05 February 2013 ~ 0 Comentarios

Otra vez adiós: Carlos Alberto Montaner

por Augusta Cornejo

Otra vez adios

(Sub-urbano.com) Carlos Alberto Montaner, escritor cubano, ensayista, profesor universitario y periodista, comparte con nosotros su última novela, Otra vez adiós, que ha sido publicada por la editorial Santillana y que es un éxito de ventas. De hecho, fue uno de los libros más vendidos en español durante la Feria Internacional del Libro de Miami 2012.

La novela, de 408 páginas, narra en tres partes bien delimitadas la historia de Ludwig Goldstein, un joven judío que vive los horrores del nazismo y que logra escapar —casi de milagro— de esa Europa secuestradas por las ideas hitlerianas.

Durante la primera parte del libro, el narrador nos cuenta la infancia y turbulenta juventud del protagonista en Viena, alternando episodios y personajes verídicos, como Sigmund Freud, con la ficción. La narración suele ser en tercera persona, con un narrador omnisciente, alternado con breves diálogos y monólogos que sirven de reflexión. Sin embargo, Montaner aprovecha también para poner en la voz de sus personajes, inventados o reales, sus propias reflexiones como autor: “Siempre es mejor escuchar que hablar. Siempre es más interesante oír al otro que oírte a ti mismo” (35). Esto mismo es algo que no solo el propio Carlos Alberto Montaner pone en práctica, sino que además se lo hemos escuchado decir en más de una oportunidad. Así, el autor mezcla realidad y ficción, y el lector no sabe si las reflexiones encontradas a lo largo de la novela corresponden al personaje, al narrador, al autor, o si se trata de citas verdaderas, jugando con las ideas de principio a fin.

En la segunda y tercera parte de la novela la dinámica es similar, pero transcurren en espacios y tiempos distintos. La segunda parte ocurre en La Habana prerrevolucionaria, donde nuevamente aparecen personaje reales mezclados con los de ficción: Goldstein —ahora convertido en David Benda— interactúa con Batista, Hemingway y Carpentier, entre otros. En La Habana, Benda decide instalarse y empezar una nueva vida, consiguiendo establecerse y hacerse un nombre como artista de retratos. Ello le permite abrirse paso no solo en mundo del arte sino también de la literatura y, en cierta forma, de la política, ya que su talento le permitirá retratar al mismo Batista. Esta relación le servirá luego para salvar a compañeros caídos en desgracia. Sin embargo, su estadía en La Habana tiene los días contados, ya que una vez que la revolución triunfa, el protagonista se verá obligado a dejar Cuba para empezar todo de nuevo.

Es entonces cuando entramos en la tercera y última parte de la historia, pero esta vez se desarrolla en Miami, donde Benda llega con lo que tiene puesto. Esta última parte es más reflexiva, porque el protagonista suele recordar su vida pasada y verla desde la perspectiva que le dan el tiempo y la distancia a una edad madura.

La cereza de la torta la pone el autor al contarnos, en cada una de estas tres etapas, las historias de amor que Benda sostiene a través de su vida, dando el toque femenino a la novela, ya que la mujeres de Goldstein/Baden no solo son guapas —según las describe el narrador— sino que además son educadas e inteligentes. Sarah, Inga, Rachel, Mara, son mujeres que pasan por su vida dejando una huella indeleble en su alma, porque David las recuerda y ama con intensidad. Cuando de mujeres y amores se trata, Montaner aprovecha para reflexionar —usualmente en la voz de un personaje femenino—sobre el amor, la pasión, el matrimonio, el deseo, la fidelidad, la lealtad, el engaño, etc. Pero no solo eso: el autor envía un guiño a sus seguidores, haciendo referencia (pero sin mencionar su anterior novela) a La mujer del coronel: “Esa distinción entre fidelidad y lealtad que leímos recientemente en una novela libertina que nos recomendó el librero solo ocurre en la literatura” (379) le dice Rachel a David casi al final de la historia. Y esa reflexión de Rachel es una que el propio Montaner como narrador hace en su anterior novela. Es decir, lo dicho en La mujer del coronel es contradicho por uno de los personajes de Otra vez adiós. Rachel, su personaje, reta al autor, lo llama libertino y lo contradice. Estimulante juego metaliterario.

La novela no solo es la historia de un joven y talentoso judío que desde que era casi un niño se ve obligado a salir de su país para salvar su vida, sino además es un pretexto para contarnos la historia del siglo XX, con sus aciertos y mezquindades, con su nobleza y heroísmo, con su egoísmo, sus amores y su locura: una suerte de Forrest Gump de la literatura. Otra vez adiós tiene todos los ingredientes para ser una novela de culto para los seguidores de Carlos Alberto Montaner y un buen inicio para aquellos que aun no lo han leído como novelista.

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