El Blog de Montaner - Page 207 of 213 - El Blog de Carlos Alberto Montaner

Bienvenido al Blog de Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner nació en La Habana, Cuba, en 1943. Reside en Madrid desde 1970. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Es escritor y periodista. Varias decenas de diarios de América Latina, España y Estados Unidos recogen desde hace más de treinta años su columna semanal.

23 March 2011 ~ 0 Comentarios

EL DIARIO DE HOY DE EL SALVADOR ENTREVISTA A MONTANER ANTES DE LA VISITA DE OBAMA.

El secreto de Chile

Domingo, 20 de Marzo de 2011
Obama llega hoy a Chile. Hace bien. Chile se ha puesto a la cabeza de América Latina. Es probable que la próxima generación viva en un país del primer mundo, en el que los niveles sociales medios alcancen al setenta por ciento del censo. ¿Cómo lo logró? ¿Qué ocurrió en ese país? Hablemos de eso.

Hace un año Sebastián Piñera llegó a la presidencia de Chile saludado por un terremoto devastador, cuyos daños fueron calculados en treinta mil millones de dólares. No obstante, el balance objetivo de esos 12 meses es razonablemente bueno. Veamos los números: crecimiento del PIB de un 5.2%, ligero aumento de la productividad, reducción de la inflación en un 25% (de 4 pasó a 3), disminución de la delincuencia y un clima social relativamente sosegado, pese a que cierta izquierda rabiosa intentó presentar al nuevo gobierno como el retorno del pinochetismo, lo que presagiaba una atmósfera conflictiva….

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Montaner: EE.UU. pide imitar a Chile y Brasil, no Venezuela.

EL DIARIO DE HOY
Domingo, 20 de Marzo de 2011

Que la solución a los problemas económicos y sociales de El Salvador no pasa por el populismo, sino por la democracia y la economía de mercado, con modelos como Chile y Brasil, es el gran mensaje que envía la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a los salvadoreños, de acuerdo con el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner.

“Estados Unidos tiene mucho interés en que El Salvador se mantenga en un sistema democrático pro-occidental, en una economía de mercado donde se respete la propiedad privada y pueda funcionar un modelo económico viable” , declaró al ser entrevistado por El Diario de Hoy el columnista radicado en Florida, EE.UU.

Por el contrario, no cree que la primera potencia del mundo vea al estilo de Venezuela o Cuba como un espejo en el cual deba mirarse el país: “Sincronizar en el país un modelo de corte comunista chavista crearía un conflicto muy importante, algo que perjudicaría en primer lugar a los salvadoreños y en segundo a la región”. Leer Nota completa

18 March 2011 ~ 1 Comentario

Los retos de America Latina

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11 March 2011 ~ 0 Comentarios

La debacle árabe y tres lecciones importantes

(FIRMAS PRESS. Madrid) Hay por lo menos tres lecciones que extraer del reñidero árabe. La primera es que los regímenes caudillistas y sin instituciones legítimas tienden a desembocar en la violencia cuando llegan a su agotamiento. El reemplazo se produce a cañonazos porque no hay modos pacíficos de transmitir la autoridad. Eso ha ocurrido en Túnez, en Egipto y luego en Libia. Quienes desprecian el estado de derecho a la manera de las democracias estables y prósperas de Occidente, no entienden que la gran virtud del sistema radica, precisamente, en la sustitución y renovación pacífica de los gobernantes seleccionados de un abanico de opciones diferentes. Es posible que elijamos a un cretino o a un inepto, incluso a un canalla (ocurre con frecuencia), pero a estos indeseables se les puede reemplazar sin dificultades en los próximos comicios. (Raúl Castro debería estudiar cuidadosamente lo que ocurre en el norte de África y sacar las conclusiones adecuadas).

La segunda lección tiene que ver con el petróleo. ¿Hasta cuándo las naciones importadoras de petróleo van a seguir aplazando el desarrollo masivo de fuentes alternas de energía? Recuerdo un vibrante discurso de Richard Nixon en 1973, hace casi cuarenta años, en el que juraba que Estados Unidos les pondría fin a las importaciones petroleras. En ese año, los países árabes productores de energía castigaron a Occidente por el apoyo dado a Israel durante la guerra de Yom Kippur. El costo del petróleo se multiplicó por cinco y medio planeta cayó en recesión. Desde entonces, todos los ocupantes de la Casa Blanca han repetido la patriótica cháchara de Nixon, con más o menos énfasis, pero el país, irresponsablemente, continúa dependiendo de importaciones de crudo.

¿Por qué ese fracaso? Porque a la hora de valorar la factura del petróleo los norteamericanos se limitan a abonar el precio que indica el mercado al barril de crudo, sin tomar en cuenta los costos ocultos de un oligopolio controlado por unas veinte compañías, trece de ellas estatales más las “siete grandes hermanas”, establecido en regiones inestables e impredecibles, parcialmente regulado por un cártel de productores que mantiene artificialmente los precios del combustible, práctica que en cualquier otra actividad es un delito severamente penado por las leyes.

¿Cuál es el gasto militar de proteger las instalaciones en el Medio Oriente? ¿Cuánto cuestan las recesiones provocadas por estos vaivenes del precio del petróleo? Cada vez que se produce una catástrofe petrolera y el mundo entra en recesión se destruyen billones de dólares del capital acumulado y todos nos empobrecemos súbitamente. Si esa suma fantástica, pero real fuera agregada al costo de la factura del petróleo veríamos que no es cierto que el petróleo es la fuente más barata de energía. Es la más costosa.

La tercera lección tiene que ver con el cinismo infinito de los amigos de Gadafi. Los tres líderes que más descaradamente han salido a defender a este extraño dictador son Hugo Chávez, Daniel Ortega y Fidel Castro. El trío, mientras condena, conmovido, las muertes de inocentes provocadas por Estados Unidos en las guerras de Irak y Afganistán, respalda con entusiasmo los bombardeos de Gadafi contra civiles desarmados, efectuados por la aviación libia sin otro objetivo que sembrar el terror por medio de una masacre.

Chávez, además, ha dedicado a los países del ALBA a tratar de salvar a su colega libio. El coronel venezolano, hoy bajo la tutela de Fidel Castro, no olvida que en los años noventa estaba bajo la influencia intelectual y política de Norberto Ceresole, un peronista-fascista argentino, muerto en 2003, tan descaradamente colocado al servicio de Libia y de Irán que hasta negaba la existencia del Holocausto judío.

Chávez, de la mano de Ceresole, había leído con fascinación las tonterías escritas por Gadafi en El libro verde y defendía con ardor la “tercera teoría universal”, como pomposamente le llamaba el libio a unas autoritarias maquinaciones ideológicas en las que prescribía un modelo de Estado basado en la existencia de un caudillo iluminado, ligado a una sabia masa por medio de un ejército popular.

El resto de los países integrados en el ALBA –Ecuador, Bolivia y un par de risueños islotes caribeños–, más los “observadores” (Granada, Haití, Paraguay, Uruguay, acompañados por la satrapía Siria) deben tomar nota de que ALBA es mucho más que una organización dedicada a estimular el comercio: es un instrumento diplomático de Chávez, Castro y Ortega para respaldar las peores tiranías. Es muy grave prestarse a esas componendas. [“©FIRMAS PRESS]

*www.firmaspress.com

11 March 2011 ~ 0 Comentarios

SIN MUJERES NO HAY PAÍS

Ileana Fuentes es una notable ensayista dedicada a diversas tareas relacionadas con la cultura cubana, y una de ellas, probablemente la que más la apasiona, es la defensa de las buenas causas feministas. Ileana acaba de inaugurar un blog: http://sinmujeresnohaypais.wordpress.com. Bien por ese blog y por el ensayo que ha publicado. En él descubro que en 1958 había 900 asociaciones cívicas dirigidas por mujeres. Ese universo de mujeres alertas fue sustituido por la Federación de Mujeres Cubanas, al tiempo que se acusaba a las antiguas feministas de haber pertenecido a la burguesía, algo sorprendente cuando recordamos que la FMC fue el feudo particular de Vilma Espín durante varias décadas, una señora educada en Estados Unidos procedente de una rica familia oriental.

Acusar a las feministas cubanas de burguesas (sabe dios qué quiere decir eso) porque pertenecían a los niveles sociales medios y altos es tan miserable como acusar de eso mismo a los líderes de la insurrección contra España en 1868, o los que pelearon contra Machado, contra Bastista y contra Castro, porque la mayoría pertenecía a los estratos más solventes del país. Resulta que entre las virtudes de la clase dirigente cubana (por llamarle de alguna manera) estaba la de la responsabilidad social, al extremo de arriesgar la vida por conquistar las libertades. Eso nos honra y nos distingue de otros pueblos latinoamericanos en los que las personas con cierto nivel económico o educativo no suelen jugarse la vida o el bienestar por defender sus ideales.

11 March 2011 ~ 0 Comentarios

PM COMENTADO POR IGNACIO URÍA

PM COMENTADO POR IGNACIO URÍA

Ignacio Uría, profesor de la Universidad de Navarra y cubanólogo que ama a la Isla, ha escrito un comentario justamente generoso a propósito de PM. Se trata de un excelente artículo sobre una película, que si bien es un corto metraje filmado sin recursos y sin pretender lograr una obra maestra, tiene una gran dignidad profesional y, sobre todo, una importancia extrema en la historia de la entronización de la dictadura comunista. PM, de Orlando Jiménez-Leal, también director de El Super, una de las mejores películas cubanas de todos los tiempos, con la ayuda de Sabá Cabrera Infante, estremeció al mundo de los intelectuales y los enfrentó a tomar decisiones sobre la situación que se nos venía encima. Su prohibición, como diría Vallejo, fue el heraldo negro que nos avisó de la llegada del totalitarismo a Cuba. Tras el discurso de Fidel ya nadie podía dudar de que el estalinismo se había implantado en el país. PM es un hito clave en toda esta triste historia.

09 March 2011 ~ 2 Comentarios

Posted on Mon, Mar. 07, 2011 THE MIAMI HERALD Peronists seek to stifle Vargas Llosa

The Buenos Aires Book Fair, the largest in the entire Spanish-language cultural world, invited Mario Vargas Llosa, a recent Nobel laureate in literature, to inaugurate the event on April 20.
At once, a group of Argentine intellectuals headed by the director of the National Library, rose in opposition in a public letter, supposedly because the presence of the Peruvian writer “offends a large segment of the culture of Argentina,” i.e., the Peronist faction.

Showing considerable common sense, President Cristina Fernández of Argentina phoned the fanatic and asked him to drop his stance. It was counterproductive.

In the recent past, when Néstor Kirchner was alive, Vargas Llosa was a harsh critic of the Kirchners, especially of the couple’s astounding ability to multiply the family estate in a less-than-unorthodox manner.

The article that gave the Peronists a biliary colic was entitled The Flower of Couples, [roughly, What a Couple!] which explained, in an ironic tone with a touch of black humor, based on public information, how this political duo bought large tracts of land for approximately $1 per square meter and sold them, one year later, for $70. Thus, in a very short time, the Kirchners multiplied the known family fortune tenfold, to become multimillionaires.

One of the most enigmatic features of Peronism, and to some extent of a substantial part of society in Argentina, is its complicit indifference to the open dishonesty of many of its politicians.

They do not care that the politicians ransack the public treasury, that they receive large bribes or constantly infringe half the penal code. When elections come, the Peronist candidates who behave thus (not all, thankfully) are backed by some voters who don’t seem to understand that the riches amassed by these thieves are filched, directly or indirectly, out of the pockets of all Argentines.

Why is a segment, perhaps the majority, of the Argentine electorate insensitive to these violations of the law and moral standards? In my view, for three reasons:

• Because, 60 years ago, Peronism introduced a practice of patronage politics in which the militants give their support in exchange for some privilege or gift given by the politicians. They vote with their stomachs, not with their hearts or heads.

• Because a cynical attitude prevails towards the democratic system, built on the false premise that “all politicians are equally corrupt.” (That’s not true; in Argentina there are honest politicians and officials.)

• Because many Argentines, after several generations of continuous apathy, are willing to flout the law if they obtain some benefit from it. That makes a mockery of the republican ideal of a society of thoughtful citizens, voluntarily placed under the authority of the law. That responsible attitude simply does not prevail in a country where it’s common to boast about breaking the rules.

It’s no wonder that this lamentable civic climate nurtures an atmosphere conducive to the use of fascist tactics inimical to republican virtues, a habit of using some degree of violence against those who report violations of law, or simply express opinions contrary to the official current.

Although, at the president’s request, the movement of those who sought to keep Mario Vargas Llosa from inaugurating the fair was rejected, it is likely that the official sectors of Peronism will assemble what in Argentina is called an escrache , a word that describes a kind of violent pogrom designed to silence a lecturer or intimidate those who wish to hear him.

Who will be the escrachers? There are more than enough. Argentina is one of the few countries in the world whose government subsidizes violent groups to methodically wreck the social peace and strain the relations between sectors with different viewpoints. They are professional brawlers, thugs supported with taxpayer money. They live from that and for that. They are the agents of paid intolerance.

(c) 2011, Firmas Press

09 March 2011 ~ 3 Comentarios

ARGENTINA Y LA VIOLENCIA SUBSIDIADA

Carlos Alberto Montaner
La Feria del Libro de Buenos Aires, la mayor de todo el ámbito cultural en lengua española, invitó a Mario Vargas Llosa, reciente Premio Nobel de Literatura, a inaugurar el evento el próximo 20 de abril. Inmediatamente, un grupo de intelectuales argentinos, encabezados por el Director de la Biblioteca Nacional, se opuso mediante una carta pública, porque, supuestamente, la presencia del escritor peruano “ofende a un gran sector de la cultura argentina”, es decir, a la facción peronista. Con bastante sentido común, la presidente argentina, Cristina Fernández, llamó al fanático que la defendía con tanto ardor y le pidió que depusiera su actitud. Era contraproducente.
Vargas Llosa, en el pasado reciente, cuando vivía D. Néstor, fue un crítico acerbo del matrimonio Kirchner, especialmente por la asombrosa capacidad que tenían los esposos para multiplicar el patrimonio familiar de manera poco ortodoxa. El artículo que irritó hasta el cólico hepático a los peronistas se tituló Flor de pareja, y explicaba, en un tono irónico, con un toque de humor negro, basándose en información pública, cómo este dúo de políticos compraba grandes terrenos al costo (aproximado) de un dólar por metro cuadrado, para venderlos, un año más tarde, a setenta. De esa manera, en muy poco tiempo, los Kirchner multiplicaron por diez la fortuna familiar conocida, hasta convertirse en multimillonarios.
Uno de los rasgos más enigmáticos del peronismo, y en cierta medida de una parte sustancial de la sociedad argentina, es la indiferencia cómplice ante la manifiesta deshonestidad de muchos de sus políticos. No les importa que saqueen el erario público, que reciban cuantiosas coimas o que vulneren medio código penal constantemente. Cuando llegan las elecciones, los candidatos peronistas que tienen ese comportamiento (no todos, afortunadamente) son respaldados por unos electores que no parecen entender que las riquezas que amasan estos ladrones, directa o indirectamente salen del bolsillo de la totalidad de los argentinos.
¿Por qué una parte, quizás mayoritaria, del electorado argentino es insensible ante estas violaciones de la ley y de las normas morales? A mi juicio, por tres razones:
• Porque el peronismo introdujo en el país, desde hace sesenta años, una práctica política clientelista, mediante la cual el militante otorga su apoyo a cambio de algún privilegio o de alguna dádiva que le concede el político. Votan con el estómago, no con el corazón ni con la cabeza.
• Porque prevalece una actitud cínica hacia el sistema democrático, forjada en la falsa premisa de que “todos los políticos son igualmente corruptos”. (No es verdad en Argentina hay políticos y funcionarios honrados).
• Porque muchos argentinos, tras varias generaciones de anomia continuada, están dispuestos a incumplir las leyes si obtienen de ello algún beneficio, lo que convierte en una quimera el ideal republicano de contar con una sociedad de ciudadanos responsables, voluntariamente colocados bajo la autoridad de la ley. Esa actitud, sencillamente, no es la que prevalece en un país en el que un sector notable de la población se ufana de romper las normas.
No es de extrañar, pues, que en este lamentable clima cívico, tan propicio para el surgimiento del fascismo y tan alejado de las virtudes republicanas, haya arraigado la costumbre de utilizar algún grado de violencia contra quienes denuncien las violaciones de la ley o, simplemente, manifiesten criterios contrarios a la corriente oficialista.
Aunque, a pedido de la presidente, se suspendió el movimiento de quienes pretendían impedir que Mario Vargas Llosa inaugurara la Feria, lo probable es que los sectores oficialistas del peronismo, ante la presencia del famoso novelista, monten lo que en Argentina llaman un “escrache”, extraña palabra que describe una especie de violento pogromo orquestado para callar a los conferenciantes o intimidar a los asistentes que desean oírlo.
¿Quiénes serán los escrachadores? Los hay de sobra. Argentina es uno de los pocos países del mundo cuyo gobierno subsidia a grupos violentos para que metódicamente destrocen la paz social y crispen las relaciones entre sectores de distintas vertientes. Son profesionales de la bronca, patoteros sostenidos con el dinero de los contribuyentes. Viven de eso y para eso. Son los agentes de la intolerancia tarifada.

01 March 2011 ~ 1 Comentario

Otra vez el fin de la historia

(FIRMAS PRESS) Medio mundo árabe anda a la greña. Ciertos pueblos quieren cambiar el mundo en el que viven. ¿Por cuál? Lo más razonable sería que se acercaran a las naciones exitosas que han conseguido un grado razonable de estabilidad y prosperidad, para tratar de averiguar por qué han logrado prevalecer y triunfar en la historia.

En 1783, cuando Inglaterra reconoce a Estados Unidos, ningún poder europeo pensaba que la débil estructura republicana de la joven nación podría mantener la estabilidad en medio de los celos y las fricciones que tensaban las relaciones entre las antiguas 13 colonias de la Unión. Leer los informes de los diplomáticos de entonces –un viejo precedente de los wikileaks— demuestra el pesimismo de los expertos de fines del siglo XVIII: ¿cómo iba a perdurar una entidad regida por 13 constituciones y dirigida por una cabeza rotativa auxiliada por decenas de legisladores localmente escogidos por medio del sufragio?

Pero duró. Dura hasta hoy. ¿Qué pasó? Ocurrió que ese Estado experimental diseñado por los “padres fundadores”, desde el principio sirvió los intereses de los individuos que formaban la clase dirigente, pero con dos características básicas: podía transmitir la autoridad de manera organizada y pacífica por medio de elecciones periódicas, mientras acomodaba flexiblemente a un número creciente de personas capaces de tomar decisiones o influir en ellas, formando y absorbiendo los enormes niveles sociales medios que generaba progresivamente el eficiente aparato productivo, incluidos los afroamericanos y las mujeres, quienes estuvieron ausentes en el restringido proyecto original de la nación americana.

¿Por qué no ha habido revoluciones en Estados Unidos? Porque no han sido necesarias. Porque la sociedad creó y ha mantenido unas porosas instituciones capaces de asimilar los cambios sin violencia. Es realmente prodigioso (y admirable) que el mismo Estado que en 1789 eligió a George Washington como su primer presidente, un agrimensor convertido en militar triunfante y luego en rico hacendado esclavista, hoy sea dirigido por Barack Obama, un abogado mestizo de clase media, hijo de un africano y de una norteamericana blanca carente de la menor relevancia social o económica.

Y lo que es verdad en el terreno político y social tiene su equivalencia en el campo económico. El mercado abierto y la meritocracia hicieron posible que una república en la que el poder económico estaba en las manos de una pequeña minoría de plantadores y comerciantes con fuertes lazos con las autoridades coloniales británicas, se transformara pacíficamente en un enorme tejido empresarial plural y fluctuante, integrado por centenares de miles de compañías, en el que constantemente surgen y desaparecen agentes económicos que innovan y cambian la realidad material del país a una velocidad sorprendente, sin que nadie planifique la producción o escoja a los triunfadores o a los fracasados, rol que le corresponde desempeñar al consumidor soberano.

Ese elástico “modelo americano”, integrado por un Estado definido como democracia liberal y un sistema económico regido por el mercado y la existencia de propiedad privada, acabó siendo el paradigma por el que, paulatinamente, se fueron inclinando las otras naciones punteras del planeta, hasta que, a principios de la década de los noventa del siglo pasado, tras el hundimiento de la opción marxista-leninista, Francis Fukuyama advirtió, con una frase generalmente incomprendida, que habíamos llegado “al fin de la historia”.

Fukuyama no quería decir que no ocurrirían hechos dramáticos o contramarchas, o que nunca más un sujeto terco podría insistir en revivir el comunismo o cualquier otra variante fracasada de colectivismo estatista, sino que parecía evidente que los beneficios de la convivencia armónica, el cambio pacífico y la estabilidad institucional se lograban por medio de la democracia liberal, con todo lo que eso implica, mientras que al progreso y a la prosperidad se accedía por el mercado y por la existencia de propiedad privada.

¿Entenderán esta lección las naciones que abandonan las autocracias árabes de derecha e izquierda? No lo sabemos, porque es muy difícil predecir un futuro incubado en confusos motines callejeros, pero hay varios precedentes alentadores: Taiwan y Corea del Sur evolucionaron triunfalmente en esa dirección después de padecer gobiernos de mano dura. Casi todos los ex satélites europeos de la URSS, alentados por la UE, asumieron la democracia liberal y el mercado tras el fin de la etapa comunista y, fundamentalmente, acertaron con la decisión tomada.

¿Qué harán países como Egipto, Libia o Túnez? ¿Insistir en el desastroso modelo del socialismo árabe militarista inaugurado por Nasser en 1954 que ahora ha entrado en crisis? ¿Erigir una teocracia fundamentalista como la iraní? Lo inteligente sería que imitaran a las sociedades más ricas y felices del planeta. Lamentablemente, los rebeldes no siempre suelen acertar cuando llegan al poder. No saben muy bien qué es lo que quieren. [“©FIRMAS PRESS]

28 February 2011 ~ 1 Comentario

Once again, the end of history

By Carlos Alberto Montaner*

(FIRMAS PRESS) Half the Arab world is at loggerheads. Some nations want to change the world in which they live. What for? The most reasonable way would be to approach the successful nations that have achieved a reasonable degree of stability and prosperity to try to find out how they managed to prevail and succeed in history.

In 1783, when Britain recognized the United States, no European power believed that the weak republican structure of the young nation could remain stable amid the jealousies and frictions that strained relations between the former 13 colonies of the Union. Reading the reports of diplomats of that time – an old forerunner of WikiLeaks – demonstrates the pessimism of the experts in the late 18th Century. How could an entity ruled by 13 constitutions and led by a rotating head of government aided by dozens of legislators locally chosen by suffrage possibly last?

But it did. It lasts until today. What happened? It happened that, from the start, the experimental state designed by the founding fathers served the interests of individuals who formed the ruling class, but with two basic characteristics: the state could transfer authority in an organized and peaceful manner through periodic elections, while flexibly accommodating a growing number of people capable of making decisions or influencing them, shaping and absorbing the enormous social levels it gradually generated by the efficient productive apparatus, including African-Americans and women, who were absent in the restricted original project for the American nation.

Why haven’t there been any revolutions in the United States? Because they haven’t been necessary. Because society created and has maintained porous institutions able to absorb changes without violence. It is truly prodigious (and admirable) that the same state that in 1789 elected George Washington as its first president, a surveyor who become a triumphant military man and later a wealthy slave owner, today is led by Barack Obama, a mestizo middle-class lawyer, the son of an African black and an American white who lacked the slightest social or economic relevance.

And what is true in the political and social fields has its equivalent in the economic field. The open market and meritocracy made it possible for a republic in which economic power was in the hands of a small minority of planters and merchants with strong ties to the British colonial authorities to transform itself peacefully into a huge business network, pluralistic and fluctuating, composed of hundreds of thousands of companies, where economic agents are constantly emerging and disappearing, agents that innovate and change the material reality of the country at a surprising speed, with no one planning the production or choosing the winners or the losers, a role left to the sovereign consumer.

This elastic “American model,” consisting of a state defined as liberal democracy and an economic system ruled by the market and the existence of private property, came to be the paradigm that gradually attracted the other leading nations on the planet, until, in the early 1990s, after the collapse of the Marxist-Leninist option, Francis Fukuyama said, in an often misunderstood phrase, that we had reached “the end of history.”

Fukuyama did not mean that no dramatic events or setbacks would occur, or that never again would a stubborn fellow insist on reviving communism or any other failed variant of statist collectivism. But it seemed evident that the benefits of peaceful coexistence, peaceful change and institutional stability could be achieved through liberal democracy, with all that that implies, while progress and prosperity could be reached through the market and the existence of private property.

Will this lesson be learned by the nations that are abandoning Arab autocracy left and right? We do not know, because it is very difficult to predict a future incubated in messy street riots. But there are some encouraging precedents: Taiwan and South Korea evolved triumphantly in that direction after enduring heavy-handed governments. Almost all the former European satellites of the Soviet Union, encouraged by the European Union, took up liberal democracy and the market after the end of the communist era and, most importantly, made the right decision.

What will countries like Egypt, Libya or Tunisia do? Insist on the disastrous model of militaristic Arab socialism inaugurated by Nasser in 1954, which has now plunged into crisis? Erect a fundamentalist theocracy like Iran? The smart thing would be to imitate the richest and happiest societies on the planet. Unfortunately, rebels do not always seem to do the right thing when in power. They’re not quite sure of what they want. [“©FIRMAS PRESS]

25 February 2011 ~ 0 Comentarios

Vídeos y fotos de la presentación del libro “El Ocaso del Régimen que destruyó a Cuba” en la Universidad de Miami (Casa Bacardí)