03 December 2019 ~ 4 Comentarios

Las memorias de Carlos Alberto Montaner

Por Uva de Aragón

Carlos Alberto Montaner ha publicado sus memorias. Escribió “Sin ir más lejos” porque a finales de 2017 –lo cuenta en el último capítulo— le dieron un diagnóstico médico y creyó que iba a morirse. Me parece que se precipitó y que lo más probable es que la medicina moderna lo mantenga vivo y activo por bastantes años más. Esa prisa ha tenido algunas consecuencias positivas. Montaner nos narra su vida con una sinceridad conmovedora. Se desnuda. No es un exhibicionista erótico. Es un alma triste. Un cubano a quien le duele Cuba de forma obsesiva. Un hombre que a menudo confiesa sus equivocaciones. Un ser humano que desea cuadrar la caja, halagar a sus parientes y amigos, enterrar rencores, menos uno que puede más que él: el que siente por los hermanos Castro y por todos los que colaboraron o aún lo hacen con el gobierno de La Habana.

Más de una tercera parte de las 400 páginas que tiene el volumen, publicado por Debate, del grupo editorial Penguin/Random House, está dedicada a su vida en Cuba. Antecedentes de familia; amores y desamores de sus padres; distintos barrios y escuelas; su encuentro, noviazgo y boda con Linda, ambos adolescentes, y el nacimiento de su hija Gina; su breve ilusión con el proceso revolucionario; conspiraciones, prisiones, fugas, asilo y la larga estancia en la embajada de Honduras con interesantes personajes, conforman esta primera etapa de su existencia. Hay temas espinosos, pues es sabido que la relación del autor con su padre fue conflictiva. En sus memorias, Montaner intenta ser justo, incluso generoso. Donde hay heridas, las alivia con alguna anécdota divertida, alguna frase ingeniosa. Estas primeras páginas fueron las que más disfruté, tal vez por ser la época de la vida del autor que menos conocía, o quizás porque con el paso de los años se suele evocar la infancia y la adolescencia con una mirada benévola, que embellece los recuerdos.

El libro, escrito cronológicamente muestra un hábil manejo del tiempo, pues las experiencias a menudo cobran otra dimensión con vivencias y conocimientos adquiridos más tarde. Con la perspectiva que da la edad, el autor recrea su llegada a Miami, su estancia en Puerto Rico y su larga residencia en España. Aunque hace algunos años que está radicado en Miami, no precisa un regreso a la ciudad donde comenzó su largo exilio. Todas las memorias están salpicadas con su innato sentido del humor, recurso efectivo, además, para aliviar tensiones y velar sentimientos.

Montaner cuenta sus experiencias como profesor, editor, periodista, escritor, activista político. Describe a multitud de personajes célebres con los que tiene amistad –Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza—y a otros a quienes conoce o con quienes se entrevista varias veces como Gabriel García Márquez, Guillermo Gortázar, Carlos Salinas de Gotari, y muchos más. Dedica largos párrafos a infinidad de amigos cubanos, y a las historias de sus éxitos e incluso los de sus hijos. En cierta forma, estas memorias son también las del exilio, sus logros y su único fracaso: no haber podido cambiar el régimen en Cuba.

El hilo narrativo vivencial a menudo se desvía hacia lo histórico y lo político. Mientras que las páginas de lo observado de primera mano, tal como la transición española y el derrumbe de la Unión Soviética, tienen el calor y el sabor de lo vivido, las de historia de Cuba pueden en ocasiones parecer carentes de rigor. Como el mismo Montaner aclara en los primeros párrafos “las memorias no son estudios históricos, sino el reflejo de las percepciones…” Se trata, como sucede siempre en el género, de un texto subjetivo.

Le auguro a Carlos Alberto varios años más de vida útil. Con todo, me alegra que haya escrito este libro ahora. Descubre a un hombre modesto y generoso, a quien no le ha bastado la felicidad personal y familiar, los éxitos, los viajes y la comodidad económica para ser feliz. Montaner es un intelectual reconocido internacionalmente. Cuenta en su haber con una copiosa y meritoria obra literaria que sin duda perdurará. En una Cuba democrática pero de limitados horizontes, ¿hubiera ido más lejos? Nadie lo sabe. Pero hay un hecho innegable: su angustia por los destinos de la tierra que lo vio nacer ha sido una pesada carga de la que no logra aliviarse. Con sus memorias, nos brinda un libro adolorido, que refleja además la locura monotemática de muchos exiliados. Me ha dejado un sabor amargo.

Carlos Alberto Montaner hablará de “Sin ir más lejos” en conversación con su hija, la periodista Gina Montaner, el jueves, 12 de diciembre, a las 8 pm., en Books and Books, 265 Aragón Avenue, en Coral Gables.

4 Responses to “Las memorias de Carlos Alberto Montaner”

  1. Nicolás Águila 3 December 2019 at 2:38 pm Permalink

    ¡Enhorabuena, maestro Montaner!

  2. Víctor López 3 December 2019 at 3:37 pm Permalink

    Memorias que bien podría llamarlas “los mil casos perdidos”.

    Tal vez lo adquiera para referencia y comparación con mi vida (asunto de viejos esto).

    Felicidades, Carlos Alberto.

  3. Orlando Martinez 3 December 2019 at 7:16 pm Permalink

    Gracias Maestro por conservar su cubania!

  4. Armando Añel 6 December 2019 at 4:07 am Permalink

    Un gran hombre, un gran escritor, un político de los que “ya no se usan” en tiempos de disparate y difamación. Excelente texto.


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