13 August 2018 ~ 3 Comentarios

Entre anarquía y tiranía

Por José Azel

La democracia puede definirse de muchas formas descriptivas, tales como gobierno por el pueblo, decisiones de la mayoría, creencia en libertad e igualdad, y otras. Pero encuentro conceptualmente útil reflexionar sobre la democracia como una forma de gobierno entre la violencia de la anarquía y la violencia de la tiranía.

El psicólogo cognoscitivo Steven Pinker lo dijo así: “Se puede pensar en la democracia como forma de gobierno que navega hábilmente ejerciendo suficiente fuerza para imposibilitar que las personas abusen de otras sin abusar del pueblo mismo. Un buen gobierno democrático permite a las personas dedicarse a sus vidas con seguridad, protegidas de la violencia de la anarquía, y en libertad, protegidas de la violencia de la tiranía”.

De ahí que no tener un gobernante y disfrutar al máximo de libertades individuales sea preferible si podemos evitar la violencia de la anarquía. Pero la historia humana muestra que el caos es más letal que la tiranía, y por eso inventamos una forma de gobierno que “navega hábilmente” entre la violencia de la anarquía y la violencia de la tiranía.

Actualmente, según se mida, más del 50% de la población mundial vive en naciones democráticas. Sin embargo, en la práctica, algunas de esas naciones pueden ser más autocráticas que democráticas. También encontramos algunas autocracias tipo Singapur, y algunas democracias represivas como Pakistán. El alias de dictador benevolente se ha utilizado para describir líderes autoritarios que ejercieron poder absoluto, como Josip Tito (Yugoslavia), Mustafá Kemal Ataturk (Turquía), Lee Kuan Yew (Singapur) y otros.

Una distinción práctica puede hacerse también entre esas democracias que no van mucho más allá de limitar el poder del gobierno sobre sus ciudadanos, y aquellas más activamente comprometidas a apoyar la voluntad de la mayoría de la ciudadanía. Por ejemplo, el sistema político americano es más populista que los sistemas políticos de otras democracias occidentales más aristocráticas o elitistas.

A pesar de sus limitaciones, la democracia la describió exquisitamente Winston Churchill en un discurso ante la Cámara de los Comunes: “Se han intentado muchas formas de gobierno, y se seguirán intentando en este mundo de pecado y calamidad. Nadie pretende que la democracia sea perfecta o competente en todo. Realmente, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las otras formas que se han experimentado”.

Sin embargo, la tiranía continua teniendo abogados, particularmente entre los que aborrecen la democracia y articulan celosas opiniones político-económicas sin preocuparse por las evidencias. Y entre los autocomplacientes optimistas que no desean esforzarse mucho trabajando para prosperar, porque un tirano paternalista con un plan maestro mejorará sus vidas, como en China, Cuba, Irán, Corea del Norte o Vietnam.

El economista Paul Romer hace una instructiva distinción entre optimismo complaciente y optimismo condicional. Relaciona optimismo complaciente con el de un niño esperando regalos en la mañana de Navidad. Más allá de conducta obediente no se requiere mucho más del niño. Mientras que optimismo condicional es el sentimiento del niño que “desea una casita en un árbol y comprende que si obtiene suficiente madera y clavos, y convence a otros niños que le ayuden, puede construirla”. La democracia necesita optimismo condicional y la tiranía requiere optimismo complaciente.

Quizás el más malentendido y criticado aspecto de los gobiernos democráticos es su proceso electoral, como Pinker destaca: “Los cientistas políticos se asombran por la superficialidad e incoherencia de las creencias políticas de las personas, y por la endeble conexión entre sus preferencias y sus votos…”. Un grado considerable de apatía e ignorancia parece ser parte de muchos procesos democráticos.

El filósofo anglo-austriaco Karl Popper, visto generalmente como uno de los grandes filósofos del siglo 20, ofreció una brillantemente simplista manera de pensar sobre un gobierno democrático. Típicamente pensamos sobre democracia y su proceso electoral como una forma de gobierno que responde la pregunta ¿Quién debe gobernar? En vez de eso, Popper propone que debemos pensar en la democracia como un sistema de gobierno que nos permite solucionar el problema de cómo salirnos de malos líderes sin baños de sangre.

Reemplazando malos líderes sin violencia es como la democracia navega hábilmente entre la violencia de la anarquía y la violencia de la tiranía.

3 Responses to “Entre anarquía y tiranía”

  1. Manuel 15 August 2018 at 8:03 pm Permalink

    En toda sociedad unipartidista existe una ficticia legalidad: 1) el gobierno carecede de autoridad moral y política para dictar pautas al pueblo cubano; 2) éste no esta obligado a cumplir las disposiciones que dimanen de los que están usurpando la función de gobernar; 3) el pueblo declara su decidido propósito de concurrir a las elecciones donde pueda organizarse libremente y de las cuales se excluya la influencia de cualquier gobierno o entidad extrangera.

    Tales principios fueron y son, sin discusión alguna, los que rigen la conducta de todos cubanos libres que nunca aceptarán que se han concentrado amplios poderes en un puñado de personas no elegidas directamente por el publo, No reprentan mas que el continuismo y voluntarismo de este Socialismo de Estado fracasado en todas partes en todos los tiempos que ha sido practicado. Ello constituye un permane te escarnio para el pueblo cubano, tan celoso de sus derechos y libertades.

    —“Destruido el régimen de garantías constitucionales, disueltos los partidos, suprimido el voto directo que posibilitaba la espontánea expresión de la voluntad popular, fijadas las elecciones en forma que no constituyen garantía alguna para el electorado, sino que quedan sujetas a la voluntad del dictador, tal Estatuto tiene por fuerza que ser rechazado y condenado por el Partido del Pueblo Cubano, que ahora más que nunca representa la voluntad mayoritaria del pala”.

    —“Por lo dicho, quedan vigentes los pronunciamientos públicos hechos por nuestro Partido, y frente a los Estatutos que repudiamos, el Partido Ortodoxo proclama la vigencia sustantiva de la Constitución de 1940, que está viva en el alma del pueblo cubano”.

    Después. el régimen puso en escena la burda comedia del juramento de la Ley Constitucional Basta leer la fórmula del juramento arbitrario: “Juro solemnemente que acataré, mantendré -y defenderé la Ley Constitucional, vigente desde el 4 de abril de 1951, y las demás leyes de Cuba, contra sus enemigos nacionales o extranjeros… y que me obligo libremente, sin reservas mentales, ni propósitos de evadir este juramenta… Así Dios me ayude.

    -Es decir, el juramento obligo a los enemigos politices del gobierno a defender el Estatuto contra su propia conciencia; asimismo, a pesar de ser producto de la imposición, del propósito de conseguir adhesiones forzosa, lince confesar que el que jura se obliga “libremente”.

    Es un principio admitido que lo que se jura ha de ser justo, licito y honesto. Pero jurar lo que oprime al pueblo, jurar que por un golpe de fuerza se puede paralizar la voluntad nacional ante las urnas. Jurar que se admite la supresión de la libertad de reunión, de emisión del pensamiento, la violación del domicilio, jurar que la libertad o soco mala, y que es bueno vivir sin luz, sin movimiento, jurar la bondad de instituciones defectuosas y viciadas, todo ello no es ni justo, ni honesto ni licito Non est obligatorium contra bonos mores prestitum juramento – , tono, dice un adagio ético-jurídico.

    En declaraciones del Consejo Director Nacional del Partido. se ha, cc pública ratificación del acuerdo, que prohíbe prestar juramento a los Estatutos Constitucionales a los miembros del Partido que ostenten cargos de representación popular.

    “El Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos) —dice el documento—denuncia ante el país que la exigencia de prestar juramento a los Estatutos llamados Constitucionales, constituye una medida de excepción de carácter antidemocrático y típicamente totalitaria, ya que se tiende con ella a que sólo exista -un criterio político, el oficial, frente a los criterios discordantes de los demás partidos políticos. A más de que ningún gobierno provisional exigió semejante juramento, la amenaza de destitución que lleva como sanción el no jurar dichos Estatutos, constituye asimismo una medida dictatorial y arbitraria frente al pueblo que eligió para ta-les cargos electivos a sus mandatarios”.

    Llegue, por ello, un caluroso mensaje de congratulación a los alcaldes y concejales de la Ortodoxia los cuales atrayéndose su destitución injusta, han mantenido en alto la Constitución de 1940, hoy carta de redención, meta liberadora del pueblo cubano.

    Al constituirse por decreto el artificial Consejo Consultivo, era obvio que ningún miembro del Partido del Pueblo, fuese dirigente o no, debía tampoco figurar en la pintoresca y abigarrada asamblea de los áulicos de Batista y al mismo tiempo pretender seguir formando parte de nuestras filas. Pase que el Zar de Rusia designase sus senadores vitalicios. Pase que el Gran Turco crease un senado cuyos miembros son de su propio nombramiento. Pero los pueblos nada tienen que ver con esos cenáculos prontos a sancionar la voluntad del gobernante autocrático.

    Al terminarse la justa electoral de 1948, en que el Partido del Pueblo Cubano demostró su pujanza Inicial, nuestro adalid. Eduardo Chibás, ante la victoria moral del partido, recordó las palabras memorables con motivo del episodio de Dunkerque: se habla perdido una batalla, no la guerra.

    A cincuenta y tres días del aciago golpe al alma de la nación, nos encontramos en una etapa de prueba para la Ortodoxia. Vamos a seguir demostrando la consistencia de nuestro gran movimiento, la fe y rectitud de nuestros espíritus, la perdurabilidad de la ofrenda de Eduardo Chibás. Es reconocido por todos que el Partido Ortodoxo constituye la fuerza popular de más peso y raigambre en nuestra dinámica nacional. Los hombres de la base, de los cuadros medios y los líderes se han mantenido firmes y dignos en sus puestos, haciendo en cada momento lo que en cada momento hay que hacer. Pero quien en estos instantes de natural inquietud y de espera, se sienta acobardado y sin fortaleza, ése no es un ortodoxo. Quien en los momentos de peligro y acoso dude dela verdad y necesidad de nuestra causa, ése no es un ortodoxo. En nuestras filas no queremos espíritus flacos, sin firmeza ni convicción. A nuestras filas no ha de pertenecer quien, atemorizado por la pasajera victoria de la usurpación del poder, crea vanamente que la Ortodoxia puede debilitarse. No, nuestro movimiento de regeneración nacional, de adecentamiento de los hábitos políticos, de bienestar general de la colectividad, está más fuerte que nunca. Más de una vez dijo Chibás que no era un vulgar aspirante al poder, que la cuestión no era llegar, sino llegar bien, llegar sin transacciones con nuestra conciencia, llegar sin complicidad con el pasado. La cuestión, en efecto, no es llegar a Palacio, pues a Palacio llega cualquiera por el fraude o por el asalto. La intransferible y gran misión de la Ortodoxia era llegar a la conciencia del pueblo cubano, antes de llegar a Palacio. Y el aldabonazo de Chibás llegó a la conciencia del pueblo, recinto donde sólo se penetra con la sinceridad y la verdad de una doctrina y una ejecutoria de mejoramiento colectivo. Y eso es lo que importa.

    Por la fuerza no se reducirán nuestras conciencias. Puede haber más penalidades, pero en la misma medida la Ortodoxia calará cada vez más en el alma del pueblo, y nuestra bandera tremolará cada vez más alta. Habrá que esperar, pero no de modo inerte, no de manera que las cosas se resuelvan solas, pues esperar es una forma de hacer sólo cuando existe una voluntad de lucha y de victoria. Las palabras de aliento que cada dia recibirnos de innumerables buenos cubanos, así nos lo confirman. Y los ideales acariciados por la nación cubana, una y otra vez frustrados, lograrán en definitiva su realización.

    Llegue este mensaje de fraternidad a los campesinos cubanos, nervio y savia de la economía nacional, y con él decirles que la Ortodoxia, ahora más que nunca, sabrá defender sus reivindicaciones y derechos y sabrá luchar en favor de ellos por una existencia más justa A la juventud y a los estudiantes de todas las Instituciones de docencia, ellos que en la historia de los grandes movimientos de recuperación cívica nacional, han constituido la reserva moral más pura y genuina de la patria. A los profesionales, que tienen la conciencia de su misión de servicio a la colectividad. A los trabajadores, factor esencial de la vida económica. A la mujer cubana, altísimo exponente del civismo patrio.

    La Ortodoxia nada ha perdido de su vigor moral, de su elevación. Pero la causa que nuestro credo político propugna, vencerá. Yo estaré en mi puesto de combate, alto o pequeño, hasta el fin, para hacernos dignos de la memoria de Chibás, y contribuir a hacer de nuestra nación la República austera y feliz que él soñó.

  2. Manuel 16 August 2018 at 1:29 pm Permalink

    Hay que profundizar en los conceptos y en los hechos:
    .
    https://youtu.be/uAoujIJmba0

    • Ramiro Millan 16 August 2018 at 3:37 pm Permalink

      https://youtu.be/zDLC7ybzRUs
      Su sugerencia Manuel me llevó a este otro vídeo de Youtube muy interesante cuyo link copio al inicio de mi comentario.
      Si bien para mi gusto se va demasiado hacia lo que asociamos al neoliberalismo, está tan bien fundamentado lo que dice que es para tenerlo presente por el nivel enorme de conocimientos que muestra el gringo este


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