15 May 2014 ~ 11 Comentarios

¿Invertir o no invertir en Cuba?

 

Cuba

Hace unos años el empresario español José Fernández González publicó en el ABC de Madrid el artículo que sigue. Luego se ha reproducido con frecuencia. A mi juicio, lo que Fernández cuenta, lamentablemente, conserva toda su vigencia. Creo que antes de invertir en ese país me lo pensaría dos veces. O muchas veces.

RIESGO Y MISERIA DE INVERTIR EN CUBA

por JOSÉ FERNÁNDEZ GONZÁLEZ
Empresario Español

Me llamo José Fernández González. No hay nada peculiar en mi nombre, en mis apellidos o en mis antecedentes familiares. Nací hace 56 años en España, mi país y allí viví y trabaje honrada y exitosamente hasta que cometí un error romántico: hace casi 20 años, en 1980, me enamore de Cuba, de su revolución, de sus gentes amables y hospitalarias. Y como tenia un buen adiestramiento como empresario y como era una persona emprendedora, decidí poner mi experiencia y mi vida al servicio de esa isla fascinante y de una causa que entonces me pareció justa y hermosa. Allí arraigue, cree empresas de diversos tipos y me case felizmente con una cubana, con la que tengo una hermosa niña.

Por último, hace pocos años, creé en la Marina Hemingway, una zona turística cercana a La Habana, un bar/restaurant/sala de fiestas, que pronto se convirtió en un centro de reuniones para todas aquellas personas con divisas. Es decir, para turistas, miembros de la nomenclatura, o cubanos que gozan del paradójico privilegio de tener familiares en el exilio. Ese lugar se llama La Tasca Española y su éxito fue mi perdición. Uno de los jerarcas de la economía cubana, el señor Abraham Maciques, se empeñó en quitármela, y mediante una simple resolución del Ministro de Comercio Exterior, previa una farsa judicial que no se sostendría en ningún tribunal de Occidente, fui despojado de mi negocio y convertido, arbitrariamente, en “enemigo del pueblo”. Hoy estoy privado, sin apelación posible, de los bienes por los que trabajé denodada y honradamente durante mucho tiempo. El origen de este texto es muy sencillo de entender: no quiero que lo que yo he pasado les ocurra a otros inversionistas que de buena fe viajan a Cuba tras los cantos de sirena de una revolución cuya faz exterior nada tiene que ver con la sordidez real y profunda del sistema.

Aquí, van, pues, las razones por las que les aconsejo, incluso les ruego, que no acudan con sus dineros y sus conocimientos a apuntalar la dictadura:

Primero: porque no hay la menor garantía jurídica. Ahí no existe un Estado de Derecho que proteja a los inversionistas ni a nadie. Se está siempre a merced de que un funcionario de alto rango decida la expropiación forzosa, y no hay forma humana de reclamar ante los tribunales. En Cuba lo que prevalece no es el derecho, sino la voluntad o el capricho de los que mandan. Lo mismo que les ocurrió a los propietarios al principio de la revolución les puede ocurrir, y les ocurre a los inversionistas y empresarios de hoy. Segundo: porque las transacciones y los negocios no se hacen en una atmósfera de empresarios reales, sino en un oscuro universo de policías y espías. Prácticamente todos los funcionarios que tratan con los inversionistas extranjeros son miembros del Ministerio del Interior y forman parte de la policía política, que es el organismo que controla hasta el último dólar que entra o sale del país. En Cuba no se habla con economistas, contadores o expertos en mercadeo: se habla con coroneles, tenientes coroneles o generales.

Tercero: esta atmósfera policiaca da lugar a la creación de un estado de terror del que no se pueden separar, aunque quieran, los inversionistas que van a la Isla. Primero los comprometen como víctimas, puesto que la secretaria o el chofer que les asignan son siempre informantes de la policía política que mantienen un estricto control sobre ellos. Y luego estos inversionistas y empresarios extranjeros también acaban convirtiéndose en cómplices. Se les piden informes sobre otros empresarios y sobre otros extranjeros, se les pide que espíen para beneficio del gobierno cubano. Yo mismo tuve que hacerlo en diversas ocasiones si quería mantenerme en Cuba y si quería que la revolución no perdiera la confianza en mí.

Cuarto: incluso, por razones morales que desde hace muchos años me inquietaban, no se puede justificar el acudir a Cuba a ganar dinero participando de un régimen de esclavitud laboral absolutamente inhumano. Me explico: uno, como empresario, no contrata a los cubanos directamente, sino a través de una oficina del Ministerio del Interior llamada CUBALSE, a la que se le paga en dólares americanos por cada trabajador que nos suministran, mientras esta “corporación” -así le llaman en Cuba- les abona a los cubanos su salario en la inservible y devaluada moneda nacional. Yo le pagaba a CUBALSE US$330 por un empleado, y CUBALSE le pagaba a ese trabajador 200 pesos cubanos. Como quiera que el valor real del dólar en el mercado negro -que es donde único se pueden adquirir las mercancías básicas para subsistir- está a 120 x 1, mi empleado, en realidad, recibía menos de $2 al mes, mientras que la empresa que me lo alquilaba en régimen de esclavitud, percibía 300 veces esa cantidad.

Quinto: Este atropello, del que no puede evadirse el empresario extranjero, explica el odio profundo que sienten contra nosotros muchos de los trabajadores. Ellos saben que el empresario no es culpable de esta injusta regla, pero no pueden evitar vernos como parte de un sistema de explotación absolutamente arbitrario y cruel.

Sexto: Este mismo fenómeno también ocurre, en general, con todos los extranjeros que en Cuba, por el mero hecho de disponer de dólares, tienen acceso a todo aquello que los cubanos no pueden comprar con su trabajo: alimentos, clínicas en las que no faltan las medicinas, buena ropa, gasolina, o suministro de energía eléctrica en los hoteles.

En Cuba hay dos clases de ciudadanos: los que tienen dólares, como los tenía yo, con todos los privilegios que eso acarrea, y los que tienen pesos cubanos, que están, literalmente, muriéndose de hambre y de enfermedades por culpa de un régimen que se niega a cambiar un sistema absolutamente incapaz de generar un modo de vida digno para ese país.

Son muchas, en fin, las razones que aconsejan no ir a Cuba. Apelo, en primer lugar, al bolsillo de mis compatriotas: no vayan, porque lo van a perder todo y no podrán hacer nada para recuperarlo. Mi caso no es único. Antes que yo cayeron otros. Pero también quiero apelar a las razones éticas y morales: quienes crean en la libertad, la democracia y la simple decencia, no pueden convertirse en cómplices de una dictadura siniestra que les exigirá toda clase de oscuras colaboraciones.

José Martí, a quién aprendí a querer y a respetar en ese país, alguna vez advirtió a los cubanos sobre los peligros del imperialismo yanqui, con una frase con la que me gustaría terminar: “Conozco al monstruo porque viví en sus entrañas”

NOTA.- El empresario español Jose Fernandez Gonzalez perdio en su aventura con el castrismo millones de pesetas, la amistad de otros empresarios europeos que perdieron tambien sus capitales debido a sus consejos y sobre todo perdio 20 años de su vida al dejarse engatusar por los cantos de sirena de los enemigos de la democracia y su propio sentimiento antinorteamericano.

11 Responses to “¿Invertir o no invertir en Cuba?”

  1. David 15 May 2014 at 8:57 pm Permalink

    El capitalismo salvaje se queda corto ante los crímenes del corporativismo castrocomunista.

  2. Maximiliano 16 May 2014 at 6:22 am Permalink

    Duro’ 20 anyos en entender todo eso ? O se hizo de la vista gorda mientras que el negocio generaba y el regimen lo dejaba trabajar ?

    • SB 17 May 2014 at 6:17 pm Permalink

      Tiene razón, es muy sospechoso el hecho de que todo aparentara ser bueno durante esos veinte años hasta que de repente, se derrumbó el castillo de naipes.

  3. Hector Garcia 16 May 2014 at 10:35 am Permalink

    Pues yo me alegro mucho de que le hayan quitado todo su negocio y toda su inversión…Y no me alegro porque me dedique a desearle mal a la gente, me alegro, porque cuando usted se enamoro de Cuba, de su gente y de su revolución ¿usted no se daba cuenta de cómo esa dictadura oprime a un pueblo, y los usa a ustedes para hacer dinero y seguir oprimiendo? Es muy fácil darse ser ciego, y darse cuenta después cuando te aplastan…Lo que usted vivió, lo han vivido millones de cubanos a mayor y menor escala…Así que, me alegro mucho que lo hayan dejado en la calle…Y ojala le roben todo a todos los españoles que van a hacer negocio con la dictadura en Cuba.

  4. Liboriosefuedecuba 16 May 2014 at 11:50 am Permalink

    Ok,esto parce viejo pues hace tiempo que el cambio no esta a 120×1, pero creo que se lo merecia… si todo le hubiera ido bien seguiria explotando a los cubanos sin importarle nada y hubiera seguido sirviendole de agente a la G2. Jodete sing..

  5. David 17 May 2014 at 4:24 pm Permalink

    Ay José, caíste en la trampa de la “revolución” como mosca en la telaraña.

  6. RL 17 May 2014 at 7:39 pm Permalink

    Concuerdo con ustedes, es la revolucion del cayo.

  7. antfreire 17 May 2014 at 9:25 pm Permalink

    No hay dudas que el que le puso al Regimen Castrista “La Revolucion del Callo” fue un genio.

  8. Lorenzo Rodolfo 18 May 2014 at 4:15 pm Permalink

    Cuando a Cuba vuelva la democracia, deberiamos los cubanos sacar a patadas por el trasero a todos los malnacidos “gaitos” que han ido a isla a intentar colonizarla de nuevo, sin comprender (la avaricia rompe el saco)que allí ellos no eran otra cosa que peones de la dictadura y que podrían hacer dinero hasta que al gobierno totalitario le interesara. Está bien que este tipejo escriba lo que ha escrito, pero no por eso deja de ser un desvergonzado tipejo que se prestó a la explotación más inícua de los habitantes de la isla (colonialismo puro y duro)mientras el ganaba dinero producto de esta explotación. Gaitos mal paridos, neo-colonialistas y colaboradores de la dictadura fuera de Cuba.

  9. Jorge Luis Valdés 19 May 2014 at 2:56 pm Permalink

    Todos los seres humanos cometemos errores. Tu error fue creer en una dictadura, de ignorar lo que se escribe en la prensa libre de paises democraticos. Tu deber ahora es publicar y comunicarle a todos aquellos empresarios que invertir en Cuba con Castro es no solo un error es prolongar a una dictadura morimunda de mas de medio siglo que oprime a su pueblo.

  10. Victor Manuel 10 August 2015 at 10:27 am Permalink

    Es lamentable lo relatado, pero muy cierto. Y; para aquellos que todavía piensan en invertir deberían ilustrarse mejor, y una de las formas es leyendo las bases ideológicas del socilismo – comunismo (Karl Marx por ejemplo). Y la comparativa con otro tipo de organización social; allí verían que no existe libertad ni democracia por las dos cosas son enemigas del sistema implementado pero ambas en cabmio son condiciones fundamentales para el emprendimiento económico. Por lo tanto son antítesis. Lo demás como leyes, incentivos, declaraciones, etc. son solo eso papel mojado.


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