25 April 2015 ~ 4 Comentarios

La corrupción y sus tres enormes daños

por Carlos Alberto Montaner

Corrupcion

México y corrupción son dos palabras que siempre van “de pipí cogido”, como dicen con picardía los colombianos.

La corrupción en Venezuela es mayor, y la de Argentina no anda muy lejos, según Transparencia Internacional, pero, a juzgar por lo que acontece en Chile, Brasil y Cuba, parece un mal endémico hispanoamericano. El continente, con pocas excepciones, es una pocilga.

En todo caso, el gobierno mexicano quiere acabar con la corrupción. Ya era hora. ¿Es eso posible? ¿Cuándo comenzó? Te lo dicen, riendo, tan pronto pones un pie en el país.

Los conquistadores españoles torturaban a Cuauhtémoc, el cacique azteca, para que revelara dónde escondía el oro:

–Dime, maldito indio, dónde está el oro –gritaba el torturador, por medio del intérprete, mientras le quemaba las manos y los pies al aguerrido príncipe.

–He dicho cuarenta veces que está enterrado a 50 pasos de la pirámide, debajo de la palmera –gritaba Cuauhtémoc retorciéndose de dolor.

–Dice que no sabe, y que si lo supiera no lo diría nunca –tradujo el intérprete afilándose secretamente los dientes.

Allí empezó todo. Muy al principio. La confusión entre lo público y lo privado está en el ADN de América Latina y en el de las tres cuartas partes del planeta. A Hernán Cortés le dieron los tributos de 20,000 indios como recompensa por la conquista de México. Luego se los quitaron y el fiero capitán acabó en Europa, pobre y malhumorado, sin poder olvidar el olor a chamusquina de la carne quemada.

Algunos cínicos o pragmáticos –a veces es lo mismo– sostienen que la corrupción es una forma lateral de distribución de la riqueza y aumento de los ingresos, encaminada a estabilizar la sociedad por medio de una trama de intereses y complicidades.  

No lo creo. Los daños que provoca la corrupción sin castigo suelen ser devastadores. Anotemos tres dentro de una lista infinitamente mayor.

Primero, pudre la premisa esencial del Estado de Derecho desmintiendo el principio de que todos están sujetos a la autoridad de la ley. Si el político o el funcionario roban impunemente, o reciben coimas por otorgar favores, ¿por qué el ciudadano común va a pagar impuestos? ¿Qué le impide mentir o hacer trampas? 

La ley establece que es delito vender cocaína y también apoderarse de los bienes públicos. ¿Por qué no vender cocaína si otros desfalcan impunemente el tesoro nacional? ¿Por qué no asaltar un banco? ¿Qué diferencia moral hay entre robarles a todos o robarle a una empresa o a una persona específicamente?

Segundo, adultera y encarece todo el proceso económico. La economía de mercado está basada en la libre competencia. Se presume que los bienes y servicios compiten en precio y calidad. Es el consumidor final el que decide cuál empresa pierde o gana. Cuando un político o un funcionario favorecen a una empresa a cambio de una comisión, esta operación non sancta fuerza al consumidor a seleccionar una opción peor y más cara, dado que el costo de la corrupción se agrega a los precios. Por otra parte, la corrupción elimina los incentivos para innovar y mejorar la calidad de lo ofertado, mientras reduce notablemente la productividad, que es la base del crecimiento. ¿Para qué ser más productivos y bajar los costos si tenemos a una clientela cautiva? ¿Para qué diseñar un auto nuevo y mejor si el cliente está obligado a comprar el de siempre? A veces son las propias empresas las que distorsionan el mercado pactando entre ellas para aumentar los precios. Esa es otra forma grave de corrupción.

Tercero, destroza la estructura ideal de la meritocracia a que debe aspirar toda sociedad sana. Debilita la pasión por estudiar y frena el impulso de los emprendedores. En las sociedades corruptas prevalecen las conexiones personales. “El que tiene padrinos se bautiza”. Ésa es la consigna general. Los vínculos son más importante que el esfuerzo por competir en un mercado abierto y libre. ¿Qué sentido tiene quemarse las pestañas estudiando cuando, para enriquecerse, basta pasarle un sobre bajo la mesa a un funcionario corrupto? ¿Para qué sudar y penar en el esfuerzo por crear una empresa exitosa, si para lograr el triunfo económico basta una combinación entre las relaciones personales y la falta de escrúpulos?

No hay duda: la corrupción acaba con el sistema político, el económico y con los valores morales. Pregúntenles a los españoles que hoy transitan por ese calle oscura e incierta. Por supuesto que la corrupción es una tendencia presente en nuestra especie. Eso se sabe, pero no es una buena excusa. O la combatimos y la derrotamos o nos devora. Así de simple.

4 Responses to “La corrupción y sus tres enormes daños”

  1. lazaro gonzalez 25 April 2015 at 2:06 pm Permalink

    ojala solo se localizara en el adn de “letrinoamerica” y en el resto del underdevelopment world, pero tiene ribetes de anomalia genetica que infesta a sociedades civilizadas del primer mundo. la amoralidad corruptiva esta hoy impregnada en el adn de la mayoria de los funcionarios publicos con poder de disponer recursos.

  2. Pete Suarez 26 April 2015 at 10:23 am Permalink

    Abril 26, 2015

    Estimado Montaner:

    Hace tiempo vengo meditando sobre el tema de la corrupción ya que lo encuentro como un común denominador de la problemática del mundo, ya sea de izquierda, centro o derecha; monárquica, constitucional o religiosa.

    Supongo que en algunas tradiciones o culturas la inclinación hacia la corrupción se mayor que en otras.

    Por ejemplo, de bachiller en una escuela privada, recuerdo que se nos examinaba de cierta asignatura en la mañana, con nuestro único profesor impartiendo el examen. Por la tarde, los “catedráticos” del instituto superior invadían nuestra escuela para impartir el examen oficial del gobierno. Siempre había dos catedráticos por aula. Uno se sentaba al frente y el otro se paseaba entre los pupitres vigilando que nadie fuera a copiar.

    Hoy día me he dado cuenta que dicha pedagogía, pues en el silencio de los exámenes se enseña y se aprende mucho, transmitía el mensaje que, sabiendo que lo normal era la trampa, le vamos a vigilar para impedir que lo hagan.

    Qué sorpresa me llevé cuando llegué a los EEUU y conocí una pedagogía distinta. El profesor repartía el examen y se marchaba del aula. Se esperaba que uno se diera cuenta que si copiaba se estaba haciendo daño a sí mismo. En los EEUU al menos se enseña que la honradez es un valor positivo, aunque algunos no aprendan la lección.

    La corrupción era parte de mi cultura cuando joven y no conozco razón para que esto haya mejorado. Me dicen que ha empeorado. El problema más grande que tiene los EEUU en las negociaciones con Cuba es que el gobierno cubano considera, en lo más profundo de su tuétano, que hacer trampas es la norma de vida.

    Con afecto,

    Pete Suarez

  3. menendag05 27 April 2015 at 9:51 am Permalink

    LA CORRUPCIÓN Y SUS DAÑOS.
    Sobre un artículo de C.A. Montaner
    La casa matriz, España, cinco siglos después de poner el huevo sigue manteniendo el liderazgo. La respuesta social, generadora de nuevas tendencias en el terreno político, que ponen al borde del desastre los viejos liderazgos institucionalizados después de la transición, son en gran medida consecuencia, no solo de la persistencia a través de los años del mal endémico sino lo que es más grave, la tolerancia de un poder judicial que ha perdido una parte sustancial de la independencia que supuestamente le otorga la constitución en el marco de las normas fundamentales de la democracia.
    Los “torturadores” contemporáneos, designados por la ley, no necesitan martirizar a Rato, Bleza, Bárcenas, Puyols etc… , los delitos son tan evidentes, y en gran parte incluso confesados, o teóricamente probados que si la judicatura no tuviera las manos atadas por imperativo de los poderosos, hace mucho que los autores debieran estar tras las rejas y sus dineros de vuelta a la caja del Estado. Será que los protegen, o buena parte de los que aspiran a sustituirlos, son o aspiran a ser tan pringosos como ellos
    ¿Será que tienen razón los cínicos o pragmáticos? O es que este enfoque es un componente inseparable de un modelo, excelente en el orden de la productividad, pero con muchos defectos aun en el reparto de la plusvalía.
    Concordamos con las definiciones. Así de simple.
    El problema es: cuando, como y quien.
    El enigma indescifrable es, si los que tenemos que hacerlo formamos parte indisoluble de la misma materia prima: el hombre, de donde conseguiremos los ejemplares que lo materialicen y las sociedades que realmente lo deseen y lo reclamen.

    Pericles

  4. Ramón Cárdenas 30 April 2015 at 11:17 pm Permalink

    Detrás de la corrupción está la organización administrativa del estado. El estado es el principal motor y generador de este mal por su discrecionalidad e impunidad . En el operar diario de administrar los bienes y servicios de ese “Ogro filantrópico” corren como sangre en las venas la promiscuidad y viveza de los funcionarios o burócratas. En este vaivén entra también la empresa privada que cae en sus redes obligada por un mercado donde las reglas imponen los gobernantes de turno para favorecerse y corromper.No es un problema de formación ni de razas sucede en cualquier latitud del planeta. Concluyo; hay un proverbio muy conocido: “En arca abierta el justo peca”.


Leave a Reply