06 November 2019 ~ 6 Comentarios

(RELIAL) DECLARACIÓN Ante La Situación En Bolivia

La Red Liberal de América Latina (RELIAL) expresa su profunda preocupación ante los recientes episodios de violencia sucedidos en Bolivia. Como defensores de la Paz, el estado de Derecho, los Derechos Humanos y el irrestricto derecho a la libertad de expresión, condenamos la represión a la sociedad civil que, desde el 20 de octubre, día de las elecciones generales en dicho país, está reclamando la defensa del voto ante las evidentes irregularidades que hacen ver un posible fraude electoral.
Asimismo, conminamos a que la comunidad internacional y los organismos involucrados en la observación de la reciente votación en Bolivia velen por la transparencia y la integridad de todo el proceso. En vísperas de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) exprese su informe, esperamos que los resultados den cuenta de veracidad y respeto por el voto de cada uno de los ciudadanos.
Mientras tanto, pedimos al gobierno boliviano, principal responsable de la seguridad de toda la ciudadanía, llame a la calma y evite más confrontaciones que ponen en riesgo la vida de los bolivianos.

RELIAL, 6 de noviembre de 2019.

6 Responses to “(RELIAL) DECLARACIÓN Ante La Situación En Bolivia”

  1. Manuel 7 November 2019 at 7:10 am Permalink

    hay una guerra fria entre las economias
    Emergentes bajo totalitarismo y las liberales
    por otro lado. En las segundas estan los
    paises mas avanzados en todas las áreas,
    en las primeras china, viet nam, el putin,
    el maduro que se quedo sin petroleo
    y legitimidad, el evo que se le va acabando el
    buen precio de su gas natural

    “ China and Vietnam have grown much faster than America in recent decades, but as their incomes rise and opportunities to learn from others dissipate, they will probably slow”

  2. Manuel 7 November 2019 at 2:29 pm Permalink

    “… Lo importante no es que aprendan o no. Lo importante es que ¨se sientan bien¨. ¿Que un profesor imponga autoridad y dicte reglas? ¡Oh, no! Eso es reprimir los impulsos naturales. Parte de la educación consiste en el control de las emociones y en aprender a respetar ciertas reglas cívicas. Eso se está perdiendo.”

    1.** desconozco donde es cierto esto que ud escribe, se como era en cuba y aca en Dade, donde lo importante no es que aprendan o no, ni que se sientan bien, lo importante es cumplir ciertas normas de disciplina y mamotretos repletos de informacion innecesaria: se deja fuera informacion importante, y se nos inunda de boludeces divorciadas de lo que sabemos y debemos saber, pero repletas de adormecedores y embrutecedores contenidos y metodos de hace 200 anos.

    “Decía un amigo mío … que las siete plagas modernas son:

    -Los políticos
    -Los abogados
    -Los periodistas
    -Los sicólogos
    -Los médicos
    -Los mecánicos
    -Los críticos de arte”

    y la culpa es de 1.**, lo segundo es la logica consecuencia de lo primero: ud cria seres mecanicos y brutos, sin creatividad y los echa obedientes en una sociedad represiva por todos lados, rigida en toda su arquitectura armada por seres iguales a los que acaba de echar en ella, y el resultado es evidentemente mediocre y semejante a plagas que no cesaran.

    “Cuando le dije que se olvidaba de los dentistas me dijo que estaban incluídos en la categoría de los mecánicos”

    nada en biologia, la estomatologia lo es, es mecanica pura, aunque tenga mucho de mecanica. Tuve un tio que decia, no se si continua pensando igual, que la medicina era “memoria”: ud se aprende unos sintomas que le llevan a un diagnostico que le lleva a un tratamiento y que no habia gran merito en ello; falso, si no me cree vea Dr. House.; es ley de la Biologia, es un arte todo eso: evaluar personas, como se comportan los sintomas en esa persona, que diganosticos son los mas probables (a veces varias docenas compiten por ese lugar cimero), que tratamiento en esa persona, que estudios complementarios, cuales complicaciones, cuanto cumplimiento de ese tratamiento; todo esto combinado con personas que rodean al paciente, habitos, dieta, accidentes (eventos idiosincrasicos y demas) etc.

    yo haria esta lista en orden de gravedad, las peores plagas primero y asi en orden decreciente poniendo a todos aquellos que pudiendo hacer algo relevante desde sus elevados puestos, poder, o no lo ven, y si lo ven no les importa porque prima en ellos:

    el solo interes en el dinero y no meterse en problemas con nadie: no cambiar nada, dejarlo todo igual, no ser revoltosos ni revolucionario

    o sea, todo lo contrario de lo que han hecho los tipos a los que le debemos grandes saltos evolutivos en muchas areas del saber y el hacer humanos

    • Manuel 7 November 2019 at 4:01 pm Permalink

      borges defendia la tesis de que los judios, y los islandeses, eran desproporcionadamente talentosos gracias al pragmatismo con que asumian los lugares de acogida y sus quehaceres, sin ataduras de tipo economico, tradicion, religion, costumbre, politicas del lugar, etc. lo cual les armo de gran originalidad y libertad para hacer todo lo necesario para simplemente prosperar en todos los ambitos posibles

  3. No a la represión, no a dejar a los periodistas sin libertad de expresión

    “Mientras tanto, pedimos al gobierno boliviano, principal responsable de la seguridad de toda la ciudadanía, llame a la calma y evite más confrontaciones que ponen en riesgo la vida de los bolivianos.” Este último párrafo, debe de cumplirse.

    Saludos.

  4. Manuel 8 November 2019 at 9:48 am Permalink

    .
    de esto es de lo que son capaces:

    José Daniel Ferrer

    La familia del disidente cubano José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y detenido a principios de octubre, detectó signos de tortura en una reunión de cinco minutos que mantuvieron el miércoles, incluida la pérdida de la mitad de su peso corporal, según la organización Prisoners Defenders.

    La mujer de Ferrer, Nelva Ismarays Ortega Tamayo, y tres hijos menores vieron al líder del mayor grupo opositor dentro de la isla en la prisión Aguadores, en Santiago. Durante cinco minutos, el disidente repasó algunos de los abusos sufridos -es encadenado y arrastrado, entre otros- y contó que durante 25 días mantuvo una huelga de hambre para protestar por el mal estado de comida y agua.

    La reunión concluyó cuando Ferrer desgarró el uniforme de preso, a partir de lo cual su esposa, médica de profesión, ha elaborado un diagnóstico del caso. Según el relato recogido por Cuban Prisoners Defenders, un movimiento vinculado a la UNPACU, el opositor ha perdido la mitad de su peso, apenas tiene fuerza corporal y muestra hematomas, quemaduras por fricción y marcas de golpe.

    Ferrer inicialmente estaba recluido en la Unidad Provincial de Instrucción Penal de Santiago de Cuba, pero pasó a la Cárcel de Aguadores el 9 de octubre, tres días después de iniciar el ayuno. Fue internado en una celda de castigo y recibió una “brutal” paliza, según su versión, en la que también lamenta que se le pusiera por la fuerza el uniforme de preso común, en contra del criterio que muestran habitualmente los presos políticos.
    José Daniel Ferrer, coordinador nacional de la UNPACU (Foto: Martí Noticias)
    José Daniel Ferrer, coordinador nacional de la UNPACU (Foto: Martí Noticias)

    En la celda de castigo también sufrió los abusos de un preso común que le golpeaba cada vez que protestaba o reclamaba atención médica. Este preso, con “un amplio historial criminal y delictivo”, actuaría por “orientación de las autoridades carcelarias”, que incluso le han autorizado a tener un arma blanca, informa Cuban Prisoners Defenders.

    Las autoridades supuestamente “le repiten constantemente que no saldrá de allí vivo” y le han amenazado con intensificar las torturas “si contaba estas cosas a su familia durante la visita”.

    Cuban Prisoners Defenders ha reclamado medidas de la Unión Europea y del Gobierno español, al que ha llamado a plantear “un ultimátum de anulación cautelar” de la visita de los Reyes, prevista para la próxima semana, si no se pone en libertad “de inmediato” a Ferrer. La visita de los reyes, ha apuntado la organización, “expone a un gravísimo riesgo la imagen mundial de la institución”.

    (Con información de Europa Press)

  5. Manuel 8 November 2019 at 7:34 pm Permalink

    J:

    vaccination speak for themselves? Death and damage from diseases such as measles and smallpox have been radically reduced by inoculation. Or we could cite the laws of physics: if you blanket Earth in a gas that absorbs infrared radiation, trapping heat, it has to experience significant warming.
    Ah, but how do outsiders know this is true? Frustrating as it seems, Oreskes argues that this is a valid question. Scientists, she says, “need to explain not just what they know, but how they know it”.
    But attempts to do this can confound the problem. Take IPCC reports. They are the voice of scientific consensus on climate change: thousands of scientists contribute, and their findings, researched over decades, are distilled into a digest of objective facts by teams of scientist-writers. These reports aren’t designed to be page-turners, nor to convey scientists’ anguish at the dire situation. They are cool presentations of the scientific conclusions and how they were reached.
    “In suppressing their values and insisting on science’s neutrality, scientists have gone down a wrong road”
    Perhaps, Oreskes suggests, that is why they have made so little impact on global policy-makers. “The dominant style in scientific writing is not only to hide the values of the authors, but to hide their humanity altogether,” she says. “The ideal paper is written… as if there were no human author.”
    Humanity matters, as we see with former doctor Andrew Wakefield’s claim that the MMR vaccine causes autism. Scientific refutations of his flawed research continue to be outgunned by media accounts of parents who declare their children have been left with autism by the vaccine. Now measles, mumps and rubella are back. People are powerful.
    The issues are complicated. But as co-author with Erik Conway of Merchants of Doubt, which looked at the efforts by vested interests to obscure real science behind everything from smoking to climate change, Oreskes knows that part of the problem is that a little mistrust goes a long way.
    In the pursuit of a reputation for unbiased objectivity, scientists have declined to discuss their values, she says. In fact, they have pretended to have none – a disastrous strategy. “Would you trust a person who has no values?” asks Oreskes. “In suppressing their values and insisting on the value-neutrality of science, scientists have gone down a wrong road.”
    But it is hard to discern an alternative. A 2017 study suggests climate change researchers offering policy suggestions aren’t viewed as any less credible by the public, unless they are advocating new nuclear power stations. Even the broader research community is now accepting of scientists who hold opinions on what should be done about their research results.
    Such actions do make it easier for politicians to ignore inconvenient truths, though. If scientists had declared themselves angry at decades of inactivity or sounded an alarm to mobilise public opinion, they would have risked being grouped with lobbyists – and there are better lobbyists around, as Oreskes and Conway’s book made clear.
    Oreskes offers peer review and tenure as mechanisms to establish trust. The trouble is, insiders are keeping a dirty secret: peer review is far from perfect, and tenure isn’t “the academic version of licensing” that Oreskes suggests. The vast majority of working scientists don’t have tenure. Surely most of these are as knowledgeable and trustworthy as the tenured?
    Whatever paths we take, to make progress, we have to start by acknowledging that things look different outside science. If you haven’t studied science beyond what was compulsory in school, have no ongoing connections with scientists and have trusting relationships with those who doubt science’s claims, then you may be sceptical about scientists who claim to have a handle on what is true or real. Especially if those scientists suggest we take a path that looks dauntingly painful.
    In fact, trust may not be the central issue anyway. Maybe, for climate change at least, it amounts to this: why do today what you can put off until tomorrow, especially if it then becomes somebody else’s problem? That “somebody else” is, of course, the next generation. Thunberg’s, to be precise.
    If it is a bold move to focus a book on a question with no clear answer, it is even bolder to publish the critiques of your answer in the same book. The second half of Why Trust Science? is a back-and-forth between Oreskes and some academics. But in a field with few reasons to be cheerful, it is both enlightening and encouraging. Once we begin to understand the size of the chasm that separates science’s outsiders and insiders, as Oreskes clearly does, we can at least start to design a bridge.
    Michael Brooks is a consultant for New Scientist. He wrote The Quantum Astrologer’s Handbook ■


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