16 November 2012 ~ 5 Comentarios

Los fabricantes de burbujas

por Carlos Alberto Montaner

Correa

(FIRMASPRESS) Los ecuatorianos muy pronto tendrán que escoger nuevamente a sus gobernantes. Deberían mirar cuidadosamente cuanto sucede en Europa y llegar a sus propias conclusiones.

Las calles de media Europa están llenas de personas encolerizadas contra los recortes en el gasto público. El gasto público los está matando, pero, como todos los adictos, no quieren, no pueden o no saben reducirlo.

En España y Grecia –sobre todo en Grecia—se trata de una protesta violenta y masiva. Nadie quiere oír hablar de austeridad y mucho menos de ser despedidos y unirse a la enorme masa de desempleados. Es comprensible, pero triste.

Los sindicatos amenazan con el puño cerrado y juran que no les quitarán “las conquistas sociales” ni permitirán que se desmantele el“Estado de bienestar”. No importa que no haya dinero para costearlo. En estas situaciones se renuncia al sentido común. Es demasiado incómodo.

El espectáculo no es nuevo. Cada cierto tiempo estalla una burbuja, se destruyen millones de puestos de trabajo, la economía toca fondo, la sociedad se convulsiona, el Estado, severamente cuestionado, entra en crisis, los gobiernos ruedan uno tras otro y el conjunto de la sociedad se empobrece.

Si no se puede evitar la crisis, lo que sí parece posible es limitarla y salvar al Estado de los efectos deslegitimadores de esas contracciones brutales. ¿Cómo? Manteniendo al sector público pequeño, ágil y costeable, alejado de compromisos económicos insostenibles en épocas de vacas flacas.

Casi la fórmula contraria a cuanto hace el señor Rafael Correa en su país. En su momento, Correa provocará una de esas crisis. Es un fabricante nato de burbujas públicas. Se ve venir.

No se puede mantener indefinidamente un elevado gasto público junto a un deficiente aparato productivo y suponer que no tendrá consecuencias. Eso fue lo que sucedió en parte de Europa (o en Argentina hace unos años y ahora mismo).

Y lo asombroso es que para aprender a gobernar el señor Correa no tiene que mirar fuera de las fronteras de Ecuador. Todo lo que tiene que hacer es examinar lo que sucede en Guayaquil, la mayor y más poblada ciudad del país.

Mientras el presidente Correa insiste, para todo Ecuador, en el camino populista del estatismo y el clientelismo, que es una especie de burbuja segregada por el gobierno para conquistar votos, la ciudad económicamente más importante de la nación, Guayaquil, su gran puerto comercial, marcha en sentido contrario guiada por un alcalde muy popular, el abogado Jaime Nebot, quien, por cierto, no aspira a la presidencia del país, sino a seguir siendo un funcionario eficaz al servicio de sus conciudadanos.

Nebot, desde hace 12 años, no gasta más del 15% del presupuesto en salarios y gastos fijos. El 80 restante lo dedica a inversiones en obras y servicios, poniendo especial cuidado en las necesidades del pueblo llano. No más del 5 se asigna a pagar una deuda minúscula.

Hoy Guayaquil tiene menos empleados que hace doce años: sólo 3.900 para una ciudad que pasa de los 3.500.000 habitantes. Apenas 1 por millar de vecinos. No obstante, la ha dotado de agua y alcantarillado, aeropuerto novísimo, trasporte público, parques, balnearios, hospitales, ha construido un hermoso malecón, ha reparado todas las escuelas y las ha surtido de libros y computadoras. Guayaquil, que antes era una ciudad fea, sucia y atrasada, hoy es grata, moderna y limpia.

Naturalmente, tiene problemas, como la creciente inseguridad, pero todavía está a años luz de mataderos como Caracas o San Pedro de Sula.

Esta resurrección ha sido posible mediante un mecanismo que debiera emplear el Estado a la escala nacional: la concesión. La alcaldía de Guayaquil describe lo que necesita y la empresa privada compite por brindar el bien o el servicio licitado. Si pierde plata, es cosa suya. Si la empresa no hace bien su trabajo o incumple lo pactado, se le sustituye.

Los empleados que no tiene el Estado, los contrata la empresa privada para brindar esos bienes y servicios que todos requieren, pero tienen que ser productivos y rentables para poder subsistir en un mundo regido por la competencia.

El Estado, ya se sabe, no es un buen empresario. La empresa pública suele ser una fuente de corrupción y malos manejos administrativos. Los políticos, además, rehúyen cualquier conflicto laboral. Como pagan con dinero ajeno, no suelen ser exigentes. Buscan votos y popularidad, no eficiencia ni buen servicio. Por eso dilapidan cantidades astronómicas.

Los ecuatorianos, antes de votar, deben mirar a Europa y, sobre todo, a Guayaquil. Es lo prudente.

5 Responses to “Los fabricantes de burbujas”

  1. kalida jelnandes 18 November 2012 at 12:27 am Permalink

    los pueblos lamentablemente son tontos senor Montaner.

  2. Cubano-Americano 18 November 2012 at 5:35 pm Permalink

    Eso es cierto,,todo lo que el estado toca..lo convierte en sal y agua..las asociaciones publico privadas dan mas frutos..pero tambien los sindicatos y los que piensan con el hemisferio cerebral izquierdo y viven en la derecha crean muchas dificultades..piues no dejan gobernar y cuando les toca a ellos no lo saben hacer…bueno por Guayaquil..por lo menos saco la cara por Ecuador.

  3. fernando comas 19 November 2012 at 3:29 pm Permalink

    El bienestar social requiere una estabilidad y constante aumento del potencial economico. Mas empresas eficientes, mas creacion de valores,de empleos, etc. Tambien es necesario, a mi juicio, evitar burbujas especulativas, establecer un necesario control sobre la especulacion irresponsable que produce crisis sin una base real. Concuerdo que el Estado como empresario es infuncional, pero deben existir algunos controles sobre la especulacion irresponsable y libertina cuyo unico fin es lucrar “a como sea” sin tomar en cuenta los intereses de las personas, los paises y, regiones enteras del planeta. Ahora, con la economia globalizada, todo este descontrol puede ser una bomba!

    • Maximiliano Herrera 21 November 2012 at 6:31 pm Permalink

      Estoy de acuerdo con eso. Hay instrumentos financieros muy complicados y sombrios a la vez que se basan en altisimas palancas.
      Las opciones no son otra cosa que apuestas, parecen a los bookmakers, trabajan casi de la misma manera. Usted apuesta que al vencimiento de tal dia, digamos 15 de diciembre tal accion o bono valga tanto y puede ganar X veces (con las palancas) o perderlo todo.
      Ademas esas ventas al descubierto son algo contrario a la logica del mercado , en la realidad yo no puedo vender algo que no poseo y volverlo a comprar. Teoricamente es como yo te pido un telefono prestado , lo vendo a una tercera persona , lo vuelvo a comprar (o ese mismo o uno identico) a un precio menor (si tengo suerte que el producto baja de precio) y te lo devuelvo quedandome con las ganancias, para ello te pago un pequeno interes. No es algo muy aplicable a la realidad. Y las palancas aun menos. Es obvio que con ese sistema de palancas se forman burbujas espantosas. Cada dia en el mercado financiero da vuelta una cantidad de dinero una docena de veces mas grande del PIB mundial. ? Como diantres puede ocurrir eso ? Con esa genialidad de las palancas. Tambien los “futures” de cierto productos basicos como trigo, cafe, arroz no se deberian transar para quien no pertenece a esos comercios y solo va a comprar una opcion sin nunca almacenar el producto. El precio del arroz dependera de varios factores cuales cosechas, precio de mano de obra de los paises productores, costos del transporte, etc…pero en efecto el precio los crean especuladores que nada tienen que ver con ese comercio y que nunca van a tocar el producto. Eso no es muy apegado a la realidad del mercado. Por eso cuando hay gente que dice que el mercado es malo yo les contesto que esos productos sombrios que causan trastornos en las finanzas, no tienen que ver con el mercado real, son instrumentos de la llamada “new economy” creados especificamente para los especuladores.
      Pero recuerda algo mi amigo, los “chacales” de la finanza, los grandes especuladores atacan donde ven debilidades y problemas, no van a atacar -por ejemplo- el bono del gobierno aleman porque se arriesgarian quebrar la cabeza contra la pared. Los problemas economicos no son creados por ellos, digamos que pueden ser empeorados pero no creados de la nada.

  4. Maximiliano Herrera 21 November 2012 at 6:14 pm Permalink

    No solo a la gente le falla el sentido comun, sino le falla la aritmetica.
    Los griegos, italianos y espanoles pretender obtener X beneficio igual que los alemanes y escandinavos produciendo solo una minima parte de lo que producen sus vecinos. Les falla la aritmetica basica de la escuela primaria, o a lo sumo, cuando hay que sacar alguna cuenta un poco mas complicada con entradas, perdidas, etc..digamos el algebra de la escuela secundaria. Hablan peste de sus gobernantes y a la vez quieren un estado mas fuerte. Les falla la logica elemental. Me toca decir que esas personas demuestran una bajisima inteligencia y aun menos cultura. De otra manera esos tirapiedras tendrian ideas y propuestas mas serias y coherentes.


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