El Blog de Montaner

Bienvenido al Blog de Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner nació en La Habana, Cuba, en 1943. Reside en Madrid desde 1970. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Es escritor y periodista. Varias decenas de diarios de América Latina, España y Estados Unidos recogen desde hace más de treinta años su columna semanal.

03 May 2011 ~ 0 Comentarios

Peruvians wary of Humala

BY CARLOS ALBERTO MONTANER
www.firmaspress.com

Runoffs are never good and never were. Especially for the candidate who provokes greater rejection. The balloting makes clear not what the voter wishes but what he doesn’t want.
In a runoff, you vote against someone. For example, the Peruvians gave Ollanta Humala 33 percent of the votes and Keiko Fujimori 22 percent in the first round. Shortly thereafter, a poll revealed that the distance between them when facing each other, one on one, had been reduced to eight points. The latest survey reveals that only four points separate them. The trend favors Keiko.

It is inevitable to remember the 2006 elections. In the first round of that contest, Ollanta Humala obtained 30 percent of the votes and Alan García came in second with 24. In the runoff, despite the terrible experience of his first administration (1985-1990), characterized by hyperinflation and corruption scandals, García won with 53 percent of the vote.

Why did Alan win, without being destroyed by the bad memories left by his previous presidency? He won because most Peruvians regarded Humala a radical in the mold of Venezuelan President Hugo Chávez who might drag the country toward the abyss of the so-called “21st-Century socialism,” a chaotic way to impoverish society, strain human relations and poison international ties.

In those elections, Alan García very skillfully campaigned against Hugo Chávez more than against Humala, Chávez’s man in Lima, and achieved victory.

Humala learned the lesson, and in this campaign he presents himself as a disciple of President Luiz Inácio Lula da Silva rather than Chávez. He’s no longer a carnivorous socialist, he says. He insists that he has become tame and vegetarian. But the Peruvians, if we judge by the electoral trends, don’t believe him.

When did that transformation occur in Humala’s heart and conscience? Where are the express condemnations of the violations of democratic standards and human rights that happen in Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua and Ecuador — countries that, for now, shape the map of 21st-Century socialism?

The Peruvians fear, not without reason, that Humala’s moderation is a disguise. They think that he is the same radical and dangerous wolf he always was, this time clad in a lamb’s wool coat that’s too small for him. His current discourse is not what he really believes in but what has been suggested to him by the voting experts who advise him. They are making him sing a kind of dishonest ideological karaoke.

Once installed in Pizarro Palace, suspicious Peruvians presume, Humala will begin the dismantling of the democratic system, the cutting back of freedoms and the substitution of the economic model of market and private property by something similar to Chávez’s model.

How? The Fidel Castro-Hugo Chavéz model has a method. First step will be to elevate the level of popular support above 70 percent of the population. That can be done in less than 18 months through the creation of a framework of subsidies and government aid that wrecks the economy but draws loud popular applause.

The purpose is to recruit an army of grateful stomachs, for which he would rely on the large economic reserves left by Alan García’s outstanding second term, and the help of Venezuelan petrodollars, now that the barrel of crude exceeds $100.

The script then calls for a summons to referenda to reform or revoke the Constitution, to remake Parliament and give the president special powers, until, through a majority vote, the “liberal democracy” enjoyed by the Peruvians, founded on a division of powers and the limitation of authority, is replaced by a “dictatorial democracy,” agreed to and legitimized by the governed. This monstrosity has a precedent in Roman law, when the consuls agreed to turn over all authority to a supreme leader called the “dictator.”

Will Humala manage to overcome the fears of most Peruvians? That will depend on the decision made by that high percentage of voters who prefer not to vote or to spoil their ballot rather than opt for him or Keiko.

That’s what happened in 2006: Millions of Peruvians who had sworn never to back the APRA pinched their noses and voted for García, to keep Chávez from imposing his will in Peru. In the end, it was a good decision and García governed effectively. It is very likely that the same will happen this time.

THE MIAMI HERALD
posted onmay , 02 2011

03 May 2011 ~ 0 Comentarios

ISMAEL CALA ENTREVISTA EN CNN A CARLOS ALBERTO MONTANER SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE LA MUERTE DE BIN LADEN

fuente : CNN español

02 May 2011 ~ 1 Comentario

Tengo la ilusión de que lo que va a pasar en Cuba no ha ocurrido jamás

JUAN CARLOS SÁNCHEZ REYES” | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Su nombre ha dado la vuelta al mundo” a través del blog” Generación Y. Pero pocos sospechan que sus comentarios sobre la realidad cubana, los escribe, día a día, en su casa de La Habana desde la más absoluta indefensión y atacada sin tregua por la policía política del régimen. Frente a ello sólo tiene tres armas: su blog digital, su autoridad moral y sus ideas, que le sirven para informar sobre una sociedad que convive con el miedo, la ambigüedad y la represión más absoluta. Valiente y tremendamente comprometida, su voz se ha convertido en la conciencia de su pueblo. En esta entrevista repasa algunas claves del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado recientemente, y responde algunas cuestiones de actualidad relacionadas con el futuro de su país. Yoani Sánchez ha recibido numerosas distinciones, entre ellas, el Premio Ortega y Gasset de periodismo de El País y el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje que otorga el Departamento de Estado de los EE.UU. También ha sido elegida por la revista Time entre las cien personas más influyentes del mundo.

-Durante el VI Congreso, Raúl Castro ha culpado al partido comunista de todos los problemas del país. ¿Podría” considerarse este discurso la primera capitulación oficial del sistema?

“No. Sólo podrá hablarse de capitulación cuando ese discurso autocrítico no vaya sólo dirigido a los burócratas, funcionarios y militantes sino especialmente al artífice de las desacertadas decisiones que nos han llevado hasta este punto. O sea, mientras no se responsabilice a” Fidel Castro” con buena parte del descalabro económico” y social en el que estamos, no podremos sentirnos” en presencia de un sincero” mea culpa. Para” el discurso oficial, él es la patria, la revolución, el partido, la historia y muchas cosas más. Justamente lo que dijo Raúl Castro, o lo que quiso decir, es que los cuadros intermedios no habían sabido interpretar y cumplir cabalmente las preclaras orientaciones del máximo líder. El hermano menor” sólo ha tratado de exonerarlo y para ello ha debido adjudicar los errores a otros.

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29 April 2011 ~ 0 Comentarios

Red Line: Syria, Cuba and Bradley Manning

April 26, 2011
Ekaterina Kudashkina,” Mira Salganik,” Sergei Strokan, Voice of Russia
Each week, Voice of Russia hosts Red Line, a discussion about the events of the week, as seen from Moscow. This week, events in Syria, changes in Cuba and Bradley Manning.

Participants: Ekaterina Kudashkina, Sergei Strokan, Mira Salganik, Murhaf Jouejati, Vitaly Makarov, Joe Glanville

Ekaterina Kudashkina: This week we start with Syria, which is being rocked by unprecedented anti-governmental protests demanding political and economic reforms and the resignation of 45-year old President Bashar al-Assad. We shall then move on to the Caribbean to look at Cuba where the Communist Party Congress—the first in 14 years—coincided with the 50th anniversary of the failed Bay of Pigs invasion; finally, we will discuss the story of the U.S. Marine Private Bradley Manning, still being held in solitary confinement in Quantico, Virginia

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18 April 2011 ~ 0 Comentarios

”Los esfuerzos por derrocar a Fidel fueron de gente que luchó junto a él”

Carlos Montaner fue encarcelado en 1960 por lanzar una huelga universitaria contra Castro. Sus declaraciones a” Infobae América, en el 50 aniversario de Bahía de Cochinos, esclarecen el carácter de la militancia anticastrista, diferente al difundido por el régimen.

El periodista y escritor cubano exiliado Carlos Alberto Montaner fue uno de los tantos que recibió la revolución castrista con esperanzas. Pero éstas no duraron mucho: la opción por el comunismo y los rasgos autoritarios que fue adquiriendo el régimen generaron innumerables disidencias.

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18 April 2011 ~ 0 Comentarios

LA ÚLTIMA FUNCIÓN

Me lo dijo un viejo y desengañado comunista cubano en un encuentro relámpago que tuvimos recientemente ” en Madrid: “este Sexto Congreso del Partido me recuerda esa atmósfera de tristeza y nostalgia que se respira en los teatros que realizan su última función antes de ser demolidos”.

Buena metáfora. La generación de Fidel, la que hizo la revolución, es ya octogenaria. Se está despidiendo. A Fidel, que tiene 84, lo jubilaron sus intestinos en el 2006, y Raúl, con casi 80, no tardará demasiado en abandonar la escena. Él mismo se ha dado un plazo de tres a cinco años para transmitir totalmente la autoridad y facilitar una especie de relevo generacional “para que los herederos continúen la obra revolucionaria”.

¿Qué quiere decir eso? Nada, salvo mantenerse en el poder. Aunque siguen repitiendo consignas, ya casi nadie cree en el marxismo-leninismo, mientras el gobierno trata de escapar de la improductividad crónica del sistema fomentando ciertos espacios para que la iniciativa privada alivie el desastre del colectivismo. Al tiempo que aplauden los lemas revolucionarios, los muchachos le llaman a Marx “el viejito que inventó el hambre”.

Los adultos, confidencialmente, reconocen este panorama. Después de 52 años de dictadura, y sin un parlamento hostil o una oposición que obstaculizara la obra de gobierno, los seis elementos básicos que determinan la calidad de vida de cualquier sociedad moderna se han agravado hasta convertirse en pesadillas: la alimentación, el agua potable, la vivienda, la electricidad, la comunicación y el transporte.

Raúl Castro, que es una persona realista, y que no se explica por qué los niños cubanos no pueden tomar leche después de los siete años, no ignora que su hermano ha sido el peor gobernante de la historia de la república fundada en 1902. En 56 años de capitalismo, pese a los malos gobiernos, la corrupción, las revueltas frecuentes y los periodos de dictaduras militares, la Isla se convirtió en uno de los países más prósperos de América Latina y La Habana en una de las ciudades más hermosas del mundo. El sector público era mediocre o malo, pero la sociedad civil funcionaba razonablemente bien.

En 52 años de comunismo, en cambio, sujetada con una correa que impedía los alborotos, la sociedad se empobreció hasta los huesos y el paisaje urbano adquirió la apariencia de un territorio bombardeado. El sector público impuesto por los comunistas era terriblemente torpe, infinitamente peor que el de la etapa capitalista, y la sociedad civil (a la que ahora Raúl trata de darle respiración artificial para ver si revive) había sido cruelmente aplastada.

Es con este melancólico diagnóstico con el que los comunistas cubanos celebrarán su Sexto Congreso. Raúl ha convocado a una cúpula dócil a que respalde sus tímidas reformas y legitime a los funcionarios seleccionados. Se propone designar cuadros de menos de sesenta años, pero los que había (Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Roberto Robaina, Remírez de Estenoz) ellos mismos se encargaron de destruirlos.

¿Quién emergerá como el presunto heredero? Se menciona, sotto voce, aunque nadie está seguro, a Marino Murillo, un economista de 50 años, ex oficial del ejército y ex Ministro de Economía, despreciado por los apparatchiks (“es un simple auditor, no un economista”, me contó uno de ellos especialmente sagaz), hoy a cargo de disciplinar al Partido para que durante este VI Congreso acepte sin chistar los cambios propuestos por Raúl. Se le atribuye una lealtad total al general-presidente y la decisión de mantener los elementos fundamentales del sistema comunista, aunque eliminando el paternalismo.

¿Tendrá éxito? No lo creo. Raúl, con el auxilio de Murillo, su entenado ideológico, quiere construir un socialismo sin subsidio y un capitalismo sin mercado. Eso es imposible. Ese disparate hay que enterrarlo, como sucedió en Europa del Este. Sin embargo, no es improbable que, tras la desaparición de los Castro, durante cierto tiempo las Fuerzas Armadas mantengan férreamente el poder, pero sólo hasta que salte la chispa y veamos en Cuba un desenlace violento. Quienes se empeñan en impedir la evolución natural de la historia acaban provocando unas devastadoras catástrofes.

16 April 2011 ~ 0 Comentarios

Carlos Alberto Montaner sobre el Congreso del PCC

08 April 2011 ~ 2 Comentarios

TERREMOTO EN LOS ANDES

Ecuador. El presidente ecuatoriano Rafael Correa persiste tercamente en crearle problemas a su gobierno y, de carambola, a todos sus compatriotas. La acusación por injurias al respetado articulista Emilio Palacio por una columna publicada en” El Universo es otra prueba de que el impulsivo gobernante no entiende cómo opera una república democrática. No comprende que una de” ” las labores clave de los periodistas es juzgar la labor de los funcionarios del sector público y no al revés.

Todavía no se había calmado el escándalo generado por la injusta acusación a Palacio, cuando Correa provocó otra crisis: expulsó a la embajadora de Estados Unidos, Heather Hodges, por el contenido de un cable confidencial enviado al Departamento de Estado que ponía en entredicho la honorabilidad del jefe de la policía. Washington, en represalia, declaró persona no grata al embajador ecuatoriano y se tensaron inútilmente las relaciones entre los dos países.

Ninguna persona sensata se explica por qué Correa, si se sentía injustamente tratado, no manejó discretamente su molestia ante este WikiLeak, como antes había hecho el presidente Felipe Calderón en México en una situación parecida, conflicto que se saldó con la renuncia voluntaria del embajador norteamericano Carlos Pascual. Al fin y al cabo, Ecuador utiliza la moneda de Estados Unidos, su principal socio comercial, y a ese país acude la” intelligentsia profesional para perfeccionarse intelectualmente, como hizo el propio presidente ecuatoriano cuando era estudiante de economía. Las seres cuerdos no se dan patadas en el estómago o en el cerebro.


Perú. Las elecciones peruanas han puesto sobre el tapete una escalofriante realidad: una parte sustancial de ese país no tiene convicciones democráticas o no entiende cómo se crea la riqueza y se combate la miseria. Por una punta del espectro político, la de Ollanta Humala, están los colectivistas, admiradores del chavismo y de la dictadura dinástica cubana, y por la otra, los seguidores del ingeniero Alberto Fujimori, representado en esta contienda por su hija Keiko. Entre ambas fuerzas –discrepantes en el terreno económico, pero coincidentes en el desprecio a las formas democráticas que exige el funcionamiento de una verdadera república– suman casi el cincuenta por ciento del censo electoral.

El dato es muy grave. Demuestra que la estabilidad del país y su espléndido crecimiento económico de la última década, tanto bajo Alejandro Toledo como bajo Alan García, no ha servido para convencer a la inmensa mayoría de los peruanos de que el modelo de la democracia liberal, que es el de los treinta países más felices del planeta, es el que debe mantenerse firme y permanentemente si el país quiere encaminarse hacia el modo de convivencia que se observa en el primer mundo, como ha hecho el vecino Chile. La sociedad peruana no habrá llegado a ese nivel de maduro realismo hasta que los enemigos del mercado, de la libertad y de un genuino estado de derecho ocupen menos del 10% del electorado.


Venezuela. Hugo Chávez ha anunciado la creación de una milicia de un millón de soldados. En realidad, se trata de un ejército partidista de ocupación. Es una enorme banda política armada hasta los dientes y con licencia para hacer daño. Ese millón de ciudadanos será reclutado entre los partidarios del chavismo. Será una tropa roja, rojita, al servicio de Hugo Chávez. De esa colorida manera, esta indumentaria la acercará a sus precedentes históricos más próximos y evidentes: los” camisas negras de Mussolini y los” camisas pardas de Hitler. La función de estos cuerpos paramilitares, generalmente envueltos en una coreografía castrense intimidante, es asustar a la sociedad para obligarla a obedecer los caprichos del caudillo. Si hay algo mil veces comprobado, es que el miedo moldea y unifica el comportamiento de las personas aunque las destroce psicológicamente.” ” A fuerza de golpes y atropellos, la sociedad acaba por bajar la cabeza, se coloca de rodillas y aplaude.

Esta es una mala noticia para los países vecinos de Venezuela. Colombia tiene nuevas razones para preocuparse intensamente. También Guyana, cuyo Esequibo –160,000 kilómetros cuadrados– es intermitentemente reclamado desde hace un siglo por Caracas. Las formaciones paramilitares suelen generar una especie de mentalidad de conquista en el caudillo y en la cúpula dominante. Se sienten invencibles, como les sucedió a Mussolini y a Hitler, y atacan o invaden. Antes de la Segunda Guerra, los italianos se lanzaron primero sobre Etiopía; los alemanes, sobre Austria y Checoslovaquia. Como música de fondo de esas aventuras se podía oír el paso de ganso de las milicias. Como ahora sucede en Venezuela.

04 April 2011 ~ 3 Comentarios

Carter y Raúl Castro

Jimmy Carter fue a visitar a Raúl Castro. La iniciativa fue de Raúl. Quería dejarle saber al presidente Obama que todo era negociable, incluida la puesta en libertad de Alan Gross, un norteamericano condenado a quince años de cárcel en la Isla por obsequiar computadoras y equipos de comunicación para que los desinformados cubanos pudieran acceder a internet. De momento, no liberó a Gross, pero todo se andará. Es cuestión de tiempo.

No está nada claro por qué Raúl Castro no recurre a los diplomáticos norteamericanos acreditados en Cuba para mandar sus mensajes, pero es probable que no confíe en Hillary Clinton y en el Departamento de Estado. Acostumbrado, como está, a que las decisiones importantes las toma él, como las tomaba su hermano, no entiende el funcionamiento institucional de Estados Unidos y tampoco percibe que los asuntos cubanos apenas tienen importancia para el inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué quiere Raúl Castro a cambio de su rehén? Tiene, fundamentalmente, dos objetivos: que la Casa Blanca elimine las restricciones de viaje a los norteamericanos para que rápidamente se duplique o triplique la actual cifra anual de turistas que visitan la Isla –unos dos millones—, y que Washington interrumpa de manera permanente la ayuda económica y la distribución de equipos electrónicos a la oposición cubana. En todo caso, esa ayuda hoy está detenida por obstáculos legales interpuestos por el senador demócrata John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Internacionales.

¿Tiene Raúl algo más que brindar, además de la libertad de Gross? Tiene poco y es escasamente elegante: se trata, fundamentalmente, de un cambio en la estrategia represiva. En síntesis, maltrata con menor crueldad a sus compatriotas. Escalonadamente, ha puesto en la calle a los 75 demócratas presos en la llamada “primavera negra” del 2003, deportando a España a la mayor parte, y es posible que continúe liberando gradualmente al centenar de presos políticos que todavía quedan en las cárceles.

Ya no condena a los disidentes a largas penas. Se limita a infiltrarlos para saber sus movimientos, los golpea, los intimida y los detiene por periodos breves. Cuando se reúnen o salen a las calles, lanza contra ellos turbas dirigidas por la policía política en lo que allí llaman “actos de repudio”. Raúl ha comprobado que para mantener a la sociedad asustada y en un puño, evitando que el poder se le escape de las manos, bastan esas medidas coercitivas. No es necesario encerrar a los adversarios. Basta con aterrorizarlos. Fidel era exageradamente punitivo.

Pero eso no es todo. También es posible que Raúl abra un poco más la mano económica en el VI Congreso del Partido Comunista que se celebrará en abril. Sabe que la inmensa mayoría de los cubanos desean poder comprar y vender sus viviendas y no hay razón para continuar con las absurdas reglas que lo impiden.

Tampoco ignora que el deseo de los cubanos de poder salir de Cuba o entrar libremente en ella trasciende la cuestión ideológica: comunistas, anticomunistas e indiferentes están de acuerdo en que el gobierno no tiene derecho a prohibir el libre movimiento de las personas. Eliminar ese permiso de salida y de entrada sería extraordinariamente bien recibido por toda la población y él sería aclamado sin necesidad de efectuar ningún cambio trascendental. Sotto voce, los cubanos suelen señalar que Raúl Castro no tiene moral para quejarse de que el presidente norteamericano no deja viajar a los norteamericanos a la vecina Isla, cuando él mantiene secuestrado a su propio pueblo.

¿Habrá un cambio sustancial en la política de Estados Unidos hacia Cuba tras la visita de Carter? No lo creo. La percepción general en Washington, a juzgar por los WikiLeaks, es que el régimen cubano está en una fase final de desmoralización y desgaste y no tiene sentido hacer nada que detenga o revierta esa tendencia. La corrupción es rampante, los hijos de muchos dirigentes se marchan discretamente del país, y el estado anímico que prevalece en los cuadros medios es de fin de régimen. Raúl no ignora nada de esto, pero no tiene modo de impedirlo mientras insista en mantener un régimen colectivista de partido único y obediencia total. Hasta la derrota siempre, General.

04 April 2011 ~ 0 Comentarios

Cuba: Twilight of the regime

Jimmy Carter went to visit Raúl Castro. The initiative was Raúl’s. He wanted to let President Obama know that everything is negotiable, including the release of Alan Gross, an American sentenced on the island to 15 years’ imprisonment for handing out computers and communications equipment so that uninformed Cubans might have access to the Internet. For the moment, he has not freed Gross, but that will happen. It’s a matter of time.

It is not at all clear why Raúl Castro does not turn to the American diplomats who are accredited in Cuba to send his messages, but he probably doesn’t trust Secretary of State Hillary Clinton and the State Department. Accustomed as he is to making the important decisions as his brother did, he doesn’t understand the institutional functioning of the United States, nor does he realize that Cuban affairs are barely important to the White House tenant.

What does Raúl Castro want in exchange for his hostage? Basically, his objectives are two: that the White House eliminate travel restrictions on Americans so the annual number of tourists who visit the island — about two million — doubles or triples swiftly; and that Washington permanently interrupt the economic aid and distribution of electronic equipment to the Cuban opposition. In any case, that aid remains detained today by legal obstacles raised by Democratic Sen. John Kerry, chairman of the Foreign Relations Committee.

Does Raúl have anything else to offer, other than Gross’ freedom? He has little, and it’s hardly elegant: basically, it’s a change in the repressive strategy. In short, he mistreats his compatriots with less cruelty. By stages, he has freed the 75 democrats imprisoned during the so-called “black spring” of 2003, deporting most of them to Spain, and it is possible that he will continue to gradually liberate the hundred or so political prisoners who remain in prison.

He no longer sentences the dissidents to long terms. He infiltrates their ranks to learn their movements, beats them, intimidates them and detains them for brief periods. When they gather or go out on the street, he launches against them mobs directed by the political police, in what are called “acts of repudiation.” Raúl has learned that to keep society scared and in his grasp, to prevent power from slipping through his hands, those coercive measures are enough. It is not necessary to jail his adversaries. Terrifying them is enough. Fidel was exaggeratedly punitive.

But that’s not all. It is also possible that Raúl will open his economic hand a little more at the Sixth Congress of the Communist Party that will be held in April. He knows that the huge majority of Cubans wish to be able to buy and sell their homes and that there’s no reason to keep the absurd rules that prevent that.

Nor is he unaware that the wish of Cubans to freely leave or enter Cuba transcends the ideological issue: communists, anticommunists and those who are indifferent agree that the government has no right to prohibit the free movement of people. To eliminate that exit and entry permit would be extraordinarily welcome by the entire population, and he would be acclaimed without the need to make any transcendental change.” Sotto voce, Cubans usually point out that Raúl Castro has no moral standing to complain that the U.S. president doesn’t allow Americans to travel to the neighboring island when he himself keeps his own people hostage.

Will there be a substantial change in U.S. policy toward Cuba after Carter’s visit? I don’t believe so. The general perception in Washington, judging from the WikiLeaks, is that the Cuban regime is in a final phase of demoralization and erosion, and it makes no sense to do anything that halts or reverses that trend. Corruption is rampant, the children of many leaders are leaving the country discreetly and the state of mind that prevails among the mid-level cadres is that of an end-of-regime. Raúl is not unaware of this but has no way to prevent it, as long as he insists in maintaining a one-party collectivist regime that demands total obedience.

On to defeat always, general.

“© FIRMAS PRESS

THE MIAMI HERALD

Posted on Sun, Apr. 03, 2011