04 November 2015 ~ 41 Comentarios

Muller Vs Montaner

El artículo de Carlos Alberto Montaner titulado LOS CINCO ERRORES DEL PAPA FRANCISCO ha motivado algunas refutaciones de defensores de la Doctrina Social de la Iglesia. Entre ellas, una especialmente incisiva de Francisco Javier Müller, Director de la Fundación Félix Varela. Siguen el ensayo de Müller y la respuesta de Montaner.

LOS ERRORES DE CARLOS A. MONTANER SOBRE
LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (DSI)

por Francisco J. Müller
(Fundación Padre Varela)
Oct.17, 2015

Muller

En un reciente artículo de Montaner que parece estar destinado a desacreditar al Papa Francisco, acusándolo, junto con la DSI, de “ignorancia, demagogia y buenismo”, además de proponer el Papa “declaraciones vacías” y hasta “contradictorias” entre sí, el autor señala CINCO errores del Papa que en el fondo son, según dice, cinco errores de la DSI. Agradecemos que Montaner transfiera su crítica no a la persona del Papa, sino a las “ideas económicas” del Papa basadas, como dice, en la DSI.  (Gracias, Montaner, por no caer en argumentos ab hominen).

Pero aquí mismo empiezan los equívocos: la DSI no es una doctrina económica ni mucho menos, sino una doctrina MORAL sobre la sociedad y los problemas que la aquejaron, y aun aquejan, desde el siglo 19 hasta el presente. Problemas donde la cuestión de la pobreza  no es vista desde el punto de vista exclusivamente económico que utiliza Montaner, sino sobretodo y primariamente desde el punto de vista MORAL.  Para comprender el origen de la crítica habría, pues, que conocer bien la DSI, (que lamentablemente ni siquiera muchos católicos la conocen; mucho menos Montaner), y las ideas “liberal capitalistas” de Montaner que según él mismo le recomienda al Papa, se pueden leer en la “Teoría de la Elección Pública”. (www.ebour.com.ar/derecho/12-Public%20Choice.pdf

Según esta teoría el hombre es un ser esencialmente egoísta que solo busca su interés individual. (A esto llaman “individualismo metodológico”). Es la vieja teoría de Adam Smith de que si cada uno busca su interés individual la sociedad mejorará necesariamente en su conjunto. Esta idea, desde luego, ha sido desmentida por toda la historia de los últimos dos siglos donde cada vez los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Hoy día, año 2015, el 2% de la gente más rica del mundo posee el 48% de todo el dinero del mundo. Por no hablar de los 34,600 niños que cada día mueren de hambre en el tercer mundo y los cientos de miles de personas que tienen que caminar varias millas para conseguir un simple cubo de agua potable.

Para aminorar estas extremas y escandalosas desigualdades, que claman contra la ley natural, (pues todo ha sido creado para todos), la Iglesia levanta su voz de denuncia profética, siguiendo la tradición bíblica, donde, por ejemplo, el apóstol Santiago nos dice que “el salario no pagado a los obreros es un pecado que clama contra el cielo” (Stgo. 5/4).

O sea, se trata de “pecado”, de responsabilidad moral, de la dimensión racional y espiritual del hombre que, por supuesto, los economistas basados en los modelos puramente cientificistas, (donde se incluyen los marxistas), ignoran totalmente.

Pero  la Iglesia, al contrario, defiende y promueve el valor supremo del “bien común”, cosa que Montaner ataca sarcásticamente llamándole un “camelo”, (una engañifa atractiva). ¿Por qué lo ataca?. Porque ve al “bien común” como algo esencialmente imposible, peligroso, divisivo, y puramente material.

Lo ve imposible porque cree que nadie puede buscar el bien del otro ni mucho menos del todo social. El individuo solo busca su interés egoísta, como dijimos antes. O sea, Montaner es un pesimista radical.

Peligroso porque se presta a que la intervención del Estado, (al que la Iglesia adjudica el deber de “tutelar” el bien común) se vuelva un “abuso de los mandamases”.  Obviamente si el Estado se vuelve ladrón, lo que hay que atacar es a los “mandamases” no al concepto de “bien común”. Es como quien quiere privar a todo el mundo de la libertad, porque si la damos, los ladrones y criminales pueden abusar de ella. ¿Dónde está tu lógica, Carlos Alberto?

Finalmente ve al “bien común” como algo básicamente material y divisivo. Me explico.

Un bien material, una manzana por ejemplo, es “divisiva”, en el sentido de que si yo me como un pedazo, ya otra persona no se puede comer ese pedazo. Montaner enumera muchos ejemplos de esta “divisividad o exclusividad”: si se usa el dinero para un aeropuerto, dice, ya ese dinero no se puede usar para construir un hospital o una escuela; si se construye un templo ya no hay dinero para un orfanato. Y los “bienes y servicios que se les ofrecen a unos siempre se les niega a otros”. ¿A qué se debe esta exclusividad? ¿A la limitación del dinero? No necesariamente. Pudiera haber dinero para el templo Y PARA el orfanato. O para el aeropuerto Y PARA el hospital.  ¿Pero por qué insiste en que hay conflicto entre los distintos proyectos? ¿Por qué rechaza que pudiera haber dinero para todo y para todos?  ¡Ah! Aquí está la clave: para probar que el Bien Común es un “camelo”. Para eso invoca a modo de dogma infalible que:

las necesidades de la sociedad tienden al infinito, mientras los recursos disponibles son limitados” (O sea, el bien materialmente entendido jamás podrá ser “común”)

Pero… ¡Felicidades, Carlos Alberto! Eso mismo es lo que dice el Papa Francisco en el #106 de Laudato Si.  Dice el Papa que (injustificadamente) “se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado”.  Y así se cae en “la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta”, y al “presupuesto falso de que ‘existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables”

¡Qué maravilla! Tanto el Papa como Montaner están de acuerdo en que hay una aspiración social al “crecimiento infinito” (el Papa) y a “necesidades que tienden al infinito” (Montaner). También ambos están de acuerdo en que “los recursos disponibles son limitados”(Montaner) y de que no “existe una cantidad ilimitada de energía (ni) de recursos utilizables”(el Papa).

Si ambos afirman lo mismo ¿dónde está la diferencia?

¿Por qué Montaner ataca la idea del “bien común” en cambio el Papa, frente a la misma realidad, la defiende en los #156 y 157 de Laudato Si?

Por una sencilla razón: para Montaner el “bien común” es simplemente algo material, mercantil, comprable, y por tanto inherentemente divisivo. Para el Papa el “bien común” es primariamente algo espiritual; un bien moral que exige una responsabilidad moral. Por eso Montaner adopta una posición pesimista frente al egoísmo irremediable del individuo. No hay remedio. No puede haber bien común.

Pero el Papa dice que “la esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida”. Y apelando a la conciencia moral de la humanidad propone y pide una “conversión ecológica” y “un nuevo estilo de vida”.

Este nuevo estilo se caracteriza por: la sobriedad, la lucha contra el consumismo y la lucha contra la desigualdad extrema.  Montaner ataca frontalmente las tres propuestas.

No conoce el valor de la abnegación, que ha sido siempre la fuente de todo lo que el hombre generoso y creativo ha hecho sobre la tierra. No conoce, desde luego, la invitación de Cristo a “tomar la cruz cada día” y seguirlo.  Confunde el consumismo con el consumo. Por supuesto que el consumo es necesario. Es el consumismo lo que desquicia al ser humano y a su economía, comprando “lo que no necesita; con el dinero que no tiene; siguiendo anuncios en los que no cree para impresionar a gente a las que no ama” (definición que Dave Ramsey dio del capitalismo desenfrenado)

Volviendo al ejemplo de la manzana quisiera explicar aquí, con un símil, la diferencia radical entre la actitud cristiana y la actitud materialista (sea marxista o sea capitalista).

El cristianismo enseña a los hombres que son hermanos, y lo son no en el sentido de la revolución francesa (egalité, liberté e fraternité) cosa que como sabemos terminó en violencia y en el advenimiento de un Emperador (¡). Le enseña que son hermanos porque tienen un mismo Padre, o sea, un común origen y un común destino.

Predicando esta hermandad pudiera lograr (quizás) que dos hombres o tres compartieran una manzana (libremente, sin imposiciones). En cambio el materialismo marxista obliga a los hombres a comer la manzana juntos, creyendo que así se van a sentir hermanos. ¿Vemos la diferencia? En el cristianismo la causa es Dios; la consecuencia es la fraternidad, concordia y paz entre los hombres, compartiendo solidariamente los bienes materiales. El comunismo en cambio, quiere poner la causa en la manzana, en la producción material, creyendo que al “repartir a todos por igual” (porque todos los estómagos son iguales), los hombres se harán hermanos. Quieren actuar en la subestructura económica para lograr cambios en la superestructura mental.  Esto no funciona. Si los hombres fueran hormigas, abejas o trabajadores robóticos como las piezas de una fábrica, quizás funcionara. Pero esto va CONTRA LA NATURALEZA ESPIRITUAL, Y POR TANTO, LIBRE, DEL HOMBRE. ¿Por qué se han de sentir hermanos, si no hay un Padre común que habita ”más allá del domo estrellado del cielo” (como dice la Oda a la Alegría de Beethoven).

Y ¿qué hace el capitalismo liberal? Proclama la libertad sin límites, sin responsabilidad moral, ni solidaridad con el prójimo,  sometiendo a la sociedad al ciego rejuego de las “leyes” económicas, y a la pura consecución del bien MATERIAL. Detesta toda regulación del Estado, porque cree que el INDIVIDUO está por arriba del Estado, y su ego inflado por el propio interés, por el afán de dinero, riquezas, confort y poder no puede soportar que nadie le diga nada, ni mucho menos le interesa la suerte del contrario, del competidor, del pobre, del desvalido. Esto es lo que Juan Pablo II llamó “capitalismo sin alma” y “capitalismo salvaje”. Pero hay un capitalismo bueno, SÍ, moralmente neutro, regulable: pura técnica de producción eficiente. Pero el capitalismo LIBERAL, el que cree en el puro rejuego de las LEYES económicas y del mercado, como si se tratara de una racionalidad científica intocable, ese, en el fondo también MATA la verdadera libertad del hombre, que no está en tener una mansión en Miami y un resort en las Bahamas y un yate para ir de un lugar a otro sino en hacer el bien, y sentir que “hay más felicidad en el dar que el recibir” (Hechos,20/35).  Porque la primera víctima desgraciada del consumismo no es el pobre al que el rico le saca el dinero, sino el propio consumista, pues como dice el Papa Francisco,  “mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” (Laudato Si, #204)

Montaner comienza su artículo con la pregunta retórica, ¿cuál es la función social de poseer un cuadro pintado por Santiago Botero? Y más adelante, ¿Cuál la función social de poseer un cuadro de Picasso, un Mercedes Benz o un Rolex Presidente?

Como no espera respuesta, porque el propósito es desacreditar el principio de la función social de la propiedad privada, nos vemos obligados a combatir su retórica respondiéndole. Volvamos a la manzana. Comérsela es el acto más egoísta que hay, en el sentido de que cientos de personas trabajaron para mí: el que la cultivó, el que la recogió, el que la transportó, el mercado que la vendió y hasta el dependiente que la puso en mi mesa. O sea, todos trabajan para mí. Y yo ¿Qué hago? Pues con esa energía que adquiero al comer puedo a su vez trabajar, prestar un servicio a la sociedad. Y así ese bien material, de suyo divisivo RETORNA a la sociedad, con la condición de que yo, efectivamente, sea útil a la sociedad. Luego el bien común, aun el material, si hay generosidad y responsabilidad y sentido del deber por el medio, beneficia a todos. En cuanto a los bienes no materiales: como un poema, una música, un cuadro, una novela, un libro, hay que decir que por naturaleza son unitivos, no divisivos. Cuando yo le enseño un poema a alguien yo no lo pierdo; el otro lo adquiere y yo no lo pierdo; lo mismo pasa con la música, el arte, la literatura y supremamente con la fe religiosa. Eso son los verdaderos bienes propios del hombre: el saber, la cultura, el arte, la religión y la MORAL. Concebir el bien común solo como algo económico, comprable, cambiable, rentable, etc es degradar al ser humano al nivel de las bestias. Y para terminar: el bien común supremo es la  virtud, la vida honesta del ciudadano, la paz, la moral, la amistad cívica, y cristianamente hablando, el amor y la caridad divina. Es decir, “la civilización del amor” que tanto anhelaba el Papa Juan Pablo II.  ¿De qué vale tener la mejor producción industrial del mundo, hacer chips electrónicos, aviones y medicinas, si la población se emborracha o se dedica al frenesí de la pornografía, y de la drogadicción?

No mi querido Montaner: el bien común no es un camelo ni una palabra hueca. Es el bien de todos los hombres y de todo el hombre (Pablo VI). Son los derechos humanos. Es aquello que José Martí mencionó al final de su discurso de los Pinos Nuevos:

“Pongamos en la bandera nueva el lema del amor triunfante:

con todos y para el bien de todos.”

Dices que, por suerte, el Católico no tiene que creer en la Doctrina Social de la Iglesia para salvarse, ¿cierto?  Pues lee en el Evangelio de Mateo capítulo 25/35. ¿Quiénes se salvan? Aquellos a quienes Cristo les dice:   “Venid benditos de mi Padre. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”, etc.  Si eso no es doctrina social dicha por el mismo Jesucristo no se qué lo será.

¿Te atreverás a hablar de los errores de Cristo?
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EL LIBERALISMO Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Papa Francisco

por Carlos Alberto Montaner

A Francisco J. Müller le parece equivocado lo que he escrito sobre los errores del papa Francisco y la Doctrina Social de la Iglesia. Mi columna se titulaba Los cinco errores del papa Francisco.

Comencemos por el final de su artículo. Me pregunta Müller: “¿Te atreverás a hablar de los errores de Cristo? “.

Ese es un desacreditado argumento de autoridad propio de los mecanismos intelectuales de la escolástica. Las cosas son ciertas o falsas por la propia naturaleza de lo que se afirma, no por quién las afirma.

Realmente, no puedo hablar de los errores de Cristo. Me habría encantado examinar sus palabras, pero Jesús no dejó nada escrito que se pueda apoyar o refutar.

Lo que sabemos de él, al margen de las menciones menores que hacen algunos historiadores como Josefo, es lo que nos cuentan los cuatro evangelios canónicos, escritos varias décadas después de su muerte por unos autores que no lo conocieron personalmente, escogidos entre docenas de documentos cristianos en el Concilio de Nicea, tres siglos después de la desaparición de Jesús, convocado por Constantino, un emperador entonces pagano –se bautizó, si lo hizo, en el lecho de muerte–, decidido a poner fin a los intensos debates teológicos que entonces plagaban al cristianismo.

En definitiva, no se sabe a ciencia cierta lo que realmente dijo o hizo aquel judío bondadoso ajusticiado por los romanos que fue, para algunos, el Mesías. En todo caso, lo que señalan los evangelistas, lo que afirman algunos santos católicos o los llamados Padres de la Iglesia, son sólo opiniones o informaciones curiosas, al menos para mí, que no he sido tocado por la fe, una virtud teologal que perdí en la niñez o que acaso nunca tuve.

Lo que quiero decir es que si el muy estimado señor Müller cree en los milagros, en el cielo, en los demonios y los ángeles, en el purgatorio, en el limbo (que borraron de un plumazo), en la veracidad de los evangelios o en la supuesta palabra de Dios que ellos contienen, es algo a lo que tiene todo el derecho del mundo, pero no lo posee a convertir esos textos en verdades reveladas de alcance universal y obligatorio acatamiento.

Al fin y al cabo, sólo el 15% de los habitantes de este planeta coinciden en declarar sagrados e incontrovertibles el Nuevo y el Viejo Testamento. El resto tiene otros libros sagrados o no cuentan con ninguno. A estas alturas de la historia los argumentos de autoridad carecen de validez.

La DSI como propuesta económica, sino moral

Afirma Müller que la DSI “no es una doctrina económica ni mucho menos, sino una doctrina moral sobre la sociedad y los problemas que la aquejaron y aun aquejan, desde el siglo XIX hasta el presente”.

Excelente. Celebro que la DSI coincida con el liberalismo en este particular.

El liberalismo, esencialmente, es una visión moral de los seres humanos, centrada en la libertad como valor primordial, y en la tolerancia como virtud para tratar a todas las personas. David Hume y John Locke parten de la filosofía y del derecho, no de la economía, para sentar las bases del pensamiento liberal moderno.

A Locke, víctima de las guerras de religión europeas, le parecía fundamental proteger a los individuos de la tiranía del Estado y, muy especialmente, de los atropellos perpetrados en nombre de las creencias religiosas por quienes se atribuían la relación directa con Dios.

De esa preocupación moral por proteger la integridad de los individuos surgieron la definición de los derechos humanos, la necesidad de fragmentar la autoridad en poderes que se equilibraban, y la propuesta de Estados laicos en los que los gobiernos no debían entrometerse en la zona íntima de las creencias religiosas. Fueron estas ideas, y las de un gobierno limitado sujeto a las normas constitucionales, las que le dieron forma y sentido a Estados Unidos a partir de 1776 y luego a todos las repúblicas y monarquías parlamentarias.

Adam Smith, padre del liberalismo económico, precisamente en ese año, un siglo después de Locke, trata de explicar la riqueza de las naciones como una consecuencia de la especialización y la competencia. Defiende al mercado frente al mercantilismo, y propone la libertad de comercio frente al proteccionismo, esencialmente por razones morales: aumentan la riqueza de la sociedad. No debe olvidarse que Smith, antes que economista, era profesor de filosofía y el libro que lo hizo famoso y respetado en su tiempo fue Teoría de los sentimientos morales.

Pero si bien el liberalismo es una propuesta esencialmente moral, la DSI difícilmente puede serlo y voy a explicar por qué.

El liberalismo es un conjunto abierto de ideas y proposiciones que van aportando los individuos espontánea y libremente tras examinar diversas parcelas de la convivencia.

A Hume, Locke, Smith, Mises, Hayek, Friedman, North, Buchanan, Becker, y a las otras docenas de pensadores que han enriquecido el pensamiento liberal desde el derecho, la historia, la economía y la sociología, entre otras disciplinas, nadie les ha dicho lo que deben creer o cómo tienen que comportarse para ser liberales. Sus convicciones son el producto del examen de la realidad y no de una visión dogmática impuesta. Más aún: las polémicas y las contradicciones son bienvenidas. La verdad, o lo que más se aproxime a ella, surge de la discusión, no del acatamiento ciego.

Repito la conclusión, aunque parezca una tautología: el liberalismo es un producto de la libertad.

La DSI, en cambio, es el producto de las autoridades de la Iglesia Católica. Es lo que dicen los papas, lo que interpretan los cardenales y obispos, lo que afirman los Padres de la Iglesia. Eso no la hace necesariamente falsa, pero sí la limita de una manera clarísima, algo que afirmo sin una pizca de anticlericalismo.

Hay un grave elemento dogmático en una doctrina fundada en la tradición autoritaria de una institución convencida de que posee la verdad absoluta, al extremo de no haber vacilado en recurrir a las torturas y al asesinato de miles de personas que ponían en duda sus opiniones, como ocurrió durante muchos siglos con la Inquisición.

En España, el último de estos crímenes no ocurrió en los tiempos remotos de la Edad Media, sino en 1826, cuarenta años después de la revolución liberal de Estados Unidos, cuando Fernando VII condenaba a muerte a todos los liberales que habían puesto en entredicho su poder absoluto, y entre ellos al buen padre Félix Varela, quien debió huir de la Península y nunca más pudo regresar a Cuba por haber apoyado la Constitución liberal de 1812.

La víctima fue un valenciano llamado Cayetano Ripoll, un honrado maestro liberal,  que no creía en los dogmas de la Iglesia Católica porque era un deísta persuadido de que existía un Dios, pero suponía que no estaba dedicado a vigilar la conducta de los hombres. Y no creía en la Santísima Trinidad, entre otras razones, porque no la entendía y, por lo tanto, no les transmitía a sus discípulos estas nociones teológicas.

La Junta de la Fe de la Diócesis de Valencia, heredera de la Inquisición, alertada por unas denuncias anónimas, lo hizo torturar, lo ahorcó, colocó su cadáver en un barril, le prendió fuego y luego echó los restos al río.

¿Cómo extrañarse de que algunos católicos, luego refrendados por el Vaticano, se atrevieran a afirmar en el siglo XIX que el liberalismo era pecado. Les parecía una irreverencia intolerable que se defendiera la idea de estados laicos, de la libertad de conciencia, del derecho a disolver los matrimonios cuando una parte de la pareja, o ambas, no querían seguir casadas. Es decir, algunas de las propuestas sociales del liberalismo que, finalmente, y siempre con la oposición de la Iglesia Católica, terminaron imponiéndose.

¿Cómo puede ser moralmente justificable o intelectualmente competente una doctrina, la DSI, creada por una institución que prohíbe libros, los quema y solicita que se les ignore y no se les lea, so pena de cometer pecado venial, como establece el Derecho Canónico?

El Índice de Libros Prohibidos por la Iglesia Católica fue un departamento clave de Roma  comenzado por Pío IV en 1564 y abolido por Pablo VI en 1966, casi un siglo después de la promulgación de Rerum Novarum, la encíclica que da inicio a la DSI.

En esa infame lista están las obras de algunos de los mayores pensadores directa o indirectamente vinculados al liberalismo: Hume, Spinoza (especialmente su Ética), Kant, Montesquieu, Benthan, John Stuart Mill. También están, dicho sea de paso, Víctor Hugo, Balzac y Flaubert. Son, literalmente, miles de obras, muchas de ellas absolutamente imprescindibles para entender eso que llamamos Occidente.

¿Cómo tomar en serio las propuestas de una institución que en pleno siglo XX le prohíbe al jesuita Teilhard de Chardin publicar sus reflexiones de científico honrado que trataba de aunar la ciencia y la fe, como en el pasado prohibió la reedición de la obra de Copérnico porque contradecía las erróneas opiniones sobre el cosmos de Aristóteles, asumidas por la Iglesia como verdades indiscutibles?

Un liberal católico, el economista Alberto Benegas Lynch, lo dice con toda contundencia: sin libertad no hay juicio moral válido. Y en la Iglesia, agrego, hasta ahora no ha habido libertad para pensar por cuenta propia. La institución no lo permite.

El bien común

Centra el amigo Müller la defensa de la DSI en la existencia de un “bien común” que la Iglesia se siente compelida a defender como eje de su doctrina moral.

Yo le recomendé al papa Francisco que se empapara de la Teoría del Public Choice formulada, entre otros, por James Buchanan y Gordon Tullock –por lo que recibieron el Premio Nobel–, antes de continuar insistiendo en un visible error intelectual, y Müller lo descartó porque cree que recurro a una visión economicista cuando la Iglesia lo ve desde una perspectiva moral.

Se equivoca. La Escuela de Virginia o de la Elección Pública, es, fundamentalmente, el examen de medidas económicas que conducen a una injusta asignación de bienes. ¿Se quiere algo más ético que denunciar este agravio?

Esa corriente de pensamiento forma parte de lo que hoy se llama Behavioral Economics y estudia las relaciones entre la conducta de los políticos y la economía.

¿No le parece a Müller profundamente inmoral la actitud de los “buscadores de rentas” que se aprovechan del trabajo ajeno sin hacer aporte alguno?

¿No cree que, por razones éticas, se debe tratar de evitarse la labor de los lobbies que inclinan la mano del Estado comprando a los políticos?

¿No es verdad que la mayor parte de las decisiones de los políticos las hacen en beneficio de su clientela electoral?

¿No le parece profundamente moral, como proponen Buchanan y Tullock que se les coloquen candados a las constituciones para evitar estas injusticias?

Esa es la esencia del Public Choice. El reconocimiento de que la elusiva noción del “bien común” se ha utilizado como una engañifa demagógica. Un camelo.

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41 Responses to “Muller Vs Montaner”

  1. Sam Ramos 4 November 2015 at 8:30 pm Permalink

    Excelente respuesta del Gran CAM.

  2. johnny reday 4 November 2015 at 9:40 pm Permalink

    Sr. Montaner, no pierda su tiempo en estériles diatribas sin sentido.
    Tiene usted razón. Y la cultura anglosajona y sus éxitos lo demuestran con demasiada evidencia.
    Como con demasiada evidencia América Latina etá hundida el el atraso, el sub-desarrollo, la corrupción.
    Es el estridente contraste ente dos culturas. Y no hay duda de cual es la más beneficiosa por el ser humano.
    Lo mismo que afirmé constatando la realidad que frantuma Italia en dos pedazos con insaneables diferencias: una con cultura hispano-árabe-borbónica, la otra con mentalidad franco-veneto-austriaca. Una envía al mundo la Ferrari, la otra la mafia.

  3. Maximiliano 5 November 2015 at 7:30 am Permalink

    Lo que dice el Sr Muller ES 100% FALSO.
    facil escribir sobre demagogia hueca y barata “los ricos son cada vez mas ricos y los pobres cada vez mas pobres”, pero los numeros dicen OTRA COSA: los ricos son cada vez mas ricos y los pobres son cada vez MENOS POBRES. El Sr Muller omite algo tan importante como el numero de habitantes del planeta, que se ha multiplicado en esos dos siglos.
    Antes de la revolucion industrial, el planeta solo tenia a unos pocos centenares de millones de personas, de los cuales el 95% vivia en la miseria mas pauperrima, el hambre y las enfermedades. El promedio de vida del planeta ha variado desde los 16 anyos hasta los 40.
    En el transcurso del siglo XX ,el promedio de vida mundial se ha disparado hasta mas de 60 anyos , a pesar de la poblacion mundial haberse multiplicado hasta los actuales 7 millardos de individuos.
    Gracias al capitalismo entre 2 y 3 billones de personas comen 3 veces al dia, y superan el promedio calorico recomendado por la OMS. Antes del “odiado” capitalismo, no mas de 20 millones de personas en el planeta conseguian alimentarse de manera apenas decente.
    El Sr. Muller miente o en mala fe, en el cual caso es movido por la envidia mas ciega, o en buena fe, en el cual caso se trata solo de suprema ignorancia.
    Es obvio que nuestro target es que todos los 7 billones de personas puedan alimentarse y tener un estandar de vida satisfactorio,pero eso lo lograremos solo con MAS CAPITALISMO (mas inclusivismo) no menos. Mas tecnologia y mas valor aplicado a las ciencias y tecnicas alimentarias.
    El Sr Muller podra’ quejarse de los cienes de millones de pobres que aun hay en la China o en la India capitalistas, pero seguro no conoce lo que son Shanghai o Mumbai hoy y lo que eran hace 30 o 40 anyos.
    Si las concieras y si fuera un minimo honesto, no estaria escribiendo estupideces y falsedades.

    • Hector L Ordonez 7 November 2015 at 5:42 pm Permalink

      Usted inventa las cifras a su manera,si usted me muestra todo lo dicho por usted entonces yo le creería,y si no me lo demuestra lo consideraría un mentiroso.

  4. Cesar Rodriguez 5 November 2015 at 9:46 am Permalink

    Turn down for what! Bien dicho Montaner!

  5. antfreire 5 November 2015 at 10:06 am Permalink

    Dice Muller,””¿De qué vale tener la mejor producción industrial del mundo, hacer chips electrónicos, aviones y medicinas, si la población se emborracha o se dedica al frenesí de la pornografía, y de la drogadicción?””

    Entonces los que crean esa mejor produccion industrial deben estar obligados a compartir lo que han ganado con su esfuerzo con aquellos que “se emborrachan y se dedican a la pornografia”?

  6. antfreire 5 November 2015 at 10:10 am Permalink

    O seria mejor “prohibir” emborracharse y usar pornografia y entonces crear mas delincuentes?
    Si una carreta esta atascada en el fango y en ella van cuatro hombres y dos se ponen a empujar la carreta para sacarla del fango mientras los otros dos se sientan bajo un arbol y se beben una botella de ron. Cuando esos dos sacan finalmente la carreta del fango, deben compartir la carreta con los que se la pasaron bien mientras ellos empujaban?

  7. giorgio 5 November 2015 at 1:32 pm Permalink

    Yo una vez condenado al ostracismo en la Cuba Comunista me acerque a la Iglesia (la catolica), la conoci por dentro y un dia, tal como me paso con los comunistas o me echaron o me fui, ahora no recuerdo pero mirando atras no hace diferencia.
    Lo cierto es que en la vin”a del sen”or hay de todo, aunque la predique el “bien comun” no necesariamente sus practicas conducen a ello. En mi caso me siento mas libre fuera de la Iglesia, busco cada dia hacer el bien a cuantos pueda, no me hace feliz tener acumulaciones materiales desmedidas aunque si le doy importancia a la estabilidad de mi familia, medito casi cada noche antes de irme a la cama y hago planes para comportarme major con mis semejantes al dia siguiente, otros le llaman a esto rezar, yo lo hago a mi forma y me importa un carajo que nombre le pongan. Cuando cometo errors busco a un amigo y le pido consejos, no busco hacer confesion a un cura, si esto me manda a los fuegos del infierno el dia que muera, bienvenido.
    Podria descargar por horas pero me detengo aqui.
    Si tengo que escoger me quedo con la libertad y si esta creencia me pone del lado del liberalism clasico tampoco me importa un bledo lo cierto es que respeto y admire cosas de la iglesia, pero tengo grandes reservas y criticas contra muchas otras cosas, empezando por el mismo Papa Argentino que la guia por estos tiempos.

  8. Ana 5 November 2015 at 3:55 pm Permalink

    Amén de las diferentes opiniones, a quién se le ocurre decir que la Miseria ¿no es un asunto económico sino moral? ¿Qué es eso? Claro que la Miseria tiene que ver netamente con un asunto económico y político

  9. Ana 5 November 2015 at 4:05 pm Permalink

    A ver, si Montaner no, yo sí me atrevo a hablar de los errores del personaje mítico y de leyenda llamado en la Biblia Jesús Cristo.
    Para empezar, en la Biblia hay más sangre y hechos criminales que en cualquier otro relato de leyenda. Por ejemplo, a un señor para probarle su fe cristiana le matan todos los hijos, le hacen pasar horribles enfermedades y circunstancias y como él las soporta luego pare otros hijos. Por favor! Ni hablar de las actitudes criminales y egoístas del famoso rey David. ¿Y qué me dicen del Arca de Noé que asesinó a miles de personas ahogándolas? ¿Y qué pasó con Sodoma y Gomorra, cientos de personas asesinadas con fuego y azufre y la mujer de Lot que era decente convertida en sal porque miró para atrás? Oye que el Señor no perdona! Y con el cuento de “lavar los pecados de los hombres” sometió a torturas horribles a su primogénito. ¿Qué padre amoroso le hace eso a su hijo amado? Quizás por tanto “amor” luego a manera de imitación surgió la Inquisición en nombre de tanta sangre.

  10. Alberto Otsir 5 November 2015 at 5:06 pm Permalink

    Sus intervenciones Carlos Alberto, aportan no sólo información y cultura, algo aún más valioso. Sabiduría. Una vez ,más GRACIAS!

    Sabiduría: RAE. Grado más alto del conocimiento.
    Sabiduría: XXX. Lo más importante del conocimiento (haberlo seleccionado, tarea de genios!!!)

  11. Ramon 5 November 2015 at 5:59 pm Permalink

    Estoy esperando compartan la manzana del banco Vaticano a ver la porcion que me toca, Ja, Ja, Ja

    • bacu 29 November 2015 at 1:19 pm Permalink

      Me apuntas en esa. Quiero ver lo que me toca.

  12. RL 5 November 2015 at 9:52 pm Permalink

    Sr Muller me fue dificil leer su articulo completo porque cuando se empieza hablando estupideses sin fundamento es mu dificil seguirle el hilo, si hay algo que esta mas que probado es la teoria de Adam Smith y mas en los siglos XIX y XX, y tiene muchos ejemplos como Hong Kong, USA, Chile y todos los que han logrado despegar.

    • Hector L Ordonez 7 November 2015 at 5:45 pm Permalink

      Adan Smith era un perfecto desgraciado.

      • RL 9 November 2015 at 11:52 pm Permalink

        Y usted un perfecto idiota.

      • Mario Collado 12 November 2015 at 12:18 pm Permalink

        Sr. Ordóñez:

        No se acalore.

        Quizá le vendría bien leer esta célebre frase de Adam Smith, verdad más irrefutable que, como diría Descartes, no la puede conmover las más disparatadas especulaciones de los geómetras:

        “No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero que puedo contar con mi cena, sino por su propio interés.”

  13. ERICK NOGUEIRA 6 November 2015 at 1:47 am Permalink

    Muller escribe “la DSI no es una doctrina económica …., sino una doctrina MORAL “ –El PAPA predica la Moral, pero emplea grandes recursos materiales para llevar su prédica a todos los rincones del mundo..
    Muller continua “la cuestión de la pobreza no es vista desde el punto de vista exclusivamente económico que utiliza Montaner, sino sobre todo y primariamente desde el punto de vista MORAL “ . O sea que el hambre de los pueblos se resuelve con comportarse de forma moralmente correcta, y explicaciones ..y no con recursos materiales… ¿???
    Muller dice “la vieja teoría de Adam Smith…” tratando de desacreditar un magnifico análisis, que no enuncia otra cosa que como funciona la naturaleza humana cuando existe libertad de elección, y que acompañará siempre al hombre.

    Muller plantea “ha sido desmentida por toda la historia de los últimos dos siglos donde cada vez los ricos son más ricos y los pobres más pobres “ —- es falso, eso sí es una vieja teoría, – la clase media existe y ha crecido considerablemente, mantiene su Fe, por tradición y derecho pero poco necesita de predicas sobre moral para salir de la pobreza, pues ya no son pobres , y muchos concentran su esfuerzo en educar bien a sus hijos y respetar las leyes. O sea dame $ 20 y te doy un discurso, donde digo que el dinero no hace falta….qué bonito ¡!
    Muller hable de pecado, el que el capitalista comete el omitir el pago de un salario, es probable que lo sea, pero acaso no es un pecado mayor pasar la vida recogiendo dinero de los pueblos y devolviéndolo en discurso populistas y de esperanzas con dimensiones eternas. Recogiendo lo material y entregando lo espiritual, muy conveniente.
    Muller habla del Bien Común, bandera de la Iglesia, Común siempre termina en Comunismo y ya sabemos lo que ello conlleva, la manzana repartida para que todos la disfruten, lo mismo el trabajador que el vago, un poquito para todos, no importa, pero que raro? el que predica la repartición, no necesita dividir la suya.
    Muller comenta: “¿Por qué rechaza que pudiera haber dinero para todo y para todos? “—-pues claro que no hay para todos por igual, pues no somos iguales, y NO nos esforzamos de igual manera por obtener lo que queremos, por ello hay desigualdades, que NO son, al menos en el mundo Libre, el producto de un diseño malvado de unos pocos, sino al hecho de que todos los individuas somos diferentes.
    Muller dice: “No conoce el valor de la abnegación, que ha sido siempre la fuente de todo lo que el hombre generoso y creativo ha hecho sobre la tierra” —-abnegación ¿ ah sí a un dogma, que rechaza toda idea diferente, —-“ hombre generoso y creativo “ —será Dios ese, pues la Iglesia, luego de documentos convenientes y edificios de culto , no ha creado más nada para la humanidad.
    Muller explica “Predicando esta hermandad pudiera lograr (quizás) que dos hombres o tres compartieran una manzana (libremente, sin imposiciones) ” —- de nuevo una manzana para varios, y a pasar hambre, y con la moral bien alta…..obligados o no, es hambre igual, solo a través de las leyes económicas el hombre puede llegar a comerse varias frutas y llenarse, –la fruta para varios solo termina en envidia, el individuo que poco posee disfruta el hecho de que lo demás tendrán tan poco como El, de nuevo al comunismo

    Muller dice: “” Y ¿qué hace el capitalismo liberal? Proclama la libertad sin límites, sin responsabilidad moral, ni solidaridad con el prójimo, sometiendo a la sociedad al ciego rejuego de las “leyes” económicas, y a la pura consecución del bien MATERIAL. Detesta toda regulación del Estado, porque cree que el INDIVIDUO está por arriba del Estado” — EL liberalismo no proclama nada, sino defiende la libertad de elegir, –mucho menos anula la moral ni la solidaridad con el prójimo, es el individuo quien, en libertad, es responsable de su moral y elije a quien ayuda y como lo hace.
    Muller dice: “En cuanto a los bienes no materiales: como un poema, una música, un cuadro, una novela, un libro, “ —- quien dedica la mayor parte de su tiempo y su inteligencia a crear un poema, una pieza musical, un libro, no puede trabajar en la fábrica, tiene que vender lo que crea, para poder comprar la manzana , varias…. Y por ende su producto adquiere un valor, es material, al igual que la manzana que comprara luego con el pago obtenido.
    Muller termina “¿Quiénes se salvan? Aquellos a quienes Cristo les dice: “Venid benditos de mi Padre. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”, —– menos mal que les dio comida y bebida, que alguien antes había producido, mediante el trabajo y por supuesto donde se aplicaron la leyes económicas.

    Sobre la Respuesta de Montaner— Magnifica ¡!
    Solo una nota: solo en ediciones posteriores de “ Las Guerras Judías” de Flavio Josefo, es mencionado, en muy pocas ocasiones, el nombre de Jesus. Incluso, estudios posteriores se han dedicado a demostrar que tales menciones son interpolaciones, que quedan desenmascaradas con tan solo leer los pasajes. Ninguno otro escritor Judio , ni Latino, menciona a Jesus en obras fechadas durante esa época, hasta la llegada de los Evangelios Canónicos
    ++++++++++

    • Hector L Ordonez 9 November 2015 at 9:33 am Permalink

      En que mundo usted vive,que haya mas pobres que hace 50 años es cierto,observe las cifras de la unesco y de las NU,primero documentese
      y después haga su comentario.usted podrá tener mucha cultura aunque lo dudo,pero conceptos humanos NADA!.

  14. Augusto Lázaro 6 November 2015 at 3:25 am Permalink

    No son errores, es algo peor: el Papa, en su visita a Cuba, demostró qué clase de persona es: fue a lamerle las botas a los tiranos Castro y no le importaron una mierda los opositores castigados, perseguidos, golpeados, encarcelados y hasta fusilados del régimen. ¿Ese individuo se dice representante de Cristo en La Tierra?

    Por otra parte, Cristo no es ejemplo para nadie: resistió, sin un átomo de rebeldía, que lo llevaran, golpeándolo y escupiéndolo, cargando la cruz donde él sabía que lo iban a crucificar, hasta padecer sumisamente y sin ninguna protesta su muerte… según cuentan las llamadas sagradas (¿por qué sagradas, si fueron escritas por hombres iguales que nosotros?) escrituras.

    En fin, que creo en la ciencia. Me gustaría que la Biblia me dijera quién creó el planeta Plutón, o los negros, o de dónde salieron los demás pobladores del planeta (del único que existe, pues de todo lo demás del Universo no se habla), y tantas tonterías que a estas alturas quien las cree, con todo mi respeto, no pasa de ser un ignorante…

    Augusto Lázaro

  15. Ibis 6 November 2015 at 7:44 am Permalink

    Con todo respeto a los creyentes, citar lo que “supuestamente” dijo Jesús viene siendo algo así como la cita de la cita de la cita de la cita de la cita (ad infinitum), lo cual, desde mi punto de vista, hace casi imposible darle sentido a ninguna discusión objetiva.

    Resulta fácil simplificar las cosas basándose en fundamentos bíblicos que en la vida real son más complejos de lo que parecen (por citar un solo ejemplo: multiplicar los panes y los peces). Lo difícil, lo verdaderamente difícil, es demostrar que no es un camelo lo que sí es un camelo. Y el señor Müller no lo ha demostrado en su ensayo.

  16. Ibis 6 November 2015 at 8:02 am Permalink

    http://elpais.com/elpais/2015/11/05/ciencia/1446717405_450204.html

  17. Julian Perez 6 November 2015 at 1:44 pm Permalink

    “los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”

    Estoy francamente aburrido de ver como se usa tanto una frase con un error lógico tan trivial. Y lo peor es que muchísimos se la creen…

    La falacia consiste en definir ¨pobreza¨ en términos relativos, lo cual es una definición al estilo Humpty Dumpty, en la obra de Lewis Carrol: las palabras tienen el significado que yo quiera darles.

    La tan manida frase considera que los pobres son ¨más pobres¨ porque distan más de los ricos (pobreza relativa). Sin embargo, el cacareado 99% de hoy en día vive muchísimo mejor que el 1% del siglo XIX. Ni siquiera los reyes tenían Internet, ni teléfonos celulares, ni TV ni automóvil, etc., cosas de las que disfrutan hoy en día hasta los clasificados en ¨nivel de pobreza¨.

    Es como decir, ¨por más que coma y engorde cada día estaré más delgado porque los gordos cada día están más obesos y aumentan de peso con más velocidad que yo¨.

    O, como ya hay sondas que llegan a Plutón. mi movilidad, por supuesto, es ¨cada vez menor¨.

    “Todo gato tiene cuatro patas más que ningún gato. Ningún gato tiene cinco patas. Por tanto todo gato tiene nueve patas”.

  18. Sam Ramos 6 November 2015 at 4:12 pm Permalink

    Lean esto:

    UNA DOCTORA LE DICE AL PAPA EN LA CARA: “EN ESTE MUNDO, EL MAL PROVIENE DEL PECADO. NO DE LA DISPARIDAD DE INGRESOS NI DEL ‘CAMBIO CLIMÁTICO’”

    http://goo.gl/wISZea

  19. Gregory Castellanos Ruano 7 November 2015 at 9:21 pm Permalink

    Carlos Alberto: Saludos cordiales. Soy lector y admirador de su columna desde que era un adolescente. Actualmente tengo 55 años de edad. Su respuesta es interesante, pero estimo que es demasiado fuerte frente a su contendiente cristiano. Creo que si hubiese sido más limitado al aspecto concreto en debate hubiese sido mejor. Aprovecho para pedirle que, por favor, me diga dónde yo podría adquirir la colección completa de sus escritos periodísticos. Atte., Lic. Gregory Castellanos Ruano, Santo Domingo, DN, República Dominicana.

  20. Lorenzo Rodolfo 7 November 2015 at 9:34 pm Permalink

    Que alguien me facilite la dirección del sr. Muller para enviarle el cubo donde meter su cabeza después de esta brillante respuesta de Montaner.

  21. Carlos 8 November 2015 at 7:57 am Permalink

    Buen debate. Recientemente lei un articulo (excelente) de un bloguero que se canso de leer el blog de Silvio Rodriguez porque interpreto que habia censura. No es posible que todos los que opinan le sigan la rima al trovador. Aca pareciera que pasa algo parecido. Las dos partes tienen buenos puntos de vista. Atacar a la iglesia sacando a relucir sus inobjetables crimenes es un golpe por debajo de la faja. Crimenes hay de todos los tiempos y colores.
    Aprendi con las dos partes. Dense la mano como buenos amiguitos y moderen el tono que van a terminar fajandose.

  22. pedro perez 9 November 2015 at 11:04 am Permalink

    pa su madre!!;a usted no le falta ni una coma!!ta completo como siempre!muy bueno….

  23. Gmgh 10 November 2015 at 8:19 am Permalink

    Son los dos muy inteligentes, cultos y adinerados. Si estan buscando la forma de ayudar a la Humanidad (igual qu el Papa y la mayoria de los seres humanos), unanse para dar aunque sea un desayuno a los pobres de Miami el Dia de Accion de Gracias, que no es una fecha de la Iglesia Catolica, ni de ninguna institucion religiosa, sino la que nos recuerda que han existido hombres que se han arriesgado por defender su libertad de pensamiento y afrontaron innumerables riesgos para poder crear un pais donde pudieran hacerlo

  24. Mario Collado 12 November 2015 at 12:08 pm Permalink

    Don Alberto Montaner debe ser un senescal del Priorato de Sion, digno sucesor de Da Vinci y Newton. ¿Hará falta aclarar que es broma? Grande, Don Alberto, siga adelante en su búsqueda del Santo Grial de la verdad y la razón, y en la defensa de las sociedades abiertas y del mundo libre.

  25. bacu 29 November 2015 at 1:23 pm Permalink

    Muller creo que esta la perdistes completamente. Los poquitos que te defendieron fueron apuchurrados. Mejor ni contestes a la respuesta de CAM

  26. ERIK 95 27 March 2016 at 6:03 pm Permalink

    Magnifica disertación de conocimiento, cultura, estilo, dignidad y valentía. Siempre que he podido, he seguido su magistral modo de analizar la actualidad alrededor de Cuba y el mundo en general. Leí su articulo sobre los 5 errores del Papa Francisco, pero desconocía esta riposta y soberbia respuesta posterior al crítico Muller. Es una pena que algunos recurran a un lenguaje grosero en los comentarios. Su enorme talento nos enorgullece, sobre todo por tener orígenes semejantes. Sinceras felicitaciones por el enorme placer que me ha producido ver reflejadas en su escrito, ideas que bullían en mi mente, cierto es que sin un orden que permitiera expresarlas como Ud. Enhorabuena !!

  27. Miguel 31 March 2016 at 4:12 am Permalink

    CAM, te equivocas cuando dices que ninguno de los autores de los evangelios conoció a Jesús. La verdad es que todos lo conocieron a excepción de Lucas. Para facilitarte una prueba, San Juan evangelista fue uno de los 12 apóstoles y el único que estuvo al pie de la cruz junto a la virgen Maria, la madre de Jesús, de manera que fue un testigo de excepción. Antes de morir, Jesus le encomendó que cuidara a su madre, quien le transmitió de primera mano los hechos de su nacimiento y muchos otros misterios. Mateo el evangelista es el recaudador de impuestos que narran los evangelios (mt 9,9) a quien Jesus invito a que lo siguiera y fue a comer a su casa). Marcos estuvo en el huerto de Getsemani cuando apresaron a Jesus (Marcos 14, 51-52) y se cree que en su casa se celebro la ultima cena. De modo que a partir de este desmentido debes reescribir toda tu defensa ya que te basas principalmente en la falta de autoridad de la doctrina cristiana, que como te acabo de probar fue escrita en un su mayoría por testigos que conocieron o vivieron con Jesús. También usas los periodos mas oscuros de la historia de la iglesia para inferir que nadie puede creer en una institución con semejante pasado. Si ese razonamiento fuera valido, entonces nadie debería creer en las teorías liberales porque fueron concebidas en Europa (Inglaterra, Francia, Alemania, etc) cuyas sociedades practicaron la esclavitud, el colonialismo y cometieron las mayores atrocidades conocidas? Por supuesto que no!. Tanto las sociedades Europeas desde el medioevo para acá como la Iglesia Católica han evolucionado positivamente y han eliminado para siempre todo vestigio de barbarie. Eso ya no existe, ya no es un argumento valido. Para ponerte otro ejemplo, es como decir que todo el conocimiento cientifico, economico, social y cultural generado en los Estados Unidos carece de toda credibilidad porque ese país practico la esclavitud o discrimino a los negros hasta hace muy pocos anos. Nuevamente el argumento de utilizar periodos cuestionables de la iglesia para desechar sus enseñanzas morales es un error principal de tus basamentos.

    Debo decir que soy un católico practicante y soy al mismo tiempo un creyente convencido del libre mercado y del liberalismo económico porque yo creo que justamente el liberalismo bien entendido genera las condiciones para el mayor Bien Común. De modo que yo no creo que sea necesario enfrentar el liberalismo con la fe Católica por cuanto en el fondo creo que ambas tienen razón.

    Por ultimo, para tu conocimiento es falso que en la Iglesia no se pueda pensar por cuenta propia. Un verdadero católico es totalmente libre de opinar, decir y pensar lo que mejor le parezca. Nadie esta limitado por nada. El mismo Dios nos creo libres, tan libres que podemos decidir salvarnos o condenarnos, también podemos retirarnos de la iglesia sin ninguna consecuencia jurídica o penal. Es mas, si no vuelves a la Iglesia nadie lo notara. Lo que sucede es que los hombres de fe quienes por gracia de Dios hemos experimentado el contacto sobrenatural con El, escogemos por razones obvias y libremente permanecer dentro de la iglesia y seguir sus enseñanzas porque gracias a ese don entendimos que en verdad la Iglesia Católica es la única y verdadera y como cuerpo místico de Cristo (S.Pablo Ef 1, 22-23), es la nave y el refugio seguro que nos llevara a la casa del Padre donde nos espera porque ese fue su plan desde el principio. Desafortunadamente, muchos seres humanos no gozan de ese regalo de conocer a Dios, debido a que ellos han escogido libremente no creer en El, y Dios dolorosa pero escrupulosamente respeta su decisión. Es aquí donde uno entiende cuando se dice que Dios se oculta a los sabios y entendidos y se revela a los humildes (Mt 11,25)

  28. Jorge ARce 2 April 2016 at 11:57 am Permalink

    Sr. Miguel, su comentario es, en mi juicio, un dechado de contradicciones. Relealo y lo vera con exquisita claridad.

    • Julian Perez 13 April 2016 at 12:40 pm Permalink

      Yo no soy el autor del post pero lo releí y no encontré las contradicciones. Quizás podría poner algún ejemplo para ilustrar su punto de vista… Lo que el Sr. Miguel olvidó decir (y que es interesante) es que hasta ahora ningún descubrimiento arqueológico ha entrado en contradicción con los Evangelios sino todo lo contrario. Lucas, por ejemplo, que es particularmente minucioso (y que también es el autor de los Actos) ha sido muy exacto en todo lo que ha podido ser comprobado con posterioridad, lo cual permite extrapolar acerca de lo no comprobable. Cosa que no ocurre, por ejemplo, con el Libro de Mormón, que hasta ahora no tiene ninguna ratificación arqueológica.

  29. Carlos Hernández 12 April 2016 at 7:46 am Permalink

    Otro gran ejemplo de claridad y buen juicio. Gracias Carlos Alberto.

  30. Aymee 15 October 2016 at 1:33 pm Permalink

    Aún me pregunto cómo es que alguien que piensa como usted Montaner que nos contagia con sus ideas liberales y en defensa de la libertad y la prosperidad va a votar por la Clinton mientras más leo sus escritos menos lo entiendo


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