27 January 2020 ~ 38 Comentarios

Discurso leído por Ignacio Agramonte y Loynaz, en la Universidad de La Habana, en la sabatina de 22 de febrero de 1862

Esta es una copia literal del libro “Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social” con Introducción y selección de Juan J. Pastrana, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, texto comprendido entre las páginas 53 y 61.

Copia realizada por el Profesor Asistente Moisés Leonardo Rodríguez Valdés el 24 de enero de 2020 en Cabañas, municipio Mariel de la provincia Artemisa. Cuba.

Discurso leído por Ignacio Agramonte y Loynaz, en la Universidad de La Habana, en la sabatina de 22 de febrero de 1862

Sr. Rector e Ilustre Claustro.

Señores:
La administración que permite el franco desarrollo de la acción individual a la sombra de una bien entendida con- centración del poder, es la más ocasionada a producir óptimo resultados, porque realiza una verdadera alianza del orden con la libertad.

Vive el hombre en sociedad, porque es su estado natural, es condición indispensable para el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales y morales, y no en virtud de un convenio o de un pacto social como han pretendido Hobbes y Rousseau.

La sociedad no se comprende sin orden, ni el orden sin un poder que lo prevenga y lo defienda, al mismo tiempo que destruya todas las causas perturbadoras de él. Ese poder, que no es otra cosa que el Gobierno de un Estado, está compuesto de tres poderes públicos, que cuales otras tantas ruedas de la máquina social, independientes entre sí, para evitar que por un abuso de autoridad, sobrepujando una de ellas a las demás y revistiéndose de un poder omnímodo, absorba las públicas libertades, se mueven armónicamente y compensándose para obtener un fin determinado, efecto del movimiento triple y uniforme de ellas.

Me ocuparé de uno de esos poderes: del poder ejecutivo o administrativo; y solo él, porque tal es el terreno en que me coloca la proposición que defiendo. En ella se ha tomado la palabra administración en una de sus diversas acepciones, en la del ejercicio del poder ejecutivo en toda la extensión de sus atribuciones.

La divina mano del Omnipotente ha grabado en la conciencia humana la ley del progreso, el desarrollo indefinido de las facultades físicas, intelectuales y morales del hombre; y para llegar a ese fin, ciertas condiciones que constituyen en él deberes de respeto a Dios, porque tiene que someterse a ellas, pera llegar al cumplimiento de su destino, destino grandiosos, sagrado, marcado por la Providencia; y derechos con respecto a la sociedad que debe respetarlos y proporcionar todos los medios para que llegue a aquel desenvolvimiento. Detener la marcha del espíritu humano, ha dicho un célebre escrito, privándole de los derechos que ha recibido en la mano bienhechora de su Creador, oponerse así a los progresos de las mejoras morales y físicas, al acrecentamiento del bienestar y felicidad de las generaciones presentes y futuras, es cometer el más criminal de los atentados, es violar las santas leyes de la Naturaleza, es propagar indefinidamente los males, los sufrimientos, las disensiones y las guerras de que los pueblos no han cesado de ser víctimas.

Estos derechos del individuo son inalienables e imprescriptibles, puesto que sin ellos no podrá llegar al cumplimiento de su destino; no puede renunciarlos, porque como ya hemos dicho, constituyen deberes respecto a Dios, y jamás se puede renunciar al cumplimiento de esos deberes. Se ha dicho que el hombre, para vivir en sociedad, ha tenido que renunciar a una parte de sus derechos; lejos de ser así contribuye con una parte de sus rentas y aun a veces con su persona al sostenimiento del Estado, que debe defendérselos, que debe conservárselos íntegros, que debe facilitar su libre ejercicio. Bajo ningún pretexto se pueden renunciar esos sagrados derechos, ni privar de ellos a nadie sin hacerse criminal ante los ojos de la divina Providencia, sin cometer un atentado contra ella, hollando y despreciando sus eternas leyes. “La ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los Gobiernos”, como en Francia la Asamblea Constituyente de 1791.

La justicia, la verdad, la razón, solo pueden ser la suprema ley de la sociedad; es decir: salus populis suprema lex est es tomar el efecto por causa. El derecho para ser tal y obligatorio, debe tener por fundamento la justicia.

Tres leyes del espíritu humano encontramos en la conciencia: la de pensar, la de hablar y la de obrar. A estas leyes para observarlas, corresponden otros tantos derechos, como ya he dicho, imprescriptibles e indispensables para el desarrollo completo del hombre y de la sociedad.

Al derecho de pensar libremente corresponde la libertad de examen, de duda, de opinión, como fases o direcciones de aquél. Por fortuna, éstas, a diferencia de la libertad de hablar y obrar, no están sometidas a coacción directa; se podrá obligar a uno a callar, a permanecer inmóvil, acaso a decir que es justo lo que es altamente injusto, ¿Pero cómo se le podrá impedir que dude de lo que se le dice? ¿Cómo que examine las acciones de los demás, lo que se le trata de inculcar como verdad, todo, en fin, y que sobre ello formule su opinión? Sólo por medios indirectos, la educación, las preocupaciones, las costumbres, influyen a veces coartando el franco ejercicio de ese derecho, que es la más fuerte garantía para la sociedad y el Gobierno de un Estado que se funda en la verdad y la justicia.

A pesar de que la razón y la experiencia nos demuestran que no podemos formarnos una opinión exacta en ninguna materia sin examinarla previa y detenidamente, no han faltado hombres y aun clases enteras en la sociedad, que con miras interesadas y ambiciosas, han querido despojar al hombre de esos derechos revelados por la razón a todos, pues son universales, y monopolizarlos ellos. En cuanto a nosotros, siempre diremos con San Pablo: Examinémoslo todo y atengámonos a lo que es bueno.

Consecuencia de la libertad de pensar es la de hablar. ¿De qué servirían nuestros pensamientos, nuestras meditaciones, si no pudiéramos comunicarlos a nuestros semejantes? ¿Cómo adquirir los conocimientos de los demás? El desarrollo de la vida intelectual y moral de la sociedad sería detenido en medio de su marcha.

De la enunciación de los diversos exámenes, de las contrarias opiniones, de las diferentes observaciones, de la discusión en fin, surge la verdad como la luz del sol, como del eslabón del pedernal, ígnea chispa.

Pero la verdad, se ha dicho, no siempre, conviene exponerla; en realidad no conviene; pero es el poderoso que oprime al débil, al rico que vive del pobre, al ambiciosos que no atiende a la justicia o injusticia de los medios de elevarse; lejos de ser perjudicial, es siempre conveniente al ciudadano y a la sociedad, cuyas felicidades estriban en la ilustración y no en la ignorancia o el error, y a los gobernantes cuando lo son en nombre de la justicia y la razón.

La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener la libertad civil y política, porque instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos.

No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. “Se puede abusar de la prensa”, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade él mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género.

También se ha dicho que puede ser perjudicial por las informaciones; a esto respondemos con Ovidio: Conciamens recti famae mendacia ridet; o con el emperador Teodosio, en una ley que promulgó en 393, en la que dice: “Si alguno se deja ir hasta difamar nuestro nombre, nuestro gobierno y nuestra conducta, no queremos que esté sujeto a la pena ordinaria, marcada por las leyes, ni que nuestros oficiales le hagan sufrir una pena rigurosa, porque si es por ligereza, es necesario despreciarlo, si es por ciega locura, es digno de compasión; si es por malicia, es necesario perdonarle.”

Por otra parte, no es fácil que se expusiera un escritor a que el calumniador entablase contra él, ante el tribunal competente, la acción de calumnia, y sufrir las consecuencias.
La libertad de obrar consiste en hacer todo lo que le plazca a cada uno en tanto que no dañe los derechos de los demás. No puede darse, empero, demasiada latitud a esa restricción; hay casos en que, obrando libremente el individuo, causa un daño a los demás y a veces a la sociedad entera; y sin embargo, no puede impedírselo el ejercicio de su derecho, sin causarles mayores perjuicios atacando la libre acción individual. Así sucedería cuando un hombre independientemente invirtiera su capital en empresas ruinosas; en tal caso los abastecedores de un consumo sufrirían un menoscabo, pues que esa menos salida tendrían sus frutos; perjudicaría económicamente a la sociedad porque ese capital se pierde para la circulación y una cantidad equivalente de industria perece. El único remedio a males de esta clase, es fomentar la instrucción y estimular los sentimientos nobles y generosos. Por punto general, nadie conoce mejor los intereses de uno como él mismo, y cuando la opinión general está bien dirigida y por la conservación de la individualidad tiene energía, es un freno bastante poderoso contra el egoísmo, la avaricia, la prodigalidad, la envidia y demás carcomas del bienestar individual y social.

El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral; la sociedad no debe mezclarse en la conducta humana, mientras no dañe a los demás miembros de ella. Funesta son las consecuencias de la intervención de la sociedad en la vida individual; y más funesta aun cuando esa intervención es dirigida a uniformarla, destruyendo así la individualidad, que es uno de los elementos del bienestar presente y futuro de ella. Debe el hombre escoger los hábitos que más convengan a su carácter, a sus gustos, a sus opiniones y no amoldarse completamente a la costumbre arrastrado por el número. Es muy frecuente ese deseo de imitar ciegamente a aquellos que se hayan a igual altura que nosotros en la escala social, cuando no en una mayor. De este modo el hombre libre, convirtiéndose en máquina va perdiendo esa tendencia a examinarlo todo, a querer comprender y explicarse cuanto ve, a comparar y escoger lo bueno, desechando lo malo. Tendencia tan natural como necesaria en él. Así llega a ser capaz de grandes sentimientos, de esa voluntad fuerte, invencible, que se ha comparado a un torrente que arrastra cuanto encuentra a su paso y que caracteriza a los grandes genios. Una sociedad compuesta de miembros de aquella índole, en la que por la uniformidad de costumbres, de modo de pensar, no hay tipos distintos donde poder entresacar las perfecciones parciales, que reunidos en un solo todo pueda servir de modelo, se paralizará en su marcha progresiva hasta que otra parte de la humanidad, que haya ascendido más en la escala del progreso y de la civilización, sacándola del estado estacionario en que se encuentra, le dé nuevo impulso para que continúe en la senda de su destino. Dígalo si no la China, el Oriente todo.

Que la sociedad garantice su propiedad y seguridad personal, son también derechos del individuo, creados por el mero hecho de vivir en sociedad. El olvido o desprecio de ellos, si bien no es más criminal que los demás, si es más a menudo causa de revoluciones y conflictos en que a cada paso se ven envueltas las naciones.

Estos derechos, lo mismo que los anteriormente expuestos, deben respetarse en todos los hombres porque todos son iguales; todos son de la misma especie, en todos colocó Dios la razón, iluminando la conciencia y revelando sus eternas verdades; todos marchan a un mismo fin; y a todos debe la sociedad proporcionar igualmente los medios de llegar a él.
La Asamblea Constituyente francesa de 1791 proclamó entre los demás derechos del hombre el de la resistencia a la opresión…

Demostrado ya que el gobierno debe respetar los derechos del individuo, permitiendo su franco desarrollo y expedito ejercicio, creemos haber llenado nuestro deber con respecto a la primera parte de la proposición. Pasaremos a la segunda, o sea a demostrar que sólo la administración centralizada de una manera bien entendida o conveniente deja expedito el desarrollo individual.
La centralización llevada hasta cierto grado, es por decirlo así, la anulación completa del individuo, es la senda del absolutismo, la descentralización absoluta conduce a la anarquía y al desorden. Necesario es que nos coloquemos entre estos dos extremos para hallar esa bien entendida descentralización que permite florecer la libertad a la par que el orden.

Frecuentemente se confunde la unidad con la centralización; pero la unidad es: la uniformidad de intereses, de ideas y sentimientos entre los miembros del Estado, y la centralización: la acumulación de atribuciones del poder ejecutivo de un gobierno central. Las más de las veces existen juntas, sin embargo la Historia nos la muestra separadas en Roma cuando estaba en su apogeo de grandeza; en ella, al paso que sus Emperadores habían concentrado en sus manos todo el poder, no había unidad en el Imperio; y en la moderna Inglaterra, donde hay unidad de sentir y de pensar al mismo tiempo que descentralización administrativa.

La centralización limitada a los asuntos trascendentales y de alta importancia, aquellos que recaen, o que por sus consecuencias pueden recaer bajo el dominio de la centralización política, es indudable que es conveniente, más que conveniente, necesaria; pero es abusiva desde el momento en que, extralimitándose de la inspección y dirección que en aquellos negocios le corresponde, interviene en otros que no tienen esos caracteres.

Por fuerte que sea un gobierno centralizado, no ofrece seguridad de duración, porque toda su vida está concentrada en el corazón y un golpe dirigido a él, lo echa por tierra. Los acontecimientos palpitantes aún y que han tenido lugar en Francia a fines del siglo pasado, confirman esta verdad.

La centralización no limitada convenientemente, disminuye, cuando no destruye la libertad de industria, y de aquí la disminución de la competencia entre los productores, de esa causa tan poderosa del perfeccionamiento de los productos y de su menor precio, que los pone más al alcance de los consumidores.

La administración, requiriendo un número casi fabulosos de empleados, arranca una multitud de brazos a las artes y a la industria; y debilitando la inteligencia y la actividad, convierte al hombre en órgano de transmisión o ejecución pasiva.

A pesar del gran número de empleados que requiere la dicha administración, los funcionarios no tienen tiempo suficiente para despachar el cúmulo de negocios que se aglomeran en el Gobierno por su intervención tan peligrosa como minuciosa en los intereses locales e individuales, y de aquí demoras harto perjudiciales, y lo que es peor aún, su despacho, tras dilatado, es encomendado por su número a subalternos, cuya impericia o falta desconocimientos locales no ofrecen garantía alguna de acierto.

Mientras los sueldos de los empleados son demasiado mezquinos para sostenerlos con dignidad en la posición que sus funciones demandan, obligándonos a descuidar aquella algún tanto y recargándose con otras ocupaciones, aquellos por su multitud forman una suma altamente gravosa para el Estado.

La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comenza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo la libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, su más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas.

Lejos de tener todos esos inconvenientes una concentración bien entendida, disminuyendo el número de sus empleados, se les pagaría de un modo proporcionado a su trabajo y suficiente a satisfacer dignamente sus necesidades. Sólo así podrían dedicarse exclusivamente y con entusiasmo al cumplimiento de sus deberes. Este es el gran secreto para que la adminstración esté bien servida, dice Jules Simón, observando la administración inglesa.

Estableciendo cierta independencia entre ellos, su dignidad en vez de humillarse estando sometidos a los caprichos de un superior, crecería hasta llegar a su correspondiente altura, con una responsabilidad legal y no arbitraria. Lejos de ser convertidos en máquinas de ejecución o transmisión, necesitarían desplegar su actividad e inteligencia, que redundaría en provecho de él mismo y de la sociedad.

El individuo, con esta organización, podría tener garantizado el libre ejercicio de sus derechos contra los excesos y errores de los funcionarios, con acciones legales y entabladas ante los tribunales competentes.

Un código único, arma regular y recursos financieros reunidos en la mano de un gran poder central para ser empleados conforme a la ley, sería una garantía bastante contra el federalismo y para poder dejar a los habitantes de una localidad repartir sus impuestos, administrar sus propiedades, construir sus vías de comunicación, gobernar, en una palabra, sus asuntos locales, que solamente ellos conocen y más directamente les interesan.

Si me fuera permitido mayor extensión yo aglomeraría más razones y los hechos que apoyan una concentración bien entendida del poder, porque es una organización dictada por los sanos y eternos principios y confirmada por la experiencia; pero fuerza es concluya esta parte, y lo haré copiando un trozo de Maurice Lachatre: “Así como loa antiguos romanos no usaban la dictadura sino cortos intervalos y solamente cuando la Patria corría grandes peligros, es necesario tener de ellos una acumulación tan enorme de poder, como la de una máquina que permite a un solo hombre atar una nación y someterla a su voluntad. En tiempo de paz, la centralización (limitada como la hemos hecho nosotros), es el estado natural de un pueblo libre, y cada parte de su territorio debe gozar de la mayor suma de libertad, a fin de que siempre, y por todas partes, los ciudadanos puedan adquirir el desenvolvimiento normal de todas sus facultades.”
Demostrado que sólo una administración concentrada convenientemente puede dejar expedito el desarrollo de la acción individual, quédale también que sólo a la sombra de aquélla puede realizarse esa alianza del orden con la libertad, que es el objeto que debe proponerse todo gobierno y el sueño dorado del publicista, porque aquélla es la representación del orden; de esa armonía de los intereses y acciones de los individuos entre sí, y de los de éstos con el gobierno en su más perfecta concurrencia de la libertad, representada por ese franco desarrollo de la acción individual.
El Estado que llegue a realizar esa alianza será modelo de las sociedades y dará por resultado la felicidad suya, y en particular, de cada uno de sus miembros; la luz de la civilización brillará en él con todo su esplendor, la ley providencial del progreso lo caracterizará y perpetua será su marcha hacia el destino que le marcó la benéfica mano del Altísimo.
Por el contrario, el Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual, y detenga la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan solo en la fuerza; y el Estado que tssl fundamento tenga podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pro tarde o temprano, cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del cañón a anunciarle que cesó su letal dominación.

FIN

38 Responses to “Discurso leído por Ignacio Agramonte y Loynaz, en la Universidad de La Habana, en la sabatina de 22 de febrero de 1862”

  1. Víctor López 27 January 2020 at 7:07 pm Permalink

    De qué se trata esta tontería interminable?

  2. Manuel 27 January 2020 at 8:35 pm Permalink

    “Hay tanta gente cuya fe en la Biblia es tan absolutamente literal que se queda de piedra cuando descubre que las historias bíblicas apenas tienen fundamento. Muchos estadounidenses no saben que prácticamente todo lo que aparece en el Antiguo Testamento carece de base histórica y de pruebas que lo sustenten. No solo lo relativo a Adán y Eva o a Noé. No hay ninguna evidencia que apoye la existencia del episodio de la esclavitud de los judíos en Egipto, por ejemplo. Todos caemos en algún grado de irracionalidad”, nos cuenta el etólogo y divulgador científico Richard Dawkins en la entrevista que publicamos en este número, donde profundizamos en su último libro Superando a Dios. Guía para principiantes. Te la recomiendo encarecidamente. En ella, Dawkins advierte de la fuerte implantación que tienen la religión y el creacionismo y el diseño inteligente en algunos países; incide en su cruzada contra esa inercia por la cual cada generación transmite sus supersticiones a la siguiente; y justifica el gran espacio que dedica en su nuevo libro a los errores históricos e imprecisiones de la Biblia, su inconsistencia y falta de lógica. Y no escatima una línea en convencer a los lectores de que la teoría de la evolución es hermosa y elegante, explica todos los hechos y desmonta automáticamente el diseño inteligente.
    @CienciadelCope

  3. Manuel 27 January 2020 at 8:51 pm Permalink

    J, tiene que ver con lo que mas te molestaba de cuba
    Esto:

    ¿De qué servirían nuestros pensamientos, nuestras meditaciones, si no pudiéramos comunicarlos a nuestros semejantes? ¿Cómo adquirir los conocimientos de los demás?

    • Julian Perez 27 January 2020 at 9:53 pm Permalink

      Asi es. Podía hablar de matemáticas, en eso no había problemas. También de literatura o de cine (por supuesto no de ¨ciertos¨ libros o ¨ciertas¨ películas, pero en general sí). O de pelota. O hacer cuentos de Pepito…

      Pero no de los temas a los que les he cogido el gustico hablar y de los que suelo hablar aquí.

      • Manuel 28 January 2020 at 5:16 am Permalink

        creo j, que agramonte es muy popular, hay muchos que lo prefieren a Marti.

        “el Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual, y detenga la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza; y el Estado que tal fundamento tenga podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pero tarde o temprano, cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del cañón a anunciarle que cesó su letal dominación.”

        yo agregaría, el estruendo del cañon otrora amigo

        • Manuel 28 January 2020 at 6:06 am Permalink

          esto es de El Federalista:

          En un Estado centralizado, como los distintos distritos, demarcaciones o
          provincias en que se divide, no poseen un gobierno aparte, no pueden tomar medidas
          legales para defenderse en el caso de que las personas investidas con el poder supremo
          se conviertan en usurpadores. Los ciudadanos se verán precisados a acudir
          tumultuosamente a las armas, sin orden ni concierto, y sin recursos, como no sean los de
          su valor y su desesperación. Los usurpadores, revestidos de las formas de la autoridad
          legal, pueden demasiado a menudo aplastar en su germen la naciente oposición. Cuanto
          más pequeño sea el territorio, más difícil le será al pueblo organizar un plan regular y
          sistemático de oposición y más fácil resultará vencer sus primeros esfuerzos. Se podrán
          descubrir más pronto sus preparativos y movimientos, y la fuerza militar, a las órdenes
          de los usurpadores, se podrá lanzar más rápidamente contra el sitio donde se ha iniciado
          la oposición. En semejante situación, sería necesaria una coincidencia especial de
          circunstancias favorables para asegurarle el éxito a la resistencia popular.

        • Manuel 28 January 2020 at 6:08 am Permalink

          En un Estado centralizado, como los distintos distritos, demarcaciones o provincias en que se divide, no poseen un gobierno aparte, no pueden tomar medidas legales para defenderse en el caso de que las personas investidas con el poder supremo se conviertan en usurpadores. Los ciudadanos se verán precisados a acudir tumultuosamente a las armas, sin orden ni concierto, y sin recursos, como no sean los de su valor y su desesperación. Los usurpadores, revestidos de las formas de la autoridadlegal, pueden demasiado a menudo aplastar en su germen la naciente oposición. Cuanto más pequeño sea el territorio, más difícil le será al pueblo organizar un plan regular y sistemático de oposición y más fácil resultará vencer sus primeros esfuerzos. Se podrán descubrir más pronto sus preparativos y movimientos, y la fuerza militar, a las órdenes de los usurpadores, se podrá lanzar más rápidamente contra el sitio donde se ha iniciado la oposición. En semejante situación, sería necesaria una coincidencia especial de circunstancias favorables para asegurarle el éxito a la resistencia popular.

          Fidel las encontró, Guaidó vaga

  4. Manuel 28 January 2020 at 6:39 am Permalink

    no pueden, no podrán nunca controlar las mentes,

    vean a J, vean a los millones que ya no los aguanta dentro y fuera de Cuba

  5. Manuel 28 January 2020 at 7:56 am Permalink

    En 1926 su natalicio se celebró por primera vez como fiesta nacional. El 28 de enero fue declarado feriado. El investigador Ricardo Hernández Otero nos dice que su figura fue utilizada incluso con fines de propaganda mercantil, por ejemplo, las grandes tiendas de La Habana dedicaron sus vidrieras a Martí en esa fecha.[i]

    La revisión de documentos y prensa de la época republicana permite constatar el lenguaje rebuscado y cursi con que el discurso político presentaba a Martí. Juan Marinello afirmaba en su artículo «El homenaje», publicado en Diario de la Marina el propio 28 de enero de 1926: «Debe pasarse del discurso emocionado, plebeyamente emocionado (…) a la plática fina y penetrante, que lleva su fuerza en su natural sencillez. Debe divulgarse ante todo, la virtud del cubano genial, y con ella, las normas directrices de sus concepciones políticas».

    Será en el segundo lustro de los veinte, período de crisis económica y gran efervescencia social, que irrumpirá una nueva asunción de la obra y el legado martianos. Se conocerá mucho más de su figura, se escribirán sus biografías. Como bien afirma Pedro Pablo Rodríguez, uno de sus más importantes estudiosos, «se requirió un distanciamiento que permitiera un acopio de documentación y de información procesada con cierta frecuencia y sistematicidad».

    Para la ensayista e investigadora Carmen Suárez, la percepción de Martí se fue construyendo «a través de una pluralidad de discursos, de una manera muy coral, con todas las ambigüedades, contradicciones y perversidades que en ocasiones eso trajo». Ella identifica un discurso que alimenta la imagen popular de Martí. Que alentó, y alienta aún, hipotéticas anécdotas que han pasado por tradición oral: el mujeriego o seductor, el bebedor o hasta el que se utiliza para justificar el robo de un libro.

    En las antípodas de esa apropiación popular, Suárez ubica al discurso oficial «de un cinismo vacuo e irritante, que buscaba (…) una especie de cosmético cordial para el poder, recurso con el cual se sintonizaba con los mejores sentimientos patrióticos, sin que la retórica de la invocación a Martí tuviera que ver con la práctica política real».

    En la pluralidad de voces sobre Martí, es necesario destacar a una capa culta de la población, los intelectuales —maestros, creadores, profesionales— que potenciaron el estudio sistemático de su vida y obra a medida que avanzaba el siglo.

    En entrevista concedida a Julio César Guanche, y publicada en La Revolución Cubana del 30. Ensayos, Fernando Martínez Heredia asegura: “Todas las generaciones que han entrado en la vida cívica cubana durante el siglo XX han tenido que vérselas con Martí. Cada una, naturalmente, desde situaciones y condicionamientos diferentes, pero también enfrentando una acumulación cultural previa que incluye a Martí y las imágenes y lecturas que se han hecho de él, y reaccionando frente a ellas”.

    Cuando la generación del veinticinco se acercó a Martí, buscaba pulir su arista antimperialista, casi mellada por las loas constantes al independentista que fue. Para lograrlo necesitaron romper con la generación política del mambisado y sus principios rectores: caudillismo y dependencia.

    Cuando la generación del centenario alumbró la oscura noche de un país tiranizado, a un siglo exacto del natalicio de Martí, quería homenajear al hombre que le dijo a Gómez —a pesar del respeto que sentía por él— «¡Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento!». Un grupo de aquellos jóvenes asaltó una fortaleza militar y comenzó la lucha contra Batista en nombre del Apóstol, a la cual se sumarían cubanos de diversas clases y sectores sociales, en el llano y en la Sierra, hasta que el dictador fue derrotado.

    La lección que ambas generaciones nos legaran es muy obvia. A Martí no solo hay que asumirlo, igual que hicieron ellos también debe ser deconstruido. Es un imperativo cívico reaccionar contra las imágenes simbólicas que desde el poder se nos presentan del Apóstol, solo de ese modo una generación encuentra cauce propio.

    Cada época trae consigo maneras particulares de interrogar, de interpretar a las fuentes y de decodificar los símbolos. Pero ese modo de reaccionar debe tener una coherencia política, un ideal subyacente y una intencionalidad cívica. Los bustos de Martí manchados de sangre despertaron reacciones diversas. Reacciones que no es posible clasificar como de adentro o de afuera, de socialistas o de capitalistas, de liberales o de conservadores.

    Esa acción fue evidentemente una provocación al gobierno cubano, donde lo que menos importaba era la figura de Martí. Algunos vieron en el vandalismo simples actos de desobediencia civil y pacífica cuando en realidad era otra cosa, Martí era apenas un vago pretexto.

    No rechazo a sus autores porque crea que Martí es sagrado, o lo aprecie como un santo, un intocable, un ser lleno de pureza casi mística. Ni siquiera porque desconocieron con su actitud el aprecio que sentía el propio Martí por los próceres de la independencia, hasta el punto de que, sin quitarse el polvo del camino, fue a rendir sus respetos ante la estatua de Bolívar al llegar a Venezuela.

    Las deploro —desde antes de saber que habían sido pagados para ejecutar su acto de rebeldía— porque no son dignas de un hombre que, desde su adolescencia, tuvo el valor de enfrentar las consecuencias de sus actos y se inculpó como redactor de una carta que lo llevó al presidio. De un hombre que actuó, en su afán independentista, a contrapelo de modos de organización caducas y de criterios políticos aparentemente establecidos.

    Porque la lectura subliminar que se intentó dar por ciertas personas, de que el significado de las manchas remitía a que en Cuba se ha desconocido al ideal martiano, es una justificación cobarde para continuar postergando lo que ahora sí es factible decir directamente, por su posibilidad real de socialización; con respeto, con contundencia, con fundamentación.

    José Martí fue un hombre profundamente subversivo. Lo fue en su escritura, en sus criterios políticos e incluso en su intimidad. No solo pensó una Cuba independiente de España y de Estados Unidos, pensó una República futura que aún Cuba debe construir. Eso lo diferencia de otros próceres y le otorga una pertinencia constante a su ideario. El homenaje que necesita hoy es que revisitemos su doctrina republicanista. Y para eso se necesitan muchas lecturas, mucha civilidad y mucho valor personal, no bustos manchados por manos clandestinas.

    Para contactar con la autora: alinabarbara65@gmail.com

    [i] Todas las citas que no se precisan son tomadas de «Martí en la República», de la sección Controversia, Temas, no. 26: 81-106, La Habana, julio-septiembre de 2001.

  6. Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 10:07 am Permalink

    Que necesidad hay de hablar de todo esto ahora y la había antes; si esta no debe ser la prioridad de un cubano y de todo lo que se desee se puede hablar después en una Cuba libre?

    Si a partir de los que hemos descubierto del caso cubanos, sabemos que ni Marti, ni Agramante; ni ningun cubano que este muerto nos va a solucionar nuestros problemas, porque en primer lugar no tuvieron el mismo problema de nosotros, si siquiera podrían imaginar que algo tan terrible y confuso nos iba a pasar.

    Nuestro problema es mas complejo y triste; nuestro pecado es ser solo un pueblo bueno, pacifico, decente, creativos, feliz,lleno de anhelos de desarrollo y justicia social… que ha sufridos un vía crucis inigualable, que ha sido engañado, abusado, reprimido, encarcelado, torturado, asesinado porque el Establishment de EEUU, la potencia mas grande de la historia de la humanidad; para salvar la imagen de obsolescencia que todos los americanos que viajaban a Cuba comenzaban a ver en su Constitucion Federal frente a la C-40 decidió decidieron apoyar dos golpes de estados el de Batista y Fidel hasta el dia de hoy.
    …………
    http://humbertomondejargonzalez.blogspot.com/2020/01/565-diario-de-sesiones-c-40.html

  7. Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 10:13 am Permalink

    Todas estas cosas las podemos hacer después en el reposo de una Cuba libre; incluyendo poner en su lugar a todos estos cubanos que hoy se consideran ilustres personalidades y que la historia demostra que no fueron mas que marionetas y cómplices de una conspiración contra la ley y el orden creado por el pueblo cubano para el pueblo cubano.

    Por ejemplo:
    Por qué no dedican todo ese tiempo del cual disponen, aunque no te lo pague nadie (cunado un patriota ha recibido dinero por su obras necesarias) a pasar el Diario de Sesiones a formato web para que todos los cubanos entiendan mejor su C-40?

    Los ABC que debes conocer para entender la solución del caso cubano:
    http://humbertomondejargonzalez.blogspot.com/2019/11/558-debajo-los-abc-que-debes-conocer.html

  8. Víctor López 28 January 2020 at 10:14 am Permalink

    “…nuestro pecado es ser solo un pueblo bueno, pacifico, decente,”

    Las cosas que se creen aquí!

  9. Manuel 28 January 2020 at 10:27 am Permalink

    VUELVE la pulga al perro

    J, eeuu son unos envidiosos de nuestra c40, y puede que tenga razón, ¿no dice ud que woodrow, fdr y demás grandes progresivistas les habría gustado tener una como la c40?

    el tipo tiene un punto, pero como no somos especialistas de lo que pasaba en esos años al respecto…

    hay que ver los emails de fdr 🙂 QUE SE HAYAN DESCLASIFICADO AL RESPECTO, y demás progresivistas influyentes de ese entonces

  10. Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 10:27 am Permalink

    Todo eso que se discute aquí y mucho mas ya fue resuelto en 1940 por el pueblo de Cuba; para el pueblo de Cuba y para la humanidad,… que menos nosotros,porque no se nos ha dejado por EEUU; las ha puesto en práctica y eso los ha llevado a donde estan.
    ……….
    Te hago una sola pregunta y espero que no te vayas por la tangente como los demas foristas aquí presentes y para que lo comiese a ver de otra manera; porque no tengo tiempo para esto, porque derrotar una dictadura requiere pensar, escribir, pero mucho mas actuar.

    Por ejemplo:
    Si ahora una persona impugna ante la Corte Suprema de EEUU que la Educación Gratis de la C-40 es ilegal en EEUU?
    Que pasaria:
    Se atrevería a darle la razón, ir en contra de la mayoría del pueblo americano o derivan de una vez que la Costitucion Federal de EEUU esta obsoleta aunque perdieran su poder y salario vitalicio?

    Lo que quiero que vean es que la Constitucion de Federal de EEUU hace décadas que no existe, que lo que existe son miles y miles de documentos creados por 9 personas que el 99% de los americanos no se lee, no solo porque necesitan su vida, sino porque son cosas subjetivas, sin el aval y la claridad del soberano.

  11. Manuel 28 January 2020 at 10:34 am Permalink

    la Constitucion de Federal de EEUU hace décadas que no existe, que lo que existe son miles y miles de documentos creados por 9 personas que el 99% de los americanos no se lee, no solo porque necesitan su vida, sino porque son cosas subjetivas, sin el aval y la claridad del soberano.”

    j, ha hablado de los burócratas que elaboran leyes, ud habla de la Corte Suprema

    interesante

    • Manuel 28 January 2020 at 10:35 am Permalink

      nunca ha sido un tema de mi interés, pero mientras los escucho a uds. mas me preocupo por la suerte de America en este siglo

    • Julian Perez 28 January 2020 at 11:49 am Permalink

      Yo creo que Mondejar confunde la corte suprema con las agencias gubernamentales. Las resoluciones de la corte suprema son relativamente pocas y no “parchean” la constitución. Ha habido muchos jueces originalistas como el difunto Scalia, el más destacado de ellos. Ahora son mayoría con los dos nominados por el presidente Trump. Yo diría que el más destacado actualmente es Clarence Thomas. Los originalistas intentan ceñirse al espíritu de la constitución, exactamente lo contrario del supuesto ¨parcheo¨.

      Ha habido, en efecto, decisiones muy cuestionables, como Dred Scott vs Sanford, en 1857. (Y yo pondría en esa lista, por supuesto, Roe vs Wade) Toda corte las tiene.

      Cuando el New Deal de FDR, la Corte Suprema intentó atarle las manos en sus intentos por alejarse de la constitución. La Corte Suprema vetó la ley estrella de su programa, la ¨National Recovery Administration¨, FDR se cabreó y ¿qué intentó hacer? Nombrar más jueces, designados por él (la constitución no dice que tengan que ser nueve) El Senado se paró bonito y lo impidió (gracias a la constitución que establece que los jueces propuestos por el presidente tienen que ser aptobados por el Senado)

      Modejar habla de miles de documentos que no hay quien se lea. En efecto, los hay, pero no provienen de la Corte Suprema sino de las llamadas ¨agencias gubernamentales¨ que ni se sabe cuántas hay y cada año producen toneladas de regulaciones. Burócratas no electos y no sujetos a la separación de papeles pues dichas agencias engloban los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Su mera existencia viola la sección primera del artículo primero de la constitución ¨All legislative Powers herein granted shall be vested in a Congress of the United States, which shall consist of a Senate and House of Representatives¨. La constitución no está siendo ¨parcheada¨. El término correcto es ¨violada¨. No ha perdido vigencia. Esa violación es la causa de nuestros problemas.

      Y, a propósito de la educación, aquí siempre ha habido enseñanza primaria y secundaria gratuita. Incluso se permite algo que no contempla la C-40: el home schooling. Desde la fundación,. La Northwest Ordinance de 1787 decía “Religion, morality, and knowledge being necessary to good government and the happiness of mankind, schools and the means of education shall forever be encouraged.” En cada pueblo que se fundara había un porciento de tierra que no podía ser vendida a particulares y en la que se tenía que construir una escuela pública. Así que cada pueblo tenía su escuelita.

      Y, por cierto, mi hija fue a escuelas públicas aquí y en España. En España los libros teníamos que comprarlos. Aquí se los dieron. Y, para colmo, en España cambianan los textos casi todos los años (cambios mínimos e intrascendentes) de forma tal que los hermanos menores no podían ¨heredar¨ los libros y había que volver a comprarlos. Un gran negocio… El año que llegamos compramos unos libros de uso del año anterior en el Rastro y resulta que tuvimos que tirarlos, porque los textos habían cambiado. Gasto doble.

      Y mi pregunta sería: Si los progresivistas (no la Corte Suprema) han conseguido esquivar la letra de la constitución, que enumera lo que puede hacer el gobierno y proscribe lo demás, aprovechándose de CUALQUIER COSA, que dejara ciero margen de interpretacion, ¿cuánto tiempo hubiera demorado la C-40, que es mucho más abierta, en comenzar a ser ¨interpretada¨ y ¨parcheada¨ derivando en un gobierno que regularía hasta la cantidad de cucharadas de azúcar que le puedes echar al café de tu desayuno?

      • Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 12:10 pm Permalink

        No confundo nada,… es usted el que se pone a dar rodeos y a explicarme cosas insustanciales que yo se para esquivar las preguntas; porque sabe que tengo razon y si tratas de responderlas o quedaras en ridiculo o si es honesto, imparcial me tenga que dar la razón.

        • Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 12:14 pm Permalink

          Eso no es cierto; mientes como un canalla cogido infraganti.

          De verdad usted no sabe nada de los miles y miles de documentos, digamos que ya son hasta toneladas que ha emitido por décadas y décadas la Corte Suprema y que son la verdadera Constitucion Federal de EEUU para cada estado?

          OK, investigue y despues comente.

  12. Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 12:19 pm Permalink

    Si un pueblo no puede saber después de leer su Constitucion que es ilegal que cuando un blanco suba a un ómnibus la mujer negra que esta sentada se tenga parar y darle el asiento, hasta que no lo determinan subjetivamente la votación de solo 9 personas; el problema no es que ese pueblo sea bruto para interpretar su Constitucion; sino que esa Constitucion esta obsoleta respecto a la complejidad y cambios que ha sufrido esa sociedad:
    …………..
    El 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks (la “madre del Movimiento por los Derechos Civiles”) rehusó levantarse de su asiento en un autobús público para dejárselo a un pasajero blanco. Rosa fue arrestada, enjuiciada y sentenciada por conducta desordenada y por violar una ley local. Cuando el incidente se conoció entre la comunidad negra, cincuenta líderes afroamericanos se reunieron y organizaron el boicot de autobuses de Montgomery para protestar por la segregación de negros y blancos en los autobuses públicos. El boicot duró 381 días, hasta que se abolió la ley local de segregación entre afroamericanos y blancos. Este incidente es frecuentemente citado como la chispa del Movimiento por los Derechos Civiles.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_por_los_derechos_civiles_en_Estados_Unidos#Rosa_Parks_y_el_boicot_de_autobuses_de_Montgomery,_1945-1957

  13. Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 12:26 pm Permalink

    Por ejemplo, cosas como estas las encontré o busque a partir de los cuestionamientos falsos y mal enfocados que se le hacían a la C-40 (Fuente inagotable de investigación y conocimientos).
    ……….
    …en el litigio de Ohio Oil Co. contra State Indiana que llego hasta la corte suprema en Abril de 1900.
    https://books.google.com/books?id=4dC17BK1BxUC&pg=PA70&lpg=PA70&dq=en+que+estados+de+EEUU+el+subsuelo+no+es+propiedad+del+dueno+del+terreno&source=bl&ots=ks8n90gMpI&sig=ACfU3U2hGw9aH23wLW4KB3vDSgFKBlq8AA&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwihz8PqrdrmAhUFip4KHbNrASgQ6AEwCXoECAoQAg#v=onepage&q=en%20que%20estados%20de%20EEUU%20el%20subsuelo%20no%20es%20propiedad%20del%20dueno%20del%20terreno&f=false

    ……….
    Al final, la Corte Suprema formó un trabalengua y no dijo ni una cosa ni otra.
    Y asi esta prenada de parches la Constitucion Federal de EEUU por decadas y usted las quiere tapar por fanatismo o tal ves sea desconocimiento, adoctrinamiento, ignorancia, independencia al analizar las cosas,… como saberlo.

    • Manuel 28 January 2020 at 2:06 pm Permalink

      Julian se toma estos temas en serio. En cualquier momento vendrá con sus conclusiones al respecto, y si no viene es porque no tiene nada nuevo que aportar que lo que ya dijo

      • Manuel 28 January 2020 at 2:13 pm Permalink

        yo lo único que puedo decir es que Julián parece mas convincente, pues está más tranquilo. Ud parece muy ansioso, no digo que lo esté, sólo que parece. Y si uno tiene una verdad que defender no necesita de tanto nerviosismo.

        por otro lado, mientras ud no traiga elementos concretos que le hacen decir que eeuu de los 40s y de post-guerra se vio necesitado de hacerle la guerra a la C40, no veo razones de peso para creerle a ud una palabra, ni siquiera de tomarme el trabajo de hacer una búsqueda para ver si se ha hablado de ello

        pienso que tengo cosas mejores en las cuales emplearme,

        la pagina suya, la he visitado varias veces, Y NO me ES ATRACTIVA en ningún aspecto, muy poco potable. La gente no tiene tiempo amigo, respete el tiempo de la gente y trate de hacer su sitio web mas entendible, apetecible, claro, desenrédelo

        • Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 3:36 pm Permalink

          No estoy ancioso, ni tengo tiempo para para discutir con ustedes; que vendran a digerir algo dentro de meses.
          Ahora mismo hay grupos de personas hablando de lo que nosotros propusimos hace meses.
          Los mismo venezolanos se llevaron la idea como por el 24 de febrero en un cabildo,…
          Escribo la idea para el que sea suspicaz, solo necesite el pie forzado, que las continue… lo dice en la cabecera del blog; pero yo tengo que dedicar mi tiempo a cosas prácticas:
          ……….
          Mis blogs son unas bitácoras PERSONALES, donde intentó crear protocolos exploratorios para una sociedad y ciencias más modernas en este siglo XXI que recién comienza. En ellos intento explicarme las circunstancias presente, plasmar mis ideas y trazar las estrategias personales, con que enfrentar el siempre incierto futuro. Mis blogs son más para los niños, jóvenes y adultos del siglo XXI.
          ………..
          Por ejemplo:
          CLANDESTINOS C-40: Verificado, el uso de Cócteles Molotov están aparado legalmente por la C-40.
          http://humbertomondejargonzalez.blogspot.com/2020/01/563-clandestinos-verificado-el-uso-los.html
          #MolotovC40

  14. Manuel 28 January 2020 at 12:41 pm Permalink

    yo sabía que este post sobre agramonte traería discusiones

    • Julian Perez 28 January 2020 at 5:02 pm Permalink

      Manuel

      I rest my case 🙂

      • Julian Perez 28 January 2020 at 5:20 pm Permalink

        Aunque, con los ejemplos que puso, ya me di cuenta de lo que entendia por ¨parches¨ a la constitución.

        El tribunal supremo no modifica la constitución. Lo que hace es determinar si una ley promulgada por la legislatura es compatible o no con la constitución. Si considera que no es compatible, puede derogar la ley. Tomemos un caso reciente: Obamacare. Roberts encontró una posible interpretación del mandato obligatorio que no lo hacía incompatible y Obamacare se salvó en esa ocasión. Luego vino Trump y lo del mandato obligatorio se quitó.

        La única forma de modificar (o ¨parchear¨, si se quiere llamarlo así) la constitución es mediante enmiendas.

        Aparte de eso, no todos los casos que llegan al supremo están relacionados con la constitución. Es un tribunal como otro cualquiera, la última instancia de las apelaciones. En España están divididos: existe el tribunal constitucional, para los casos de posible conflicto entre una ley y la constitución y el tribunal supremo, para las demás situaciones. Aquí son uno solo.

      • Manuel 28 January 2020 at 5:21 pm Permalink

        dicen que Orestes Ferrara era capaz de ser mordaz e irónico con los que por diversas razones no se hacían merecedores de su respeto. Durante la Constituyente, con mucha frecuencia hacía mofa del seudónimo del delegado comunista Francisco Calderío (“Blas Roca”), llamándolo “señor Piedra”

        aquí:
        http://www.libreonline.com/online/1956/files/1-64x.pdf

        pag 24, columno 2, párrafo 4

        • Manuel 28 January 2020 at 5:23 pm Permalink

          seamos Ferraras

        • Julian Perez 28 January 2020 at 6:51 pm Permalink

          Ah, era Ferrara! Conté aquí la anécdota pero no me acordaba de quién era el protagonista. Cuando Blas Roca le pidió que no lo llamara más Piedra, empezó a decir ¨el señor Blas Roca, que no es piedra¨ 🙂

          Apuesto que las partes que no me gustan tuvieron que ver con la presencia de Roca, Marinello, y seguramente algún otro rojillo, en la asamblea constituyente. Siempre hay consensos porque siempre hay divergencias.

          • Julian Perez 28 January 2020 at 7:04 pm Permalink

            Manuel

            No pierdas la buena costumbre de poner links 🙂 En el articulo sobre Ferrara me encontré esto, que me parece más objetivo:

            ¨A fines de la década de los treinta, Ferrara brindó a Cuba la que estimo su mejor contribución: su trabajo en la Convención Constituyente a la Carta Fundamental de 1940, que, con todas
            sus evidentes lagunas, errores y fantasías, fuera adoptada libremente por el pueblo.¨

          • Manuel 28 January 2020 at 7:07 pm Permalink

            lo haré 🙂

  15. Víctor López 28 January 2020 at 1:46 pm Permalink

    Ni siquiera sabe usted escribir, Humberto Mondejar. No entiende que ademas de fondo la argumentación necesita forma. Su “fondo” es un pastiche trasnochado, y su expresión carece de forma. Un saludo.

    • Humberto Mondejar Gonzalez 28 January 2020 at 2:05 pm Permalink

      Cuando el sabio apunta a la luna, el necio le mira al dedo.

      • Víctor López 28 January 2020 at 2:08 pm Permalink

        Usted es el sabio? Jajajaja

        Da vergüenza ajena leerlo.

  16. Manuel 28 January 2020 at 7:04 pm Permalink

    yo he vivido en 5 países, sólo acá la Constitución parece estar con vida, influenciando diaria y seriamente los eventos que le correspondan; porque la Constitución importa, pero tambien la gente, las leyes, la prensa; la libertad; el libre mercado; la discusion abierta y franca en cada arena; los poderes fuertes independientes funcionando, más o menos bien, pero funcionando luchando por mantener un apego a esa ley suprema; y mucho más. Sin todo eso, la Constitución, cualquiera que sea, es documento, institucion, fantasma, la más violada por doquier

    Que ese documento cubano era una amenaza para la Americana, es primera vez que lo escucho, y habrá que ir a las fuentes y pruebas, que despues de 80 años no deben ser pocas, si las hay

    • Julian Perez 28 January 2020 at 7:30 pm Permalink

      100% de acuerdo (con el primer párrafo). La constitución es un papel. Lo que importa es que la gente sepa vivir de acuerdo con esos principios.

      De ahi la respuesta de Ben Franklin a una dama a la salida de la asamblea de Philadelphia:
      –Doctor, ¿qué tenemos?
      –Una república, si sabeis conservarla.


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