09 July 2018 ~ 7 Comentarios

PETRO, DE MAL PERDEDOR A INCENDIARIO

Por Fernando Londoño

Lo primero que en la vida me ha parecido aprender, no es a ganar la partida, sino a saberla perder”.

Nadie le enseñó a Petro este bellísimo pensamiento del clásico castellano. ¡En verdad, dejaron de enseñarle tantas cosas!

El de la campaña fue un Petro postizo, que a muchos nos pareció casi cómico. Heredero intelectual de Murillo Toro y de Uribe Uribe y de Gaitán, Petro era conciliador, casi conmovedoramente conciliador. Hasta se dijo creyente y tentado estuvo de llegar a rezandero. Con sus manifestaciones móviles, sus recursos económicos indefinidos y con la ayuda taimada, taimada como todo lo suyo, del Presidente Santos, se sintió ganador. En la tarde electoral, sorprendido como su mentor, montó en cólera, en la cólera desenfrenada en que sigue cabalgando, queriendo arrastrar el país a lo suyo, al terreno donde se siente cómodo, el del odio y la violencia.

Petro ha resuelto volverse dueño de cuanto asesinato causa la paz de Santos, a la que también le apostó, y que consiste en dejar libres todos los mecanismos de la barbarie que habitan en Colombia. No hay muerto que no sea partidario suyo.

 Lo que está pasando en Colombia es atroz. Los líderes sociales caen acribillados en todas partes, a todas horas. Las emboscadas a la Fuerza Pública se multiplican, como en los peores días, y crece como la espuma la causa real y efectiva de esta catástrofe que son la cocaína y su tráfico maldito.

Petro no habla del tema. El rabo de paja que carga en la materia es demasiado obvio, como para que se atreva arrimarse a esa candela. Los jóvenes que se dejaron embaucar por su oratoria, tan mediocre, tan aparatosa, tan de circo barato, no saben que el M19, al que Petro perteneció siempre, no solo era una organización terrorista creada por las FARC para golpear en las ciudades, sino que se meció en la cuna perversa del narcotráfico. La peor tragedia de la Historia de Colombia, el asalto al Palacio de Justicia, fue en todo ejecución compartida entre los socios criminales de Petro, los del M19, con dinero y armas que puso en sus manos el cartel de Medellín, por orden expresa de Pablo Escobar.

Petro no entró en armas al Palacio porque estaba preso por actos terroristas por los que nunca recibió amnistía ni indulto. Hábil como es, pasó de agache, como dice el pueblo nuestro cuando alguien elude el peligro o las responsabilidades. Pero nunca condenó esa barbaridad. Mucho mejor. La ha señalado como obra perversa del Ejército y se ha solidarizado con las víctimas, las que de verdad lo fueron y con los que acribillaron a las víctimas, sus compañeros de andanzas delincuenciales.

 Petro está impedido para tocar el tema que nos mata, el narcotráfico. Motivo suficiente de sus hondos silencios sobre la causa eficiente de la tragedia colombiana. De los líderes muertos. Del terrorismo atroz. De nuestra vergüenza ante el mundo. De la deforestación de nuestros bosques, la ruina de nuestros ríos, el desplazamiento de más de siete millones de compatriotas, la quiebra de la industria, el desempleo de los jóvenes.

En una democracia decente los perdedores reconocen su derrota, felicitan al ganador, y lo dejan gobernar en paz, cuando menos un año. Ese tiempo que los politólogos franceses, los mejores del mundo, llaman “la gracia del Estado”, en el que el gobernante hace lo que puede y se prepara para las horas difíciles que no tardan en llegar.

Pero con Petro, nada de esto existe. Petro ha llamado a la guerra y la emprende contra todo y contra todos en un lenguaje feroz y en una actitud desafiante, como la de sus peores épocas.

Hemos sido víctimas de los primeros ataques de su estilo inconfundible. Sus seguidores, que utilizan las llamadas redes con profusión y alevosía, amenazan de muerte los periodistas que nos acompañan, sin que pase nada, y se las ingenian para que la gente crea que estamos diciendo lo que no hemos dicho, que injuriamos gente que enfrentamos sin herir y que llegamos a proponer actos salvajes de “limpieza” contra los petristas. Porque Petro cree que nos parecemos a él y que pensamos y obramos como él ha obrado y pensado siempre. No falta el que tome por cierto lo de la limpieza y nos mande poner otra bomba lapa, como la que ya nos pusieron los que en estas elecciones acompañaron a Gustavo Petro con tanto entusiasmo. Todo está fríamente calculado. Inclusive la ineptitud de quien debiera tomar en serio estas cosas, el señor Fiscal, obligado por mandato de la Ley a impedir que a propósito de la defensa de la Colombia Humana, se practique el más inhumano terrorismo.

 De Petro no hay nada bueno que esperar. Mucho, sí, de la sensatez de los colombianos.

 

7 Responses to “PETRO, DE MAL PERDEDOR A INCENDIARIO”

  1. Umberto Mafiol 9 July 2018 at 3:49 pm Permalink

    A la izquierda como al olmo, no se le puede pedir otra cosa . A ellos el debate, por principio, los disminuye, por ende no lo dan.

    El enfrentamiento intelectual es para ellos un Tsunami avasallador. Solo la rabia, el resentimiento, la lucha , la violencia la chabacanería y el insulto que los llevan ,todos, a flor de piel, lo utilizan no solo a gusto sino cuando a ellos lo tienen a bien ya que saben que pocos los confrontan y menos los critican.

    Así es la izquierda. . Asi es la naturaleza humana cuando son bajas sus pasiones y sucias sus conciencias..

  2. JOSE 9 July 2018 at 10:34 pm Permalink

    Estoy cansado de oír a Petro decir tantas insensateses y promulgar ideas que sólo conducen al odio, parecieran ser un llamado a la guerra, a esa al que el esta acostumbrado, sin interesarle más que su propio ego.

  3. Andres 9 July 2018 at 10:49 pm Permalink

    Me imagino que en la derecha todos son muy intelectuales. Es si no ver el nivel educativo, sociocultural, de infraestructura.. Etc etc.. Que nos han dejado todos los gobiernos intelectuales de derecha.

  4. Ileana 10 July 2018 at 5:48 am Permalink

    A esto le pusiera como título “LAS DOS CARAS DE PETRO”!!!

  5. Bob 10 July 2018 at 6:19 pm Permalink

    Independientemente de lo que opina o no Petro, es evidente que el columnista trata de disfrazar la realidad de lo que se vive en este País con los innegables defectos del susodicho.

  6. Maximiliano Herrera 11 July 2018 at 8:22 pm Permalink

    Yo tambien he sido amenazado de muerte por dos petristas fanaticos. No me sorprenden ni me asustan la verdad, solo me dan mucha lastima.

  7. Elio Enrique Almarza II 14 July 2018 at 6:52 am Permalink

    Que pueden esperar de esta clase de gente, han vivido casi toda su vida al margen de la ley, muy estúpido el que les crea o peor aun, les de su confianza y su voto que a mi parecer deberían estar vetados políticamente ya que pienso que un candidato a la presidencia de un pais o cualquier otro cargo publico, debe de estar libre de antecedentes penales y tener una solvencia moral intachable, muchos se reirán al leer esto y pensaran, que el mundo se quedaría sin políticos, pero lo cierto es que si hay gente decente, honesta y capaz, lo que pasa es que como no juegan en equipo (prestarse para cosas turbias), no reciben apoyo. Asi mismo paso en Venezuela, el legado de estos bandidos, es corrupción, muerte y destrucción. El día que los golpistas estos, asesinaron gente inocente y desarmada y no pagaron cárcel gracias a un estúpido que los indulto, ese fue el principio de este desastre. Debieran estar presos todos los que aún están vivos y eso mismo le pudo pasar a Colombia y con el corazón en la mano les digo, que la sombra todavía esta allí, la democracia es como una carrera de ciclismo, si dejan de pedalear, pierden. No descuiden su democracia y mírense en el espejo de Venezuela para luego no andar como muchos chavistas y maduristas arrepentidos en Venezuela diciendo, “ERAMOS FELICES Y NO NOS HABAMOS DADO CUENTA”. Para que los malos triunfen, solo hace falta que las personas buenas no hagan nada. “PROHIBIDO OLVIDAR”.


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