30 January 2021 ~ 4 Comentarios

“Fratelli tutti”

Por José Antonio Friedl Zapata

(Tomado del IID) El actual Papa no tiene un mensaje verdadero de fe, de espiritualidad, y ha politizado peligrosamente a su Iglesia durante los años de su papado, logrando una grave división dentro de la misma, gobernada hoy en día por un puñado de incondicionales que suscriben su peligrosa ideología de la teología de la liberación o más bien de la ideología del pobrismo.

Cada vez es más evidente la politización de la Iglesia Católica del Papa Bergoglio, que va tras una utopía reaccionaria, prejuiciosa del libre mercado y el capitalismo de cualquier tipo , negándose a aceptar la enorme prosperidad que estos sistemas produjeron en muchas naciones del mundo, principalmente en aquellos den vías de desarrollo. La alternativa de Bergoglio es un peligroso populismo, un pobrismo religioso que sospecha del progreso y de sistemas cabalmente democráticos. En su última encíclica “Fratelli Tutti”, “Hermanos Todos” y fiel a sus encíclicas anteriores como “Alegría del Evangelio”, insiste en su utopía donde la meritocracia es un grave pecado. En esta encíclica, tan negativa para su Iglesia, Bergoglio afirma que para lograr un mejor orden mundial y más justo es necesarioE un rol más preponderante de los Estados y de los Organismos Internacionales para que éstos salven a nuestra sociedad, enferma por el individualismo, que de acuerdo a su punto de vista “es el virus real que se debe combatir”. Consecuente con sus destructivas ideas ultra-socialistas no termina de entender que a las personas se las defiende dándoles mejores condiciones de vida, y eso se logra mediante el desarrollo del libre mercado y no alabando al pobrismo y a un proletariado andrajoso y criticando duramente a la meritocracia. Su Iglesia está entonces encarada como un actor político y no tanto espiritual o de fé. Con esto la transforma prácticamente en una ONG, con metas políticas precisas dentro de un populismo de extrema izquierda, de una ideología que ve al pobrismo como una virtud, desprendiéndola de su preeminente rol religioso. Ya en su encíclica anterior, “Evangelii Gaudium”, llegó a afirmar que “el capitalismo mata”. En cuanto a la actividad política de Bergoglio en nuestro continente el Papa ha demostrado repetidamente ser cómplice de los sátrapas latinoamericanos.

El actual Papa no tiene un mensaje verdadero de fe, de espiritualidad, y ha politizado peligrosamente a su Iglesia durante los años de su papado, logrando una grave división dentro de la misma, gobernada hoy en día por un puñado de incondicionales que suscriben su peligrosa ideología de la teología de la liberación o más bien de la ideología del pobrismo. Ha apartado sistemáticamente de importantes funciones al ala llamada “tradicionalista”, durante todos estos años. Muchos de sus seguidores, agrupados en su secretista círculo íntimo se caracterizan, no sólo por sus ideas políticas de izquierda, sino que aparecen constantemente en escándalos de corrupción, de acciones inmorales de pedofilia, y Bergoglio no solo calla, sino los protege. En su Iglesia hay mucho marketing político, y Bergoglio lo que propone es en realidad una fe cristiana del tipo “low cost”, donde queda muy poco lugar para la fe, para un verdadero cristianismo, para los valores morales, las ideas.

Hablar hoy en día de un próximo Papa con Bergoglio aún en el Vaticano podría ser percibido como algo muy prematuro, pero ya varias editoriales están sacando libros acerca de un nuevo “New Pope”, apareciendo en sus listas preocupantes candidatos con dudosas cualidades morales, envueltos en graves escándalos de corrupción, pero muy cercanos a Bergoglio. Recordemos ahora la propia y dudosa ascensión al trono de San Pedro del actual Papa, rodeado de sospechas, manipulaciones mafiosas, investigadas y publicadas por famosos vaticanistas como la inglesa Catherine Pepinster – The Pope and the Kingdom -, por el norteamericano George Neumayr – The Political Pope – y el italiano Mauro Mazzi, entre muchos otros. Todos ellos advierten que el ascenso de Bergoglio se fraguó en reuniones sectretas de Cardenales opuestos a Benedicto XVI en la ciudad suiza de San Gallen. El Vaticano de Bergoglio sigue siendo conspirativo, intrigante secretista, nada transparente. Hace pocas semanas creó una “Commissione per le materia riservate”, donde se ventilan y solucionan los peores escándalos vaticanos.

La Iglesia Católica después del pontificado de Bergoglio no volverá a ser la misma, y ya ha logrado lamentablemente una profunda división dentro de la misma, al excluir a los llamados grupos “tradicionalistas”. Bergoglio, rodeado por un secretista círculo íntimo, ha logrado obtener una mayoría para un próximo Concilio, encargado para la elección de su sucesor, que debería absolutamente seguir sus lineamientos políticos. Durante los más de siete años de su pontificado ha nombrado 73 nuevos cardenales de un total de 128, todos ellos fieles de su pensamiento político.

Muy inquietante es ver la lista de los prelados que componen este círculo íntimo bergogliano donde se encuentran muchos involucrados en grandes escándalos de corrupción y de dudosa moralidad. Tan sólo un ejemplo de ellos es el caso del cardenal hondureño OscarRodríguez Madariaga, que no tan sólo es un estrecho amigo del Papa sino que es titular de importantes instituciones claves de la Iglesia Bergogliana. Madariaga, que es considerado como uno de los probables sucesores de Bergoglio, es uno de los jerarquas más corruptos de la Curia Vaticana. En Roma es llamado “il cardinale 35 mile euro al mese” en referencia al salario mensual que recibe del gobierno hondureño aparte de las entradas provenientes de la Universidad de Tegucigalpa y otras fundaciones internacionales, que llegan anualmente a la suma de 500.000 Euros. Gran parte de este dinero el cardenal lo ha transferido a cuentas bancarias en Londres, principalmente en el banco Leman Wealth Management. Madariaga está siendo investigado tanto en su país como en el exterior, pero sus padrinos son muy poderosos.

La Iglesia Católica en su larga historia se tuvo que enfrentar con todo tipo de Papas y prelados corruptos, guerreristas, moralmente depravados. Y nos preguntamos por qué el Espíritu Santo, que debería velar por una buena elección de los Papas en los Concilios respectivos, no ha actuado. El Papa Benedicto XVI dio tiempo atrás una explicación muy particular, algo insólito, al afirmar que no siempre el Espíritu Santo está presente, exonerándolo así de su responsabilidad en estos momentos cruciales para la Iglesia. “Ha habido muchos ejemplos de Papas que evidentemente el Espíritu Santo no hubiera elegido.” ¿Habrá estado pensando Benedicto XVI también en Bergoglio?

El gran poeta italiano Dante Allighieri, que en este año del 2021 se está conmemorando los 700 años de su muerte, en su obra colosal “La Divina Comedia”, envió a varios Papas de sus tiempos al infierno, Papas que se habían apartado de la espiritualidad y cedido a las tentaciones del poder y de los placeres mundanos. En el capítulo 19 menciona los nueve círculos en los que está dividido su infierno, de acuerdo a los pecados cometidos. ¿En cuál de ellos hubiera ubicado Dante a Jorge María Bergoglio? Personalmente lo ubicaría en el círculo octavo, específicamente en la novena fosa, donde se castiga a los pecadores sembradores de la maldad y de la discordia religiosa y política.

4 Responses to ““Fratelli tutti””

  1. Manuel 30 January 2021 at 5:52 pm Permalink

    en EEUU expulsan a trump de los principales canales
    mediaticos, cierran redes sociales;

    En cuba un “ministro” de “cultura(!)” arrebata a un
    Joven su lente, golpean y encierran los manifestantes:

    Mordazas desde la “izquierda” fascista por todas partes

  2. Julian Perez 30 January 2021 at 7:18 pm Permalink

    Interesante artículo de Imprimis sobre uno de los múltiples frentes de la guerra cultural: el deporte.

    https://imprimis.hillsdale.edu/american-sports-letting-america/

  3. manuel 10 February 2021 at 6:00 pm Permalink

    Ambos comenzaron su actividad política como opositores. Hitler intentó una insurrección conocida como el Putsch de Múnich, en 1923, siendo condenado a prisión tras su fracaso. Durante su estancia en la cárcel redactó la primera parte de su libro Mein Kampf, en el que, además de exponer su ideología, trata aspectos autobiográficos. Fidel Castro se inició de igual forma como opositor y fue condenado a prisión después de su fracasado asalto al Cuartel Moncada en 1953. También su texto La historia me absolverá fue escrito en presidio, entre 1953 y 1954, a partir de las ideas de su autodefensa ante el juicio en su contra por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. El folleto, aunque no es precisamente autobiográfico, está en relación con un acontecimiento clave en la vida del mandatario.

    Las dos figuras llegaron al poder a través de la imposición. Ninguno fue elegido. Hitler fue nombrado canciller imperial en 1933 y, un año después, a la muerte del presidente Paul von Hindenburg, se autoproclamó líder y canciller imperial, con lo que asumió el mando del Estado. De manera similar Fidel Castro fue nombrado primer ministro en 1959 y tras la premeditada reforma constitucional de 1976 se autoproclamó presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, con lo que desaparecía el simbólico puesto de Presidente de la República que ocupaba el Dr. Osvaldo Dorticós.

    Una vez que Hitler se ganó el apoyo popular, fue capaz de reorganizar las fuerzas armadas alemanas y estableció una dictadura totalitaria. Convirtió la República de Weimar en el Tercer Reich, gobernando con un partido único, el que fundamentaba su existencia desde la autocracia de la ideología nazi.

    Fidel Castro emprendió una serie de transformaciones en la Cuba de los años iniciales de la revolución, los que aparentemente favorecían a ciertos sectores poblacionales que le ofrecieron a cambio su apoyo incondicional. Su carisma como líder —al igual que el de Hitler— fue determinante para que obsesionara a los hombres de pueblo, convertidos ahora en sus súbditos. Instauró una dictadura totalitaria con un partido único, el comunista, con un socialismo como equivalente de la hegemonía alemana que impondría Adolf.

    Tanto Hitler como Castro importaron planteamientos y concepciones desde las experiencias de otros pueblos. Las características del nazismo alemán tienen su origen a partir del fascismo italiano, como el socialismo cubano resultó ser una copia del comunismo soviético.

    Hitler pretendió dominar al mundo y logró una considerable expansión por toda Europa. Fidel, desde una diminuta isla, no tuvo el mismo contexto del Führer; no obstante dispersó a centenares de hombres de su ejército por varios países de África y pretendió implantar el comunismo en varios países de América.

    En torno a la figura de ambos líderes se desarrolló un intenso culto a la personalidad. A Hitler se le veneraba en sus tiempos iniciales, propiciando de manera subliminal a través de sus dotes histriónicas aquella adoración más allá de lo concebible. No obstante, a pesar de haber participado en las dos guerras mundiales, en las batallas de Somme, de Arrás, de Kaiserschlacht y de Marne, solo se le otorgó la Cruz de Hierro en 1914 por haber resultado herido.

    En Cuba la imagen del hombre barbudo y con gorra convertido en el nuevo mesías, junto a sus disparatadas frases, aparecen por doquier. Su onomástico lo mismo se celebra en guarderías infantiles y centros educacionales, que en las sedes del gobierno. Posee centenares de condecoraciones que van desde la Orden Georgi Dimitrov —entre otras tantas distinciones conferidas por el antiguo campo socialista— hasta las más insólitas dadas por el Comité Olímpico o la Organización Mundial de la Salud, y hasta la Sociedad Abakuá lo hizo miembro honorario.

    Ambos líderes se han caracterizado por tener serios trastornos de su personalidad. Las ideas delirantes de Hitler lo llevaron a vivir en un mundo de irrealidad que lo impulsaban a la búsqueda del Santo Grial, a convertir antiguos castillos medievales en sedes de movimientos espiritualistas y ocultistas, a mezclar el misticismo y las tradiciones precristianas con el simbolismo primitivo de las religiones y filosofías orientales y de la antigua Europa del Norte, y hasta a incorporar aspectos de los rituales de los templarios y otras sectas con un ideal de contemporaneidad. Fidel Castro fue al otro extremo y negó todo sentimiento de espiritualidad, lo que lo condujo a adoptar para Cuba el marxismo-leninismo, una forma de ideología hasta entonces jamás vista en un país que practicaba el cristianismo.

    Estos rasgos histéricos expresados a través del egocentrismo resultan patentes cuando observamos la gestualidad y la expresión facial de ambos. La ambición, la prepotencia, la irascibilidad, y ante todo aquella infinita maldad pueden apreciarse en sus rostros, lo que unido a una exageración premeditada —como elemento para afianzar el poder— en los ademanes, los convierten en figuras ideales para protagonizar leyendas draculianas.

    Cada uno ha estado dominado por un delirio, cual reflejo de posibles traumas en etapas tempranas de sus vidas. En el caso de Hitler, el de exterminar a los judíos lo llevó a ejecutar los más atroces crímenes. Todos conocen las aniquilaciones masivas en los campos de concentración, lo que fue motivado por la delirante idea de un pangermanismo y la existencia de una raza superior, la aria, que debía “prevalecer”.

    En el caso del Fidel, su delirio ha estado centralizado en un enemigo fantasma que intenta asediarlo eternamente. Lo que Hitler encontró en los judíos, Fidel lo ha hallado en el “imperialismo yanqui”, lo que Hitler asumió como una cuestión étnico-racial, Fidel lo materializa en el terreno político a través de una pretensión de expansión y una serie infinita de posibles invasiones, sabotajes y agresiones por parte de su enemigo fantasma, lo que demuestra un estado de paranoia permanente.

    Considerando las ideas de Hitler en torno a los misterios de la vida y la muerte, si no fuera porque el tenebroso cubano nació cuando el Führer aún vivía, y porque conceptualmente no parece ser posible, el maligno comandante cubano, cuyos noventa años se están celebrando, parece ser su propia encarnación. Al menos estas similitudes así lo sugieren.

    Alberto Roteta Dorado


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