23 February 2013 ~ 3 Comentarios

Pensándolo Bien – Las agresiones verbales a Yoani Sánchez

3 Responses to “Pensándolo Bien – Las agresiones verbales a Yoani Sánchez”

  1. Kenia Campano 25 February 2013 at 1:51 am Permalink

    Me parece muy pertinente esta reflexión, porque la obstinación es de tal magnitud que fácilmente se hacen eco, sin detenerse un instante a “pensar” a quienes benefician los actos de repudio a Yoani. Imaginemos a Yoani repudiada en Miami, como lo están haciendo en otros lugares, a quién beneficia ese repudio? quién lo organiza?. Pues la paranoia es tal que muchos piensan que Yoani es parte del “aparato castrista” y son capaces de organizar un gran repudio, respondiendo así una vez más a la estrategia del gobierno cubano. Es necesario comenzar a pensar con matices y dejar de seguir viendo en blanco y negro. Es necesario tener un poco de discernimiento y no dejarse arrastrar por el “pensamiento sectario”, vale lo mismo para cualquier polo.

  2. Nicolás Águila 25 February 2013 at 1:27 pm Permalink

    YOANI, TAL COMO LA VEO
    Las opiniones de Yoani Sánchez no son las opiniones de una simple opinadora. Se trata de la bloguera más famosa del mundo. De una figura célebre, multipremiada, convertida en la gran comunicadora y santificada ya por la aureola de la fama internacional. Pero aunque sus palabras tengan inmediata repercusión en la prensa mundial, sigue siendo la misma joven inexperta, como demuestran sus desafortunadas declaraciones en Brasil. En temas tan sensibles como el embargo, la base de Guantánamo y los cinco espías, Yoani optó por situarse más bien en el bando opuesto y con el agravante de emplear un argumentario francamente endeble, por decir lo menos. De ahí que, en nombre de esa pluralidad que unos posponen para la Cuba post-Castro y yo reclamo para el momento actual, el exilio con razón se indignara y le cantara las cuarenta. Yoani no solo se había pronunciado por la liberación de los cinco espías, sino que se basó en argumentos flojos y pueriles. Sus palabras no fueron manipuladas ni sacadas de contexto, como han afirmado algunos festinadamente, entre otros la Unión Liberal y el comentarista Juan Manuel Cao. Lo que afirmó Yoani no podía ser más claro y transparente. Dijo lo que dijo, y punto, si bien es cierto que enseguida rectificó. Había sido un malentendido, una ironía que no se captó bien —matizó después la bloguera, que se esmeró en desmarcarse de sus polémicas declaraciones—. Yo, por mi parte, le acepto esa rectificación lograda precisamente por la reacción airada del exilio. Pero creo, además, que los fans o simpatizantes de Yoani no debieran tampoco aplaudirle cada tontería que diga en el estilo repipi de quien se lo tira más alto que la cintura. Es conveniente, incluso necesario, que cualquier figura de relieve político público, sea quien sea, reciba un feedback crítico cuando se aparte de la sensatez y el sentido común. No es de recibo que la claque pro-Yoani se ponga a aplaudir cada vez que la superbloguera derrape en la trivialidad o el disparate. Recordemos que eso ya nos ocurrió una vez, en 1959, y hemos pagado un precio muy alto.

  3. Nicolás Águila 25 February 2013 at 1:27 pm Permalink

    Las opiniones de Yoani Sánchez no son las opiniones de una simple opinadora. Se trata de la bloguera más famosa del mundo. De una figura célebre, multipremiada, convertida en la gran comunicadora y santificada ya por la aureola de la fama internacional. Pero aunque sus palabras tengan inmediata repercusión en la prensa mundial, sigue siendo la misma joven inexperta, como demuestran sus desafortunadas declaraciones en Brasil. En temas tan sensibles como el embargo, la base de Guantánamo y los cinco espías, Yoani optó por situarse más bien en el bando opuesto y con el agravante de emplear un argumentario francamente endeble, por decir lo menos. De ahí que, en nombre de esa pluralidad que unos posponen para la Cuba post-Castro y yo reclamo para el momento actual, el exilio con razón se indignara y le cantara las cuarenta. Yoani no solo se había pronunciado por la liberación de los cinco espías, sino que se basó en argumentos flojos y pueriles. Sus palabras no fueron manipuladas ni sacadas de contexto, como han afirmado algunos festinadamente, entre otros la Unión Liberal y el comentarista Juan Manuel Cao. Lo que afirmó Yoani no podía ser más claro y transparente. Dijo lo que dijo, y punto, si bien es cierto que enseguida rectificó. Había sido un malentendido, una ironía que no se captó bien —matizó después la bloguera, que se esmeró en desmarcarse de sus polémicas declaraciones—. Yo, por mi parte, le acepto esa rectificación lograda precisamente por la reacción airada del exilio. Pero creo, además, que los fans o simpatizantes de Yoani no debieran tampoco aplaudirle cada tontería que diga en el estilo repipi de quien se lo tira más alto que la cintura. Es conveniente, incluso necesario, que cualquier figura de relieve político público, sea quien sea, reciba un feedback crítico cuando se aparte de la sensatez y el sentido común. No es de recibo que la claque pro-Yoani se ponga a aplaudir cada vez que la superbloguera derrape en la trivialidad o el disparate. Recordemos que eso ya nos ocurrió una vez, en 1959, y hemos pagado un precio muy alto.


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