19 October 2020 ~ 24 Comentarios

¿Es su voto altruista o interesado?

Por José Azel

En 2015, Jen Henderson, una estudiante universitaria de 23 años, resultó ser la única votante en una elección programada para aumentar el impuesto sobre las ventas. El caso de Jen Henderson y el Distrito de Mejoramiento de la Comunidad de Columbia, Missouri, es un caso divertido e ilustrativo de los valores altruistas y egoístas que intervienen cuando votamos.

En abril de ese año, el Consejo de la Ciudad de Columbia creó el Distrito de Mejoramiento de la Comunidad solicitado por un grupo de propietarios en una franja de 1.5 millas llamada “Business Loop 70”. Según la ley vigente, solo los votantes podrían establecer un impuesto sobre las ventas dentro de una jurisdicción, excepto si no hubiera votantes en ella, en cuyo caso el impuesto podría ser establecido por los propietarios de la jurisdicción.

Los propietarios ambicionaban un impuesto a las ventas para que los costos no recayeran sobre ellos sino sobre los compradores. Sin ese impuesto, los propietarios tendrían que asumir los gastos de desarrollo en la franja. En consecuencia, diseñaron un Distrito de Mejoramiento sin votantes registrados para poder imponer libremente un aumento de medio centavo al impuesto de las ventas.

Sin embargo, los propietarios no contaban con Jennifer Henderson, una estudiante que vivía en una residencia de la universidad dentro del distrito. Resultó que Henderson era la única votante del distrito con poder para promulgar o rechazar el impuesto sobre las ventas. Henderson no votaría por el impuesto señalando que afectaría negativamente a los residentes con bajos ingresos. Los propietarios intentaron que Henderson anulara su registro como votante. Cuando se negó, decidieron posponer la elección.

La mayoría (pero no todos) de los estudios sobre la motivación del votante concluyen que estos se comportan de manera similar a Jen Henderson, y no votan en función de sus estrechos intereses personales. Los científicos sociales llaman a este altruismo, votación “sociotrópica”. Los votantes sociotrópicos votan a favor de lo que perciben ser los intereses de la sociedad en su conjunto.

Sabemos que el comportamiento egoísta influye en la votación de algunos temas, como el control de armas y las políticas sobre fumar, pero los académicos están divididos sobre si predomina la votación sociotrópica frente a la egoísta. Sin embargo, está claro que una mayoría interesada puede infligir mayores costos a la minoría. Imagine esta ilustración tomada del erudito político Ilya Somin:

Considere una política que crea $ 100 de beneficios para cada persona en el 51 por ciento de la población a un costo de $ 200 para cada persona en el otro 49 por ciento de la población. En esta ilustración, el daño impuesto a la minoría ($ 200 x 49 = $ 9,800) es casi el doble que el beneficio para la mayoría ($ 100 x 51 = $ 5,100). Y, sin embargo, es probable que una mayoría interesada adopte esta política.

La duda subyacente es si el voto egoísta socava la democracia misma. ¿Requiere la democracia votantes altruistas? Es tentador responder que no, pero debemos tener en cuenta las consecuencias que impusieron los votantes en la era de Jim Crow en el Sur de Estados Unidos, los votantes en la Alemania antisemita de la República de Weimar, o los votantes en los países recientemente democratizados del mundo musulmán.

Si votamos por interés propio, se necesita restringir el alcance de los poderes del gobierno para evitar que una mayoría diseñe resultados políticos indeseables. Limitar el poder del gobierno es necesario para mitigar los problemas de la votación egoísta, y también los excesos del voto sociotrópico.

Lamentablemente, en los Estados Unidos solamente la rama ejecutiva del gobierno federal ha crecido a 15 departamentos a nivel de gabinete y 56 agencias reguladoras. El gasto total del gobierno representa más del 36 por ciento del Producto Interno Bruto de EE. UU.

Seguimos aumentando el alcance del gobierno y no me queda claro si esto se debe a que votamos sociotrópica o egoístamente. Pero, como F.A. Hayek nos recordó: “Aunque la democracia es probablemente la mejor forma de gobierno limitado, se vuelve en absurdo si se convierte en un gobierno ilimitado”.

24 Responses to “¿Es su voto altruista o interesado?”

  1. Manuel 19 October 2020 at 7:39 pm Permalink

    Which of these is next in this series of numbers?
    1 11 21 13 23 123 232
    A. 45
    B. 352
    C. 141
    D. 35

    • manuel 20 October 2020 at 5:58 am Permalink

      matemáticos, esta fácil

      yo no pude

      • Julian Perez 20 October 2020 at 10:44 am Permalink

        Manuel, en los primeros cinco minutos no encontré la regla de formación de la secuencia y no me apeteció dedicarle más tiempo. Me parecía que era C.141, pero, sin saber la regla de formación, no estoy seguro.

        O no está tan fácil o con los años se me ha ido reblandeciendo el cerebro (probablemente sea lo segundo, los años no perdonan)

        • manuel 20 October 2020 at 11:30 am Permalink

          es una trampa J, yo tampoco encontre regla alguna.

          la trampa es que el primero es 1, el segundo es 1+1=2, luego 2+1=3, 3+1=4, 1+2+3=5, …, por lo que la respuesta es D

          • manuel 20 October 2020 at 11:32 am Permalink

            la secuencia termina asi: 2+3=5, 1+2+3=6, 2+3+2=7, D 3+5=8

          • Julian Perez 20 October 2020 at 11:40 am Permalink

            Ah, si, la suma de los dígitos aumentada de uno en uno 🙂 No hay “regla” porque el siguiente término nunca es único y no puede predecirse, pero sí escogerse entre esas cuatro opciones.

            De verdad que tengo reblandecido el cerebro. No era difícil de ver 🙂

        • bacu 20 October 2020 at 3:37 pm Permalink

          Interesante problema, despues de saber la “ley de formación” y teniendo las respuestas ya podemos poner el siguiente como 35, incluso agregar despues el 45 y por ultimo el 352. Muy bueno Manuel, siempre practicar un poco la mente no viene mal.

          • Julian Perez 20 October 2020 at 6:23 pm Permalink

            Me recordó el cuento en el que Sherlock Holmes y Watson pasan por delante de un establecimiento y escuchan el siguiente diálogo:

            -¿Cuánto por 1?
            -20 centavos
            -¿Y por 12?
            -40 centavos
            -¿Y por 120?
            -60 centavos.

            Tras lo cual dice Holmes:

            -¡Elemental, Watson! Ya sé lo que está comprando.

  2. manuel 20 October 2020 at 5:52 am Permalink

    la verdad es un vaso roto y cada uno ha dado con su propio fragmento, o con su parte del elefante como ciegos que fueron a “conocerle” y cada cual dio solo con una parte:

    Vemos lo que sabemos
    Victor sus cosas
    Ramiro las de el

    Cada cual con los lentes q c fabricó con lo que encontró en el camino

  3. manuel 20 October 2020 at 5:56 am Permalink

    no son Republicanos y Democratas,
    son emprendedores, llenos de optimismo y confianza en si mismos de un lado y gente que se siente victima, el victimismo, minusvalia, de los acomplejados por otro

    en dos semanas ud no va a votar R o D, ud va a votar por dos visiones opuestas del mundo, por dos actitudes contrarias ante las dificultades que conducen unas a formar un equipo y halar todos parejo como hace dos siglos y medio, con un plan (la Constitucion y las instituciones fuertes) o salir a ser la misma lacra que ha empobrecido a cuanto lugar ha llegado y colonizado.

    Ud decide cual lado quiere que comande en este pais.

  4. manuel 20 October 2020 at 7:23 am Permalink

    es mejor decir que el fascista es el otro.

    “de nuevo el imperio lanza el zarpazo a través de un ataque sorpresivo, de un ataque traicionero contra un pequeño país árabe, un pequeño país del Tercer Mundo; el ataque brutal, bochornoso, criminal, terrorista, llevado a cabo contra el pueblo de Libia. Hemos sido testigos de lo que acaba de ocurrir, ¿se quiere mayor ejemplo de perfidia y de agresividad?
    Con motivo de estos acontecimientos, compañeras y compañeros, nuestro representante en Naciones Unidas declaró, en una fuerte denuncia ante el Consejo de Seguridad, que los autores de estos hechos eran los legítimos herederos de Hitler, y el representante de Francia, que estaba presidiendo el Consejo de Seguridad, se sintió en el deber de protestar contra aquella afirmación del representante de Cuba. El ilustre representante de Francia protestó. Y, desde luego, el señor Vernon Walters, representante de Estados Unidos en Naciones Unidas, se declaró conmovido, podríamos decir, derretido de gratitud hacia el representante de Francia por oponerse a esa comparación. Y me pregunto: ¿Por qué escandalizarse? ¿Por qué cerrar los ojos ante los hechos y las realidades? Tengo la profunda convicción de que Reagan es tan inescrupuloso, tan oportunista y tan irresponsable como Hitler (APLAUSOS).
    Y es todavía, potencialmente, más peligroso que Hitler; Hitler no tenía armas nucleares, Hitler no poseía ese arsenal de portaaviones, bombarderos, submarinos, acorazados, cohetes, armas electrónicas y equipos sofisticados de todo tipo para la destrucción y la muerte. Comparado lo que dispone el señor Reagan con lo de Hitler, podían parecer arcos y flechas o lanzas; comparado el potencial destructivo que tenía la Alemania nazi con el actual potencial destructivo que posee Estados Unidos! Aunque Hitler hubiera querido, no habría podido poner al mundo al borde de una guerra nuclear, no podía realizar aventuras que pudieran significar el exterminio de la humanidad.
    ¿Qué han hecho ahora mismo en Libia, qué han hecho?
    Increíble, insólito, prácticamente todas las normas han sido violadas, todos los precedentes han sido rotos. Acaban de confesar, abiertamente, que el objetivo del bombardeo a Libia era el asesinato del dirigente de ese país, el asesinato de Khadafi.
    El “Washington Post” declaró hoy que, según funcionarios del Pentágono, “esperaban agarrarlo” —cito palabras textuales. El propio secretario de Estado norteamericano afirmó por otro lado que uno de los objetivos era liquidar a los soldados más fieles a Khadafi que estaban en aquel cuartel y promover un golpe de Estado.
    Sabíamos que Estados Unidos había planeado el asesinato de dirigentes políticos de otros países —planes de envenenamiento, de atentados personales, todo tipo de métodos y planes reconocidos por ellos mismos—, métodos y planes bárbaros y brutales de zanjar las diferencias políticas en el mundo de hoy; pero lo que no había tenido lugar hasta ahora era el precedente de que el gobierno de uno de los países más poderosos de la Tierra empleara sus fuerzas armadas, sus bombarderos más sofisticados, para intentar asesinar al jefe de Estado de otro país con el cual no está siquiera en guerra, en un ataque sorpresivo y pérfido, ejecutado en horas de la madrugada. Porque lo increíble, lo que no pueden ocultar ya, es que el ataque contra Libia tenía, en primer lugar, el propósito de asesinar a Khadafi. No tuvieron para nada en cuenta que allí estaba la familia, sabían con toda precisión que allí estaba la familia, que allí estaban la esposa y los hijos de Khadafi. Lanzaron decenas de aviones para pulverizar el sitio exacto en que se encontraban; no les preocupó tampoco poner en riesgo la vida de la población civil y del personal de las embajadas extranjeras en Trípoli; lanzaron un diluvio de bombas sobre áreas pobladas.
    Se dice que de los hijos de Khadafi, el más pequeño, una niña de 15 meses, murió en el bombardeo, que otros hijos de Khadafi fueron heridos, los mismos agresores, en filmaciones televisadas, han probado que dirigieron el ataque contra Khadafi, contra la residencia de Khadafi, donde estaban Khadafi y la familia. No se puede concebir nada más repugnante, nada más brutal. Eso no tiene precedente en la historia contemporánea.
    ¿Por qué escandalizarse, por qué asombrarse, por qué ruborizarse pues de que se diga que Reagan es un legítimo heredero de Hitler? Que yo sepa, de la historia de la Segunda Guerra Mundial no hay ni siquiera allí precedente de esto que acaba de hacer el señor Reagan, ni hay precedente de una desvergüenza tan grande como la que han evidenciado al confesar que esos eran sus objetivos. Son tan cínicos que, según declara hoy el “Washington Post”, tenían ya elaborada previamente una declaración para explicar que la muerte de Khadafi era casual; y uno de esos pilotos sanguinarios declara paladinamente que está frustrado porque no pudieron cumplir la misión de asesinar a Khadafi, aunque supongo no ha de sentirse tan frustrado ya que asesinaron a una parte de su familia.
    Esos hechos, repito, no tienen precedente. ¿Hasta dónde vamos a llegar por ese camino? ¿De qué se asombran los europeos? ¿En qué se diferencia el bombardeo de Trípoli, llevado a cabo por Reagan, con el bombardeo de Varsovia, en los inicios de la Segunda Guerra Mundial; con el bombardeo de Amsterdam, con el bombardeo de Londres? ¿En qué se diferencian? ¿Y por qué los actos de Hitler, al desafiar una potencia más o menos pareja en fuerza, eran más innobles que los actos llevados a cabo por Reagan al bombardear la capital de un pequeño país del Tercer Mundo? ¿Acaso no saben los europeos cómo aquellas aventuras condujeron a aquellas tragedias?
    Es cierto que Francia sufrió —como decía su representante— mucho las garras del fascismo; pero otros pueblos sufrieron más todavía que Francia, como Polonia que perdió 6 millones, o como Yugoslavia que perdió también millones de personas, ¡o como la Unión Soviética que perdió veinte millones de hombres, mujeres y niños!
    Por nuestra parte, apoyamos y nos solidarizamos plenamente con las declaraciones del representante de Cuba en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (APLAUSOS).
    ¿En qué se diferencian los métodos de Reagan y los métodos de Hitler?
    Hitler iniciaba guerras no declaradas, con ataques sorpresivos de sus bombarderos a cualquier hora del día o de la noche.
    Reagan, sorpresivamente atacó Granada, sorpresivamente minó los puertos de Nicaragua, sin guerra declarada en ninguno de los casos; sorpresivamente, pérfidamente bombardeó Trípoli, en horas de la madrugada, para eliminar al Jefe de Estado y su familia, en contra de todas las normas y todas las tradiciones, incluso, de las leyes de la guerra. Sus métodos de usar la mentira sistemáticamente para tratar de justificar sus hechos, buscar cualquier tipo de pretexto, lo mismo para los crímenes cometidos en Granada que para los crímenes cometidos en Nicaragua o los crímenes cometidos en Trípoli, son métodos hitlerianos. La forma de manipular groseramente la opinión pública, para buscar apoyo a su política usando los medios masivos, son métodos hitlerianos. Su constante exaltación al chovinismo, al patrioterismo vulgar, son métodos hitlerianos. Su arrogancia, su prepotencia, su desprecio a la opinión pública internacional y en especial a los pueblos del Tercer Mundo, lo que refleja, incluso, una connotación racista, son inconfundiblemente hitlerianos. Esa es la conducta de Reagan, de modo que no veo las diferencias, realmente no las veo.
    Ahora mismo, con motivo del bombardeo a Trípoli, se dice que las encuestas reflejan un 77% de apoyo de la opinión pública de Estados Unidos a dicha acción, cuando el resto del mundo, todo el mundo, hasta la opinión pública británica, a pesar de que el gobierno inglés se dejó arrastrar por la aventura de Reagan, está en contra de esa agresión; cuando la opinión mundial, prácticamente de una forma unánime, está en contra de lo que ha hecho, nos encontramos con el fenómeno de que una mayoría del pueblo norteamericano apoya. Lo mismo había ocurrido ya con Granada.
    Claro, sabemos también que cuando Hitler ocupó Austria, la inmensa mayoría del pueblo alemán, envenenado por el chovinismo y por el fascismo, aplaudió la anexión; cuando Hitler inició la guerra con un pretexto prefabricado, invadió y ocupó Polonia, la inmensa mayoría del pueblo alemán, envenenado por el guerrerismo, el fascismo y el chovinismo, que vienen a ser la misma cosa, aplaudió; y cuando Hitler invadió a Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia, y ocupó el territorio de esos países, la inmensa mayoría del pueblo alemán aplaudió aquellos crímenes de Hitler, como hoy el pueblo norteamericano aplaude lo de Trípoli y lo de Granada.
    ¿Dónde está la diferencia? Si en todo caso hay alguna, es que Hitler no tenía tal poderío y, por lo tanto, no revestía la peligrosidad que con sus actos, igualmente irresponsables e inescrupulosos, reviste esta administración de Estados Unidos.
    Creo que son muchas coincidencias para que sean simple producto del azar.”

    FCR, discurso del 19 de Abril de 1986

    • Julian Perez 20 October 2020 at 10:52 am Permalink

      Esta demonización de Reagan me produjo una sensación de ¨deja vu¨ con relación a los tiempos en que vivimos. Pero sí, recuerdo lo malo que era Reagan y cómo iba a llevar al mundo a la tercera guerra mundial. Y siendo Reagan aún presidente fue mi primer viaje a España y descubrí similar odio hacia él en los progres de la península (una gran parte de los europeos sí que tienen un ¨racismo sistemático¨ con todo lo que sea gringo). La historia se repite (salvando las distancias: Reagan tenía una personalidad encantadora y un fino humorismo nada tosco)

      Me pregunto sí, según los media, los polls daban ganador a Mondale en 1984. Puede que no. No estábamos por aquí y no lo sabemos, pero puede que por aquel entonces no estuvieran tan sesgados.

      • manuel 20 October 2020 at 11:15 am Permalink

        mi deja vu tiene que ver con la mania persistente de llamar fascista, hitler, a todo el que se interpone en el camino de los “socialistas”: ver la paja en el ojo ajeno siempre ha sido tan conveniente!

        • Julian Perez 20 October 2020 at 11:25 am Permalink

          En efecto, es uno de los comodines que se aplican a toda opinión o línea de gobierno divergente de su agenda. Otros son racista, homófobo, islamófobo, sexista…

          Tengo un amigo que en cuanto ve en un texto o discurso que sacan la ¨carta del fascismo¨ deja de leer o escuchar. Es una persona sabia.

  5. manuel 20 October 2020 at 9:57 am Permalink

    cómo han reaccionado históricamente los vendedores y compradores del mercado cubano a las imposiciones de la centralización estatal durante medio siglo?

    Ante disposiciones administrativas que coartaron su existencia, se replegaron a las sombras de la economía sumergida. Cuando el Estado, obligado por las circunstancias, les abrió la más pequeña hendija la han aprovechado desplegando todo su potencial en breve tiempo.

    Lenin y los bolcheviques lo comprendieron en pocos años y, en cuanto hicieron amainar la agresión externa e interna con sus victorias contundentes, abandonaron la contingentación en especie y obligatoria de productos del agro. En 1921, retornaron a las relaciones de mercado, favorecieron la inversión de capital privado y el capitalismo de Estado y estimularon la cooperativización voluntaria. Hasta que, hacia 1929, Stalin impuso el predominio burocrático y el Estado totalitario segó los cauces de los emprendimientos privados y colectivos.”

  6. manuel 20 October 2020 at 10:19 am Permalink

    el Embargo.

    el modelo cubano insiste, resiste; como insiste y resite el Bloqueo de la potencia mayor de la Historia: es una de esas trampas en las que se enredan, callejones ciegos, llaves que trancan el juego y los pocos vencedores aprietan el nudo con todo a su alcance mientras sufren millones de fibras la falta de oxígeno de esto cierres.

    Nadie va a mover nada, a deshacer nada, esto es el cuento de la buena pipa en la que unos pocos se han acomodado y manejan todos los hilos del juego. No van a influir libros de hace 350 años, 800, mil, dos mil, dos mil quinientos: mandan los grupos, los intereses creados, hasta que algo muy extraordinario pase de alguno de los dos lados. No espero nada extraordinario por los proximos doce años

    ni mar ni montaña, tuzudez y engaños, de ambos lados

    • manuel 20 October 2020 at 10:21 am Permalink

      ya se sabe que la estupidez puede llegar a ser infinita en algunos lares

  7. Julian Perez 20 October 2020 at 11:19 am Permalink

    Y me parece que no es justo dejar sin comentar el artículo de Azel (mi comentarista favorito) Buenísimo como siempre. La anécdota de Jen Henderson es antológica. No la conocía.

    Aunque más frecuente que el voto altruista y el interesado está el voto manipulado por los media.

    En estos días he estado discutiendo con amistades e intercambiando información para que nuestro voto sea lo más informado posible. (Para los que no viven en USA, la boleta aquí es bien complicada. No es solamente acerca del presidente y algunos representantes. Incluye si ciertos jueces de circuito permanecen en sus cargos y enmiendas a la constitución de Florida)

    Una de las enmiendas consistía en que sería necesario votar dos veces antes de aprobarlas. Originalmente pensé votar que no a ésa, pues me parecía una complicación innecesaria con costos adicionales, pero los amigos me hicieron ver que, con toda la manipulación que hay, la posibilidad de ¨second thoughts¨ no era mala idea. Era, además, una enmienda propuesta por los republicanos.

    En lo que sí estuvimos todos de acuerdo fue en votar que no a la de subir el salario mínimo 🙂 En otras hubo cierta discusión.


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