03 December 2017 ~ 12 Comentarios

Maduro, el empecinado

Por Carlos Alberto Montaner

Nicolás Maduro se postulará otra vez en el 2018. Ha dicho que confía en el voto del pueblo. No es cierto. Confía en los técnicos en computación, maestros en la prestidigitación digital, y en ese inefable personaje, como de cómic, Tibisay Lucena, famosa por multiplicar los votos, y en su obsecuente combo de cómplices electorales, capaces de hacer elegir presidente a un moribundo, a un chófer de autobuses, o a una caja de zapatos si se lo exige el guión chavista.

Maduro, que lee las encuestas, sabe que en el último Datanálisis obtuvo el 17% de apoyo, con tendencia a la baja, mientras el 80% de los venezolanos lo rechaza de manera creciente, y la cifra aumenta en la medida en que empeora el abastecimiento y aumenta la inflación. Tal vez a estas alturas de la miseria ya él ha bajado del 15 y su régimen debe tener el apoyo de un porcentaje más o menos similar, como demuestra la regañina televisiva de alguien como José Vicente Rangel.

Es perfectamente natural que así sea. Los venezolanos pasan mucho trabajo. No ignoran que en el futuro escaseará todo, menos las infinitas incomodidades impuestas por el chavismo. Saben que en los últimos meses las importaciones se han reducido a la mitad, dato terrible en una sociedad que trae del exterior casi todo lo que necesita para vivir, dado que han cerrado ocho mil empresas por la imposibilidad de obtener insumos. Mañana, intuyen, será mucho peor que hoy.

Maduro, no obstante, inasequible al desaliento, confía “en la democracia y la libertad como valor supremo de nuestra patria”. Cuando Nicolás se refiere a “su” patria habla de Venezuela, donde transcurrió su adolescencia, y no de Colombia, donde nació, o de Cuba, donde tiene su pequeño corazoncito. Nada de eso.

En rigor, Maduro y sus secuaces desconfían de la oposición porque saben que pueden acabar en la cárcel por una cadena de delitos que va desde el peculado –en ese país se han robado trecientos mil millones de dólares-, hasta el tráfico de cocaína, pasando por el lavado de dinero, la violación de los derechos humanos y hasta la tortura y el asesinato de opositores.

El problema es que la oposición no tiene fuerza para despojarlos del poder ni ellos para sostenerse mucho más tiempo. Los opositores son considerablemente más que los chavistas, pero Raúl Castro le ha explicado a su discípulo Maduro que en ese tipo de regímenes la autoridad no se mantiene mediante el consentimiento de los gobernados, sino por las actividades de la contrainteligencia y por el resto de los mecanismos de avasallamiento.

Basta tener el control del discurso, del aparato de propaganda, el respaldo del cucarachero comunista internacional, desde Podemos en España hasta las FARC colombianas, más ese 0.5% de la población (150,000 personas en Venezuela), incardinadas en la policía secreta, omnipotente y omnipresente, que está en todas partes y en ninguna,  como un Dios implacable y malo, aviesamente dedicado a inmovilizar a toda la población por la entrepierna.

Pero, tras el agravamiento de la crisis económica, los saqueos y la inconformidad con la presencia insolente de “los cubanos”, Maduro conoce la secuencia de los hechos que ocurrirán el día que algunos hombres armados, militares o civiles, se le enfrenten al régimen: tomarán un cuartel con el beneplácito de los soldados (o acaso serán ellos mismos), repartirán las armas al pueblo, y la estructura de poder se fracturará vertical y horizontalmente.

¿Qué pueden hacer el chavismo lúcido y la oposición sensata para evitar el desplome del país en el caos y la descomposición? Hay una docena de caminos. Pueden sentarse a pactar seriamente una transición real a cambio, acaso, de una moratoria judicial como la sucedida en Chile tras la salida de Pinochet, o en Nicaragua cuando Violeta Chamorro fue electa y comenzó el desguace del primer sandinismo.

Para esos fines son utilísimos los mecanismos electorales. Así, ordenadamente, sin sangre ni violencia, se acabó el comunismo en Centroamérica y en Europa, o el nacional-catolicismo en España, una forma de fascismo light, pero la clave está en respetar la voluntad popular y –por ahora—no hay el menor síntoma de que Maduro admita esa posibilidad. Está empecinado.

12 Responses to “Maduro, el empecinado”

  1. beatriz bernal 3 December 2017 at 3:52 pm Permalink

    Muy bueno, CA, Espero que este comentario tellegue, porque soy bastante chafas en esto de Facebook

  2. Luis Moreno 3 December 2017 at 6:07 pm Permalink

    En Venezuela y fuera de ella, los venezolanos, muy arrogantes y enfatuados ellos, creo que debido a la riqueza que poseía el país, jamás escucharon las voces de otros con mayor experiencia, sobre todo la de los cubanos del exilio, sobre lo que les pasaría. Estaba clarísimo desde casi el mismo inicio, pero “nadie escuchaba”. Ahora a joderse, que todavía las cosas se pondrán mucho, muchísimo, peor de lo que son hoy. Wait and see

  3. hector l Ordonez. 3 December 2017 at 7:11 pm Permalink

    Ojala que en este blog,se toquen temas de mas interes para los que viven en los Estados unidos.

    • Ramiro Millan 4 December 2017 at 7:00 am Permalink

      Amigo Héctor, mi impresión es que en los países dónde las instituciones funcionan con eficiencia, generalmente la razón se impone en las decisiones relevantes y por tanto la previsibilidad y el sentido común hacen poco atractivo los problemas a los que están expuestos y por tanto de poco Interés general.
      ¿De qué puede ser noticia Noruega o Dinamarca o Suiza o Alemania?
      EEUU se parece bastante salvo la problemática migratoria.
      Sin embargo, hoy existe un drama que puede adquirir dimensiones catastróficas y debe ser examinada y discutida en detalle en cuanto medio exista, me refiero al problema norcoreano que afecta directamente a EEUU.
      Vi videos dónde se observa a pobladores norcoreanos mostrar un odio total y absolutamente irracional hacia los EEUU producto de una total y absolutamente psiquiátrica política alienante del régimen.
      También pude percibir reacciones parecidas en individuos que evidentemente pertenecen al sistema de poder.
      En ningún lugar ví o leí una sola noticia que tenga en cuenta este riesgo bestial, me refiero a que en manos de tipos totalmente locos hay armas nucleares con misiles de largo alcance y con un odio irracional hacia ese país.
      Es más, en cuánta noticia se lee, se intenta destacar que a pesar de verse como un gordito loco, en realidad es tan racional como cualquier otro gobernante.
      ¿Cómo se puede ser racional o normal después de vivir tantas décadas de mentiras, falsedades, hipocresías, cinismos y contradicciones y de la manera más exagerada posible un humano puede estar expuesto?
      ¡Cuidado!

      • Julian Perez 4 December 2017 at 8:35 am Permalink

        Amigo Ramiro

        >>¿De qué puede ser noticia Noruega o Dinamarca o Suiza o Alemania? EEUU se parece bastante salvo la problemática migratoria.

        Bueno, no exactamente… No sé qué pasará en Noruega o Dinamarca pero aquí en USA, en estos tiempos, los ánimos están demasiado caldeados, la crispación es inmensa y no se puede hablar de casi nada sin que haya alguien del otro grupo que te salte al cuello. Hay temas de los que ya ni hablo (salvo en foros como éste) para conservar amistades. Y cuando uno no compra ningún paquete completo y es, como decía Kafka ¨desconfiado, según la vieja tradición judía¨ (aunque no soy judío) pues te pueden saltar al cuello los dos bandos.

        Lo que antes podía ser una simple diferencia de opinión ahora suele degenerar en insultos personales y descalificaciones. ¿A dónde se ha ido eso de ¨Sticks and stones may break my bones, but words will never break me¨. Intolerancia parece ser el signo de nuestros tiempos. La gente se ofende por cualquier cosa.

        En vísperas de la Guerra Civil había un tema divisivo: la esclavitud. Ahora lo que cuesta encontrar es un tema que NO sea divisivo: religión, inmigración, control de armas, taxes, aborto, matrimonio gay, símbolos nacionales, estatuas históricas, escuelas charter… (y no he agotado la lista)

        • Ramiro Millan 4 December 2017 at 10:45 am Permalink

          Amigo Julián
          Como siempre aportando sensatez, moderación y claridad con sus comentarios.
          Y evidentemente, EEUU tiene temas para discutir de sobra.
          Se desprende de sus palabras que en EEUU existe lo que acá en Argentina denominamos “la grieta”.
          Tan dañino que deberían estar reservadas situaciones como esas a los países subdesarrollados.
          Realmente me llama poderosamente la atención.
          En fin….

  4. menendag10 (Pericles) 3 December 2017 at 8:08 pm Permalink

    La posibilidad de que el Chavismo fracasado pierda el poder en Venezuela, a pesar de sus maniobras para la sobrevivencia, es un hecho tan evidente que no necesita argumentaciones convincentes ni reiterativas. Son las leyes inexorables de la Dialéctica en el escenario de la historia.
    Mi gran preocupación es el relevo. Esa oposición que convive, se reúne, acepta elecciones para alcanzar cargos y acude a citas para encontrar soluciones mutuamente satisfactorias, tiene una imagen demasiado pragmática. Me recuerda demasiado a los viejos partidos Venezolanos, previos al Chavismo. Bastante alejados en su tiempo de el patriotismo, la honestidad administrativa, la preocupación por los desposeídos….en fin, la clásica Democracia Representativa Latinoamericana que habitualmente, en realidad, solo representaba sus intereses personales y los de su clase. Indudablemente, menos malo que el Socialismo del Siglo XXI, que hace mucho, junto a sus homólogos precedentes confirmó mi credibilidad en Cicerón, cuando expresó:

    La igualdad entendida como igualitarismo es la peor de las desigualdades

    Pericles

  5. Ileana Ravelo 4 December 2017 at 2:42 am Permalink

    Desgraciadamente las leyes de Inexorables de la Dialéctica que Pericles menciona en su comentario, no ha funcionado en Cuba, ya vamos para los 60 años de una INVOLUCION CUBANA, la cual se continúa expandiendo en la AMÉRICA LATINA, ejemplo Venezuela. Claro en el caso venezolano todavía queda algo de oposición, aunque ya sabemos en qué estado, pero que todavía nos da esperanza de un CAMBIO DEMOCRÁTICO para el PUEBLO VENEZOLANO.

    • Julian Perez 4 December 2017 at 8:45 am Permalink

      Ileana

      La Dialéctica implica cambios. Y los cambios no siempre son avances, a veces implican retrocesos o un tipo de situación igualmente mala, pero ¨distinta¨. Y no se puede decir que Cuba, en estos 60 años, no haya cambiado. Yo me fui en el 92 y cuando hablo con alguien que ha venido recientemente, me doy cuenta de que ya no conozco Cuba. En casi todos los aspectos no se parece en nada a la que yo dejé.

      • Ileana Ravelo 4 December 2017 at 9:54 am Permalink

        Así es, en el caso cubano, esos cambios no han sido positivos para la población de a pie, en tanto materia económica como política. Es cierto que la CUBA de hoy no es la misma que la del 92. Yo he preguntado a familiares y amigos que han estado de visita o viven en Cuba y siempre me responden “ESTÁ PEOR” si tú vez esto no lo conoces. Yo me fue a mediados del 94.

        • hector l Ordonez. 4 December 2017 at 1:55 pm Permalink

          Ileana es cierto,nada a cambiado referente a lo politico,que es el lado que mas pesa,en otras cosas
          si habido cambio como es la salida del pais y algunas posibilidades de poder tener un pequeno negocio,lo demas es lo mismo.


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