01 June 2013 ~ 2 Comentarios

Otra vez adiós

por Alicia Freilich

Montaner

(El Nacional) Al culminar un cursillo universitario sobre la historia del musical de Broadway compartimos en grupo sobre las sensaciones individuales que deja tan deliciosa vivencia y sorpresivamente se llega a una casi común conclusión: sentimos envidia por el compositor y letrista que puede resumir en pocos cantos lo que a otros les lleva libros, colecciones y hasta bibliotecas. Los cambios fundamentales del siglo XX en su denso drama de guerra y paz, transición, error y acierto, queda registrado en este difícil género del teatro musical con su límite de tiempo y espacio en escena. Y son el adiós con su reverso, la bienvenida, el conflicto continuo de un moderno trajinar por este planeta.

Otra vez adiós titula Carlos Alberto Montaner su reciente obra, (Santillana, Prisa Ediciones, 2012) frase tan certera como su estructura y concepto. Difícil de catalogar, pues fusiona testimonio fabulado y ficción periodística, cada uno y todo eso en un diseño que entrelaza episodios de invento con trasfondo histórico verificable.

Quizá, clasificada por la selecta crítica literaria académica, de lupa estricta y para una exigente lectura de laboratorio, resulte esquemática, de costuras evidentes y final previsible, una más en la lista de narraciones sobre destierro, migración, exilio y trastierra, fenómenos que, en efecto, signan todo el planetario siglo XX.

Calibrada por el alfabeta y sabio pulso del lector promedio, eficaz perceptor, adicto a la novela en series de radio y televisión, antiguo folletín, placentera fantasía que le explica y compensa su dura realidad, es un acierto definitivo, muy adaptable al cine, al teatro, al documental artístico y al drama musical.

Su protagonista es David Benda, judío errante de milenario peregrinar bíblico, de escasa o nula geografía por 2.000 años, hasta la refundación de Israel, su patria ancestral. Lleva en su equipaje un sello indeleble: su insobornable convicción de existir sólo en libertad. Por eso despedida y renacer marcan su huella de espíritu sin fronteras.

Libro raro y sorprendente que exigió mucha documentación si se toma en cuenta que su autor, nacido en Cuba y radicado en Estados Unidos, no es judío de origen ni por crianza. Reconocido periodista de serio profesionalismo en sus agudos análisis sobre temas políticos internacionales, transfiere su experiencia de inmigrante hacia un nivel que trasciende lo biográfico personal. Ese bagaje de dolor, dicha, estudio, conocimiento y crítica adquiridos a lo largo de su actividad como intérprete y comunicador del quehacer mundial sustenta el escenario de esta intriga que abarca todo un siglo de tragedias provocadas por el totalitarismo.

Cuna, paisaje, canción, olor, sabor, aceras, casas y patios, cambiante lecho para sueños, amores y desencuentros, espacio privado para imaginar o laborar, amigos confiables, toda esa mina sólo rescatable en el retrato cerebral o de pincel, fotografía tangible en sepia o multicolor digital, esa costumbre a lo inestable, tradición de lo fugaz, configuran un modo de subsistir cada día más rutinario que revive conflictuado por entre estas líneas.

Es lo que el periodista venezolano Carlos Subero llama La alegría triste de emigrar, en un valioso libro-reportaje de investigación (2012) sobre sus paisanos inmigrados en América del Norte.

Son adioses resumidos por Carlos Alberto Montaner en los tres estancos del peregrino expulsado por la criminal intolerancia, un personaje ahora universal y masivo, aquí registrado en el historial fugitivo desde su natal Austria nazi y de la provisoria Cuba comunista, renacido en Estados Unidos de Norteamérica, país todavía abierto a la sana convivencia siempre en defensiva vigilia.

Texto que dignifica al héroe anónimo y colectivo de nuestro tiempo. El migrante libertario.

2 Responses to “Otra vez adiós”

  1. luis marrero 1 June 2013 at 6:58 am Permalink

    Jose Marti dice que “Mi patria es el mundo”, y con esta frase resume todos los sentimientos y todas las ideas que puede tener y sentir un inmigrante en cualquier parte del mundo. Marti mismo, un inmigrante por excelencia, que vivio y trabajo en 4 paises diferentes conoce a fondo todo lo que inmigrante pueda experimentar.Forzado a abandonar su patria a los 18 anos con el destierro forzado a Espana,solo tiene palabras de amor para todos los paises que recorrio en su muy corta vida. Asi,amando al mundo, es como todo inmigrante debe responder a la aventura de vivir en suelo ajeno.Gracias

  2. miguel vazquez 5 July 2013 at 2:50 pm Permalink

    viernes, 5 de julio de 2013
    EL GOLPE DE ESTADO ES COMO EL ABORTO

    Ambos son peligros, ambos se le teme, ambos sólo se les busca cuando es obligación, y cuando llega esa obligación, entonces, el temor y el no desearlo, debe dar paso a su presencia. Se aborta cuando por ejemplo, una madre peligra o el niño, cuando ha sido violada, en incesto, claro, no cuando por estar acostándose por el placer frívolo, queda encinta, y entonces, “vamos a sacarlo”. Este aborto no debe ser. Quien tuvo del gustazo del momento, que lo tenga para pasar a las consecuencias, y no cometer un asesinato que es lo que se hace con un feto de más de 4 semanas. Con el Golpe de Estado sucede lo mismo, claro, en uno se brega con feto y sangre y en el otro con gobiernos y militares. Como el aborto, están regidos por leyes y asuntos éticos y en valores de la Democracia, pero cuando se presenta la necesidad, entonces, hay que resignarse a llamar y desear El Golpe de Estado. Es lo que ha pasado en Egipto ayer, que los militares, cariñosamente, por aquí, “los guardias”, en una obra artística, han sacado de circulación a un gobernante que desde que fue electo “mañosamente” (casi igualito como Maduro. Morsi 52%, Maduro 51%) no ha cesado de abusar de su poder y a meter la pata, al extremo que ha llevado a la sociedad egipcia a la total desesperación, provocando la mayor concentración del pueblo, nunca vista en Egipto ni en el mundo. Millones de gente por todos lados contra Morsi. “¡Cuánta belleza nos han dado los árabes! Es innegable, ver esto, y ver aquélla que casi se cuajaba en Turquía, eso fue hermoso. Este se escapó de milagros, pues es también un pichón de tirano, que usa como la enseñó Chávez, los valores de la Democracia para destruir la Democracia. Y es ahí, al igual que al aborto, cuando el Golpe de Estado es bien venido, porque después de haberse peleado intensamente por implantar los valores de la democracia, los tiranos ocultos, entonces, las están usando para quedarse en el poder y abusar de él. Eso pasó por Honduras y con el Paraguay y debió haber pasado con Venezuela, en Santo Domingo, con Nicaragua, con Ecuador y casi hasta con Argentina. Ellos, cada uno, ha estado abusando porque fueron electos por la voluntad del pueblo, pero en cada caso se puede apreciar que esta afirmación hay que aceptarla pero con observación. Morsi lo logró por la manipulación y la mañosería de sus Hermanos Musulmanes, organización terrorista, con un largo historial de actividades nocivas. Maduro lo logró imitando las prácticas de Chávez, Leonel en RD, hizo lo mismo hasta los extremos, y siempre escudándose en la Democracia, para que no se pensara en un Golpe de Estado. Leonel llegó a un extremo que si en ese país hubiera habido militares con un poco de credibilidad dentro de la población, hacía tiempo que lo hubieran tumbado, por los múltiples abusos que hizo de la democracia y las violaciones, sin contar los inmensos robos que se hicieron y que son escándalos a nivel internacional. Entonces, ante un fenómeno como Leonel, Morsi, Maduro, etc., ¿quién puede negar de la justeza de un Golpe de Estado, no por el golpe en sí (sabiamente, los egipcios han repetido que allí hubo un Golpe de Estado del Pueblo), sino para limpiar las desviaciones y abusos de quienes trepados con engaño, siguieron con el engaño y abuso, pensando que todavía tenían años de protección democrática. Esa protección debe ser revisada, y la excepción del Golpe hay que hacerla oficial y lo de Egipto es un buen ejemplo, que cuando los gobernantes, aun habiendo sido electos democráticamente, si abusan y le roban al pueblo su dinero y paz, el pueblo, en una votación correctiva, como la de Egipto y la que hicieron los venezolanos hace muchos, están legalmente justificados, para que su ejércitos intervengan y apresen a los farsantes. Y es como el aborto, que son medidas sanitarias duras, que nadie quiere, pero que hay que hacerlas, por el bien de la madre, el feto, la sociedad y el país. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM


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