03 August 2019 ~ 14 Comentarios

Del Tercer al Primer Mundo

Por José Piñera

“Yo tengo un sueño” proclamó Martin Luther King en 1963 frente al Memorial a Lincoln en Washington DC. “Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’.  Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter…Y cuando esto ocurra, podremos cantar las palabras de un viejo espiritual negro: ¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres!”

En Chile no tuvimos una terrible división racial como en Estados Unidos, pero sí una profunda fractura política alimentada por el drama de la miseria y exacerbada por la opción de la izquierda por la “vía armada”.

A mediados de la década del 70, algunos de nosotros también tuvimos un sueño de libertad. Soñamos que algún día nuestros hijos no vivirían en un país en que la mitad sobrevivía en la desesperación de la pobreza y la otra mitad dormía temerosa de las consecuencias de esa miseria. Sabíamos que si Chile lograba llegar a ser un país desarrollado, todos, por fin, seríamos verdaderamente libres.

En la concreción de ese sueño fue clave que ya en 1956 dos visionarios norteamericanos, Albion Patterson yTheodore Schultz, hubieran impulsado un extraordinario convenio de cooperación entre la Universidad de Chicago y la Universidad Católica de Chile, el cual había creado una masa crítica de economistas que combinaban la excelencia profesional con la confianza en los mercados libres. Y fue providencial que en 1975 el gobierno libertador le confiara a este equipo de economistas la descomunal tarea de reconstruir primero la destrozada economía y liberar después a Chile de la pobreza y el subdesarrollo.

Y nuestro sueño se cumplió. Ya en 1995, Sol Serrano, Premio Nacional de Historia, lo confirmó: “La sociedad chilena, en los últimos 20 años, ha cambiado a una velocidad desconocida respecto de sus 500 años de vida anterior. Y este gran cambio es lo más grande que ha habido en la historia”.

El modelo económico, las siete modernizaciones y el proceso de “redemocratización desde dentro” fueron tan exitosos (ver Economía y Sociedad Nº 96, julio-septiembre 2018) que el Presidente Aylwin en 1990 descartó las promesas de campaña de su coalición y mantuvo intactos los pilares de la Revolución Liberal de 1975-1989. Su ministro de Hacienda Alejandro Foxley lo reconoció así el 2000: “El gobierno de Pinochet realizó la transformación, sobre todo en la economía chilena, más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización que ocurrió una década después, al cual están tratando de encaramarse todos los países del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria y la del equipo de economistas (…) Esa es una contribución histórica que va a perdurar por muchas décadas en Chile y que, quienes fuimos críticos de algunos aspectos de ese proceso en su momento, hoy lo reconocemos como un proceso de importancia histórica para Chile”.

Es notable también esta confesión de un intelectual de izquierda en la cual alude al sueño de su generación:“Cuando llegué a Chile, mi obsesión fue entender cómo se había transformado este país. Porque mi percepción era que la revolución que nosotros habíamos soñado, la había realizado el gobierno de Pinochet. Se había modificado muy profundamente la economía chilena, en forma irreversible; se había producido una desestatización progresiva y la gente, aunque estaba sometida a muchas más tensiones, era más libre” (Eugenio Tironi, ver Para Segunda Lectura).

Por otra parte, el académico de la prestigiosa Hoover Institution Bill Ratliff sintetizó así el rol pionero de Chile en el mundo: “El primer país del mundo en romper con el pasado, alejándose del socialismo para abrazar el libre mercado, no fue la China de Deng, el Reino Unido de Thatcher o los Estados Unidos de Reagan. Fue el Chile de Pinochet, en 1975”.

Así, es consistente con estos reconocimientos la clasificación que, basada en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, coloca a Chile en el Primer Mundo:

Sin embargo, es evidente que existen áreas en que todavía Chile tiene características de país del Tercer Mundo, como, entre otras, la salud pública, la operación del aparato estatal y, sobre todo, la política partidista. Pues, lamentablemente, hoy ya es evidente que ocurrió lo que advertí en 1991: “Hay un nuevo Chile económico y social que está muy bien, pero hay un viejo Chile político que está muy mal. Hasta ahora esta dicotomía no se nota demasiado en la marcha del país real, pero la lógica de los acontecimientos llevará tarde o temprano a la asfixia del Chile modernizado, estrangulado por las insuficiencias de su aparato político”.

Lo comprueba el simplismo y la demagogia con la que los gobiernos y los parlamentarios enfrentan la discusión sobre cualquier política pública. Por ejemplo, en estos días es vergonzosa la falta de argumentos en el debate sobre los ajustes al sistema tributario y de pensiones (ver artículos de DazaRestini y el compendio de “Voces por la libertad de elegir”). El principal desafío para la próxima década es, entonces, una radical modernización de la política.

Es paradojal que mientras la clase política reduce la tasa de crecimiento potencial del país con sus deficientes políticas públicas, el “shock” exógeno de los inmigrantes eleva esa tasa, como lo afirmó el Banco Central en su reciente IPoM. Así lo postuló nuestro editorial “Inmigración para el crecimiento” de 1987 (ver carta de Sergio Gutierrez Olivos en esta edición).

Economía y Sociedad celebra con esta edición la publicación de  100 números, durante 40 años, luchando y proponiendo ideas para lograr la transición del Tercer al Primer Mundo (ver el Dossier con los temas principales de cada una de las revistas).

Cuando lanzamos la Quinta Época de la revista el 2016, cité estos versos de Lord Tennyson para trasuntar nuestro compromiso permanente con la búsqueda de un mundo mejor para todos. Reitero esta convocatoria:

Venid amigos
No es tarde
para buscar un mundo nuevo,
pues sueño con navegar
más allá del crepúsculo
y, aunque ya no tengamos
la fuerza que antaño
movió cielos y tierra,
somos lo que somos:
un mismo temple
de corazones heroicos
debilitados por el tiempo, pero
voluntariosos para luchar,
buscar y encontrar
y no rendirse.

14 Responses to “Del Tercer al Primer Mundo”

  1. joseluis 3 August 2019 at 2:45 pm Permalink

    Que ironía tiene la vida, en la practica el sueño se cumplió, hoy en día ese sueño para muchos no es aceptable, y algunos, han hecho de ese sueño un negocio( los activistas) y otros ( los politiqueros demagogos ) un arma para ganar votos. Los últimos, los medio de comunicación han crea un fantasma racial.

    • joseluis 4 August 2019 at 5:40 am Permalink

      No me gusta ligar el aceite con el vinagre.

  2. Ramiro Millan 3 August 2019 at 6:38 pm Permalink

    Si Chile llega a incorporarse al selectsimo grupo de países desarrollados, se abrirá una gran puerta hacia la esperanza para los países vecinos de Sudamérica, la puerta de la imitación cultural.
    Vamos Chile, adelante, no aflojen. No sé dejen tentar por los cantos de sirena de los prometeos de izquierda.
    No sé dejen dominar por sus pasiones a la hora de elegir sus gobernantes.
    Busquen con precisión de cirujano hasta dónde pueden presionar fiscalmente a su estructura económica sin afectar su dinamismo para asi conceder servicios sociales que justamente son reclamados. Insisto, con la precisión de un matemático.
    Busquen sin cesar el equilibrio entre su cultura política, aún con deficiencias, y la presión fiscal sostenible porque en el resultado de esa fórmula político-matematico está el número exacto que hace posible continuar este proceso de desarrollo sin pausa.
    -“Chile nos muestra el camino (1)(2)(3)(4)” razonvsinstinto.blogspot.com

  3. Cubano-Americano 3 August 2019 at 6:50 pm Permalink

    El Papel del General Augusto Pinochet ha sido innegable..al contrario de lo que Paso en Cuba del nefasto papel de Fidel Castro y comparsas en el desastre cubano..

  4. Víctor López 3 August 2019 at 8:59 pm Permalink

    Al igual que las personas, los países tienen un piso y un techo de posibilidades en un segmento del que difícilmente puedan salirse. Salvo alguna casualidad circunstancial que lo entierre o lo encumbre por un tiempo nada más. Lo mismo pasa con personas que circunstancialmente son premiadas, pero que luego vuelven paulatinamente a recobrar su “nivel”.

    El mejor activo de Chile es su excelente educación, y casi que… pare de contar. El problema del araucano y el quechua difíciles de asimilar lo limitan, además de la proclividad al delito de una parte de su población.

    Se parece a esas historias de ¡qué bien le va a Pepito! en los segmentos paupérrimos de la sociedad. A los pocos años Pepito cuenta “lo que le pasó”. Esos eternos ciclos de esperanzas y desgracias de nuestro continente no se repiten porque sí. El principal activo, el capital humano es bastante “modesto”, en el mejor de los casos. Las instituciones son letra muerte sin gentes que las fortalezcan.

    Están los soñadores, los platónicos de izquierdas o derechas que suponen que el progreso y la riqueza surgen de “revoluciones” o cartas magnas”, de “padres fundadores” y demás chácharas. La mejor prueba del fracaso de esas ocurrencias está demostrado en los cientos de revoluciones y estatutos que jalonan el África y América Latina.

    Cordial saludo.

  5. Manuel Ballagas 4 August 2019 at 9:46 am Permalink

    Pepe Piñera, un gran pensador.

  6. Manuel 4 August 2019 at 12:23 pm Permalink

    es politica todo lo que hace un Partido, único o no, acorralado por las circunstancias; el que vaya a Cuba a hacer negocio está en riesgo de perder todo sin compensacion; tendrían que cambiar muchas cosas para que la gente tenga confianza en los que mandan Cuba como si fuera su finca, un país de Todos al que están para servir, no para comandar y destruir, que es lo único que hacen muy bien.
    Eso no va a cambiar, pués tienen la coartada perfecta: si abrimos políticamente el Bloqueo continuará, los opositores contarán con el apoyo tremendo de los ricos que quieren un cambio de poder y sistema. Por tanto, nunca van a cambiar. El único modo pacífico para el cambio pasa por el fin del Bloqueo, de ahí en adelande se les pone más dificil mantener la coartada, aunque siempre tendrán mil motivos de los cuales agarrarse para que nada cambie, mira Venezuela

  7. Manuel 4 August 2019 at 12:36 pm Permalink

    La mayor de norbertus se casó:
    “Es la mayorcita de mis hijas. Yamileé Fuentes San Andrés. La madre la puso ese nombre por el personaje de Sinuhé el egipcio, la novela de Mika Waltari, un libro que ella leía con devoción mientras yo, con más devoción aún, me machacaba con Chapaev y Los hombres de Panfilov. Creo que fue la primera Yamileé de su generación registrada bajo ese nombre, y quizá la primera con ese nombre en toda Cuba, donde nadie conocía la novela de Waltari. Tengo pues, el orgullo de proclamar, que también estoy en el origen de la Generación “Y”. Aunque sea de forma tangencial. Es decir, se le debe todo a su madre, Esther (una pelirroja que quitaba el aliento ¡y con unas piernas!); “todo” es que está muchacha (a la derecha en la foto) que acaba de contraer nupcias en Toronto, Canadá, el 29 de julio de los corrientes, con Kenia Garcés y su pucha de flores, se salvó de llamarse Мария (se pronuncia en ruso “Maríya”) o Клавдия (“Klávdiya”) o Анастасия (“Anastasíya”) o mejor aún Panfilova gracias al empeño de su señora madre. Imagínense de haberle endilgado un Klávdiya, hoy yo estaría reputado como uno de los fundadores de la Generación “K”. Y la Generación “Y” no existiría. Y tampoco Yoaní Sánchez. Bueno, quiero decir, con ese nombre. A ver… Klávdiya Fuentes San Andrés. No está mal, para que ustedes sepan… Klávdiya… Klávdiya…

    Abajo: Viajaron desde La Habana a Toronto para consumar los trámites oficiales ante notario. Terminada la ceremonia, la pucha de flores cambia de mano y se ven listas para emprender el camino. El padre mira la foto desde lejos y se puede considerar orgulloso por el triunfo de sus genes: esa mochila a la espalda de una recién casada es pura impronta de Norberto Fuentes. La búsqueda eterna de la aventura. Cuiden esa felicidad, mis niñas”

    • Julian Perez 4 August 2019 at 1:10 pm Permalink

      >>donde nadie conocía la novela de Waltari

      Afirmación un poco exagerada. Hasta 1984 de Orwell era conocida por muchos, pues circulaba clandestinamente. Y muchos más conocerían Sinuhé, algunos por haberla leído y otros por la versión cinematográfica pues había una gran circulación de Betamax, y el que no tenía iba a casa de alguna amistad que lo ruviera.

      Muchos hasta habíamos visto ¨Nadie escuchaba¨, el documental archi-prohibido de Almendros, pues circulaban copias en Betamax.

  8. Manuel 4 August 2019 at 5:11 pm Permalink

    QUE HUBIERA GENTE BRILLANTE en Chile, no es lo sorprendente, las hay en todos los paises; lo sorprendente es el dictador que decide abrir paso a esa gente para beneficio de Todos en el pais, y el mundo, no de la cupula de poder, el grupusculo que suelen ser asnos avaros, cobardes y paranoides que en todo ven una amenaza

  9. manuel 10 August 2019 at 8:06 am Permalink

    Julián,
    Seamos Malditos:

    https://maldita.es/

    🙂

    Saludos a todos,

    Feliz fin de semana!

  10. Manuel 12 August 2019 at 10:56 am Permalink

    TODO APUNTA A QUE STEVE BANNON, EL QUE FUERA DIRECTOR DE LA CAMPAÑA EN REDES SOCIALES DE DONALD TRUMP, ha desembarcado en Europa decidido a hacerse notar. Y es que sus estrategias digitales y populistas funcionan. Después de dejar su granito de arena en Estados Unidos, ayudó a ascender en las elecciones italianas al conservador Matteo Salvini, líder de la Liga Norte. En España, ha catapultado al estrellato a Vox, que, al cierre de esta edición, tiene más del doble de seguidores en Instagram que Podemos y cuatro veces más que el PP. The Movement, en Bruselas, y Dignitatis Humanae, en Roma, son las sedes europeas de los dos think tanks de Bannon para manipular la intención de voto gracias a técnicas de microtargeting, que permiten segmentar a los ciudadanos por perfiles ideológicos, género, intereses, ubicación o conducta en la Red. La clave está en dirigir dardos envenenados a las audiencias que más se van a rebotar –y más van a reaccionar a tuits incendiarios, amplificando su efecto y su publicidad–, o a los sectores de indecisos. Al más puro estilo trumpiano.
    Otro frente al que teme la CE es Rusia. Y no se trata de una teoría conspiranoica ni de una película de James Bond, no. Un documento publicado en febrero por el Consejo de Ministros de la UE afirma que “los esfuerzos defensivos deben dirigirse a las fuentes rusas, que cada vez despliegan más estrategias de desinformación”. En 2016, la campaña soviética para boicotear el proceso electoral estadounidense alcanzó, solo en Facebook, a 125 millones de usuarios, según datos del citado informe. Google y Twitter fueron sus otras dos dianas. Pero no eran mensajes disparados al azar, sino diseñados a medida para targets específicos, e invisibles para el público general. “Los sentimientos individuales sobre ideas o candidatos políticos suelen ser muy impresionables y, por lo tanto, manipulables”, aseguran Dipayan Ghosh y Ben Scott, investigadores de la Harvard Kennedy School y autores del informe Digital Deceit, publicado el año pasado.
    La propaganda de precisión está basada en las mismas técnicas de inteligencia artificial que usa el márquetin online personalizado. Pero ¿qué sucede cuando no se trata de vender coches, sino candidatos electorales? “Las herramientas de publicidad digital son perfectamente legales. Todos los implicados se benefician económicamente en este ecosistema. Han desarrollado estrategias brillantes de persuasión activa. Pero también han abierto la puerta a abusos que pueden dañar el interés público y la cultura política, debilitando la integridad de la democracia”, advierte Ghosh. Es decir, lo peor que te puede pasar ya no es que te veas influido para comprar cierta marca de coche, sino que seas manipulado en tu visión política… y en tu voto.
    EN 2017, STEPHEN PADDOCK MATÓ A 58 PERSONAS Y DEJÓ HERIDAS A OTRAS 851 EN EL MAYOR ASESINATO EN MASA COMETIDO POR UN SOLO INDIVIDUO en Estados Unidos. Cuando, a la mañana siguiente, los ciudadanos quisieron ampliar la noticia en Google, se toparon con varias webs en los primeros puestos de resultados que describían a Paddock como un simpatizante liberal y anti-Trump. Además, aseguraban que el FBI había revelado su conexión con el ISIS. Pero todo era falso. La estrategia perseguía apuntalar la popularidad de Trump y fomentar el miedo a los ataques terroristas. 4Chan, una cadena especialista en desinformación, se había pasado toda la noche trabajando para cargarles la culpa de la masacre a los demócratas. Lograron que sus noticias falsas burlaran el sistema de selección de resultados del buscador, cuando alguien googleaba el nombre del asesino.
    Aunque parezca sorprendente, la desinformación está protegida por la libertad de expresión, por eso es tan difícil de frenar. Lo que sí se puede parar son técnicas como la que funcionó en la noticia de Paddock. “El Black Hat SEO está diseñado para engañar al algoritmo de búsqueda de Google durante unas horas, antes de que pueda corregir la distorsión. Es un arma crítica en el arsenal de propaganda de precisión. Los resultados de búsqueda sobre temas de actualidad juegan un papel clave para dar forma a la opinión pública. Por eso, su manipulación es un peligro para la integridad del debate político”, denuncia Ghosh, que además fue consejero de tecnología en la Casa Blanca durante el mandato de Barack Obama. Por ejemplo, cuando quieres enterarte de qué dijo tal candidato en su reciente aparición pública y lo googleas, el Black Hat SEO puede hacer que los primeros puestos de resultados sean de páginas con bulos para desprestigiar al personaje en cuestión.
    Imagina que eso no te pasa solo a ti, sino a millones de personas más al mismo tiempo. Supón que, además, esas noticias engañosas resultan tan verosímiles y atractivas que no solo te las crees, sino que las compartes y tuiteas a tus amigos. Eso multiplicado por millones. En menos de lo que tardas en echarte la siesta, ya se ha hecho viral. La onda expansiva es inmensa, para empezar, porque Google es el método de búsqueda de información que emplea el 85% de los internautas del mundo. Y porque los cinco primeros resultados de la búsqueda se llevan el 75 % del tráfico en la Red. Y el primero, el 95 %.
    Más sofisticada es otra herramienta que les valió la victoria aplastante a Obama en 2012, a Trump en 2016, al presidente francés Emmanuel Macron en 2017, a los defensores del sí en la campaña del brexit o al presidente Uhuru Kenyatta, en Kenia, en 2017. Hablamos del software de gestión de redes sociales o Social Media Management Software (SMMS), que se ocupa de determinar qué grupos de personas son más adecuados para dirigirse a ellos. Tras recabar datos personales de millones de usuarios, bien a través de su compra en el mercado de información o cosechados online, este software segmenta a la población para decidir cómo mostrarles un determinado mensaje. Es lo que ocurrió en la campaña de Trump: “De cada frase del candidato hicieron once versiones muy refinadas, para perfiles psicológicamente diferentes. Cuando conozco tu personalidad, conozco tus miedos, y ahí está la clave, ahí es donde empieza el lavado de cerebro. Esto se llama populismo, no democracia. Es ajustar mi charla a lo que tú quieres escuchar”, afirma Martin Hilbert, profesor de Comunicación en la Universidad de California y asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de EE. UU.
    Ocho de cada diez españoles opinan que las noticias falsas son un problema para la democracia en general y, en particular, en nuestro país
    EN LA MISMA LÍNEA, EL LLAMADO FILTER BUBBLE O ‘BURBUJA DE FILTRADO’ IDENTIFICA LA PARTE DEL PROGRAMA ELECTORAL con la que podrías estar de acuerdo, para bombardearte solo con esa idea. Es lo que se hizo con gran éxito en la campaña de Obama, tal y como nos cuenta Hilbert, donde crearon una base de datos de 16 millones de votantes indecisos, con el fin de enviarles propaganda a medida y ganarlos para su causa. “Podías estar en desacuerdo con su programa político en un 90%, y estar de acuerdo con una sola de sus promesas electorales. Si te muestran todo el rato –en tu feed de Facebook, en Twitter, etc.– mensajes sobre esa única idea afín a tu modo de sentir, acabas pensando: ‘Mira, qué bueno es Obama’. La burbuja de filtrado es tan potente que cambiaron la opinión del 80% de la gente que atacaron de esta manera. Así ganó Obama las elecciones”, recalca Hilbert.
    Como guinda, los servicios de escucha de las redes sociales también ayudan a afinar los mensajes. “Por ejemplo, si mucha gente empezaba a tuitear sentimientos negativos sobre un comentario hecho por Hillary Clinton, el SMMS dirigía su propaganda pro-Trump a esos usuarios”, aclara Ghosh. Aquí es clave el papel de los algoritmos de inteligencia artificial que toman decisiones complejas en tiempo real para determinar qué tipo de contenido envían a qué segmento de población.
    Y ES QUE ESOS ALGORITMOS TE CONOCEN MEJOR QUE TU PROPIA MADRE. Lo sabe bien el experto en psicometría Michal Kosinski, hoy investigador en la Universidad de Stanford. Un buen día, cuando trabajaba en la de Cambridge, decidió comprobar cuánto podía saberse sobre el perfil psicológico de una persona estudiando su actividad en Facebook, en concreto, las entradas en las que pulsaba me gusta. Hizo un experimento con millones de voluntarios: les aplicó test psicológicos y estudió su comportamiento en la red social. A partir de ahí, creó borradores cada vez más refinados de un algoritmo de inteligencia artificial capaz de hacer una radiografía a tu forma de ser, solo con tener acceso a tu página de Facebook.
    Con 68 likes, Kosinski demostró que su programa podía predecir la personalidad con bastante certeza, incluso el color de piel de una persona –con un 95 % de aciertos–, su inclinación sexual –88 %– o su filiación política –85%–. No contentos con eso, comprobó que con 150 me gusta, el algoritmo podía deducir cómo era alguien mejor que sus propios padres. Eso incluía sus necesidades y miedos más íntimos y cómo era de esperar que se comportara.
    Enseguida, el joven Kosinski intuyó el peligro que podía tener esta herramienta en las manos equivocadas. Si alguien era capaz de conocer con tanta profundidad a cada uno del océano de usuarios de Facebook, podría usar esos conocimientos para dirigirles afinadas técnicas de persuasión… o para perseguir a los homosexuales, a las mujeres árabes liberales, a los disidentes en regímenes totalitarios… Sus hallazgos podían suponer una amenaza para el bienestar de un individuo, su libertad o, incluso, su vida, empezó a advertir el propio Kosinski en sus publicaciones científicas. Y eso fue precisamente lo que pasó, al menos, en lo que respecta a la libertad de pensamiento.
    Aunque este investigador no estaba dispuesto a vender su programa algorítmico para fines comerciales o políticos, no pensaba lo mismo su colaborador Aleksandr Kogan, que firmó un acuerdo en 2014 con la compañía británica Cambridge Analytica para proporcionarles un programa similar, según revelaba The Guardian. Para ello, recolectaron de Facebook una base de datos de millones de votantes estadounidenses, sin avisar con qué propósito iban a usarse. No se descubrió el pastel hasta 2017, algo tarde, porque el invento ya lo había probado con éxito Cambridge Analytica en dos de las campañas más sonadas para las que ha sido contratada: la presidencial de Trump y la del brexit en el Reino Unido.
    Muchas compañías de IA trabajaron para trump
    En las pasadas elecciones.
    Otra compañía similar, que también trabajó para Trump en las elecciones estadounidenses, es Harris Media LLC, con base en Texas. Según el grupo en defensa de los derechos civiles Privacy International, Harris Media fue contratada en las elecciones de Kenia en agosto de 2017 por el partido en el poder y utilizó datos de las redes sociales para dirigirse a determinadas audiencias. “Nos preocupa el rol y la responsabilidad de los asesores que trabajan en las campañas políticas en Kenia, donde la afiliación tribal y la región de origen son datos muy sensibles políticamente”, denunciaba la oenegé en un comunicado a Reuters. Noticias falsas y troles dominaron la discusión pública y alimentaron la tensión y los enfrentamientos étnicos en los días previos a las votaciones.
    Luego están los bots. En agosto de 2017, Trump agradeció en un tuit a una tal Nicole Mincey por haberlo felicitado por “trabajar para el pueblo norteamericano”. Con 150.000 seguidores en Twitter, Mincey parecía ser, por sus comentarios y su foto, una afroamericana seguidora del líder republicano. Pero resultó que, en realidad, no era más que el avatar de un programa informático.
    “Los sentimientos individuales sobre ideas políticas suelen ser muy impresionables y, por tanto, manipulables”
    EL MISMO TRUMP RECONOCIÓ QUE NO HABRÍA GANADO LAS ELECCIONES SIN TWITTER. Pero, tal vez, no fue por el apoyo de los internautas, sino por el ejército de bots que amplificaron su alcance. Se trata de cuentas que no pertenecen a usuarios reales: son gestionadas por un software encargado de imitar la conducta humana. En mayo de 2017, un estudio de la Universidad de Georgia demostró que pueden servir para difundir mensajes políticos de forma masiva y convertirlos en trending topic en solo unas horas, simulando que son gente de carne y hueso la que está compartiendo su sentir o su opinión.
    Se especializa en estas técnicas la agencia rusa Internet Research, también conocida como Kremlinbots o Trolls de Olgino. Su granja de bots produjo y diseminó miles de posts en Facebook e Instragram para apoyar la campaña del magnate rubio en las pasadas elecciones de Estados Unidos, tal y como reportó en profundidad la revista Wired. De hecho, en febrero de 2018, el Departamento de Justicia estadounidense condenó a esta agencia por haber interferido con sus procesos políticos.
    Métodos similares se emplean en China y en Rusia para apoyar las ideas del régimen o desviar la atención de asuntos delicados. Y han saltado a la palestra en otros muchos países, como Francia, donde protagonizaron un intento fallido de desprestigiar a Macron antes de las pasadas elecciones.
    La burbuja de filtrado te bombardea solo con la parte de un discurso político con la que podrías estar de acuerdo
    Los bots políticos son muy útiles para difundir cientos de miles de comentarios de apoyo a un candidato… o para acosar a un contrincante o a un activista molesto con una riada de comentarios agresivos. “Su misión es engañar al público, hacerle creer que son personas quienes están expresándose en internet y que sus mensajes representan la opinión de una mayoría de la sociedad”, advierten los expertos en la materia Renée DiResta, John Little, Jonathon Morgan, Lisa Maria Neudert y Ben Nimmo, en un artículo publicado en Motherboard. Por si fuera poco, también se puede introducir en el programa de inteligencia artificial de estos autómatas la habilidad de buscar y detectar en la Red a individuos afines a determinada línea ideológica, para conectar con ellos y enviarles su propaganda, pues estos nuevos aliados humanos serán más proclives a difundirla después –sin saber que están siendo manipulados por bots, claro–.
    Cuando empezó la interminable campaña del brexit en el Reino Unido, no estaba tan clara la victoria de los independentistas. Es más, los primeros sondeos aseguraban que ganaría el no: quedarse en la UE contaba con muchos e importantes defensores. Pero no tenía a su lado una buena compañía de propaganda de precisión. Es uno de los temas que ha estudiado a fondo Vyacheslav Polonsky, investigador del Instituto de Internet de Oxford, que analizó 28.000 entradas en redes sociales y unos 13.000 hashtags para sacar sus conclusiones.
    NOS DIMOS CUENTA DE QUE LAS PERSONAS ESCÉPTICAS HACIA LA UE Y LOS QUE APOSTABAN POR EL BREXIT dominaban el debate y eran más efectivos en su uso de Instagram para activar y movilizar a la gente en todo el país. También tendían a ser más apasionados, activos y extrovertidos en su conducta online. Generaban de media casi cinco posts por cabeza más que sus oponentes”, señala. AggregateIQ, filial canadiense de Cambridge Analytica, fue contratada por los defensores del brexit para la campaña. Sus mensajes pudieron llegar hasta siete millones de personas, según un artículo de marzo en El Mundo, aprovechando el nicho de los indecisos y de quienes sentían resquemor hacia la inmigración.
    Otro caso que Polonsky ha examinado es el éxito en la campaña online de Macron en las elecciones galas de mayo de 2017. “Todas las interacciones con los simpatizantes eran grabadas y analizadas semánticamente mediante algoritmos avanzados para extraer palabras clave que resonaran con los votantes. Estas palabras clave eran usadas luego por Macron en sus discursos, adaptadas a diferentes audiencias y regiones. Los mítines eran retransmitidos en vivo a través de Facebook, mientras un equipo de creadores de contenido armaba cada tuit con una dedicación artesana”, explica Polonsky.
    Así las cosas, no hay duda de que las nuevas estrategias de propaganda de precisión han llegado para quedarse. Nos hallamos, en palabras de Ghosh, en “la era de la desinformación algorítmica”. Según Polonsky, “estamos siendo testigos del amanecer de una nueva frontera, donde la política es la guerra y el big data es una de las armas más poderosas de su arsenal”. Eso implica que quien domine el nuevo armamento liderará el discurso político y los corazones de la gente en la nueva y dudosa democracia digital. Porque, como nos recuerda este experto, “en Facebook, Twitter e Instagram, todo el mundo puede hablar, pero no todo el mundo puede ser escuchado”. Y ya no se trata de tener carisma o un discurso político de calidad: la clave está en tener de tu lado a los mejores expertos en algoritmos.
    PPara difundir su ideología sobre las leyes de igualdad de género o la inmigración musulmana, el partido liderado por Santiago Abascal –abajo, en la foto– ha demostrado que nada más eficaz que WhatsApp. El sistema de mensajería privada que más se usa en España da a los mensajes cierto carácter de familiaridad, y ayuda a que estos prendan como la pólvora. Algo parecido pasa con Twitter, donde se publicaron en febrero de este año tres millones de tuits mencionando a Vox, un millón por delante de los que hacían referencia al PSOE o al PP, según la consultora Digimind.
    Para George Lakoff, profesor de Lingüística en la Universidad de California en Berkeley, la clave para hacerse el amo de las redes está en llamar la atención. Y nada mejor que lanzar mensajes provocativos que siembren cabreo y frustración. Por ejemplo, al tildar al feminismo de supremacista, se logran dos cosas: meterse en el bolsillo a quienes prefieren el machismo y crear una oleada de reacciones furiosas que dan más publicidad a los promotores de la idea aberrante. Pero ¿qué hacer si no quieres entrar en el juego? La solución está en responder en positivo. “¡No repitas las acusaciones! En lugar de eso, usa tus propias palabras y valores para dar un nuevo marco a la conversación”, aconseja Lakoff en su libro No pienses en un elefante, sobre las estrategias actuales de propaganda.
    Facebook se reunió con responsables de los principales grupos políticos en España para asegurarles su compromiso en frenar la difusión de fake newsdurante la campaña. Google y Twitter también han prometido hacerlo durante las elecciones europeas, con algoritmos de inteligencia artificial para detectar y eliminar cualquier bulo que se cuele en sus redes. Aunque sus buenas intenciones no han servido, por el momento, para calmar la inquietud de la CE, que en 2018 interrogó a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, sobre los datos de 87 millones de sus usuarios que fueron filtrados a Rusia y usados para manipular la carrera electoral que dio la victoria a Trump en 2016.

    LLa clave está en el big data, “la huella que dejamos atrás en cada paso que damos en los medios electrónicos. Se estima que, por cada individuo en Estados Unidos, hay cinco mil puntos de datos disponibles para el análisis”, señaló en 2017 Martin Hilbert, profesor de la Universidad de California, en una conferencia sobre democracia en la era digital. Para poner un poco de orden, clasificar y buscar lo que interesa, están los algoritmos de inteligencia artificial, que “extraen conocimiento del mar de información con procesos que encuentran patrones en los datos”.
    Estosalgoritmossealimentandecada post que publicas, cada foto, cada opinión que tuiteas para ir dibujando tu perfil. También les dan de comer las cookies, que cada vez que visitas una web quedan enganchadas a tu dispositivo como una especie de anzuelo, y van siguiendo tus pasos por internet. Pero no solo son las cookies. Cada dispositivo que usamos tiene un sistema de localización que permite a terceras personas detectar todos los lugares donde hemos estado, mítines políticos y manifestaciones incluidas.


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