

por Carlos Alberto Montaner

Crear o morir Andrés Oppenheimer

¿Por qué los latinoamericanos apenas inventamos o innovamos? El periodista Andrés Oppenheimer, colaborador de CNN y de otros cien medios de comunicación, ha retomado con ímpetu la hiriente pregunta. La ha planteado en un libro excelente de título imperioso y subtítulo descriptivo: ¡Crear o morir! La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación.

Me parece un tema extraordinariamente importante que afecta a todo el ámbito hispano, no sólo a América Latina. A principios del siglo XX los filósofos españoles José Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno lo debatieron apasionadamente en diversos textos y desde distintos ángulos.

España se atrasaba ostensiblemente con relación al resto de Europa. Ortega sostenía que la decadencia del país se superaba europeizándose. “España es el problema, Europa la solución”, decía. Unamuno alegaba que el genio español era artístico, fundamentalmente literario, y remataba el argumento con un grito desafiante: “¡que inventen ellos!”.

Si Unamuno hubiera sabido economía en lugar de filología clásica, le habría agregado una coda a su boutade: que inventen ellos … y que se enriquezcan ellos. Algunos expertos suponen que el 40% del crecimiento económico de las sociedades se deriva de las innovaciones e invenciones convertidas en bienes o servicios volcados en el mercado.

Los datos son alarmantes. Corea del Sur registra anualmente diez veces más invenciones que toda América Latina. Israel, con menos de ocho millones de habitantes, patenta más hallazgos científicos o artefactos novedosos que 600 millones de latinoamericanos.

No hay ninguna universidad latinoamericana ni española entre las primeras cien del planeta, y apenas comparece un puñado entre las primeras 500. Y no se trata solamente de estudios universitarios: en las pruebas internacionales PISA, consagradas a medir y contrastar los conocimientos de los adolescentes en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura, América Latina aparece en la cola, muy cerca de algunas naciones africanas.

En el mundo hispano vivimos a remolque de los países innovadores. Nos movemos en sus aviones, nos curamos con sus medicinas, trabajamos en sus computadoras, nos entretenemos con sus películas y videojuegos, viajamos por su Internet, hablamos por sus teléfonos, nos asomamos al espacio gracias al talento que ellos han desplegado y, en definitiva, somos un apéndice casi inerte de ese primer mundo curioso y creativo que va gestando día a día nuestro futuro y la forma en que vivimos nuestras vidas.

El libro de Oppenheimer rezuma admiración por los creadores, a quienes ha visitado durante la redacción de su obra. Ha hablado con ellos y los ha entrevistado para conocer sus testimonios de primera mano, pero su intención no es avergonzar a los latinoamericanos por su postración intelectual. Por el contrario, el autor ofrece soluciones a estas graves limitaciones. La obra culmina con cinco recomendaciones encaminadas a revitalizar las tendencias innovadoras. Vale la pena consignarlas. Están cargadas de sentido común.

Primero, crear una cultura de innovación en la que se distinga y venere a los creadores, como se hace con los deportistas, para estimular la aparición de estos talentosos ciudadanos. Cada emprendedor que se frustra es una fuente de riqueza y desarrollo que perdemos todos. Si estamos de acuerdo en que la clave de la prosperidad está en el empuje de personas excepcionales, hallarlas y cultivarlas debería ser una prioridad del Estado.

Segundo, es posible y es necesario educar para que surjan los inventores e innovadores. Oppenheimer lo resume con un dato estadístico escalofriante: en Irlanda y Finlandia, de acuerdo con la población, hay cinco veces más graduados de ingeniería que en Argentina. El gusto por las matemáticas y por las ciencias comienza en la niñez. En esa etapa de la vida se puede abordar estas materias como si fueran juegos.

Tercero, eliminar las leyes que ahogan a los emprendedores. En América Latina la madeja burocrática asfixia a los espíritus creativos. Hay que pagar sobornos a funcionarios corruptos. Las leyes de quiebra impiden o hace muy difícil que quienes fracasen puedan levantarse de nuevo, olvidando que la economía libre es un sistema de tanteo y error donde cada caída forma parte de un proceso de aprendizaje.

Cuarto, hay que invertir en investigación y desarrollo y en fomentar el capital de riesgo. Israel es el país del mundo que proporcionalmente dedica el mayor porcentaje de su PIB a investigación y desarrollo. Pero ese dinero debe salir, en mayor proporción, de las empresas privadas. Hay que involucrar a las universidades en las tareas de las empresas. Las universidades no deben convertirse en instituciones anti-sistema. Eso es suicida.

Quinto, debe globalizarse la innovación y ello incluye servirse de la posibilidad de estudiar en las universidades del Primer Mundo. Corea del Sur, con apenas 50 millones de habitantes, tiene 71 000 estudiantes en USA, la mayor parte en carreras de ciencias, mientras toda América Latina posee menos de la mitad de esa cifra.

En fin: el camino es arduo y extenso, pero mientras más pronto comencemos, mejor nos irá.

Print Friendly

9 Responses to “CREAR O MORIR”

  1. Pericles 15 November 2014 at 8:19 am Permalink

    Resulta tan contundente y probatorio el análisis, tan objetivo, que parece increíble que no fuese el denominador común universal. Es evidente que nuestros políticos y gobernantes, a diferencia de los que actúan en los países citados, están más interesados en engordar su megalomanía, llenarse los bolsillos con los fondos públicos y satisfacer su insaciable ego que en el futuro de sus sociedades.
    Pero lo más riesgoso para el futuro no resulta de esta clase, que tiene siempre la camaleónica facultad de modificarse para adaptarse a las nuevas realidades.
    El escollo que realmente se interpone para la aceptación del fenómeno asienta en el sustrato en que se desarrolla: la cultura, el origen histórico y la evolución de una ciudadanía que por tradición y costumbre (ignoro hasta que punto por razones de latitud geográfica y climatología) se comporta de manera increíblemente ajena a los rasgos que caracterizan a los residentes en los territorios en que estas tendencias existen, de manera consustancial con su conducta social en todos los componentes de su vida diaria. Insisto en que es el farallón más difícil de derribar, o al menos de modificar, porque no tengo idea de cómo puede lograrse.
    Cambiar modelos, sustituir partidos y líderes, son modalidades que impone el devenir del tiempo, pero transformar la mentalidad de una colectividad será una tarea titánica y difícil de materializar.

    Pericles

    • JORGE FELIX 20 November 2014 at 12:27 pm Permalink

      Pericles , nuestras sociedades de Latino America tienen cada una el gorbernante que se merecen , o es que no miras a la Venezuela de hoy , a Nicaragua , a Ecuador , a Argentina y demas y demas , no son los politicos los unicos responsables del problema somos todos nosotros , venimos de una raza que te garantiso, parecer no es competitiva , seria lo mismo que quisieras poner a competir a un pony con un caballo arabe en una carrera de 3000 km por el desierto , asi mas o menos.

  2. Medardo Rodríguez 15 November 2014 at 10:54 am Permalink

    Sería bueno hacer varias preguntas al respecto:

    1.- ¿Cuántas innovaciones o inventos de latinoamericanos aparecen con hechos en otros países, fundamentalmente en EEUU?

    2.- ¿Cómo es el orden de los países del área en cuanto a cantidad de invenciones aunque sean pocas?

    3.- ¿Cómo queda Cuba con el bloqueo por el daño a investigaciones, capacidad de registro, emigraciones forzadas de sus mejores especialistas, …?

    • Roberto Fernandez-Rizo 16 November 2014 at 4:04 pm Permalink

      1.- Sería muy bueno saberlo, sobre todo,para conocer la relación que existe entre las oportunidades que han tenido esos emprendedores y creativos en Estados Unidos, país donde han podido desplegar sus conocimientos, y el país de origen. Sin recabar datos demográficos, la lógica común indica que su actual residencia está allí donde se lo permiten sus conocimientos, capacidades y habilidades. Y las personas, siempre que pueden, se asientan en espacios donde su vida se haga más satisfactoria. Que es en definitiva lo que anhela el ser humano.
      2.- Sin mencionar Canadá y Estados Unidos, por la diferencia abismal que existe, los países que más capacidad innovadora tienen son Chile, Brasil, Uruguay, Argentina, México, Colombia, Perú…
      3.- Esta pregunta es la menos seria de todas. El daño a las investigaciones, porque las pocas logradas en Cuba que han alcanzado categoría internacional tienen una carga de condicionamientos y presiones gubernamentales tal que le hacen la vida un yogurt al capital humano, a la capacidad de registro -porque las facilidades para innovar, para registrar tales innovaciones y potenciar que se llevan a la práctica es de los gobiernos, no de un país extranjero. ¿Emigraciones forzadas de sus mejores especialistas? Esta pregunta es una burla al sentido común que impera en este foro.
      El Nacionalismo, en el siglo XXI, es una posición no tan solo retrógrada, sino a larga destructiva para cualquier sociedad, país o grupo social que lo enarbole.

    • JORGE FELIX 20 November 2014 at 12:29 pm Permalink

      Medardito !!!!! ven este es otro al que le gusta las justificaciones , se te olvida Koera del Norte y Korea del Sur , , deja de hacerte el ciego , por eso es que no tenemos arreglo.

  3. Sergio Hernandez 15 November 2014 at 10:55 am Permalink

    Excelente. Hay factores culturales muy arraigados detrás. Se nota fuertemente desde los propios aeropuertos cuando uno vuela de Chicago a Bogotá, Lima, Buenos Aires o Santiago. La actitud de la gente es en un caso “yo soy independiente y creativo” mientras que en el otro (el aeropuerto de destino) es “yo consumo, socializo y me divierto… o descanso”.

  4. Lorenzo Rodolfo 16 November 2014 at 1:32 am Permalink

    A Medardo Rodríguez.
    Seamos serios. En primer lugar no es un bloqueo, sino un EMBARGO, que
    con el paso de los años ha casi desaparecido. Estados Unidos ha sido durante la década 2000-2010 el tercer socio comercial de Cuba y en ese período le vendió más de 8 mil millones de dólares, lo cual ha incluido desde aceite comestible y pollo congelado hasta vacas Holstein.
    En segundo lugar, las temáticas de la investigación científico-técnica en Cuba han sido siempre priorizadas, orientadas y decididas por el “científico en jefe” (que de ciencias sabe el equivalente de lo sabe cualquier cubano de a pie de japonés antiguo y ya sabemos que esa es la segunda lengua que habla la mayoría de la población). Ahora mismo y desde hace ya bastante tiempo está él mismo investigando todo lo concerniente a la moringa, con esa dedicación, meticulosidad y erudición científica y técnica que le caracteriza y que tantos resultados magníficos de desarrollo ha dado ya a ese quebrado y destrozado país.
    Antes se dedicó a investigar sobre genética animal, tanto en la ganadería productora de carne como en la de leche y los exitos han
    sido fabulosos y gracias a los cuales los cubanos ya no consumen carne (que es además un alimento cancerígeno) ni leche (que también es un producto tóxico y no aconsejable para la buena salud de la población). Resultados también sorprendentes se han obtenido en el desarrollo de nuevas variedades de caña de azúcar, gracias a los cuales la industria que antes producía más de 7 millones de toneladas hoy casi ha desaparecido, lo cual cumple la promesa de erradicar el monocultivo anterior a la debacl… perdón, quise decir revolución. Las investigaciones en búsqueda de nuevas variedades de arroz, café, cacao, hortalizas, vegetales, etc. cuyos índices de producción y con-
    sumo son extraordinariamente “sodavele” (“elevados” al revés). Las investigaciones llevadas a cabo bajo la dirección del “científico en jefe” han sido también muy exitosas en la rama de la medicina y en la preparación de excelentes profesionales, cuyas cifras de crecimiento sólo son comparables a las de enfermedades que ya estaban extinguidas y otras nuevas, como el dengue, cólera, neuritis óptica, sarna, chikungunia, etc. Se equivoca a sabiendas este agente de la CIA y provocador imperialista de Oppenheimer (apellido a todas luces germano, por lo que posiblemente sea además un nazifascista) al no mencionar que, si bien Latinoamérica es un desastre de atraso debido al colonialismo yanqui, Cuba es un portento de investigación e invensión científica y técnica y de preparación de cientos de miles, diría que millones, de especialistas en todas las ramas del saber y de estudiantes que no logran pasar los examenes de ingreso de las universidades norteamericanas y de otros países.

  5. Maximiliano 16 November 2014 at 12:03 pm Permalink

    Esta generacion ya esta perdida, hay que apuntar a la proxima.
    No hay manera de hacerles comprender a los bobos como se crea riqueza y como se destroza.
    Un inepto que no produce nada siempre buscara’ una excusa para justificar porque los resultados son inferiores al del trabajador calificado, al quien acusara’ de explotador, imperialista ,etc.
    Tipica mentalidad del FRACASADO que nunca ha triunfado en la vida y que entre si’ sabe que nunca triunfara’ pues tiene su excusa lista sin fecha de vencimiento que usara’ perennemente.
    Mejorar, agregar capacitacion’ a la mano de obra, y valor al producto no caben en su diccionario.
    La aritmetica mucho menos: la aritmetica de los fracasados dice que los resultados obtenidos por una mano de obra no calificada que trabaja menos y mal tienen que ser iguales o superiores (nunca inferiores) a la de la mano de obra calificada que trabaja mas y mejor.
    Si llegan a ser inferiores es porque un saboteador los ha explotado.
    Aqui falta volver al kindergarten. Son casos perdidos. Una generacion ya perdida. A ver si lo arreglamos con la proxima antes de perder tambien el siglo XXI.

  6. JORGE FELIX 20 November 2014 at 12:35 pm Permalink

    Yo se que en el fondo Carlos A. Montaner sabe que no tenemos arreglo , el sabe de buena tinta que venimos de una combinacion , entre espanoles e indios y al final para rematar con negros africanos que nada bueno nos puede haber traido a la informacion genetica y de alli a las cualidades como seres humanos. La raza , lo repito , no puedes querer que un gallo espanol pelee como un gallo fino , no somos finos , somos torpes y tendremos un continente torpe y atrasado.


Leave a Reply