22 April 2014 ~ 3 Comentarios

La inmortalidad ya no es lo que era

garcia-marquez

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

3 Responses to “La inmortalidad ya no es lo que era”

  1. Maida Donate 22 April 2014 at 10:32 am Permalink

    En la era de escribir todo usando sólo “140 caracteres” y expresar las ideas en menos de 3 minutos, es muy difícil mantener el interés por la lectura … y el hábito de escuchar…

  2. Sam Ramos 23 April 2014 at 2:29 pm Permalink

    Sr. Montaner, por favor no ensucie mas este magnifico blog hablando de este infame. Ratifico las palabras de Armando Valladares en su articulo publicado en Nuevo Accion en Abril 18 pasado:

    “García Márquez apoyó las torturas, los fusilamientos, los asesinatos de mis compañeros en las prisiones…si yo fuera un cristiano puro tendría que decir: ¡que el SEÑOR lo reciba en sus brazos…! pero como no lo soy, como no llego a ese nivel de perfección espiritual, deseo que se achicharre eternamente en las pailas del Infierno.”

  3. Sam Ramos 24 April 2014 at 10:04 am Permalink

    Bien dicho este articulo que apatrece hoy 4/24/14 en El Pais de España:

    http://elpais.com/elpais/2014/04/23/opinion/1398249580_265048.html
    COLUMNA
    Escritores

    “¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita?” Es una de las frases más recordadas en la literatura de Mario Vargas Llosa, el más grande de los que quedan vivos de los escritores latinoamericanos de los siglos XX y XXI. Han quedado por el camino otros como Octavio Paz, Jorge Luis Borges, José Saramago, Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortázar y, ahora, Gabriel García Márquez.

    A todos ellos les unió el amor a la lengua. Y a todos ellos les afectó de manera importante la existencia de un hombre como Fidel Castro. Unirles no les unió, sino todo lo contrario, creó en muchas ocasiones una hostilidad que se contagió a sus lectores.

    Todo empezó (si es que hay un comienzo claro para cosas como estas) con el caso Heberto Padilla, un poeta cubano disidente que fue encarcelado por Castro y humillado por su régimen, que le obligó a escribir una repugnante retractación pública de sus opiniones.

    El caso Padilla dividió desde 1971 a toda la intelectualidad occidental. Muchos seguidores de aquellas luminarias optaron enardecidos por un escritor u otro en función de su postura hacia el castrismo. Leer a Cabrera Infante fue, durante mucho tiempo, un síntoma de rendición al imperialismo. Y no digamos a Vargas Llosa, al que se le han regalado todo tipo de insultos por su continua defensa de la libertad como un bien inalienable.

    Con Mario Vargas afortunadamente vivo, y con las cenizas de Gabo recién distribuidas entre sus dos patrias, es un buen momento para apreciar lo baldío de la pelea. Todos ellos son grandes, muy grandes. A todos ellos se les puede leer con un deleite que nos aparta de la pelea externa al arte.

    Fidel Castro, un liberador que se trocó en tirano, no podrá cambiar nada de eso.

    “¿Cuándo se jodió la exultante, la gozosa lectura de nuestros genios, Zavalita?”.

    La pregunta es ya irrelevante.


Leave a Reply