27 August 2017 ~ 23 Comentarios

La apresurada educación de Donald Trump

Por Carlos Alberto Montaner

El general John Kelly impidió que Donald Trump cometiera un error. A los marines les gusta terminar ordenadamente su trabajo. Su flamante Jefe de Gabinete convenció al presidente de que Estados Unidos, por difícil que fuera, no debía abandonar a Afganistán sin tratar de robustecer al gobierno de ese país y marginar a los talibanes.

Con toda probabilidad no se lo dijo, pero seguramente lo pensó: su hijo Robert había muerto en la guerra afgana por el estallido de una mina. Empacar e irse con las manos vacías hubiera sido una forma brutal de decirle que su sacrificio había sido en vano, y se sabe que los marines no abandonan a sus hombres en medio del combate.

Como parte del proceso de educación de Trump, Steve Bannon fue alejado de la Casa Blanca. Era demasiado aislacionista y tenía en su imaginativa cabecita mil fantasías conspiratorias. No sólo pensaba que Estados Unidos era el mejor país del planeta –a lo que tenía derecho-, sino que debía preservar para sí toda la riqueza que creara. No advertía que el egoísmo no es una virtud en el terreno internacional.

El razonamiento de Roosevelt-Truman durante y tras el fin de la Segunda Guerra mundial continúa vigente. Estados Unidos no podía sobrevivir como una sociedad libre y próspera en un planeta dominado por modelos y criterios que conducen al totalitarismo. Para protegerse, Estados Unidos tenía que asociarse con otras naciones y compartir su riqueza. El altruismo era, en gran medida, una actitud defensiva. En consecuencia, todo el aparato gubernamental relacionado con el exterior fue diseñado con arreglo a ese criterio.

El Departamento de Estado creó maneras de colaboración con las naciones afines y desarrolló fórmulas mediante el sistema de premios y castigos para atraer al llamado “mundo libre” a las que se podía y penalizar a las adversarias. Todo comenzó con el generoso “Plan Marshall” –otro general brillante y comprensivo- y siguió con el rediseño institucional de Alemania y Japón con el objeto muy exitoso de “cambio de régimen” en esos países.

Con el paso del tiempo fueron agregándose nuevos peligros: el narcotráfico, el terrorismo islamista o de cualquier índole, el tráfico de personas en las fronteras, la delincuencia organizada, la corrupción pública y privada, casi siempre coludidas. Y a estos desafíos se les trató por el mismo procedimiento: se les enfrentó mediante convenios internacionales, listas de personas y empresas malditas, como la “Lista Clinton”, y a la labor habitual de los cuerpos de inteligencia se agregó la búsqueda de información de esta naturaleza (por ejemplo: “Los papeles de Panamá”), incorporándose a la lucha la DEA, el FBI y el Departamento del Tesoro.

¿Falta algo en la educación de Trump para que pueda dirigir a la primera potencia del mundo? Faltan muchas lecciones, como se desprende del penoso discurso pronunciado en Arizona el 22 de agosto ante un grupo de militantes enfervorizados.

Es urgente, por ejemplo, que el presidente Trump comprenda que para continuar siendo grande y próspero, Estados Unidos necesita comerciar intensamente con todas las naciones del globo, y debe abandonar la absurda actitud de amenazar con alejarse de los Tratados de Libre Comercio (como ya hizo con el que se gestaba en el Pacifico), comenzando con el que el país suscribió con Canadá y México. Tal vez esa actitud proteccionista le permita ganarse la buena voluntad de algunos trabajadores afectados por la competencia, pero va en detrimento del conjunto de la sociedad.

Ese lenguaje contraproducente utilizado por Trump, que es el de los empresarios mercantilistas que medran “a la sombra del proteccionismo” –como denuncia el economista mexicano Luis Pazos-, repetido por una izquierda comunistoide anclada en el desconocimiento de cómo funciona la economía, incapaz de entender que en las actividades comerciales todas las partes ganan, porque no se trata de transacciones de suma-cero, donde lo que uno obtiene el otro lo pierde, sino de la operación esencial de la economía de mercado que potencia el crecimiento constante del capital porque todos se benefician.

Como remata Pazos su artículo (Trump: proteccionismo igual que izquierda): “Los resultados de 22 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, más allá de dogmatismos, muestran que ambos países se benefician con el TLCAN. Si Trump insiste en cumplir la promesa de campaña de aplicar más aranceles al comercio México-EUA, beneficiará a ciertos sindicatos de EUA y perjudicará a la mayoría de las empresas y consumidores de Norteamérica”.

Lo que sucederá, además, es que China ocupará esos espacios que Estados Unidos abandona. Ya se ha sugerido con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y volverá a ocurrir con el TLCAN. Pero esta vez será en el vecindario americano.

23 Responses to “La apresurada educación de Donald Trump”

  1. Efraín Montero 27 August 2017 at 10:22 am Permalink

    Don Carlos Alberto persiste en su yihad anti Trump. En un momento jocoso presume de saber leerle el pensamiento al general John Kelly.

  2. OsoBob 27 August 2017 at 12:00 pm Permalink

    Mi querido Montaner dejó de ser mi Dios cuando insistía en defender al putín, por suerte poco a poco fue dejando de hacerlo. Ahora insiste en atacar a Trump hasta por el color de los calzoncillos que elige, esperemos que pronto comience a aflojar el lápiz contra el presidente.

  3. hector l Ordonez. 27 August 2017 at 9:46 pm Permalink

    Que verguenza de Presidente tenemos,con este payazo,CUANTOS ERRORES ESTE FANTOCHE, a creado ,fricciones con los aliados,mas mentiroso que Pinocho y ya por el ultimo se tiro un cubo de caca l darle el perdon ,a esa poqueria de ARPAIO,

    • Julian Perez 28 August 2017 at 5:00 am Permalink

      Héctor
      Si usas Google Translate, fijas el idioma a español y escribes los textos allí antes de postearlos aquí, te rectifica la ortografía (no ignoras que la tuya deja bastante que desear). Luego puedes cortar el texto rectificado, pegarlo aquí y remitirlo.
      Sabes que tus opiniones y la mías no son nada coincidentes, pero también sabes que aquí yo respeto a todo el mundo. En este caso simplemente estoy dando un consejo que me parece bueno.

      • hector l Ordonez. 28 August 2017 at 11:42 pm Permalink

        yo se escribir fijate en lo escrito por mi ,y no veo ninguna falta de ortografia,si buscas algun motivo
        para criticar entonces es aceptada,aunque no estoy en ninguna clase de espanol.

        • Julian Perez 29 August 2017 at 5:34 am Permalink

          Héctor
          payazo se escribe payaso, con s
          a creado debe ser ha creado
          poqueria sería porquería
          Si pones el texto en Google Translate te lo arregla. No estaba buscando ningún motivo para criticar el contenido. No menciono las tildes porque sé que no siempre uno tiene instalado el teclado en español. Antes lo ponías todo en mayúsculas, que no es de buen gusto. Ya no lo haces y eso está bien.

    • Efraín Montero 28 August 2017 at 3:34 pm Permalink

      Mire señor Ordoñez. En Estados Unidos tratamos con respeto a nuestros presidentes, especialmente con aquellos que no coincidimos. Tiene razón, igualmente, don Julián Pérez al invitarlo a mejorar su español.

      • hector l Ordonez. 29 August 2017 at 12:11 am Permalink

        Para exigir respeto,lo primero es respetar a los demas y es lo que no a echo el senor Trump o es que algunos estan padeciendo de falta de memoria,no se recuerdan del debate presidencial con Hillary? fue
        el trato de un caballero a una dama? me parece que no,cuando debatia para la presidencia con una candidata mujer de su propio partido,cuando le dijo USTEDES CREEN QUE ESTA SENORA CON ESA CARA
        PUDIERA SER PRESIDENTE? eso mismo paso con dos mujeres entrevistadora que la abochorno en publico en la television y eso hablando de faltas de respeto de este caballero y de su funcion como presidente ni hablar de eso lo peor de lo peor que hemos tenido como presidente,seamos sincero lo que duele no es la ortografia es el mensaje.

    • SANTIAGO CARDENAS 29 August 2017 at 8:07 am Permalink

      SUS OPINIONES PIERDEN VALOR YA QUE DENOTA POCA EDUCACIO Y ,ORTOGRAFIA Y MUCHO ODIO…DEBERIA TENER UN POQUITO DE HUMILDAD

  4. Vladimir 28 August 2017 at 2:58 pm Permalink

    Sr. Montaner en mi opinion la razon por la que el general John Kelly (junto con los demas generales) convenció a Donald Trump que no debía abandonar a Afganistán es totalmete diferente de la expresada por usted, y con mucho respeto le digo que para ser un analista de su categoria hace una conclusion sorprendentemente simplista.
    Aunque quizas Trump ni lo entendio, lo que Kelly ha pedido es regresar al concepto de “nation building” al estilo de los Estados Unidos y el “Plan Marshall” ha sido el ejemplo mas exitoso de este concepto. El aspecto principal de estos programas es tener una fuerza militar abrumadora en el pais que garantize la seguridad y estabilidad del nuevo govierno ademas de crear una fuerza policial para la seguridad ciudadana, otro aspecto importante es la injeccion de capital extranjero en gran escala como ocurrio en el Plan Marshall y a lo que usted tambien se refiera aunque lo enfoca mas como un ejemplo de altruismo que con un interes nacional a largo plazo.
    Lo que ha ocurrido en Iraq y Afganistan es el legado dejado por el expresidente Barak Obama con su agenda de destruir el liderazgo norteamericano en el mundo. Retirar las tropas de Iraq de la manera que se hizo, propicio que las luchas sectarias dieran origin al Estado Islamico y aun peor los armaran al dejar el equipamiento y armamento practicamente en sus manos. En Afganistan llevo a que actualmente exista una mescla de terroristas y narcotraficantes con una economia basada en el comercio del opio.
    En cuanto a los tratados comerciales, estoy de acuerdo en que la idea de que uno tiene que ganar y el otro perder no tiene sentido logico y las ideas proteccionistas son tipicas de los izquierdistas (tenga en cuenta que Trump no tiene ideas concervadoras) y el gobierno tiene que dejar que prevalesca el libre comercio, pero le falto decir que lo mismo tiene que aplicar a todos los socios en el tradado o de lo contrario a la larga si terminamos perdiendo nosotros.

    • Julian Perez 28 August 2017 at 5:06 pm Permalink

      Vladimir

      Buen comentario. Coincido con que mantener la presencia en Afganistán es ¨nation building¨. Trump lo negó en su discurso. No sé si entendió que se trata de eso o no pero, en todo caso, insistió en ello para marcar distancias con Bush pues su base no es simpatizante de Bush y el mismo Trump, en su campaña, insistía en que él se opuso a la guerra de Irak.

      A mi juicio, nation building podrá funcionar o no, sé que es sumamente difícil en el nada democrático mundo musulmán, a diferencia del Plan Marshall, pero el problema es que no veo otra solución a largo plazo y me parece que el presidente Bush también consideró que era la única solución posible a un problema que no se puede ignorar y tampoco solucionar cerrando las fronteras porque Estados Unidos no está en una burbuja aislado de otros países y, si el Islam se apodera del resto del mundo, no habrá quien lo detenga. Si el Islam moderado no existe, hay que inventarlo.

      • Julian Perez 28 August 2017 at 5:09 pm Permalink

        Y, por cierto, la nation building ESTABA funcionando en Irak después de la surge. Obama lo estropeó al retirar las tropas de la forma que lo hizo.

    • hector l Ordonez. 29 August 2017 at 12:39 am Permalink

      senor Vladimir disculpeme en hacer un analize muy distinto al suyo,todo el problema de estos paises que usted nombra que es Irak,Afganistan lo comenzo el senor Bush con la mentira de las armas de destruccion masiva que nunca aparecieron –claro no existian–desestabilizando gran parte de esa region como el cuerpo de inteligencia de Irak desaparece,alkaeda y despues ISIS tienen luz verde en el area,no se si usted sabra que los mismos enemigos del mundo libre tambien eran enemigos de HUSSEIN,por la razon de que HUSSEIN no era Musulman era del partido socialista,en su mismo gobierno habian de varias fracciones politicas como catolicos,socialistas de izquierda,Shiita, y de varias fracciones politicas como dije anteriormente,si sacamos cuenta el pais mas democratico a pesar de ser una dictadura era irak,si lo comparamos con arabia saudita,emiratos arabes unidos,Egipto,Sudan,iran, Irak era suiza en conceptos de democracia ,se sabe que la invasion de Irak fue una guerra de intereses,quienes hacen la guerra en Irak el grupo de petroleros com Dick ,.Bush y otros conocidos,si en Irak nada mas hubiera tenido arena se hubiera echo la guerra me parece que no,valio la pena la muerte de 3,500 jovenes soldados,por eso Obama lo dijo no merece que ningun joven de los EE.UU muera en esa guerra

      • Julian Perez 29 August 2017 at 10:31 am Permalink

        Bueno, aunque es cierto que el gobierno de Saddam era socialista, él si era musulmán de la rama sunni, reprimía bastante a los chiitas y se llevaba mal (hasta el punto de tener una guerra) con Irak, también chiita. Los enemigos de Saddam eran los países chiitas, no los sunnies.

        Los musulmanes nunca han tenido problemas a la hora de declararse ¨socialistas¨ (etiqueta muy útil para el totalitarismo) o aliarse contra ¨enemigos comunes¨ (los judíos o occidente). En la 2da guerra mundial apoyaban a Hitler. En la guerra fría coqueteaban con la URSS. Los que sí no pueden aliarse y siempre se pedirán la cabeza son los sunnies y los chiitas.

        Saddam sí era un enemigo. Tuvo y usó armas de destrucción masiva. Que se negara a las inspecciones era muy sospechoso y todos los servicios de inteligencia creían que las seguía teniendo. Cuando, después de capturado, fue interrogado, explicó que no quería que sus enemigos supieran que ya no tenía esas armas y pensó que Bush no llegaría a atacar. Error de cálculo que le costó caro. Los errores iniciales después de ganada la guerra (se estaba perdiendo la paz) fueron subsanados con la surge, que fue muy exitosa.

        Al que era más sensato dejar tranquilo era a Gaddafi, que ya se había tranquilizado. No habría ocurrido lo de Benghazi. Seguirle la rima a la tal ¨primavera árabe¨ no fue una buena idea. Los militares tuvieron que meter la mano en Egipto para tumbar a la Hermandad Islámica: era peor el remedio que la enfermedad. Citando a Dickens, la tal primavera acabó siendo el ¨invierno de la desesperación¨ en vez de la ¨primavera de la esperanza¨.

        • hector l Ordonez. 31 August 2017 at 1:49 am Permalink

          reviza la historia estas equivocado.

          • Julian Perez 31 August 2017 at 7:28 am Permalink

            El ex-agente de la CIA que interrogó a Saddam una vez capturado (curiosamente, su apellido es Nixon pero sin parentezco con el ex-presidente) escribió un libro llamado ¨Debriefing the president¨. En él se explica que, en efecto, Saddam ya no tenía las armas, pero su reticencia a hacerlo claro se debió al error de cálculo de que no pensó que la invasión se produjera. Y no es precisamente un libro apologético del presidente Bush.

          • Julian Perez 31 August 2017 at 11:28 am Permalink

            Por cierto, uno siempre puede estar equivocado y yo a menudo lo estoy (y, cuando lo descubro, modifico mi opinión sobre aquello en lo que me equivocaba), pero decir “estás equivocado¨ sin especificar en qué y aportar la versión supuestamente correcta es demasiado ambiguo. Yo expuse varios puntos. ¿Estaba equivocado en todos o en algunos de ellos? ¿Y en qué consistían las equivocaciones?

      • Ramiro Millan 29 August 2017 at 12:26 pm Permalink

        Coincido con Héctor, Estados Unidos es uno de los países más desarrollados del mundo y dónde el progreso de la humanidad puede apreciarse tanto como en los demás pueblos más desarrollados (obviamente no sólo económicamente).
        Sin embargo, la codicia a veces escapa al control de las instituciones (en Latinoamérica escapa toda vez que quiere) y los lleva a incursionar en áreas no aconsejables, como intereses económicos en zonas donde los odian y rechazan sistemáticamente (los gobiernos presionados por la voluntad del pueblo)
        La excusa siempre se encuentra, el problema fué que pronto se demostró la falsedad de la utilizada con el cuento de las armas de destrucción masiva y de llevar la democracia a esas tierras.
        La cultura de los pueblos de Oriente Medio y el norte musulmán de África es absolutamente incapaz de sostener un régimen democrático.
        Solamente autoritarismos feroces logran mantener un mínimo orden para la subsistencia del estado.
        El de Saddam era uno de ellos y tal vez el más progresista de todos.
        El resultado fue una exacerbación del resentimiento y el odio y las consecuencias la vemos a diario con los actos terroristas.
        Nunca se debe ignorar a estos dos grandes protagonistas de la historia, la codicia y la envidia.
        “Envidia y codicia, dos armas destructivas”
        razonvsinstinto.blogspot

        • Julian Perez 29 August 2017 at 2:32 pm Permalink

          Amigo Ramiro

          >>La cultura de los pueblos de Oriente Medio y el norte musulmán de África es absolutamente incapaz de sostener un régimen democrático

          Esta vez no vamos a coincidir. Eso no es una verdad inmutable. Las culturas pueden evolucionar. “Absolutamente incapaz” es demasiado absoluto. Estaría de acuerdo con ¨sumamente difícil¨.

          Tampoco me adhiero a la teoría de que esa guerra fue para controlar el petroleo y que lo de las armas de destrucción masiva fue solamente un pretexto. Esa es la tesis de Michael Moore, pero yo no coincido con ella (en realidad aún no he encontrado algo en lo que yo coincida con el Sr. Moore) Por supuesto, las ¨intenciones¨ nunca son demostrables: solamente los hechos. Cada cual es libre de atribuir las intenciones que crea más verosímiles a los actos humanos.

          • Ramiro Millan 29 August 2017 at 8:20 pm Permalink

            Amigo Julián
            Sería interesante un intercambio de opiniones sobre la cuestión cultural de las comunidades islámicas y las verdaderas intenciones de los Estados Unidos en Oriente Medio.
            Si bien es difícil llegar a conclusiones lo suficientemente sólidas como para aseverar una posición u otra, sin dudas sería interesante, pero escapa a este medio una discusión como ésta.
            Michael Moore es un referente, pero el más crítico es el oportunista Noam Chomsky.
            Si bien los extremistas siempre están totalmente equivocados a la hora de sugerir soluciones, siempre deben tenerse en cuenta sus observaciones a la hora del diagnóstico.
            En fin, lo que puedo decir es que “ojalá” la verdad esté de su lado.
            Un cordial saludo amigo Julián.

        • hector l Ordonez. 31 August 2017 at 1:50 am Permalink

          Tienes toda la razon Millan.

  5. Massimo Mazzone 29 August 2017 at 5:53 am Permalink

    Entonces, estimado Montaner, cuando el “trabajo” estará terminado? Los afganos no están acostumbrado y no quieren un sistema democrático ni a nivel básico, el de los dos lobos que deciden que el becerro es la cena. Ni pensar a una verdadera democracia con el respeto de la minorías y todos los checks and balances, esto no lo entiende ni Nancy MacLean, imagínese un pastor pushtun.

    Tampoco puede la solución ser el “crean un desierto, y lo llaman paz” de las legiones romanas, gracias a Dios la opinión pública se lo va a impedir. Entonces que?

    Hay dos problemas fundamentales en la política americana en Afganistán, uno de dinero, el otro, más importante, ético.

    En el budget del Pentagon del próximo año hay 43Bn$ para Afganistán. Esto son alrededor de 130 dólares por americano, 520$ para una familia con 2 hijos. Hay solo 8 países cuyo budget de defensa es superior a lo que los gringos gastan en el solo Afganistán. Potencias como Alemania, South Korea, Italia o Israel gastan menos: https://en.m.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_military_expenditures
    Hasta cuando rifles en lugar de mantequilla?

    El segundo problema es ético. Los EEUU no tienen ningún derecho de estar en Afganistán. Tenían naturalmente el derecho de la autodefensa en el 2001, ir a Afganistán y librarse de Al-Qaeda. Han pasado 17 años, ya basta con esta absurda culpabilidad collectiva, aquí le dejo un “dialogo socrático” del buen Bryan Caplan sobre el tema: http://econlog.econlib.org/archives/2013/02/collective_guil.html

    Recuerde el grande Herbert Spencer, cuyo “On patriotism” fue escrito para otra guerra in Afganistán, esa vez inglés.

    Un abrazo,

    Massimo Mazzone


Leave a Reply