09 May 2015 ~ 7 Comentarios

Pablo Iglesias y el momento de tirar las piedras

por Carlos Alberto Montaner

Pablo Iglesias

Afirma el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de Madrid que el Partido Popular y el PSOE pierden un porcentaje grande de sus electores. Era predecible tras los escándalos de corrupción.  Pero, afortunadamente, parece que los neocomunistas de Podemos sólo alcanzarán en torno a un 15% de los votos en las elecciones del 24 de mayo próximo.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos, lo barruntaba. Por eso, presuntamente, se sintió feliz cuando el ideólogo Juan Carlos Monedero, un chavista incorregible, se separó de la dirección del grupo. Era demasiado franco. Se le veía excesivamente la boina guevarista. Esos rasgos es mejor ocultarlos.

Podemos, en consecuencia, ha presentado un programa de gobierno mucho más moderado de lo que se anticipaba. El cambio de actitud no es porque Pablo Iglesias y sus compañeros han admitido que sus propuestas económicas eran una ruinosa imbecilidad que precipitaría a España en la catástrofe, algo que les trae sin cuidado, sino porque se acercan las elecciones y la franca mayoría de los españoles no respalda posiciones radicales antisistema.

Cuando se les pregunta a los electores en qué punto se sitúan en una escala de 0 a 10, donde 0 es la extrema izquierda y 10 la extrema derecha, el 75% se coloca en el centro, entre 4 y 7. Es decir, en un abanico que va desde las posiciones tradicionales del centro izquierda a las de centro derecha, hasta ahora ocupado por el PSOE y el Partido Popular.

Eso significa que los votos están en esa zona del electorado, y Pablo Iglesias y Podemos van en busca de ellos disfrazándose de moderados. Naturalmente, creerlos sería un acto demencial. El verdadero Pablo Iglesias no es el que ahora se viste de otra cosa, sino el que envidia el manicomio venezolano y sugiere, a media lengua, como hizo en la televisión oficial caraqueña, que quisiera para España algo similar a lo que él y sus asociados contribuyeron a crear en ese desdichado país.

En América suelen decir que, “quien se quema con leche, llora cuando ve a la vaca”. Esa leche nos ha quemado antes. Fidel Castro aseguró que repudiaba el comunismo y que celebraría elecciones pluripartidista en 18 meses. De esto hace la friolera de 56 años. Más adelante aclaró la contradicción: aseguró que era marxista-leninista desde su juventud y que se moriría siéndolo. Lo escondió para poder hacerse con el gobierno.

Los comunistas admiten las elecciones libres, esa ordinariez liberal, cuando no les queda más remedio, pero tan pronto pueden las cancelan y se acogen al modelo de partido único y ausencia total de libertades. Ese sistema de palo, calabozo y paredón es el que prefieren. Así ha sido a lo largo de la historia.

Antes de las primeras elecciones, en 1988, un Chávez conmovedoramente humilde le dijo al periodista Jorge Ramos de Univisión que él era un demócrata a carta cabal y sólo estaría en el poder durante un periodo presidencial. Incluso, calificó al gobierno de los Castro como una dictadura.

Todo era una cortina de humo. Desde que llegó a la presidencia se dedicó febrilmente a crear una tiranía colectivista, utilizando para ello los recursos populistas del clientelismo sufragados por un río de petrodólares.

Como podía preverse, con esa política Chávez demolió cruelmente al país durante 15 años y, si no sigue en Miraflores, es porque se le ocurrió la estupidez de tratar de curarse un cáncer en Cuba, en lugar de ir a Estados Unidos, a Brasil o a la propia España.

Sin embargo, cuando llegó a la presidencia, una de las primeras barbaridades que hizo aquel falso demócrata preelectoral, fue escribirle una reveladora carta al asesino Iván Ilich Ramírez, el Chacal, terrorista venezolano adiestrado en Cuba, preso en Francia por sus múltiples crímenes. La carta muestra el oportunismo de los chavistas desde el primer párrafo, bastante ridículo, por cierto. Dice textualmente:

“Nadando en las profundidades de su carta solidaria pude auscultar un poco los pensamientos y los sentimiento, es que todo tiene su tiempo: de amontonar las piedras, o de lanzarlas… de dar calor a la revolución o de ignorarla; de avanzar dialécticamente uniendo lo que deba unirse entre las clases en pugna o propiciando el enfrentamiento entre las mismas, según la tesis de Iván Ilich Ulianov. Tiempo de poder luchar por ideales y tiempo de no poder sino valorar la propia lucha… Tiempo de oportunidad, del fino olfato y del instinto al acecho para alcanzar el momento psicológico propicio en que Ariadna, investida de leyes, teja el hilo que permita salir del laberinto…”.

El señor Pablo Iglesias, un chavista confeso, está en la etapa de almacenar las piedras. Más adelante, si engañara a los españoles y ganara las elecciones, encontrará el momento de lanzarlas.

Esperemos que eso no suceda nunca.

7 Responses to “Pablo Iglesias y el momento de tirar las piedras”

  1. menendag05 10 May 2015 at 6:49 am Permalink

    No me sorprende la embestida. Estamos en una etapa definitoria.
    El pensamiento político de los discípulos del Tea Party– en cualquier latitud y escenario– refleja una solidaridad ideológica y sectaria inconmovible. Los escándalos de corrupción, a los que solo se dedica medio reglón, como si se tratara de algo banal y de escasa gravitación en el contexto electoral que se avecina, independientemente de otras consideraciones, juega en este caso una carta definitoria, por cuanto su magnitud, extensión y origen sobrepasan los tradicionales pecados de la democracia, en medio de una situación económica tan crítica que incrementa notablemente el peso de su repercusión.
    Intentar desprestigiar a los opositores con apreciaciones teóricas sobre su supuesta filiación doctrinaria parece un recurso torpe, porque se contrapone a la materialidad de los hechos probados, aun cuando una judicatura huérfana e insolvente no los hubiese concretado en sentencias firmes. Porque la vinculación entre la deshonestidad administrativa y la repercusión sobre el ciudadano común constituye una relación causa-efecto demasiado enraizada y palpable en el diario devenir.
    Situar al PP en el centro derecha parece muy propicio a los fines de la contienda electoral, pero considerando su vinculación con el gran capital, los organismos internacionales gestores de la economía, y la membresía partidista predominante, yo diría que si está en el centro, está tan cerca de la derecha dogmática e inflexible, que muy poco espacio le separa de ella.
    .“La ruinosa imbecilidad” de las propuestas, cuando son extremas y fructifican en la mente de los desposeídos, evidentemente alarman y ponen en guardia a los poderosos que ni cortos ni perezosos alertan para poner en pie de guerra sus potentes fuerzas. Los extremismos desde ambas orillas son riesgosos, pero el justo reclamo de los que sufren las consecuencias, debía ser el síntoma clave en la búsqueda de entendimientos, que sin renunciar al modelo, diría más bien para conservarlo, tuviera un reparto menos injusto.
    El problema no es un sentimiento antisistema. El problema es lograr su conservación, pero para ello resulta imprescindible modificar enfoques estratégicos que en la contemporaneidad en que vivimos exigen un grano más de justicia, de honestidad administrativa y de sensibilidad ante la cruel realidad que enfrenta una sociedad agobiada y al borde del colapso. Los vínculos que la atan, históricos, económicos y sociales le restan posibilidades a la derecha extrema y sus errores previos y presentes le pasarán factura en este año electoral.
    En América suelen decir que, “quien se quema con leche, llora cuando ve a la vaca”. (Montaner)
    No conocía el refrán. Pero me sugiere otra interpretación.
    Las lágrimas inundan los ojos de los españoles cuando miran los rostros de los políticos que los han representado en los últimos años. No se han quemado con su leche, simplemente, han resultado estafados y decepcionados.
    No necesitan tirar piedras, solo depositar los votos en la urna apropiada.
    OJALÁ QUE SUCEDA.
    Pericles

  2. Alberto Otsir 10 May 2015 at 10:37 am Permalink

    100% correcto!!!!!!!!…el que tenga oidos …que oiga!!!!

  3. antfreire 10 May 2015 at 12:20 pm Permalink

    El Marxismo es una enfermedad muy dificil de erradicar. Solo se inmuniza uno que la ha sufrido. Por eso cada vez que surge una nueva generacion, el Marxismo viene acompanandola. Yo creo que eso se debe a que el virus que la produce es la envidia, y ese virus es tan viejo que ya existia cuando Dios estaba creando el universo.

    • Clara 11 May 2015 at 6:36 pm Permalink

      Buen comentario el de CAM, como casi siempre. Así es Antfreire, el Comunismo estimula el resentimiento entre las personas y como consecuencia la Envidia y todos los Odios posibles. Además, en lugar de estimular la creatividad y el espíritu emprendedor de las personas, lo que hace es hacerle creer a los más desposeídos que la “culpa” de que Tales personas no tengan tantos bienes, la tienen los emprendedores. Es mejor echarle la “culpa” al otro que hacerse responsable. La filosofía marxista, como dijo Bertrand Russel: “es una filosofía confusa que ideó Carlos Marx para ir contra sus enemigos”…y yo, no lo dudo.

  4. Lorenzo Rodolfo 10 May 2015 at 3:22 pm Permalink

    Fidel Castro dijo, en los primeros 15 días después de hacer huir al canalla malnacido de Batista,lo siguiente:
    “- Bien merecen los periodistas la oportunidad de trabajar; el periodista trabaja para el pueblo. El pueblo sólo necesita que le informen los hechos, las conclusiones las saca él. Sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba. Quien dice libertad de prensa, dice libertad de reunión, dice libertad de elegir sus propios gobernantes libremente. Cuando un gobernante está inspirado en buenas intenciones, no tiene por qué temer a ninguna libertad -”

    ” -¿Cuando me ha visto a mí nadie mentirle al pueblo?. No me interesa el poder ni contemplo asumirlo en momento alguno. Habrá libertad para los que hablen a favor nuestro y para los que hablen en contra nuestra y nos critiquen -” (Stgo. de Cuba. Enero 1º de 1959)

    ” -El derecho de discentimiento y de oposición es un derecho inalienable. No queremos convertir al Movimiento 26 de julio en un partido único y totalitario-” (Santa Clara. Enero 7 de 1959).

    ” – Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país más próspero de América, hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto que ningún otro país del mundo… -” (Mismo
    lugar y fecha anteriores).

    Existen cientos de otras citas parecidas de este Pablo Iglesias cubano. Creo que los hechos, 54 años después, demuestran quien es este tipejo y la clase de mentiroso, simulador y canalla que ha sido y sigue siendo pues, para desgracia de los cubanos, sigue vivo.

  5. Sam Ramos 11 May 2015 at 8:06 am Permalink

    EXCELLENT English word

    Every once in a while somebody hits it right out of the park…….
    This is not yet found in the Oxford dictionary, so it was “Googled” and discovered to be a recently “coined” new word found on T-shirts on eBay:
    Read this one over slowly and absorb the facts that are within this definition!
    I love this word and believe that it will become a recognized English word. Finally, a brand new word to describe our Future.
    A Perfect Fit, eh??
    INEPTOCRACY
    (In-ep-to-cra-cy)
    A system of government where the least capable to lead are elected by the least capable of producing, and where the members of society least likely to sustain themselves or succeed, are rewarded with goods and services pay for by the confiscated wealth of a diminishing number of producers.

  6. Kiko 11 May 2015 at 11:59 am Permalink

    Demoledor.


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