El Blog de Montaner

Bienvenido al Blog de Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner nació en La Habana, Cuba, en 1943. Reside en Madrid desde 1970. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Es escritor y periodista. Varias decenas de diarios de América Latina, España y Estados Unidos recogen desde hace más de treinta años su columna semanal.

11 June 2011 ~ 1 Comentario

Encuentro digital con Carlos Alberto Montaner

El Mundo

Foto invitado

Carlos Alberto Montaner

¿Cuándo? 14 de Junio de 2011, 18:00 horas

El escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner presenta su tercera novela, ‘La mujer del coronel’. Montaner, quien reside entre Miami y Madrid, ha publicado 25 libros y miles de artículos y ensayos en numerosos diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Charlará con los internautas este martes 14 de junio a partir de las 18.00 hora peninsular española (las 12.00 en el este de EEUU).

11 June 2011 ~ 0 Comentarios

Ollanta Humala: vista a la derecha

Por Carlos Alberto Montaner*

Ollanta Humala saluda a Hugo Chávez

(FIRMAS PRESS) Ollanta Humala ha cancelado su previsto viaje a Venezuela, al menos por ahora, y ha declarado que su país es un aliado estratégico de Estados Unidos en su lucha contra el narcotráfico. El presidente electo se ha reunido con la cúpula dirigente de los empresarios y parece que el encuentro ha tenido un efecto balsámico sobre el capital. Simultáneamente, el teniente coronel le ha pedido a Álvaro Vargas Llosa que viaje a China, Japón, Washington y Bruselas para calmar las aguas financieras, actuando como una especie de provisional Ministro de Relaciones Exteriores.
(more…)

10 June 2011 ~ 0 Comentarios

LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE EDUCADORES CUBANO-AMERICANOS (NACAE)

LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE EDUCADORES CUBANO-AMERICANOS (NACAE)
tiene el gusto de invitarlos a la conferencia
Historia Genital de la Revolución Cubana y La Mujer del Coronel
Por el afamado escritor, ensayista y periodista
Carlos Alberto Montaner
La Mujer del Coronel (Alfaguara 2011) es la última novela publicada por Montaner: “Nuria, una atractiva psicóloga cubana de cuarenta años, es la mujer del coronel Arturo Gómez, un tipo duro y heroico al que ama. Pero en un breve viaje a Italia, adonde acude a dictar una conferencia, su vida dará un vuelco radical tras conocer al profesor Martinelli, un erotómano consumado. La mujer del coronel es una novela cargada de suspenso y cálidamente erótica sobre el amor, el adulterio, la exploración de la sexualidad y la violencia”.
El autor firmará ejemplares de su libro después de la conferencia
Jueves, 16 de junio de 2011
Recepción: 6:30 p.m. cortesía de Santillana USA. Conferencia 7:00 p.m.
Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami
1531 Brescia Ave., Coral Gables, FL

08 June 2011 ~ 5 Comentarios

La mujer del coronel – Carlos Alberto Montaner

02 June 2011 ~ 0 Comentarios

Austerity and political suicide

The Miami Herald

Austerity and political suicide

BY CARLOS ALBERTO MONTANER
www.FirmasPress.com

In Spain, voters have punished the Socialists severely at the polls because, after several years of fiscal irresponsibility, a huge public debt, unnecessary expenditures and growing unemployment, the Socialist government found itself forced to rule with prudence and began to tighten the people’s belts.Simply put, voters don’t support the politicians who carry out the feared adjustments. While budget trims are an abstract topic of discussion, everybody seems to understand that it is not possible to spend more than one produces for a long time because bankruptcy soon follows.

But when that reasoning becomes public policy, everyone who finds himself affected blames the government for his woes and withdraws his support.

It’s a universal phenomenon. In a few months, the brand-new governor of Florida has become one of the most rejected politicians in the United States. It is true that he’s not a warm person, nor is he endowed with that natural attraction called charisma, but his growing unpopularity derives not from his psychological features but from the austerity measures he takes to deal with the crisis that Florida is going through.

He was elected to keep the state’s accounts in order, yet when he began to reduce costs and eliminate public employees, the general reaction was repudiation.

That phenomenon originates in a problem that has a very difficult solution: the voter does not perceive the symptoms of bad government, only the apparent benefits he derives. Carefree and continuing public expenditure — especially if part of it is spent in direct subsidies — is seen as proof of the preoccupation of politicians with society, not as clumsy handling of the collective resources.

The voter doesn’t feel that the politician is assigning to him money that he has previously removed from the own voter’s pocket. Even less alarming is the knowledge that he has contracted a debt that someone will have to pay someday. All he cares about is living better than his real income allows. The sun will come out tomorrow, you’ll see.

That explains the scant importance of the accusations of corruption during political campaigns. The voter doesn’t much care if the politician seizes public funds, receives kickbacks or takes advantage of his post to favor his cronies. Behind that moral indifference is the false feeling that the misdirected funds don’t belong to him.

The voter doesn’t realize that corruption not only rots the foundations of democracy but also makes all transactions more expensive. That briefcase full of cash that lands in the pockets of corrupt politicians is eventually paid for (somehow) by the eventual consumers of goods and services.

There are only two ways to deal with this problem.

•” The first is full disclosure. Same as when you buy a package of cigarettes you are told that you have just shortened your life because tobacco causes cancer, emphysema, respiratory distress and damaged gums, society should make clear the consequences of all public expenditures, the way the “public choice” economists try to do, without much success.

It is important that society should perceive that there is no such thing as good largesse, even though some may benefit in the short run.

•” The other way is to create constitutional locks and bulletproof legislative impediments to reduce the temptation to misspend. If the budgets are made inflexible, if legal limits are placed on the percentage of public employees and the salaries they receive, and if every expense must be approved by a comptroller given the bitter task to prevent excess and prodigality, the voter might be tempted to support the good politicians, not those who incur in mythical social expenditures.

In our democratic system, the idea that a common good exists is a fallacy. What exists are private interests defended tooth and nail by the pressure groups with some access to power. That’s sad, but it’s an idea worth understanding.

01 June 2011 ~ 3 Comentarios

Austeridad y suicidio político

En memoria de Adolfo Rivero Caro

Por Carlos Alberto Montaner*

(FIRMAS PRESS) En España han castigado a los socialistas severamente en las urnas porque después de varios años de irresponsabilidad fiscal, enorme deuda pública, gastos innecesarios y desempleo creciente, se vieron obligados a gobernar con prudencia y comenzaron a ajustarle el cinturón a la población. Los electores, sencillamente, no respaldan a los políticos que llevan a cabo los temidos ajustes. Mientras el recorte es un tema abstracto de discusión, todo el mundo parece comprender que no es posible gastar más de lo que se produce durante un tiempo prolongado porque sobreviene la quiebra. Pero cuando ese razonamiento se transforma en políticas públicas, todo el que se ve afectado culpa al gobierno de sus desdichas y le quita su apoyo.

Es un fenómeno universal. En pocos meses el flamante gobernador de la Florida se ha convertido en uno de los políticos más rechazados de Estados Unidos. Es cierto que no es una persona cálida, ni está dotado de esa atracción natural que suelen llamar carisma, pero su creciente impopularidad no deriva de sus rasgos psicológicos, sino de las medidas de austeridad que toma para enfrentarse a la crisis que atraviesa Florida. Lo eligieron para poner orden en las cuentas del Estado, pero cuando ha comenzado a reducir gastos y a eliminar empleados públicos, la reacción general ha sido el repudio.

Este fenómeno se origina en un problema que tiene muy difícil solución: el elector no percibe los síntomas del mal gobierno, sino los aparentes beneficios que recibe. El gasto público alegre y continuado –especialmente si una parte se dedica a subsidios directos– es visto como una prueba de las preocupaciones de los políticos con la sociedad y no como un manejo torpe de los recursos de la colectividad. El elector no siente que el político está asignándole un dinero que previamente le ha extraído del bolsillo, y todavía le resulta mucho menos alarmante la noticia de que se ha contraído una deuda que alguien tendrá que pagar algún día. Precisamente, no hay nada que disfrute más que vivir mejor de lo que sus ingresos reales le permiten y ya se verá por dónde sale el sol.

Eso explica la escasa incidencia que tienen las acusaciones de corrupción en las batallas electorales. Al elector no le importa demasiado si el político se apodera de los bienes públicos, recibe coimas y se vale de su cargo para favorecer a los amigos. Detrás de esa indiferencia moral está la falsa sensación de que los fondos desviados no le pertenecen. Ni siquiera advierte que la corrupción no sólo pudre los cimientos de la democracia, sino, además, encarece todas las transacciones. Ese maletín lleno de dinero en efectivo que va a parar al bolsillo de los políticos corruptos luego lo pagan de alguna manera los consumidores finales de bienes y servicios.

Sólo hay dos formas de enfrentarse a este problema. La primera es la información descarnada. De la misma manera que cuando uno compra una cajetilla de cigarrillos le comunican que acaba de acortar su vida porque el tabaco produce cáncer, enfisema, irritación de las vías respiratorias y de las encías, la sociedad debe hacer patente cuáles son las consecuencias de todo gasto público, como tratan de hacer, sin mucho éxito, los economistas del “public choice”. Es muy importante que la sociedad perciba que no hay dispendio bueno, aunque algunos se beneficien a corto plazo.

La otra manera es generar candados constitucionales e impedimentos legislativos blindados para que disminuya la tentación al malgasto. Si los presupuestos se hacen inflexibles, si se les pone límites legales al porcentaje de empleados públicos y a los salarios que pueden devengar, y si cada gasto tuviera que ser aprobado por un contralor elegido para esa amarga función de impedir los excesos y la prodigalidad, probablemente el elector tendría la tentación de respaldar a los buenos políticos y no a los que más incurren en los míticos gastos sociales.

En nuestro sistema democrático la idea de que existe y se percibe un bien común es una falacia. Lo que existen son intereses particulares defendidos a dentelladas por los grupos de presión con algún acceso al poder. Eso es triste, pero es bueno entenderlo.[“©FIRMAS PRESS]

www.firmaspress.com

31 May 2011 ~ 0 Comentarios

“A España le conviene salir de Zapatero, que es un tipo minuciosamente incompetente”

26 May 2011 ~ 0 Comentarios

El Futuro de Zapatero

23 May 2011 ~ 0 Comentarios

Elecciones en España

20 May 2011 ~ 0 Comentarios

Las revelaciones del IIEE 02