27 January 2016 ~ 6 Comentarios

Previsibles escenarios ante la crisis política en España

por Ricardo Angoso
@ricardoangoso
rangoso@iniciativaradical.org

Pactos

Los resultados de las elecciones generales celebradas en España el pasado 20 de diciembre pusieron fin al bipartidismo reinante -dominado por dos grandes fuerzas: la derechista Partido Popular (PP) y la centro izquierdista Partido Socialista Obrero Español (PSOE)- y supusieron la conformación de un nuevo mapa político dominado por cuatro grandes actores. Aparte del PP y el PSOE, habría que anotar al nuevo sistema de fuerzas la izquierdista Podemos, que llegó al 20% de los votos y 69 de los 350 diputados, la centrista Ciudadanos, con el 13% de los sufragios y 40 diputados, y un sinfín de fuerzas nacionalistas que sin ser determinantes sí pueden llegar a decidir qué coalición gobierna en España. Estos son los cuatro escenarios predecibles de lo que puede ocurrir en el país ante la falta de una mayoría clara para elegir al futuro presidente de Gobierno que conducirá los destinos de la nación.

1.Un pacto de sentido común, algo que en la política no siempre resulta fácil, entre las tres fuerzas políticas más cercanas y moderadas del sistema, es decir, entre el PP, el PSOE y Ciudadanos, que podría llegar a sumar los 253 diputados y una sólida mayoría para poder gobernar el país. Sin embargo, para el PSOE este pacto podría suponer el abrazo del oso y significar su desaparición, algo que saben los líderes socialistas, y para Ciudadanos, tal como le pasó a otras fuerzas en el pasado, ser anexionados y fagocitados por los populares. Es un escenario que sería el lógico pero de muy imposible cumplimiento. Otra cosa será que el PSOE y Ciudadanos dejarán gobernar al PP sin entrar en el ejecutivo, pero también en ese caso el desgaste sería muy grande y es una alternativa de bastante improbable aplicación. El PSOE sufre una grave crisis, con un líder acosado y fuertes divisiones internas, y Ciudadanos, tras verse defraudado en sus expectativas políticas (llegaron a pensar que ganaban las elecciones y se quedaron en un deshonroso cuarto lugar), está literalmente noqueada y con una escasa, por no decir nula, iniciativa política tras ver la cruda realidad que arrojaban los resultados electorales. Una cosas son las encuestas y otra bien distinta lo que los ciudadanos votan. 

2. Un gran pacto de la izquierda que aglutinase  al PSOE, Podemos, Izquierda Unida (IU), los independentistas catalanes (ERC-DL) e incluso la proetarra Bildu, una coalición tan heterogénea y diversa como tan incapaz de llegar al necesario consenso para gobernar el país. Tendrían la mayoría, que pasa por los 175 diputados, pero el PSOE perdería la legitimidad para liderar un proyecto coherente que aúne la búsqueda de una solución al denominado "problema catalán" y la necesaria capacidad de maniobra para gestionar adecuadamente la todavía no concluida salida de la crisis económica que sufre España, toda vez que Podemos se niega a aceptar las recetas clásicas auspiciadas por la Unión Europea (UE) y los ajustes necesarios pero dolorosos que necesita la economía. Un gobierno de esas características sería posible pero dudo de que durase más allá de unos meses y seguramente la nación, de nuevo, se viera abocada a unas nuevas elecciones.

3. Un pacto entre las dos grandes fuerzas que hasta ahora dominaban el sistema, PP y PSOE, sin Podemos ni Ciudadanos. Aunque es la opción más deseada por una buena parte del Establecimiento, los líderes más veteranos de ambas fuerzas -incluidos seguramente Felipe González y José María Aznar- y una buena parte de los comunicadores sociales, es una salida política no deseada por el máximo líder socialista, Pedro Sánchez, y su equipo, pues temen ser engullidos en futuras elecciones por la pujante fuerza que es Podemos, que ya anuló políticamente a Izquierda Unida, y que lleve a alemanización de la política española, en el sentido de que los socialdemócratas acaben convertidos en un fuerza secundaria tras la derecha y sin posibilidades de vertebrarse como una alternativa creíble.

4.No debemos de perder de vista la perspectiva de unas nuevas elecciones generales que intenten clarificar el confuso y atomizado escenario político que salió de los comicios del 20 de diciembre. Esa posibilidad de adelanto electoral no es descartable, aunque es casi seguro que los socialistas la evitarán a toda costa en la medida en que es más que posible que en una nueva cita electoral perdieran más diputados frente a Podemos y salieran de las urnas en una situación de un mayor debilidad, mientras que los populares, según señalan las encuestas, saldrían beneficiados y subirían algunos escaños. No olvidemos que al PP le han han faltado apenas diez diputados más para gobernar, ya que se si sumamos los diputados de Ciudadanos y los populares con esos diez diputados a los que me refiero salen las cuentas para casi gobernar con mayoría absoluta. Sin embargo, la perspectiva de unos nuevos comicios crearía las condiciones para una honda crisis en los socialistas, un seguro escenario de polarización entre Podemos y el PP y la agudización de una serie de retos que están sobre la mesa, como la amenaza secesionista catalana y la crisis económica, que requieren una rápida respuesta.

Así las cosas, y  en unas circunstancias dominadas por la prudencia y el temor de todos los actores políticos a que cualquier movimiento provoque un desgaste electoral futuro, lo que está claro es que se forme o no gobierno al final la única alternativa al actual parlamento conformado por tantas fuerzas y sin una mayoría clara es que habrá elecciones anticipadas y que no se completará el ciclo de gobierno de cuatro años previsto por la Constitución. El gobierno que salga será débil, tendrá que buscar grandes acuerdos para sacar adelante sus proyectos y, en definitiva, se instalará una nueva forma de gobernar en España, pero eso no será óbice para que la inestabilidad sea la tónica dominante y que ese sea el mejor camino para resolver los problemas pendientes. Habrá elecciones antes de cuatro años, pero la cuestión es saber cuándo.  Otro asunto que queda pendiente es conocer qué será mejor para España: si un gobierno débil o la convocatoria de unas nuevas elecciones. Pero esa es harina que dejo para otro costal. Veremos qué ocurre.

6 Responses to “Previsibles escenarios ante la crisis política en España”

  1. Sam Ramos 30 January 2016 at 5:49 pm Permalink

    ¡Qué se le va a hacer! Carlos Herrera

    La extrema izquierda se frota las manos, ya que le ve la matrícula a Sánchez y quiere adelantarle, o gobernando con él o yendo a por su gaznate en nueva convocatoria

    Carlos Herrera – herreraencope – 30/01/2016 a las 12:35:29h. – Act. a las 19:08:55h.

    Guardado en: Opinión

    Ya está dicho hasta por perifrástica: de las tres opciones que tiene el PSOE, la de pactar con Ciudadanos y con el PP -de una manera o de otra- es la menos mala. Las tres son malas, de acuerdo, pero las otras dos suponen navegar peligrosamente por la tragedia. Creo que eso lo ha dicho Felipe González: tiene razón, pero no fuerza. Pactar con Podemos es asegurarle al país una carrera de obstáculos en el momento en el que está recuperando el uso de las dos piernas, además de comportar el peligro de meter una cobra entre las sábanas de una difícil noche. Unas nuevas elecciones suponen, como le dijo Javier Fernández al Rey, ser borrados en determinados escenarios, como el asturiano, por ejemplo. La tercera escena comporta tragarse un sapo, pero estabiliza el país, puede dotarlo de una Ley de Educación consensuada, una Reforma Constitucional saludable y una estabilidad política imprescindible para el par de años que está pensado que dure. Pero Sánchez ha dicho demasiadas veces que no y lo ha hecho, además, de forma desabrida y maleducada, cual si la derecha democrática apestara. Yo sé que algo apesta -el último pasaje de corrupción no ayuda precisamente a que sea fácil pactar con ellos-, pero solo Ciudadanos no tiene manchas de sudor en sus axilas: no han gobernado en ninguna parte y se sienten virginales. Ya veremos lo que tardan en dejar de serlo. El PSOE de Sánchez, que es el de todos, también tiene sus cadáveres a medio enterrar en el jardín. El PP de Rajoy es el de los recortes, como dice Schz, pero el socialismo de política bonita de ZP nos llevó a un déficit infernal y, finalmente, también a recortes severos incluso en las pensiones. Nadie está libre de ERE, vengo a decir. La teatralidad de ese «NO» sonoro y seco despierta sospechas en algunos, pero básicamente contrasta con la carita de arrobo que puso después de la humillación a la que le sometió Podemos el pasado viernes. Cuando Rajoy le ofrece apoyarle en ciudades y autonomías, Sánchez se siente ofendido, pero cuando Iglesias le perdona la vida y le confecciona un gobierno sólo responde con ironía blandengue de arrobado novio consentidor. Ahí, por el contrario, no ve ningún impedimento en que Podemos sea la criatura iraní y venezolana que las evidencias demuestran, o que propugne políticas incompatibles con Europa, o que defienda el troceamiento de la Nación mediante consultas o refrendos no contemplados por la ley.

    La gran esperanza blanca y andaluza de la España menos aventurera, Susana Díaz, ya ha aclarado lo que quienes la conocemos venimos diciendo hace semanas: la presidenta de la Junta de Andalucía no ha estado jamás por pactar con el PP. Es cierto que tampoco a hacerlo con Podemos. Lo que deja un único camino abierto a nuevas elecciones -un pacto con C’s es inútil sin el concurso del PP- y que sea lo que Dios quiera. El Rey está pensando en ello como mal menor y sopesando si hacerlo mediante la muerte lenta de los plazos establecidos en las reglas o mediante una disolución por incomparecencia de los candidatos. Es una mala solución para casi todos, pero supone repartir de nuevo cartas. A ser posible, cuanto antes. La extrema izquierda se frota las manos, ya que le ve la matrícula a Sánchez y quiere adelantarle mediante cualquier sistema, gobernando con él o yendo a por su gaznate en nueva convocatoria. Y estos chicos -y chicas- parecen dispuestos inopinadamente a darle gusto. De ser así, lo del Pasok griego va a ser una broma de Halloween comparado con la noche de Viernes 13 que les espera. Algunos dentro del socialismo español lo ven, pero no están de moda o tienen menos fuerza que un muelle de guita. Qué se le va a hacer.

  2. Sam Ramos 1 February 2016 at 10:05 am Permalink

    FRANCISCO FRANCO EN SU TESTAMENTO

    «Españoles:

    Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

    Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.

    No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

    Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte,

    “¡Arriba España! ¡Viva España!”.»

  3. Sam Ramos 2 February 2016 at 12:00 pm Permalink

    Una retahíla que explica cómo está el patio

    Publicado por Ángel Expósito el feb 2, 2016

    http://goo.gl/IK9oCA

  4. Sam Ramos 3 February 2016 at 4:54 pm Permalink

    Articulo de hoy en el ABC que coincide con mi conviccion de que España se esta autodestruyendo por la infeccion del virus rojo de que padece:

    Nos merecemos a Pedro Sánchez
    Salvador Sostres – 03/02/2016 a las 10:41:51h. – Act. a las 16:29:13h.

    Los españoles merecemos que Pedro Sánchez haya recibido el encargo de formar gobierno. Es exactamente lo que merecemos. Un país que da 90 diputados a un PSOE liderado por un mequetrefe tercermundista e indocumentado, y 69 a la extrema izquierda anticapitalista y -valga la redundancia- merece un escarmiento, aunque sea en forma de susto, porque aunque todo puede suceder, parece poco probable que Sánchez pueda lograr los apoyos que necesita.

    Merecemos, nos merecemos que el Rey le haya acabado encargando a Pedro Sánchez, merecemos vernos en este espejo de nuestra propia mediocridad, en este espejo degradante, humillante para cualquier sociedad articulada. Lo peor en España no ha sido la crisis, sino la gente. Ese histerismo. Esa virilidad en entredicho. Esa ingratitud que es la característica de los pueblos bárbaros, de la tribu.

    Es cierto que el Partido Popular ha descuidado durante sus últimos cuatro años su agenda política, que ha tenido casos de corrupción, y que podría haber ido un punto más allá en la reforma y adelgazamiento que sin duda precisa la administración del Estado.

    Lo peor en España no ha sido la crisis, sino la gente. Ese histerismo. Esa virilidad en entredicho

    Pero Mariano Rajoy llegó a La Moncloa cuando España vagaba perdida en su noche más oscura, con la economía destrozada, la moral por los suelos y unos horizontes francamente poco halagüeños. Y mientras una Rosa Díez tremenda -nunca vamos a olvidarlo- agitaba el espantajo del rescate, como si prefiriera nuestro mayor sufrimiento a cambio de tener razón; y en Cataluña la espuma secesionista parecía estar a un paso de lograr sus objetivos, el presidente del Gobierno tuvo el acierto y el aplomo de trabajar sin hacer ruido y sin perder la calma, desoyendo a los que le acusaban de no hacer nada, e insistiendo en su receta que se ha demostrado cierta: España es hoy un país que goza de una salud económica remarcable, con unos notables índices de crecimiento y que por supuesto necesita seguir tomando medidas serias y no siempre fáciles para consolidarse. En Cataluña, la estrategia marianista de no añadir leña al fuego, se ha demostrado la correcta, y el independentismo, cuando no ha podido crecer en el agravio del enemigo, se ha hecho un lío.

    Todo ello lo han podido conseguir el presidente Rajoy y su gobierno sin altercados remarcables, con tranquilidad en la calle, y sin que en ningún caso ni en ninguna esfera la sangre llegara al río. Entre lo vertiginoso de la situación y las histéricas del otro extremo que le pedían mano dura, ha sabido mantener un muy meritorio equilibrio.

    Si la respuesta de la sociedad española a estos logros es darle a la izquierda invertebrada 159 diputados, más los dos de Izquierda Unida, más los ocho de Democràcia i Llibertat, que se supone que vienen de la burguesía catalana, resulta innegable que nos encontramos ante un conjunto de individuos que como los niños buscan los límites, y juegan a tocar el fuego, por ver si de verdad quema. Que una auténtica nulidad como Pedro Sánchez esté formalmente negociando un gobierno es una derrota salvaje para lo que se supone que es un país civilizado.

    Es una tendencia muy española hacerse un lío completamente innecesario cada tantos años. Es una tendencia bastante extraña, pero no poco habitual si repasamos nuestra Historia.

    Esperemos que esta vez, con la humillación de Sánchez intentándolo, tengamos bastante, y no buceemos en los terribles errores de nuestro pasado, que tan trágicas y nefastas consecuencias nos procuraron.

  5. Sam Ramos 4 February 2016 at 9:57 am Permalink

    Chávez vive, la lucha sigue

    Publicado por Ángel Expósito el feb 4, 2016

    http://goo.gl/5KCx7U

  6. Sam Ramos 5 February 2016 at 11:17 am Permalink

    Parece que soy el unico interesado en la politica de la mal llamada Madre Patria. Ni siquiera el ZIKArio del blog se mete conmigo en esto a pesar que es mi mas fiel seguidor.

    Guerras que no ganamos
    por Salvador Sostres – 05/02/2016 a las 02:16:40h Publicado hoy el ABC

    La derecha tenemos razón, pero la izquierda son los maestros de la propaganda. Es antológica su facilidad para hallar lemas memorables -«Nunca máis», o «No a la guerra- con los que, por tramposos y cínicos que sean, es imposible no estar de acuerdo. La derecha tenemos razón pero la izquierda nos arrolla con su «agit-prop» convincente y letal, y ante el que nunca sabemos reaccionar.

    Sus dos últimos mantras son el inmovilismo de Rajoy, y que el PP tendría que abstenerse si Pedro Sánchez es capaz de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos. Lo más extraordinario es que los primeros en asumir semejante panfleto han sido algunos de los cuadros del Partido Popular, entrañables en su papel de tontos útiles con los que los socialistas siempre han sabido que podían contar.

    No es que Rajoy no se mueva. Es que la izquierda insiste en querer ganar la Guerra Civil que perdió y se amotina en su trincherismo prebélico. El presidente ha intentado dialogar de todas las maneras posibles con Pedro Sánchez y llegó con Ciudadanos hace diez días a un principio acuerdo razonable.

    La izquierda es muy hábil pero la derecha no es culpable. El presidente Rajoy no es culpable de haber ganado las elecciones; y según sugería ayer el CIS, las volvería a ganar, incluso por más margen, si en junio se celebraran de nuevo. Rajoy no es culpable de que Pedro Sánchez se enroque en su indigencia, y si alguien tiene que abstenerse es el PSOE, que obtuvo en diciembre los peores resultados de su Historia, y podría empeorarlos, también según el CIS, si su guerracivilismo nos lleva al colapso y tenemos que volver a votar.

    Los casos de corrupción del PP son innegables pero es el colmo de la desfachatez que los socialistas den lecciones de honradez, con el escándalo de los ERE de Andalucía, que por sí sólo convierte a su partido en el más corrupto de España. Que Sánchez se otorgue la superioridad moral de indultar o no indultar al PP es un especial de humor de los hermanos Dalton.

    O Pedro Sánchez se comporta con sentido de Estado, y favorece la gobernabilidad y la estabilidad parlamentaria, o -por decirlo en su lenguaje treintayseisista- lo volvemos a pasar por las urnas, para que la democracia que no sabe respetar acabe de llevárselo por delante.

    Salvador SostresSalvador Sostres


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