07 November 2013 ~ 0 Comentarios

José Ignacio…José Ignacio

por Valentín Arenas Amigó

Rasco

Se nos fue un hermano y compatriota,  ejemplo para la nueva generación de cubanos a quienes les tocará reconstruir a Cuba y así complementar la obra a la que José Ignacio Rasco, cristiano por su hogar y de formación, consagró  su vida a la Patria  como un sacerdote se la consagra a Dios.

Fuimos  compañeros de estudios en el Colegio de Belén,  en la Universidad de la Habana y miembros  de la Agrupación Católica Universitaria (ACU), cuando nuestro  compañero Fidel decidió promoverse al costo de destruir a Cuba. Porque  conocíamos su patología de figurar,  unimos ambos nuestra voluntad en UNA SOLA para combatir su proyecto político personalista. En la Universidad  creamos el movimiento “Pro Dignidad Estudiantil” que compitió con éxito pues ganó la Presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios, mas conocida por la F.E.U. Los simpatizantes de Fidel  saborearon una amarga derrota que seguramente los convenció de que el camino para hacerse del poder no eran las elecciones sino la violencia. A partir de esta derrota  decidió tomar el poder por  la fuerza y empezó a reunirse en la calle Carlos III de la Habana con los comunistas para tenerlos como aliados en la lucha guerrillera. El poder no para servir sino como patología al costo de destruir la Patria. Fue ante esta coyuntura que José Ignacio y quien escribe decidimos que era necesario agrupar a los cubanos patriotas para organizar una fuerza política y social que fue después el Movimiento Social Cristiano  (MSC)  y enfrentar los planes de Castro quien solo buscaba su protagonismo al costo de la destrucción de Cuba. Una vez en el poder lo primero que hizo fue declarar ilegal este Movimiento e iniciar la persecución en gran escala de todos los cubanos demócratas aplicando  desde la cárcel hasta el paredón.

A partir de aquí la resistencia interna se hizo imposible y no tenía sentido inmolarse porque habría sido  inútil. José Ignacio optó por asilarse en la Embajada de Ecuador para salir del país y con su familia escogió a Miami como residencia y continuar desde allí la lucha junto a tantos otros compatriotas que hicieron lo mismo. Quien escribe salió de Cuba  asilado en la embajada de Argentina y de allí pasó por Méjico vía Caracas. La figura de Bolívar, a quien tanto siempre admiró Martí, me hizo seleccionar a Venezuela  para residencia de mi esposa y cinco hijos pues la última nació aquí. José Ignacio no se fue al exilio para hacer reales como tampoco lo hizo quien escribe sino para mantener nuestras familias y continuar la lucha, aquí como allá, hasta que Cuba sea libre. No puedo entrar en detalles de la lucha de José Ignacio por razones de espacio, pero como todos sabemos consagró, con Estela y sus hijos, la vida entera a la causa de la libertad de Cuba. Quien escribe vivió  la misma inquietud de José Ignacio pero desde Venezuela donde dio clases en la Universidad Católica  por cuarenta años. La dictadura cubana sobrevivió primero con la ayuda de la Unión Soviética y ahora porque el régimen venezolano la mantiene con petróleo y muchas cosas más. Si el régimen venezolano cambia como pronto ocurrirá Raúl, que no tiene el carisma  de  Fidel,  saldrá corriendo de Cuba para alguna parte.

Termino  recordando  aquella  frase que solía  usar tanto José Ignacio  para inyectar optimismo. “El que más rasca no rasca lo que un Rasco rasca”, provocando la risa de todos.

José Ignacio…José Ignacio…allá nos veremos para darnos un fuerte abrazo en la presencia de Dios, cuya prédica “amaos los unos a los otros como yo los he amado”, conserva plena vigencia en este mundo de tanto odio e injusticia.

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