24 November 2013 ~ 13 Comentarios

La paradoja chilena

por Carlos Alberto Montaner

Bachelet

Michelle Bachelet regresará pronto a la casa de gobierno en Chile. La quieren y, probablemente, lo merece. Ya pasó por La Moneda y abandonó el poder con un altísimo grado de aprobación. Sin embargo, esta vez la han votado para que gobierne de otro modo y lo ha prometido. Habrá salud y educación “gratis”. Va a echar las bases del Estado Benefactor. El gasto público, claro, aumentará sustancialmente, y con él la alegre legión de los funcionarios.

No hay duda. Existe inconformidad en el país con el modelo chileno, pese a sus inmensos éxitos y al hecho innegable de que es hoy la primera economía de América Latina. ¿Por qué? Según Mauricio Rojas, “se trata de un largo proceso que tuvo su espectacular eclosión en el año 2011, con grandes movilizaciones sociales que lograron instalar un discurso antisistema que cuestionó los pilares del modelo chileno”.

Y agrega más adelante: “el centroderecha chileno creyó que la eficiencia del sistema le daría automáticamente legitimidad y apoyo y descuidó el terreno donde realmente se decide el derrotero de las sociedades: el de las ideas”. Esto lo ha escrito, muy preocupado, en un artículo titulado: “Chile, rumbo al estado Benefactor y la democracia chavista”.

Mauricio Rojas sabe de lo que habla. En su juventud fue un marxista fiero, miembro del MIR, y tuvo que exiliarse tras el golpe de Augusto Pinochet para que no lo mataran. Se fue a Suecia. Allí, felizmente, se desasnó. Obtuvo un doctorado en economía en la Universidad de Lund y abandonó las bobas supersticiones marxistas. Luego entendió los errores del Estado Benefactor. Fue diputado por el partido Liberal y vivió intensamente la rectificación de los excesos cometidos por los socialdemócratas, especialmente tras la crisis de los años noventa.

Suecia era uno de los países más habitables del planeta, pero el excesivo gasto público –llegó a ser el 67% del PIB– y la intervención del Estado acabaron ahogando la iniciativa de la sociedad civil y arruinando las finanzas. Tras el batacazo, los sucesivos gobiernos suecos, además de recortar gastos, aprendieron a depender más del sector privado y a recurrir al mercado mediante sistemas de vouchers que le devolvían a la sociedad la facultad (y el derecho) de elegir. Lo público y lo privado se armonizaron.

La discusión, pues, no debe ser sobre si es conveniente o no erigir un estado benefactor. El tema de fondo es otro: ¿produce suficiente riqueza la sociedad para sostener un modelo de convivencia en el que las personas dispongan de casas confortables, comida variada, ropas adecuadas, estudios y sanidad de calidad, transporte, comunicaciones, diversiones e infraestructuras eficientes? Todo eso es grato, pero cuesta mucho.

Los países escandinavos no están a la cabeza del confort planetario porque decidieron crear estados benefactores, sino porque generaron un tejido productivo en el sector privado que les permitió segregar sociedades como las que vemos en Suecia, Noruega, Dinamarca o Finlandia.

Suiza es Suiza, o Austria es Austria no porque los bondadosos políticos y funcionarios de esas naciones decidieron dotar a esas sociedades de un alto estándar de vida y repartir la riqueza, sino porque el país cuenta con un aparato empresarial privado altamente competitivo que crea empleos bien remunerados y paga impuestos. Aquí no hay duda de si viene primero el huevo o la gallina.

Esa es la asignatura pendiente de Chile. El país, sí, va muy bien, pero no tanto como otros y gracias a las exportaciones de cobre, salmón, vino, vegetales y poco más. Como dice el profesor de Harvard, Ricardo Hausmann: “Las únicas cosas nuevas que ha desarrollado son las AFP (el estupendo sistema privado de jubilación creado por el economista José Piñera), Falabella y Cencosud (tiendas, supermercados). El país tiene sorprendentemente pocas empresas globalmente competitivas, y eso muestra una falta de diversificación que debiera preocupar”.

Los gobiernos que necesitan Chile y todos los países no son los que se proponen, primordialmente, distribuir las riquezas, sino los que deciden estimular la creación de empresas privadas vigorosas, competitivas y diversificadas que alimenten y sostengan la aparición de clases medias educadas y, de paso, costeen un Estado eficiente. ¿Cómo se hace eso? Ojalá la señora Bachelet lo descubra antes de provocar un descalabro.

13 Responses to “La paradoja chilena”

  1. Francisco 24 November 2013 at 2:44 pm Permalink

    El gasto social o público también crea a la larga riqueza , siempre que se haga de una manera eficiente, evitando la impunidad de los corruptos. Sin ir más lejos, aquí en USA , el gobierno emplea sumas consirables en el sector social o terciario desde la época de Roosevelt. Cuando los conservadores norteamericanos ponen el grito en el cielo sobre el enorme gasto público y el déficit galopante , es un hecho cierto que lo hacen avanzando una agenda ideológica : haciendo pagar un costo de sufrimiento a los sectores menos favorecidos. Se sabe, desde Keynes, que la deuda a la larga se paga, sobre todo aumentando los impuestos . Buffet afirma con sonrisa picara que no conoce un solo negocio que se frustre pensando alguien que va pagar más impuestos. En el caso de Chile hay un por ciento atendible de la población pidiendo el agua por seña , a pesar de las cifras macro halagüeñas .

  2. SB 24 November 2013 at 5:31 pm Permalink

    Es grave que en Chile quieran volver a esos mitos disparatados del marxismo que han hecho tanto daño en América Latina, muy mal signo lo que ahora pregona Bachelet, y el hecho de que se haya elegido como diputada a una hipócrita comunista como Camila Vallejo. Es importante recordar que el desarrollo de los países jamás viene de la benevolencia de los burócratas, el gasto público ni el estado benefactor; los políticos viven de prometer el dinero ajeno a ciertos grupúsculos que se benefician, perjudicando a todos los demás. Es un mito además que el sistema de salud de las naciones escandinavas con socialdemocracias de vieja data sean los mejores, en cambio, son más un obstáculo. Como dice CAM, el desarrollo y el altísimo nivel de calidad de vida en los países escandinavos, norteamericanos y algunos europeos viene de la iniciativa personal, la libertad económica, la empresa privada, y el capitalismo, más no del estado, del que las únicas funciones legítimas son la defensa local, la defensa internacional, y la obligación a la aplicación de contratos. La historia demuestra que entre menos gobierno mejor.

  3. R L 24 November 2013 at 9:15 pm Permalink

    Si esos son los planes de la señora Bachelet, pronto dejaremos de citar a Chile como ejemplo de lo que bien se puede hacer en America Latina

  4. el inagotable 26 November 2013 at 7:04 am Permalink

    Cubadebate expone un enjundioso articulo

    El pensamiento del Che en la Cuba actual

    Copian larguisimas altisonantes , e inconexas frases del tio como si los Diez Mandamientos aquel atorrante hubiera anunciado al mundo.

    Les pido que se echen esto y me digan si sacan algo en limpio
    porque lo que soy yo, me he quedado bizco.

    Ja Ja Ja. !Ni se imaginan que carga al machete!

    Adelante con la trova:

    …El comunismo, como superación positiva de la propiedad privada, como autoenajenación humana y, por tanto, como real apropiación de la esencia humana por y para el hombre; por tanto, como el retorno total, consciente y logrado dentro de toda la riqueza del desarrollo anterior del hombre para sí como un hombre social, es decir, humano. Este comunismo , como naturalismo acabado – humanismo y, como humanismo acabado – naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza y del hombre contra el hombre, la verdadera solución de la pugna entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la afirmación de sí mismo, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Es el secreto revelado de la historia y tiene la conciencia de ser esta solución.

    ! Y luego los comentaristas lanzandole loas al guerrillero Jas Ja y llamandonos a rescatar su ideario.

  5. F.J.de C. 26 November 2013 at 12:02 pm Permalink

    Excelente artículo.Lo voy a reproducir en propio blog, citando su autoría como es de rigor.
    Desde ESPAÑA, se me ocurre el siguiente comentario:
    Pobre Chile, mal lo veo en unos pocos años, si Dios no lo remedia….
    Desde España hemos vivido una experiencia parecida con el nefasto expresidente Zapatero, socialista, naturalmente.
    Después de ocho años de crecimiento económico bajo la presidencia de Aznar, la “populista” e insensata política económica de Zapatero (de la otra política mejor no hablo ahora) arruinó España que estuvo a punto de tener que ser rescatada por la Unión Europea.
    Poco a poco y con grandes sacrificios el gobierno de Rajoy, P.P., esta reconduciendo la economía, pero a un enorme coste social.
    Las políticas populistas y demagógicas es a lo que conducen.
    Repito, Pobre Chile……

  6. antfreire 26 November 2013 at 1:18 pm Permalink

    Lo que va a suceder en Chile es lo que esta sucediendo en casi todo el mundo. Mientras mas democracia haya mas pronto los paises marcharan hacia el desastre economico.
    Ya lo dijo quien lo dijo: “La democracia no es eterna, en algun momento se agota y comete suicidio. Nunca hubo ni habra una democracia que no se destruya a si misma”
    John Adams, segundo presidente de EEUU

    • Manuel Gárate 30 November 2013 at 8:49 pm Permalink

      Churchill dijo muy sabiamente que la democracia es un sistema muy imperfecto, pero es el menos malo que se ha inventado. Y yo que he vivido en una dictadura abyecta como fue la de Pinochet, donde lo único que estaba garantizado eran los privilegios de unos pocos, y donde la mayoría no tenía derechos, lo puedo asegurar.

  7. ovidio 26 November 2013 at 3:43 pm Permalink

    únicas cosas nuevas que ha desarrollado son las AFP (el estupendo sistema privado de jubilación creado por el economista José Piñera)
    Este comentario es un chiste de mal gusto? No es solo el olvido del tema de las idea lo que le ha faltado a la derecha, son abusos como las AFP que ya hoy en dia sufren los que creyeron en ellas hace 20 años, es un robo descarado que controlan unos pocos, la diferencia social en chile es la mayor de américa, es el segundo pais mas caro en la medicina, no todo es color de rosa. Pero comparto su preocupación, ojala Michelle sepa ser moderada

  8. Julian Perez 26 November 2013 at 10:40 pm Permalink

    Hay algo que nunca he entendido y me gustaría que alguien un día me lo supiera explicar. ¿Por qué esa obsesión con las desigualdades sociales? Para mí lo que importa es el grado de bienestar que tengan los menos favorecidos y la cantidad de menos favorecidos que haya. ¿Qué importa la diferencia que haya entre los escalones de abajo y los de arriba?

    Según ese criterio de priorizar la igualdad, una sociedad en que el nivel de vida de todos es X sería superior (porque es igualitaria) a otra en que los más pobres tienen un nivel 2X y los más ricos un nivel 1000X. Pues no. A mí personalmente me importa un comino la diferencia con los ricos y si se bañan en champagne y tapizan las paredes de su casa con billetes de cien dólares. Me interesa la satisfacción de mis necesidades en términos absolutos, no relativos.

    Quizás mi problema es que no soy envidioso. Por algo será que entre los 10 mandamientos está el de no codiciar lo ajeno.

    Igualar lo diferente es tan injusto (y más desastroso) como tratar de manera diferente lo igual. Cada vez que se ha tratado de imponer la igualdad el experimento ha terminado en un baño de sangre (recordemos la egalité y fraternté de la revolución francesa) y en que ¨algunos son más iguales que otros¨ como bien dijo Orwell.

  9. Ramon 30 November 2013 at 2:02 am Permalink

    Julian Perez

    Me encanto su comentario y creo que esa es la clave de toda esta cuestion.
    Recuerdo cuando en Cuba Fidel tomando las estadisticas de Estados Unidos decia que aqui existian no se cuantos millones por debajo del indice de pobreza, lo que no decia es que esos pobres de aqui, vivian 100 veces mejor que el promedio de los Cubanos.

  10. Manuel Gárate 30 November 2013 at 9:42 am Permalink

    Quienes hemos vivido en Chile por muchos años queremos un cambio porque para nosotros no tiene nada de estupendo el sistema privado de jubilación, que entrega pensiones miserables, inferiores a 1/3 de la renta que tenías al jubilar, y alrededor del 50 % de lo que entregaba el sistema antiguo; no es estupendo que los dueños de las AFP obtengan utilidades cuantiosas aún cuando los vaivenes del mercado – y peor aún: las malas decisiones de inversión de los fondos – generen pérdidas para los trabajadores abonados, como ha ocurrido históricamente. El sistema será estupendo para los dueños, pero no para los millones de trabajadores que serán más pobres cuando se pensionen.
    Queremos un cambio porque los niveles de desigualdad de Chile son los más extremos a nivel mundial. Por supuesto quienes pregonan las bondades del modelo chileno son aquellos pocos dueños de los grupos económicos y – ¡oh casualidad! – dueños también de los medios de comunicación, quienes concentran la riqueza del país en un oligopolio gigantesco, en el cual no hay competencia: lo que hay es una repartición el mercado, generando monopolios en los distintos estratos. Y no han sido raros los casos de colusión, como ocurrió con las farmacias, las cuales subieron concertadamente los precios. Hoy Chile entre los países con los fármacos más caros a nivel mundial.
    Queremos un cambio porque el abuso está establecido en las relaciones comerciales, donde los consumidores llevan la peor parte. Sólo basta conocer el caso de las tiendas La Polar, donde los contratos de crédito fueron cambiados unilateralmente por esa empresa, endeudando a niveles altísimos a más de un millón de clientes. O las alzas unilaterales de intereses y comisiones aplicadas a clientes endeudados, como lo hemos visto en cadenas de supermercados.
    Queremos un cambio porque no es posible que la educación superior endeude a los jóvenes por más de 20 años, mientras los dueños de las universidades privadas lucran con esas ganancias, mientras entregan una educación de pésima calidad.
    Queremos un cambio porque los pequeños productores agrícolas – fruta de exportación, por ej. – son hoy víctimas del abuso de las empresas exportadoras, las cuales les pagan su producción a 180 días de plazo, a precios rebajados arbitrariamente por los dueños de las exportadoras y no por el mercado, en un proceso sin transparencia ni regulación.
    Queremos un cambio porque hoy Chile es el paraíso sólo para el 10% más rico de su población, el cual vive apartado del resto de la población, en un apartheid económico y social que aumenta con el tiempo.
    Y quienes queremos el cambio no somos marxistas ni nada que se le parezca. Somos personas que desean vivir en un país donde las personas reciban un trato justo y digno, y donde los beneficios del progreso llegue a todos quienes colaboran en su consecución, y no como ocurre ahora, en que estos son para unos pocos privilegiados, favorecidos por la estructura institucional que forjó la dictadura de Pinochet, cuando los ciudadanos estábamos interdictos.
    Michelle Bachelet representa a la inmensa mayoría que quiere los cambios. Y por favor, no es el socialismo, ni el estado del bienestar de los países europeos. Es mucho menos que eso. Es simplemente aplicar la racionalidad y el sentido común para remediar las graves falencias del capitalismo salvaje que hoy tenemos, para hacer que la vida sea mejor para millones de chilenos.
    Y al otro lado tenemos a la Sra. Matthei, defensora del legado de la dictadura, quien representa a los sectores más acomodados y egoístas de la población.

  11. Mario Garrido 30 November 2013 at 8:40 pm Permalink

    Yo creo que el estado de bienestar no es malo en sí. Es extraordinario si el basamento económico está bien armado. Pero parece que los derrumbes los produce el capitalismo especulativo, ese invento de ciertos codiciosos inversionistas que buscan la ganancia fácil, generando burbujas con “productos” sin sustento. Ahí son unos pocos audaces los que ganan mucho, y son muchos los que pierden, entre otros, los abonados de las AFP, y los endeudados de créditos a largo plazo que ven cómo su inversión se hace sal y agua. Y después nos dicen que es el estado del bienestar el malo. Linda la cuestión. Y no faltan los ilusos que creen.
    Si el capitalismo no es capaz de darle bienestar a la mayoría, pues señores capitalistas, no se quejen entonces si los más buscan un camino distinto
    .

  12. Hector L. Ordonez 7 December 2013 at 12:12 am Permalink

    manuel ,tienes razon el mismo sistema,de jubilacion lo querIa poner el Senorito Bush!GRACIAS QUE NO PUDO HACERLO!.


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