01 January 2012 ~ 5 Comentarios

Cuba 2012

por Carlos Alberto Montaner

Cuba ejemplo

(EL NUEVO HERALD) Otro primero de enero. ¿Qué ocurre en Cuba a los 53 años de instaurada la dictadura comunista? Algunas cosas importantes. Fidel, a sus 85 años, apartado del poder por su edad y sus dolencias crónicas, ya no manda. Tiene algunos momentos de lucidez en medio de una creciente bruma senil como la que afecta a sus dos hermanos mayores, Angelita (89) y Ramón (87), aún vivos, pero dementes.

Cuando no dormita, Fidel se entretiene viendo la televisión internacional y leyendo informes que le entregan sus asistentes. Lo tratan reverentemente, como si mantuviera alguna autoridad real. Es pura ilusión. Cada cierto tiempo, algún viajero afectado por una suerte de curiosidad antropológica interrumpe su letargo y el Máximo Líder, con la lengua enredada y en voz muy baja, lo que aumenta el martirio, le inflige, muy mal hilvanados, algunos cuentos de la Sierra Maestra o le explica cómo la solución del problema del hambre está en las plantaciones de moringa, una planta generosa y comestible que acaba de descubrir. El Comandante, melancólicamente, advierte de que su hermano Raúl está deshaciendo toda su “obra revolucionaria’’, pero nada puede hacer por evitarlo, aunque a veces llama a algunos de sus viejos amiguetes para quejarse. Estos odian escucharlo. La oreja de la Seguridad del Estado es poderosa y cualquier complicidad puede costar muy cara.

Le responden con frases vagas y evasivas que no los comprometan. Allí le llaman a eso “hablar para los micrófonos”. Son las miserias de los juegos de poder.

Raúl Castro, mientras tanto, continúa la lenta demolición del desastre que le dejó su hermano. El juicio, resumido por uno de los allegados, a condición de que no se revele su nombre, es implacable: “Fidel se dedicaba a la politiquería y se olvidaba de la administración.”. Y luego sigue: “se rodeó de acólitos corruptos e incompetentes que lo alababan constantemente, pero en privado se burlaban de él”. La frase con que concluye su diagnóstico es muy severa: “el problema más grande del país no es el embargo norteamericano, sino la herencia del fidelismo. Raúl debería fusilar a unos cuantos’’.

No sé si la historia absolverá a Fidel, como pronosticó hace sesenta años, pero los raulistas ya lo condenan.

Raúl no va a fusilar a nadie. Fue un joven sanguinario, mas a los 80 años la ancianidad y la influencia de su hija Mariela lo han moderado. Ser un asesino de opositores no es bien visto en los tiempos que corren. Raúl tiene tres objetivos. El primero, es mantenerse en el poder junto a sus militares. El segundo, aliviar la asombrosa improductividad del sistema. El tercero, organizar la transmisión de la autoridad para que su muerte no interrumpa el control de la dinastía.

El primer objetivo y el tercero dependen del segundo. Marx, que se equivocó en casi todo, tenía cierta razón cuando aseguraba que las relaciones de producción generaban las percepciones y, por ende, los comportamientos. Nadie duda en Cuba de que el país es un desastre miserable del que millones de personas quieren escapar. Apenas quedan defensores del colectivismo. Raúl quiere desmontar el sistema, pero poco a poco, en una demolición controlada.

Eso, sencillamente, no funciona y lo están comprobando. Crear y dirigir un sistema económico libre es un contrasentido. La economía de mercado exitosa es producto del surgimiento de un orden espontáneo, no de la planificación de unos cuantos burócratas trasnochados. Por eso siguen cayendo los índices de producción agrícola; por eso los microempresarios autorizados a existir –“cuentapropistas’’, les llaman– descubren cuán difícil es actuar en un ambiente económico hostil en el que continúan dependiendo de un Estado muy torpe que es el único suministrador de insumos y créditos.

Por otra parte, la demanda de libertades civiles es creciente. Los cubanos, incluidos los simpatizantes de la dictadura, quieren poder viajar libremente. Casi todos esperaban que se eliminara la odiada ”tarjeta blanca” o permiso de salida. Los que estaban fuera pensaban que se suprimiría la necesidad de visa para ingresar a la patria. Pero Raúl se negó. Tiene miedo.

Sabe que los regímenes comunistas, como ha descrito el periodista Juan Manuel Cao, “colapsan por la estampida de la gente que huye’’. Su apuesta, absurda, irreal, es por una mejora sustancial de las condiciones de vida de los cubanos hasta el momento en que se reconciliarán con el gobierno y con el sistema híbrido de socio-capitalismo de partido único y mano dura. Eso no va a ocurrir. A estas alturas debería saberlo.

5 Responses to “Cuba 2012”

  1. Israel Abreu 1 January 2012 at 4:41 pm Permalink

    Estoy de acuerdo con lo que dice Carlos Alberto Montaner. La situación político económica social en Cuba es insostenible. Raúl no tiene alternativa, está “al borde del precipicio?, como dijo él mismo. O cambia o se hunde. Pero si cambia se hunde también. Le pasará como a Gorbachov en la URSS que trantando de humanizar al sistemo lo desintegró o como a Den Siaopín en China que buscando más o menos lo mismo el sistema comunista pasó a ser una dictadura capitalista que tarde o temprano también girará hacia la democracia. “¡Ah, pero la situación geográfica de Cuba no es la de La China. Los sistemas totalitarios son como los muros, si se agrietan se desmoronan. Es como caminar sobre arena movediza, mientras más te mueves más te hundes.

  2. José López Mera 2 January 2012 at 8:34 am Permalink

    Raúl quiere cambiarlo todo, para que no cambie nada, un contrasentido imposible. Y como no es tonto y recuerdo lo que le pasó a Gorbachov, no va a caer en la trampa del “glasnost criollo”, abriendo la mano para dar algo de libertad. Y sin libertad la economía no funciona, como viene ocurriendo hace 50 largos años. Todo seguirá más o menos igual, hasta que Cuba estalle – y estallará.

  3. menendag05 2 January 2012 at 1:28 pm Permalink

    ¿EL PENÚLTIMO PRIMERO DE ENERO?
    Enero 2012
    Resulta trágico, desconcertante, casi increíble, que una sociedad como la nuestra, que hace mucho se percató de manera mayoritaria de lo incongruente del proyecto, aun cuando por supuesto y por múltiples razones no tuviera la posibilidad de expresarlo y manifestarse en consecuencia, necesitara más de medio siglo y la cooperación de la lenta e implacable biología de la senectud para poner fin a esta autocracia, que con un lenguaje tautológico y una estrategia consecuente con él, ha logrado no solo conseguir el apoyo de los pragmáticos incondicionales que transitan las mismas y fatales sendas, sino incluso la de mentes más lúcidas que inexplicablemente en medio de una contemporaneidad que le despoja de cualquier posibilidad real sigue exaltando un relato lleno de imágenes oníricas al cobijo de un anti capitalismo, que no justifica bajo ningún concepto la navegación por las engañosas aguas de una utopía descalificada por la implacable realidad
    Algunos que le acompañaron en la aventura (no todos incompetentes, pero si todos corruptos) son depositarios de una buena parte de la culpa.
    Su cultura política y su acceso a la realidad y al futuro del mundo en que contribuyeron a sumergirnos, conscientes del resultado final, inevitable y previsible a mediano plazo marcarán su memoria con una parte no despreciable del tributo que nos obligaron a pagar.
    Creo que a ellos les viene como anillo al dedo la aplicación del término: politiquear:
    Intervenir en política con superficialidad o buscando el propio beneficio.

    El gran jefe tenía bien definidos sus intereses:
    Su proyecto era convertirse en un Demiurgo porque ese era su Fatum.
    La tarifa que debía pagar la sociedad no formaba parte de su cálculo. Su discurso preñado de sofismas y de vulgar chovinismo justificó sus decisiones taxativas y su arrogancia y su autarquía le impidieron comprender que al final, su boceto solo podía conducir al desastre en que nos sumió.
    En la actualidad, no solo le condenan-con toda la reserva que impone el riesgo- los raulistas y sus viejos colaboradores. El tribunal a quien entregó personalmente el veredicto sobre su trayectoria le ubicará en el estanco donde se conservan los grandes fracasos de la humanidad.
    El Castrismo es hace mucho un cadáver putrefacto. La muerte física de sus promotores, a pesar de los planes y estrategias para preservar su continuidad, en manos de la saga, no tiene posibilidades de supervivencia.
    La economía y los tímidos intentos para su rescate, son como un volcán extinguido, que ya no genera lava, ni cenizas, ni siquiera el humo residual.
    El Populismo latino dejará de latir, tan pronto la sangre nutricia que le mantiene con vida-el petróleo venezolano- deje de correr por sus venas y ello será el evento consecutivo a la otra tarea pendiente de la biología.
    El rechazo nacional e internacional a la entelequia no toleraría sucesiones dinásticas.
    Afortunadamente esta no es la tierra de los Kinilsunes

    Pericles

  4. Cuco 4 January 2012 at 5:00 am Permalink

    Cómo se nota Dr. Montaner que ud. no lo conoce bién o se está haciendo el bobo…je,je !!..Ahí el que manda es el Psicópata en Jefe….
    Y le anuncio solemnemente de que vive convencido de que enterrrará a Raúl y sus refórmas estúpidas; a Chávez también con su descabellado socialismo disfuncional y al final de sus días, cuando probablemente tampoco ud. viva, será que negocie un acuerdo para finiquitar “su revolución”..(que el bién sabe que no funciona..)…!!!!
    Ese bichito no es fácil Dr. Montaner..!!
    Siga durmiendo de ese lado Doctor….

  5. Alruve 7 January 2012 at 2:58 pm Permalink

    Sé que Cuba no es China, pero sabiendo que hace varios años durante la visita de Raul a China este se quedó muy impresionado de la forma como habían resuelto su problema los comunistas chinos.
    ¿No será que quiere empezar algo como lo del país de mao?


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