22 September 2012 ~ 14 Comentarios

Por qué no florece la primavera en el mundo islámico

por Carlos Alberto Montaner

(FIRMASPRESS) La primavera árabe no acaba de florecer. El fin de las tiranías militares del norte de África –Túnez, Libia, Egipto– no ha dado paso a una era de gobiernos democráticos como sucedió tras el derribo del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, o como vimos en Alemania, Italia y Japón después de la Segunda Guerra mundial.

Hillary Clinton, y con ella medio Estados Unidos, están perplejos por el comportamiento brutal de las turbas libias. El asesinato del embajador Chris Stevens y otros tres funcionarios norteamericanos fue un espectáculo horrible, especialmente porque ocurría poco después de que Washington se hubiera empeñado a fondo en liberar a Libia de la dictadura brutal de Gadafi junto a una coalición de países europeos agrupados en la OTAN y liderados por la Francia de Sarkozy.

El presidente Obama le reconoció al periodista José Díaz-Balart de la cadena Telemundo que este Egipto, el post Mubarak, no es un país aliado, aunque no se trata de una nación enemiga. (Espere un poco, Presidente, todo se andará). Afganistán e Irak tampoco se han transformado en democracias funcionales naturalmente pro-occidentales, pese a la presencia masiva del ejército americano y la inversión de miles de millones de dólares.

Todo era una vana ilusión. El plan de nation building, originado en la benévola arrogancia de una poderosa cultura aquejada de voluntarismo, no ha funcionado. Sencillamente, el objetivo de inducir entre los árabes, desde fuera del seno de la sociedad, el modelo de Estado conocido como “democracia liberal”, ha fracasado.

¿Por qué? Porque la democracia liberal es mucho más que un diseño institucional. Los norteamericanos tienden a creer que es el resultado de poseer un cierto tipo de Constitución, poderes limitados y economía de mercado, elementos fácilmente reproducibles, pero ignoran el factor que le da sustento a ese andamiaje formal: los valores de la tribu.

Si Estados Unidos, a fines del siglo XVIII, inventó el mundo moderno, no fue porque suscribieron las ideas del británico John Locke, sino porque la mayoría de su sociedad aceptaba como buena la noción de la tolerancia, la supremacía de los derechos individuales y la importancia de tener un gobierno de reglas imparciales y no de hombres.

Más importante que todo el andamiaje constitucional construido en 1787 es la Primera Enmienda impuesta a la ley de leyes para proteger las libertades. Si bien la Constitución americana surgía del pensamiento de los “ilustrados” ingleses y creaba, artificialmente, un tipo de Estado peculiar (la primera república moderna), esa Primera Enmienda, protectora de la libertad religiosa, del derecho de expresión, reunión y petición, expresaba algo mucho más trascendente: la voluntad de aceptar al otro aunque tuviera ideas con las que no comulgamos o comportamientos que nos resultaran desagradables.

La grandeza de la democracia liberal radica en eso: el valor supremo que se le asigna a la tolerancia, definida como la aceptación de los derechos del otro a existir y manifestarse, aunque nos repugne.

Por eso no funciona la construcción artificial de democracias liberales. Mucho antes de que Estados Unidos se convirtiera en una república independiente, William Penn, un cuáquero pacifista, fundó Pennsilvania (así llamada en honor a su padre), decidido a vivir en paz con los indios, admitir todos las credos religiosos y a someter su gobierno a una suerte de control y consenso social. Philadelphia sería eso: la cuna de la fraternidad y el amor.

¿Dónde está en las sociedades árabes ese espíritu de tolerancia si las personas nacen y crecen repitiendo el mantra de que Alá es el único Dios, Mahoma su único profeta, y la gran tarea de los islamistas es la conquista del mundo para gloria de esas creencias religiosas y la imposición universal de la sharía? ¿Dónde están en el islamismo los valores de la tolerancia y la humilde aceptación del otro, del diferente, en un plano de igualdad y respeto?

Es verdad que las tres grandes religiones monoteístas en sus orígenes (y durante siglos) han sido intolerantes y brutales con quienes no pertenecían al círculo de sus creyentes, pero los valores de judíos y cristianos, en general, tal vez como consecuencia de guerras espantosas, han evolucionado en dirección de la tolerancia y la aceptación, mientras el islamismo permanece anclado en la vieja ortodoxia excluyente que hace imposible que arraigue el modelo de la democracia liberal.

Es, en suma, una cuestión de valores. Mientras eso no cambie, no habrá primavera en el mundo árabe.

14 Responses to “Por qué no florece la primavera en el mundo islámico”

  1. Alfred 22 September 2012 at 1:56 pm Permalink

    Que facil explicas las cosas Montaner , por eso lo llamo el Maestro de Mestros,,,,,,,, Alfred

    • German Gaston 25 September 2012 at 12:23 pm Permalink

      Completamente de acuerdo Sr. Alfred.

  2. Omar Sanchez 22 September 2012 at 4:43 pm Permalink

    Cuando las primeras tropas Norteamericanas entraron al mundo de el Islam automáticamente se acabo la paz para los amantes de el mundo libre y todos sabíamos que nunca esos países se democratizarían por que viven siglos de atraso y no tienen ningún deseo de prosperar.
    Lo siento por esos jóvenes que han dado su vida en vano nada mas que saquemos un pie de esos territorios volverán a lo que fueron antes, los lideres tendrán otros nombres pero sera lo mismo y nuestras tropas que pusieron su valor y su sangre ninguno de ellos (GOBIERNOS ISLAMISTAS) se lo agradecerán

    • Fernando 25 September 2012 at 1:51 pm Permalink

      Eso es correcto, pero para eso ya viene una nueva forma de ” control de daños”, mas inteligencia en el terreno, diplomacia a toda costa(con altisimo riesgo hay que decirlo), y drones de todo tipo, no queda otra…

  3. Julio Cesar 22 September 2012 at 5:07 pm Permalink

    Gran articulo de Montaner, comparto todo lo que expresa,el medio oriente islamista, demorara muchos años en evolucionar, sera el talón de aquiles, de un futuro mundo civilizado.

  4. Juan 22 September 2012 at 8:36 pm Permalink

    Claro que no habrá primavera árabe, pero quien (que no fuera un “candido” o un “ignorante”) se tragó alguna vez ese cuento? Lo que realmente me preocupa (al menos a mi que soy occidental), no es que la primavera árabe floresca (lamento decirlo), lo que me preocupa es que si occidente no se despierta, le van a secuestrar sus libertades y se las van a apachurrar. Entonces tendremos un invierno muy largo y creo que eso es lo que va a venir. Hay mucha prensa importante que hasta discretamente justifican o entienden la bestialidad que significa masacrar a una persona inocente porque otra hizo un video, por eso estamos perdidos. Ser realista y decir lo que pasaría en Egipto, Libia, Tunez y también lo que va a pasar en Siria se llama ser cínico…la izquierda rabiosa que sabe eso, sigue con la cantaleta de pobrecitos, porque su escencia es criticar los valores de occidente, aunque en ellos les vaya la vida misma. En resumén, pronto verán leyes prohibiendo la blasfemia en occidente. En unos años dejaremos de ser sociedades laicas, porque si no puedes criticar al Islam, eventualmente tampoco podrás criticar el cristianismo, ni el judaismo, ni el sintoismo, ni nada. Eso a menos que toda la prensa, los canales de televisión, la radio, internet, hagan una campaña masiva defendiendo nuestros valores…y esa campaña tiene que incluir a toda Europa, a Norteamerica, a Australia, Nueva Zelandia, Filipinas, pero también algunos paises del sudeste asiático (los no musulmanes), a Japón y Corea, los paises no musulmanes de Africa Subsahariana y los de America Latina y el Caribe. Cuando eso pase y sea abrumador, entonces verán que nunca más se van a meter con las libertades occidentales.

    • Borg 26 September 2012 at 7:50 am Permalink

      No podría estar más de acuerdo. Occidente, y en particular algunas democracias no hacen otra cosa que defender al Islam, sin siquiera detenerse a pensar en lo que esa gente realmente pretende, es decir, la aniquilación o la asimilación de los que ellos (sin complejo alguno) denominan “infieles”. Los islamistas son claramente antidemócratas, antirepublicanos y antiliberales y a medida que aumente su poder en los países occidentales, la situación en ellos será cada vez más difícil, porque con la excusa de que todo les ofende, prodecen a destrozar todo lo que esté a su paso y los pusilánimes que nos gobiernan siguen y seguirán hablando de tolerancia a dicha religión, hasta que estemos con el cuerpo parcialmente enterrado y seamos apedreados o apaleados hasta la muerte. Hay que abrir los ojos antes de que eso ocurra y limitar y acabar a esos grupos que promueven la sharia y la violencia. Algo parecido se hizo con los nazis en Alemania y con los brazos políticos de ETA en España; fueron proscriptos y perseguidos legalmente. La DEMOCRACIA y sus VALORES tienen que estar por encima de ideologías y religiones que las ataquen, porque de no hacerlo, en pocas décadas estaremos muertos o rezando cinco veces por día hacia La Meca.

  5. alfredoe 24 September 2012 at 7:04 pm Permalink

    Me hace usted acodar de los errores americanos cuando empezó la revolución iraní, al final de los años 70″´s.

    Decían los “liberales” americanos que el gobierno del Sha había sido lo peor que podía soportar la humanidad y apoyaron al tal Ayatollah Homeni.

    Nada pudo ser peor que la esclavitud que la teocracia iraní ha hecho sufrir a los pobres iraníes, ayudados por todos los gobiernos occidentales.

    Eso es lo que puede pasar ahora en los distintos países árabes que están cambiando algo malo por algo peor, otra vez ayudados por occidente.

    Lo mismo que pasó en Venezuela, creyeron que no podía haber nada peor que la corruptela que tenían los partidos que se habían robado 200 años al país. Pero sí lo había….

    Esperemos que en Colombia no nos pase lo mismo….

  6. La molécula 24 September 2012 at 9:53 pm Permalink

    Excelente el artículo. Lamentablemente es así. De momento esa primavera es un sueño muy lejano, en exceso quimérico. Mientras no se separen las mezquitas del Estado, veo muy difícil que los pueblos árabes lleguen a experimentar una verdadera primavera sociopolítica.

    Israel ya había advertido sobre todo esto (y más) a los EUA, pero tengo la particular impresión de que Obama como que se creyó el mesías del Oriente Medio y pretendió que con un golpe de magia podía hacer desaparecer el odio y la intolerancia que habitan en las mentes retrógradas de los fundamentalistas islámicos desde tiempos ancestrales.

    Sin embargo, lo de la supuesta buena voluntad de Obama no me asombra, lo que realmente me asombra es la cantidad de políticos, lo mismo de EUA que de Europa, que tendió a obviar la incompatibilidad entre democracia e idiosincrasia árabe, esta última expresada básicamente (como bien lo explica Montaner) en el empecinamiento de los fundamentalistas islámicos de imponer la sharía en todo el planeta. Democracia y sharía son palabras que no combinan, vamos, que ni siquiera caben en una misma frase o pensamiento de una persona medianamente inteligente.

    Por otro lado, pienso que es posible que medio EUA se haya quedado perplejo ante la ingratitud de los pueblos árabes que ayudaron a liberarse de prolongados regímenes militares, pero (y esto es un criterio muy personal) sinceramente no creo en la perplejidad que diga sentir nadie ante los actos brutales, terroristas y terroríficos de los fundamentalistas islámicos. Después de lo acontecido aquel trágico 11 de septiembre, me parece excesivamente ingenuo, incluso me atrevería a decir excesivamente hipócrita, que una persona como Hillary Clinton se manifieste perpleja ante los actos barbáricos de los fundamentalistas islámicos. Esa gente es capaz de cualquier cosa, probado está. Esperar o pedirle tolerancia a un fundamentalista es como pedirle al agua que no moje.

  7. Jmenendez 25 September 2012 at 11:16 am Permalink

    Otro excelente articulo de Montaner a quien leo cada dia y siempre deseo tener mas por leer. Sin embargo este es un tema muy complicado .
    La administracion de Bush logro formar una coalicion internacional tras el ataque del 11 de septiembre y conto con todo el apoyo para luchar contra el Taliban en Afganistan. Sin embargo trato de justificar la imbacion a Irak con el objetivo de destruir su capacidad de poseer armas de destruccion masiva que nunca aparecieron y por supuesto de instaurar la democracia en ese pais.
    Otros por supuesto teniendo en cuenta los vinculos del ex presidentee y vice con las petroleras lo justificaron como una via de controlar el petroleo pero eso puede ser otro tema.
    Ahora mi pregunta es. Donde estan los historiadores, los analistas y las personas tan inteligentes y tan bien informadas como Carlos A Montaner que tienen poder de influencia en las decisiones a tan alto nivel que no son capaces de hacer un analisis asi. Eso me hace pensar que es demasiado naive entonces creer que el verdadero objetivo es instaurar la democracia en el mundo arabe. En los 80 apoyaron segun se dice a Bin Landen en Afganistan para enfrentarse a los rusos. Ahora Irak donde siguen mueriendo preciosas vidas y uno ve un resurgir de la violencia. Egipto y Libia y peor aun lo que en mi modesto entender y hay varios analysis publicados en Times Mag es una seria amenaza, Iran. Nada un mundo demasiado complejo de entender. Ojala con los annos las cosas cambien

  8. Liborio se fue de Cuba 25 September 2012 at 5:45 pm Permalink

    Carlos:
    Siempre leo tu blog, comento algunas veces… Te felicito…
    Pero el motivo de este comentario es mas bien algo preocupante. Cada vez que abro la página, salta una alarma de trojano. Tengo imágenes… si las necesitas. Un saludo.

  9. Virgilio Zea 26 September 2012 at 4:32 pm Permalink

    Recuerdo un artículo de Fared Zacharia en Newskeek después del 11 de septiembre en que hacía una pregunta: ¿Por qué nos odian? ( a los norteamericanos) Porque se han aliado de los regímenes opresores que han oprimido sin misericordia a pueblos como Egipto, Libia, según la conveniencia de las multinacionales. ¿Todavía tenemos que lamentar los errores de Geroge W. Bush que montó la invasión de Irak sobre mentiras. Son muchos los que protestan por “La Escuela de las Américas” donde se han educado los opresores de América Latina. “¡Qué lastima que ante los indocumentados que viven en USA y que pagan impuestos no se haya conseguido que el País tolerante cree una “Comprehensive Immigration Law”. Montaner tendría que matizar un poco sus afirmaciones.

  10. Gustavo CL 6 October 2012 at 11:05 pm Permalink

    A ver Montaner, decir que la Primavera Árabe es una cosa artificial como si hubiera sido imposta por EEUU… En casi todos los casos estas primaveras se generaron por la propria gente que salió a la calle ponendo su propria vida en riesgo. Yo no veo esto en Cuba, no? En la propria Libia de que hablas, ya está claro que el asesinato del embajador fue obra de un grupo terrorista. Solo unos días después libios inconformados asaltaron los cuarteles de las milicias islámicas y las expulsaron de Benghazi. Decir que Egipto o Iraq no son pro-occidentales, honestamente, no sé que tiene que ver con la discusión sobre democracia.

  11. ER 5 November 2012 at 3:36 pm Permalink

    Es asi, lamentablemente, y nada lo cambiara al menos en mucho tiempo. La cuestion es que role deben desempeñar los Estados Unidos. Desde mi punto de vista -y en esto discrepo con el señor Montaner- los gobiernos estadounidenses no apoyan la democracia en este tipo de naciones por error tactico o ingenuidad. Ellos saben perfectamente lo que podria depararles el futuro; sin embargo, como el pais lider que son y su legitimo papel de salvaguardas mundiales, estan obligados a repetir continuamente tales “ingenuidades”. Tomando en cuenta, precisamente, tales obligaciones es imposible que se queden de brazos cruzados, pues todo el mundo, incluidas las tribus del Oriente Medio, espera de los Estados Unidos algun tipo de participacion. De este modo tenemos por un lado una legion de barbaros -llamemos las cosas por su nombre- q por muchos años o por siempre, quizas, no entendera de vlores democraticos, gratitud y lealtad, y por otro, la imposibilidad estadounidense de no hacer hacer nada. No hay solucion, pero asi funciona y asi debe funcionar


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