09 January 2022 ~ 4 Comentarios

Joe Biden y Donald Trump: frente a frente, un año después

Por Carlos Alberto Montaner

Tal vez al presidente Joe Biden debió denunciar a Donald Trump mucho antes. Cuando era evidente que fabricaba una mentira tras otra sin importarle el daño que le hiciera a la democracia estadounidense.  Afortunadamente (es mejor tarde que nunca), habló el jueves 6 de enero, al año justo de haberse asomado a la catástrofe.

Los datos son de mi nieta Paola Ramos, también periodista, aunque buena. Cuando era muy joven y estaba en “undergraduate” en una universidad de New York, se sorprendió del grado de antiamericanismo que existía en ese college, pese a que ella tenía la sensación de que vivía en una sociedad estable. Hoy no le extraña que en una encuesta de Harvard “sólo el 7% de los jóvenes en el país piensa que vive en una democraciasana”, más de la mitad estima que es una “democracia fallida”, y el 35% cree que en el país, lógicamente, se desatará una guerra civil.

Después de la segunda guerra mundial, en 1945 emergió Estados Unidos como una de las dos potencias que se enseñorearon en el mundo hasta que en diciembre de 1991 estalló la URSS y comenzó la década de Boris Yeltsin y de “salvar a Rusia del peso de la Unión Soviética”.

USA, a partir de ese punto, se quedó sola en el planeta. Habían sido 75 años de hegemonía acompañada o sola. Obviamente, en algún momento Estados Unidos será desplazado y reemplazado por otra potencia. En el siglo XV fue Portugal. En el XVI y XVII le tocó a España. En el XVIII, grosso modo, Francia e Inglaterra representaron el papel. Inglaterra, durante todo el XIX y Alemania, a partir del Canciller Bismark, a mediados de ese siglo, fueron los poderes clave.

¿Ya es hora del reemplazo de Estados Unidos? Joseph S. Nye, el gran politólogo de Harvard University, no lo cree. Primero, porque no percibe los síntomas de deterioro que le atribuyen a USA. Siguen vinculados al país los más importantes centros de enseñanza e investigación del planeta. Las mayores fuerzas armadas, dotadas de grandes presupuestos, de una vitalidad tremenda, y de un excelente sistema de investigación, a lo se agrega un aparato productivo como nadie había contemplado en el país y fuera de él. Y, segundo, porque no cree que hoy, hasta la fecha, ningún país esté dispuesto o pueda desempeñar el rol de cabeza del mundo.

¿Y qué hay de los rusos y los chinos? Los rusos, porque se han convertido en un poder de segunda categoría que posee las características exportadoras de una nación del tercer mundo: sólo exportan gas y petróleo. Si por un mágico destino desaparecieran súbitamente de la faz de la tierra nadie echaría en falta a Rusia. Los chinos, porque carecen de productividad aunque bordean el PIB de USA . Además: están rodeados de enemigos: Japón, Filipinas, Vietnam. Si se miden los ingresos en PPP se dejan fuera las importaciones que deben hacer. Incluso, son mil cuatrocientos millones de personas contra 330 que existen en USA. Por otra parte, de acuerdo con el último censo hay nueve mil millonarios norteamericanos y esa es una demostración de fortaleza de la economía (VisualPolitik).

En fin, siempre habrá maneras racionales de descartar la competencia. Pero lo cierto es que Donald Trump estaba poniéndole punto final al soft power (entonces no se llamaba así) con que se había inaugurado la diplomacia americana en época de Franklin D. Roosevelt en Bretton Woods en 1944, y más aún desde que Harry S. Truman asumió la presidencia tras la inesperada muerte de FDR el 12 de abril de 1945.

Trump maltrataba a sus aliados de la OTAN. Adoptando los ademanes de un Mussolini de pacotilla, Trump empujaba a Dusko Marcovic, al internacionalmente desconocido Primer Ministro de Montenegro, un diminuto Estado constituido en lo que fuera Yugoslavia, o se negaba a visitar a la Primera Ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, porque no le podía o quería vender Groenlandia.

El presidente de Estados Unidos continuaba siendo un vendedor de bienes raíces de New York que decía cualquier cosa con tal de lograr sus fines. Hay un revelador libro de Andrea Bernstein (Los oligarcas estadounidenses) que explica por qué hay que tomar en serio a Donald Trump. No es un accidente aislado. No se puede gobernar un país en el que la verdad y la mentira se confunden y tienen la misma jerarquía.

Es cierto que Internet contribuye al ambiente festivo del entorno de Trump. Donde se puede decir casi cualquier cosa con la certeza de que unos crédulos la tomarán en serio.

4 Responses to “Joe Biden y Donald Trump: frente a frente, un año después”

  1. Efraín Montero 9 January 2022 at 12:33 pm Permalink

    En la universidad sudamericana que estudié, allá lejos en el siglo pasado, los marxistas se proclamaban furibundamente antiamericanos, aseguraban que Estados Unidos era un imperio malvado y egoísta destinado a desaparecer, que los norteamericanos en pocos años parecerían divididos, hundidos en las inevitables y “científicas” “contradicciones del capitalismo”. Su héroe Fidel Castro, aseguraba que Cuba sería el primer país de América en los ochenta por las mismas razones.
    Es curioso que esas majaderías, carburadas en envidia y resentimiento, las que probablemente fueron cocinadas en Moscú por la KGB y difundidas por la Comintern, hoy sean repetidas por los estudiantes de Harvard como verdades religiosas absolutas, negando la realidad que los rodea, y los enormes aciertos del país que los cobija.
    Triste y deprimente panorama, por supuesto. Aceptemos que las ofensivas del marxista Antonio Gramsci de lograr la “hegemonía cultural” en las instituciones, y la “teoría crítica” de la Escuela de Frankfurt, triunfaron en su plan de apoderarse de las instituciones occidentales con un marxismo blanqueado de buenismo, maquillado e reinventado, y transmitido para ser digerido por el gran público y alumnos de universidades en pequeñas dosis.

    • Jose A Nunez 11 January 2022 at 2:33 pm Permalink

      Me decia un tio ya fallecido que el joven que no haya simpatizado con la izquierda nunca fue joven. El tuvo hasta su carnet pero desperto y se dio cuenta a tiempo. Llego a tomar el riesgo de visitar a Huber Matos y sus companeros cuando estaban presos en La Cabana.

      • Efraín Montero 14 January 2022 at 12:54 pm Permalink

        Nunca es tarde para ser golpeado por la realidad y honestamente aceptar que uno se equivocó, José. Jamás el socialismo ha logrado prosperidad o sociedades ilustradas, más bien acabaron creando todo lo contrario: pobreza, opresión, cárceles llenas de disidentes, oligarquías peores y más crueles que las del siglo XVIII, los Castro son una harapienta monarquía en Cuba, los Ortega una ridícula en Nicaragua.

  2. Hermenegildo Menendez 9 January 2022 at 4:54 pm Permalink

    Me recuerda, de manera muy evidente, a personajes de una historia ya superada.
    Franco. Mussolini, Hitler y muchos otros que se creyeron sus versiones propias de una Sociedad con propósitos que casi conducen a un desastre Universal.
    Esperemos, para bien de la Humanidad, que el, y los asaltante de Capitolios, resulten eliminados por las leyes que impone la realidad
    Pericles


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