El Blog de Montaner

Bienvenido al Blog de Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner nació en La Habana, Cuba, en 1943. Reside en Madrid desde 1970. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Es escritor y periodista. Varias decenas de diarios de América Latina, España y Estados Unidos recogen desde hace más de treinta años su columna semanal.

16 September 2010 ~ 2 Comentarios

Sin noticias de Dios

La polémica continúa. Hace unas cuantas décadas, en una carta a su colega Niels Bohr, Albert Einstein afirmó que “Dios no juega a los dados”. No era la primera vez que utilizaba esa metáfora. Bohr le respondió que dejara de decirle a Dios lo que debía hacer. Einstein ponía en duda la incertidumbre en el comportamiento de la materia que postulaba la física cuántica. No había nada errático o aleatorio. Simplemente, no conocíamos las variables ocultas. Luego agregó: “A través del universo incomprensible se manifiesta una inteligencia superior infinita”.

Einstein estaba entre los genios persuadidos de que había un “gran diseño” tras la Creación. Stephen Hawking, el gran físico británico, junto al no menos brillante Leonard Mlodinow, acaban de negar esa posibilidad en un libro que estimulará una enorme (y bienvenida) discusión. Se titula, precisamente, The Grand Design (El gran diseño) y, a juzgar por los cables, postulan que las pruebas que aporta la Física actual demuestran que Dios, esa inteligencia superior a que aludía Einstein (y Aristóteles, y Newton), no existe. El universo se rige por leyes que nada tienen de divinas y la materia se transforma en el tiempo como consecuencia de fenómenos que ocurren sin que exista un plan o una voluntad superior. No sólo Dios no existe, sino que los dados juegan solos, impulsados por una fuerza ciega e inconsciente que lo mismo ha generado la existencia de la vida –la nuestra y la de los 208 virus del catarro–, que provoca ciclones, expande las galaxias en el espacio y crea universos incesantemente.

En realidad, Hawking y Mlodinow tampoco demuestran nada de una manera definitiva. Afirmar que Dios no existe, pero sí existe la Ley de gravedad o la selección natural de las especies, nos precipita inmediatamente a una pregunta: ¿y de dónde salieron esas leyes? ¿Por qué la luz viaja a una velocidad constante? ¿Cómo y cuándo se forjaron las reglas que afectan a la materia y a la vida? De acuerdo: hace unos cuantos miles de millones de años se produjo el Big-Bang, la gran explosión primigenia que dio origen a nuestro universo (parece que hay otros), pero ese fenómeno sucedió con arreglo a unas leyes pre-existentes: ¿cómo se formularon? Hay, claro, una respuesta perfecta que es, también, una perfecta tautología: la materia sólo puede existir si hay leyes que le dan forma. La existencia de moléculas y de un mundo subatómico presupone un orden. La materia, afirman, y las leyes que la gobiernan, han existido siempre. No obstante, esas reglas que han existido siempre, no se aplican rígida y uniformemente. En el universo no hay una inevitable relación causa-efecto: el azar juega un papel central en los cambios materiales.

Mi impresión es que si bien el primer libro de Hawking, Una breve historia del tiempo, publicado en los años ochenta, donde admitía la posibilidad de la existencia de Dios, reforzó el bando de los creyentes en el mundo académico, éste de ahora, más que aumentar el número de los ateos, reforzará el de los agnósticos, ese creciente porcentaje de personas escépticas, melancólicamente incapaces de asegurar ni de negar la existencia de Dios porque carecen de elementos de juicio para emitir una opinión definitiva basada en la razón, mientras tampoco gozan de las certezas que emanan de una fe religiosa.

Si esa es la consecuencia de The Grand Design, bienvenida sea. En un mundo tensado por los fundamentalismos religiosos, en el que abundan los gobernantes y líderes políticos convencidos de que conocen las intenciones de Dios, lo que los hace peligrosamente belicosos, es muy saludable que proliferen quienes, humildemente, declaran no saber casi nada. Lamentablemente, sigue siendo cierta la frase de Bertrand Russell, el más notable de todos los agnósticos contemporáneos: “cuanto más intensa ha sido la religión en un período cualquiera y más profundo ha sido el pensamiento dogmático, tanto mayor ha sido la crueldad”.”  [“©FIRMAS PRESS]

16 September 2010 ~ 0 Comentarios

QUO VADIS, RAÚL -Conferencia de las Américas

Carlos Alberto Montaner
Conferencia de las Américas
Hotel Biltmore, Coral Gables, FL
15 de septiembre de 2010

El gobierno cubano acaba de anunciar el despido de 500.000 trabajadores estatales. Nada menos que al 10% de la fuerza laboral. El proyecto es dejar sin puestos de trabajo a 1.300.000 personas en el periodo tres años. Según ellos, sobran y lastran los resultados de las empresas y los organismos públicos.

La medida, un drástico ajuste que en otro país sería calificado como una crueldad neoliberal recomendada por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, aunque esperada, ha sacudido a la sociedad cubana. Los comunistas ortodoxos, que son pocos, creen que han sido traicionados y deslizan sus comentarios en algunas redes de Internet (Kaos en la red, por ejemplo). Para ellos, que tienen una visión ideológica, es una vergüenza que un gobierno marxista-leninista no sólo abandone a la clase obrera, sino que, además, inste a sus miembros a formar parte de la clase explotadora. Por otra parte, los trabajadores, que no tienen un sindicato que los ampare, porque la CTC cubana forma parte de la patronal estatal, se sienten indefensos y con un alto nivel de incertidumbre: ¿qué sucederá con ellos y con sus familias si no encuentran un puesto laboral? Ellos saben que el mundillo construido por los comunistas era miserable y sin esperanzas, pero era conocido y seguro. Ahora sienten que les han abierto la jaula, pero para lanzarlos a una selva desconocida e insegura. Eso les crea, inevitablemente, un alto nivel de ansiedad.

No ha sido, sin embargo, una emboscada sorpresiva. Antes de dar este paso trascendental, desde hace más de dos años, Raúl Castro, Ramiro Valdés y otros funcionarios importantes del régimen, habían venido denunciando el paternalismo del estado cubano y la actitud pasiva de unos ciudadanos que esperaban del gobierno la solución de todos sus problemas. Durante medio siglo la sociedad había vivido del estado comunista. Ahora Raúl sueña con que el estado comunista viva de la sociedad.

La paradoja es que esta situación fue creada por la revolución al estatizar todo el aparato productivo en los años 60 del siglo XX. El gobierno, irresponsable y frenéticamente entregado al estatismo y al colectivismo, empeñado en convertir a los cubanos en los solidarios y angelicales “hombres nuevos” del marxismo-leninismo, destruyó el espíritu emprendedor de miles de personas que eran reprimidas, a veces encarceladas, y con frecuencia calificadas como “merolicos”, “macetas” y otros epítetos parecidos con los que denostaban o ridiculizaban a todo aquel que mostraba signos de creatividad, individualismo y deseos de labrarse un mejor futuro para sí y para su familia. Lo patriótico era trabajar febrilmente para la colectividad y ni siquiera esperar estímulos materiales, como predicaba el evangelio guevarista. Lo contrarrevolucionario y abominable era tratar de labrarse un futuro mejor individualmente.

Un país en quiebra

En el verano del 2006, súbitamente, Raúl Castro tuvo que asumir el gobierno ante una gravísima enfermedad que casi liquidó a Fidel Castro. Dos años más tarde, en el otoño del 2008, esa presidencia interina se convirtió en permanente y Fidel Castro que, contra todo pronóstico, fue recuperándose lentamente, abandonó la gerencia del gobierno, aunque ante de eso fue asomándose a la vida pública mediante unos textos medio delirantes a los que llamaba “reflexiones”, con los que pretendía iluminar a la humanidad con su peculiar y sesgada visión de los problemas internacionales.

Al asumir el control del gobierno, ordenar varios millares de auditorías a otras tantas empresas, y pasar balance de la situación económica y social de Cuba, Raúl Castro llegó a la razonable conclusión de que el país estaba irremediablemente quebrado. Apenas había reservas, el gobierno no tenía liquidez ni créditos internacionales sustanciales, la deuda per cápita era una de las más altas del mundo, la moneda carecía de valor real, lo que se hacía cruelmente evidente en la diferencia entre el cambio oficial y el cambio paralelo. La distancia entre el país real y el país oficial era monstruosa. Eso ocurría en todos los órdenes.

Por las razones que fuere, la situación era muy crítica y tenía un Talón de Aquiles muy evidente: la productividad y la producción estaban por el suelo y la sociedad sólo podía sostenerse mediante una combinación muy peligrosa de cuentas impagadas, remesas de los exiliados, y, sobre todo, la solidaridad caritativa de Venezuela, donde mandaba un pintoresco personaje de incierto destino, el teniente coronel Hugo Chávez, empeñado en conquistar el planeta para una loca aventura llamada “Socialismo del siglo XXI” en la que Raúl Castro no cree porque en empeños parecido ya perdió la mitad de su vida y dejó miles de muertos en el camino.

Si, por alguna razón, Chávez perdía el poder, el descalabro económico en Cuba sería peor que lo ocurrido cuando desaparecieron la URSS, el subsidio ruso y los intercambios favorables con los satélites de Moscú. Si entonces la capacidad de consumo de los cubanos se redujo un 40 o 50%, ahora sería peor.

Raúl contra Fidel

¿Qué hacer ante la crisis económica? Para Raúl la respuesta era bastante clara: renunciar al colectivismo y al estatismo extremos impuestos por Fidel Castro para asegurar la supervivencia del régimen. Si su función, la de Raúl, era organizar la transmisión de la autoridad, sin perder el poder, y preparar al gobierno para cuando los dos faltaran, tenía que comenzar por poner en orden la maltrecha economía.

Pero ese proceso de rectificación traía un alto costo político. Dentro de la clase dirigente, y en el conjunto de la sociedad, hoy se culpa a Fidel Castro de haber provocado este desastre cuando en marzo de 1968 decretó la confiscación y estatización de 60,000 pequeñas y medianas empresas que todavía estaban en manos privadas y servían para mitigar los horrores y disparates del sector público.

¿Cómo salir de la ratonera ante este pesimista diagnóstico? Raúl Castro hoy quiere volver a 1968. Quiere viajar al pasado. Su razonamiento es que en aquel momento existía una dictadura comunista de partido único, donde todas las grandes empresas estaban en poder del estado, mas existía cierto nivel de eficiencia, dado que el frágil pero extendido tejido empresarial privado era capaz de aliviar los problemas más perentorios de los ciudadanos. Había restaurantes, salas de fiesta, lavanderías, talleres de mecánica, plomeros, electricistas, carpinteros, sastres, costureras y un sinfín de otros técnicos y artesanos que no ponían en peligro el control político de la clase dirigente, pero solucionaban innumerables problemas, creaban riqueza, brindaban bienes y servicios y no dependían del estado.

Sin embargo, el aspecto oscuro, la inferencia que se desprende de este análisis de Raúl, que nadie menciona, pero todos comparten, es que este intento de regreso al pasado constituye un mazazo al prestigio y la imagen de Fidel Castro. Estamos ante el primer paso en la “desfidelización” del país, sin siquiera esperar a la desaparición física del máximo líder. En la Rusia de Stalin, no se empezaron a criticar sus disparates económicos mientras vivió el dictador. Con Fidel, como consecuencia de su enfermedad y, curiosamente, de su recuperación, el proceso de crítica y demolición ha comenzado antes, con él vivo y contemplando el espectáculo.

Naturalmente, es útil subrayar que no se trata de unas reformas encaminadas a democratizar a la sociedad cubana, sino, simplemente, lo que se propone Raúl es conseguir que esa sociedad sea capaz de generar la riqueza que se requiere para sostener de una manera autónoma la dictadura comunista. Si para ello tiene que crearle un espacio productivo a la sociedad civil, como en el pasado hicieron los húngaros y los yugoslavos, está dispuesto a hacer esas concesiones, flexibilidad que se desprende de su visión práctica y esquemática de la realidad, muy alejada de las disquisiciones de los intelectuales “de lámpara”, como les llamaba Martí a los pensadores de gabinete.

La otra crítica que hoy los raulistas les hacen a Fidel y a los fidelistas tiene que ver con el alto nivel de desorganización y corrupción que Raúl halló entre los allegados a Fidel Castro. En la mayor parte de las empresas auditadas no sólo se encontró que sobraban una cuarta parte de los trabajadores, sino se le hizo evidente que los libros de contabilidad y los inventarios no reflejaban la realidad: el ausentismo era la regla y no la excepción, los robos estaban a la orden del día y los gerentes disponían del patrimonio empresarial como si fuera propio. Visto desde la perspectiva del orden que existe en el ejército cubano, impuesto y mantenido por Raúl Castro, el aparato productivo cubano era un mundillo caótico y podrido hasta el tuétano. Y todo eso había ocurrido durante el largo mandato de Fidel Castro.

¿Qué otra observación hacen los raulistas a propósito del fidelismo? Suelen decir, sotto voce, que ese caos que ellos se encontraron en las empresas cubanas era el reflejo de la propia naturaleza de Fidel Castro. La improvisación, el inesperado cambio de planes, la arbitraria asignación de recursos, y la selección de personas no por su capacidad, sino por su subordinación al jefe, eran rasgos de la personalidad del Comandante. A lo que agregan un comentario cargado de veneno: “todos los lugartenientes de Fidel Castro han resultado incompetentes y corruptos: Luis Orlando Domínguez, José Abrantes, Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, casi todos procedentes del llamado Grupo de Apoyo al Comandante, ” acabaron en el ostracismo o en la cárcel. No hay duda de que Fidel tiene un pésimo olfato para escoger a sus colaboradores”.

Unas reformas de dudoso éxito

¿Tiene posibilidades de éxito el proyecto de Raúl? Muy pocas. Raúl Castro es un militar sin ninguna experiencia en el terreno empresarial y con muy pocas lecturas sobre el tema. Está acostumbrado a dar órdenes a una estructura vertical de mando basada en la obediencia ciega. Ha planeado la reforma sigilosamente, sin consenso, junto a un pequeño grupo de generales de su entera confianza y con el auxilio de su hijo y presunto heredero, el coronel Alejandro Castro Espín. Muy dentro de su formación autoritaria, Raúl cree que ahora puede decir “hágase el capitalismo o el cooperativismo” y el milagro sucede. Nadie le ha dicho que el país dispone de muy poco capital cívico porque ellos se encargaron de destruirlo, y ese elemento es clave para impulsar el desarrollo.

Tampoco creo que haya reparado en que la economía de mercado basada en la existencia de propiedad privada depende de la confianza, la buena fe y el cumplimiento de los contratos. Durante medio siglo, mientras los comunistas hablaban de solidaridad y del bien común, sin advertirlo adiestraron a los cubanos en el “todos contra todos” y en él “sálvese el que pueda”. Revertir esas tendencias culturales y esos comportamientos va a tomar cierto tiempo. Aprender que el robo y la mentira son censurables y no unas aceptables técnicas de supervivencia es una tarea de largo aliento.

¿Qué va a suceder con las reformas de Raúl Castro? Lo primero que va a ocurrir, es que Raúl Castro no tardará en descubrir que las reformas de los estados totalitarios jamás se ajustan al proyecto original que las sustentaba. Una vez iniciado los cambios, como en el reino de Serendip, verá cómo se producen reacciones imprevistas y consecuencias no deseadas. Todo ello lo precipitará a nuevos cambios, que a su vez generará otros desenlaces insospechados hasta que los planes originales queden pulverizados.

Quienes hablan del “modelo chino” ignoran que a Deng Xiaoping jamás le pasó por la cabeza que China acabaría siendo una dictadura de capitalismo salvaje y partido único en la que la obsesión nacional es hablar inglés y vivir a la manera occidental. Todo lo que Deng quería era aumentar la bajísima productividad y la producción del país para poder acercarse a los niveles de Taiwán o Singapur. Algo parecido a lo que intentó hacer Gorbachov en la Unión Soviética y acabó destrozando el sistema comunista.

En todo caso, los cambios que Raúl está imponiendo no van a dar frutos a corto ni a mediano plazo, pero probablemente generarán unas ásperas fricciones dentro y fuera de Cuba. Tal vez debió comenzar por poner en orden el sistema monetario. Mientras existan dos monedas ligadas por un cambio tramposo, la distorsión que se produce en cualquier transacción hace muy difícil obtener beneficios, ahorrar e invertir, que es la única secuencia de crecimiento económico que se conoce.

No existe, tampoco, un sistema de precios basado en la oferta y la demanda. Exactamente como sucede con las dos monedas, ocurre con los precios: el mercado negro, o el mercado paralelo autorizado por el gobierno, se rige por unos precios que tienen muy poco que ver con los oficiales. Si el gobierno intenta controlar los precios del incipiente sector privado, lo que hará es desincentivar a los productores. Si no los controla y se produce un alza en los precios en el mercado negro, como sucedió en Cuba, por cierto, entre 1964 y 1968, cuando existía ese tejido empresarial privado, esto provocará conflictos sociales e inflación.

En el país, sencillamente, mientras se mantenga la constitución estalinista que lo rige, no hay instituciones de derecho capaces de tutelar las transacciones comerciales en el sector privado. No existe un código comercio adecuado a la nueva realidad. No hay una ley que regule las quiebras. Los jueces y abogados apenas tienen experiencia con los problemas y conflictos típicos de las sociedades en donde existe propiedad privada.

No hay en el país un sistema financiero al que acudir en busca de recursos. No hay ahorro nacional y el poco que hay no lo van a utilizar para respaldar inversiones privadas. No es posible utilizar los bienes inmuebles como garantía para la obtención de préstamos porque, en rigor, las personas no son propietarias de sus viviendas. Las habitan en usufructo y ni siquiera pueden repararlas por cuenta propia. Por otra parte, el estado se encuentra desabastecido, lo que quiere decir que difícilmente podrá atender las necesidades de insumo de los empresarios privados.

¿De dónde saldrán el capital y los insumos para poner en marcha las empresas privadas o las cooperativas? Raúl Castro y su pequeño grupo de colaboradores esperan que provengan de los exiliados deseosos de ayudar a sus familiares y amigos y, por qué no, de hacer negocios de los que puedan beneficiarse.

Probablemente, tiene razón el gobernante cubano. Muchos exiliados estarán dispuestos a aventurar pequeñas cantidades de dinero, pero las consecuencias políticas y sociales de esas inversiones seguramente serán devastadoras para el ya mínimo prestigio que tienen las ideas comunistas. Si en Cuba, quienes van a vivir mejor, y quienes tienen la posibilidad de enriquecerse son las personas emprendedoras que se asocien de alguna manera a sus parientes y amigos radicados en el exterior para desarrollar actividades privadas, que hoy son santificadas, no hay duda de que los ciudadanos de segunda categoría serán aquellos que permanezcan anclados en la retórica y la práctica revolucionarias.

Ante ese ejemplo, seguramente muchos miembros de la nomenclatura, especialmente los más jóvenes, desearán apartarse del partido y de las instituciones gubernamentales para sumarse a las actividades empresariales privadas. Ya hay síntomas de ese fenómeno. Dos de los hijos de Fidel, el hijo de Machado Ventura, y miles de jóvenes que pertenecen a las familias del poder, y que ya no tienen la menor convicción comunista o revolucionaria, se separarán del aparato de gobierno para dedicarse al mundo de los negocios, haciendo buena la vieja frase que asegura que el comunismo “es una pesadilla que a veces se interpone entre el capitalismo y el capitalismo”.

Sin embargo, estas tensiones que se aproximan en el país no van a sorprender a Raúl Castro. Mientras preparaba su plan de reformas, el gobernante cubano enviaba a China al general Colomé Ibarra a comprar abundantes equipos antimotines para prepararse contra cualquier disturbio que pudiera surgir en la isla. Por”  temperamento y formación, a Raúl Castro no le temblará el pulso cuando crea que debe sacar los carros de combate y dar la orden de reprimir sin contemplaciones. Para eso ha creado un cuerpo especial de élite dispuesto a matar si es necesario.

En definitiva, ¿qué va a suceder en Cuba? Lo advirtió, a mediados del siglo XIX, Alexis de Tocqueville: este tipo de régimen se estremece y colapsa cuando intenta cambiar, no cuando permanece quieto e indiferente en medio del desastre. Fidel Castro había leído a Tocqueville y lo sabía. Al final del camino, Raúl descubrirá la lección que en su momento aprendió Gorbachov: el sistema no es reformable. Hay que echarlo abajo. Pacíficamente si se quiere, pero hay que demolerlo.

14 September 2010 ~ 1 Comentario

Latinoamérica: El tema acuciante

Entrevista exclusiva con el periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner, uno de los mas leídos del continente.

En persona es mas sencillo y sonriente de lo se pudiera imaginar.”  Esa fue la primera impresión, después de haber leído sus columnas y artículos año tras año. Desde habla alto y muy claro de temas disímiles.”  En especial, de su natal Cuba.”  Carlos Alberto Montaner estuvo en Panamá y fue uno de los participantes en el seminario “Transición o Sucesión”, organizado por el”  Proyecto sobre la Transición en Cuba (CTP por sus siglas en ingles) del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano –Americanos de la Universidad de Miami.”  Concedió unos momentos para conversar sobre los temas que lo apasionan.”  Su vida como periodista y escritor ha estado dedicada mayormente a cuestionar y analizar incansablemente a Latinoamérica en sus aspectos históricos, sociales políticos, económicos y culturales.

¿Cuál es su sueno personal en cuanto a”  America Latina: Mayor equidad, desarrollo económico o que?

“ Libertad es la que potencia el crecimiento económico y este ” a su vez potencia la equidad y la mejor distribución de las riquezas.”  Los países mas ricos del mundo son los que tiene mayor equidad.” ”  Por ejemplo los escandinavos están entre los de mayor desarrollo del mundo.”  Allí es donde hay menos diferencias sociales como consecuencia de que tienen un panorama empresarial muy amplio, muy difundido, con mucho valor agregado y eso permite que haya justicia social y mayor equidad en la distribución de los ingresos.”.

¿Cómo visualiza a Panamá en esta nueva década, después del boom económico y el fortalecimiento de la democracia?

“Con mucho optimismo; ha ido haciendo las cosas bien. Los panameños hacen bien en quejarse, porque todas las sociedades lo hacen.”  Pero cuando uno lo contrasta con el resto de Centroamérica, muchos países latinoamericanos y del mundo, encuentro que esta es una sociedad muy habitable.”  Además, hay una demostración muy practica de eso y es el pequeño numero de panameños que emigra.”  Si no fuera una sociedad con oportunidades, se irían como lo hacen los guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, peruanos y dominicanos.”  Ahí”  hay un barómetro muy interesante.”  El mundo vio con bastante simpatía las ultimas elecciones y el resultado fue acogido con esperanza.”  Creo que hemos avanzado en cuanto a democracia.”  Los partidos políticos tienen que agilizarse y darle soluciones a los problemas, sino serán desplazados.”  En esta país solo hay que agregar una mejora en la educación y mayor integración con el mundo técnico y científico, como es el caso de Chile.”  Uno de los países latinoamericanos que es capaz de convertirse en primer mundo”.

¿Cuáles con los retos globales que enfrentan los países en cuanto a democracia y libertad?

“Bueno, mantener la democracia por encima de todo.”  Es un método racional de tomar decisiones.”  Lo importante es que las libertades individuales se mantengan, y entre eses, la libertad para crear riquezas.”  Los 30 países mas prósperos del mundo son democracias donde la función de crear prosperidad esta en la sociedad y no en el estado.”  Yo creo que ese es el camino que tiene que seguir Panamá y nosotros en America Latina.”  El gran reto latinoamericanos parecernos a los países mas prósperos y desarrollados del mundo, y hacer las cosas como las hacen ellos”.

¿De dónde sale su inacabable motivación para no claudicar en sus convicciones?

“Eso viene de una parte importante de mi vida.”  Viví en Cuba hasta los 18 años.”  Tengo raíces cubanas y una obligación moral con ese país.”  Cuando se rescaten la democracia y las libertares, entonces descenderá ese ímpetu político.”  Realmente, después de medio siglo, lo que ya queremos ver es el triunfo de la democracia y el multipartidismo.”  Recibo semanal o diariamente a gente que sale de la isla, trato de mantenerme informado.”  Leo mucho sobre Latinoamérica y otra latitudes. Pero el tema cubano, lógicamente, es importante como ocurre con todos los exiliados”.

¿Por qué cree ustedes que aun en pleno siglo XXI todavía surgen y se mantienen los dictadores?

“Porque en muchas sociedades, el estado n o alcanza a representar sus intereses y valores.”  Hay una especie de demanda por un “caudillo iluminado” que venga a solucionar los problemas de la gente.”  Pero lo que hace es complicar las cosas”.

Montaner es conferencista y profesor invitado en numerosos centros académicos de literatura por cuatro años, como la Universidad San Francisco de Quito, Universidad Tecnológica de Lima y la universidad Francisco Marroquín de Guatemala.”  Autor de mas de 20 libros, varios han sido traducidos al ingles, portugués, ruso e italiano.”  Títulos famosos: “No perderemos también el siglo XXI”; ” â€œViaje al corazón de Cuba”; “Como y por que desapareció el comunismo”, “Las raíces torcidas de America Latina” y “Libertad: la clave de la prosperidad”.”  También escribió las novelas “Perromundo” y “1898: La Trama”. Dos de sus ensayos despertaron polémica: “Manual del perfecto idiota latinoamericano” y “Fabricante de miseria”, ambos en colaboración con Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa.

Le encanta el buen cine (vio seis veces “ Lo que el viento se llevo”) y salir a caminar.”  A manera de conclusión, expreso entusiasmado: “Acabo de terminar una novela, espero que aparezca este año.”  Siempre estoy trabajando en artículos y ensayos.”  También quiero escribir mis memorias, tengo muchas cosas que contar.”  “¡Todavía no he conseguido aburrirme un solo minuto de mi vida”.”  Preguntamos sobre algo inolvidable en su larga carrera.”  “La entrevista mas interesante que realice fue a”  Alexander Yakovlev, el teórico ruso detrás de la Perestroika.”  El hombre que convenció a Gorbachev de cuáles eran las reformas que tenia quehacer para convertir a la Unión Soviética en el primer país con democracia, libertad y un sistema comunista. Al final,, después de hablar tres horas con el, le pregunte si podía resumir por que no funciono.”  El tenia una pierna de palo, era un héroe de la Segunda Guerra Mundial.”  La golpeo con su pipa y dijo melancólicamente: es que descubrimos al final del camino que nuestras ideas no se adaptaban a la naturaleza humana”.

30 August 2010 ~ 0 Comentarios

Los Venezolanos se lo juegan todo

La situación venezolana se tensa peligrosamente. Dice Ramón Guillermo Aveledo que las elecciones al Parlamento del próximo 26 de septiembre tal vez sean las últimas que conozca el país. Aveledo, prestigioso abogado, escritor, ex presidente del Congreso, es el Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, el organismo que ha conseguido forjar un frente único opositor.

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11 May 2010 ~ 0 Comentarios

Cuba y el narcotráfico en 1984

27 December 2009 ~ 1 Comentario

Ellacuria y Montaner: Respuesta a Granma