14 November 2012 ~ 0 Comentarios

Montaner retrata el horror del siglo XX con el nazismo como telón de fondo

por EFE

Montaner

(EFE) El escritor cubano exiliado Carlos Alberto Montaner (La Habana, 1943) propone al lector un viaje a la "barbarie del siglo XX" devastado por ideologías totalitarias como el nazismo, telón de fondo de su último libro, "Otra vez adiós", un relato de amores que mezcla ficción y realidad.

En este vertiginoso "thriller" de ficción histórica sobre la maldad y la estupidez en estado puro, el también periodista despliega ante los ojos de los lectores el horror del siglo XX mientras cuenta la historia de un artista judío genial, David Benda, protagonista de la novela, que saldrá al mercado a comienzos de diciembre.

Extraordinario fresco de una época dominada por las convicciones totalitarias, "Otra vez adiós" es un firme alegato en defensa de "la necesidad que tienen las personas de libertad y de poder tomar sus decisiones", a veces a un "precio muy alto", dijo hoy Montaner en una entrevista con Efe.

Montaner está en Miami para promocionar "Otra vez adiós" en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad, una cita literaria que reúne hasta el próximo domingo el mejor panorama literario en inglés y español, con unos setenta autores iberoamericanos.

En su cuarta novela, el autor de "La mujer del coronel" y "1898: La trama", arrastra al lector a un relato que, mezclando crónica histórica, retrato psicológico y amena erudición, cuenta la vida del pintor judío David Benda, quien realizaría el último retrato de Sigmund Freud cuando el ejército alemán ocupaba Austria.

Uno de los mayores logros del relato es la narración en boca de Freud de lo que fue la ocupación de Austria, su sufrimiento por el antisemitismo que se había apoderado de sus compatriotas. Freud sabe que tiene que huir, al igual que Benda, a quien atacan las turbas hitlerianas.

Lo que sigue después es la belleza y el horror de la peripecia vital del protagonista, la pérdida de su primer amor, su marcha a la remota Cuba a bordo de Saint Louis, el barco de los "condenados".

Tampoco consigue arraigar en Cuba, entonces bajo el régimen de Fulgencio Batista, a quien Benda retrata y con quien conversa.

De nuevo tiene que huir tras el triunfo de la revolución comunista cubana: Estados Unidos es su destino inesperado, donde vuelve a levantarse y a amar a una mujer, también sobreviviente del infortunio.

La novela es igualmente un monumental trabajo de investigación y documentación. "Leí mucho, libros extraordinarios, sobre la Austria de la II Guerra Mundial y la posguerra", así como sobre la vida de Freud y su familia (cuatro de sus hermanas morirán en los campos de exterminio), explicó el escritor.

Una de las pruebas más difíciles en la construcción de la novela fue, para Montaner, "hacer verosímil los hechos, el trabajo de investigación, y lograr que los personajes comunicaran emociones".

"La novela tiene mucho de historia de amores", antes que de amor, con la "desesperante" encrucijada para el protagonista de "tener siempre que empezar otra vez", lo que suprime la "continuidad vital" de su existencia, precisó este intelectual que ha vivido cuarenta años en España y ahora alterna ese país con EE.UU.

Liberal discípulo de John Locke, Alex Tocqueville y Montesquieu, Montaner defiende la importancia de reeditar el "Mein Kampf" ("Mi lucha"), de Adolf Hitler, un libro "profundamente estúpido" que descubre en su lectura "la catástrofe que iba a suceder" en esa época.

En ese sentido, Montaner considera que "cuanto más se acerque a los papeles del nazismo, más gente comprenderá el horror que significó" y logrará identificar y rechazar, mediante el conocimiento de sus fuentes ideológicas, la tentación nazi.

"Soy un creyente en la Primera Enmienda estadounidense. No se debe censurar nada. Lo conveniente es que la gente lo lea (‘Mein Kampf’), no que lo ignoren", puso de relieve.

Preguntado sobre cuáles son los principales peligros totalitarios de nuestro tiempo, Montaner no duda en señalar el "fundamentalismo religioso, básicamente el fundamentalismo islámico con sus componentes autoritarios".

No menor peligro entraña, alerta, la "recuperación de las ideologías marxistoides disfrazadas de socialismo del siglo XXI, con un caudillo y una pequeña elite que dirige y modela la vida de los seres humanos".

Se trata de un modelo de naturaleza totalitaria que se articula en torno a un "tipo mesiánico rodeado de un grupo de corifeos" que dictan a la gente "lo que tienen que hacer y producir, lo que deben consumir, y qué es bueno y malo".

"Eso es horroroso y eso está en el socialismo del siglo XXI", en esa ideología construida a partir de "escombros del marxismo-leninismo", asegura el escritor, defensor de la "democracia liberal", es decir, de la "libertad económica y política y el pluralismo de mercado en sus diversas variantes".

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