01 January 2014 ~ 17 Comentarios

La mayor estafa del siglo XX americano cumple 55 años

por Manuel Castro Rodríguez

Fidel Castro

Según el académico cubano Juan Antonio Blanco: “El mayor estafador de estos tiempos no es el financiero Bernard Madoff. Ha sido Fidel Castro por más de cincuenta años”. Con todo el respeto que me merece mi antiguo profesor de Filosofía, considero que se quedó muy corto en el período de tiempo. Véase el porqué me expreso así.

Hoy se cumplen 55 años de la huída del dictador Batista. El 7 de febrero de 1959, a las pocas semanas de llegar al poder, Fidel Castro sepultó la Constitución de 1940 -que había prometido restablecer, como se puede comprobar si se lee al final de este subdominio el Manifiesto de la Sierra Maestra– y le quitó al Congreso sus funciones legislativas.

A los pocos meses de llegar al poder, Castro comenzó a exportar la subversión armada y a reprimir a sus antiguos compañeros de lucha. Como reconoce Juanita Castro, hermana de Fidel y Raúl: “La gran tragedia de Cuba empezó con Batista y siguió con Fidel”.

Castro pasó rápidamente de humanista a totalitarista. Cuba es el único país occidental donde es ilegal ser opositor: marxistas, liberales, socialistas, trotskistas, democristianos y anarquistas han sufrido difamación, ostracismo, destierro, cárcel, tortura y asesinato. El filósofo izquierdista Oscar del Barco señala: “Los llamados revolucionarios se convirtieron en asesinos seriales, desde Lenin, Trotzky, Stalin y Mao, hasta Fidel Castro y Ernesto Guevara”.

Castro declaró el 16 de febrero de 1959: “con la ventaja de contar con un país rico, donde se puede sembrar todo el tiempo en el año, un pueblo inteligente y un pueblo entusiasta, un pueblo ansioso de alcanzar un destino mejor, lograremos un estándar de vida mayor que ningún otro país en el mundo”.

El académico marxista cubano Julio César Guanche reconoce que: “En rigor, la década del 40 fue lo más parecido existente en la República burguesa cubana a un Estado de Bienestar”.

El académico marxista argentino Guillermo Almeyra  admite que en la década del cincuenta Cuba “era el segundo en desarrollo después de la Argentina”.

Como han reconocido varios economistas e historiadores marxistas (Juan F. Noyola, Raúl Cepero Bonilla, Oscar Pino Santos, Manuel Moreno Fraginals y Óscar Zanetti Lecuona), Cuba era un país con índices crecientes de progreso económico y social.

En 1953, Eugene Staley hizo una investigación (The Future of Underveloped Countries, Harper, New York, 1954), para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano. Staley clasificó a Cuba entre los países de desarrollo intermedio: Argentina, Austria, Cuba, Checoslovaquia, Chile, España, Finlandia, Hungría, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Unión Sudafricana, URSS, Uruguay y Venezuela.

Según The Future of Underveloped Countries, los países altamente desarrollados en 1953 eran Australia, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suecia y Suiza.

Por ende, Cuba se encontraba en 1953 entre los 31 países más desarrollados del mundo, si se considera que Puerto Rico es un Estado asociado a Estados Unidos.

Los residentes en Cuba pueden verificar esta información en el libro Curso de Economía Moderna, edición de 1959, escrito por Paul A. Samuelson, premio Nobel de Economía 1970, que pueden consultar en la biblioteca de la Facultad de Economía (UH) y en la Biblioteca Nacional –si es que todavía no ha pasado a la interminable lista de libros censurados por el régimen militar cubano.

En 1950, atendiendo a una solicitud del Gobierno de Carlos Prío, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial) envió una misión técnica presidida por Adam Francis Truslow y compuesta por 17 destacados economistas. Durante varios meses realizaron un estudio de la economía cubana, conocido posteriormente como Informe de la Misión Truslow, que expresa sobre la situación cubana: “la impresión general de los miembros de la misión, de observaciones a través de toda Cuba, es que los niveles de vida de los campesinos, trabajadores agrícolas, trabajadores industriales, oficinistas y otros es mucho más alto que los de sus grupos similares en otros países tropicales y que la mayor parte de los países de América Latina”.

La Misión Truslow recomendó diversificar la economía cubana; señaló que con excepción del combustible, Cuba poseía los recursos necesarios para ello. En 1949, la industria representó el 15% del ingreso nacional. En 1958, aumentó al 25%, gracias a que se invirtieron 462,4 millones de dólares en la industria no azucarera, desglosado de la forma siguiente: extractiva (120,2 millones de dólares), electricidad (90,0), refinación de petróleo (68,0), papel y elaboración de madera (46,0), metalúrgica (21,3), química (17,2), materiales de construcción (9,8), tabaco y licores (4,5), alimentaria (3,6), textil (1,8) y otras (80,0).

El académico marxista norteamericano James Petras reconoce: “Mientras que la mayoría de los países asiáticos y latinoamericanos iban a la zaga de Cuba en los años sesenta, hoy han superado a Cuba en la diversificación de sus economías, el desarrollo de sectores competitivos de fabricación para la exportación y la disminución de su dependencia de un grupo limitado de productos de exportación”.

Según los principales anuarios internacionales de la época, en la década del cincuenta Cuba marchaba a la vanguardia mundial:

Entre los tres países de Iberoamérica –incluye a América Latina, España y Portugal- con mayor consumo per cápita de calorías y proteínas.

Entre los tres países iberoamericanos con más bajos índices de mortalidad infantil y analfabetismo.

En cuanto a médicos, Cuba ocupaba el primer lugar per cápita en Iberoamérica. Esos galenos trabajaban en Cuba, no en otros países a donde los hermanos Castro han enviado a decenas de miles de ellos con contrato propio de esclavo, inaceptable para los médicos de los otros países subdesarrollados.

Entre los cuatro países más urbanizados del orbe.

El país con mayor índice de vivienda electrificada y con baño propio en Iberoamérica.

Antes de que los hermanos Castro se entronizaran en el poder, a Cuba se le conocía como la Perla del Caribe, aunque existían grandes diferencias entre las zonas rurales y urbanas.

En 1951 la deuda externa de Cuba era de 68 millones de dólares. Siete años después, en 1958, disminuyó a 48 millones. A pesar de la ayuda soviética -65 mil millones de dólares-, con los hermanos Castro en el poder la deuda externa ha alcanzado niveles que han situado a Cuba como el mayor deudor per cápita en el mundo, con cifras nunca antes vistas.

Además de por sus múltiples crímenes, el fracaso socioeconómico del castrismo se pone de manifiesto con las enormes carencias que sufre el pueblo cubano desde hace más de medio siglo en cuanto a alimentación, vivienda, agua potable, transporte y los derechos consagrados por la Declaración Universal de Derechos Humanos.

En consumo de carne de res, Cuba ocupaba en 1958 el cuarto lugar en Latinoamérica. Con los Castro en el poder, este alimento prácticamente desapareció de la mesa del cubano de a pie. Hace siete años, en 2007, se autorizó la venta a la población de 227 gramos cada tres meses, o sea, 908 gramos al año, menos de un kilogramo anual. Sólo los hindúes consumen menos carne de res debido a su religión, aunque la India es uno de los principales exportadores mundiales de carne de vacuno.
 
La venta libre de carne de res es monopolio del Gobierno de Cuba, quien la vende a 9,50 pesos convertibles el kilogramo, o sea, la mitad del salario promedio mensual.

Más de dos millones de cubanos hemos emigrado a casi todos los confines del planeta, casi el 20% de la población de un país que se caracterizaba por ser receptor de emigrantes. Los cubanos continuamos votando con los pies: la emigración del año 2012 fue la más elevada (46.662) desde 1994 (47.884), y la segunda después de 1980, cuando 125 mil cubanos se marcharon por el Mariel.

Cuba pasó a depender del extranjero como nunca antes en su historia. A pesar de la cuantiosa ayuda soviética, se generalizó la miseria que se ha convertido en indigencia, como reconoce el cineasta marxista cubano Eduardo del Llano:

La gente no da limosnas sólo porque su corazón se haya endurecido, sino porque lo que lo separa del indigente es apenas que uno de los dos está tumbado y el otro de pie. Eso en una Habana que parece un suburbio de sí misma, donde cada vez hay más barrios y manzanas con el espíritu y la traza de pueblos de campo. De hecho, es como si todo el país, harapiento y resudado, viviera en un portal, tapándose con un Granma y con una botella de ron casero al alcance de la mano”.

Al cumplir siete años, los niños cubanos pierden el derecho a recibir leche a un precio asequible; después de esa edad, para poderla tomar dependen de los emigrados: sólo en el año 2012, los cubanos radicados en EEUU enviaron 5.105 millones de dólares entre efectivo y bienes. El lema de la Cuba republicana “sin azúcar no hay país” ha sido sustituido de hecho por el de “sin exilio no hay país”.

Además, el Gobierno de Cuba depende de EEUU, que es su principal suministrador de alimentos y medicamentos.

Aunque los hermanos Castro pretenden hacer creer que los problemas de su régimen comenzaron cuando la Unión Soviética se desintegró en 1991 y, por ende, desaparecieron sus cuantiosas subvenciones a la economía cubana -sesenta y cinco mil millones de dólares-, no puede olvidarse que  la escasez siempre ha sido consustancial al castrismo, como puede comprobarse en varias ediciones del oficialista Noticiero ICAIC Latinoamericano hechos en la década del ochenta, que pueden verse al final de este subdominio.

La Habana era “una de las ciudades más ricas y más bellas de América”, reconoció Ernesto ‘Che’ Guevara. Ahora el arquitecto Mario Coyula, director de Arquitectura y Urbanismo de la capital cubana, admite que “La Habana podría terminar, en una visión dantesca, como un gran anillo de basura consolidada o como un cráter vacío, que en el centro alguna vez tuvo una ciudad… El tema de los vientos y de las lluvias fuertes afecta sobre todo hoy las casas precarias, hechas con materiales de pésima calidad, como lata, cartón, de las que hoy existen muchas en todo el país”.

En cuanto a almacenes, La Habana era el París de América Latina en la década del cincuenta. Véase al final de este subdominio la historia de las tiendas El Encanto, contada por antiguos empleados y apoyada por imágenes de la época, que muestran la categoría tan alta de dichas tiendas existentes en varias ciudades de la Cuba republicana. Aunque mi familia era pobre, nunca se nos impidió la entrada en tienda u hotel alguno, como sí hizo Fidel Castro con la mayoría del pueblo cubano durante varias décadas.

A pesar de tantos hechos inobjetables -por ser verificables-, muchos extranjeros continúan repitiendo que el castrismo logró avances muy importantes en salud –el mito de la excelente salud pública– y educación –el mito del excelente sistema de educación castrista-, sin analizar tan siquiera las pésimas condiciones en que se encuentran los servicios de salud y educación a los que tiene acceso el cubano de a pie.

Creer ciegamente en algo y mantener una idea frente a otros razonamientos de mayor peso que la nieguen, es terreno de la fe –algo que respeto plenamente, pero no comparto. Eso es lo que les ocurre a muchos extranjeros: consideran que la realidad cubana es binaria y que por lo tanto, sólo se puede estar con el castrismo o con el ‘imperialismo yanqui’.



Afortunadamente, mi formación se consolidó cuando conocí el ‘método científico’, que considero es uno de los mayores logros de la humanidad. El ‘método científico’ se resume en:
 
1) El escepticismo (cualquier enunciado está abierto a la duda y al análisis).
 
2) El determinismo (los eventos ocurren de acuerdo a leyes y causas regulares, y no como resultado del capricho de demonios o deidades).
 
3) El empirismo (la investigación debe ser conducida a través de la observación y verificada con la experiencia).



Según la Real Academia Española, una de las acepciones de ‘escepticismo’ es: “Desconfianza o duda de la verdad o eficacia de algo”. Esto me hace recordar una frase que mi padre utilizaba: “Ver para creer”.
 
Debido a la eficaz propaganda del régimen de La Habana, sé que a muchos extranjeros no les es fácil romper los vínculos que los atan a las mentiras del castrismo, sobre todo a aquellos que ni tan siquiera han visitado Cuba, o si lo han hecho ha sido disfrutando los planes de turismo político. Existen muchos extranjeros que desconocen cómo funciona realmente el régimen que existe en Cuba, y consideran que es la única alternativa que tienen los pueblos latinoamericanos. Por ello los invito a que vean los vídeos sobre la destrucción física y antropológica de Cuba.

A todos los cubanos les pregunto: ¿Esta no es la mayor estafa cometida en este continente durante todo el siglo XX?

A todos los que continúan sufriendo las consecuencias de la mayor estafa del siglo XX americano les deseo muchas felicidades en el año que hoy comienza, tan radicalmente diferente al 1 de enero de 1959.

17 Responses to “La mayor estafa del siglo XX americano cumple 55 años”

  1. Cesar R Deluzuriaga 2 January 2014 at 7:23 am Permalink

    Sin lugar a dudas que todo esto que ha publicado el Sr, Manuel
    Castro Rodriguez, es verdad, sobre todo para todas aquellas –
    personas que como yo nacimos en Cuba. La verdadera Cuba aquella
    que progresaba a pasos agigantados, Decia Grau San Martin en su
    lema cada cubano con un peso en el bolsillo. Tuvimos un gran Pais,
    y lo poco que queda de el , se lo debemos al tirano de Fidel.

  2. Augusto de la Torre Casas 2 January 2014 at 8:09 am Permalink

    Reenviaré este artículo a mis contactos vía e-mail, me parece un excelente panorama de la situación cubana y de estos 55 años de mentiras y barbaridades. Gracias,

    Augusto Lázaro

  3. el inagotable 2 January 2014 at 9:00 am Permalink

    Dice Raul:

    ..se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal .


    A Raul y a quien este interesado en estos temas, les recomiendo , de

    Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economia en 2 001 y asesor de

    Bill Clinton, “Los Felices 90″ . La conclusion irrebatible de su

    lectura- remember los escandalos corporativos estilo Enron, las

    burbujas inmobiliarias y otros desastres-

    es que tanto el Mercado como el Estado tienen

    fallas, que el neoliberalismo no tiene siempre la razon, que es

    preciso lograr el marco regulador correcto, que cambia a medida

    que se modifican las circunstancias.

    La tarea, para Cuba, por tanto, cusndo las aguas regresen a su

    nivel, seria una mezcla de liberalismo , del

    New Deal de Franklin Delano Roosevelt. Me atreveria a

    recomendarles, si no fuera mucho pedir, que abandonen a Marx ,

    que se olviden del Che y que regresen a Keynes.

    • Raul 2 January 2014 at 12:44 pm Permalink

      -Los “Los Felices 90″ Bill Clinton se estan pagando ahora.
      El llamado subprime market fue llevado a su apogeo por Bill Clinton y que conllevo al desastre del housingmarket en 2008.

      -Sobre el “neoliberalism”…cuidado con eso, pues bajo ese mantel se esconde mucha basura tambien. Muchos piensa copiar modelos, como el de EEUU, en Cuba. Eso no funciona. Cuba es un pais pequeño. Por cierto, Cuba ya esta en el peor capitalism de todos, el creado por los comunistas, donde no hay libertades.

    • Julian Perez 2 January 2014 at 8:24 pm Permalink

      inagotable

      >>que abandonen a Marx , que se olviden del Che y que regresen a Keynes.

      Creo por algunos datos que has puesto que fuiste profesor en la escuela de Economía. Yo soy un amateur en eso así que sé que puedo estar equivocado por no tener suficiente conocimiento del tema.

      Sin embargo, he leído a autores que saben mucho más que yo, como Thomas Sowell y Walter Williams, a los que respeto mucho, así que he podido hacerme de algunos criterios que pueden tener cierta base.

      Y sobre esa base, estaría más de acuerdo con tu párrafo si apareciera el nombre de Milton Friedman en lugar del de Keynes.

      También, sobre FDR y el New Deal muchos opinan que el remedio fue peor que la enfermedad y que la depresión hubiera durado menos sin él.

      En fin, que no simpatizo demasiado con el intervencionismo estatal en la economía. Pero, como es algo en que no va a ser fácil que tengamos una opinión coincidente, ¨let´s agree in disagree¨.

  4. Enrique-J. Varona 2 January 2014 at 10:56 am Permalink

    Gracias por tan excelente artículo, tan bien documentado ! Qué tristeza la suerte que ha vivido Cuba. Lo peor es que las perspectivas son bien pesimistas !

  5. Menendag05 2 January 2014 at 11:42 am Permalink

    MI ANÁLISIS DEL MEDIO SIGLO
    Diciembre del 2008
    Está de moda formular análisis, que basados en la experiencia personal, el conocimiento de la realidad y la cultura histórica contemporánea expresen un enfoque analítico de un evento que por su trascendencia, tanto en el ámbito nacional como internacional, será motivo de estudio durante mucho tiempo. El origen, evolución, situación actual y futuro de lo que se ha dado en llamar “ Revolución Cubana “ es un fenómeno tan controvertido y complejo que cualquiera que sea el observador que lo intente encontrará inevitablemente, en las fuentes que consulte, en los recuerdos que atesore o en los oráculos que le inspiren una confusa mezcla de sueños y realidades, de metamorfosis pragmáticas condicionadas y a la vez condicionantes de un prolongado devenir histórico, donde se mezclan en partes alícuotas viejas ansias de justicia, modestas pero honestas inquietudes y posturas con frecuencia conducentes a la entrega y el sacrificio, con la megalomanía, el narcisismo, la egolatría y el misticismo que desde tiempos inmemoriales han adornado a los profetas conductores de eventos de este tipo.
    Si pretendiéramos observarlo desde un enfoque simplista y pretendidamente imparcial que colocando en bandos opuestos contradictorios intereses clasistas (un poco a lo Marxista) dejaríamos fuera del análisis una fabulosa cantidad de realidades que entrelazadas con esa esencia conforman un panorama, mucho más complejo.
    La incapacidad del mundo desarrollado y sus modelos para revertir la objetividad contemporánea, concepciones ideológicas a parte, es una realidad inobjetable. Lastrados por el egoísmo y la avidez y el desconocimiento intencional y absurdo de esa materialidad no es posible alcanzar el imprescindible equilibrio distributivo de los bienes, sin el cual, no se conseguirá la estabilidad económica, el progreso colectivo y el devenir de una sociedad más justa y estable, cuya ausencia resulta entonces en la génesis de proyectos populistas, que ignorando también las leyes inviolables del sistema terminan precipitándoles en la catástrofe, la decepción y las frustraciones .
    No estamos hablando del igualitarismo (que ya dijo Cicerón es la peor de las desigualdades). Pensamos en un mundo que provisto de increíbles avances tecnológicos e inmensos recursos aun sin explotar convive con la miseria injustificada que solo puede conducir al holocausto. Una contemporaneidad indiferente ante una verdad, que finalmente puede minar su propia perdurabilidad y una actitud ajena a la comprensión de esa evidencia.
    En nuestro caso, como ocurre cuando se analiza un fenómeno situándolo en su contexto particular, lógicamente concurren condiciones propias.

    Numerosas citas bibliográficas concuerdan en que los patrones éticos y emocionales que conformaron el pensamiento de las generaciones que vivieron en la primera mitad del Siglo XX estaban maculados por una larga experiencia relacionada con la deshonestidad de los partidos, de sus liderazgos decepcionantes y su sometimiento a los intereses foráneos. Desde los Mambises que transformando las cargas al machete en lucha por el poder político, manchando su ropaje histórico, dominaron durante los primeros lustros, las nuevas y sucesivas hornadas que surgían bajo su propio manto protector hasta los que en un clima más democrático lideraron el periodo previo al Batistato, muy pocas excepciones podrían citarse que salvaran la honrilla. Siete años de Dictadura colmaron este estado de conciencia y en conjunto, ellos y sus predecesores fertilizaron el campo de lo que vendría después.
    La presencia de una imagen romántica y legendaria rodeada de un halo mesiánico, que propugnaba ya desde los montes una reestructuración de la sociedad.
    La frustración acumulada de promesas incumplidas y la espera, consciente o inconsciente del surgimiento de un profeta político…
    La materialización en un presente propicio de una imagen onírica que presidía un anhelo y una tendencia subliminal a la necesidad de un Mesías que tomando las riendas condujera el carro de la nación por caminos más seguros, fueron factores subjetivos que propiciaron el desbordante apoyo generado.
    Desde muy temprano era evidente que el liderazgo serrano no estaría dispuesto a compartir su proyecto. La precoz exclusión de otros movimientos que transitando también la lucha armada pretendían un pedazo del pastel, la omisión o eliminación de aquellos, que aun con el rango de células importantes dentro del tejido propio pretendían un camino más concordante con las expectativas que les motivaron y la inclusión de un PSP carcomido, poco representativo y con una muy limitada participación en la batalla precedente como segunda fuerza política, más que un sutil presagio, retrospectivamente resulta fácil ubicarlo como un destino manifiesto .
    La perspicacia y la innegable visión de futuro del caudillo le permitían comprender que su enfrentamiento, mezcla de empecinamiento personal, de concordancia con su visión cosmogónica y de un diseño que esencialmente integraba como meta fundamental su proyección universal como líder de un justificado y universalizado sentimiento anti yanqui, requerían, como base de sustentación el apoyo incondicional del otro polo de una “guerra fría” que inevitablemente contemplaba la alianza con su representación local como aval indispensable para su credibilidad .

    Desde mi visión personal, no se trataba de un Marxista convencido, de un apologista del modelo, que al volante de un poder absoluto e indiscutido materializaría un viejo y ya gastado sueño. Simplemente la ruta que se proponía como ingeniero social y la meta que anhelaba como destino final, convertirse en imagen paradigmática destinada a la transformación del mundo, pasaba inevitablemente por la alianza con los que, en el plano teórico, transitaban la misma ruta, independientemente de la conformidad o las aspiraciones de los supuestamente transformados . Cualquier limitación o renuncia, sacrificio o pesadumbre que impusiera a sus coterráneos esta paradisíaca quimera estaría justificada.
    Su abrumadora y carismática personalidad le aportaba un aval inagotable y esta congénita característica no solo convenció en su entorno cercano sino que atravesando fronteras geográficas e ideológicas lo catapultó a un protagonismo internacional que salpicando de guerras y conspiraciones los más disímiles teatros, sustentando sus gestas con el apoyo material de los aliados y la conquista de una intelectualidad progre, que desde sus cómodas poltronas le ensalzaron y acreditaron convirtiéndole en paladín de causas justas, colmaron su ego y subestimaron cualquier duda interna sobre la validez del propósito .
    La pretensión de parabolizar en unas cuartillas el inmenso contenido y la significación de este tránsito vital para nuestro país, requeriría de un inabarcable poder de síntesis, de un complejo sistema de evaluación de eventos, que a futuras generaciones les resultaría difícil comprender.
    Incluso habiendo sido parte y testigo, cuando volvemos la vista atrás, más parece un relato bíblico que una realidad transitada. Tan absurdas parecen algunas de aquellas pretensiones, que solo trasmutando nuestra personalidad y homologándola con la del iluminado que las engendró pudieran adquirir sentido real.
    Lo que si está claro para mi es que los eventos (sufragados por la inagotable fuente del único colonizador de la historia explotado por su colonizado) , que se convirtieron en banderas de éxito y en cierta medida en realidades, no contenían en su génesis un sentimiento y un enfoque resolutivo de la problemática social. En esencia, eran, una habilidosa maniobra para llamar la atención y conseguir protagonismo en un mundo cruel y deshumanizado, sin esperanza de futuro y donde logros de esta índole, se convertirían en fértiles caldos de cultivo donde sembrar la semilla que fructificaría en aras de la consecución de su verdadero sino, su conversión en redentor y líder excelso del siglo XX.
    Si el precio a pagar incluía, la desintegración de la economía y su conversión en un desastre, la escisión de la familia, la pérdida de valores que conducirían a la quiebra de una ética social, con defectos, pero original y propia de nuestra nacionalidad , la concusión en el terreno de las libertades y los derechos, de la individualidad y la independencia de criterios, la supeditación a un pensamiento unipersonal ortodoxo e intolerante, que sin enseñar sus cartas siempre jugó su propia partida, en realidad, poco le importaba.

    Si algo reconozco en esa personalidad es una inteligencia y una visión a largo trecho más allá del común de las gentes. Como compatibilizar entonces su pragmática y comprometedora estrategia sin considerar la expectativa reconocible y previsible de sus resultados
    La confusión que ha generado en el terreno de la apreciación del fenómeno es de tal envergadura, que a pesar de la evidencia del fracaso del modelo económico adoptado, del derrumbe estruendoso de las ideas que a nivel universal le dieron cuerpo, del inmenso sufrimiento y la desgarrante realidad que impera en nuestra sociedad. A pesar de la convicción de que en esta etapa la única motivación que sustenta la continuación dinástica es el mantenimiento del poder a ultranza, que salpica con gigantescos coletazos de corrupción a la cúpula gobernante y sus beneficiarios , increíblemente, trasnochados progre, voluntariamente ajenos a esta realidad, democráticos gobiernos, incluso de origen” izquierdista” e infelices desinformados e inevitablemente condenados de muchos pueblos sumergidos en una pobreza apabullante, parece como si retrocedieran en la historia y pregonando virtudes que nunca existieron y logros obtenidos a tan alto coste que resultan heridas abiertas y sangrantes que tardarán muchos años en sanar, se empeñan en la resurrección de sueños fracasados y los ensalzan como si realmente en ese árido desierto que fue y sigue siendo la representación de la tragicomedia pudiera encontrarse algún oasis cuando en realidad no se trata más que de un espejismo.
    Parece como si el desplome, aun sin solución a corto o mediano plazo, del modelo económico imperante, más que un evento previsto y conocido en la historia natural del sistema, diera la razón a sus críticos.
    ¿Pudiera ser un augurio de la anunciada desaparición del Capitalismo prevista por los teóricos Marxistas¿ ¿Y si así fuere, sería la abolición de la propiedad privada y la economía de estado la solución?
    En lo que a mi refiere, para la segunda interrogante lo tengo bien claro. Esta variante ha probado su incapacidad durante suficiente tiempo para descartarla como solución integral. En cuanto a la primera, que tampoco ha demostrado poseer todos los atributos necesarios para enfrentar los retos de una globalización inevitable y la satisfacción de las expectativas del hombre no tiene otra alternativa que modificarse, dentro de sus propias reglas fundamentales.
    La situación actual de nuestro país atraviesa una etapa signada por contradicciones antagónicas y realidades que convierten en tortuosa y difícil la búsqueda de soluciones.
    La historia de los últimos cincuenta años mantiene atrapada en sus redes los pensamientos, las aspiraciones y frustraciones, los sueños y las realidades de tres generaciones.

    La más vieja, la que soportó el peso de los cambios y los contrastes, la que renunció a ambiciones personales y sublimó instintos y tradiciones arraigadas mas o menos convencida de la certeza del rumbo. Que ya, madura y formada en otro proscenio se enfrentó a una encrucijada con senderos opuestos y se vio forzada a elegir, renunciando en cualquier caso a fragmentos consustanciales con su devenir. Los que nutrieron el éxodo, por diferentes causas y motivaciones y los que enfrentaron el reto in situ, pagaron ambos altos tributos. Los que subieron al carro, salvo excepciones, sufrieron también las consecuencias, en el terreno material y de sus justas aspiraciones y en el campo espiritual, el fiasco de haber errado el derrotero con el agravamiento de habérselo impuesto a sus descendientes.
    Esta generación, cualquiera que fuese su ubicación y su destino, no está hoy en condiciones de definir el rumbo ni de marcar estrategias. Ni su consejo ni su experiencia son válidos. El mundo en que vivimos se rige por otros patrones. Las motivaciones que le impulsaron son solo historia y el futuro es patrimonio exclusivo de los jóvenes.
    La intermedia tuvo pocas opciones. Presionada por un medio familiar que por convicción, o por el temor a disentir, en una sociedad cerrada y privada de todo contacto con el mundo exterior que limitaba cualquier posibilidad de comparación, adoctrinada desde su niñez y sometida a los riesgos de una represión intolerante y ortodoxa que definía por él sus vocaciones y sus gustos su futuro y sus perspectivas y que establecía sin apelación los criterios éticos y las normas de convivencia, casi en buena parte, se acostumbró, al menos durante un tiempo a los límites de una horma que llenaba todos los espacios de su vida diaria .
    La última, se desarrolla en condiciones distintas, donde la frustración de los adultos, la decepción de los convencidos y la desesperanza de un cambio matizan un presente lleno de dificultades materiales y penetrado por un contacto, limitado, pero inevitable con el exterior. Las últimas dos décadas obligaron a la aceptación de la inversión extranjera y el turismo de lo que algunos se benefician y los excluidos se percatan de la existencia de una sustantividad, que aunque ajena, despierta su interés y les motiva. Los que comparten las ventajas del nuevo estatus y los que aspiran a integrar sus filas, pueden tener una actitud más pasiva, pero en general, pienso que la mayoría comprende la necesidad de cambios que yugulando la represión moral, intelectual y material que los agobia les permita acceder a nueva posibilidades.

    Por el momento sigue primando el espíritu migratorio. La represión de las ideas, la limitación del acceso a una contemporaneidad abrumadora y alienante, que desde lejos, como el pico de un iceberg, muestra básicamente sus encantos y mantiene bajo la línea de flotación sus decepciones. La intolerancia de una ancianidad incapaz de reconocer sus errores, de renunciar a la manía del poder y de una juventud beneficiada por su cercanía, sumada al enfoque estratégico erróneo del vecino-enemigo, manipulada interesadamente por los que durante décadas han hecho de ello un rentable negocio que manipula votos decisivos y recibe a cambio sustanciosos ingresos. Con el respaldo ahora de una resurrección neo populista que metastiza alarmantemente en varios países del sufrido continente y la música de fondo de una parte de la intelectualidad anquilosada en si misma, coaccionada o pagada, que resaltando los problemas reales e insoslayables de un capitalismo en decadencia ignora que la versión contrapuesta es solo un canto de sirenas que nunca fue capaz de transformarse en una contrapartida elegible
    Un carnaval de medio siglo está llegando a su final. Carrozas engalanadas con mustios ramos pretenden trasmitir la ignorancia, de que en el coche fúnebre que transita con ellas se trasladan los restos de un ideario cuyo colofón encierra un amargo pero vital magisterio. Es posible y necesario luchar por una sociedad más justa, pero el marco referencial no se encontrará, ni en el catafalco, que debe sepultarse y olvidarse, ni en los que resucitando, con los mismos fines, las viejas y carcomidas ideas pretenden encontrar soluciones milagrosas, olvidando que no vivimos en el paraíso, sino en un universo habitado por imperfectos y difícilmente modificables seres humanos

    Hermenegildo

    • Yosito 3 January 2014 at 7:31 pm Permalink

      Impresionante verborrea para no proponer nada…

  6. Raul 2 January 2014 at 12:26 pm Permalink

    -Lo que Cuba carecía antes del 1959 (y que fue empeorada y la razón del porque del triunfo del sistema comunista/socialista) era (y sigue siendo) una tradición democrática.

    -Un pueblo, que en general, es poco profundo. El sueño de las revoluciones estaba en la mente de muchos cubanos sin ni siquiera preguntarse la definición de “revolución”. Para que aquellos que todavía no tienen idea de lo que es revolución, aquí está su definición: Una revolución ocurre si 1) hay un cambio abrupto 2) que conlleva a algo positivo. Se asume en esta respuesta que la democracia es algo positivo. Revoluciones tecnológicas existen, pero no así de las revoluciones sociales. Los cambios abruptos son aprovechados por los grupos más extremistas y estos cuando llegan al poder eliminan la democracia. La revolución francesa termino con Napoleón y sus guerras. La revolución Haitiana termino en dictaduras. La revolución Cubana termino con los Castros. La revolución contra el Chad (en Irán) termino con los Ayatolas. La reciente revolución de Egipto termino con “la hermandad de los musulmanes” en el poder que más tarde fueron destituidos. Los extremistas necesitan el caos para apoderarse del poder. La izquierda ha usado siempre el término de revolución para confundir a la gente. Por ejemplo, la llamada “revolución de EEUU” no fue más que un cambio de un gobierno distante (UK) a un gobierno local pero las condiciones sociales permanecieron. Los cambios POSITIVOS que realmente cambiaron EEUU se hicieron poco a poco, mucho después de la mal llamada “revolución de EEUU”.

    • Isis Wirth 3 January 2014 at 12:00 pm Permalink

      El problema es que la “revolución”, las revoluciones, nunca debieran ocurrir; no es que sean “traicionadas”, sino que lo problemático se encuentra en el en sí de la revolución, en su misma esencia, aunque sea ésta diferente según los periodos históricos de los cuales se trate. A partir de la definición ofrecida de: “cambio abrupto”, que supuestamente conlleve a algo positivo. Tal noción de “cambio abrupto” es el inicio de los males que se desatan, cual caja de Pandora. Porque es contraria a la evolución natural de las sociedades humanas, que fue lo que entendió Edmund Burke, cuando se opuso a la Revolución francesa. E incluso se opuso el gran Burke antes de que la Revolución francesa degenerase en el Terror, e incluso indicó que éste arribaría, basándose solamente en el análisis de lo que ese “cambio abrupto” podría dar lugar.
      Por cierto, la Revolución francesa no terminó en Napoléon y sus guerras, sino que fue Napoléon quien acabó con la Revolución francesa, lo que él mismo dijo. Y en cuanto a “las” guerras de Napoléon las heredó todas de la Revolución, de la Convención y del Directorio, guerras revolucionarias que eran tanto de “exportación de la Revolución”, literalmente (para rodearse de países afines, similarmente a cómo se constituyó el bloque del Este tras 1945), como para defenderse de las monarquías que amenazaban las fronteras, lo que a su vez las monarquías hacían para que no se les exportase la Revolución.

  7. el inagotable 2 January 2014 at 3:04 pm Permalink

    Copio de Stiglitz:

    ..las vicisitudes economicas ponen en duda la capacidad de nuestros heroes para realizar milagros….nuestros heroes de ayer parecen mas mortales de lo que un dia pensabamos.

    A pesar del bombo de quienes insisten en glorificar batallitas ganadas, Stiglitz lanza un par de preguntas incomodas:

    ?Estaban parcialmente dormidos durante su vigilancia? Si eran tan lucidos, si estan tan dispuestos a aceptar los meritos, ?No es evidente que debemos atribuirles parte de culpa de lo que esta ocurriendo ahora?

    Y luego dice este genial sujeto: Las economias son como barcos grandes, no pueden virar con rapidez Las semillas de los exitos y los fracasos actuales fueron sembradas hace tiempo. Si nuestros fracasos se deben a malas politicas, entonces cabe la posibilidad de recuperar la prosperidad aplicando politicas contrarias. Fidel, me cago en tu madre por haberme obligado a cortar canna en la Zafra de los Diez millones Por el hambre, el frio, el calor , por los trabajos que pase (Eso ultimo naturalmente no lo escribe este sujeto,
    Premio Nobel de Economia)

  8. Rafael Inciarte Bracho 2 January 2014 at 3:11 pm Permalink

    Un compadre – amigo de toda una vida – siempre ha sustentado el criterio que Fidel Castro es un agente de los EEUU, porque, todas sus ejecutorias, han estado en beneficio de ese gran país. Miami se convirtió de ciénago – nido de caimanes – en desarrollo por acción de los cubanos que emigraron hacia allí. El afirma, además, que Castro ha sido igual a la mayoría de los gobernantes latinoamericanos que han contribuido al bienestar de USA.

  9. el inagotable 2 January 2014 at 4:00 pm Permalink

    Copio, del mismo autor:

    … conseguir el equlibrio entre el Estado y el Mercado;… eliminar o reestructurar los subsidies agricolas, recelar de los rescates de grandes corporaciones, adoptar un papel mas activo en la proteccion a los consumidores -contra productos inseguros y contra practicas monopolistas; contra conductas reprobables que hemos descrito; apoyar la investigacion y la educacion. Significa reconocer que existen fallas en el Mercado y que el gobierno debe abordar determinados asuntos. ..

  10. Ramon 3 January 2014 at 4:51 am Permalink

    Las teorías son muchas y en ocasiones casonas, pero en la practica el problema se resuelve con libertad y mercado, por supuesto eso no es perfecto pero es lo que mejor funciona.
    La prueba esta en muchos cubanos que llegamos a este país con la ropa que teníamos puesta, unos han seguido casi igual, otros con esfuerzo, trabajo arduo, o estudio se han labrado un brillante porvenir, incluso pasando velozmente a los nacidos aquí que no han sabido aprovechar lo que tienen.
    Si el cielo y la tierra son los mismos, los hombres son iguales miles de veces me pregunto porque en solo unos años mi familia a progresado tanto aquí y no lo pudo durante toda una generación en Cuba, solo hay una respuesta el mal gobierno, que si solo se dedicara a las leyes ya seria malo, pero como en el caso de Cuba se dedica a la economía, salud, bueno a todo, incluso a regular las amistades y relaciones familiares es desastroso.
    He leído el discurso de Raúl y parece una burla, dice que los enemigos quieren sembrar el pesimismo en la juventud, eso no hace falta después de 50 años de fracasos de prometer que el futuro será magnifico pero nunca llega si algún joven es optimista seguramente debe consultar a un psiquiatra, no estaría bien de salud.

  11. el inagotable 3 January 2014 at 7:42 am Permalink

    Escribe Carlos desde Nueva York:

    El inagotable ……Vocero Aférrimo de los BATISTIANOS en Miami …
    – Carlos quiere decir acérrimo, que significa decidido, convencido y tenaz –
    …. de la POLITICA Cochina y Chantajista contra Cuba y Mi Pueblo .
    ———–

    No tuve el placer de conocer a ese senor, Batista.

    A mediados de los annos 80s; Fidel Castro nos disparaba kilométricos discursos sobre la deuda externa de las naciones del Tercer Mundo , sobre sus logros en la esfera de la construccion de represas , en la generacion de energia electrica y en el tendido kilometrico de cables de alumbrado public.

    El dia que le escuche vanagloriarse del milagro economico cubano – Enviaba a sus empleados a trabajar en microbrigadas y los mantenia en la nomina de sus respectivos centros de trabajo- llegue a una desalentadora conclusion: Ademas de demagogo, nos encontrabamos bajo la presidencia de un charlatan.
    El inagotable, jinete del apocalipsos de la internet, tenia que buscarse alguna manera de escapar de semejante locura colectiva.

  12. Hector L. Ordonez 4 January 2014 at 3:37 pm Permalink

    El sistema de salud que habia en Cuba,estaba entre los mejores del mundo!Los seguros de salud,eran los mas baratos,que existian!y por tanto estab al alcance de toda una mayoria!El principal Hospital de Cuba,el Calixto Garcia!-en la Habana-tenia la major tecnologia medica
    de aquellos anos!Y brindaba servicios publicos,de forma gratuita!e incluyendo el costo de las medicinas!Para personas pobres!El techo del Hospital,era una pista de helipcotero para casos de Emergencias!
    Lo jamas visto en un pais del tercer Mundo!Aunque claro!Existia la Medicina Privada!El Hospitan Infantil tambien brindaba,servicios publicos,sin costos algunos para personas pobres!.
    Esto es algo,que los Republicanos,jamas van aceptar!Porque consideran,una medida de Izquierda,y no ven la parte Humana!Claro que
    les importa al TEA-Party,la Humanidad!.

  13. Juan Cuellar 8 January 2014 at 5:36 pm Permalink

    Muy detallado el articulo de Manuel Castro Rodriguez referente al desarrollo de Cuba ante de la Gran Estafa. Lo unico que quisiera añadir que esa “Estafa” se venia produciendo en Cuba a pesar de su desarrollo; una cuidadosa lectura del “Report on Cuba” de Francis Adams Truslow, el cual Manuel Castro cita, es mas que suficiente para confirmarlo. La Ley 50-50, violencia en las universidades, los sindicatos y la corrupcoion judicial-politica, dieron paso al traste con el desarrollo que se vivia en Cuba. De eso he leido muy poco, y hasta diria casi nada, y creo que merece la pena analizarse. Siempre se ha tomado como un “logro liberal” la Ley 50-50, sin embargo solo sirvio como un apendice a la corrupcion “politica-judicial” que vivia el pais desde el golpe de estado (y no exagero) al presidente Estrada Palma por los liberales Luis Miguel Gomez y Zayas. Pero si a eso le agregamos el estudio de Harry Frank Guggeheim, veremnos a las claras que Cuba estaba destinada al bandolerismo con amnistia asegurada. Aqui pongo ambos enlaces de los dos “estudios”.

    Guggenheim: http://hdl.handle.net/2027/mdp.39015062373876
    Truslow: http://hdl.handle.net/2027/mdp.39015013714301


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