29 September 2016 ~ 12 Comentarios

EL SECUESTRO DE DONALD TRUMP

por Armando Añel
Neo Club Press

donald-trump-vs-hillary-clinton-debateFinalmente, en Nueva York, tuvo lugar el primer debate entre los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump. Un evento devenido en forcejeo del que, según la mayoría de los expertos, salió victoriosa la exsecretaria de Estado.

Hillary llevaba semanas preparándose para este primer encuentro. Por el camino, le habían declarado una “neumonía” y se había “desmayado” en público, el 11 de septiembre frente a las Torres Gemelas. Todo estaba listo para que fuera vista con cierta compasión, o empatía, durante su enfrentamiento con el irascible “Donald”. Esta condición neutralizaría relativamente, indirectamente, la principal arma del empresario, que suele ser una mezcla de bullying y soberbia alardosa. Un grandote haciéndole bullying a una mujer enferma, alardeando mientras ella lo observa sonriente a la espera de que le permitan expresarse… un escenario que los asesores del magnate seguramente le habrían recomendado evitar.

Y Trump lo evitó parcialmente –tan groseramente como solo puede hacerlo él–, consciente además de que su campaña atravesaba, atraviesa, circunstancias extremadamente propicias, y no era necesario arriesgarse. Porque, desde un punto de vista racionalista, hay que decir que no habría forma de que Donald Trump perdiera en noviembre. Nunca en la historia moderna una situación nacional e internacional fue más favorable a un candidato presidencial en Estados Unidos. Numerosos atentados de naturaleza islamista sucediéndose en territorio estadounidense. Revueltas raciales en decenas de ciudades americanas, circunstancia cuyo denominador común es la necesidad de mano dura contra una delincuencia amparada en la protesta y que ya se ha cobrado decenas de vidas. Una candidatura demócrata –la de Hillary– con índices de desaprobación popular espectaculares y muchos oscuros episodios pendientes. Sin mencionar que del éxito de Trump depende que el Tribunal Supremo de Justicia no se incline a la izquierda definitivamente, supuesto que tanto la derecha trumpista como la anti-trumpista quieren evitar a como dé lugar.

Pero hay un problema montado en la cresta de la ola de todas estas situaciones desfavorables para los demócratas y que, de cierta manera, compensa las adversidades de contexto del obamismo reciclado: Una máscara llamada Donald Trump.

De cara al electorado indeciso, digamos moderado, todo o casi todo en la actual representación de Trump resulta desagradable, y esto se vio exponencialmente en el debate del lunes pasado. La voz quebrada, hosca, a ratos aflautada. El rostro coagulado en la expresión porcina. La presuntuosa supuración de la gestualidad, rústica, maleante, como si no fuera Trump el que hablara sino la caricatura de Trump interminablemente reproducida por la sobreactuación de Trump. O la procacidad de la máscara. Uno esperaba que de un momento a otro la faz de Trump fuera arrancada de cuajo por el propio Trump y brotara de una vez por todas el rostro real, secuestrado por Hillary Clinton. Si esta mujer fue capaz de desaparecer 33,000 emails relacionados con su gestión de gobierno bien podría tener amenazado al magnate con no devolverle su verdadera cara hasta tanto la máscara que se hace pasar por Trump no sea derrotada en las urnas.

¿Cuál es el verdadero candidato republicano? ¿La careta que se pasea por los sets de televisión de Estados Unidos derrochando muecas a diestra y siniestra, creyéndose seductora u ocurrente, un objeto de complot clintoniano –la teoría conspirativa– o existe algo más capaz de describir planes de gobierno, mantenerse dignamente frente a las cámaras o sonreír con naturalidad mientras habla de economía y lucha contra el terrorismo? De que haya un Trump más sobrio y argumental al acecho, esperando saltar como un tigre en los próximos dos debates, depende en mucho que los republicanos consigan retomar la Casa Blanca en 2017. O mejor dicho, que el trumpismo acceda por primera vez al Despacho Oval. El trumpismo ni siquiera es republicano. La máscara ni siquiera es conservadora.

12 Responses to “EL SECUESTRO DE DONALD TRUMP”

  1. pedro perez 29 September 2016 at 9:07 am Permalink

    excelente!

  2. Julian Perez 29 September 2016 at 10:35 am Permalink

    >>desde un punto de vista racionalista, hay que decir que no habría forma de que Donald Trump perdiera en noviembre.

    Como bien explica el artículo más adelante, la redacción rigurosa de la frase sería: ¨desde un punto de vista racionalista, hay que decir que no habría forma de que UN CANDIDATO REPUBLICANO perdiera en noviembre¨.

    Excepto si ese candidato era Trump.

    Ya hubo una periodista que dio la descripción precisa de estas elecciones: los Republicanos seleccionaron al único candidato que podía perder con Hillary y los Demócratas a la única que podía perder con Trump.

    Y, para completar el pastel de la insensatez, también los Libertarios seleccionaron su peor opción. No sé los Verdes. No estoy muy al tanto de ellos.

    • Hector L Ordonez. 30 September 2016 at 8:33 am Permalink

      El pensamiento del pueblo de los EE>UU no es compatible con la extrema derecha del Partido Republicano y menos con la ideologa del TEA-PARTY por esa razon quedo Trump,los demas aspirantes a la presidencia fueron barridos en primera instancia,por sus posturas extrema derecha,y el 9 de nov de seguro hubieran perdido.

    • Marlon Garcia-Sigler 30 September 2016 at 8:06 pm Permalink

      Trump no es más que un demagógico barato. Se pasa todo el tiempo clamando que poder una fortuna de la que jamás ha dado pruebas materiales. Un daddy’s boy. Le pusieron el dinero, la experiencia y los contactos para hacer fortuna. Es, además, demasiado temperamental para dirigir un imperio. Los tiempos, como bien dijera Nicolás Maquiavelo, no se armonizan con sus principios, por tal ha de sucumbir fatalmente.

  3. Lily 29 September 2016 at 2:44 pm Permalink

    En que nos hemos convertido? Compradores de trompos de segunda ? O promotores de boxeo retórico?

    Vamos a tener que fundar otra nación …..

    • Julian Perez 29 September 2016 at 5:03 pm Permalink

      Lily, es recuperable. A mi juicio (que, por supuesto, puede estar equivocado), la raiz del problema sería la siguiente):

      Ya las escuelas no educan. Imparten información, pero no sabiduría. Enseñan datos, pero no a pensar. Por eso los demagogos pueden ganar elecciones. En el siglo XIX estaba el partido anti-inmigratorio de los ¨know-nothing¨ (que sí sabían, pero solían responder así) Ahora tenemos una población de verdaderos know-nothings.

      El gobierno debe garantizar la educación, pero no tiene que ser propietario de escuelas. Que las subvencione. Que los padres puedan elegir. Que los maestros malos no estén tan protegidos por los sindicatos y puedan ser despedidos.

      A mi Trump no me gusta ni me convence en casi nada, pero hay dos cosas en las que sí y en la que lo veo coherente: la independencia energética y la descentralización de la educación. Del lobo un pelo.

      En lo del Tribunal Supremo no estoy tan seguro. Ha presentado buenas listas pero todavía puede ser que nomine a su hermana liberal o haga un ¨deal¨.

      • Hector L Ordonez. 30 September 2016 at 8:24 am Permalink

        julian descentralizacion de las escuelas,CUIDADO! en ese caso las escuelas pasarian ser privadas y el presupuesto que pagamos con nuestros taxes pasarian a manos privadas,las escuelas tendrian el derecho de elegir en sus aulas al que le diera la gana,hay areas que predominan el racismo,en que condicion quedarian los ninos afroamericanos y latinos.por supuesto marginados !el dinero del presupuesto en su mayoria pasarian en los bolsillos de los duenos,que poco invertirian para tecnologias
        como computadoras,bibliotecas de alta calidad etv,etc,al quitarse las escuelas publicas se quitarian la competencia y la buena educacion se iria a pique,de que no hay buenos maestros en las escuelas publicas se EQUIVOCA,le aseguro que son mejores de los que imparten clases en escuelas privadas y eso lo se de sobra.mi hermano es maestro y tiene un doctorado en Educacion y trabaja en escuelas publicas,tambien impartio clase en escuela privadas,de hay conozco la diferencia,mi esposa ya se retiro el ano pasado y por unos cuantos anos trabajo en escuelas privadas.y tambien sabe de sobra
        la mala calidad de muchas escuelas privadas,ESO SI las medallas son muy bonitas,los diplomas tienen una buena impresion con letras doradas,pero la ensenanza pesima y un gran numeros de alumnos tienen que ser aprobados,por que sino el maestros o los maestros casi seguro perderian su posicion,hay una razon del por que la ensenanza privada no puede ser de calidad,es la falta de motivacion de los maestros por los salarios tan bajos que estos reciben y los pocos beneficios que brindan estas escuelas privadas,los que tienen una maestria,doctorado o son buenos maestros graduados se marchan,quienes quedan? LAS PALABRAS SOBRAN !claro los duenos de escuelas le aseguro se harian ricos en pocos anos.

  4. Sergio Hernandez 1 October 2016 at 3:54 pm Permalink

    Es difícil predecir, con un reducido margen de error, cómo será Trump de presidente. En cambio, hay pocas dudas de cómo sería Clinton. Con ella la cantidad de los que no pagan impuestos, y que votan por aumentar esos impuestos a los que pagan, crecería aún más -es clientela segura de los demócratas-. Aumentaría el gasto y la deuda pública, los impuestos, la cantidad de regulaciones a los creadores de riquezas, abriría las puertas a la invasión musulmana que hoy destruye Europa… Es cierto que en política internacional no sería tan débil como el ideólogo Obama, a ella le gusta lanzar bombas sin preocuparle el costo en vidas y dinero.

    Fuera lógico que ningún político (demócrata o republicano) quisiese a Trump como presidente. Ellos, junto con los burócratas, son la clase parasitaria que vive a costa del robo con fuerza (impuestos) a los que producen. Trump, que bajará los impuestos, representa un gran peligro para ellos.

    Como liberal clásico (libertario aquí en EE.UU.) nunca podría estar de acuerdo con alguien como Hillary Clinton para presidente. En todo caso, de dos males se elige el menor.

    • Hector L Ordonez. 1 October 2016 at 9:27 pm Permalink

      Sergio el plan economico de Trump no a funcionado,ni funcionara las economias no crecen de arriba para abajo,ese plan lo hizo el ultimo presidente republicano y fracazo – BUSH-o se le olvido ? Segun Trump recortaria los taxes,pero no a usted ni a mi,pero si para las corporaciones,por lo tanto el Gobierno tendria
      mas deficit y veo que se contradice Obama es un debil en politica exterior e Hillary le gusta tirar bombas
      entonces como se queda bien con usted ? Y por lo que yo sepa Hillary no a pertenecido a un batallon de artilleria,hacer diplomacia no es ser debil y como usted es de las gentes de Trump,cuando este fantoche salga presidente -que lo dudo- asi lo ayudaria hacer el muro. UNa pregunta usted de verdad cree lo del muro ?.

      • Sergio Hernandez 3 October 2016 at 10:09 pm Permalink

        Bueno, Héctor, es difícil responderle porque no parece que ha logrado articular claramente alguna idea. Pero, como talvez leyó, no me enfoqué en las “virtudes” de Trump, sino en el defectos de Clinton y, como libertario, tengo un principio: entre dos males se elige el menor.

        No sabemos cómo será Trump de presidente aunque, indudablemente, la reducción de impuestos es una forma, demostrada históricamente, de aumentar las inversiones y, por ende, la cantidad de empleos y el nivel de vida en general de la población. Yo genero empleos, pero muy pocos; en cambio, si se reducen los impuestos a las grandes compañías también me beneficio mucho, quizás más que si me los reducen a mi: más competencia en el mercado trae precios más bajos.

        Lo del “batallón de artillería” como chiste está bien… tampoco Bush perteneció a alguno.

        No existe en el país ley alguna que permita la libre entrada de inmigrantes y tampoco creo que pueda volver a ocurrir por la sencilla razón que cuando fue libre no había “welfare”, por lo tanto nadie costeaba a esos inmigrantes, hoy no es así. Cada inmigrante ilegal nos cuesta a todos los que pagamos impuestos. Tenemos que obligar al gobierno a que respete las leyes del país y, sobretodo, defender nuestro dinero.

        • Julian Perez 4 October 2016 at 10:35 am Permalink

          Hay algo que a mi siempre me ha llamado la atención. En teoría, el partido que debería ser más opuesto a la inmgración es el Demócrata, pues es el partido que tiene apoyo sindical, y los intereses de los sindicatos se oponen a la inmigración.

          De hecho, en el siglo XIX, antes de la guerra civil, el partido anti-inmigración, los Know-Nothing y los Demócratas eran opuestos. Al final los Republicanos se impusieron y los Know-Nothing desaparecieron, pero muchos de los que al final votaron republicano estaban dudosos entre éstos y los Know-Nothing.

          Pero así es la vida. También existe la creencia de que son los Demócratas los que favorecen los intereses de los afro-americanos pese a que los Republicanos son el parido de Lincoln, los Demócratas eran el partido de los sureños (y del KKK), Margaret Sanger, ídolo de los Demócratas, era una racista que pretendía usar Planned Parenthood para diezmar a los negros (no favorecía el aborto, por cierto), y la Acción Afirmativa ha perjudicado a la comunidad afro-americana más que beneficiarla.

          • Hector L Ordonez. 8 October 2016 at 1:59 pm Permalink

            Por favor senor no hable tonteria,no vale la pena responderle y asi no pierdo mi tiempo.


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