19 December 2015 ~ 7 Comentarios

LA PATA PODRIDA

por Carlos Alberto Montaner

bipartidismo

Escribo en víspera de las elecciones españolas. Según las encuestas, termina el bipartidismo.  Las grandes fuerzas políticas se fragmentarán en cuatro. Lamentablemente, una de las patas de ese nuevo banco trae consigo un grave factor desestabilizador.

Lo explico.

Tras la muerte de Franco, desde la restauración de la democracia a mediados de la década de los setenta, el centro derecha (UCD y PP) ha gobernado durante 17 años divididos en tres periodos (Suárez-Calvo Sotelo, Aznar y Rajoy), mientras el centro izquierda (PSOE) lo ha hecho por 22 años (González y R. Zapatero). En democracia, Felipe González es la persona que ha ocupado el cargo de Presidente de Gobierno por más tiempo consecutivo: 14 años.

Estos casi 40 años democráticos, edificados sobre un periodo similar de dictadura franquista lleno de luces y sombras, de atropellos y aciertos, han sido los mejores de la historia de España. El país dio un salto hacia el desarrollo y la modernidad, alcanzó un PIB anual de US$30 000 y florecieron las obras públicas como nunca antes. Fue la etapa en que media docena de compañías españolas se convirtieron en los mayores inversionistas extranjeros en América Latina.

España es hoy uno de los vivideros más gratos del planeta. Es una de las pocas naciones en el mundo que disponen de medio centenar de ciudades hermosas y perfectamente habitables, dotadas de todos los servicios. La longevidad es altísima, la violencia social mínima y, de acuerdo con todos los estándares, es un país del Primer Mundo. No a la cabeza de ese segmento, pero tampoco en la cola. Radica en una grata medianía razonablemente confortable, como acredita el Índice de Desarrollo Humano que publica anualmente la ONU. En el 2014 ocupaba el lugar número 26 de las casi 200 naciones escrutadas.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué, si el bipartidismo, evidentemente, ha dado resultado, los españoles están a punto de pulverizarlo en las urnas?

A mi juicio, la razón fundamental es un cambio en las prioridades de la sociedad española. El principal objetivo de los años setenta y ochenta fue consolidar la democracia en el país. Fueron años duros en los que se alternaron las conspiraciones militares con las bombas y los asesinatos de ETA y Terra Lliure, terroristas vascos y catalanes que intentaban crear a sangre y fuego dictaduras independentistas de corte soviético, siniestras organizaciones a las que se agregaba el GRAPO, otro grupo de asesinos, también colocados bajo la autoridad ideológica del marxismo-leninismo.

Para contrarrestar esa peligrosa deriva, España, de la mano del PSOE, que había abandonado las supersticiones marxistas, se integró en la Unión Europea y en la OTAN, y profundizó el desguace del aparato productivo en manos del Estado, creado en la época esencialmente estatista del franquismo. El PP, cuando ganó las elecciones, continuó por la misma senda liberalizadora, decididamente enfrentado a los violentos, pero poniendo más cuidado en el gasto público y en las variables macroeconómicas, lo que facilitó el ingreso del país en el euro. España había hecho sus deberes brillantemente.

Las prioridades hoy son otras. La mayor parte de la sociedad española, ya conquistada la democracia, quiere buen gobierno, honradez en la administración de los caudales públicos –descuidada tanto por el PSOE como por el PP–, y oportunidades económicas para ese 22% de personas desempleadas, incluida la mitad de los hombres y mujeres que tienen entre 20 y 30 años.

La inmensa mayoría está satisfecha dentro de la Unión Europea, no pone en duda que la OTAN es un excelente escudo protector que sirve, además, para amansar a las Fuerzas Armadas, y tampoco discute que el mercado, la existencia de la propiedad privada y la democracia, constituyen un modelo socio-político –la democracia liberal– hasta ahora insuperado. Discrepan, eso sí, como en todas partes, sobre el monto de la presión fiscal y sobre el mejor destino de la recaudación pública.

Sin embargo, una de las cuatro formaciones de las que sustituirán al bipartidismo PP-PSOE, tiene unas características diferentes. Es peligrosamente antisistema. Me refiero a Podemos, la versión española del neocomunismo, que ha irrumpido en España bajo el liderazgo de Pablo Iglesias.

El propósito de este grupo, o al menos de sus líderes más conocidos, no es mejorar la calidad de la democracia liberal, sino destruirla y sustituirla por un modelo más cercano a Venezuela o a Cuba dentro de las coordenadas populistas de quienes postulan una suerte de agresivo tercermundismo antioccidental, como demuestra el sistemático alineamiento de ese grupo en el Parlamento Europeo. 

Pablo Iglesias, este político radical de cabellos largos e ideas cortas y dañinas, ha sido captado en cámara haciendo afirmaciones disparatadas, como que envidia el chavismo venezolano, proponiendo se le entreguen 650 euros mensuales de renta básica a todos los españoles, atacando a los medios de comunicación privados por antidemocráticos, afirmando que la deuda externa no se paga, defendiendo la salida de España de la OTAN y la ruptura de los pactos con Estados Unidos, y proponiendo la instalación de la guillotina por medio de una ominosa mezcla de humor negro y amenaza real.

Cualquier pacto postelectoral que incluya a este grupo será contraproducente. Cuando los demócratas cedieron ante los fascistas y los nazis, pasó lo que pasó. Cuando los venezolanos les abrieron la puerta a los chavistas, el país se derrumbó. Esa es la pata podrida que puede desestabilizar este nuevo banco.

7 Responses to “LA PATA PODRIDA”

  1. Alfredo Milano 19 December 2015 at 9:06 am Permalink

    Podemos amputar esa pata podrida, antes de que contamine el resto.

  2. menendag05 19 December 2015 at 12:36 pm Permalink

    Sugerir que el Podemos europeo es un modelo antisistema que destruirá a España es política barata, en la estrategia de restarle votos, que nadie con un mínimo de sentido común se compra. Para consolidar las conquistas de la democracia no hay que copiar modelos fallidos, simplemente ajustar la realidad económica contemporánea, de España y el mundo para lograr HONRADEZ ADMINISTRATIVA Y UNA RAZONABLE DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA. Esto, no tienen capacidad ni prestigio para ofertarlo los tradicionales BIPARTIDISTAS. . Los que no están englobados en esa denominación tampoco podrán por si solos conseguir suficiente poder (votos) para gobernar, solo les queda la opción de pactar y en esa estrategia, ambos pensamientos tendrán que ajustar sus aspiraciones y adecuarlas a la realidad.
    Pericles

  3. Lorenzo Rodolfo 20 December 2015 at 2:22 am Permalink

    No tengo muchos comentarios. Casi todo ha sido dicho en el artículo de Montaner. Lo que me preocupa es la tendencia “comunistoide”, anarquista, anti-institucionlista (cagarse en las instituciones) y a la corrupción de una gran parte de los españoles (desde el yerno del anterior y cuñado del actual Rey pasando por la hija y hermana, que son un par de delincuentes y a los que parece que no les sucederá nada por ello). Los de Podemos, que son, como todos los comunifascistas y neo-comunistas, unos demagogos y mentirosos patológicos, por supuiesto que van a lo suyo: robar a las dos manos, engañar a los idiotas de siempre, desmantelar el estado democrático e intentar perpetuarse en el poder a como de lugar. Una nueva Venezuela en Europa. Wait and see.

  4. Sam Ramos 20 December 2015 at 9:38 am Permalink

    Si ocurriera, la cosa sería más o menos así…
    sacado del El Pais
    por Luis Ventoso 20/12/2015 a las 05:46:26h. – Act. a las 05:46:27h.

    Finales de enero. Por una vez los sondeos han atinado: el PP ha ganado, con casi 130 diputados. Pero Rivera, fiel a lo que ha venido diciendo en campaña, decide abstenerse en la votación de investidura de Rajoy. España repite entonces lo que acaba de ocurrir en Portugal: ganó la derecha y gobernará la izquierda. Las puertas de La Moncloa se abren para una gran coalición «progresista», que nos librará por fin de Rajoy –«el de los recortes, la corrupción y el plasma»– y permitirá llevar a cabo «auténticas políticas de izquierda» y «abrir la segunda Transición». Pedro y Pablo, que en su día ya se asociaron sin problemas en los ayuntamientos, alcanzan rápidamente un acuerdo para formar un Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

    Se acabó la austeridad. Llega la hora de las «políticas sociales de progreso». Pedro y Pablo suben las pensiones, amplían la cobertura del desempleo, crean una renta de emancipación para los jóvenes, aumentan el salario mínimo, duplican la contratación en hospitales y escuelas públicas, derogan la reforma laboral, retiran el copago de fármacos, reponen las primas para la energía verde y prohíben la presencia de clérigos en los funerales de Estado (salvo si son mahometanos). A cambio, se aumenta el IRPF a las clases medias, se cruje fiscalmente a los más pudientes y se sube el impuesto de sociedades; «caña al capitalismo de amiguetes», como bien dice Pablo. La «segunda Transición» también avanza. Se cambia la Constitución, para que conste por escrito que los catalanes son más altos, más rubios y más guapos que el resto y además recibirán más parné.

    ¡Mira que era fácil! En dos meses, Pedro y Pablo le han dado la vuelta a España.

    A finales de año el déficit público se ha desbocado. La inversión en España ha caído en picado, porque la nueva legislación laboral y la nueva fiscalidad retraen a las empresas. El paro y la prima de riesgo suben. Las cuentas se despendolan. Merkel frunce el ceño. Pedro y Pablo reciben una llamada apremiante de Junker y Donald Tusk: una amenaza en toda regla para que viren de inmediato y retornen a la consolidación fiscal, como ha hecho Tsipras. En cuanto a la nueva España federal, al final los aguinaldos para Cataluña no han servido de nada: los separatistas responden que el tiempo del federalismo ya ha pasado y que a ellos solo les sirve la independencia. La ruptura de España es más plausible que nunca.

    La cosa se ha puesto chunga para Pedro y Pablo. Al final era verdad: en el marco de la UE y con un país fuertemente endeudado no había margen para un vuelco alternativo. ¿Qué hacer ahora? Pedro y Pablo se reúnen en La Moncloa con Jordi Sevilla, César Luena, Errejón, Echenique, Carmen Chacón, ministra de Defensa, y Rubalcaba, que también ha vuelto. Tras una productiva tormenta de ideas intensa, Pedro y Pablo comparecen juntos para anunciar solemnemente una decisión histórica: el Gobierno de progreso ha decidido desenterrar a Franco y chapar el Valle de los Caídos. Pablo, tierno como él solo, declama unas citas de Gramsci. Una lágrima emotiva y perlada rueda sobre el lunar de su mejilla. La prima de riesgo sube a 470 y el paro corre en moto. La casta ya es historia.

    • Julian Perez 21 December 2015 at 3:18 pm Permalink

      Estoy confundido. ¿Ese artículo es de El País? ¿No es de La Razón, El Mundo o el ABC? Hace 10 años que me fui de España y vine a Estados Unidos, y en 10 años llueve mucho, pero así y todo no salgo de mi asombro.

  5. Hector Lopez 20 December 2015 at 1:08 pm Permalink

    le remito un escrito, que he redactado yo, para que me ayude, si estuviera de acuerdo, a difundir la idea…En mi opinión, esto no es ni de izquierdas ni de derechas, es de sentido común…Muchas gracias Últimamente, en los debates electorales que hemos visto, alguien ha propuesto que las comunidades reciban más dinero cuantos más habitantes tengan (empadronados). Esta medida (que ya existía en cierto modo) puede ayudar a cohesionar España. Uno de los grandes problemas que tiene este país es el excesivo localismo que, lamentablemente, en algunos puntos de España roza la xenofobia.Es muy bueno para un país que la gente se desplace de unos lugares a otros, llevando ideas, y conocimientos por todo el territorio. Es necesario que la población se adapte a la oferta de empleo, y se traslade allá donde sí que hay trabajo. Es plenamente coherente con la Constitución facilitar que la gente se pueda instalar en otras comunidades, y que en todas las comunidades puedan incorporarse los niños que acaban de llegar de otras poblaciones sin lengua cooficial. Es imprescindible que todo el mundo pueda optar en igualdad de condiciones a todas las oposiciones. Para poder lograr esto, se podría dar clases en toda España de catalán, y otras lenguas cooficiales, de manera que todo el mundo terminara la ESO teniendo, automáticamente, el nivel suficiente para poderse presentar a cualquier oposición, aunque al sacarse la plaza hubiera que hacer algún curso para estudiar mas a fondo la lengua cooficial. Se tiene que incentivar que la gente no piense que el empleo público de un lugar tiene que ser ocupado por gente de la misma localidad. Tenemos que acabar con tanto localismo, y competir todos en igualdad de condiciones… eso nos hará más competitivos…
    La Constitución lo deja bien claro en su art. 139, aunque luego se haya interpretado muy mal.
    Artículo 139
    1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
    2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.
    Un ejemplo de lo que no se debería hacer, es lo que hace la Comunidad Valenciana con la bolsa de interinos de la administración de Justicia, para la que exigen que se esté empadronado en dicha comunidad para poder optar a algún puesto…consecuencia: que la gente de fuera no se puede apuntar a la bolsa, porque no te vas a empadronar solo para “por si acaso” te llaman…
    Los ejemplos son infinitos y se dan, desgraciadamente, en muchas comunidades.
    Otra clara violación del art. 139 de la C.E. (por mucho que el tribunal constitucional lo niegue) es la utilización de las lenguas autonómicas para blindar el empleo público, olvidando que las lenguas son para entendernos, y no para separarnos.
    Otro tema importante es la necesidad de modificar la Constitución para incluir la obligación de que todo lo que se publique por parte de las administraciones autonómicas vaya en español, y en la lengua cooficial de turno. Cosa que no se está haciendo en todos los lugares.
    Es terrible y pavoroso que en algunas comunidades, ni siquiera las señales de peligro de accidente estén en español…vamos, que si no hablas la lengua cooficial, te fastidias, y te caes por el agujero…y luego reclama….qué verguenza!!!! Y no quiero dar nombres…
    Otra reforma importante sería establecer que el castellano se deba utilizar en el 33% de las clases…no basta, como hacen algunas comunidades, con dar dos horitas de castellano a la semana….es necesario que todas las asignaturas se den en todos los idiomas…y si se pudiera también en ingles, pues mejor…
    De verdad que los jóvenes de las comunidades donde sólo se da castellano dos horas a la semana tienen serias deficiencias a la hora de escribir (sobre todo), y de hablar.
    Es necesario hacer borrón y cuenta nueva, tenemos que refrendar el pacto que nos une, bajo unas premisas de lealtad, diversidad, unidad, y eficiencia…de lo contrario seguiremos yendo a peor…no estando ni juntos, ni separados…
    En mi opinión, hay que tender más puentes entre territorios, superar los rencores y la envidia,mezclarnos más, crear más vínculos económicos y humanos, ceder todos…acabar con la soberbia, y el egoismo…
    Dicen que compartir es vivir, y vivir es compartir… un país (de países), también es compartir…
    Aparte, también se ha hablado últimamente de que sólo tengan que pagar la cuota de autónomos los que tengan beneficios, y una cantidad variable según la cuantía de sus ingresos netos. Esto es lo que se hace en la
    mayoría de los países de nuestro entorno ( donde se paga muy poco, o nada, si no tienes beneficios). Dejemos que la gente intente crear negocios y riqueza, y si lo consiguen, ya les cobraremos impuestos….esto lo lleva diciendo la gente años y años…y todavía nadie lo ha hecho. Y la cuota de autónomos, desde el primer día, son más de 200 euros…

  6. Sam Ramos 20 December 2015 at 6:55 pm Permalink

    Muchas veces he dicho que los Españoles estan infestados por el virus rojos y el resultado de estas elecciones me dan la razon. En este articulo del ABC se explica con lijo de detalles:

    Diez Preguntas incómodas que deja el 20-D por Salvador Sostres

    La repetición de las elecciones no es en absoluto descartable, hasta el punto de que al filo de la medianoche parece la opción más probable, saludable y estable

    Es la primera noche electoral en España que deja más preguntas que respuestas, más incertidumbre que sensación de saber lo que va a pasar en los próximos años. Por ello la repetición de las elecciones no es en absoluto descartable, hasta el punto de que al filo de la medianoche parece la opción más probable, saludable y estable. Ni el centro derecha ni la izquierda y extrema izquierda han sacado lo suficiente para intentar gobernar. Ni el PP ha ganado como necesitaba ni el PSOE ha perdido del todo. Podemos ha irrumpido con fuerza, pero sin tomar el cielo, y a pesar de que 40 diputados, viniendo de la nada, es una cifra muy respetable, queda muy lejos de lo que Albert Rivera esperaba, y de lo que Ciudadanos tenía que lograr para poder tener una mayoría estable con el PP.

    ¿Quién es el verdadero ganador de las elecciones?

    El verdadero ganador de las elecciones fue el caos, el bloqueo, la ingobernabilidad, la España invertebrada políticamente, y ya no digamos moralmente. El pueblo, que tanta lecciones suele dar; la gente de a pie, que tanta dignidad se atribuye, ha dejado una España deshilachada, humillada, en el fango del colapso. Nuestra clase política es sin duda mejorable, no cabe duda, pero la nota que ha dado el pueblo español, usando de un modo tan caprichoso, tan pueril y tan absurdo el derecho democrático que tanto nos costó recuperar, ha sido de una mediocridad desmoralizante. Las elecciones en España las ha ganado la parálisis en un país que necesita avanzar y profundizar en las reformas, la demora en un país que tiene prisa, y la desazón cuando más falta nos hacía la moderación y la calma.

    ¿Quién es el verdadero perdedor?

    Ciudadanos fue ayer la gran decepción. Un Albert Narciso atiborrado de espejos vio, como la madrastra de Blancanieves, que había en el reino una chica más bella. Siendo un mal resultado el que obtuvo Ciudadanos, la suma con el PP da al bloque del centro derecha una ligera ventaja sobre el bloque de la izquierda y extrema izquierda. Aunque se hace muy difícil pensar en alguna alianza que los dos partidos pudieran tejer para alcanzar algún tipo de mayoría suficiente, es cierto que arrebatan a la izquierda la bandera de haber ganado las elecciones. A Ciudadanos se le ha hecho larga, muy larga la campaña, con el casi único argumento de la juventud y la buena presencia de Albert, y su falta de compromiso y de transparencia, queriéndose mantener en una ambigüedad imposible, ha recibido un severo castigo por parte de los españoles, otorgándoles muchos menos diputados de los que esperaban. Las ganas de cambio no se concretaron en Ciudadanos, sino en Podemos, y la parte socialdemócrata de votantes que las encuestas calculaban que pasarían del PSOE al partido naranja, al final se quedaron en el partido socialista, por lo menos en su mayoría.

    ¿Quién ha cometido el mayor error?

    El mayor error fue el de Pedro Sánchez, llamándole indecente a Rajoy. Sánchez ha procurado al PSOE el peor resultado de su historia y su situación personal ha quedado debilitada ante una posible gran coalición -es verdad que remota- entre socialistas y populares. Pedro Sánchez se situó en la marginalidad política con su insulto, y los votantes le han confirmado en esta lamentable posición. Si el PSOE cree que ha salvado los muebles, hay que decir que son unos muebles provisionales, atestados de termitas y que no llevan a ninguna parte. Son comprensibles los discursos animosos de las noches electorales, pero el panorma que le queda al Partido Socialista es realmente curioso, y si no entiende que sus pactos extravagantes le han traído a este erial, se continuará equivocando hasta que cualquier intento rectificación acabe llegando demasiado tarde.

    ¿Qué significan estas elecciones para Cataluña?

    La irrupción de la llamada nueva política -en especial de Ciudadanos- se defendía con el principal argumento de que los partidos nacionalistas no tuvieran la llave de la gobernabilidad ni pudieran hacer su «chantaje» particularista para favorecer uno u otro gobierno. Tal argumento se demostró ayer fallido, porque tanto ERC como la antigua Convergència estarían en disposición de exigir un referendo legal y vinculante a cambio de votar la investidura del candidato que acceda a tal demanda. Mal resultado de Democràcia i Llibertat, cuarta fuerza en votos, por detrás de Podemos, Esquerra y el PSC. Cataluña no será decisiva, porque no es imaginable que ningún gran partido acepte un referendo secesionista, pero continuarà, como casi siempre, estando ahí, y teniendo el número de diputados suficientes para inclinar la balanza.

    ¿Qué será de Sánchez?

    Pedro Sánchez podría ser presidente cuando todo el mundo le daba por amortizado. Por pésimos que fueran sus resultados -los peores del PSOE desde la recuperación de la democracia-, la aritmética parlamentaria indiscutiblemente le favorece, y con Podemos podría pensar en alguna suma. Habrá que ver si Pablo Iglesias mantiene su promesa de exigir un referendo sobre la independencia de Cataluña al partido que quiera su apoyo, y habrá que ver también si el PSOE accede. Sólo cediendo en este terreno podrían obtener los 17 diputados que a izquierda y extrema izquierda les faltan para los necesarios 176, y que mayormente tendrían que venir de Esquerra (9) y de Convergència (8). Es francamente difícil imaginar que Pedro Sánchez asuma tales proposiciones para ser presidente, pero es imposible creer que el PSOE se lo permitiera llegado el caso. Por ganas que haya en la izquierda de echar a Rajoy de La Moncloa, hay que ser realistas a la hora de calibrar las posibilidades de un pacto contra éste. En cualquier caso, Pedro Sánchez puede celebrar que va a sobrevivir a la noche electoral, lo que es mucho más de lo que vaticinaban las encuestas.

    ¿Quién ha cometido el mayor error? ¿Por qué?

    Con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunquorque en Roncesvalle había muerto a Roldán el encantado, valiéndose de la industria de Hércules, cuando ahogó a Anteo, el hijo de la Tierra, entre los brazos. Decía mucho bien del gigante Morgante, porque con ser de aquella generación gigantesca, que todos son soberbios y descomedidos, él solo era afable y bien criado; pero sobre todos estaba bien con Reinaldos de Montalbán, y máo del Carpio, pmaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo

    ¿España es de izquierda, centro o derecha?

    España ha demostrado ser un país mentalmente débil, incapaz de estar a la altura de los retos que nuestro tiempo plantea. Del resultado de anoche no se puede sacar ninguna conclusión ideológica, pero sí la idea que somos de carácter débil, que hemos perdido capacidad de sacrificio, que no hemos comprendido la gravedad del desafío al que en los últimos años nos hemos enfrentado, con un éxito, por cierto, más que notable. Hemos votado con desdén, como si estuviéramos en una fiesta de pijamas, sin tener en cuenta ningún principio de realidad y dejándonos llevar por la más clamorosa inconsistencia. Que los dos bloques más o menos ideológicos hayan quedado empatados, cuando unas políticas y unos partidos determinados nos sumieron en la crisis; y otras políticas y otros partidos muy distintos nos sacaron de ella, da una idea de la inmadurez política del pueblo español, y de que es inútil hablar en términos de derecha o izquierda sobre una sociedad que lo único que ha sido capaz de hacer es conducir a su país al precipicio.


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