12 January 2020 ~ 12 Comentarios

La rebelión de los “giles”

Por Carlos Alberto Montaner

Vi en Madrid una extraordinaria película argentina: “La Odisea de los giles”. La protagoniza Ricardo Darín. Se centra en el “corralito” y cuenta como el Estado despojó de su dinero a un buen número de ciudadanos, con el agravante de que los bien informados procedieron a desplumar a los “giles”, a los que nada sabían. El film narra la historia de un pequeño número de “giles” que no se resignaron y contraatacaron. No les cuento más por si deciden verla.

Dos años antes, hace un par de décadas, los ecuatorianos dolarizaron la economía. Lo acaba de recordar el economista venezolano José Cordeiro. Desterraron la moneda nacional como una solución in extremis a las constantes devaluaciones. Gobernaba, desesperado, Jamil Mahuad. Dos semanas más tarde abandonó el poder tras una rebelión de los cabecillas indígenas (apenas el 7% del censo nacional). En realidad, lo derrotó la crisis económica rampante que sufría el país.

Unos meses antes recuerdo haber acudido al país a defender la dolarización convocado por la empresaria Joyce Ginatta. No había otra forma de devolverles la confianza en Ecuador a los inversionistas, a los ahorristas y a toda persona sensata, como predicaba incansablemente esta singular mujer, a quien los ecuatorianos le deben el impulso original de la medida.

Andando el tiempo, en el 2007, comenzó a gobernar Rafael Correa, un populista consumado, amigo de Chávez y de Maduro, que no pudo hacerle más daño a la economía porque estaba sujeto por la camisa de fuerza de la dolarización. (Correa, por cierto, quien trató de revertir la dolarización, anda prófugo de la justicia ecuatoriana perseguido por los tribunales de su país).

Esto le agregó una cuarta característica al dinero en circulación: cuando la maquinita de imprimir billetes no está en poder de gobernantes irresponsables, se limita la cantidad de locuras al alcance de gentes que no entienden que el gasto público debe estar en función de la producción, la productividad y la capacidad de recaudar dinero sin destruir al sector privado.

Las otras tres características del dinero son las que recogen los manuales de economía: sirve para intercambiar cosas; es un depósito de valor para conservar ahorros y propiedades; y es una ‘unidad de cuenta’ para asignar los precios.

Los mallorquines, en el medievo, cuando tuvieron reyes, los obligaban a jurar “defender el valor de la moneda”. Eso me parece una señal de respeto con el esfuerzo ajeno. Los corralitos, las devaluaciones, o el aplaudir en el hemiciclo el incumplimiento de las obligaciones me parece terrible, ya sea cuando los diputados argentinos lo hicieron, o cuando el presidente Trump amenazó con “renegociar” la deuda contraída por su país (algo que, afortunadamente, no llevó a cabo). Eso, sencillamente, no es propio de estadistas serios.

Naturalmente, lo ideal es tener una moneda propia que se ajuste a la cambiante situación internacional. Suiza la tiene, pese a ser una economía relativamente pequeña, dadas la población y el territorio con que cuenta, pero en casi toda América Latina y en algunas naciones de Europa es preferible contar con una divisa alejada del gobierno de turno.

Es lo que le ocurría a España. He conocido el dólar a 50 pesetas y a 200. Eso quiere decir que los españoles duermen mucho más tranquilos gracias al euro. Saben que sus propiedades, sus ahorros o sus pensiones no se devaluarán súbitamente. Saben que, mientras exista la Unión Europea y el euro circule en 19 países (más Montenegro y Kosovo), entre ellos Alemania, Francia y Países Bajos, la divisa mantendrá una gran fortaleza.

Andrés Oppenheimer, uno de los grandes analistas de América Latina, veía con simpatía la dolarización de la región. Ya son tres los países dolarizados (Panamá, El Salvador y Ecuador). Tal vez les convenga a Venezuela, Cuba y, en menor grado, Argentina, aunque los dos países caribeños tengan que renunciar a sus disparatados modelos económicos.

En Venezuela, que tuvieron el año pasado 1.400.000 % de inflación, algo tendrán que hacer. En Cuba, no consiguen eliminar las dos monedas con las que estafan al país descaradamente. Una, en la que el régimen paga, que no sirve para adquirir casi nada; mientras en la otra cobra, e  intercambia por dólares o euros. Aviso urgente: o esos países adoptan una moneda fuerte o los “giles” se van a sublevar como en la película que acabo de ver.

12 Responses to “La rebelión de los “giles””

  1. Julian Perez 12 January 2020 at 1:27 pm Permalink

    >>Ya son tres los países dolarizados (Panamá, El Salvador y Ecuador).

    ¿En qué ha consistido exactamente esa dolarización? ¿Podría alguien que lo sepa explicarlo? No queda claro en el artículo. ¿Ha desaparecido la moneda nacional en esos países como desapareció la peseta en España? No tenía noticias de ello y me sorprende. No me parece algo posible. El euro fue precedido por una unión económica inexistente en este caso.

  2. Víctor López 12 January 2020 at 1:29 pm Permalink

    De hecho solo la “gilada” debe utilizar el peso argentino como activo patrimonial. Todo lo relacionado a bienes raíces, contratos a futuros, ahorros… se pacta en dólares. El país introdujo en el gobierno de Menem una dolarización similar a la de Panamá que tiene el balboa como moneda, el “error” argentino estuvo en emitir billetes con paridad. Panamá solo emite monedas, con lo cual no puede poner en riesgo el cambio pero salva su “dignidad y soberanía” jajaja. Hay que ver como se enojan en las oficinas públicas si uno dice “dólares” en vez de balboas, al fin son más inteligente o menos ladrones.

    También estuvo (o está) el curro del Sucre, una súper moneda inventada por Chávez para desbancar al dólar en las transacciones del ALBA, mercosur, CARICOM y algún otro invento. Lo menciono porque Argentina también se anotó con los Sucres jajaja. Cómo hemos vivido a los venezolanos! Los que la hicieron mejor fueron los Castro, digo los Castro porque los cubanos no vieron ni mierda de los vagones de plata que les robaron a los venezolanos. Bueno… pero al fin de cuentas “entre todos los pelamos con la cero” como dice el tango (o el Lazarillo de Tormes).

    Menos la Unidad Europea, creo que todos los países del planeta están dolarizados, al menos están dolarizados los individuos de todos los países que como decimos vulgarmente “están en algo”. Esto por supuesto favorece y ha favorecido a los EEUU, todos los estados y personas pagan con bienes y o servicio sus importaciones, pero los EEUU, al menos a niveles en los que interviene su administración, paga con papelitos. A los chinos por ejemplo, les entregaron dos millones de millones de papelitos impresos, por igual cantidad de bienes manufacturados. Muy buen negocio, se parece al mío de papelitos impresos (giclees) a cambio de dólares.

    Bueno, los americanos tienen una buena frase para los negocios, “las cosas valen, siempre y cuando haya un tonto dispuesto a pagar por ellas”, esto aplica también para todas las monedas, incluido el dólar. El oro… francamente no lo se.

    https://youtu.be/gCnJArqAj68

    Muy cordialmente.

  3. Víctor López 12 January 2020 at 2:13 pm Permalink

    Para matemático y asiduo lector esta algo flojo en economía , Julián. Es muy simple, por ley o decreto resuelve el país que su única moneda circulante será el dólar, y se implementa de la noche a la mañana. Por lo general las divisas de reserva (principalmente dólares) están en títulos o valores altos, por lo que se traen (en el caso de Salvador o Ecuador) unos aviones con billetes de baja denominación, la moneda de fracción también se importa pero puede emitirse a nivel nacional a partir de la puesta en marcha de la dolarización, y servirá solo para ese país del caso. Aunque paulatinamente van llegando los cent, por turismo, etc. Lo único que esto logra es la no emisión de papel moneda, pero si el país de cuentas se enreda con una deuda irresponsable para vivir sobre sus posibilidades y o robársela, igual caería en la suspensión de pagos, como el caso de Grecia (con el Euro) o Italia que no ha caído pero está al borde del desastre. Cordial saludo.

    • Julian Perez 12 January 2020 at 2:32 pm Permalink

      Pregunté, porque no sabía. Gracias por la respuesta.

      Efectivamente, no sé mucho de economía pero si hay algo peor que la ignorancia es la ignorancia supina. Nunca he tenido ningún reparo en reconocer que no sé algo.

      O sea, si he entendido bien en esos tres paises la moneda nacional ya no existe y la nacional es el dólar. ¿Es correcto?

      No sé de dónde se infiere que un matemático y asiduo lector tiene que saber de economía (o de física, o de química, o de biología, o de arquitectura, etc, etc, etc) 🙂 Los economistas deben saber algo de matemática pero lo contrario no es válido. Sería un falso modus ponens 🙂 Todos los economistas saben de matematicas. Sócrates sabe de matemáticas. Sócrates no tiene por qué saber de economía¨ Al igual que ¨Todos los perros son mortales. Sócrates es mortal. (Y no es perro)

  4. Cristian Vasylenko 12 January 2020 at 2:30 pm Permalink

    Muy estimado Carlos Alberto, con todo el respeto que le profeso, y mi comunión de ideas con las que Ud. sostiene, en esta ocasión ha equivocado con el ejemplo de “el corralito” argentino.

    En principio digamos que el estado argentino NO despojó a nadie de su dinero en esa ocasión. En realidad, como los políticos se han apropiado del estado desde hace unos 80 años, desde ese momento el estado / los políticos viven del robo contra el sector privado productivo.

    Pero no con “el corralito”, el que consistió en la restricción de disponibilidad de efectivo, para obligar al público a utilizar electrónicamente el dinero secundario (característico de la banca comercial fraccionaria con banco central, esa lacra instrumental para generar inflación).

    Otra cuestión fue la subsiguiente “pesificación asimétrica” (delictual salida del sistema de caja de conversión, mal llamado de “convertibilidad”), y la ruptura de todos los contratos. En suma: la masiva violación de los derechos de propiedad, la que constituye el mayor estrago doloso de la historia en Argentina (el de los Kirchner y su asociación ilícita fue el segundo en magnitud).

    Con todo aprecio

    Mg. Cristian Vasylenko

  5. Víctor López 12 January 2020 at 3:07 pm Permalink

    Mi confusión está en suponerlo enciclopedista, Julián. Digo esto sin ánimo de incomodarlo, es una comdicion propia de las personalidades curiosas, que en cierta forma padezco y proyecto en su persona.

    También doy por supuesto un manejo en las formas donde Pepito (el ello) tiene cabida, y hace al diálogo más ameno. No voy a restringirme en ese vocabulario con usted, si lo hiciera me sentiría mal.

    Cordial saludo.

    • Julian Perez 12 January 2020 at 3:14 pm Permalink

      No, no suscribo aquello de ¨hombre soy, nada humano me es ajeno¨ 🙂 Etoy más cercano a ¨solo sé que no sé nada¨ :). Da Vinci quizás podía darse esos lujos pero hoy en día ya no se puede. El Renacimiento se acabó hace rato.

      • Víctor López 12 January 2020 at 3:35 pm Permalink

        Es una necesidad formativa, Julián, no una pretención. El mismo Sócrates estudiaba persa (farsí supongo) poco antes de asumir su suicidio (él obligó al foro a condenarlo, había sido absuelto). Los hombres seguimos siendo los mismos, el que se expandió fue el conocimiento universal, y sigue haciéndolo en forma exponencial… para bien o para mal. Saludos.

  6. William J. Harris 12 January 2020 at 3:25 pm Permalink

    Ecuador está cumpliendo veinte años con una economía dolarizada.

    En medio de un continente conmocionado por la inestabilidad política propiciada por la izquierda de la región, Ecuador se ha mantenido con inflación baja y una moneda estable.

    Al momento de su desaparición, en 1999, la moneda ecuatoriana en tiempos republicanos, el sucre, pasó de 4 000 por cada dólar a 17 000, y llegó hasta los 25 000.

    La inestabilidad no solo económica, sino social e incluso emocional al despertarse cada día con un valor de moneda distinto llegó a su fin y se ha mantenido así por dos décadas.

    PanAm Post habló con Franklin López Buenaño, el economista denominado como «el padre de la dolarización» por el también economista Pablo Lucio Paredes.

    Aunque López prefiere llamarse el «protagonista intelectual de la dolarización».

    Junto a Joyce de Ginatta conformó el Foro Económico, compuesto por 20 economistas que apoyaron la dolarización en 1999.

    Recorrieron el país, debatieron a nivel universitario y se manifestaron en la radio y televisión para explicarle a Ecuador sobre la necesidad de cambiar de moneda.

    ¿Cuál fue su rol en la dolarización de la economía?

    Les cuento una anécdota personal, porque a mis años me puedo dar el lujo de la vanidad.

    Cuando el Gobierno de Jamil Mahuad les explicó a los congresistas (ahora se llaman asambleístas) por qué dolarizó, Alfredo Arizaga, ministro de Finanzas de entonces, exhibió mi libro:

    Por qué y cómo dolarizar, y que si querían saber más al respecto que lo consultaran.

    A lo que Juan José Pons (presidente del Congreso), que me había visto, dijo:

    Por ahí anda el autor.

    Acabada la sesión, Paco Moncayo se me acercó y me espetó:

    “Todo esto es por su culpa”.

    Me quedé mudo y no supe cómo responderle.

    ¿Fue necesaria la dolarización en Ecuador?

    Fue necesaria.

    Las expectativas inflacionarias se habían desbocado y ni la tasa de interés del 100 % fue suficiente.

    El 60 % de los pasivos de la banca estaban en dólares, sin contar con los que estaban “bajo el colchón”.

    Lo único que no estaba dolarizado era el salario y las pensiones jubilares.

    Detrás del telón, algunos exportadores e importadores tenían acuerdos de intercambio en dólares.

    Diríamos así:

    Un exportador entregaba al importador dólares y el importador entregaba sucres, esos dólares no ingresaban al Ecuador.

    No era posible cuantificar el monto de esos intercambios, pero me imagino que eran considerables.

    Cuando se dolarizó, los importadores ya no necesitaban de ese mecanismo y los dólares que ingresaron fueron un factor importante en la solidificación de la dolarización.

    Es más, la credibilidad que ganó el país contribuyó a que las exportaciones no petroleras y no tradicionales tuvieran un crecimiento excepcional.

    El factor exportador fue más fuerte que los ingresos de las remesas (lo cual quiebra el mito de que los migrantes han sostenido la dolarización).

    ¿Qué beneficios le ha traído la dolarización a Ecuador?

    El mayor beneficio fue social.

    Los sectores vulnerables:

    Empleados a sueldo fijo y pensiones jubilares.

    Las pensiones llegaron a 7 dólares mensuales.

    Los pobres y clase media baja no podían defenderse de la inflación porque sus ingresos eran menos que suficientes para cubrir sus gastos.

    Mientras que los de clases más altas tenían excedentes que les permitían comprar dólares.

    Los cambistas en las calles frente a los bancos abundaban, pues lo que se podía ahorrar llevaba a la gente a acopiar dólares.

    La reducción de la pobreza es la cifra más relevante de los beneficios de la dolarización.

    En contraste con los demás países de la región.

    ¿En qué se ha destacado Ecuador por tener esta moneda?

    En los primeros diez años todos los datos estadísticos demuestran que el crecimiento económico (un promedio del 4,7 %) estaba entre los más altos de la región.

    La estabilidad monetaria fue, en mi opinión, más importante que el factor de devaluación del dólar que impulsó las exportaciones.

    Es que eso de que la devaluación estimula las exportaciones es una falacia, porque si no el Ecuador de entonces, como Argentina y Venezuela de estos tiempos, habría sido tremendo exportador.

    Las devaluaciones siempre van acompañadas de inflación, son dos fenómenos concurrentes.

    Pongo un ejemplo de lo contrario, Hong Kong desarrolló sus exportaciones porque tenían un sistema de convertibilidad creíble, esto atrajo inversión extranjera dedicada a la exportación.

    La credibilidad y la estabilidad monetaria son factores mucho más fuertes que la devaluación.

    ¿Cuáles perjuicios trae estar dolarizado (exportar, etc.)?

    Los costos de “no dolarizar” son mucho más altos que las supuestas pérdidas en competitividad.

    En realidad, los costos más bien surgen por lo que no se hizo.

    Se debió eliminar el banco central (a propósito cuando fui invitado a ser miembro de la directiva del banco, muchos se opusieron porque yo iba a “apagar la luz”, y lo hubiera hecho).

    Y mucho más importante:

    No se cambiaron las leyes bancarias para permitir una integración financiera, como lo es Panamá con más de 80 bancos internacionales.

    La competencia hubiera causado la reducción en los costos bancarios (tasa de interés y cargos) de lo cual se quejan muchos “influencers”.

    ¿Le recomienda a otros países dolarizar?

    Vemos que Venezuela y Argentina están sufriendo hiperinflaciones.

    Los desmanes en Chile devaluaron su moneda.

    En compañía de coautores escribimos un libro de por qué y cómo dolarizar Bolivia y Honduras.

    Conversando con el ministro de Finanzas de Nicaragua en el Gobierno de Violeta Chamorro, me confesó que de haber sabido lo de la dolarización, es lo que hubiera hecho para remediar la hiperinflación del Gobierno sandinista.

    En otras palabras, mi recomendación es que por las incertidumbres, que sombrean la región, la dolarización es la mejor barrera para defenderse (a los pobres sobre todo) de las crisis políticas que pueden suscitarse por la violencia de las manifestaciones.

    La estabilidad monetaria es un escudo contra las crisis políticas o sociales.

    Sin ir más lejos, en el Ecuador se derrocaron dos presidentes y en octubre del año pasado las manifestaciones fueron violentas, eso sin duda hubiera causado una devaluación.

    No pasó.

    Mientras que en Bolivia y Chile sí sufrió su moneda.
    https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2020/01/10/ecuador-dolarizacion-politica/?fbclid=IwAR3rDZn2PvONV1Kbj7PWMIb1C39CKMLMc2-HkzQaXZn8tk_fomka5ztxp98

  7. Víctor López 12 January 2020 at 4:27 pm Permalink

    Es relativo, William. En el Salvador la dolarización no favoreció el crecimiento. También hay que tener en cuenta que las economías que vienen del sótano crecen con un porcentaje mayor, pero a medida que tocan techo se ralentizan. El patrimonio social de un país es el principal activo para el desarrollo o la ruina del mismo. Paises de latinoamerica con buen activo social, debido a los “vasos comunicantes” de la migración pauperrima se deterioran paulatinamente, derivando hacia un común denominador que para peor provoca la salida de sus mejores cuadros. Con todas las limitaciones que implica, soy partidario de la dolarización en América Latina, excepto Brasil al que por su gran mercado interno lo desfavorecería. Saludos.

  8. Manuel 12 January 2020 at 8:31 pm Permalink

    La pueden ver acá, la peli:

    https://youtu.be/dppMMK4vRu8

    • manuel 13 January 2020 at 12:14 pm Permalink

      esto fue un chiste. para ver la peli hay que ir al cine


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