10 August 2018 ~ 8 Comentarios

El ‘socialismo democrático’ es una estafa

por Giancarlo Sopo*

Cuando asistí a un discurso junto con mi familia del entonces senador Barack Obama en La Pequeña Habana en 2007, nuestro antiguo vecindario nos recibió a nosotros y al futuro 44º presidente como si fuéramos traidores. Al cruzar de la calle del Miami-Dade County Auditorium, un grupo de manifestantes conservadores nos gritaban “¡Comunistas!” Hicimos caso omiso a esos ataques porque sabíamos que provenían de exiliados heridos y para parafrasear al difunto juez de la Corte Suprema Potter Stewart, como cubanoamericanos, conocemos el socialismo cuando lo vemos—y Obama no es socialista. De hecho, su mensaje resonó en nosotros, en gran medida, debido a su énfasis en brindarle una mano a quienes luchaban por si mismos, en lugar de simplemente regalar cosas. Así mismo hizo mi familia.

Mi madre vino a este país poco antes de mi nacimiento y laboro como trabajadora social mientras estudiaba por las noches. La paga no era muy buena, y a veces tenía que mantener un segundo empleo, pero su horario era flexible y tenía buenos beneficios de salud para nuestra familia. Después de 15 años, pudo ahorrar suficiente dinero para comenzar un pequeño negocio, sacarnos de nuestro modesto dúplex en la calle Ocho y mudarnos a los suburbios de clase media.

Dadas nuestras humildes raíces inmigrantes, mis deudas de préstamos estudiantiles y los gastos médicos mensuales, algunos asumirían que el mensaje de los tales llamados “socialistas democráticos” como Alexandria Ocasio-Cortez serian de nuestro agrado, pero no lo son. Al contrario, nos recuerdan inquietantemente a los populistas de izquierda que causaron que millones de personas en nuestra comunidad huyeran de sus patrias.

Efectivamente, creo que debemos hacer más para ayudar a familias como la mía, pero la realidad es que las políticas económicas de los “socialistas democráticos” nos hubiesen encadenado al dúplex donde crecí. Sé que esto es cierto porque eso fue exactamente lo que les sucedió a los seres queridos que mis abuelos dejaron en Cuba que murieron en el mismo lugar donde nacieron.

En lo que únicamente se puede describir como una estafa, los demócratas socialistas y sus aliados, esperan que los estadounidenses los confundan con los socialdemócratas escandinavos. Si bien los términos son fonéticamente similares, aquellos que hemos trabajado y pasado tiempo en América Latina entendemos que esto es más que una simple diferencia semántica. La ideología y las políticas del grupo Democrátas Socialistas de América (conocidos como DSA por sus siglas en ingles)—se basan en eliminar las ganancias privadas y “democratizar” la economía—son mucho más parecidas a las de La Habana y Caracas que a las de Helsinki y Copenhague.

Habiendo sido criado en una comunidad construida por las víctimas del socialismo, es difícil explicar cuán extraño es escuchar a personalidades estadounidenses—desde Joy Behar del programa The View y hasta Elizabeth Bruenig, del Washington Post—asegurarnos que el socialismo democrático es “como el liberalismo” y “distinto al concepto socialista de tu abuelo”. Por supuesto, en sus explicaciones siempre se les olvida explicar la parte en el cual el gobierno nacionaliza empresas. En mi casa típicamente reaccionaríamos a tal ignorancia con risa, pero da la casualidad de que mi abuelo paterno conocía tan íntimamente al socialismo que murió como prisionero político por oponerse a muchas de las mismas ideas difundidas por los socialistas de hoy.

El fracaso de los medios en discernir entre el “socialismo democrático” y la socialdemocracia nórdica no es por falta de transparencia por parte de DSA. Mientras que sus candidatos políticos tienden a recurrir a banalidades, DSA no esconde el balón. En un artículo publicado en Jacobin, el editor de la revista socialista y el vicepresidente de DSA expusieron por qué la socialdemocracia escandinava no es lo que tienen en mente, argumentando la necesidad de “un movimiento obrero militante … no solo para domesticar sino para superar al capitalismo”. Disipando aún más el mito de que “solo buscan salud gratuita como en Dinamarca”, la escritora demócrata socialista Megan Day fue aún más explícita: “esta es la verdad: los socialistas democráticos queremos acabar con el capitalismo. Y queremos hacerlo mediante una agenda de reformas hoy con el fin de revivir una política centrada en la jerarquía de clases y la desigualdad en los Estados Unidos”. Mas claro ni el agua.

Si esto le suena a uno un poco extremista, no es porque trastorna nuestras sensibilidades políticas de “centro derecha” como estadounidenses. Cuando le presenté a un equipo de economistas noruegos un resumen escrito por Vox (una publicación moderada de centroizquierda) de las ideas económicas de DSA, once de los 12 indicaron que las opiniones caerían en el punto “extremo izquierdo / marginal” del espectro político de Noruega. Mientras tanto, en la vecina Dinamarca, el compromiso de DSA con acabar con el capitalismo es idéntica a la plataforma de Enhedslisten, el antiguo partido comunista “Alianza Roja-Verde” que ha promediado menos del 4% de los votos daneses en las elecciones desde 1990.

En lugar de mirar hacia Europa, sería más prudente que los estadounidenses busquen en Latinoamérica para encontrar ejemplos cotidianos del “socialismo democrático”. En Venezuela, el fallecido Hugo Chávez se identificó como un socialista democrático y gobernó como tal. A diferencia de Escandinavia, donde las empresas estatales típicamente son autónomas y los derechos de propiedad son sacrosantos, Chávez confiscó bienes privados, y no solo nacionalizó las principales industrias del país, sino que también las administro. Por ejemplo, cuando los trabajadores de la petrolera PDVSA se negaron a aceptar sus políticas, los despidió y fueron reemplazados por compinches (entre ellos un primo suyo) en una movida que aceleró el desplome de la economía venezolana.

Venezuela y Cuba son ilustraciones perfectamente válidas de las políticas de los demócratas socialistas, pero si esto les parece un poco cliche, considere los resultados en otras partes de la región. En Argentina, los presidentes Néstor y Cristina Kirchner nacionalizaron grandes empresas y las colocaron bajo el control de aliados incompetentes, que los contribuyentes continúan rescatando por una suma de $400.000 al día. Fieles al libro de jugadas socialistas, también implementaron regulaciones comerciales laberínticas y aumentaron las nóminas públicas en un 61 por ciento. Los resultados del Kirchnerismo variaron de mediocre a tan pobres que sus funcionarios se sintieron obligados a manipular datos económicos para ocultar su desempeño.

El problema no es, como algunos dicen, que el “socialismo democrático” realmente no se ha intentado y que solo ellos saben cómo hacerlo bien; es que, por diseño, hace que las economías fracasen y que las sociedades sean susceptibles al totalitarismo. Al igual que Castro en 1959 y Chavez en 1998, los socialistas de Estados Unidos enfatizan su compromiso con la democracia, pero la naturaleza humana es obstinada. ¿Por qué deberían los estadounidenses confiar en que los socialistas estadounidenses estarían más dispuestos a renunciar al poder que sus hermanos ideológicos en América Latina y todo el mundo? De hecho, me parece extraño que muchos de los que hoy argumentan que el presidente Trump tiene tendencias autoritarias, son las mismas personas que quieren darle aún más poder al gobierno federal sobre nuestra economía.

Seamos claros, las desgracias de América Latina no son una excusa para la inacción en cuanto a mejorar los sistemas de salud y educación de los EE. UU., pero esas lecciones deben convertirnos en consumidores de política más escrupulosos. Así como mi familia y la mayoría de los estadounidenses fueron sabios al descartar las calumnias contra el presidente Obama, los lideres del Partido Demócrata deben dudar de quienes les aseguran que el “socialismo democrático” nos hará más como Europa. Como millones de latinos les pueden asegurar: eso no es cierto.

*Giancarlo Sopo es un asesor de relaciones públicas y comunicaciones corporativas especializado en América Latina

8 Responses to “El ‘socialismo democrático’ es una estafa”

  1. Ramiro Millan 11 August 2018 at 9:17 am Permalink

    No coincido en que el socialismo democrático de latinoamérica sea diferente a la social democracia de Europa desde el punto de vista ideológico.
    Como en Europa, hay variantes que van un poco más a la izquierda y otros que se asocian a lo que se identifica como partidos de centro (de hecho, Cuba y Venezuela son dos excepciones de la extrema izquierda en nuestra región).
    Lo que realmente los diferencia a los pueblos de Europa occidental de los latinoamericanos es la cultura cívica y con ello los resultados de las políticas que requieren intervencionismo y dirigismo estatal.
    Cuanto más intervencionismo más posibilidades existen de fracasos, por lejos, en latinoamérica que en Europa.
    En Noruega por ejemplo, dudo tenga inconvenientes la economía si se otorga al Estado la administración de las empresas proveedoras de servicios públicos que por su naturaleza son monopólicas como las de energía eléctrica de los hogares, agua potable y gas natural.
    En latinoamérica, ésta política lleva inexorablemente al desastre con una sistemática destrucción de la infraestructura (cada vez que la infraestructura energética entra en crisis, la economía entera se contagia con las terribles consecuencias que los latinoamericanos bien conocemos)
    Lo que sucedió en Argentina con algo tan simple y noble como la política social aplicada con los discapacitados (claramente identificable con lo que asociamos a socialismo democrático) es paradigmático de los resultados esperables de estas políticas en latinoamérica y su cultura, algo que estoy seguro jamás sucedería en cualquier país desarrollado de Europa.
    Transcribo unas líneas de una entrada de otro blog para ahorrarme tiempo de escritura:

    “Este post lo ofrezco dado que a través de lo que sucede en Argentina con los subsidios por discapacidad es posible apreciar en toda su magnitud esta temática clave para el progreso de los pueblos. La temática de la cultura y sus efectos en la organización social de los pueblos.

    Para los que desconocen este tema y sus derivaciones permítanme explicarlo.

    Los subsidios por discapacidad son obviamente para aquellos ciudadanos que por diferentes motivos no pueden ejercer actividades laborales necesarias para su sustento económico. Por tanto, el Estado se encarga de proveerles los medios a través de subsidios monetarios.

    Se supone que el afectado por una discapacidad física o psíquica acude al médico para que evalúe y certifique o no si se tiene discapacidad y en caso de tenerla, elaborar el certificado médico que acredite dicha condición. Ese certificado se presenta a la institución correspondiente para que verifique las actuaciones y proceder a la acreditación del beneficio estatal.

    En países con cultura colectivista, el interesado va a la consulta y evaluación médica porque así realmente considera dado una evidente incapacidad física o mental. A alguien sin problemas como estos ni se les pasa “por la cabeza” la posibilidad de solicitar una evaluación de su médico por si esa condición de discapacitado pueda ser la suya.

    Además, el médico perteneciente al ámbito cultural colectivista, difícilmente se le ocurra emitir un certificado falso para beneficiar a un individuo que lleva implícito el perjuicio para la comunidad entera toda vez que es ésta la que tiene que solventar el gasto (él incluído vale también aclarar). Y en el caso que llegue un individuo con un certificado médico de incapacidad laboral a la institución encargada de tramitar el subsidio, los funcionarios tomarán con responsabilidad su actuación pensando en cumplir con sus obligaciones ante los demás desde el lugar que ocupan en la administración pública y seguramente defenderán el interés general en oposición al interés individual del supuesto discapacitado.

    El resultado: difícilmente se obtenga un beneficio como éste si no lo merece (sobre todo porque se trata de algo muy fácil de verificar en general).

    Sin embargo ¿Qué sucede en Argentina con su cultura individualista a cuestas?

    Veamos:

    No tardan en aparecer quienes intenten sacar provecho de los demás adquiriendo un beneficio que no le corresponde costeado por la comunidad toda. Por tanto, pronto aparece un supuesto paciente afectado por un malestar y le sugiere al médico que le emita un certificado médico que falsee la realidad otorgándole un grado de discapacidad que le permita acceder al subsidio.

    En el ámbito cultural adecuado, en el nuestro, no tardará en aparecer el médico totalmente despreocupado del interés colectivo o comunitario, y probablemente a cambio de un beneficio personal, canjea el certificado médico. Este acto incluye la evidencia de que ni siquiera “les pasa por la cabeza” considerar que el subsidio es costeado por los impuestos que él mismo es uno de los que aporta. Simplemente todo lo que implique interés comunitario no forma parte de su existencia e interés personal.

    El supuesto discapacitado llega después a la institución encargada de tramitar, aprobar y hacer efectivo el subsidio.

    Pues bien, en vez de ir con la vergonzosa actitud que ello implica, van con la tranquilidad de saber que a nadie le va a importar si les corresponde o no. Simplemente, los responsables del área creada para ello, se encargarán de hacer el menor esfuerzo posible (actitud típica de aquel que solo interesa su comodidad y le importa “un comino” lo que implique al interés general) y para evitar trámites engorrosos, seguramente aprobarán y darán el subsidio.

    Muy pronto, otros se enteran de esa ventaja individual a aprovechar en desmedro del bienestar general y acuden a un médico que probablemente se ofrecerá a seguir el plan (en un ámbito cultural así abundan los médicos dispuestos a ello). Más individuos consiguen el beneficio y más miembros de la cultura individualista buscan acceder al nefasto sistema y más médicos interesados en ganancias espurias aparecen.

    Hasta que le “llega la hora” a la política, constituida íntegramente por la peor parte del individualismo cultural. Constituidos en su mayoría por individuos totalmente dispuestos a destruir cualquier cosa con tal de sacar un provecho personal toda vez que es eso exactamente lo que los llevó a ocupar el lugar que ocupan en la enorme mayoría de los casos (en el peronismo hablamos casi del 100% de ellos). Más tarde o temprano se percatan de que este nefasto mecanismo les permite sacar ventajas electorales cediendo subsidios a cuantos interesados aparecen con el objetivo de “tener agarrado” al subsidiado toda vez que se presume, y con razón, que los apoyarán en las elecciones interesados en que continúe el sistema funcionando, sin importar en absoluto que implicancias pueda tener en el futuro de la comunidad toda.

    El resultado final: pueblos enteros llenos de supuestos inválidos a los que otros tendrán que mantener.

    Supuestos inválidos que dejan en algún oscuro lugar nada más y nada menos que su dignidad toda vez que tienen que simular una condición que evidentemente no padecen cada vez que deben presentarse a realizar cualquier trámite como ciudadano.

    Más adelante, la carga fiscal que lleva implícito el malvado sistema, hace que los gobiernos deban “licuar” el gasto atrasando los aumentos que deben acompañar a la inflación. El resultado es un subsidio que tarde o temprano termina siendo miserable. Subsidio miserable que termina afectando a los que verdaderamente necesitan está ayuda estatal, me refiero obviamente al verdadero discapacitado.

    Como se ve fácilmente, lo que implica un objetivo noble y magno, la cultura individualista lo transforma en algo nefasto.

    Si se traslada este mecanismo destructor de proyectos sociales, dirigistas y voluntaristas a cualquier otro ámbito de la política social o económica, se percibirá fácilmente cual es el resultado que se deberá esperar.

    También es fácil percatarse de que en un ámbito cultural diferente, los resultados serán decididamente diferentes.

    No es posible ignorar a la cultura a la hora de programar políticas.

    Las evidencias de ello son contundentes.

    Eso espero suceda alguna vez y humildemente con este blog busco aportar mi “granito de arena” esperando estimular a otros que aporten su granito también.”

    • Manuel 11 August 2018 at 11:11 am Permalink

      correcto, en la madeja colectivista se vive en el paraiso; en cambio en la otra madeja, en el infierno, pero todavia estan los millones, como en Cuba y Venezuela q creen q pueden acceder a un desarrollo tipo el de China. En eso andan: partido único, o sea dictadura, y economía menos centralizada (a eso aspiran, pero la inestabilidad política q esto genera, se lo impide). Me gustaria saber su opinion en estos casos particulares, partilarmente sanguinarios y terroristas. El resto de los paises al menos tienen la esperanza de un Ivan Duque, o de un desarrollo a lo Chile: avance hacia un primer mundo posible.

    • Manuel 11 August 2018 at 11:13 am Permalink

      Millan.
      correcto, en la madeja colectivista se vive en el paraiso; en cambio en la otra madeja, en el infierno, pero todavia estan los millones, como en Cuba y Venezuela q creen q pueden acceder a un desarrollo tipo el de China. En eso andan: partido único, o sea dictadura, y economía menos centralizada (a eso aspiran, pero la inestabilidad política q esto genera, se lo impide). Me gustaria saber su opinion en estos casos particulares, particularmente sanguinarios y terroristas. El resto de los paises al menos tienen la esperanza de un Ivan Duque, o de un desarrollo a lo Chile: avance hacia un Primer Mundo posible.

      • Ramiro Millan 11 August 2018 at 1:30 pm Permalink

        Manuel, la verdad es que a mí me parece increíble que el régimen cubano no haya hecho “la gran China” ya hace un rato largo. Seguramente porque Fidel jamás lo hubiera permitido ya que eso equivaldría reconocer que su revolución fue un total fracaso. Y reconocer algo que es evidente hasta para un sordo, ciego y mudo, para el ego de un Fidel es demasiado. Tal vez ud se habrá percatado de la importancia le doy al poder del ego en el homo sapiens; bueno, Fidel Castro es un ejemplo extraordinario del poder de esta pulsión en las organizaciones políticas ya que este personaje estoy completamente convencido que prefería que sufran la coerción, el hambre, la indignidad y la miseria millones de conciudadanos antes que abandonar los caprichos de un impulso tan primitivo como el de un chimpancé, me refiero al de su complejo egoísta, mostrándose como lo que realmente fué ante su pueblo y al mundo: como un perdedor. Jamás lo hubiera hecho, su instinto es muchísimo más fuerte que lo que hasta el más simple y evidente sentido común puede mostrar sin ningún margen de duda alguna.
        Pero ahora no está Fidel y la oportunidad para Cuba de seguir los pasos de China es extraordinaria.
        El sistema es muy simple, consiste en aprovechar la enorme reserva de mano de obra barata e impuestos bajísimos medidos en dólares para atraer a los inversores que seguramente se tentaran ante las expectativas de las enormes ganancias que esto implica (el salario de un cubano y de un venezolano hoy, en dólares, es de prácticamente centavos). La codicia es demasiado fuerte como para que el emprendedor y empresario no se vea tentado a venir a una “nueva tierra prometida” de pingues ganancias, no importa si sus gobernantes son unos dictadores sacados de la basura más podrida imaginable (China es un ejemplo clarísimo en este aspecto). La que finalmente siempre tiene la última palabra es la codicia en el mundo capitalista.
        Pero este combo de salarios e impuestos baratos en dólares requiere de un requisito acompañante que sí o sí debe estar presente, me refiero a la confianza en que el régimen y su política se mantendrá en el mediano y largo plazo. Suficiente como para por lo menos recuperar la inversión realizada.
        Y justamente ésta exigencia, los únicos que pueden garantizarla son las dictaduras muy afianzadas como la China o cubana.
        De hecho, las democracias latinoamericanas carecen de esta ventaja toda vez que se ven expuestas a las presiones gremiales, burocráticas, politicas, intelectuales, mediáticas, etc que sin cesar presionan a los gobiernos para que cedan a las políticas asociadas a la justicia social que equivalen a aumentos salariales, aumentos impositivos y desequilibrios fiscales que hacen muy difícil ofrecer un campo de inversión tan promisorio para los inversores mantenibles en el largo plazo como el que me refiero.
        Esto lo vivimos desde hace interminables décadas los latinoamericanos. Vienen pero a cuenta gotas y en nichos muy puntuales relacionados a factores geográficos por materias primas.
        Pero Cuba y su régimen seguramente puede controlar estas presiones sin dificultades. Al menos con muchas menos dificultades que los pueblos en democracia.
        De manera que para el régimen cubano no solamente es su mejor opción, sino la opción a la que se verá obligada a recurrir ya que a la economía comunista no resiste ningún régimen una vez desaparecido el líder. Solamente con un líder muy fuerte puede sostenerse a duras penas un sistema tan ineficaz y destructivo como el comunista.
        Si el régimen cubano no empieza pronto a implementar algo parecido a las “zonas de excepción económicas” chinas, es por un solo motivo: por haraganes. La comodidad actual puede que les quite la voluntad que requiere hacer lo que hay que hacer. Requiere mucha actividad burocrática imitar a China, pero el premio es majestuoso.
        No solamente mantener el poder (que ya es muchísimo) sino que pueden satisfacer a sus codicias (de las fuertes ya que de lo contrario no habrían escalado hasta donde escalaron en el sistema político chino o cubano) llenándose los bolsillos liderando a través de familiares o testaferros los negocios fabulosos que se abren (China es un ejemplo de pies a cabeza de ésto).
        Obviamente, lo mucho que tiene de positivo, tiene de negativo para el pueblo.
        Habrá mucha actividad económica y progreso económico, pero la coerción será eterna.
        Habrá crecimiento económico de los ciudadanos, pero hasta donde el sistema lo permita. Esto es, salarios siempre bajos respecto de una sociedad organizada y democrática.
        Sin embargo, no sería nada extraño que en 20 años estén mucho mejor que la mayoría de los países latinoamericanos (solo económicamente obviamente).
        En Venezuela es más difícil ya que no veo al régimen de Maduro con la fortaleza para contener todas las presiones democratizadoras y de reivindicaciones sociales que los inversores exigirán. El inversor solamente irá a Venezuela si ve una fortaleza muy fuerte del régimen para aprovechar los salarios actuales miserables de los venezolanos.
        Creo que tuvo esa oportunidad Maduro y sus “socios$ cuando recién accedió al poder, hoy ya es tarde.
        ¿Y si Cuba hace la “gran China” y supera a los países democráticos de latinoamérica en crecimiento económico por lejos?
        ¿Crecimiento basado en una dictadura férrea capaz de contener las exigencias populares típicas de los pueblos latinoamericanos?
        ¿Sobrevivirán las democracias ante un panorama donde la dictadura se muestra mucho más eficiente que las democracias en los pueblos con culturas incapaces de organizarse eficientemente en democracia cómo las nuestras?
        ¿Como lo está mostrando China creciendo al 8% desde hace 30 años y una latinoamerica prácticamente paralizada o en retroceso los últimos 70 años?
        Este es el verdadero peligro para las democracias de latinoamérica e incluso de los países desarrollados y así lo advierto en la entrada “La Nueva Guerra Fría. Desarrollo vs Subdesarrollo. Occidente vs Oriente. Posmodernidad vs Medioevo” razonvsinstinto.blogspot.com
        Recuerde Manuel que solamente soy un aficionado y no aspiro a otra cosa.

        • manuel 12 August 2018 at 12:21 pm Permalink

          Millan
          hace 6 decadas la economia de ningun pais decrecio mas que la China: https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.PCAP.KD.ZG?view=chart&year_low_desc=false

          de esa experiencia tan extrema, surgio esta china que en los ultimos 40 anos ha crecido a un promedio como pocos en la Historia.

          China e India son dos ejemplos fantasticos tal vez imitados por los Tigres Asiaticos.

          Pos supuesto que el descalabro del Socialismo Real en Europa, norcorea y cuba ha dejado muy mal parado a aquel y el mundo ha estado mirando a China e India desde entonces, pero no olvidemos que el ejemplo de USA, Japon, Alemania y demas paises prosperos, digamos El Grupo de los 20, es otro referente obligado, como lo es nuestro Chile que muchos dicen podria entrar en el selecto grupo de paises del Primer Mundo en apenas un lustro.

          Yo pienso que de todos esos paradigmas el mas logico a seguir por la region es el de Chile, por varias razones: Lo esta haciendo ahora en este momento y gracias a un cumplimiento ortodoxo de todo lo mejor que se debe hacer hoy para avanzar en el ambito socioeconomico en nuestra region en los ultimos 30 anos, paso a paso, poco a poco, acercandose a la meta codiciada por el resto disgregado, atolondrado, borracho, incapaz, ciego. Quiza ese seria un mejor ejemplo para Cuba y no temerle a la transicion hacia una sociedad en la que la venta exitosa de sus productos dentro y fuera del pais contribuya a mejorar los servicios sociales nacionales y la calidad y eficiencia de esos productos. Nada de eso ha ocurrido en Cuba, mucho menos en Venezuela de la que no se sabe si rompera el famoso record de decrecimiento economico registrado por china hace 60 anos. En Cuba, como en
          Venezuela, gobierna una banda de delincuentes narcos cuyo unico plan es permancer en el poder como lo han logrado los Castro. Toda esta diatriba de desarrollo y prosperidad les tiene sin cuidado hoy y en los proximos 10 anos, a no ser que algo muy extraordinario suceda. Yo creo que no sucedera nada extraordinario y ahi van a estar dentro de 10 anos tomandonos el pelo a todos, justo lo que han hecho desde 1953 cuando eran un grupito mal armado, derrotado, atacando el segundo cuartel militar mas importante de Cuba. No nos llamemos a mas enganos.

          • Ramiro Millan 12 August 2018 at 6:21 pm Permalink

            Manuel, no tengo la más y mínima y absoluta duda de que lo mejor que le podría pasar a Cuba es seguir los pasos de Chile.
            Por supuesto y ojalá tenga la oportunidad de hacerlo.
            Pero lamentablemente creo que esa posibilidad está muy lejos.
            No avisoro una revolución en Cuba que pueda restaurar una democracia.
            Lo que sí creo que es muy probable que suceda es que el régimen, si quiere sobrevivir, imite las políticas chinas. Caso contrario, caerán más tarde o temprano por su propio peso. Con las contradicciones y la miseria que inevitablemente perdurará es imposible que un gobierno no caiga más tarde o temprano, menos aún si ya no está el líder máximo. El comunismo es definitivamente inviable y eso implica que si no cambia de políticas el régimen gobernante, tarde o temprano caerá.
            Ante esta realidad, el régimen tarde o temprano se verá obligado a ceder a lo inevitable, a conducir a la codicia hacia la actividad económica en vez de a la actividad burocrática como sucede en los regímenes comunistas y los condena al fracaso.
            Esto significa zonas de excepción económicas como en China o una variante similar.
            No creo que en Cuba exista la posibilidad de que aparezca un Gorbachov y vaya hacia una vía democrática.
            Lamentablemente esa posibilidad no creo tenga el pueblo cubano.
            Lo que sí creo es que si el régimen comunista cubano imita a China y logra afianzarse, al menos tendrá crecimiento económico real.
            Dentro de las infinitas posibilidades, creería que eso es lo más probable que suceda porque es lo que mejor se adapta a los intereses del régimen y que sin democracia, al menos Cuba podrá tener prosperidad económica.

  2. Ramiro Millan 12 August 2018 at 6:33 pm Permalink

    Manuel, el post “el nuevo colonialismo en Cuba”, vaya casualidad, trata sobre este tema y si lee la nota ofrecida a través del link verá que dice más o menos lo mismo que lo que intento transmitirle: Cuba se encamina a una economía abierta y controlada al estilo chino aprovechando la mano de obra barata.
    Sistema que permitiría al régimen mantener el control político.
    Era cantado.

  3. johnny reday 13 August 2018 at 5:31 pm Permalink

    Socialismo democràtico.
    Ya en la etiqueta se aclara la verdad: sencillamente pone en evidencia que el socialismo, en si mismo, de democràtico no tiene nada.
    Dijo bien el estimado Dubcek en la efìmera primavera de Praga del 1969, aplstada por los tanques de guerra de la Uniòn de Repùblicas SOCIALISTAS Soviètica: el querìa crear el “socialismo con rostro humano”.
    O sea poner una màscara en el brutal hocico del monstruo.
    Dicen que en Europa del Norte impera la socialdemocracia.
    No es Democracia socialista. Es democtacia social.
    En comùn sòlo evidencian la misma etimologìa, o sea *social* la raìz latina *socius* [dal lat. socialis, der. di socius].
    De toda manera no se comulga el socialismo con las transnacionales que detenta por ejemplo la Suecia: Ikea, Sandvik, Electrolux, Volvo entre otras.
    Lo que hay en los paìses de Europa del Norte es PURO CAPITALISMO aunado a una efectiva JUSTICIA SOCIAL.
    Las dos cosas son ilustres desconocidas en toda Am.Latina, porque el capitalismo al sur del Rìo Bravo siempre està fuertemente conectado con los poderes del estado, y por ende con la corrupciòn imperante en todo el sub-continente.
    Otro error que se comite es transferir en Am.Latina los sistemas polìticos/econòmico de sea Norte Amèrica anglòfona, sea la Europa al Norte de Alpes y Pirinèos.
    En Am.Latina la corrupciòn està enquistada en el ADN, està intrinsecamente compenetrada con la cotidianidad con la cual tiene que convivir cualquier individuo.
    En Norte Amèrica y en la Europa susodichas la corrupciòn esta fuertemente y con contundencia sancionada.
    Si un alcalde en Austria roba y elpueblo se entera el alcalde pronto termina en un tribunal.
    Un alcalde roba en Am.Latina, y eso no sòlo se sabe sino que es algo normal, y cualquier ciudadano afirma sin problemas que èl harìa lo mismo.
    Y la corrupciòn es el principal motivo de la miseria, el atraso, la desigualdad que hacen de AM:Latina una àrea de sub desarrollo..y quièn sabe por cuantas dècadas màs…
    Ademàs de la natural predisposiciòn de los latinoamericanos a bajar la cabeza frente al poder y a las instituciones y aceptar cualquier abuso.
    O sea que un latino americano de sus derechos no sabe casi nada, cree que una alcabala, hacer colas a la puerta de un banco, o no saber nada de como el gobierno administra la “Res Pùblica” sea algo normal.
    Sin transparencia en las cuentas del gobierno, no existe democracia.
    Tampoco libertad: no hay la libertad de exigir a quien son pùblicos empleados como gastan o invierten el dinero QUE ES TUYO.
    Y eso es el pedestal en el cual se asienta el socialismo: el gobierno hace y deshace como le de la gana. Y la ciudadanìa en silencio.
    Para terminar. Socialdemocracia es una equivocaciòn: nada tiene que ver con el socialismo.
    Nunca olvidar que “socialismo democràtico” significa entonces que el socialismo democràtico no es.
    Y esa es la verdad. No sòlo no es democràtico, sino tambièn es inhumano: hay que renunciar a la propiedad privada porque quiere imponer la propiedad colectiva, hay que olvidar la felicidad individual y sustituirla con la felicidad social.
    Como se come eso? La felicidad de un pueblo es la suma de las felicidades individuales. No la divisiòn de una utòpica felicidad colectiva.


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