17 June 2017 ~ 2 Comentarios

Los extravíos de un ego

Por Plinio Apuleyo Mendoza

¿Dónde y cuando empezaron los males que hoy nos aquejan? Con perdón de economistas, politólogos e historiadores, yo diría que quien mejor podría explicarlo es un psiquiatra. Solo este profesional puede mostrar cómo los extravíos de un ego, encandilado por un afán de alta figuración, llevaron a Juan Manuel Santos, una vez elegido, a darle la espalda al expresidente Uribe y a  su política de seguridad democrática que  tan buenos resultados estaba dando.

Ese mismo ego, incapaz de aceptar sombras y eclipses, lo llevó a lograr al precio que fuera un acuerdo con las Farc, a fin de presentarse ante el mundo como el único presidente que había logrado poner fin en su país a cincuenta años de una guerra interior. Los comandantes de esta narcoguerrilla no tardaron en ver en el empeño de Santos su debilidad y se aprovecharon de ello para imponerle sus más atrevidas exigencias y fiscalizar en pie de igualdad con el gobierno su seguro cumplimiento.

El costo del acuerdo de paz y el descuido de muchos otros problemas nacionales dieron lugar a los desastres en que anda sumergido el país: inseguridad; fallas en la educación y la salud; desaforado gasto público en burocracia, publicidad oficial y toda suerte de prebendas a la vieja clase política para lograr su apoyo al gobierno; altísima deuda externa; ausencia de la inversión extranjera  por cargas tributarias; alza de tres puntos en el IVA que afectó gravemente a los sectores populares y a la clase media. Finalmente, la falta de recursos y el incumplimiento de promesas oficiales para atender reajustes de salarios y los servicios básicos en poblaciones de extrema pobreza del Pacífico, han creado un agitado clima social sembrado de paros y protestas y explosivas movilizaciones cívicas como la que tuvo lugar en Buenaventura, con saqueos y cuantiosas pérdidas.

Toda esta crisis no es ajena al poder y al costo de los inquietantes beneficios otorgados a las Farc en el acuerdo de paz. Una extraordinaria conferencia que le escuché a José Félix Lafaurie revela cómo están logrando las Farc un extenso control territorial. Al tiempo que el Fondo de Tierras les aseguran tres millones de hectáreas, quedarán bajo su influencia la expropiación de zonas y baldíos por supuestos motivos de interés social o pretextos ecológicos. A lo anterior se agrega otra fórmula de restitución de tierras, las llamadas Zonas de Reserva Campesina (ZRC), propietarias de nueve millones y medio de hectáreas, que gozarían de plena autonomía política, económica y judicial.

Para el cumplimiento de estos puntos de vital importancia se ha creado una Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación de la Implementación de los Acuerdos, compuesta por tres miembros de las Farc (Iván Márquez, Pastor Alape y Jairo Quintero) y tres del Gobierno (Sergio Jaramillo, Rafael Pardo y Juan Fernando Cristo). Su poder será absoluto e inapelable en las confiscaciones y reparto de propiedades. En caso de empate en torno a cualquier atrevida decisión, el desempate lo harían los países garantes del proceso, Cuba y Noruega. Obviamente, todo esto pondrá en riesgo la propiedad privada. Para colmo, el control territorial de las Farc les asegurará corredores estratégicos para el narcotráfico y la minería ilegal.

Otro alarmante paso hacia el poder lo están dando las Farc con la JEP. Peligrosos terroristas han quedado recientemente en libertad, como es el caso de alias ‘Pedro’, autor del atentado al Club El Nogal;  ‘Richard’, condenado a 60 años de cárcel por el secuestro de los diputados del Valle,  “Bronco” y ‘Gafas’, el carcelero de Íngrid Betancourt. Mientras estos inusitados beneficios se les otorgan a las Farc, a un Diego Palacios y a los militares  se les está obstaculizando o negando su solicitud de libertad.

Hay, pues, razones de sobra para temer que el ego triunfalista del presidente Santos nos esté llevando fatalmente por un camino como el de Venezuela.

2 Responses to “Los extravíos de un ego”

  1. Ramiro Millan 17 June 2017 at 7:44 pm Permalink

    Humildemente,en mi blogs y el libro ofrecido en él, intento destacar la enorme y extraordinaria importancia tiene lo que de manera insuficiente se designa muy escuetamente con el término ego (otras veces se hace referencia, también insuficientemente con los términos naturaleza humana).
    En realidad, para mí particular interpretación, se trata de la consecuencia de un complejo instinto que busca que los demás adviertan la presencia de nuestro EGO.
    Y la forma típica y eficiente de lograrlo es mostrando superioridad respecto de los demás.
    Superioridad económica es el mecanismo más utilizado y otras veces superioridad de poder (generalmente van asociados en los países subdesarrollados donde no hay instituciones judiciales eficientes como consecuencia de culturas cívicas ineficaces para obtener una organización social eficiente).
    Hitler, Alejandro Magno, Temugdin, Stalin, y un extraordinariamente largo etcétera, son ejemplos de individuos que no encontraron mecanismos psíquicos eficientes de adaptación que les permitiera compartir la vida con otros que exhiban riquezas o poder superiores.
    Todo aquel individuo que pueda ser poseedor de un ego que se muestre superior era para estos individuos, alguien a quién se debía superar.
    Aunque estos conceptos puedan parecer anecdóticos, no se puede ignorar que estos hombres totalmente dominados por las exigencias de este primitivo mecanismo instintivo, le dieron forma y dirección, nada más y nada menos, que a la historia global.
    De hecho, absolutamente todos los políticos son movilizados por esta pulsión.
    Necesitan destacarse para obtener un equilibrio emocional que los contenga.
    Es éste instinto el que moviliza al animal homo sapiens.
    Es la acción de este instinto la que se traduce en la “egoísta ambición por obtener ganancias que finalmente redunda en beneficio para todos” ¿recuerda?
    Concepto básico y elemental del sistema económico capitalista de mercado.
    Y en mi blogs y libro, asocio a este instinto el análisis de la cultura (recordando que las dos son subconscientes en su actividad la mayoría de las veces).
    Porque de esa combinación depende que el instinto sea provechoso para el desarrollo o no.
    Como ejemplo paradigmático se puede mencionar la enorme diferencia que surge de esta combinación en la actividad de los políticos.
    En los países desarrollados con una cultura cívica que presiona para que los ciudadanos cumplan las normas y reglas, hacen a las instituciones eficientes, entre ellas a las instituciones judiciales.
    Por este fundamental motivo, los que buscan destacar su ego mostrando poder, deben adecuarse a las leyes y por tanto abstenerse de intentar demostrar superioridad económica mediante la corrupción en la función pública.
    Exactamente lo opuesto ocurre en los países subdesarrollados donde sus culturas cívicas hacen ineficientes a las instituciones y por tanto no resisten a la tentación y presión ejercida por este instinto para que puedan mostrar, no solamente superioridad de poder, sino también económica (es característica la competencia por quién es más millonario que el otro en estas comunidades).
    En fin, instinto y cultura.
    Dos cuestiones muy raras veces exploradas pero que definitivamente, juntas deciden el destino de los pueblos.

  2. Efraín Montero 18 June 2017 at 10:14 am Permalink

    El presidente Juan Manuel Santos está capturado, sin confesarlo, por el marxismo cultural, mal que aqueja a todas las izquierdas, confiesas o no.


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