24 February 2012 ~ 6 Comentarios

La necesidad de coherencia emocional

por Carlos Alberto Montaner

Montaner

(FIRMAS PRESS)Le agradezco a la asociación Colegas de Madrid, dedicada a defender en España los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, y a su presidente, el señor Rafael Salazar, la generosa iniciativa de propiciar esta jornada sobre derechos humanos y homosexualismo en Cuba.

Se trata de un tema extremadamente importante, dado que en Cuba, como sucede en todas las sociedades totalitarias, las personas que tienen una orientación sexual diferente a la que prescribe el gobierno, suelen padecer diversos grados de discriminación, rechazo y, en definitiva, homofobia.

Cuba debe haber sido el único país de América Latina que ha enviado a los homosexuales —al menos a miles de ellos— a campos de trabajo forzado para reeducarlos, modificar su conducta y traerlos al buen vivir revolucionario, mediante el proceso purificador de cortar caña o sembrar boniatos de sol a sol, bajo los maltratos inclementes de militares especialmente sádicos.

Y no se diga que fue un fenómeno aislado ocurrido en los años 60 del siglo pasado, cuando el régimen acababa de comenzar y era dirigido por unos jóvenes barbudos, inexpertos y escasamente educados, prisioneros de cierta mentalidad rural teñida por el machismo.

En 1980, durante el éxodo de Mariel, tras más de veinte años de gobierno, los Castro expulsaron de Cuba a miles de homosexuales calificados como "escoria". Previamente, fueron vejados por turbas fanáticas alentadas por la policía política que organizaron unos repugnantes pogromos contra ellos.

La mejor prueba de lo que la cúpula dirigente cubana pensaba de los homosexuales es que, junto a ellos, y en los mismos botes, embarcaron rumbo a Estados Unidos a muchísimos asesinos, locos y hasta un pobre leproso. Para el gobierno cubano, un homosexual era indistinguible de un asesino, un loco o un leproso. No había diferencias.

Los nazis, con su perverso sentido de la organización, antes de encerrarlos o sacrificarlos, clasificaron a los judíos con una estrella de David amarilla, a los homosexuales con un triángulo rosa y a delincuentes de diversos tipos con triángulos verdes o de otros colores. Los comunistas cubanos ni siquiera se tomaron ese siniestro trabajo.

Afortunadamente para la historia, los cineastas Néstor Almendros y Orlando Jiménez-Leal dejaron filmado un excelente documental sobre este tema, Conducta impropia, que estremece de horror a cualquier persona decente que lo contemple.

Iusnaturalismo contra Iuspositivismo

En todo caso, mi intervención de hoy será más abarcadora y, aunque lo incluye, excede al tema cubano y comienza remontándome a los griegos, cuando se estableció un debate teológico que dura hasta nuestros días.

Me explico. Cuando los estoicos plantearon en Grecia, hace dos mil trecientos años, que los seres humanos tenían derechos que no provenían de la fratría o de la ciudad a la que pertenecían, sino que gozaban de ellos por su especial naturaleza, inmediatamente se alegó que esos derechos provenían de los dioses.

¿Si no los concedían los hombres, de dónde podían proceder si no era de la voluntad de las deidades?

Cuando Occidente se hizo monoteísta, heredó el iusnaturalismo o derecho natural postulado por los estoicos. Casaba perfectamente con la teología judeocristiana. Un Dios omnipotente podía otorgar derechos que los hombres no podían cancelar porque no habían sido concedidos por ellos.

Si Dios había creado a los hombres a su imagen y semejanza, esto los hacía diferentes al resto de las criaturas. El iusnaturalismo era un razonamiento perfecto … para los creyentes.

La Ilustración, que es de donde viene directamente nuestra organización política y nuestra visión moderna del Estado, se organizó en torno a esas benéficas suposiciones. La Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776, y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Francia en 1789, son dos claros ejemplos de la enorme influencia del iusnaturalismo en la evolución política de nuestra civilización.

Pero frente a esta tradición, poco a poco, fue ganando terreno el iuspositivismo. Todo derecho era una concesión humana, porque derivaba de leyes hechas por el hombre y, por lo tanto, ellos podían modificarlo, sustituirlo o anularlo. Rousseau, aunque a veces se contradice, puede ser considerado el padre del iuspositivismo y su Contrato Social una fuente potencial de autoritarismo.

En todo caso, si se abandonaba el iusnaturalismo, la única barrera defensiva era el constitucionalismo. Los pueblos, después de graves y sangrientos enfrentamientos, habían logrado limitar la autoridad de los monarcas, de la aristocracia y del clero. Simplemente, se reconocía la existencia de ciertos derechos y se estipulaba que no se podía legislar fuera de los límites de la Constitución. Esa era la coraza que protegía los derechos individuales.

El problema es que las Constituciones podían ser abolidas o cambiadas radicalmente por diversos medios, incluida la violencia, amparándose en el discutible principio de que la Revolución es fuente de un nuevo orden legítimo, destruyendo en ese acto cualquier suposición de que existían derechos humanos imprescriptibles.

Esto es lo que ha sucedido en los regímenes totalitarios fascistas y comunistas. La noción del iuspositivismo permitió la desaparición de los derechos individuales y se subordinaron todos los derechos a la consecución de los fines del Estado, definidos éstos por una minoría poseedora de todas las verdades y dueña de todas las certezas. Ése ha sido el origen de los mataderos contemporáneos sufridos por nuestra especie en el siglo XX.

La coherencia emocional

¿Hay otra fuente moral capaz de alimentar la noción de que existen derechos individuales inalienables? Esa es la crucial pregunta que deseo responder en estos papeles.

Como toda legitimidad debe asentarse en una teoría razonable, a los efectos del debate es fundamental poder defender la existencia de derechos naturales sin necesidad de recurrir a Dios o a argumentos de autoridad. Mi intención hoy es identificar y analizar la existencia de otra necesidad, generalmente olvidada, a la que llamo coherencia emocional. Asimismo, establecer que esa necesidad da origen y sustento a la existencia de los llamados derechos naturales.

Nadie duda de que los seres humanos tienen ciertas necesidades básicas absolutamente vitales. El oxígeno, el agua y la alimentación son tres buenos ejemplos. No se les pueden negar estos elementos a las personas, sin que ello se convierta en un crimen horrendo. No ha sido necesario consignarlo en los textos legales porque es obvio, pero existe el derecho tácito a respirar, a beber y a alimentarse. Quizás es a eso a lo que se referían los clásicos cuando hablaban del "derecho a la vida".

Tampoco se les puede negar a las personas el derecho a la coherencia emocional sin infligirles un daño cruel capaz de provocarles la mayor infelicidad.

Debo comenzar, pues, por definir qué es la coherencia emocional y por qué es fundamental poder gozar de ella.

La coherencia emocional es un estado anímico en el que nos sentimos en paz con nosotros mismos cuando tomamos decisiones y adoptamos comportamientos que se ajustan a nuestros valores, deseos y preferencias. La felicidad tal vez sea exactamente eso. No radica necesariamente en poseer objetos valiosos y vivir en casas lujosas, sino en sentir una íntima armonía y satisfacción con nuestro yo interior.

De alguna manera, la coherencia emocional está en la base misma de ese derecho a "la búsqueda de la felicidad" que proclamó John Locke y luego, un siglo más tarde, reiteró Thomas Jefferson en la Declaración de Independencia de Estados Unidos. "Conócete a ti mismo", es un viejo consejo o mandato supuestamente inscrito en el templo de Apolo, en Delfos, porque solo dentro de uno mismo se podía encontrar la felicidad.

"La felicidad —afirmaba Ayn Rand— es un estado de alegría sin contradicciones".

No olvidemos que un estado anímico determinado —tristeza, amor, atracción o repulsión físicas, melancolía, alegría, desazón, repugnancia, odio, o la propia felicidad a la que aludimos— es el resultado de la intrincada, pero instantánea confluencia física, totalmente incontrolable, entre nuestra carga genética, la acción de neurotransmisores y hormonas, y las informaciones, creencias y valores que aporta la cultura en que nos desenvolvemos. Los estados anímicos, dicho sea de paso, nos proporcionan grados de dolor y de placer. A veces son tan gratos que quisiéramos que se prolongaran para siempre. A veces son tan dolorosos que deseamos quitarnos la vida para no seguir sufriendo.

Cuando nos obligan a sostener criterios que íntimamente rechazamos, cuando debemos adoptar actitudes que contradicen nuestros reales deseos, cuando se nos prohíbe amar a quien queremos, o se nos exige amar a quien no queremos, cuando nos fuerzan a militar en organizaciones que no nos simpatizan, o a repetir consignas que detestamos, las consecuencias son nefastas para nuestro organismo.

En esas circunstancias adversas de íntimas contradicciones surge un malestar psicológico que puede desembocar en verdaderas neurosis que se somatizan de distintas formas, incluida una peligrosísima alteración del ritmo cardíaco, porque resulta que, finalmente, era cierto que el corazón sufre de pena, como siempre han sospechado los poetas.

Disonancia cognitiva

Un psicólogo especialmente brillante de la década de los cincuenta del siglo XX, León Festinger, llamó a este proceso "disonancia cognitiva", abriendo con ese concepto una zona muy rica de investigaciones científicas.

La disonancia cognitiva nos hería la psiquis de una forma tan profunda que tratábamos de paliar sus efectos con conductas erráticas muy dolorosas, como traicionar nuestra racionalidad asumiendo hipócritamente puntos de vista ajenos y contrarios a nuestras convicciones que nos ponían a salvo de las consecuencias de nuestras creencias reales.

El llamado síndrome de Estocolmo es la más conocida y manoseada de las disonancias cognitivas. Consiste en alabar y amar a nuestros verdugos para que no nos hagan más daño, fingimiento que, en cierto momento, nos lleva a dudar de nuestros verdaderos sentimientos y a dar por cierta lo que no es otra cosa que una penosa estrategia de supervivencia.

¿A dónde nos conduce claramente la necesidad de coherencia emocional?

Nos conduce a proclamar, como su consecuencia lógica, el derecho a expresarnos libremente, a informarnos libremente, a asociarnos libremente, y, tal vez, al más trascendente de todos los derechos relacionados con la necesidad de coherencia emocional: a amar libremente a quien queremos y como queremos.

A lo largo de los siglos, los hombres han estado dispuestos a jugarse la vida en defensa de estas libertades porque en ello les iba algo tan importante como la coherencia emocional. La necesitaban. Necesitaban respetarse a sí mismos para experimentar lo que era una existencia realmente digna y decorosa.

Nadie está autorizado a conculcarnos esos derechos. Nadie está legitimado para impedir nuestra coherencia emocional. Quien lo haga, cometerá un crimen contra la naturaleza humana.

Claudio Sánchez Albornoz, glosando y corrigiendo a Benedetto Croce, dejó escrito que la historia es la hazaña de la libertad, y la libertad, la hazaña de la historia".

Tenía razón. Es posible concebir la aventura humana en Occidente, pese a las contramarchas eventuales, como una ampliación creciente de las libertades individuales.

Ustedes, jóvenes, hacen historia participando de esa hazaña de la libertad. Todos les tenemos que estar profunda y eternamente agradecidos. “¡Adelante!

6 Responses to “La necesidad de coherencia emocional”

  1. Dante Bobadilla 24 February 2012 at 1:11 am Permalink

    El problema es que no puede haber disonancia cognitiva cuando las personas están convencidas (cognitivamente) de que tienen que hacer lo que hacen, basándose en una serie de razones y justificaciones proporcionadas por el régimen, tales como la patria, la revolución o el socialismo. Es por eso que no existe disonancia cognitiva en los religiosos que se azotan o purgan penas piadosas por el perdón de los pecados. Por desgracia el ser humano es capaz de justificarlo todo. El pensamiento humano es la principal herramienta del engaño.

    Saludos.

  2. Karen 24 February 2012 at 2:46 am Permalink

    Digno de reproducir ad infinitum para poder salir de los prejuicios que tanto daño generan

  3. Maria Silvia 24 February 2012 at 4:39 pm Permalink

    Racional, coherente y objetivo. Mis felicitaciones para Carlos Alberto Montaner.

  4. Jova Santos 25 February 2012 at 3:27 am Permalink

    Admiro a Carlos Alberto Montaner, confieso que es mi guia en muchos asuntos, pero difiero de su posicion religiosa.

    El iusnaturalismo casaba perfectamente con la religion judeocristiana? No sera mas bien que el Dios que nos creo puso en la mente de los griegos y en la de los judios la misma semilla de espiritualidad? El secularismo es funesto para la humanidad porque no solo niega la existencia de Dios sino que tambien niega la existencia del diablo, por lo tanto niega la existencia del bien y del mal y crea conceptos como el que usted menciona: coherencia emocional: “nos sentimos en paz cuando tomamos decisiones y adoptamos comportamientos que se ajustan a nuestros valores, deseos y preferencias” Pero que tal que nuestros valores y preferencias sean matar lentamente a una mujer mientras se la somete a tremendas torturas como hacen los asesinos en serie? ellos disfrutan haciendolo pero eso no significa que esta bien.

    La religion enseña que podemos ser atacados por demonios que nos inducen a hacer lo que Dios prohibe. Hay un demonio que induce al asesinato, hay un demonio que incita a la envidia, hay un demonio que incita al odio, etc. La religion tambien enseña que podemos caer en la tentacion que ejercen los demonios pero que al arrepentirnos los rechazamos y se van.

    Si privamos a nuestros niños del conocimiento de Dios y de sus mandatos, los dejamos a merced los demonios, por eso hay tanta criminalidad y tanta corrupcion actualmente. Por eso tambien hay tanta depresion y suicidio. La mayoria de personas que sufren depression son seculares.

    Otra cosa que sorprende del secularismo es que rechaza las religiones que creen en Dios pero es totalmente indiferente hacia las religiones satanicas como el vudu y la Santeria.

    • Aleida R. Ramos 2 April 2012 at 5:18 pm Permalink

      Es primera vez que entro a este blog y tambien respeto y admiro al Sr. Montaner, pero estoy de acuerdo con Jova Santos. Anado lo siguiente:

      Dios nos ama incondicionalmente a todos incluyendo a los homosexuales e inclusive a los criminales. Este amor incondicional de Dios hacia nosotros que hemos sido creados a su imagen y semejanza, es a veces muy dificil de entender para nosotros criaturas humanas con grandes limitaciones. Sin embargo, Dios nos dio reglas precisas en la Revelacion de los Diez Mandamientos y en su Hijo Jesucristo, nuestro Senor. Dios siempre esperara que cambiemos los caminos que nos apartan de El y regresemos a sus brazos como el Hijo Prodigo. Pero tenemos un limite de tiempo. al final de nuestras breves vidas, tendremos que dar cuentas a Dios de nuestros actos cualesquiera que hayan podido ser, pues seremos juzgados por El.

      El que no crea lo anterior, podra hacer lo que se le venga en ganas, pero estara tomando un riesgo muy grande para la salvacion de su alma. Si no cree en Dios, solo Dios mismo sabra lo que debera juzgar y el premio que debera dar. Sin embargo, para los que creemos, es importante, como senala San Pablo, que instruyamos o ensenemos a los que no saben o desconocen el Evangelio. Por eso es que escribo de esta manera. Todos los que tomamos a Dios en serio, no podemos permanecer indiferentes a senalar las ensenanzas del mismo.

      Nosotros podremos reflexionar sobre miles de teorias o estudios cientificos sobre esto o lo otro, pero al fin y al cabo solo quedara lo que he senalado anteriormente, nuestro juicio personal ante Dios. La propia naturaleza nos muestra en los animales y todo lo que vemos y aun no vemos con el ojo desnudo, que hay un orden maravilloso. Nosotros por nuestra caida en el Paraiso, nos alejamos de este orden y seguimos haciendo muchas cosas que Dios no aprueba, pero de nuevo, repito, es necesario poner el amor en todo. Es necesario demostrar que Dios es un amor tan grande que nosotros mismos no somos capaces de imaginar. Cuando llegamos a esta conclusion, podremos ver que Dios nos ama tanto que nosotros nos sentiremos tan terriblemente mal de no corresponder a sus mandatos y a su amor, que nosotros mismos nos condenaremos a la oscuridad. Dios es la luz misma, es lo mas grande que podamos esperar. No vale la pena querer imponer nuestra pasiones sobre los designios de Dios. El, nos dio el libre albedrio porque confia que nosotros podremos usarlo en bien y en paz. Jesus dijo que la verdad nos haria libres. No puede haber verdad sin Cristo. No podemos esconderla, ni negarla. Les recuerdo tambien las sabias palabras del Presbitero Felix Varela Morales: “No hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad”.

      Los invito a estudiar la Biblia y la fe catolica, que yo profeso desde nina y en la que he ido creciendo poco a poco. Te garantizo de que si buscas a Dios de esta manera, seras completamente feliz* -dentro de los limites humanos naturalmente- y empezaras a gozar del Cielo desde ahora, te lo digo como testimonio personal, pues mi propia vida no ha sido facil y he tenido que luchar contra el maligno y las pruebas de la vida con gran teson y sacrificios multiples. Que Dios los bendiga a todos y oro por los que no reconocen a Dios y se apartan de El y por aquellos que no lo conocen. Tengan fe en Dios, tengan esperanza y no olviden que Dios los ama siempre.


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