29 December 2015 ~ 2 Comentarios

POR UN NUEVO PACTO DE GOBERNABILIDAD

por Antonio Sánchez García
@sangarccs

MUD

 Si Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba no hubieran tenido aprehensiones, rencores recíprocos, temores, sospechas mutuas, malentendidos, disgustos y facturas que endosarse unos a otros, no hubieran necesitado firmar el pacto de gobernabilidad que terminaron firmando a la caída de la dictadura perezjimenista. Si lo hicieron, fue porque sabían que las diferencias que los separaban hacían a su propia identidad, que ocupaban espacios distintos, incluso contradictorios, que cada cual tomaría por su lado, pero comprendieron en un arranque de lucidez y estatismo que la Patria llamaba a la concordia de sus mejores hijos para salir del marasmo y enrumbarse por la senda de la libertad y el progreso. Y que si sumaban sus fuerzas contra el principal enemigo: el golpismo dictatorial y militarista, podían asegurar el tránsito pacífico hacia la paz democrática.

No es casual que esa paz democrática se agotara conjuntamente con el agotamiento de las fuerzas de cohesión de aquel pacto de gobernabilidad y la muerte de dos de sus tres líderes fundacionales. Que al retirarse Caldera el 4F, a 34 años de la cohesión anti golpista pactada en el 58 y abandonar su partido, resquebrajaba existencialmente el acuerdo de gobernabilidad y que de ese vacío de entendimiento nacional brotaría el monstruo de la disgregación. Que, como siempre desde 1830, retozaba en los cuarteles.

Son verdades tan de Perogrullo, que hasta avergüenza recordarlas. Y es necesario y urgente recordarlas, pues, en muchos sentidos, vivimos muy parecidas circunstancias, si bien agravadas a extremos inconcebibles, devastadores y hasta agónicos. La dictadura no yace derrotada y en retirada, como entonces, el gobierno no se encuentra en manos confiables y seguras, como entonces, ni la economía va por su lado, tranquila y sin graves tropiezos, como entonces.  Penden como asignaturas pendientes el obligante desalojo del régimen, la ruptura de las cadenas ominosas que nos atan a la tiranía cubana, la reconstrucción del Estado y la urgente reparación del dañado tejido social, a un paso de la crisis humanitaria. El 2016 se asoma en tinieblas mucho más sórdidas y amenazantes que el luminoso porvenir que recibió a los venezolanos con las elecciones presidenciales de diciembre de 1958.

De allí la inoportuna, contraproducente y nefasta insistencia en ventilar trapitos con las falsas y extemporáneas adjudicaciones de los honores de la victoria. Que en estricto rigor nos pertenece a todos. Aunque todavía pende de hechos en absoluto irreversibles y aún en curso. En absoluto cumplidos. Ni Rómulo boqueó el éxito de sus estrategias y el coraje de sus hombres, ni Caldera exhibió sus derechos, ni Villalba reivindicó el triunfo. En un ejemplar ejercicio de modestia, los tres reconocieron de consuno la necesidad de unirse, postergar sus ambiciones y dejar hablar al pueblo. Encaminado por el soberbio espíritu unitario que cubrió al país con la bendición de su manto. Como finalmente sucediera. Tras un año de transitoriedad, que no de transición, que pudimos exhibir como modelo de civilidad en la resolución de nuestros graves problemas. Al extremo de ilustrar a los españoles para que caminaran seguros hacia la democracia a la salida de Franco y el franquismo.

Creo imprescindible que la MUD, hasta ahora sabiamente coordinada bajo la dirección unitaria de Jesús Torrealba y la experiencia de los líderes de AD, PJ, UNT, VP y los restantes partidos democráticos, comience a generar las condiciones de convivencia y cordialidad necesarios para avanzar en el  camino hacia la solemne firma de un nuevo Pacto de Gobernabilidad.

Será necesario. Será urgente e indispensable. Pues las circunstancias que enfrentaremos al comenzar la transición no estarán bendecidas con agua de rosas. De allí mi consejo de ir madurando el Pacto, asegurando las tareas de nuestra Asamblea, asegurar la ley de amnistía de inmediato efecto cuanto antes y ponernos a pensar y a actuar en función del futuro.

Si bien imposible es olvidar un sabio dicho de nuestro refranero: del apuro sólo queda el cansancio. Que lo mediten quienes ya se ven ciñéndose la tricolor y caminando a redropelo de las conveniencias nacionales.

2 Responses to “POR UN NUEVO PACTO DE GOBERNABILIDAD”

  1. Gregory Castellanos Ruano 1 January 2016 at 7:47 pm Permalink

    El Granujismo de UNASUR y de su MERCOSUR
    Por Lic. Gregory Castellanos Ruano
    “El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquéllas que permiten la maldad.“ Albert Einstein.
    La recién pasada reunión de los países integrantes del MERCOSUR sólo sirvió para reproducir la misma actitud precedentemente ocurrida en varias ocasiones tanto en la UNASUR como en dicho MERCOSUR: la actitud de protección del chavismo y ahora del chavo-madurismo y de los propósitos y actitudes autoritarios y despóticos de estos; en síntesis, ambos organismos han servido para proteger el granujismo del chavismo y del chavo-madurismo proyectando dichos organismos sendas imágenes de ser igualmente tan granujas como dichos chavismo y chavo-madurismo; pero dicha cobertura granuja ha servido también para evidenciar a los jefes de estado ecos incondicionales del chavismo y del chavo-madurismo como otros granujas, tan granujas como el actual Presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moro. El silencio de ésos jefes de Estado ante la tragedia que vive el pueblo venezolano es tan elocuente como sus pronunciamientos granujas de apoyo a los actos despóticos del actual inquilino de Miraflores.
    Esto es válido hasta para el pasado Presidente de Uruguay, José Mujica, quien en ocasión de la destitución constitucional y legal de Fernando Lugo en Paraguay se prestó al rejuego chavista de pretender presentar tal cosa como un supuesto “golpe de Estado“ para, entre otras cosas, por un lado suspender a Paraguay del MERCOSUR disque “aplicando“ “la cláusula democrática“ de su carta constitutiva, y, por otro lado, abrirle la brecha a la Venezuela chavista para que esta pasase a formar parte de dicho MERCOSUR, al cual no había podido ingresar por la oposición paraguaya, realmente fundada en dicha cláusula democrática, tras desaparecer momentáneamente Paraguay, de esa forma, de dicho escenario.
    La actitud cómplice adoptada por el entonces Uruguay de José Mujica revela que la expresión de éste último “El poder no cambia a las personas, sólo revela lo que verdaderamente son” le es aplicable también a él, pues él contribuyó a esa granujada; es decir, que José Mujica es tan granuja como los demás presidentes sudamericanos que participaron en dicha vagabundería.
    En la última reunión de dicho MERCOSUR el nuevo Presidente de Argentina, Mauricio Macri, fundado en la cláusula democrática en cuestión, planteó que se le solicitara a la Venezuela chavo-madurista la puesta en libertad de Leopoldo López y los restantes jefes de Estado allí presentes sólo entraron en franco mutis en relación a una situación judicial tan anómala como lo es el hecho de que a dicho dirigente político venezolano opositor le fueron arbitrariamente excluidos sus medios de prueba para él poder defenderse a solicitud de un ministerio público que luego, ante el remordimiento de consciencia que le urticaba, salió huyendo de Venezuela para dar a conocer al mundo que había acusado falsamente a Leopoldo López debido a la presión gubernamental del Madurismo, que realmente López es inocente de la acusación que falsamente pesa sobre él y que dio lugar a una condena a trece (13) años de prisión sin que él pudiera usar medio de prueba alguno para poder defenderse.
    No me sorprende para nada la actitud fría e indiferente de los otros mandatarios sudamericanos que se dieron cita en el MERCOSUR porque éllos son tan granujas como Maduro: el hecho de respaldar a éste, por comisión o por omisión, es un acto de granujismo.
    Sólo granujas pueden apoyar tanto con sus acciones y sus expresiones como con su silencio cómplice a alguien que desde el Palacio de Miraflores ejerce el Poder usando la violencia como discurso y valiéndose de su poder omnímodo maneja a su antojo las instituciones de Venezuela incluyendo a la Suprema Corte “de Justicia“ (¿?) como a la Sala “Constitucional“ (¿?) de la misma, las cuales son claros apéndices instrumentales del chavo-madurismo y de su jefe déspota.
    Ese granuja llamado Nicolás Maduro Moro ha activado una institución cuyos titulares nunca fueron nombrados ni bajo Chávez ni bajo el mismo Maduro, la mal llamada Asamblea Comunal, hasta que el chavo-madurismo perdió apabullantemente las recién pasadas elecciones legislativas venezolanas quedando la oposición con ciento doce (112) diputados reconocidos como ganadores por el Consejo Nacional Electoral (CNE); inmediatamente tuvo esa derrota el chavo-madurismo procedió a dicha activación para que dicha realmente representativa de nada, vacía, e inorgánica institución sesionase en la misma sede de la Asamblea Legislativa venezolana recién remozada por el voto popular de los venezolanos: el objetivo era y es claro: sencillamente impedir que sesione la referida recién remozada Asamblea Legislativa: el cálculo es imposibilitar que esta última, bajo el control de la oposición triunfadora, pueda sesionar: en dicho local veremos los mismos prehistóricos actos de violencia que en una oportunidad ordenaron Diosdado Cabello y Nicolás Maduro Moro contra diputados opositores y que le dieron la vuelta al mundo a través de la televisión: es ante ese mismo panorama -esta vez más amplificado- que Venezuela está abocada a partir de este próximo cinco (5) de Enero del dos mil dieciséis (2016), fecha en que debe instalarse dicha recién renovada Asamblea Legislativa.
    Es ante ese mismo panorama que los jefes de Estado del MERCOSUR (excepción hecha respecto de Mauricio Macri) quedan evidenciados como verdaderos granujas por no reaccionar ante el granujismo descarnado y descarado de Nicolás Maduro Moro. Ahora bien, ¿qué se puede esperar de Tavarés Vásquez, de Evo Morales y de Dilma Rousseff si a fin de cuentas son aves del mismo plumaje, verdaderos “compañeros de viaje“ formados en la misma escuela ideológica? Son granujas apoyando con sus actitudes, con su expresiones y con su silencio cómplice al granuja llamado Nicolás Maduro Moro. Los que apoyan a un granuja son tan granujas como el mismo granuja.
    Este recién pasado treinta y uno (31) de Diciembre del dos mil quince (2015) el Papa Bergoglio (muy amigo de todos esos “compañeros de viaje“ -que realmente nunca han creído en la Democracia Representativa- dijo en su homilía de fin de año que “el bien siempre vence”: ¿Será eso verdad? Por lo que se ve, es claro que el mal lleva la de ganar en Venezuela porque el mal allí maneja a sus títeres de la Suprema Corte “de Justicia“ (¿?) y a la Sala “Constitucional“ (¿?) venezolanas. ¿Está dispuesto a contribuir el Papa a que el bien venza en Venezuela contribuyendo a desmontar en dicho país el claro despotismo del chavo-madurismo y su déspota cabeza Nicolás Maduro Moro? Conociendo la clara cercanía del Papa Bergoglio con el kirchnerismo y, por ende, con todos sus compañeros de viaje dudo mucho el Papa Bergoglio tenga el decoro de hacer algo a favor del pueblo de Venezuela y en contra del despotismo y la granujería de Nicolás Maduro Moro.
    Reitero la expresión de Einstein: “El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquéllas que permiten la maldad.“
    Por Lic. Gregory Castellanos Ruano
    Colaborador de El Nuevo Diario, de Santo Domingo, D.N., República Dominicana; de Impacto Digital, Sto. Dgo, D.N., Rep. Dom. y de Puerto Plata Habla, de Puerto Plata, Rep. Dom.

    • Sam Ramos 2 January 2016 at 1:25 pm Permalink

      Al Granujismo del que habla el Lic. Castellanos yo hace rato lo vengo llamando LETRINOAMERICANISMO.


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