04 December 2018 ~ 14 Comentarios

EL PRESIDENTE GEORGE H. W. BUSH, CUBA Y LOS NIETOS DESCALZOS

Por Frank Calzón

George H. W. Bush, el expresidente norteamericano que acaba de morir, jugó un papel importante en las transiciones a las democracias de Europa Oriental. El colapso del comunismo europeo no hubiera ocurrido sin el liderazgo de Ronald Reagan y del Papa Juan Pablo II, quienes al igual que el Presidente Bush, ayudaron a esos pueblos a liberarse del control soviético. Tanto a Reagan, como a Bush y a Su Santidad Juan Pablo II, les preocupaba también la dictadura comunista en Cuba.

Cuando el imperio soviético comenzó a desmoronarse, los Estados Unidos apoyaron la reunificación alemana y la retirada de los ejércitos rusos de la región. El Presidente Bush quería además que la nueva Alemania fuera parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Pero los “minimalistas” en el Departamento de Estado, como lo explica Condoleeza Rice en su libro Una Alemania unida y una Europa transformada, le dijeron a la Casa Blanca que esa meta era “imposible”. Los minimalistas afirmaban que Washington tenía que escoger entre una Alemania reunificada y la retirada de los rusos. Y que la incorporación alemana a la OTAN no tenía la más mínima posibilidad de ocurrir. Pero George H.W. Bush se mantuvo en sus trece y no sólo los rusos se retiraron, sino que Alemania se reunificó y se unió a la OTAN.

La vida de Bush tiene características de leyenda. Estudió en la Universidad de Yale, pero dejó su carrera a medias para unirse a la marina norteamericana y pelear como piloto en la Segunda Guerra Mundial.  Después se mudó del estado de Maine, en la frontera con Canadá, al estado Texas, que limita con México, y allí fue electo a la Cámara de Representantes. Tuve el honor de conocerlo cuando era Vicepresidente y pude visitarlo en el despacho presidencial. A pesar de haber sido el líder del Partido Republicano, lo que hoy en Estados Unidos la izquierda radical intenta convertir en un estigma, Bush debería ser considerado entre los más importantes presidentes estadounidenses.

En los artículos que sobre Bush se publican por estos días es difícil encontrar referencias a algunos aspectos importantes de su vida, a su personalidad y sus prioridades: a Bush como abuelo, a su sentido del humor, y a su apoyo político al derecho de los cubanos a ser libres. Permítanme explicarme.

Hace años, cuando Bush vivía en Washington, sonó mi teléfono. Era mi amigo Jeb Bush para invitarme a una reunión informal esa noche en el segundo piso de la Casa Blanca, en el apartamento de la familia Bush en la mansión ejecutiva. Cuando llegué, lo primero que vi fue a varios niños, quizás de seis o siete años, sin zapatos, retozando por todo el salón. No estaban allí para congraciarse con los dignatarios: simplemente acompañaban a su abuelo, mientras la abuela estaba en Maine ocupándose de los preparativos de un almuerzo con el por entonces presidente francés Nicolás Sarkozy, de visita en esa región.

El Presidente Bush parecía feliz. Nos deleitó con varios chistes que nos hicieron reír a carcajadas. Según él, los políticos tenían una idea exagerada de su importancia. Un visitante había querido besarle la mano. Otros lo saludaban con exageradas reverencias, casi postrándose ante él. Pero un día, nos dijo, por fin volvió a poner los pies en la tierra cuando, al salir al jardín de la Casa Blanca, lo vieron unos turistas tejanos desde el otro lado de la cerca, y uno muy campechanamente le gritó al Presidente: “Ey, Jorge, ¿dónde está tu mujer?”

Bush nunca dejó de apoyar la causa de la libertad de Cuba. A pesar de las presiones de los que todavía hoy quieren poner sus negocios por encima de los principios, el Presidente siempre insistió en que la política hacia Cuba tenía que hacerse dentro de la ley, la cual condiciona el levantamiento del embargo a que el régimen primero tome medidas como la libertad de los presos políticos y la realización de elecciones multipartidistas democráticas.

El Presidente tampoco se olvidaba del contexto internacional. Cuando el último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, que enfrentaba una gran crisis, le pidió millones de dólares para estabilizar la economía rusa, Bush le respondió que consideraría hacerlo siempre y cuando Moscú dejase de subsidiar a La Habana. Seguramente que a Fidel Castro no le hizo mucha gracia esa digna respuesta.

Después de la disolución de la Unión Soviética, la ONG Freedom House (Casa de la Libertad) me envió a Ginebra en Suiza para asistir unas audiencias de la Comisión de Derechos Humanos. Los checos, y otros pueblos recién liberados del comunismo, apoyaban una resolución condenando al régimen cubano por la violación sistemática de los derechos humanos en la Isla.

Al reunirme con diplomáticos y organizaciones de derechos humanos en el Palacio de las Naciones, descubrí que La Habana y una coalición de los peores violadores de derechos humanos trabajaban intensamente para derrotar dicha resolución. Caracas, por ejemplo, le había informado a por lo menos un país que recibía petróleo venezolano a descuento, que si no se oponía a la resolución no se le podría garantizar más dicho abastecimiento de petróleo. Los gobiernos democráticos le informaron a la delegación de Freedom House que simplemente nunca obtendríamos los votos, e incluso algunos diplomáticos norteamericanos me aconsejaron que dejase el asunto en manos de los profesionales, pues ante una causa perdida era preferible no dar la batalla (otra vez el fantasma del criterio condicionado de los “minimalistas”).

Al no ocurrírseme otra cosa que hacer, llamé a Tallahassee y pude hablar con el entonces Gobernador de La Florida Jeb Bush, quien me pidió que lo llamase de nuevo esa misma noche. Cuando así lo hice, me enteré de que el Consejo Nacional de Seguridad ya se ocupaba del asunto. Y, después de que la resolución sí fuera aprobada por votación internacional en Ginebra, a pesar de los pesares y de los pesimistas, supe entonces que el Presidente Bush en persona se había comunicado con varios jefes de gobierno para recabar su apoyo a tan importante resolución para la causa democrática cubana.

El Presidente George H. W. Bush ha muerto. Honor a quien honor merece. Millones de sus conciudadanos hoy recuerdan su patriotismo, su honestidad y liderazgo. También millones de ciudadanos del mundo que hoy son libres gracias en parte a sus gestiones a favor de la democracia. Yo, sin embargo, recuerdo además a aquel abuelo luminoso y feliz, rodeado de unos nietos sin zapatos en la Casa Blanca, cuyos ojitos, como la picardía irradiante en la mirada de Bush, rebosaban pura paz y confianza para el futuro, así como un inclaudicable sentido del humor. Acaso en muy pocas crónicas sobre su muerte se mencionará el apoyo de Bush al derecho de los cubanos a ser libres, pero los cubanos y los cubanoamericanos nunca olvidaremos ese apoyo desinteresado, basado en los principios democráticos internacionales. Gracias, Presidente. Que en paz descanse.

14 Responses to “EL PRESIDENTE GEORGE H. W. BUSH, CUBA Y LOS NIETOS DESCALZOS”

  1. johnny reday 4 December 2018 at 1:03 pm Permalink

    Màs allà de la estaima que nutro por el Ex presidente Bush padre, me parece que en el artìculo se hace una mezcla entre padre e hijo.
    Dice que fue invitado a la Casa Blanca, mientras en el Maine la abuela se ocupaba de prepara algo por la visita de Sarkozy: claro que se refiere al Bush hijo.
    Entonces que tiene que ver el padre en eso?
    Y luego afirma que Bush nunca olvisò de apoyar la causa cubana…se supone que se refiere al padre…
    Sin duda que Bush padre fue un hèroe y un caballero, que ademàs dejò abierta la puerta para un encuentro positivo con la Rusia para establecer un futuro de paz en el planeta.
    Làstima que la llegada de Putin en el poder trancò todas las esperanzas y restaurò el clima de guerra frìa, tambièn con el apoyo entregado a la Venezuela de chavez…

  2. Manuel 4 December 2018 at 1:37 pm Permalink

    Todavía no se conoce la causa de muerte de Bush, pero en 2012 su familia anunció que padecía de parkinsonismo vascular, una enfermedad que limitó su movilidad.
    Su esposa Bárbara falleció el 17 de abril de este año.

  3. ignacio Roura. 4 December 2018 at 9:37 pm Permalink

    Da la impresion que los Bush simpatizaban mucho con Trump, o me equivoco?.

  4. Pablo Ortega 5 December 2018 at 12:44 pm Permalink

    El que esta en candela es el; presidente Trump,ya el Fiscal Mueller esta por cerrar el caso de la intromisión Rusa en las elecciones pasadas y sobre los negocios con Rusia,Trump debe estar bien preocupado de este Presidente se espera cualquier cosa,ahora falta la declaración de sus impuestos que no hay nada claro,y todavía hay quienes cometan que debemos apoyar a este payaso.

  5. Manuel 5 December 2018 at 1:24 pm Permalink

    trump devuelve eeuu a sus raices: eeuu primero
    el mundo es joven y un presidente asi es todavia posible
    quiza dentro de 30 o 40 anos ya no
    o quiza haya que esperar el siglo que viene

    • Caridad Castillo. 10 December 2018 at 8:20 am Permalink

      Sea mas explicito si es posible,sobre que raíces usted habla? .

      • Manuel 10 December 2018 at 9:50 am Permalink

        Julian le puede responder mejor
        yo soy un pobre ignorante
        que le gusta asomarse por todas partes

        • Caridad Castillo. 10 December 2018 at 12:20 pm Permalink

          No exagere señor usted no es ningún ignorante,no fue mi propósito de incomodarlo pero si fue así, no volverá a repetirse,vuelvo a repartirle usted no es ningún ignorante,todo lo opuesto señor Manuel, saludos!.

        • Julian Perez 10 December 2018 at 12:30 pm Permalink

          Me imagino que Manuel se refiere a las raices aislacionistas. Tradicionalmente Estados Unidos ha sido renuente a meterse en los conflictos mundiales. (Aunque nunca ha sido renuente al comercio)

          Washington alertaba en contra de las alianzas permanentes.

          Jefferson quería apoyar a los revolucionarios en la revolución francesa en reprocidad al apoyo que los franceses habían dado a la norteamericana. Se impuso la mayoría que no quería meterse en eso.

          Se metió en la Primera Guerra Mundial a regañadientes y por insistencia de Woodrow Wilson.

          Los japoneses tuvieron que atacar Pearl Harbor para que se decidiera a entrar en la 2da Guerra mundial. Había un fuerte movimiento en contra de ello, encabezado por el aviador Lindbergh cuyo lema era…. ¨America first¨.

          • Manuel 10 December 2018 at 1:07 pm Permalink

            trump devuelve eeuu a sus raices: eeuu primero

            La cosa es que se entendía por “eeuu” hace 240 anos (independentista)
            hace 150 anos (crisis existencial, guerra de secesion)
            y a lo largo de los siglos xx y xxi

            en todas esas etapas se ha tenido que acudir a los padres fundadores para reinterpretarlos bajo la luz de los tiempos andantes
            y casi siempre ha surgido un eeuu mejor adaptado
            y a veces muy escarnecido y vapuleado, pero cambiante

            eeuu es cambio, evolución
            ahi esta su fortaleza
            esa es su gran raíz,
            que venció sobre los nacionalsocialistas y luego sobre los comunistas reales de eurasia
            y podría vencer sobre el imperialismo chino-ruso-irani

            siempre han sido campeones,
            esa es su raíz: ser campeones y revolucionarlo todo dentro y fuera de sus fronteras

            asi lo veo yo

          • Manuel 10 December 2018 at 1:09 pm Permalink

            imperialismo chino-ruso-irani que hoy nos amenaza por todas partes

          • Julian Perez 10 December 2018 at 5:11 pm Permalink

            >>eeuu es cambio, evolución, ahi esta su fortaleza, esa es su gran raíz

            Sí, puedo estar de acuerdo con eso, pero me parece que lo que posibilita esa flexibilidad es el diseño original, la desconfianza que sentían los fundadores tanto hacia los gobiernos como hacia las mayorías, pues pensaban que la tiranía de una mayoría es también tiranía.

            Por eso se cuidaron de establecer una República, no una Democracia, y establecieron chequeos tanto para los gobernantes como para los gobernados. Como la representatividad de cada estado con dos Senadores: más de una vez un presidente ha sido electo sin el ¨voto popular¨. La enmienda 17 fastidió un poco eso al establecer la elección de los senadores por voto directo. Anteriormente no era así. La Cámara de Representantes y el Senado fueron diseñados para que fueran tan distintos el uno del otro como fuera posible. Por eso a muchos (entre los que me incluyo) les gustaria que la enmienda 17 y la 16 (el income tax) fueran derogadas.

            Me parece que cuando los gobiernos están menos controlados la flexibilidad disminuye. ¿Qué pasa en el caso extremo, las dictaduras totalitarias? Que no hay control ninguno sobre los gobiernos y nada se mueve.

          • Julian Perez 10 December 2018 at 5:17 pm Permalink

            Se me olvidó mencionar el voto electoral en vez del voto directo, que es lo que ha posibilitado que sean electos presidentes sin el voto popular.

            Y la maravilla de ese diseño tan balanceado es lo que posibilita que un presidente pueda gobernar con el congreso en contra. En España fui testigo de los caos que se formaban cuando un partido (porque se vota en bloque por partidos) no conseguía la mayoría absoluta. Los congresistas allá tienen poca autonomía: que alguien no vote con su partido es rarísimo (disciplina de partido) Aquí es mucho más común.


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