03 August 2015 ~ 0 Comentarios

Entrevista a Gerardo Reyes autor del libro «Vuelo 495» sobre el primer acto de piratería aérea en USA

Gerardo Reyes Copello entrevistado por FIRMASPRESS

Vuelo 495

Vea AQUÍ otra entrevista al autor

Vuelo 495 es la historia del secuestro de un avión cubano de pasajeros que acabó en una tragedia. Ocurrió en noviembre de 1958. ¿Por qué lo secuestraron? ¿Quiénes lo hicieron?

Un grupo de jóvenes aventureros e irresponsables que soñaban   llegar como héroes revolucionarios a Cuba con armas, pertrechos y dinero para el Movimiento  26 de Julio y terminaron haciendo estrellar el avión en una bahía infestada de tiburones. 14 pasajeros  murieron, entre ellos, cuatro niños.

¿Puede relatar brevemente qué sucedió?

A pocos minutos de salir de Miami hacia Varadero, los cinco secuestradores saltaron de sus asientos, abrieron un compartimento situado en el pasillo del avión del que sacaron armas y uniformes militares con el brazalete del Movimiento  26 de Julio. Ante la mirada atónita de los pasajeros, se desnudaron hasta queda en calzoncillos y se pusieron los uniformes.  Uno de ellos anunció en tono trascendental que se trataba de un hecho histórico. Desafortunadamente tenía razón.  Fue el primer secuestro en la historia de la aviación de Estados Unidos.

¿Qué les sucedió a los secuestradores?

De los cinco secuestradores sobrevivieron tres que fueron acogidos por la revolución pese a que los hermanos Castro amenazaron con llevarlos al paredón por la “heroica estupidez’’ que habían cometido.  Hay indicios expuestos en el libro de que la operación de los piratas  tenía previo apoyo de líderes revolucionarios dentro de la isla. Uno de los piratas regresó después de varios años a Miami a pelear con su hermana por la herencia de una casa. Logré ubicarlo y confrontarlo con los hechos.  El otro pirata vive tranquilo en Cuba, no sé si con su conciencia,  después de ocupar cargos importantes en el régimen.

¿Cuál fue la reacción del gobierno de los Castro con los secuestradores?

Los hermanos Castro dijeron que el secuestro había sido una operación “por la libre’’  , sin su autorización, pero algunos guerrilleros que conversaron con el personal de un instituto de educación agrícola cercano al central Preston, epicentro de la tragedia , comentaron que en la sierra los estaban esperando.  La tragedia fue manejada por el gobierno de Estados Unidos con exceso de cautela lo que provocó la protesta de los periodistas en Washington.  No se distribuyeron fotografías ni hubo una condena enérgica. La historia enseñaría que Estados Unidos estaba encantado con Castro y que cualquier incidente que pusiera en peligro el inminente triunfo de la revolución había que neutralizarlo. Eso fue lo que ocurrió. Después del triunfo de la revolución nadie volvió a recordar  a los muertos ni a hablar de  los sobrevivientes ni a buscar a los secuestradores.

Aunque han pasado muchos años, ¿tienen alguna oportunidad de reclamarles daños al gobierno cubano las víctimas que sobrevieron o sus descendientes?  

No lo se, lo que sí  me enteré es que la fiscalía federal de Miami abrió una investigación  del secuestrador después de que lo entreviste en esta ciudad.  El desenlace de esa pesquisa lo dejo  ahí para que  lo lean en el libro.

¿Ha sido este episodio parte de las recientes conversaciones entre Washington y La Habana?

No lo creo, ni siquiera fue un tema que se abordó en los debates del Congreso de Estados Unidos a principio de los años sesenta para analizar en qué falló Washington para contener el avance del comunismo en la isla.

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